Boletín Rojo. 15 Julio 2016.


Boletín de información del EEC. 15 de Julio de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Nueva web

Os recordamos una vez más la nueva dirección de la página web del EEC:

http://encuentrocomunista.org/

Cuando terminéis de leer el boletín no olvidéis entrar en ella y guardarla en favoritos.

Constituido el Espacio Comunista de Base de Córdoba

Los y las camaradas de Córdoba nos hacen llegar la siguiente crónica:

El domingo 3 de julio nos reunimos en Córdoba un grupo de camaradas con la idea de constituir un Espacio Comunista de Base (ECB) en Córdoba. A este encuentro acudieron también varios representantes de la Coordinadora Estatal del EEC.

Durante la reunión se planteó la cuestión de cómo arrancar el ECB de Córdoba, por dónde empezar las tareas. Tras un debate en el que participaron todos los camaradas asistentes acordamos:

  1. Establecer un calendario de reuniones regulares del ECB de Córdoba. Esto permitirá ir cohesionando el grupo y organizarnos para empezar a debatir y trabajar juntos
  2. Dedicar parte de esas reuniones a tareas de formación y debate ideológico

Se pone el énfasis en que como parte del EEC, el ECB de Córdoba está abierto a todos los comunistas con y sin partido, y que se participa en el mismo en tanto que comunista, en ningún caso como delegado de un partido. En este sentido se pretende que la estructura sea horizontal pero con el nivel de organización mínimo necesario que nos permita coordinarnos.

El ECB de Córdoba se constituye con el deseo de trabajar por unos objetivos que consideramos de gran importancia para el comunismo de hoy, y que solo podrá llevar a cabo un comunismo organizado, como son:

  • La reconstrucción del discurso comunista dentro de la clase trabajadora
  • La formación de cuadros
  • Organizarse allí donde estén las luchas de la clase trabajadora

Quienes participamos en la constitución del ECB de Córdoba compartimos la idea de que un comunista ha de ser un militante no un afiliado, alguien que se implica activamente. Pero igualmente comprendemos que no se puede pedir el mismo nivel de compromiso a todos, ya sea por el nivel de concienciación alcanzado o por otras circunstancias personales, y estamos abiertos también a aquellas personas que se encuentren aún más a nivel de simpatizante que de una implicación activa como militante.

Animamos a todos los camaradas de la zona que estén interesados en asistir a las reuniones del ECB de Córdoba que contacten a través del correo encuentrocomunista@yahoo.es y nos pondremos en contacto con ellos a la mayor brevedad posible.

Crónica del acto de presentación del EEC en Castilla y León

Los y las camaradas de Castilla y León nos hacen llegar la siguiente crónica:

El 9 de julio tuvo lugar en el Ateneo Republicano de Valladolid el acto de presentación del Espacio de Encuentro Comunista en Castilla y León. A pesar de las dificultades propias de estas fechas, fueron más de una veintena los compañeros que acudieron al llamamiento. Entre ellos se contaban tanto camaradas militantes de partidos como comunistas no organizados.

Una vez agradecida la presencia a todos los asistentes y presentados los compañeros de la Coordinadora que se habían desplazado desde Madrid para participar en la presentación, la reunión comenzó preguntado a los convocados qué conocían del EEC. Algunos intervinientes se refirieron a la información recogida en diversos blogs o páginas webs en las que se informaba sobre la construcción del mismo y de las asambleas celebradas hasta el momento. Otros comentaron no tener más referencia que los carteles que habían visto por la ciudad en los que se les invitaba a acudir a la presentación. Se procedió entonces a explicar las motivaciones que desembocaron en el primer llamamiento a la constitución de un encuentro entre comunistas y las reuniones y asambleas que a partir de ese momento habíamos mantenido. Se detallaron las comisiones constituidas así como el trabajo que estas han ido desarrollando y en el que aún se encuentran inmersas. La centralidad de la clase trabajadora, los elementos que como comunistas consideramos irrenunciables y que nos unen, también las diferencias que entre nosotros se han ido evidenciando, la necesidad de formación y otros aspectos fundamentales se trataron ampliamente con el fin de introducir la propuesta política y organizativa del EEC.

Algunos de los asistentes, a pesar de manifestar su satisfacción por las bases del proyecto, preguntaron por la necesidad de esta iniciativa frente a la existencia actual de múltiples partidos y organizaciones de carácter comunista. Se preguntaron por el posible efecto de dispersión que otra más podría suponer y resaltaron la necesidad de enfatizar la ideología con el fin de acentuar las diferencias y desenmascarar así las propuestas esencialmente reformistas. Tras analizar la situación actual del movimiento comunista en el ámbito estatal, se concluyó que actualmente ninguna de estas organizaciones es capaz de centralizar la lucha de la clase trabajadora. Los compañeros de la Coordinadora recordaron entonces los intentos que en el pasado se habían realizado para el acuerdo entre organizaciones y que habían fracasado precisamente por utilizar la ideología como arma arrojadiza entre ellas. Se considera más acertado analizar en qué estamos de acuerdo, sin obviar nuestras diferencias, potenciando la fraternidad entre comunistas en un nuevo marco de relación desde la base y no por las cúpulas. Resulta imprescindible identificar las propuestas reformistas, pero también urge la capacidad de actualizar el marxismo sin caer en sectarismos. En este sentido, otro compañero nos recuerda la importancia en el uso que debemos hacer del lenguaje ya que éste nunca es inocente.

A continuación interviene otra compañera integrante de la Comisión de Feminismo. Nos cuenta que no milita en ninguna organización y cómo entró a formar parte del EEC a partir del llamamiento que desde internet se lanzó a mediados del pasado año. Es precisamente la relación a nivel de base entre comunistas “sin apellido” de esta iniciativa lo que desde un primer momento la convence frente a las propuestas de otras organizaciones ya constituidas. Nos explica que ha resultado una experiencia gratificante el haber formado parte de esta organización desde su constitución así como su recorrido hasta el momento dentro de la Comisión de Feminismo, integrada por varios compañeros sin exclusión sexual alguna y abierta al debate. Por último, también nos destaca la idoneidad del EEC para fomentar y desarrollar la formación colectiva. Otros compañeros del EEC suscriben estos mismos aspectos como motivación inicial para sumarse al proyecto no habiendo militado hasta el momento en otras organizaciones.

Otro compañero subraya la necesidad de la autoformación y divulgación trabajando colectivamente desde la base frente a la supuesta libertad de naturaleza burguesa de continuar creando o eligiendo organizaciones comunistas según el grado de afinidad ideológica individual. Desde la Coordinadora se recuerda que a este respecto se está trabajando desde la Comisión de Formación, cuyos resultados se compartirán a la mayor brevedad con el fin de poder trabajar y debatir los textos de forma colectiva. Esto supone una importante diferencia con otras organizaciones, de las cuales algunos miembros participan activamente en el EEC, donde la formación se recibe como una verdad individual sin el obligado debate de sus militantes. A continuación un compañero de la Coordinadora explica sus reticencias con otros partidos de los cuales formó parte en el pasado y en los que a la formación no se le daba el peso necesario, llegando en algunos casos a hacer incluso gala de la falta de la misma, y cómo esto ha supuesto una clara involución ideológica en los últimos 30 años. Recuerda cómo se ha ido renunciando paulatinamente a la formación entre la clase trabajadora hasta llegar a la actual situación de abandono absoluto, lo que sin duda ha contribuido al deterioro de sus condiciones de vida. Es por tanto una necesidad y una obligación, para los que nos reconocemos en esta sensibilidad, el formarnos y divulgar este conocimiento en nuestro entorno social y laboral para hacer frente a la apática sensación de libertad que se nos inocula desde la burguesía. El EEC nace precisamente de esta necesidad de organizarnos como clase trabajadora, aunque no partimos de cero al reconocernos herederos de las luchas y organizaciones que nos han precedido. Tratamos de dar la batalla tanto ideológica como material. Un compañero destaca el interés que tendría, a este respecto, el analizar la trayectoria y deriva final de la labor sindical con el fin de poder evidenciarla. Otra compañera de la Coordinadora retoma la importancia de la batalla ideológica para afirmar cómo el capital ha ido penetrando en nuestra conciencia hasta conseguir que gran parte de los trabajadores se identifiquen como clase media sin más aspiración que el consumo y la inmediatez como desarrollo personal.

Interviene en este momento otro compañero para contarnos su experiencia personal de participación en las juventudes de un partido político, las cuales abandonó hace más de diez años. Asistió entonces al progresivo abandono de la lucha en las calles por parte de otros partidos que se consideraban “la vanguardia”, lo que llevó a muchos al desánimo y abandono final de la militancia. A pesar de ello, recuerda la intensa labor que durante aquellos años pudieron llevar a cabo. Es este abandono de la lucha en la calle y la formación ideológica la que, a su juicio, ha llevado a gran parte de la juventud actual a confiar en la batalla electoral como única herramienta de transformación social. Considera necesaria la actualización del marxismo a la problemática actual poniendo especial énfasis en cuestiones con mayor interés social como el feminismo o el modelo territorial del estado. Concluye con la necesidad de crear una organización nueva y moderna que evite los enfrentamientos entre comunistas. Otra compañera nos invita a potenciar el uso de los medios tecnológicos actuales (webs, blogs, redes sociales, etc.) para reconquistar esos espacios perdidos, especialmente los vinculados con la juventud.

Un camarada se pregunta hasta qué punto somos conocedores de nuestra condición humana y si no resulta precisamente para ésta algo contradictorio y “antinatural” el sentimiento colectivo de clase obrera, lo que ha podido llevar al debilitamiento de tal conciencia de clase. Le responde otro compañero de la Coordinadora recordando los logros históricos del movimiento obrero desde la experiencia de la Comuna de París y otras como la de la U.R.S.S. o Cuba para concluir que no se trata de un sentimiento antinatural el de la organización colectiva y que ha sido más bien problema de la dirección, al no estar apegada a la clase trabajadora, la que condujo al “fracaso” de algunas de las citadas experiencias. Por otra parte, sirviéndose en algunos casos de disciplinas científicas actuales como la neurociencia, es precisamente el capital el que trata de trasladarnos esta idea sesgada de individualidad innata con motivaciones evidentemente ideológicas. Otra compañera apunta la necesidad de saber explicar que no existe otra salida al capitalismo que el socialismo y ser capaces de organizar en algún momento un verdadero partido de vanguardia. Le resulta verdaderamente novedosa la propuesta del EEC y ratifica la necesidad de formación para garantizar su sólida construcción y posterior desarrollo. Toma la palabra otra compañera de la Coordinadora para destacar cómo el capitalismo quiere acabar con la conciencia de clase, que existe objetivamente, usando la xenofobia y desideologización e ir despojándonos de los espacios de lucha de los que disponíamos en el pasado. Para ella, no existe de forma innata y en exclusiva el sentimiento de la individualidad frente a la colectividad, si no que más bien se trata de un pensamiento adquirido culturalmente y potenciado desde el interés de la burguesía. Retoma la palabra el compañero de la Coordinadora para concluir la importancia del pensamiento libre, la duda y autocrítica como elementos consustanciales al carácter comunista y necesarios para contribuir en la caída del capitalismo.

Se procede a tratar el aspecto organizativo del EEC. Para ello, un compañero de la Coordinadora nos cuenta las experiencias de otros Espacios Comunistas de Base que ya se han ido constituyendo en gran parte del estado y cómo en algunos casos han comenzado ya a trabajar en su formación de forma colectiva. En este tiempo se ha ido detectando la presencia de dos tipos fundamentales de militantes: los que se acercan para informarse/formarse adoptando una militancia menos activa, y aquellos que deciden involucrase en mayor grado tomando parte activa en la organización. Nos cuentan que el ECB se asemeja a la idea clásica de “célula” como unidad básica y que agruparía entre 3 y 8 camaradas que actuarían sin directrices impuestas desde cúpula alguna. Se comenta también la necesidad de integrar al militante aislado geográficamente así como el marco de relación deseable con otras organizaciones y coordinadoras comunistas presentes en la región. Resulta aconsejable el acompañar a estos movimientos en aquellos actos en los que se identifique una coincidencia o afinidad ideológica priorizando aquellos a los que pueda preverse mayor recorrido y supongan un daño mayor para el capital. Ésta es la forma en la que se ha venido trabajando en los ECB’s ya constituidos, sumándose al llamamiento de diversas plataformas cuando el planteamiento de las mismas parecía correcto. Finalmente se citaron algunos casos en los que se ha participado de forma colectiva con estas organizaciones y otros en los que se espera hacerlo en un futuro inmediato.

De esta forma, y tras más de dos horas de lo que resultó una reunión con un elevado grado de participación, se dio por concluido el acto de presentación del EEC en Castilla y León.

Encuentro de camaradas de Madrid y provincia

Antes de que el calor acabe por impedirnos salir, queremos proponeros un encuentro distendido a los y las camaradas de Madrid y provincia. Por supuesto, si no eres de Madrid pero estás por aquí ese día, también contamos contigo.

En Madrid y provincia hay ya cuatro Espacios Coumunistas de Base (ECB) formados y varios que están intentando arrancar. El objetivo del encuentro es que nos veamos todos e intercambienmos experiencias sobre este proceso: qué problemas hemos encontrado en la constitución o en el día a día, qué tareas hemos decidido iniciar una vez puestos en marcha, por qué no arranca un ECB concreto, etc. Los camaradas que aún no han asistido a su ECB o que están en una zona en la que no se ha formado ninguno también pueden acudir a ver (o iniciar) el proceso de primera mano.

Además, celebramos que hace un año que decidimos convocar la primera asamblea. La fecha bien se merece un encuentro y un brindis.

Nos vemos entonces el próximo jueves 21 de julio en la Asociación de Vecinos San Pascual, que está en la calle Verdaguer y García 9. Hay que bajar unas escaleras que se abren en la fachada hacia un patio interior y ahí está la asociación. El metro más próximo es el de Barrio de la Concepción, en la linea 7.

Lucha por el poder o creación de contrapoder

El camarada Valentín nos propone un texto que fue escrito originalmente por José María Pedreño en el año 2002.

(…)La recuperación de la filosofía de la praxis es la piedra angular sobre la que construir la fuerza socio-política que las clases trabajadoras y oprimidas necesitamos, para conquistar el poder del estado y transformarlo. Esto significa estudio, debate y trabajo militante; análisis del mundo en que vivimos, teorización de lo que hacemos y una práctica política basada en lo que teorizamos. Desde esa perspectiva debemos acometer la tarea, sin ella no hay posibilidad de revertir la derrota, ni de construir nada. No podemos seguir intentando hacer la revolución enarbolando la ignorancia como bandera frente a un enemigo que cada vez tiene más conocimientos. Un militante que no tiene plena conciencia de quien es el enemigo (y a la experiencia me remito… ni OTAN ni Milosevic, ni Arafat ni Sharon, ni EEUU ni Irak, ni no nos representan, etc, etc, etc…), de por qué y cómo debe luchar, de cuáles son los objetivos a corto, medio y largo plazo, de cuál es el gran objetivo y fin último, no sabrá que hacer en el día a día, irá a remolque de la protesta puntual (una tormenta de verano tras la cual vuelve a lucir el sol), terminará por hacer el juego a un enemigo al que estará legitimando dándole argumentos para que siga diciendo que existen la democracia y el pluralismo. Es la lluvia constante la que provoca inundaciones, no una tormenta pasajera cuyos efectos terminan disipándose rápidamente. Barcelona, Génova, Madrid, Gamonal, Marcha de las dignidad, por si solas, no servirán de nada si no existe un trabajo constante en todo momento y lugar, serán como tormentas cuyas aguas son absorbidas por la tierra y secadas rápidamente por el sol. Una tormenta entre lluvias constantes acelerará la inundación, pero serán las lluvias constantes las que garantizarán que sus efectos se extiendan y se mantengan. Una izquierda que no es constantemente atacada por el sistema no está trabajando bien, por lo que debe reflexionar mucho para saber qué hacer. Debemos aspirar a que cada organización, cada militante y cada dirigente estén en el punto de mira del enemigo. Mientras el capital y sus acólitos sigan respirando tranquilos e ignorándonos, permitiéndonos seguir existiendo, será señal inequívoca de que no estamos avanzando, sino apuntalando un sistema político y económico corrompido, decadente, injusto, inmoral e inhumano. Sin acción política en la base no hay posibilidad de cambio y sin teoría no hay posibilidad de avance, ni se puede dar una perspectiva adecuada al trabajo militante.

El internacionalismo y la solidaridad entre todos los Trabajadores y oprimidos del mundo deben ser el eje central de la lucha, pero cada pueblo, dependiendo de las condiciones objetivas en que vive, de la estructura y superestructuras del país en que se encuentra, debe dotarse de unas formas de organización y de lucha adaptadas a su entorno y esto no supone el abandono de principios éticos, políticos e ideológicos. Adaptar las formas de lucha no significa ponerse un traje y una corbata, salir en televisión diciendo lo injusto que es todo, ganar el acta de diputado o de concejal para formar parte de un parlamento o un gobierno municipal, decir sí a todo lo que diga el amo americano, las multinacionales, el empresario o el banquero de turno y, después, cuando el apoyo popular en las urnas desaparece, echar las culpas a todo menos a nosotros mismos. Como van a avanzar el PSOE y la casi disuelta IU si hace mucho tiempo que sus cargos electos empezaron a usar corbata, a salir en televisión, a comprarse un BMW o un Mercedes y a defender con uñas y dientes al sistema, a una constitución monárquica, injusta y contradictoria, a hacerse, en definitiva, lacayos del enemigo al que se suponía iban a combatir, acusando de terrorista a todo aquel que los ponga en cuestión. Hace mucho tiempo (salvo honrosas excepciones) que no oímos a ningún dirigente de izquierdas hablar públicamente de lucha de clases, de imperialismo, de atacar al sistema desde el cargo que ocupan. Sólo hablan de defender la democracia, pero no la democracia entendida como poder del pueblo, sino de la que existe, de la democracia parlamentaria, de la basada en las grandes campañas electorales apuntaladas, económicamente, por los poderes financieros, de la democracia que sirve de sustento a los poderes económicos, políticos y culturales de la burguesía y el gran capital. Hemos oído, a muchos de “nuestros” dirigentes, a lo largo de los años, que había que dar al pueblo lo que pedía y como el pueblo pedía servicios, han transformado las instituciones del estado en empresas de servicios, ahora esos mismos dirigentes juegan a privatizarlas practicando el neoliberalismo en nombre de la izquierda. Tampoco significa, desde la base, que la cultura y la ideología se aprendan a través de la televisión, que la revolución signifique asistir a una gran manifestación cada seis meses, emborracharse en un concierto de rock radical y, en el día a día, no hacer absolutamente nada. Un palestino tiene muy claro cómo debe desarrollar su lucha, lo mismo ocurre con un colombiano o un indígena americano, la miseria y la opresión son tan evidentes en su entorno que la conciencia de clase oprimida corre paralela al descubrimiento del mundo en que vive, conocen la explotación y la opresión desde que nacen. No necesitan preguntar a nadie contra qué y quienes tienen que luchar, saben perfectamente quiénes son sus enemigos y sus aliados. Sin embargo, en nuestras “generosas”, complejas y desvertebradas sociedades, el proceso de toma de conciencia es distinto, la lucha de clases se desarrolla, de forma dialéctica, contra el dominio y control cultural que la burguesía, desde su hegemonía, ejerce sobre toda la sociedad, si luchamos por controlar espacios de poder, a través de los mecanismos electorales del sistema, o luchamos por generar espacios de contrapoder previos a la toma del poder. Los “dirigentes” apuestan por los comicios electorales para conquistar espacios de poder, sin saber para que, por lo que acaban haciendo lo mismo que la derecha, arreglar calles, farolas y hacer carreteras, compaginando este trabajo con la confección de leyes defensoras del sistema capitalista. Las bases, más desorientadas que nunca, se debaten, dependiendo de la banda generacional a la que pertenecen, entre el próximo partido de liga, de la copa, la recopa, el recopón…o el próximo concierto de rock, borrachera o fiesta. Algunos, hasta hace muy poco tiempo, pensábamos que “en el país de los ciegos el tuerto era rey”, pero no nos encontramos en el país de los ciegos, sino en el de los ciegos, sordos y paralíticos y por lo tanto lo dirigen los que aún no han perdido la capacidad de caminar, pero su ceguera y su sordera les llevan a la deriva; dirigentes ciegos de poder y ambición, sordos a cualquier voz que se alce; bases ciegas, sordas y paralíticas por los grandes espectáculos y la esperanza del consumo desmedido.

Los partidos tradicionales de la izquierda occidental se han ido transformando, poco a poco, en agencias electorales, han sido absorbidos, en gran medida, por el propio estado burgués a través de sus instituciones. Son varias las causas, tanto externas como internas, las que han provocado esta situación. Entre las externas se encuentran: la derrota de la URSS, el exterminio sistemático de los cuadros y militantes mejor preparados durante la guerra civil española y la II Guerra Mundial, la desestructuración y fragmentación social que el neoliberalismo ha provocado, el cambio en el modo de producción capitalista, el control cultural a través de los medios de comunicación de masas, los restos de cierto bienestar económico en amplios sectores sociales que ha creado, entre la clase trabajadora, la sensación de que bienestar social y estado burgués son sinónimos, el acceso a todo tipo de bienes de consumo por las clases trabajadoras y, sobre todo, en los últimos tiempos, la corrupción social generalizada, propiciada por los valores propugnados por el neoliberalismo, que se ha visto reflejada en el interior de las organizaciones. Entre las internas: la falta de formación teórico-cultural (causa y origen de la gran desideologización existente), tanto de los “dirigentes” como de las bases, el abandono de nuestra memoria histórica, la transición democrática, en la que los partidos de izquierda estuvieron encabezados por “dirigentes” cuyo objetivo era, tan solo, conseguir establecer un régimen parlamentario en el estado español, apartando a muchos de los cuadros formados en la clandestinidad, cuyo objetivo no era la democratización del país, sino la conquista del socialismo, la creación de estructuras orgánicas que no se correspondían con el momento histórico, la aceptación del juego político institucional como fin y objetivo último de los partidos de izquierda, la exaltación del final de la URSS como un gran fracaso y no como una derrota político-militar y la sustitución del “bloque histórico”, del agente histórico del cambio social, por la vanguardia, es decir, por el Partido. Todas estas causas, junto con otras que podríamos enumerar, constituyen la base de la actual situación en que nos encontramos. Debemos ser conscientes que la lucha se desarrolla en el interior de un sistema en el que la hegemonía la tiene la burguesía tras habernos derrotado como clase, por lo que corremos el riesgo (y así ha sucedido y sucede) de convertirnos en un engranaje más del sistema. El análisis simplista que muchos “dirigentes”, tanto del PSOE como de PCE y IU, y Podemos, realizan sobre la actual situación de la izquierda viene derivado de una gran falta de formación política, teórica y cultural (fiel reflejo de la situación social) y de un oportunismo electoralista basado en la búsqueda de argumentos para alargar, en el tiempo, los privilegios de casta obtenidos después de más de tres décadas de hablar para el pueblo y trabajar para el capital. No podemos decir que la izquierda está en mala situación por su fragmentación (entendida esta fragmentación como la existencia de múltiples organizaciones que se presentan por separado a las elecciones), muchas de las causas ya las hemos enumerado, sino por la separación entre la base social de la izquierda y las cúpulas dirigentes de los partidos, transformadas, al amparo de los privilegios que el estado burgués otorga a los cargos públicos, en una auténtica casta de políticos profesionalizados que, dando lugar a la existencia de una nueva clase social, están más cerca, en cuanto a estilos de vida, principios y práctica política, de las clases dominantes que de los trabajadores y sectores oprimidos; es más, se han asimilado a la clase dominante de tal forma que, en ningún caso están interesados en el progreso y defensa de la clase trabajadora, sino en la defensa del orden político, económico y cultural existente, ya que, ese orden, garantiza sus privilegios. Por lo tanto, el debate no se debe circunscribir a las posibilidades electorales de la izquierda y de su necesidad de unión por el miedo a la derecha (ya que son la derecha y sus valores los que se han situado en las cúpulas de los partidos y sindicatos de izquierda que han abrazado el neoliberalismo, el imperialismo y el pensamiento único y, por lo tanto, lo que buscan es la unión para poder mantener sus privilegios defendiendo este sistema), sino en el análisis exhaustivo de la derrota, de la actual situación social, política y cultural en nuestro entorno más inmediato y en el mundo, del descubrimiento, a través del estudio y del debate, del nuevo camino y las nuevas formas orgánicas y de lucha necesarias, en este contexto histórico, para alcanzar el gran objetivo estratégico: la superación del capitalismo. Hemos perdido la noción del análisis (estamos poco formados a nivel teórico o demasiado afectados culturalmente por la publicidad del sistema transformada en ideología), no analizamos la raíz de los problemas, nos quedamos en la superficie, hemos olvidado las leyes de la dialéctica… Son tantas las pequeñas agresiones sociales a las clases trabajadoras que, después de varios años de gobiernos de “izquierdas” trabajando para la implantación del neoliberalismo (que no es otra cosa que la restitución de los derechos sociales, económicos y políticos conseguidos por décadas de lucha de la clase trabajadora), la cantidad se va transformando en calidad, por lo que se va configurando como una gran agresión que ha sido traída de la mano por las instituciones de un estado burgués comandado y gestionado por políticos y sindicalistas autodenominados de izquierda. Esto no es resultado de que las intenciones de nuestras cúpulas dirigentes inicialmente fuesen las de traicionarnos, sino de que pensábamos que, luchando exclusivamente para arrebatar espacios de poder al sistema íbamos a conseguir transformar el estado, abandonando la lucha por la hegemonía en la sociedad civil; nos faltó formación y debate y, al final, los medios se transformaron en fines.

La gran discusión se produce entre dos concepciones distintas de lo que debe hacerse: luchar por el poder o crear un contrapoder, y si creamos un contrapoder ¿con qué objetivo?. El objetivo último de la revolución es tomar el poder del Estado para transformarlo, el problema es cómo hacerlo, que pasos debemos dar, de que organizaciones debemos dotarnos, que alianzas son las necesarias.

No se trata de que el Partido de los Trabajadores tome el poder, sino un bloque de fuerzas sociales y políticas diversas (bloque histórico), de las cuales el Partido de los Trabajadores forma parte aportando dirección política (ideología). La crisis de los partidos clásicos (el PCE es buen ejemplo de ello) es que tanto los sectores más moderados, como los más radicales y ortodoxos, se han planteado siempre la política como el ejercicio del poder, la toma del poder por parte del Partido, y todos, al llegar a tocar parte de ese poder, se han dejado llevar por él, se han dejado cooptar por el poder del estado burgués, transformándose en fieles gestores del mismo. La explicación es sencilla, la falta de formación y debate impidieron ver la imposibilidad de transformar el estado burgués, y si no se contaba con la complicidad de los trabajadores y de amplias capas sociales.

Lo primero que debemos hacer es marcarnos el objetivo final: la superación del capitalismo mediante la implantación de socialismo. Por ello es necesario tomar el poder del estado para transformarlo, por lo que necesitamos un gran plan estratégico para conseguirlo, sin esa premisa no hay posibilidad de tomar el poder. La primera misión del Partido de los Trabajadores sería crear esa estrategia para los trabajadores y oprimidos, ejercer de estado mayor de la revolución. La estrategia revolucionaria que proponemos se basa en realidades, tiene tres fases bien diferenciadas: toma de conciencia por parte de los trabajadores y las clases oprimidas, conquista de la hegemonía cultural e ideológica y toma del poder. Cada fase es expresión de un frente de lucha: lucha económica (donde se crean las condiciones de toma de conciencia), lucha ideológica (donde se crean las condiciones para arrebatar la hegemonía cultural a la burguesía) y lucha política (donde se intenta arrebatar el poder al estado burgués). Las tres fases están indisolublemente relacionadas entre sí, si las separamos como partes, hacemos de cada una de ellas un fin en sí mismo. El revolucionario no puede perder de vista las tres fases, por lo que necesita de la existencia de un partido para poder sumar las tres luchas, de otro modo, a nivel individual, sería muy difícil estar en todos los frentes al mismo tiempo. El Partido aglutina todos los frentes de lucha y, por tanto, equivale a bastante más que la suma de las luchas parciales. El problema está en cómo se organiza el Partido para que éste no se transforme, a su vez, en un fin en sí mismo, para que la toma del poder sea realizada por el “bloque histórico” y no por el Partido, es decir, para que el Partido sea una herramienta y un medio.

En la lucha económica es donde se inicia la toma de conciencia. Existe a muchos niveles, claramente, los trabajadores herederos de los beneficios del “estado del bienestar” luchan para no perder esos beneficios a través de las organizaciones sindicales, y de las distintas “mareas”, los cada vez más numerosos trabajadores precarios y parados luchan por sobrevivir buscando incesantemente la estabilidad en el puesto de trabajo (algo ilusorio dadas las actuales tendencias), los trabajadores des-proletarizados transformados en autónomos, pequeños comerciantes y empresarios luchan por mantener su estatus económico a costa de renunciar a toda clase de derechos sociales, los inmigrantes aspiran a tener papeles para formar parte de una sociedad opulenta y los jubilados ven pasar los años que les quedan votando a opciones políticas que les garanticen su poder adquisitivo o el aumento de sus pensiones. Todos tienen dos cosas en común: la primera es que sus luchas, cuando se dan, no son por superar el capitalismo, es decir, por conquistar el socialismo, sino por conquistar o mantener su piso, sus electrodomésticos, su coche, sus vacaciones pagadas y todos los productos de consumo que el sistema, a través de la dictadura de la publicidad metamorfoseada en ideología, ha transformado en elementos necesarios (virtualmente) para la reproducción de la vida, la segunda es que todos pertenecen a una misma clase oprimida aunque, la mayor parte de ellos, si bien tienen conciencia de dominados, no tienen conciencia de pertenecer a una clase, están faltos de ideología. En estas condiciones, la primera tarea de los revolucionarios sería aportar ideología (dirección política) a los trabajadores y oprimidos y, para ello, debemos dar prioridad, en este momento, a la lucha ideológica y cultural. La labor es ardua y compleja, teniendo en cuenta que carecemos de los medios de comunicación necesarios para ganar al enemigo: los medios de comunicación de masas. Nuestra situación ha sido siempre de inferioridad material respecto al enemigo, por lo que no debemos quejarnos de ello y hacer lo que hemos hecho siempre: trabajar pegados al terreno (a los trabajadores). La fragmentación y desestructuración social, provocadas por el neoliberalismo, crean un sin fin de grupos sociales, muchos de ellos dotándose de organizaciones que luchan por defender sus intereses, pero de forma corporativa e individualizada (tal como mandan los cánones del sistema), eso si no hablamos de los trabajadores que, imbuidos por el espíritu individualista del neoliberalismo, defienden sus intereses mediante la lucha individual competitiva o se auto-marginan de la sociedad al no poder hacer frente ellos solos al problema, acabando en los “estercoleros” que el sistema tiene creados para estos casos: la drogadicción, el alcohol, las enfermedades mentales… La reconstrucción del tejido social que sustentaba a la izquierda es la tarea prioritaria.

En este punto empieza el trabajo militante del revolucionario: dar conciencia y dirección política a esos grupos sociales, soldar unos con otros a través de la ideología, pero ¿cómo hacerlo sin la existencia de un Partido, sin unos cuadros formados, sin un trabajo dentro de esas organizaciones de base? El Partido no sólo tiene que representar todas las luchas parciales, sino que, a través de sus militantes, en los distintos movimientos, tiene como misión histórica la construcción del nuevo “bloque histórico”, apoyar las luchas populares, al mismo tiempo que elabora los planteamientos teóricos: la gran estrategia de los trabajadores y oprimidos para alcanzar el poder del estado y transformarlo. El Partido, por lo tanto, se transforma en elemento necesario, pero ¿cómo tiene que ser en este periodo histórico? Efectivamente no puede seguir reproduciendo la estructura orgánica del gran centro fabril, el obrero masa representa una mínima parte del actual tejido social, sino que debe adaptarse a la situación de fragmentación existente y, en cada lugar, a las condiciones que existan. El primer paso debería ser el crear organizaciones del partido dentro de cada una de esas nuevas organizaciones de base, allí es donde están las posibilidades de acción política, no para manipularlas y instrumentalizarlas, sino para dotarlas de dirección política, entendiendo la dirección política como la capacidad de transmitir propuestas, de dar ejemplo, promover debates, en definitiva, dotarlas de ideología. Una combinación de formas orgánicas sería la idónea: deberían subsistir las viejas organizaciones de las grandes fábricas aún existentes, con pequeñas células de militantes que trabajan en las distintas organizaciones sociales, militantes que practiquen la filosofía de la praxis, que debatan, teoricen y trabajen políticamente en la base. El problema está en que el trabajo de base es duro y que la derrota ha sido de tal magnitud que el proceso de reconstrucción va a ser muy largo y con muchas dificultades. No obstante, la paulatina agresión que la burguesía está realizando a los trabajadores occidentales, poco a poco, muestran una tendencia a que cada vez sea mayor el número de trabajadores descontentos con el sistema. Si los militantes de izquierda y Comunistas no trabajamos entre los trabajadores y estos sectores sociales para dotarlos de ideología, nos podemos encontrar con que terminen apoyando otras opciones anti-sistema que están en nuestras antípodas (el fascismo).

(…) Todo lo que suponga participar en el poder de las instituciones del estado burgués, si no es para combatirlo supone dar pasos hacia la destrucción, por eso, si no existe la fuerza social necesaria para transformarlo, debemos olvidarnos de luchar por el poder y empezar a construir contrapoder. Y en algún momento, los votos deben ser la expresión de ese contrapoder, de no ser así los cargos públicos seguirán siendo prisioneros del sistema.

José María Pedreño, 2002

Añade Valentín: El Espacio de Encuentro Comunista debe dar prioridad a la formación de cuadros y al debate, pero no para crear espacios de poder, sino espacios de trabajo en los distintos frentes de lucha dotando de ideología (dirección política) a las organizaciones de base para construir contrapoder, todos los recursos del Espacio de Encuentro Comunista deben volcarse en la construcción de la fuerza social.

Convocatorias

1936 – 2016, 80 años de resistencia obrera y popular

cartel 80 años de resistencia obrera y popular1936 – 2016, 80 años de resistencia obrera y popular.

sábado 16 de julio de 2016, 19:30h.

Casa Roja Lavapiés, C/ Encomienda 16 – Madrid.

Los camaradas de Iniciativa Comunista nos hacen llegar la siguiente convocatoria:

El día 16 de julio de 2016, a las 19,30 horas tendrá lugar un acto para reivindicar los 80 años de resistencia obrera y popular, desde el golpe de estado del 18 de julio de 1936 hasta nuestros días (resistencia durante el fascismo, la llamada “transición”…). No se trata de un acto meramente memorialista, con ser esto importante, sino también reivindicar la lucha de varias generaciones como una proyección de futuro. Contaremos con Daniel Fernandez Puente, profesor de Instituto en Historia y con Andreu García Rivera, Abogado y Presidente de la Cooperativa “El Otro País”

Redifusión libre


Lista de distribución del Boletín Rojo del EEC

Dirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 1 Junio 2016.


Boletín de información del EEC. 1 de Junio de 2016.
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Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Hola camaradas.

Como os explicamos en un correo hace quince días, una vez abierto el plazo de selección del logo del EEC recibimos quejas de compañeros que querían votar por alguno de los logos que se habían usado durante los meses que llevamos funcionando y que no habían encontrado en la lista que se presentó. En el correo aclarábamos que solo presentamos los logos que nos habían enviado expresamente para el concurso, pues de los logos anteriores en muchos casos no sabíamos ni quiénes eran los autores. Para estar seguros de que nadie se quedaba sin aportar su trabajo por un equívoco, se amplió el plazo de presentación de propuestas hasta ayer, 31 de mayo. Este boletín se ha hecho de forma apresurada para presentaros la nueva lista de logos y reabrir la votación.

En otro orden de cosas -quizás más sustanciosas-, informaros de que sigue la actividad para la constitución de los Encuentros Comunistas de Base. En la página principal de nuestra web (encuentrocomunista.wordpress.com), podéis ver alguna crónica al respecto elaborada por ellos mismos. También hay algún otro ECB constituido que aún no nos ha enviado su crónica y varios más en formación, lo que a veces es difícil cuando hay dispersión geográfica. En cuanto al trabajo de las Comisiones, informaros de que Formación ya se está reuniendo para valorar cómo poder ofrecer un plan, aunque sea inicialmente modesto, a corto plazo; la Comisión de Feminismo ha celebrado ya varias sesiones de trabajo en las que han planificado diversas actividades; por último, la Comisión de Internacional ha comenzado el trabajo sobre la Unión Europea que se le encargó en la tercera asamblea. Os mantendremos actualizados de todo ello.

Elección del logo del EEC

Aquí estamos de nuevo, y esta vez con cinco propuestas más donde elegir. Os recordamos el mecanismo. Reproducimos a continuación los nueve logos recibidos en el orden en que nos llegaron. Nos escribís un correo a la dirección de siempre (encuentrocomunista@yahoo.es) poniendo como asunto “votación logo”, y en el correo nos decís el número del logo que más os gusta. Como ya os dijimos la otra vez, las direcciones de correo tienen que ser de gente registrada en el EEC (si recibes este Boletín de nosotros es que estás registrado/a) y sólo se admite un voto en el correo. Podéis votar hasta el día 15 de junio y en el próximo Boletín daremos el resultado.

Los camaradas que ya votaron pueden hacer dos cosas. Si no nos escriben de nuevo damos por sentado que mantienen su voto; pero, si les gusta más alguno de los nuevos, pueden votar otra vez por una opción distinta y borramos el voto anterior.

Puedes pulsar sobre cualquiera de los gráficos para verlo en el tamaño real en que lo enviaron.

Propuesta de logo 1.

propuesta de logo 1Este logo llegó a los tres días de hacer pública la propuesta. Nos lo envió Fernando. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 1.

 

Propuesta de logo 2.

propuesta de logo 2Valentín ha enviado una propuesta más atrevida. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 2.

 

Propuesta de logo 3.

propuesta de logo 3

Otro Fernando nos ha enviado un logo realizado por su amigo Jaime. Ojo, lo que estáis viendo es el logo en cuatro tonalidades distintas. Nos lo envía así para que sepamos cómo puede quedar en varias combinaciones de colores, incluyendo blanco y negro para imprimir. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 3.

 

Propuesta de logo 4.

propuesta de logo 4a
propuesta de logo 4b

Susana realizó dos variantes y nos deja a nosotros decidir. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 4 y añade cual de las dos versiones prefieres, la A o la B.

 

Propuesta de logo 5.

propuesta de logo 5Este logo se usó en el panfleto de convocatoria de la tercera asamblea, y ha resultado ser de Jacinto, un camarada del Barrio de la Concepción de Madrid. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 5.

 

Propuesta de logo 6.

propuesta de logo 6Kepa hizo varios bocetos muy diversos y al final ha optado por presentar dos. Este es el primero. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 6.

 

Propuesta de logo 7.

propuesta de logo 7Y ésta es la segunda propuesta de Kepa. Si es la que más te gusta escribe que votas por el logo número 7.

 

Propuesta de logo 8.

propuesta de logo 7Valentín, el autor del segundo logo, nos ha enviado otro al reabrirse el plazo. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 8.

 

Propuesta de logo 9.

propuesta de logo 7Y el último que nos ha llegado lo envía Mar. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 9.

Redifusión libre


Lista de distribución del Boletín Rojo del EEC

Dirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 6 Mayo 2016.

Boletín de información del EEC. 6 de Mayo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Solicitud de la Comisión de Formación

Reproducimos una nota que nos ha pasado la Comisión de Formación. Si queréis responder a la solicitud que plantean podéis escribir al correo de siempre (encuentrocomunista@yahoo.es) poniendo como asunto “formación”.

Es hora de poner en marcha nuestro trabajo de formación en el EEC. Como acordamos en la última Asamblea nuestra primera tarea es poner en común todo el trabajo formativo que ya estamos realizando en nuestra actividad comunista cotidiana, y ver cómo podemos empezar a unir esfuerzos y trabajo de manera concreta y eficaz. Por lo tanto os pido que mandéis un texto con la siguiente información:

Trabajo de formación que se esté realizando en vuestros colectivos, organizaciones, grupos de trabajo, etc, incluyendo planes de futuro que sean más o menos firmes. Nos interesa sobre todo los temas que se estén tratando o que se consideren necesarios a tratar, el formato de la formación, así como los aspectos positivos y negativos de la misma. A partir de esto veremos si con un trabajo colectivo desde el EEC podemos mejorar esta dinámica e integrarla hacia la solución de las necesidades formativas que ya detectamos en la Asamblea.

Una vez reunido todo el material, la comisión de formación enviará una propuesta al espacio para su valoración.

 

Selección del logo del EEC

En el último Boletín abrimos la posibilidad de que cualquiera pudiera enviar una propuesta de logo para el EEC. Un mes más tarde hemos recibido cuatro propuestas y es el momento de presentarlas aquí para que podamos elegir entre todos y todas.

El mecanismo va a ser sencillo. Reproducimos a continuación los cuatro logos recibidos en el orden en que nos llegaron. Nos escribís un correo donde siempre (encuentrocomunista@yahoo.es) poniendo como asunto “votación logo”, y en el correo nos decís el número del logo que más os gusta. Las direcciones de correo tienen que ser de gente registrada en el EEC (si recibes este Boletín de nosotros es que estás registrado/a) y sólo se admite un voto en el correo. No vale decir que sois cuatro en casa o que también votáis en nombre del abuelo. En el próximo Boletín daremos el resultado.

Puedes pulsar sobre cualquiera de de los gráficos para verlo en el tamaño real en que lo enviaron.

Propuesta de logo 1.

propuesta de logo 1Este logo llegó a los tres días de hacer pública la propuesta. Nos lo envió Fernando. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 1.

Propuesta de logo 2.

propuesta de logo 2Valentín ha enviado una propuesta más atrevida. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 2.

Propuesta de logo 3.

propuesta de logo 3

Otro Fernando nos ha enviado un logo realizado por su amigo Jaime. Ojo, lo que estáis viendo es el logo en cuatro tonalidades distintas. Nos lo envía así para que sepamos cómo puede quedar en varias combinaciones de colores, incluyendo blanco y negro para imprimir. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 3.

Propuesta de logo 4.

propuesta de logo 4a
propuesta de logo 4b

El último que llegó lo enviaba Susana. Como ella no sabía decidirse nos ha enviado dos versiones. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 4 y añade cual de las dos versiones prefieres, la A o la B.

 

Sólo la unidad de clase derrotará a la represión.

Reproducimos un texto de nuestro camarada Marat que acaba de aparecer publicado en su blog.

En los últimos dos años posiblemente se esté hablando en España de la represión y del recorte de libertades de expresión, opinión y manifestación tanto o más que en el conjunto de los últimos 40 años desde el inicio de la transición política.

Y hay razones sobradas para ello. El encarcelamiento de personas por expresar por escrito, en protestas en la calle o mediante manifestaciones artísticas sus puntos de vista sobre la realidad en la que viven o su disidencia frente a lo que consideran injusto, ha hecho de España un país desmovilizado, acobardado y amenazado con cárcel y multas que sus receptores no puedan pagar.

Una combinación de violencia policial, judicial y legislativa (nuevo Código Penal y Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana) amedrenta la voluntad de resistir ante el atropello al que cotidianamente se ven sometidos los más débiles.

Y sin embargo, y ante esta evidencia, nunca se ha mentido, manipulado, ni ocultado tanto las razones de las que nace ese diluvio represivo.

Para los vendedores de “ilusión democrática”, según la cuál el Estado es un aparato neutro al que manejar a voluntad y en sentidos muy diferentes según el partido que haya ganado unas elecciones, el vendaval antidemocrático proviene de que el Partido Popular es muy autoritario y de que pretende imponer una política de recortes sociales que, en opinión de los sostenedores de tal teoría, la sufren unas víctimas muy genérica: “la gente”, “las clases medias”, “los ciudadanos”, su expresión favorita. Lo cierto es que gobierne quien gobierne, mientras lo haga sin romper la legalidad del sistema político vigente, la clase trabajadora ha de mantener la lucha por sus derechos.

Vivimos inmersos en una crisis capitalista de la que las grandes corporaciones que dominan la economía, el mundo del trabajo y nuestras vidas son incapaces de salir, si no es mediante la transferencia de ingentes cantidades de rentas del trabajo al capital, a través de la privatización de lo público, de la brutal reducción de los salarios y costes laborales en general.

Desde la crisis del 29 del pasado siglo jamás se había efectuado una agresión tan salvaje contra las conquistas históricas de la clase trabajadora y en esa agresión el Estado capitalista no es neutral, como pretenden hacernos creer los minirreformistas vendedores de crecepelo para calvos.

El Estado jamas fue un órgano neutral por encima de las clases sociales ni conciliador de los intereses antagónicos entre unos y otros estratos sociales. Representa de un modo férreo a la clase constituida en dominante mediante su poder económico. Quienes lo gobiernan en representación de dicha clase y el reformismo que aspira a sustituir a los habituales gobernantes de dicho aparato, sin cuestionar y ni siquiera intentar confrontar dicha naturaleza de clase capitalista, admiten que éste sea el brazo necesario para la represión de cualquier intento de la clase trabajadora de ejercer resistencias a su sacrificio en esta crisis.

La combinación de policía (reprimiendo), jueces (condenando), legislativo (nuevo Código Penal, Ley Orgánica de Protección del Derecho a la Seguridad Ciudadana), medios de comunicación (creando estados de opinión criminalizadores de las luchas de la clase trabajadora) y una ideología de superioridad de la idea de segurdad (versión moderna del “orden público” franquista) que se asienta en una “doctrina del derecho penal del enemigo”, pretenden instaurar un cordón sanitario frente a la lucha obrera. El objetivo no es otro que el de disuadir en primer término, mediante una combinación de mecanismos coactivos y coercitivos, y reprimir, cuando es necesario (y lo es de forma habitual para los gobiernos del capital) cualquier disidencia de clase.

Se entiende así que el Estado capitalista haga cierta la expresión del pensador liberal Max Weber que afirmaba que “Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el “territorio” es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima. Lo específico de nuestro tiempo es que a todas las demás asociaciones e individuos sólo se les concede el derecho a la violencia física en la medida en que el Estado lo permite. El Estado es la única fuente del “derecho” a la violencia.” (“La política como vocación”)

Sin salirnos del pensamiento jurídico-político liberal podríamos reprochar a Max Weber y a tantos liberales de su especie su “confusión” intencionada entre “legalidad” y “legitimidad”, ya que la “fuente del derecho” a la que alude es la del derecho positivo (de normas jurídicas escritas por el órgano del Estado que ejerza la función legislativa) y no la del “derecho natural” (Rousseau), que sería fuente de “legimidad”, en tanto que se asienta en un derecho de tipo moral. Ello hasta el punto de que un acto puede ser legal pero no legítimo y viceversa. En la dualidad legitimidad/ilegitimidad se fundamenta tanto la razón como la sinrazón ontológicas del ejercicio del gobierno.

En cualquier caso, la clave del pensamiento y la acción principal del Estado capitalista es la conservación de la llamada “paz social” en base a la previsión (ideología dominante, coacción, legislación disuasoria,…) y a la reacción cuando siente que los privilegios de la clase a la que representa son amenazados o siquiera contestados más allá de la vacuidad de las palabras.

Si el Estado capitalista se arroga, por un lado, la voluntad y la legalidad, que no la legitimidad del monopolio de la violencia, necesita, por otro, negar que ejerza otras formas de violencia como la explotación laboral, la pobreza a la que condena a amplias capas de la población, el terrorismo empresarial que legaliza o el imperio del “derecho” al pago de la deuda bancaria por encima del que corresponde a una vivienda digna, por citar sólo algunos ejemplos.

En paralelo, la oposición a su dominación de clase, el Estado la considera violencia casi equiparable a la terrorista. Así un corte de vías férreas o de carreteras en una protesta sindical, la ocupación de locales de la patronal por trabajadores, un piquete informativo que, si no es en parte coactivo, no es piquete sino grupo informe de pusilánimes, la cobertura fotográfica de la violencia policial en una manifestación o una frase un poco más subida de tono de lo normal en redes sociales es violencia “ilegal” para quien detenta más que ostenta el pretendido Estado de derecho de una dictadura de clase.

Desde Alfon, encarcelado en régimen FIES, con periódicos castigos, hasta Andrés Bódalo, dirigente del SAT también encarcelado, pasando por Raúl Capín al que le ha caído una multa absolutamente brutal en su condición de persona con limitados recursos o Esther Quintana, que perdió un ojo por una pelota de goma de los mossos d´esquadra en la huelga general del 14 de noviembre 2012, toda la artillería legal, legislativa y policial del Estado, además de la de su Brunete mediática va destinada a destruir la capacidad y voluntad de rebeldía de la clase trabajadora.

Los sindicatos del régimen, CCOO y UGT, dan la cifra de 300 sindicalistas encausados para los que se llega a pedir hasta 125 años de cárcel. Previsiblemente son muchos más, dado que estos sindicatos no destacan por su solidaridad con el sindicalismo alternativo ni con los militantes comunistas, anarquistas y revolucionarios condenados o amenazados por peticiones de cárcel y otras sanciones por luchar en defensa de la clase trabajadora.

La situación del SAT refleja unos 700.000 euros en multas, unas 637 personas imputadas y unas peticiones de condenas de prisión que suman 437 años de cárcel.

Sobre los 8 de Airbús, finalmente no condenados por su participación en la huelga general de 2010, pendían penas de cárcel por alrededor de 70 años, penas que CCOO y UGT, sindicatos a los que estaban afiliados los encausados, pretendían negociar con el gobierno del PP bajo la mesa, llegando a acariciar incluso la idea de un indulto, lo que hubiera significado un reconocimiento de culpa por parte de los afectados, cosa que estos tuvieron la dignidad de no admitir.

Por fortuna, la presión desde las bases de estos sindicatos sobre sus cúpulas y la solidaridad internacional impidieron tal ignominia y lograron su sobreseimiento.

En este contexto de represión, no selectiva sino masiva que amenaza al movimiento obrero, sus organizaciones sindicales, políticas y sociales, se hace cada día más evidente la desproporción de fuerzas entre el Estado capitalista y la clase trabajadora. Los dos años largos de desmovilización social y el escuálido 1º de Mayo último dan prueba de ello.

En el aspecto concreto que nos ocupa en este texto, es llamativa también la diferencia entre los encausados por ejercer una faceta explícita de la lucha de clases y los finalmente absueltos de las acusaciones de delito que recaían/recaen sobre ellos

Más allá de la capacidad de presión resultante de las distintas solidaridades que afectan a cada uno de los amenazados con multas, prisión o denuncia por los daños físicos y morales ejercidos por los aparatos represores del Estado capitalista, lo cierto es que al producirse el apoyo a las víctimas de los atropellos del poder de clase de forma fragmentada, dividida en ocasiones en plataformas ajenas unas a otras y en campañas muy individualizadas, la posibilidad de derrota en la defensa de las libertades colectivas e individuales de quienes se rebelan contra el atropello del capital y sus instituciones está garantizada. Sólo la unidad de nuestra clase, la trabajadora, puede nivelar, la fuerza que se ejerce desde el otro lado y posibilitar el éxito.

Es cierto que cada procesado, cada represaliado, cada violentado policialmente en una manifestación, cada trabajador@ pres@ por luchar en defensa de sus derechos necesita el calor solidario, que su caso no sea olvidado dentro de una causa más general. Pero la respuesta a esa cuestión debiera ser una dinámica de defensa de toda la clase castigada, porque nos someten a todos en cada uno de los que son sancionados, golpeados, enmudecidos y penados y que, a su vez, haga de cada caso una denuncia, un ejemplo de dignidad, un abrazo de todos los que luchan junto a él.

Por otro lado, el sectarismo de quienes menosprecian o ignoran a otros combatientes de nuestra clase porque considerar que sus posiciones son “demasiado radicales”, la parcialidad de quienes se ocupan sólo de sus militantes obreros, ha producido un daño enorme en esa necesidad de unidad y coincidencia de objetivos en lo que se refiere al derecho a la disidencia de clase. Es un enorme error que están pagando no sólo cada uno de los represaliados sino l@s trabajador@s en su conjunto, que ven en cada reprimido un motivo disuasorio para su protesta. Sobre nuestra división en la defensa de nuestros derechos a la palabra y la batalla cabalgan las leyes represoras, los policías excitados en su violencia, los jueces y fiscales feroces en sus condenas, los medios de desinformación del capital, la indiferencia de much@s trabajador@s ante el dolor que experimentan los de su mismo estado de explotación y de opresión, aún cuando no sean conscientes de sus cadenas.

Por otro lado, habrá quienes quieran difuminar el carácter de clase del Estado burgués y su vejación contra la clase que le es antagónica bajo la idea genérica de una denuncia del recorte de las libertades y de opresión, como si en los últimos años de la crisis capitalista la represión no hubiera aumentado exponencialmente y como si el carácter del Estado policía se debiera sólo o principalmente a su condición de moderno “Leviatán” burocrático.

Esta tesis, que hunde sus raíces en la vieja desconfianza liberal hacia el Estado (teoría del Estado mínimo), y que hoy ha sido recogida por el minarquismo (libertarianos), precisamente porque comprende muy bien la naturaleza de clase del Estado y prefiere que no interfiera en sus negocios (sociedad civil), ha mutado en ambientes libertarios no sindicalistas, en sectores del nuevo reformismo indignado y, por supuesto, desde hace muchos años en el viejo reformismo de matriz socialdemócrata, hoy social-liberal.

Al desconectar estos enfoques políticos de la naturaleza de clase del Estado se cae en un concepto meramente ciudadanista de defensa de las libertades, lo que no es otra cosa que una visión “idealista” de las mismas, olvidando su carácter instrumental (para difundir ideas, expresar la disidencia, luchar por derechos concretos, defenderse de la explotación y la opresión,…).

La realidad es que en las etapas de crisis capitalista es cuando su Estado refuerza especialmente cárceles, leyes represoras, aparatos policiales,…independientemente de que pueda mantenerlos activos en etapas de expansión económica. Pero lo decisivo en estas últimas no es tanto lo opresivo como el fomento del consentimiento y del consenso (a través de los aparatos ideológicos) y el contrato social (mediante políticas, en el pasado, de cierta redistribución social que impulsaban al mercado).

Por tanto, sea de modo intencionado (casi siempre, y desde un discurso de clase media, negador de los antagonismos de clase, que no necesariamente ha producido dicha clase pero que sí ha comprado a los think-tanks de la oligarquía mundial), sea de un modo irreflexivo, mantener la tesis de una defensa de las libertades ajena a la cuestión de clase y a las prácticas de las políticas antiobreras es lisa y llanamente complicidad con él capital.

No se trata de negar que los recortes a las libertades y la represión se estén expandiendo a ámbitos no directamente ligados a la lucha de clases pero escamotear que la clave se encuentra aquí y en la naturaleza clasista del Estado es sencillamente mentir. Las reivindicaciones puramente democráticas tienen su razón de ser pero si se emplean como arma luz de gas pequeñoburguesa para tapar la cualidad clasista de la violencia del Estado estamos ante realidades que no deben solaparse.

De ahí que, centrada la cuestión, en la condición de clase del Estado, en su papel de policía, juez, consejo de administración de la burguesía y propagandista de sus valores, sea necesario vincular el incremento brutal de la represión con la agudización de la lucha de clases y con las políticas contra la clase trabajadora de aquél.

Diluir estas cuestiones en plataformas contra la Ley Mordaza en genérico, es sencillamente claudicar desde un oportunismo zafio, echarse en brazos del reformismo procapitalista más abyecto, derrotarse el movimiento obrero y sus organizaciones sindicales, políticas y de todo tipo a sí mismos y caer en una especie de pseudoradicalismo estéril de origen burgués de corto éxito y recorrido. Su fracaso se deberá no sólo a la menor capacidad organizativa de este tipo de entes sino sobre todo a que, al ocultar las razones reales -la desigualdad que genera el capitalismo y sus leyes- de la protesta que es aherrojada, se autoexcluye de la solidaridad y compromiso necesarios a todos los que sufren en sus propias carnes dicha desigualdad y que no se sentirían representados por proclamas “prodemocráticas” más o menos justas pero que no conectan con las necesidades más tangibles que afectan a sus vidas.

En resumen, es necesario reorientar la lucha antirrepresiva en varios sentidos:

  • Hacia una posición de clase, que proclame que la represión expresa un nivel concreto de la lucha de clases y que el Estado en sus dimensiones policial, legislativa y jurídica responde a los intereses de la clase dominante.
  • Hacia una superación de la división en la lucha de las organizaciones del movimiento obrero por la defensa de todos y cada uno de sus militantes sindicales y políticos a las puertas de ser procesados o ya condenados. La consigna de marchar separados es justificable en términos de estrategia y de niveles de enfrentamiento/acuerdo con el capital pero jamás en la defensa de cada uno y todos los militantes obreros perseguidos y encausados.
  • Hacia la consideración de “represaliados y presos políticos” de los militantes obreros que sufren las consecuencias de la violencia del Estado capitalista porque éste es un órgano político que ejerce su monopolio de la misma a partir de criterios puramente políticos.

Ello no supone en absoluto negar la utilidad y la necesidad de las plataformas concretas de apoyo a militantes obreros específicos pero sí superar la cultura de la división y el sectarismo, especialmente por parte de quienes, desde una pretendida posición de “mayoritarios”, desprecian la lucha de otras organizaciones, trabajar en red, compartir objetivos comunes, realizar campañas globales en defensa de todos los que sufren la represión por defender a la clase trabajadora y, muy importante, dedicar personas y militantes concretos a la creación de ese clima de cooperación y al logro de dichos objetivos. Eso o acabar como los dos conejos de la fábula de Tomás de Iriarte, que discutían si los que les perseguían eran galgos o podencos.

“En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.”

Por Marat.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 9 Abril 2016.

Boletín de información del EEC. 9 de Abril de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Documentos III Asamblea

Por fin podemos entregaros los documentos de la III Asamblea. Debido a su extensión no resulta práctico incluirlos en el propio Boletín, así que podéis consultarlos tranquilamente en los siguientes enlaces:

En el acta tenéis una descripción pormenorizada del desarrollo de la asamblea y de las decisiones acordadas.

 

Sobre el logo del EEC y el diseño de web y boletín.

Selección del logo del EEC.

Una vez que nos hemos constituido creemos conveniente disponer de un logo que identifique al EEC de forma permanente, ya que hasta ahora hemos estado usando imágenes más o menos caseras que han ido cambiando con el tiempo. Como hasta ahora no hemos despuntado por nuestras habilidades creativas, en la asamblea se acordó abrir un período para que cualquier camarada pudiera mandar una propuesta de logo. Las propuestas recibidas serán mostradas en la web y anunciadas en un futuro boletín para que tod@s podamos votar por la que más nos gusta. Enviad vuestras propuestas al correo de siempre: encuentrocomunista@yahoo.es

Diseño de la web y del boletín.

Entre las tareas de la nueva Coordinadora Estatal está la de mejorar la página web. Hay varios camaradas informáticos que están trabajando en el aspecto técnico, pero no tenemos a nadie con preparación en diseño gráfico. Así que como habréis podido comprobar todos estos meses, la página no se destaca por diseño, estética o claridad. Si trabajas con gráficos o diseñas páginas web desde el punto de vista de su usabilidad y presentación, nos vendría genial que pudieras echarnos una mano para arrancar. Una vez más, te puedes poner en contacto con nosotros en el correo encuentrocomunista@yahoo.es

 

El EEC ante el 14 de abril.

Como todos los años, alrededor del 14 de abril se celebran manifestaciones y actos en todo el Estado coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la II República. La significación histórica de la fecha es evidente, tratándose del período en el que las luchas de la clase trabajadora alcanzaron sus níveles más álgidos en la historia del Estado español. En el tiempo que va desde 1931 hasta el dramático final causado por la acción de la oligarquía y su ejercito fascista, la II República registró etapas que, con sus claroscuros, dejaron una memoria de luchas y conquistas. Sirvan a modo de ejemplo: el fomento de la cultura como un bien al servicio de las clases populares destinado a satisfacer sus deseos de emancipación y no como un mero mecanismo para dotar al sistema de profesionales cualificados y acríticos; el impulso, aunque de modo parcial, de la reforma agraria, algo que en nuestros días sigue teniendo relevancia sobre todo en Andalucía, así como de la lucha obrera por la mejora de sus condiciones de vida; la Revolución de Asturias de 1934, de carácter socialista, salvajemente reprimida por la derecha -en el gobierno entonces- y a mano de sectores militares que dos años más tarde se levantarían contra el gobierno legal y legítimamente constituido y contra esta forma de Estado.

Para quienes componemos el Espacio de Encuentro Comunista (EEC) la significación del 14 de abril no es algo limitado a rememorar el pasado, sino con proyección de futuro; de reivindicación de poder para la clase trabajadora y los sectores populares, para lo cual es precisa la ruptura con el tinglado político instaurado por la llamada transición en 1978 y todo su entramado de élites económicas, políticas, judiciales, mediáticas y sindicales, coronadas por la monarquía heredera de Franco.

Para el EEC defender la forma republicana de Estado tiene que ver con el derecho de toda persona a ser elegido máximo representante del Estado (sin interferencia de ningún “derecho de sangre o de cuna”) y con el de revocabilidad de dicho representante, con el laicismo frente a toda creencia religiosa y con la austeridad en el comportamiento político y en sus símbolos.

Pero, puesto que como comunistas no tenemos una idea neutral respecto al Estado, ya que éste tiene siempre un carácter de clase, nuestra visión de la República no es “neutral”. No nos imaginamos una República que represente por igual a opresores y a oprimidos, a sectores reaccionarios o a sectores progresivos porque ello nunca es cierto. Frente a un republicanismo “sin adjetivos”, que los tiene pero los esconde, nuestro proyecto es la República de Trabajadores, al cuál incluso sin alcanzar el socialismo, sobrepone el derecho de nuestra clase a un empleo y a un vida dignos por encima del objetivo del enriquecimiento personal.

En otro orden de cosas, pensamos que la percepción social de la masividad de la corrupción no debe llevarnos al error de creer que ésta es reciente o que ha comenzado con la actual fase de la crisis de superproducción capitalista.

La corrupción política es consustancial al capitalismo. La economía de mercado no puede sostenerse sin poner a los aparatos del Estado a su servicio. En el caso del Estado español, el engranaje institucional corrupto de la Dictadura encabezado por la Monarquía, se transmutó íntegramente en la llamada democracia. Lo único nuevo fue la incorporación al latrocinio de las cúpulas políticas de Gobiernos municipales y autonómicos de todos los colores, y sobre todo y a gran escala, del PP y del PSOE.

Lo que ahora se pone de manifiesto son tres hechos claves para entender lo que sucede:

  1. Las acusaciones de corrupción, que salen de las mismas esferas del poder, se utilizan como arma arrojadiza entre facciones enfrentadas y son la expresión más rotunda de su descomposición.
  2. La integración y colaboración con el entramado del poder por parte de importantes sectores de la izquierda institucional, incluidos los grandes aparatos sindicales, ha servido desde la Transición para poner a los supuestos representantes de la clase obrera al servicio del capital y para destruir organizaciones construidas a fuerza de muertos y de años de cárcel.
  3. Las nuevas opciones electorales que se alzan con el objetivo de “acabar con la casta” ocultan sistemáticamente “la mano que mece la cuna” y que no es otra que la de la gran burguesía (de aquí y de fuera) que corrompe a los políticos para realizar sus negocios. El objetivo es hacer creer a la gente que cambiando las caras del Gobierno y renovando el aparato del Estado se pueden solucionar los problemas.

Ante la agudeza de la crisis general del capitalismo, que azota con especial fuerza al Estado español, y que parecía hace pocos años que hacía tambalear los cimientos del engranaje institucional de la Transición, se ha impuesto una estrategia de renovación formal que se puede resumir en la frase de Lampedusa “es preciso que algo cambie para que todo siga igual”, intentando una segunda transición que deje intactos los privilegios económicos de los poderosos, utilizando la ilusión de que es posible a vuelta al “estado del bienestar”, que además no fue nunca general ni idílico, pero que, en cualquier caso, no es posible según la tendencia actual del sistema capitalista a nivel planetario, que pasa en el aumento de la opresión de la clase trabajadora y el incremento de sus guerras de rapiña.

Las luchas obreras y populares, las huelgas que utilizan nuevas formas de resistencia, las movilizaciones que expresan formas radicales de combate, dan cuenta de formas inéditas de organización al margen de las “grandes” organizaciones políticas y sindicales, pese al innegable reflujo producido por la inestimable contribución a la desmovilización ejercida por las opciones ciudadanistas de izquierda.

La brutal represión ejercida contra los sectores más combativos y especialmente contra la juventud muestra en qué medida las clases dominantes usan el terror del Estado contra quienes saben que su único camino es la lucha. Todo ello, mientras las bandas fascistas campan libremente por barrios y pueblos, haciendo gala impunemente de violencia sobre la población inmigrantes, a fin de presentarla como la responsable del patente deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Frente a un Régimen capitalista que intenta renovarse en sus formas políticas, conservando en lo sustancial su naturaleza explotadora e injusta, y unas medidas económicas que atenazan las condiciones de vida de la inmensa mayoría, El Espacio de Encuentro Comunista denuncia los intentos de organizaciones políticas que se presentan como “alternativa”, de camuflar lo que sucede con el Pago de la Deuda (que la sociedad española no ha contraído), consecuencia directa de la imposición de las políticas de la Unión Europea y de la pertenencia a la Zona Euro. Aceptando la permanencia a ese marco económico y político se imponen férreamente recortes, privatizaciones, desahucios y contrarreformas laborales como garantía del pago de la Deuda y de beneficios empresariales. La clase obrera, tanto en sentido amplio como específicalmente en los sectores juveniles, de mujeres y de inmigrantes que pertenecen a ella, están pagando con sus vidas destrozadas una Deuda que se ha generado trasladando masivamente a la gran banca y a las grandes multinacionales fondos públicos.

Es un círculo infernal sin fin. Las previsiones del Gobierno fracasan una tras otra porque la crisis capitalista no tiene salida. Sus profecías, que ni ellos mismos se creen, no tienen otro objetivo que intentar impedir que los sectores populares sean conscientes de que no hay salida ni en la UE, ni en el capitalismo, y actúen en consecuencia.

Porque ningún gobierno, municipal, autonómico o el del Estado – sea del color que sea – va a poder resolver los gravísimos problemas del pueblo trabajador sin enfrentar el Tratado de Estabilidad de la Zona Euro y las leyes que lo desarrollan en el Estado español, y que aseguran la disolución de cualquier Gobierno cuyas políticas no ejecuten sus mandatos.

Por ello, la primera prioridad es la construcción del poder organizado de los sectores oprimidos y castigados por las medidas anticrisis capaces de imponer, por encima de la Troika, del FMI y del BCE, que primero están sus derechos y sus condiciones laborales y de vida.

Para ello, gobierne quien gobierne, es preciso enfrentarse, tanto a toda la oligarquía que con la Transición se perpetuó, empezando por la Monarquía y las grandes corporaciones españolas como a una Unión Europea que impone políticas incompatibles con derechos sociales y laborales.

Es necesario que los sectores populares juveniles, que se enfrentan hoy a la aniquilación de sus esperanzas de vida, retomen el hilo rojo de quienes (con la misma juventud y esperanzas) supieron encarnar en su día la voluntad combativa que ahora necesitamos.

No hay otra salida poner al servicio de nuestra clase la riqueza para que ella la administre. Y no hay otra solución que expropiar a los expropiadores. En resumen, construir una sociedad socialista donde el ser humano sea valorado como tal, y no en función de sus riquezas materiales.

 

Andrés Bódalo, ¡libertad!

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EEC

Dirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 19 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 19 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Hemos creído conveniente redactar una crónica “breve” de lo acontecido en la tercera asamblea del EEC, que tuvo lugar el pasado sábado 12 y domingo 13 de marzo. En total fueron doce horas de asamblea (veinticuatro si tenemos en cuenta las sesiones paralelas de los grupos de trabajo), así que el acta con todos los detalles se demorará unos días. Los que están impacientes por saber qué ocurrió pueden tener aquí una visión general de su desarrollo y conclusiones.

 

Crónica de la III Asamblea del EEC. 12 y 13 de marzo de 2016.

Balance de gestión y organización de la Asamblea.

El 12 de marzo nos reunimos en Madrid las más de cincuenta personas que pudimos acudir al llamamiento de la tercera asamblea. Como en otras ocasiones fueron muchos y muchas los camaradas que hicieron largos viajes para acudir al encuentro, con la diferencia de que esta vez la cantidad de temas a tratar hacían necesaria una cita de dos jornadas. Quizás este hecho influyó en que otros compañeros y compañeras declinaran la asistencia aunque hicieran explícita la intención de seguir siendo parte del Espacio.

El acto comenzó con la lectura de un breve balance de gestión ofrecido por la Comisión Gestora que ha coordinado estos meses transcurridos desde la asamblea de octubre. Entre los aspectos positivos subrayados destacaron el cumplimiento del mandato original de llegar a febrero con la tercera asamblea convocada y con los documentos encargados a los grupos de trabajo presentados en fecha y suficientemente difundidos. Otros aspectos que evaluaron como positivos fueron: la creación del Boletín Rojo, que ha permitido seguir a todos los camaradas, ya estuvieran más o menos aislados, la evolución del proceso; la suma del EEC a alguna iniciativa dentro del movimiento por la paz; así como la explicación del proyecto a diversos colectivos comunistas que se han interesado por nuestra labor.

También explicaron los que consideraban aspectos negativos de la gestión, habiendo afectado incluso los dos primeros al propio funcionamiento interno de la Comisión. Por un lado, consideran que la integración de los camaradas de la Comisión residentes fuera de Madrid no ha estado resuelta satisfactoriamente para facilitar su participación. Tras esta experiencia, proponen que en próximos órganos con participación de integrantes de varias localidades se alternen las reuniones espaciadas, prolongadas y presenciales para asentar trabajos con las reuniones más periódicas del día a día en las que se habiliten medios de participación telemáticos. Por otro lado, se ha evaluado como negativo el método de autoproponerse espontáneamente para participar en la Comisión: la realidad posterior fue que algunos camaradas no llegaron a acudir ni a una sola reunión, lo que sobrecargó de trabajo a los miembros restantes y restó fuerzas para asumir determinadas tareas.

En este apartado de tareas no satisfechas, consideraron en primer lugar que el trabajo de consolidación y extensión territorial del EEC no ha estado suficientemente atendido. Aunque no era uno de los objetivos principales de esta fase, creen que no han brindado la suficiente atención a los camaradas de fuera de Madrid.

En la misma linea, las tareas de participación en las luchas de nuestra clase han estado aún en una fase muy incipiente. En este caso, el hecho de ser una Comisión interina con un mandato muy limitado no les ha hecho sentirse con autoridad para lanzarse por este camino. Tan solo a las cuestiones de paz y antiimperialismo se atrevieron a presuponerles el consenso mínimo suficiente para haber propiciado algún avance en ellas.

Tras el balance ofrecido por la Comisión se abrío un turno de palabra para escuchar el parecer de los asistentes a la asamblea. En general, los intervinientes consideraron que el resultado había sido bueno, aunque algunos camaradas de fuera de Madrid confirmaron la impresión de que no se habían sentido parte del proceso de discusión de los documentos. Alguno lamentó el no haber podido participar en debates con otros camaradas, pues pensaba que sólo así se puede corroborar si la lectura particular es acertada o se ha malinterpretado la intención de los autores. Algún otro compañero se mostró más compresivo, pues es consciente de no tener camaradas en su comarca, con lo que no cree que ninguna acción de la Comisión le hubiera podido integrar en un debate.

Una vez completada la fase del balance de Gestión, la mesa informó del paso al siguiente punto del orden del día. Tocaba el momento de que los asistentes se separaran en grupos de trabajo para discutir los documentos redactados durante estos meses. Cada grupo debía seleccionar un moderador y un secretario que después debía actuar como portavoz en la sesión plenaria de la tarde.

Dado el carácter plural del EEC y el corto recorrido de trabajo realizado en común, se expresa la intención de no acudir al voto, para evitar la formación de mayorías y minorías. Dado que sólo se disponía de tres horas de reunión por grupo, se explica a los asistentes que un buen mecanismo sería identificar los puntos en los que puede haber un menor acuerdo, para dejarlos fuera a la espera de un trabajo más profundo; ello permitiría avanzar más en los contenidos más compartidos. Se menciona el caso especial del Grupo de Trabajo de Organización, que no puede seguir un procedimiento tan relajado: la necesidad de disponer de una estructura de organización que poner en marcha al día siguiente requería de sus componentes la búsqueda de un acuerdo efectivo. También se consideró especial el grupo de Programa Político, pues su importancia y su solapamiento con el resto de áreas de trabajo hace aconsejable tratarlo en plenario. Así pues, se decidió dejar su sesión de trabajo para el día siguiente a las 10 de la mañana. El reparto de todos los camaradas presentes en los restantes grupos de trabajo resultó bastante equitativo de manera espontánea, excepto en el grupo de Organización, donde se apuntaron el doble de camaradas que en el resto de grupos.

Las sesiones paralelas de los grupos se desarrollaron durante toda la mañana, continuando algunas incluso después de una breve pausa para comer. A las cuatro y media de la tarde se volvió a la sesión plenaria para exponer las conclusiones obtenidas.

Movimiento obrero

El primer portavoz en salir a la mesa fue el del grupo de trabajo de Movimiento Obrero. Realizó un repaso de correcciones a un texto que, por lo demás, les había parecido un buen punto de partida.

En el primer capítulo del documento quieren hacer dos adiciones. Por un lado, incluir una sección dedicada a la represión sobre la clase trabajadora. Por otro lado, añadir también un apartado sobre las prácticas de los sindicatos mayoritarios, respetando, eso sí, a los camaradas que trabajan en ellos. También en el capítulo uno quieren incidir más en la negación del concepto, hoy día omnipresente, de la clase media.

Nos informó el portavoz de que en el capítulo dos se había producido un bloqueo al intentar enfrentar los modelos del consejismo y del sindicalismo. En el debate posterior que se produjo en el plenario, varias voces indicaron que el capítulo no pretendía forzar la elección entre un modelo y otro, sino mostrarlos como mecanismos que la clase trabajadora debe conocer como enseñanza práctica e histórica que utilizar, actualizada, dónde y cuándo el contexto lo propicie.

En el tercer y último capítulo del documento han añadido una nueva vía de actuación a partir del ejemplo del EEC. Proponen el fomentar las reuniones de trabajadores fuera de ámbitos sectorizados para favorecer la visión conjunta de los problemas de la clase y, en última instancia, la difusión y la formación.

Tras la intervención del portavoz del grupo se abre el turno de palabra general en la asamblea. Una compañera que estuvo presente en el debate del documento en Madrid recuerda que ya echó en falta en aquel momento una sección sobre la mujer trabajadora que, siendo la mitad de la clase, tiene unos problemas particulares que cree deben quedar reflejados. Piensa que dicha sección tendría fácilmente cabida en el apartado uno, donde se ofrecen datos muy variados sobre la segmentación del mercado de trabajo.

También se pide información sobre el tipo de consejismo en el que se basa el documento. Uno de los autores aclara que se ha usado fundamentalmente el modelo de Turín. A partir de aquí el debate giró sobre los modelos de consejo obrero, su complementaridad con la lucha sindical, su formación casi espontánea en momentos prerevolucionarios, etc.

Internacionalismo y antiimperialismo

Una vez terminado el bloque de movimiento obrero, le tocó hablar al portavoz del grupo de Internacionalismo y Antiimperialismo. El camarada nos informó de que habían alcanzado acuerdos generales sobre el texto, identificando unos puntos que quedarían aparcados a la espera de profundizar en ellos.

Según nos informa, el inicio del debate en el grupo de trabajo les llevó desde el imperialismo al modelo de estado. Creyeron conveniente marcar la necesidad de que el EEC analizara a medio o largo plazo el modelo de estado para nuestro país.

También decidieron que era necesaria la mención a la modificación del artículo 135 de la Constitución como ejemplo de ataque a la soberanía de un país.

Un punto fuerte del debate lo constituyó la propia definición de imperialismo, con sus connotaciones económicas y militares. El grupo de trabajo aprobó una redacción que irá incorporada al acta de la Asamblea.

Por último, nos explicó que había dos detalles del texto que habían decidido aparcar a la espera de poder entrar en ellos con más profundidad en el futuro. Uno de ellos es el conflicto palestino-israelí y el otro es la concepción de la República Popular China como país imperialista. En el primero de los casos se desea estudiar la postura de los partidos comunistas de la zona y las salidas que proponen al conflicto. En el segundo caso surgieron opiniones contrapuestas y se desea tener más discusión.

No hubo sin embargo duda respecto a Venezuela, país que cuenta con todo el apoyo ante la agresión estadounidense de la que es objeto en estos momentos.

Finalizado el resumen del camarada se entra en la ronda de intervenciones y ésta ramifica los mismos debates que acababan de introducir desde el grupo de trabajo. Así, la discusión sobre el modelo de estado, que obviamente no era para resolver en el momento, se transforma en una discusión sobre si el estado español es o no imperialista, lo cual lleva a la posibilidad de que haya estados que actúen simultáneamente como imperialistas y como oprimidos o la propia concepción de imperialismo. Se discuten así varias posturas, desde la que, con una mirada puramente económica, permite decir que el desarrollo de la fase imperialista la hace prácticamente sinónimo de capitalismo, hasta la que, basándose en la fuerza militar, deja como único país imperialista a los Estados Unidos. En sucesivas intervenciones se fue entrando en conceptos como imperialismo, subimperialismo, colonialismo, etc.

En otro orden de cosas, la concreción de la postura del EEC sobre Palestina se consideró un tema urgente, pues los lazos que nos atan con el Magreb y el Medio Oriente son históricos. En realidad no hay duda en la denuncia de la ocupación, pero se constata que distintos partidos comunistas de la zona proponen diferentes soluciones al conflicto y se desea conocer las propuestas antes de fijar una posición.

Tampoco faltaron las críticas a la deriva un tanto dispersa del debate en este tramo de la asamblea, pues había quien consideraba que se había perdido de vista lo general para entrar en una pelea por los detalles; que no estábamos a la altura de la cosmovisión que aspira a ser el marxismo. Quizás la conversación había puesto de manifiesto que no hablamos el mismo lenguaje y que damos distinto sentido a los términos, habiendo incluso interiorizado elementos de la ideología dominante. En este sentido, la formación y el trabajo colectivo pueden ser nuestra mejor apuesta.

Feminismo

A continuación salió a exponer la compañera que hacía de portavoz del grupo de trabajo de género. Nos explicó la dificultad del trabajo de la mañana, pues en el grupo partían del documento original y tres enmiendas, en algunos aspectos contradictorias. Ello les obligó a plantearse el trabajo desde el comienzo y, desde esa perspectiva, se consideran razonablemente satisfechas con lo avanzado. Nos resume las lineas maestras que han trazado en cuatro puntos.

El primero es su orientación, que define como de feminismo de clase. El feminismo de clase toma a las mujeres de clase trabajadora en el centro, implicando un análisis de la relación mujer-capital. De cualquier modo, algunas compañeras del grupo consideran importante investigar la opresión de la mujer en otros sistemas de producción, incluido el socialismo.

El segundo es la propia necesidad de la existencia de la comisión, cosa que ven claramente justificada por las características especiales de la relación mujer-capital. También por reclamar, recurriendo al debate y a la conciencia feminista, el espacio que ahora ocupa el feminismo burgués. Y es que la compañera se pregunta ¿Dónde están las mujeres dentro del debate de movimiento obrero? ¿Por qué no están en la vanguardia? Afirma que es hora de recuperar el análisis y las herramientas propias del marxismo.

El tercer punto que han abordado es la elección del nombre. Hasta ahora el grupo de trabajo se llamaba “de género” y han decidido llamarlo Comisión de Feminismo. El término género, aunque en un principio fue creado desde posiciones analíticas marxistas, ha ido siendo vaciado de contenido hasta haberse casi convertido en un sinónimo de mujer. Creen que merece la pena pelear la batalla por el término feminismo, también manipulado, porque al menos refleja el enfrentamiento con el machismo, con la “supremacía” o dominación masculina.

El cuarto punto, donde pretendían abordar contenido, no tuvieron ocasión de comenzarlo debido a la premura de tiempo.

La compañera nos explica que quizás el concepto que más debate ha generado es el de patriarcado. Aunque parte del grupo lo consideraba un término que refleja un factor de dominación, la otra parte del grupo no lo encuentra suficientemente bien definido y lo veía manipulable.

En el turno de palabra, gran parte de las intervenciones se centran precisamente en este último punto. Aunque es unánime la consideración de la comisión como necesaria, todas las intervenciones hacen hincapié en la centralidad del concepto mujer trabajadora y del conflicto capital-trabajo. La defensa del concepto patriarcado como ideología que nace del sistema, que se alimenta en la educación y que forma parte de la superestructura es visto con prevención por la mayoría de los y las camaradas que lo consideran un término interclasista que aleja el foco de las condiciones materiales.

En cualquier caso, el sentir dentro y fuera de la comisión es que el trabajo había sido provechoso y el avance conseguido durante la jornada muy significativo.

Formación

El portavoz del grupo de trabajo de formación nos informó de que entendían el grupo como una comisión permanente e interdisciplinar con el objetivo de generar un plan de formación. Sin embargo, habían encontrado una serie de obstáculos que les habían complicado la discusión.

El primero no era otro que el “por dónde empezar”. Había quienes apostaban por comenzar por cuestiones consideradas “más actuales” (la naturaleza de nuestro estado, el imperialismo, etc) y, de ahí, ir retrocediendo hacia cuestiones más básicas. Otros, sin embargo, apuestan por comenzar por los principios: ley del valor, etc. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque nadie duda de que debería ser imposible partir de uno sin acabar en el otro.

El segundo punto que generó conflicto fue el tipo de formación. Para unos lo que habría que primar es la formación interna y de cuadros; otros optarían por ir a la formación de las masas. En un sentido parecido se resolvía la pregunta de cuántos planes de formación diseñar: frente a los que pensaban que nuestras capacidades sólo nos permiten poner en marcha uno en estos momentos, otros apuestan por adaptar la formación a realidades concretas.

Ninguna de las dos posturas pretendía desacreditar a la otra, pero la diferencia de concepciones era evidente.

Finalmente alcanzaron un acuerdo apoyado en experiencias concretas de formación que están actualmente en marcha. El objetivo es estudiar dichas experiencias y ver cómo pueden ser útiles para el EEC. El camarada nos informó de que se han puesto el compromiso de tener antes de dos meses una propuesta firme y concreta.

En el turno de palabras se entró en un primer momento en exponer los puntos de vista sobre quiénes debían ser los elaboradores y los destinatarios primeros de formación. Había quien opinaba que los propios grupos locales de camaradas debían planificar y organizar su propia formación, quien pensaba que la formación nos debía servir a modo de arma ideológica para enfrentar los retos que se te plantean en el día a día, quien cree que debe primarse la formación de los camaradas más aislados, etc.

Al igual que había ocurrido dentro del grupo, también generó discusión el contenido de la formación. Un camarada se mostró convencido de que generar una base es imprescindible: no se puede comprender porqué y cómo actúa el imperialismo sin entender la ley del valor. Alguna otra intervención apoya esta linea, y creen que la discusión que se está manteniendo es un buen ejemplo de esta necesidad, pues piensan que algunas intervenciones demuestran que no se entiende lo mismo en algunos conceptos básicos.

Un camarada recordó que habían pedido un par de meses para dar un plan de formación y que él no veía inconveniente en dárselo. A partir de ese momento las intervenciones se centraron más en aspectos que debían ser tenidos en cuenta: disponibilidad de las sesiones de formación en vídeo, tener un plan sólido e independiente de la última distracción que nos lance el sistema, formar cuadros, enseñar a pensar comunista, etc.

Organización

En la última intervención de la tarde le toca el turno al portavoz de organización. Previamente se había distribuido a los asistentes una copia del texto acordado en la reunión de la mañana.

El camarada explicó el proceso que ha llevado al texto presentado. Cuando se publicó el texto creado por el grupo de trabajo en diciembre, los componentes del grupo de trabajo ya recibieron comentarios de otros camaradas del Espacio en el sentido de que les parecía una propuesta de organización muy pesada para el tamaño actual de un EEC todavía naciendo. En la reunión de debate en Madrid del mes de febrero, a esta crítica se unió la de algunos camaradas organizados que consideraban que la propuesta les hacía difícil compatibilizar su militancia en el EEC con la de su propia organización comunista. En aquella reunión de Madrid se tomó la decisión de volver a reunirse los asistentes y elaborar una propuesta alternativa que intentara subsanar esos problemas. Dicha propuesta alternativa fue distribuida a todo el EEC en el Boletín Rojo del 2 de marzo.

En la reunión del grupo de trabajo de por la mañana se optó por tomar como texto base esa propuesta del 2 de marzo. Aún fue necesario redactar un último añadido para hacer más explícitos los criterios de flexibilidad que deben hacer cómoda la participación en el EEC y la compatibilidad con otras militancias.

El modelo finalmente presentado es una estructura sencilla en dos niveles. En la base se encuentran las estructuras que realmente dan sentido al EEC: los Espacios Comunistas de Base (ECB). Son estos agrupamientos locales o sectoriales de pequeño tamaño en los que se desarrolla la militancia, se debate, se da y recibe formación, se interviene en el entorno, etc; siempre desde la autonomía del que conoce su entorno y sabe el mejor momento y el mejor modo de actuar.

Para aunar las fuerzas de los ECBs y para dotarles de dirección y recursos comunes (web, formación, propaganda, etc) se crea una Coordinadora Estatal de entre diez y quince personas que en principio contarían con unas pocas responsabilidades fijas: organización y finanzas, extensión territorial, comunicación y propaganda, formación, así como unas comisiones temáticas que en principio serían las mismas que ya iniciaron su andadura en octubre (movimiento obrero, feminismo e internacionalismo y antiimperialismo)

El compañero quiso destacar la importancia de la comisión de extensión territorial. Su objetivo es prestar atención a los camaradas que están aislados y aún no pueden formar ECBs. Se considera que estos camaradas van a requerir de un contacto directo más constante para que se sientan parte del Espacio y proporcionales oportunidades de formación y expansión. Por eso se ha optado por crear un responsable sólo para esta labor que puede contar con el apoyo de más camaradas.

El camarada nos cuenta que la propuesta, una vez modificada, tuvo el acuerdo de todo el grupo de trabajo.

Abierto el turno de palabra intervinieron algunos camaradas para expresar que la propuesta les parecía sencilla; ya habría tiempo de hacerla más compleja si el crecimiento del EEC lo aconsejaba.

Cierre de la primera jornada

La mesa tomó de nuevo la palabra para recordar el orden del día del domingo 13. Comenzaría con la reunión en plenario del grupo de trabajo en el documento de Programa Político. Seguiría y finalizaría con la propuesta de camaradas para la Coordinadora Estatal.

Programa Político

El domingo se arranca a las diez con menos asistencia, aunque sigue llegando gente durante toda la mañana. El primer punto del orden del día es el debate en plenario del documento de Programa Político. Al considerar que el texto debe haber sido leído por los asistentes, se evita hacer una exposición previa para ganar todo el tiempo para el debate. Como el documento es muy extenso, para facilitar una discusión ordenada se decide avanzar capítulo por capítulo.

Es conveniente reflejar en la crónica una duda planteada por un camarada en la reunión, que quería saber si los documentos habían sido modificados tras las sesiones de debate en Madrid. Desde la mesa se aclara que ningún documento ha sido modificado tras esas reuniones, pues nunca se ha considerado que la discusión restringida a Madrid tuviera legitimidad para cambiar los documentos. Si alguna sesión ha dado lugar a un texto alternativo, como en organización, éste se ha presentado como enmienda junto al original, y ese no fue el caso del documento de Programa Político.

En la discusión del capítulo 1, “Marco actual del capitalismo”, se entra de lleno en la cuestión del TTIP (Tratado de libre comercio entre Europa y EEUU) y el cambio profundo que refleja en los modos y maneras de actuación del sistema capitalista. Varios camaradas fueron dibujando en sus respectivas intervenciones las complejas derivaciones del tratado. Se subrayó cómo su entrada en vigor permitiría a las multinacionales demandar a los estados ante tribunales privados cuya decisión es vinculante. Esto provocará previsiblemente una degradación de derechos laborales, medioambientales, sanitarios y asistenciales; un proceso que ya se ha constatado en países que, aún siendo tan distintos como Colombia y Canadá, han suscrito tratados bilaterales con EEUU.

Algunas intervenciones ahondan en el significado especial de estos tratados, dibujando un nuevo escenario en el que el capitalismo, acuciado por el descenso de la tasa de beneficios, intenta escapar de las limitaciones del estado-nación burgués en el que se había amparado hasta ahora. Una dialéctica compleja pues, como señalan otras intervenciones, los estados nacionales son tanto los que refrendan estos tratados como los que en última instancia debe respaldar, incluso por la fuerza, a sus capitales cuando así lo requieren. En cualquier caso, parece que la pantalla de la democracia burguesa es ya un impedimento incluso en occidente, después de haber sido escamoteada durante décadas, en medio de nuestro desdén, al resto del mundo.

Este salto cualitativo en la desfachatez de la alianza capital-estados es también un síntoma de que la correlación de fuerzas crece a su favor y en nuestra contra. La burguesía consigue una vez más imponer sus intereses particulares como intereses generales.

El capítulo 2 lleva por nombre “Crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Se explica cómo en primera instancia el capital intenta restaurar su tasa de ganancia por diversos métodos: bajando salarios, apropiándose de lo público, etc. Pero según el documento esta carrera no se detiene ahí y deriva en una crisis medioambiental, una crisis energética, alimentaria, hídrica, etc.

Un camarada toma la mención a la crisis medioambiental y explica cómo debemos ligarla a la clase para comprender sus implicaciones; cómo los efectos de distorsión del medio ambiente tienen siempre más repercusión en los trabajadores. Otros asistentes defienden que la crisis medioambiental afecta transversalmente a todas las clases; que sus efectos destruyen el metabolismo del mundo, como señaló Marx. También se recuerda cómo en los países del socialismo real la búsqueda del productivismo llevó también a algunas aberraciones medioambientales.

Un camarada interviene para señalar cómo el funcionamiento intrínseco de la ley del valor dentro del capitalismo hace inevitable en última instancia todo lo que se ha estado discutiendo de los capítulos uno y dos.

Sobre el capítulo 3 no hay comentarios y se pasa directamente al 4. Uno de los autores quiso poner el foco sobre uno de sus apartados, que aborda los espacios de la clase trabajadora con conciencia de clase frente a espacios de la mayoría social. Cree que es importante definir los criterios de nuestra actuación en ambos espacios.

Un camarada ligó la última intervención del capítulo anterior con el contexto de éste. Igual que el interviniente anterior centró el origen de todos los aspectos que vamos tratando en la ley del valor y en la sobreexplotación, el compañero cree que la pregunta clave es ¿qué estamos haciendo nosotros para enfrentarnos a esa sobreexplotación, qué nos corresponde hacer como comunistas en este contexto? En este sentido, él apuesta por ampliar las redes de contactos de los comunistas, no sólo dentro del estado español, sino también con iniciativas que pudiera haber, más o menos similares, en otros paises.

El capítulo 5 lo introdujo su autor. Según sus palabras no pretende más que subrayar la necesidad de la organización frente al estallido para transformar la realidad, algo de sobra conocido por los comunistas. Tradicionalmente ha habido dos formas de funcionar: el partido de masas típico del reformismo y la organización de vanguardia. Al primero se le ha intentado caracterizar como más democrático, cuando en realidad aleja a los militantes de la toma de decisiones. En cuanto al segundo, la definición de vanguardia no debería implicar en absoluto la separación de las masas.

Piensa que el EEC debe avanzar, sin ataduras preconcebidas con el pasado, hacia un modelo de organización. Él quiere pensar en un futuro aún indefinido en el que, con un bagaje de trabajo común más amplio, con más consenso, etc, podamos tender a un modelo de centralismo democrático para combinar la eficacia en la acción con la democracia interna. Otro compañero le recordó cómo en el documento se incide precisamente, y con razón, en el aspecto contrario, y cómo por el énfasis en la pluralidad del EEC estamos aún muy lejos de poder acudir al centralismo democrático.

La entrada en el capítulo 6 dio pie a una camarada a solicitar que se utilice en los documentos la referencia a “estado español” en lugar de “España”. Aunque algún compañero adujo que la entrada en una discusión de este tipo requeriría quizás de una sesión especial, se acepta la propuesta ya que, siendo necesario usar un nombre, es mejor usar el que menos rechazo pueda crear entre todos los camaradas.

Ya dentro del ámbito del capítulo se trata el tema de las mareas blanca y verde, que son mencionadas con características especiales frente a otros fenómenos más típicos 15M. Algunos camaradas explican cómo el término mareas fue introducido aquí a raíz de un artículo de El País, aunque tiene un origen anglosajón de la mano nada menos que de George Soros y su Tides Foundation. Otros camaradas también encuentran en ellas, especialmente en la marea blanca, elementos corporativistas que cabalgan reivindicaciones de clase para después abandonarlas una vez alcanzados sus objetivos particulares. La última crítica se centra en su papel de disolvente de la lucha de clase, ya que transforma las estructuras organizadas en asambleas quincemayistas.

El autor del texto defiende el documento señalando que el objetivo no era defender la estructura de mareas, sino que la argumentación estaba inserta en una gradación del componente de clase que iba desde el ciudadanismo del 15M genérico, pasando por las reivindicaciones laborales y de usuarios de servicios públicos de las mareas, para finalizar en unas marchas 22M en las que era fácil identificar unos componentes de clase muy evidentes.

El capítulo 7 crea más polémica ya que se adentra en la historia última de la Unión Soviética.

Una primera crítica vino dada por la mención que se hace en el texto a la competencia entre países capitalistas y países socialistas. Algún camarada reclamó, antes de sugerir comparaciones, un análisis del contexto local y temporal en el que cada país se encontraba.

También generó un gran número de intervenciones la mención a la necesidad de analizar el motivo por el que la transición de la URSS al capitalismo contó con tan poca oposición interna. Todas las intervenciones coincidieron en la importancia de realizar este análisis, aunque algunas advirtieron sobre su dificultad, ya que el sistema actual no tiene interés en suministrar una información fiable. En cualquier caso, la intención es huir de las simplificaciones o de las valoraciones poco justificadas, y en esa linea se optó por retirar un par de frases del documento hasta que el tema se pueda tratar más adelante.

En el capítulo 8 también se retocan un par de frases pues, aunque el sentido del texto era claro y compartido, la redacción original llevaba a confusión momentáneamente. El argumento que se seguía es el de la valoración de la importancia de la participación en procesos electorales. El texto mantiene una postura equilibrada en la que se apela al contexto y a los intereses del momento para justificar una decisión concreta.

Con esto se llegó al capítulo 9 y último. El camarada que defendía el capítulo explicó la diferencia entre un programa político y un programa electoral. Nos puso el ejemplo de una reivindicación como el pleno empleo: nosotros no tenemos porqué justificar de dónde sacaríamos en un contexto capitalista los medios o los recursos para conseguirlo; nuestra postura es reclamar ese derecho básico al capital y, si él no está en condiciones de proveerlo, defender nuestra opción a intentarlo con nuestro modelo de sociedad.

En este capítulo también se corrigieron un par de frases. Se recuerda que el acta recogerá todas las modificaciones en detalle.

Pero las modificaciones más importantes de este apartado se centraron en la lista de exigencias que cierran el documento. Dicha lista quedó ampliada con tres nuevas entradas. La primera hace referencia al derecho a la vivienda. La segunda fue defendida por un compañero de internacionalismo, que solicitó que, por coherencia con el otro documento, se recogiera la exigencia de la retirada de las bases militares norteamericanas y la salida de la OTAN. Por último, también se pidió añadir la salida de la Unión Europea y el abandono del euro.

Esta última reclamación hizo que un compañero solicitara que el capítulo 1 fuera ampliado con una descripción del papel de la Unión Europea dentro del contexto del capitalismo global. Si el texto puede ser utilizado como herramienta de difusión, lo correcto es argumentar por qué se solicita la salida de la UE. Otros camaradas vieron importante este estudio sobre la UE, al que incluso alguno piensa que se debe dedicar un documento independiente.

Propuesta y elección de la Coordinadora Estatal

Con esto se llegó al último tramo de la asamblea, en el que tocaba elegir a la Coordinadora Estatal que se había aprobado en el documento de organización el día anterior.

La mesa volvió a explicar los criterios de participación que se habían estimado oportunos para intentar corregir las deficiencias de funcionamiento de los últimos cinco meses. Por un lado, el nivel de compromiso de los candidatos debe cumplir dos principios: asistir a las reuniones de su ámbito y responsabilizarse de las tareas que se comprometa a afrontar. La frecuencia de las reuniones prevista se estima en una reunión de unas dos horas cada diez días (a la que los camaradas de fuera de Madrid podrían asistir en remoto) y una reunión presencial más de detalle cada dos meses aproximadamente.

La Coordinadora Estatal elegirá responsables para las áreas de:

  • Organización y finanzas
  • Extensión territorial
  • Formación y cultura comunista
  • Agitación, propaganda y redes
  • Movimiento obrero
  • Feminismo
  • Internacionalismo y antiimperialismo

La Coordinadora contaría con más integrantes, hasta un máximo de quince, para facilitar el reparto del trabajo. La dirección política sería colegiada, al igual que ocurre en los Espacios Comunistas de Base.

Hubo un pequeño debate acerca de la oportunidad de afrontar la elaboración de nuevos documentos, aunque finalmente se optó por que parecía más urgente, en función de las fuerzas de que se dispone, el inicio de la participación en las luchas y la constitución de los Espacios Comunistas de Base. La Coordinadora irá dosificando el inicio del trabajo en nuevos documentos según se crea factible y necesario.

Atendiendo al trabajo realizado durante estos meses, se propuso a diez camaradas que habían demostrado una alta implicación, incluso en tareas que inicialmente no habían asumido. En la propia asamblea se propuso a tres personas más, una de ellas avalada por la comisión de formación cuando se reunió el día anterior. Con estas trece personas no se llegó a cubrir el máximo de quince que se había fijado para la Coordinadora.

Tras la corroboración de los y las camaradas propuestos, la Coordinadora Estatal refleja ya una pluralidad de orígenes: de los trece integrantes cinco son del grupo promotor, cuatro se unieron en las comisiones formadas en octubre y otros cuatro se han incorporado en esta tercera asamblea.

La asamblea se cerró anunciando a los asistentes que en las próximas semanas se contactaría con ellos para ir conformando los Espacios Comunistas de Base y para conocer las circunstancias de los camaradas aislados.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 10 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 10 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Como ya sabéis todos, el próximo fin de semana celebramos la III Asamblea que llevamos preparando desde octubre. En los últimos días se están recibiendo muchas confirmaciones de asistencia y estamos convencidos de que la alta participación va a propiciar un debate interesante

Como preludio de ese debate que esperamos compartir con todos este sábado y domingo, os dejamos con las crónicas de los dos encuentros que aún no habíamos publicado. Se trata de las reuniones de discusión en Madrid de los textos generados por los grupos de trabajo de Formación y de Movimiento Obrero. Ambas reuniones se celebraron el pasado 21 de febrero pero, como ya habéis podido comprobar, hemos tenido un pequeño atasco de crónicas que enviaros.

Introducimos una vez más el boletín con la convocatoria de la III Asamblea, en la cual esperamos veros a tod@s.

 

Propuesta para el desarrollo de la III Asamblea del EEC

La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2016 en la sede del sindicato Co.Bas en la calle Moratines 22, esc. 1º, 1º B, 28005 Madrid. Metro Acacias (línea 5).

La Asamblea se desarrollará en sesiones de mañana y tarde el día 12 y en sesión de mañana el día 13.

Orden del día:

  • Sábado 12 de marzo:
    • 10-10.30 HORAS: Acreditación de Asistentes
    • 10.30-11.30 HORAS: Presentación de balance de gestión de la Comisión Gestora elegida en la II Asamblea del EEC
    • 11.30-14.30 HORAS: Trabajo en las Comisiones
    • 14.30-16.30 HORAS: Comida
    • 16.30-20.30 HORAS: Presentación y debate en plenario del trabajo de las distintas comisiones
  • Domingo 13 de marzo:
    • 10.30-11 HORAS: Explicación de los criterios organizativos para ser miembro del Órgano de Coordinación del EEC. Presentación y propuestas para la elección del Órgano de Coordinación del EEC. (Supeditado a lo que se decida en la III Asamblea)
    • 11-12 HORAS: Presentación de candidaturas
    • 12-12.30 HORAS: Votación
    • 12.30 HORAS: Propuesta de líneas básicas de trabajo político tras la III Asamblea del EEC. Clausura de la III Asamblea

Criterios organizativos para el desarrollo de la III Asamblea de EEC

La participación en la III Asamblea del EEC se regirá con los siguientes criterios:

Serán miembros de dicha Asamblea cualquier persona que esté inscrita en el EEC. Se toma como fecha límite para la inscripción en el EEC el día de la comunicación oficial de la Convocatoria de la III Asamblea.

Con el fin de adecuar el local que permita el desarrollo de dicha Asamblea, los asistentes en la misma deberán comunicar al EEC su asistencia como participantes. La fecha límite para inscribirse como participante en la III Asamblea será el día 26 de febrero de 2016. Ello se hará a través del correo electrónico del EEC: encuentrocomunista@yahoo.es

La Comisión Gestora confeccionará la lista de participantes que deberán acreditarse al inicio de la III Asamblea.

Podrán asistir como invitados todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Comisión Gestora del EEC. El máximo de invitaciones vendrá determinado por las capacidades físicas del local donde se celebre la III Asamblea.

Los asistentes a la III Asamblea que residan fuera de la Comunidad de Madrid y que precisen de alojamiento para la noche del 12 de marzo, deberán comunicarlo a la Comisión Gestora.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de formación

El 21 de febrero tuvo lugar la reunión de debate de Madrid del documento presentado en diciembre por el grupo de trabajo de formación.

Un camarada del grupo de trabajo de formación nos cuenta como fue el desarrollo del grupo. En la asamblea de octubre se apuntaron diez personas, de las cuales la mitad han participado físicamente en alguna reunión. Decidieron reunirse cada dos semanas presencialmente, pues consideraron que la discusión era más efectiva en persona, usando el correo sólo para coordinación. La primera reunión fue de generalidades. Desde la segunda reunión estuvieron discutiendo cómo afrontar un plan de formación de arranque, porque lo que hay que formar es mucho y todo no se puede meter a la vez. De ahí salió un primer borrador, que fue pulido en las sucesivas reuniones.

Cuando ya todo el mundo lo daba por bueno, un camarada del grupo pidió hacer algunas aportaciones. Se le dijo que adelante, pero el compañero envió su documento, que difería considerablemente del previamente consensuado, el día antes de que venciera el plazo en el que los grupos de trabajo debían publicar los documentos. Este fue el motivo de que este grupo de trabajo aportara dos documentos en la entrega de diciembre, el común del grupo y el modificado por el camarada. Posteriormente, en el periodo de recepción de enmiendas, también se recibió una aportación de una compañera del EEC.

El documento plantea que el trabajo de formación no va a ser una tarea menor. Además, es un área que, por su importancia, no debe quedar en manos de una o dos personas. El planteamiento defendido es que la persona que actúe como coordinador de formación a partir de la asamblea de marzo forme un grupo multidisciplinar en el que apoyarse. Cuando hablan de multidisciplinar no quieren hacer referencia a que tengan varias carreras, sino a que militantes sin necesidad de carrera pero con mucha experiencia formen parte de ese equipo.

El objetivo sería valorar mucho las necesidades que hay y el plan de ataque, respetando la autonomía de cada uno de los espacios, ya sean territoriales o sectoriales, que también van a implementar su propio plan de formación según sus necesidades. El documento pivota constantemente sobre este planteamiento.

El camarada plantea que todo el mundo demanda formación y cada uno verá lo que necesita para formarse. Este hueco hay que llenarlo. En todas las asambleas se ha hablado de un plan regular, sistemático, de estudio, de comprensión.

Las reuniones de debate en Madrid sobre otros documentos le han hecho ver una situación. Los conceptos y la terminología cada uno la entendemos como queremos y, por tanto, a veces se discrepa en la práctica política porque cada uno entiende el concepto tal de una forma o de otra. Con esto no quiere decir que haya solo una verdad absoluta, pero sí es verdad que si nos llamamos comunistas, marxistas, etc, sí que hay cosas que deben de ser evidentes y que no hable cada uno su propio lenguaje.

Por eso el documento plantea que el arranque debe ser con conceptos tales como: por qué decimos que somos marxistas, por qué decimos que somos materialistas, por qué decimos que somos dialécticos, etc.

Después dos elementos básicos para empezar el estudio de la formación sistemática son.

  • Si decimos que el estado, con sus concepciones capitalistas, tiene una forma de actuar, pues eso hay que entenderlo. Si llegamos a la conclusión de que hay que hacer la revolución e implantar la dictadura del proletariado, mal podemos hacerlo si no tenemos claro ese funcionamiento.
  • Una introducción a El Capital. Mal podemos plantear un ataque sistemático si no entendemos la herramienta fundamental con la que nos dotamos. Entenderla para luego poder aplicarla y explicarla.

El documento no pretende pasar del arranque. Un plan de formación, para que sea sistemático, debe empezar por los conceptos iniciales e irse desarrollando permanentemente. El compañero hubiera considerado pretencioso hacer un plan a largo plazo. Primero nos tenemos que ir conociendo, viendo las necesidades que tenemos. No es lo mismo un militante nuevo que acaba de aterrizar que un militante con años de experiencia y que trae incluso su propia concepción.

De ahí la importancia del papel de los espacios comunistas locales, que puedan valorar la necesidad concreta de sus miembros. Lo que tienen que tener son las herramientas que les permitan autoformarse entre ellos. No se trata de la típica charla orientada, sino una herramienta con textos, audios, vídeos o lo que haya, que permita que cualquiera en su área pueda iniciar un plan de formación sistemático. De ahí la idea de que, a nivel estatal, lo que se haga sea un plan general de trabajo que luego se pueda implementar en cada uno de los sitios, porque si no tendríamos que estar todo el mundo en la misma sala discutiéndolo todo.

Hoy en día tenemos tecnología que nos permiten proveer de material de autoformación a cualquier militante que ande por ahí aislado. Si ahora buscas en Internet Marx o Engels te aparecen todos los libros del mundo; el problema es cómo empiezas, cómo continúas cuando llegas a un atasco porque hay algo que no entiendes.

La intención es usar como punto de arranque la asamblea de marzo. Inmediatamente, tras esta, iniciar la formación del primer sector: por qué somos marxistas, etc.

Para después del verano vendría ya la fase de estudio de las dos áreas claves. Para el punto correspondiente al concepto de estado, el grupo de trabajo cree que el libro más apropiado es “El estado y la revolución”. No solo por las cosas que aporta de por sí, sino porque sirve de enlace a todos los demás textos fundamentales. Además, en la linea que defiende la enmienda recibida de una compañera, ese libro presenta el proceso histórico sobre el que se fundamentan sus postulados. El libro de Lenin nos lleva en un viaje histórico por la guerra civil en Francia, por la Comuna de París, para acabar por cristalizar en la Revolución de 1917. Presenta la discusión con los anarquistas sobre la necesidad o no de destrucción del estado, se explica lo que es la dictadura del proletariado. Si nosotros estamos por la dictadura del proletariado, la revolución y la toma del poder, qué mejor que cualquier militante comunista entienda esto.

La otra rama que se abriría después del verano sería el inicio del estudio de El Capital. Es fundamental que sepamos de qué estamos hablando, que sentemos los conceptos para los que nunca han leído el libro. Si no, utilizamos una jerga que nadie conoce. Se trata de estudiar de forma sistemática nuestros fundamentos.

Básicamente esto es lo que han previsto. Las aportaciones que hizo el camarada que elaboró el documento alternativo, y que el interviniente comprende, estarían en un contexto más avanzado que el plan de choque con el que intentan arrancar. Hablar de sociología o de filosofía sería deseable, pero requerirán de más medios y de un desarrollo con el que aún no contamos.

El camarada nos cuenta que, con esta idea que nos ha desarrollado, contactaron con un grupo de camaradas comunistas que trabajan en la Universidad Complutense y que dirigen en ella un curso de marxismo para ver si podían colaborar. La propuesta está actualmente en estudio. En caso de prosperar, la idea es grabar las clases en vídeo para que todo el mundo tenga acceso, no solo los compañeros del EEC, sino cualquier militante comunista que esté por ahí, para que dispongan de una herramienta que le permita empezar a entender de lo que estamos hablando. La necesidad de cualquier militante es esta: entender, comprender, ser crítico para poder luego intervenir.

Esto que ha contado es la idea general que han desarrollado. Por eso el documento de formación es corto, no tiene más pretensiones. Y todo ello sin olvidar que la formación debe complementarse con el análisis de la realidad diaria. Por ejemplo, discutir porqué se privatiza la educación, la sanidad; comprender que eso es una necesidad del capital y no una idea del gobierno de turno o una maldad de la Unión Europea. Hay que comprender las leyes naturales del capital que se van a dar sí o sí. Eso hay que comprenderlo para poder luchar contra ello.

Consideran que en cada nodo del EEC debe haber un responsable de formación. Aclara que sería responsable en el sentido de coordinar, no consiste en que tenga que haber alguien que se lo sepa todo. Tiene que haber un responsable para que se trabaje de una forma sistemática.

Comienza el debate abierto. En las primeras intervenciones se suceden una serie de preguntas o aportaciones concretas.

Un camarada se interesa por el significado de “plan de choque”. ¿Qué se quiere decir con eso, fundamentos? ¿Habría que preparar formadores?

Responde el compañero que presentó el acto. Para él es más sencillo. Estudiar una introducción al capital es estudiar el capital; plan de choque es empezar a estudiarlo: coger los textos, si es posible con compañeros comunistas especialistas o militantes bien formados, y traducir esos conceptos que generalmente no se comprenden. Coger el libro original sería interminable, lo mejor sería utilizar las herramientas que ya hay y comenzar entre todos desde ahí. La tarea de la persona que más conocimiento tenga es, si nos atascamos en un concepto, decir “esto quiere decir tal cosa”, pues es cierto que muchas veces se leen textos que no se entienden.

Interviene ahora una camarada. Le ha llamado la atención que se diga “estudiar la introducción al capital”. ¿Qué significa? ¿Estudiar un resumen, estudiar una parte?

El compañero responde que estudiar El Capital en toda su extensión sería imposible. La idea es utilizar textos que hay que recomiendan los especialistas, como, por ejemplo, el texto de Louis Gil “Fundamentos y límites del capitalismo”. Lo bueno es que te lleva luego, por propio interés, a leer El Capital. Si decimos a una persona sin conocimientos previos que se lea el capítulo que sea de El Capital no se lo va a leer, no va a entender nada. Eso lleva a usar la jerga pero sin haberla estudiado. Hagamos una introducción para que los militantes vayan aprendiendo. El camarada explica cómo hizo la experiencia un año atrás en el barrio, con militantes que nunca habían leído antes. Se han enfrentado con el texto de Gil, que es complicado, y hay que explicarlo, parar donde hace falta, etc.

La compañera que hizo la pregunta sigue su intervención. Se pregunta si las necesidades formativas que tenemos responden a estudiar El Capital. A lo mejor, empezar por manuscritos como “salario, precio y ganancia” nos ayuda a identificar si realmente necesitamos más de un lado o más de otro, de una parte de El Capital más que otra o algo así. Sería importante identificar las carencias que tenemos.

Hecha en falta, además, el estudio del imperialismo como fase superior del capitalismo porque le parece que estudiar El Capital sin entender el contexto actual en el que hay que aplicar las leyes del capital se queda corto. Para la compañera, uno de los mayores problemas del reformismo es que pretende que las cosas se cambien aisladas del resto del mundo. Para que no caigamos nosotros en ese error sería conveniente que entendiéramos que todo lo que hacemos nosotros aquí tiene consecuencias en el resto del planeta, y que todas las mejoras que conseguimos aquí son a base de la explotación en India, África, etc.

Toma la palabra ahora un camarada. Quiere plantear una serie de cuestiones y dudas, aunque en general el planteamiento le parece correcto. Sobre el equipo multidisciplinar y el proceso colectivo está completamente de acuerdo. Se ha expuesto que ya hay experiencias desarrolladas y ya se han visto tanto ventajas como problemas. Sería bueno compartir esas experiencias pues podría ser enriquecedor saber qué problemas se han tenido y si de ahí podemos sacar conclusiones inmediatas sobre procesos formativos. Sobre la cuestión de centrarse en los fundamentos, es algo con lo que está de acuerdo y que siempre ha tratado de aplicar como militante. Sin embargo, es un poco pesimista y no ve fácil ponerse de acuerdo en lo que es el método y los fundamentos, no solo a nivel de debate entre gente con formación, sino para enseñarlo. Hay muchas perspectivas y diferencias históricas. Va a ser una de las cosas más difíciles de tratar a nivel formativo. Habrá que ver si estamos de acuerdo en lo que hay que enseñar o cómo hay que enseñarlo.

Por otro lado, ha creído entender que se va a intentar plantear un enfoque histórico: empezar con Marx y Engels y seguir la cadena de desarrollo histórico. Aunque está de acuerdo, tampoco le parecería mal hacer una recapitulación histórica, de manera que haya una perspectiva y se pueda ver desde el presente hacia atrás. A lo mejor puede ser bueno incluso empezar con un autor mucho más contemporáneo que a una persona que está empezando le llame más a su realidad inmediata. Está de acuerdo con la camarada anterior en cuanto al enfoque inicial en el imperialismo, frente a las limitaciones de Marx derivadas de haber formulado sus teorías hace ciento cincuenta años, donde no pasaban muchas cosas que después se han hecho corrientes. Ver cómo se aplican sus teorías a día de hoy.

Por último, si se va a usar para estudiar El Capital un texto herramienta, sería bueno elegir uno que no añadiera comentarios interpretativos, pues hay muchos que entran en lo que se podría considerar valoraciones subjetivas. Hay textos que se componen de extractos, elementos fundamentales, y eliminan este problema.

Toma la palabra otro camarada. Está muy de acuerdo con el documento y su enfoque del plan de choque inicial y la continuidad posterior.

Le ha parecido oportuna la apreciación del último camarada sobre los peligros de la “traducción” o de la interpretación de Marx, y más en el caso de El Capital en concreto. Hoy nos están inundando con interpretaciones de la crisis como una crisis financiera que no es tal. Entrar a conocer la teoría del valor puede ayudar a la gente a comprender lo que hay detrás de la propia crisis.

Sólo hay un elemento en el texto que le chirría un poco, y aunque es secundario, cree conveniente señalarlo. Se habla en cierto punto de corrientes reformistas y se incluye ahí el keynesianismo. El compañero cree que Keynes es un reformista a si mismo, porque Keynes es un liberal. Por tanto, no viene de las teorías reformistas que nacen en el marxismo. Introduciría, porque lo considera como un veneno ideológico que nos llevan metiendo desde hace algunos años, una confrontación con las modernas reediciones del socialismo utópico como pueden ser la economía del bien común de Christian Felber o las teorías de las monedas sociales. Son unas teorías cargadas de utopismo pero no exenta de su grado de maldad por la intención. Significan un retroceso en su vertiente negadora de la lucha de clases y en la colaboración capital-trabajo. En cualquier caso, siente que el enemigo principal a combatir es el keynesianismo. Hablar de reformismo y revisionismo es muy difícil, hay autores en los que es difícil dilucidar cuándo están hablando como reformistas y cuándo como marxistas, y no podemos olvidar que el propio Lenin era revisionista, y su revisionismo nos vale.

Interviene la camarada anterior. Está totalmente de acuerdo con la última intervención. Le parece muy importante enfrentar el keynesianismo. Aún así, sin entender el imperialismo, no se puede entender que el keynesianismo no se puede aplicar porque el capitalismo no se lo puede permitir ahora mismo. Y no se puede entender la crisis actual sin entender el nacimiento del capital financiero que se da en la fase imperialista. Cree que sin entender el capital en su contexto actual no se puede explicar nada, porque le falta justificación ideológica. Es necesario juntar el estudio de El Capital con el estudio de la fase actual, si no no se puede entender nada de lo que está pasando.

Interviene un nuevo camarada. Cree que el problema es cómo abordamos el problema. Es tan vasto el tema que no sabe cómo delimitarlo. ¿Empezamos por los utópicos? ¿Acabamos por las últimas derivaciones? El problema lo tenemos entre la gente que se reclama del marxismo; y hay gente por ahí que dice que la democrática EEUU puede bombardear a la dictatorial Libia. Las corrientes, algunas organizaciones, etc, han estado podridas por el propio capital que utiliza símbolos del marxismo para meter cizaña en la clase obrera. Cree que debemos ver casos concretos: es en el análisis concreto de la realidad concreta donde más fácilmente se puede llevar la discusión. Discutir, por ejemplo, hoy día sobre la situación de la lucha de clases y el lugar de los BRICS. Nos metemos en el mundo de la tesis doctoral, de la academia.

Su experiencia personal es la siguiente: que incluso en una huelga te pones a discutir con un compañero y resulta que a lo mejor es cristiano y sin embargo el rojo de la ostia que te recita a Lenin de memoria no está en el piquete. La vida práctica es la que aclara muchas cosas. Él por ejemplo reconoce el valor de algunas iniciativas concretas de Couso en el Parlamento Europeo, donde le llaman el estalinista español, cosa que él acepta con simpatía. Sin embargo, si nos ponemos en la postura académica, empezaríamos a mirar: implicación de la palabra estalinista, etc.

Ha exagerado un poco su intervención porque lo que quiere hacer ver es que lo que nos aclararía es una mantener una mezcla siempre de todo. Va a ser la actividad práctica la que va a solucionar las diferencias políticas que tenemos entre nosotros.

Toma la palabra otro compañero. Cree que nos estamos desviando. El objetivo debía ser discutir el documento y preparar con vistas al día 12 de marzo un plan de formación, es más, un plan de choque como se dice. Cree que el nivel de la reunión presente debía bajar un poco al nivel de la calle. Fuera, en la calle, la gente no sabe lo que es la teoría del valor, incluso hay sindicalistas que no lo saben. El ha militado muchos años en diversas organizaciones y espacios y ha constatado que el nivel formativo es muy bajo. Él siempre ha reclamado el papel central de la formación en la lucha y que la formación fuera una forma de militancia política. Cuando él iba a trabajar no tenía tiempo de leer libros, porque estaba en un taller, pero luego, cuando tenía la reunión, hacía la práctica de militancia y discutía de todo: dedicaban un tiempo a aprender, dedicaban un tiempo a analizar el trabajo de cada uno de los compañeros presentes, y daba tiempo a discutir también la política del momento. Hay gente que tiene la ideología dominantes porque es la que les rodea, y no han asimilado nuestra ideología. Y eso es lo que nosotros tenemos que corregir, y lo tenemos que hacer como militancia.

Interviene otro camarada que ya intervino antes. Quiere matizar su explicación anterior en base a las palabras del último compañero que ha intervenido. Entiende muy bien la necesidad de intentar centrarse en lo concreto, aunque mantiene su postura de que es muy difícil llegar a acuerdos sobre fundamentos y cuestiones básicas teóricas. Pero dicho eso, está seguro que nos ha pasado que, analizando una situación concreta con una persona, acabas derivando al rato a problemas absolutamente fundamentales teóricos. Es un poco engañarnos a nosotros mismos creer que vamos a poder llegar a acuerdos de organización, militancia, o proyectos un poco ambiciosos sólo con cosas mínimas, situaciones concretas que podamos estar todos de acuerdo como puede ser estar contra los bombardeos de Siria. Cree que es imprescindible avanzar hacia lo fundamental, sin olvidar que es una cuestión muy compleja.

Hoy en día el movimiento comunista está destrozado, hemos perdido la influencia social que pudiésemos haber tenido en el pasado, que fue mucha, y le parece que la única forma de recuperar eso es reconstruir el movimiento comunista a partir de lo que entendamos que son las cosas básicas que nos unen a todo el mundo. Eso en parte son los principios fundamentales políticos, teóricos, que hemos tenido. No hay manera de evitar llegar a esa cuestión y estar de acuerdo en algunas cosas que sean muy básicas, muy centrales, muy fundamentales y que seguramente serán muy difíciles de clarificar. Cree en la importancia de la tarea que marca el texto y, paradójicamente, también le parece muy difícil el camino. Habrá que tener mucha manga ancha y mucha capacidad de debate y de llegar a acuerdos. Hay muchas perspectivas de ver las cosas pero está seguro que habrá algunos fundamentos en los que vamos a estar de acuerdo.

Toma la palabra el camarada que abrió el acto. Plantea el problema: como todo es importante, ¿por dónde empiezas? Cada uno tenemos nuestra experiencia, nuestra propia formación. Una vez intentó explicar a un grupo de cinco personas sin ninguna lectura previa porqué el capital y la propia Constitución le niega el derecho al trabajo, cosa que todo el mundo entiende como un derecho. Sin embargo, la Constitución te lo da y el Estatuto te lo quita. Estás explicando porqué el Estatuto de los Trabajadores te niega el derecho al trabajo, solo te facilita el derecho a trabajar, que no es lo mismo. Y eso tiene un porqué: el capital no te puede dar el derecho a un trabajo, porque de ahí se derivan una cantidad de derechos; lo mismo que te niega el derecho a la educación a partir de los 16 años, cuando la gente tiene en su cabeza que tenemos derecho a la educación. Tener derecho al trabajo, tener derecho a vivienda, a la educación o a la salud, el capital te lo niega en una sociedad aparentemente democrática. Pero el problema es que, aparte de ese hecho, tienes que explicar porqué el capital necesita hacerte eso. Al final tienes que ir al fundamento. El problema es que todos los que creemos que sabemos lo que estamos diciendo utilizamos una cantidad de muletillas tremenda (pone varios ejemplos recogidos durante la reunión). La mayoría de nuestros vecinos, compañeros de trabajo, etc, no tienen ni puñetera idea de qué les estamos hablando y lo manejamos con una soltura como si todo el mundo lo supiera. Y lo importante es que los compas entiendan eso que notan todos los días: la explotación en qué se fundamentan. Y el día que lo entienden tienes un comunista para toda la vida; el día que entiende porqué le explotan y cómo le explotan.

¿Es posible explicar El Capital? Sí. ¿Es posible que la gente lo entienda? Sí. Es posible si lo explicas. Si lo explicas se comprende. Y tienes que explicar los fundamentos de la explotación, de su día a día fundamentado teóricamente. Si explicas la fórmula D-M-D’ la gente lo entiende. Y al día siguiente qué es el capital financiero, y cómo funciona el dinero, y qué es el euro, y qué es la Unión Europea. Intentar entender cómo el capital se desarrolla en su proceso y cuáles son los elementos teóricos que lo explican. Y Marx está tan de actualidad que es capaz de explicar lo que está pasando justo con los argumentos que él utilizaba. Y lo que hace es dar a entender el capitalismo. Lo que pasa es que le damos tantas vueltas para ponernos a hacerlo que no lo hacemos nunca.

El camarada es autodidacta, no es ningún filósofo, su forma de formarse ha sido la experiencia del día a día en la pelea, intentar entender y, cuando no entiende, preguntarle a alguien que se lo puede explicar. El error, según su punto de vista, de todas las organizaciones comunistas es no haber tenido un plan sistemático de formación. Hay un pequeño texto del Che Guevara del año 62, se llama “El cuadro, columna vertebral de la revolución”. Explica cómo se encuentran a los tres años de la Revolución sin tener cuadros, cuadros que tienen que poner en práctica la Revolución. Si nosotros no tenemos militantes comunistas, cuadros que expliquen, que dirijan, no podemos ni tomar el poder ni sostener lo que hayamos hecho. Todos los procesos revolucionarios que se están dando notan la ausencia de cuadros.

Tiene publicada Izquierda Unida en su página web una sección en la que recoge las actas remitidas por todas las agrupaciones locales con sus aportaciones para la próxima asamblea. Todas las agrupaciones dicen que los militantes están sin formar, que hay dirigismo por los cuadros. Todas las organizaciones abandonan el plan sistemático de que los militantes tengan criterio propio. Si nosotros no somos capaces de hacer que esté formado el militante cuando sale al mundo, a la pelea del día a día, al sindicato, a la asociación de vecinos, si no tiene los recursos para todo eso, es imposible que lo explique. Tenemos que poder explicar cómo funciona esto, y tenemos que explicar la necesidad que tenemos de hacer la revolución. Y, para hacerla, además de la voluntad de la gente de hacerla, tenemos que tener la dirección consciente, y eso se hace formando cuadros. Estudiemos de manera sistemática. Empecemos. Según vayamos viendo las necesidades, vayamos incorporando situaciones. Si los militantes no tienen los recursos para salir de los atolladeros del camino, se pierden. Por eso hay que empezar por el principio. Y llegaremos a todo. No solo al imperialismo, llegaremos a las revoluciones fracasadas, al nacimiento del fascismo, tenemos que llegar a todo.

Incorporemos también al estudio la experiencia del día a día. En la experiencia que se hizo en su barrio tenían un día al mes “El estado y la revolución”, dos días al mes “El Capital” y un día al mes temas de actualidad. Cuando descubren que los conceptos se pueden explicar la alegría que da es terrible, y ninguno es especialista: hay gente con el graduado, gente con carrera, hay parados o hay jubilados. No es un debate académico, es un debate que tiene que darse para que la gente entienda lo que decimos nosotros.

Toma la palabra otro camarada. Piensa que todos somos un poco analfabetos políticos. Todos los días nos encontramos aprendiendo cosas cuando creíamos que ya lo sabíamos todo. Pero tenemos que ser lo suficientemente ágiles para tratar de llevar lo más simple posible todo lo que vayamos a incluir en formación.

Interviene otro compañero. Le ha gustado mucho la intervención del introductor del acto. Cree que lo que estamos viviendo es un problema recurrente en la historia. Además del texto del Che, también hay un texto parecido de Lenin en el que se queja de lo difícil que era obtener cuadros una vez hecha la Revolución. Si la realidad pudiera ser comprendida sólo con vivirla, este problema no existiría. Y tampoco hay que desesperarse, porque esta gente que se lamentaba de ello hizo revoluciones . Está de acuerdo en que lo que hay que hacer es empezar. Ve que hay cierto acuerdo en que hay que ir a los fundamentos de alguna manera, y que hay que arrancar y que ya veremos como seguimos desde ahí.

Es ahora el turno de otro compañero. De lo dicho hasta ahora se queda con dos o tres frases que va a intentar hilar. Una de ellas es que está de acuerdo en que el problema está en cómo abordamos el problema. Lo segundo es que es necesario analizar que se ha venido haciendo y que se está haciendo en cuanto a la formación en organizaciones que se reclaman comunistas. Hay una escuela de invierno del PCE a la que te convocan casi angustiosamente y nunca nadie te dice cuál es la evaluación de todo eso, además de que no parece notarse en la vida diaria que hayan aprobado el curso. Lo tercero es que hay una relación clarísima a tener en cuenta entre lo que sería el programa formativo con la propia estructura organizacional de los que organizan esta formación. O sea, ¿quiénes son los alumnos que van a acudir a estas convocatorias para que les hablemos de la plusvalía?, vayamos a que luego no aparezca nadie. También, al hilo de lo que se dice, cree ver tres niveles distintos: una cosa es la formación de cuadros, otra cosa es la formación de la militancia y gente guerrera y otra cosa es la batalla ideológica. Esta última, efectivamente, requiere de la formación, pero tiene también problemas de comunicación. Finalmente, quería añadir también el tema de, además de ceñirnos a la formación, deberíamos tener en cuenta la voluntad pedagógica de la acción política. Es decir, no hagamos nada que no sirva para enseñar. Hay que enseñar a la gente, a los propios militantes, a los propios que se creen responsables y no lo son, porque todavía no nos hemos fundido y somos todavía individuos aislados y agrupados artificialmente en algo que ni siquiera lo practicamos; lo creemos, sí, pero no lo estamos practicando en nuestra vida corriente. Como colofón, nos invita cordialmente a un acto que se va a celebrar el próximo día 25 de febrero en Marx Madera en que interviene Daniel Bernabé. Lo destaca porque no se trata de repetir mantras, sino de tener habilidades comunicacionales.

El camarada dice no poder ofrecerse al ámbito de la pedagogía, pero dice estar dispuesto a colaborar en la extensión, organizando actos que tengan una carga pedagógica, que tengan una carga comunicacional y que sirvan para reforzar la batalla de ideas.

Como última palabra de esta sección de la reunión interviene una compañera. Está sorprendida porque ella había entendido que la formación a la que se refería el documento hacía referencia a la de los militantes del espacio, y ahora se está hablando de formación externa y de pedagogía sobre las masas. La interrumpe un momento un camarada para explicar que la formación es interna y externa porque es para la acción. Ella está de acuerdo en eso, pero cree que hay que aclararlo porque hay que separar la pedagogía que se utiliza en cada ámbito. Un ejemplo de ello es la reunión presente, en la que se pueden usar términos complejos porque estás entre camaradas, pero luego, cuando estás en tu trabajo, usas otro manera de explicar las cosas.

Para cerrar, toma la palabra el compañero que hizo la exposición inicial. Cree que merecería la pena empezar, crear un equipo amplio, multidisciplinar (parte cultural, formativa, cómo trabajar, página web, etc), ver cómo va llegando a la gente, a los internos y a los externos, para ir transmitiendo y combatiendo la ideología dominante. Eso es cuestión de un trabajo sistemático, de compas que se tienen que incorporar, tiremos de todo lo que tenemos (como el camarada que se ofreció antes). La idea es que esta misma conversación se dé el día 12 de marzo, ver si nos parece bien, ver si se puede encontrar al que asuma la coordinación y empezar a montar ese equipo y, si es posible, organizar algo para antes del verano para ir abriendo boca.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de movimiento obrero

La reunión de debate en Madrid sobre el documento presentado en diciembre por el grupo de trabajo de Movimiento Obrero comienza con la intervención de un camarada que nos pone en antecedentes sobre el trabajo de la comisión y la génesis del texto. Lo primero que aclara es que el grupo era pequeño desde su constitución, ya que sólo se apuntaron cinco personas, pero finalmente el trabajo efectivo lo llevaron entre dos.

El texto se divide en tres partes. La primera es el análisis de la composición de la clase trabajadora y de su evolución; la segunda, más puramente organizativa de movimiento obrero, habla en dos partes sobre los consejos obreros y los sindicatos en la época del imperialismo; la tercera se refiere a intervención y acción política, o la conexión entre el centro de trabajo y su entorno próximo.

El análisis de la composición de la clase trabajadora la entienden como una necesidad en la misma medida en que hemos dado como histórico el hecho de que la composición de la clase trabajadora ha sido más o menos lo mismo siempre. Muchas veces le resulta curioso cómo apelamos al concepto clase obrera; el camarada siempre ha preferido apelar a la clase trabajadora, que le parece más extenso y donde no existen demasiadas diferencias, salvo en determinados sectores como los servicios públicos, en cuanto a la cuestión de extraer o no plusvalía. Dicho esto, asegura que la importancia de conocer el cambio en la composición de la clase trabajadora no es baladí. Siendo toda ella susceptible de formar el núcleo fundamental de la clase que se libera a sí misma y que pasa de ser clase en sí a clase para sí, lo que está claro es que la conciencia subjetiva de la clase trabajadora es distinta según los elementos que la componen. Nos pone como ejemplo la comparación entre el comportamiento de lucha y de autopercepción como clase de un sector como el de la minería, y la gran diferencia con el comportamiento histórico del sector del comercio.

El tipo de clase trabajadora que en estos momentos tengamos y en como haya evolucionado, va a influir mucho en cómo tengamos que dirigirnos a ella, o, teniendo en cuenta que los comunistas somos clase trabajadora, cómo tengamos que dirigirnos al resto de la clase. Evidentemente, no es lo mismo hablar de una clase trabajadora cuando Marx hace la encuesta obrera, cuando la mayoría de la clase era analfabeta y, por otro lado, hablar a la clase trabajadora actual, no más formada pero sí más instruida. En el documento arrancan con una explicación de las dificultades para hacer un análisis claro de la composición de la clase trabajadora. ¿Por qué? Primero porque la mayor parte de las categorías a las que tenemos que recurrir en muchos casos nos son ajenas. En el campo marxista sí es verdad que ha habido esfuerzos importantes, pero a veces cuando recurres a algunos estudios hechos por sindicatos te encuentras que no utilizan categorías demasiado distintas a las categorías profesionales que emplea el propio capital y por tanto al final tienes que manejarte con categorías con las que no te sientes cómodo porque no son las tuyas, no es la contradicción capital-trabajo y el hecho de que las clase se definen en una relación entre explotadores y explotados, sino que tienes que trabajar con esas categorías que son ajenas.

La sociología burguesa debe mucho a alguien como Max Weber, el cual fue un teórico que intentó refutar todo lo que había escrito Marx, y para ello trabaja mucho sobre la idea de status, e incluye conceptos como el salario, posición en la actividad como asalariado, o gestor-directivo-propietario, etc. Una cosa es tener que utilizar algunas categorías y otra tener que adherirse a todo. Ello plantea cuestiones interesantes a la hora de decidir qué es clase trabajadora y qué no lo es. Por ejemplo, ¿los autónomos dependientes son clase trabajadora? ¿los falsos autónomos lo son? A veces se utilizan como categorías equivalentes y no son lo mismo. Se hablamos de autónomo como alguien que tiene algún empleado y que, además, tiene multitud de clientes, pues tendríamos que hablar de pequeña burguesía o de pequeño empresario. Pero cuando hablamos de ese autónomo que llamamos dependiente precisamente porque solo tiene uno o dos clientes y que, por tanto, en su relación contractual no tiene igualdad de capacidad de negociación con el contratante ya tenemos una primera aproximación muy importante a la propia realidad que el asalariado tiene, es decir, que no negocian en igualdad, ni sobre el precio del servicio ni sobre el hecho de ser o no contratado. Por tanto sí cabe hablar del autónomo dependiente como clase trabajadora.

Lo mismo el falso autónomo. Es una figura que siempre ha existido pero en los años de la crisis se ha convertido en un fenómeno. Ese periodista que antes trabajaba en plantilla y le dicen que el negocio no se sostiene y que le invitan a hacerse autónomo y seguir yendo a trabajar a la misma mesa de 8 a 5 como si nada.

¿A qué clase tendríamos que adscribir a determinados altos cargos de la empresa? Gente que se dedica a la dirección, la gestión, consejeros, etc, pero que tienen un salario. ¿Son clase trabajadora? Él interviniente considera que no. El marxismo habló en su momento de la aristocracia obrera para referirse no solo a los altos cargos del sindicalismo sino a determinados sectores o capas de la clase trabajadora superiores en la que realmente su proximidad a lo que era la propiedad era mucho mayor que a lo que era el trabajador asalariado. Además, desde los teóricos coetáneos de Schumpeter ya se empieza a hablar de la distinción entre propiedad y gestión para referirse a los que hemos llamado genéricamente altos cargos. Al estar en el consejo de dirección se es parte del capital, no del trabajo; en muchos casos parte de la remuneración se cobra en acciones, no solamente en líquido; además, muchos de ellos son grandes planificadores de la organización del trabajo y de las condiciones salariales y contractuales. No se está refiriendo ya al simple jefe de recursos humanos, se habla de instancias aún superiores. En términos de intereses y de posición se situan, por tanto, en el lado del capital.

Hechas estas reflexiones básicas acerca de qué es clase trabajadora y qué no lo sería, añaden que han tenido que utilizar fuentes estadísticas muy diversas, muchas de ellas con categorías incluso contradictorias entre sí. Eso les ha planteado problemas muy importantes a la hora de intentar una primera aproximación. De hecho, considera que esta primera parte sobre la composición de la clase trabajadora debe tomarse simplemente como un intento, en parte inevitablemente fallido, que de algun modo puede llevar un cierto mandato a la tercera asamblea del EEC de trabajar en profundidad con algo mucho más riguroso sobre esta cuestión.

Nos olvidamos cuando hablamos de la clase trabajadora de que existen variables, factores, que no son solamente objetivos. Es decir, no todo lo puede dar la estadística. Desde el concepto de clase en sí a clase para sí y sobre la idea de conciencia de clase es evidente que necesitamos estudios de tipo más cualitativo. Por ejemplo, conocer cómo opera el factor crisis dentro de la conciencia de la clase trabajadora. Dicho esto, lo que va a tratar son algunos datos parciales difícilmente integrables y, como decía, con limitada capacidad expositiva. Se va a detener sólo en lo más relevante.

El primer dato es la estructura del empleo en la economía española, reflejado en el gráfico de la página 5 del documento. En 1970 trabajaban en la agricultura y pesca el 29,3%, en la industria el 25,3%, en la construcción un 8,9% y en los servicios el 36,5%. Es curioso cómo un sector como el primario tenía el peso que tenía. ¿Qué ocurre de 1970 a los años 80? Para el camarada hay un factor fundamental a tener en cuenta: las condiciones de entrada en la UE, centradas en el sector primario y lo que había sido la industria. En el 90 se aprecia claramente cómo empieza a descender la industria, cómo agricultura y pesca se quedan en menos de la mitad y cómo los servicios se disparan. Sobre este punto de los servicios quiere comentar algo que apuntó un camarada en una reunión reciente: cuidado con el concepto servicios, no nos estén colando lo que llaman servicios de empresa a empresa -empresas que trabajan para otras empresas- y estén camuflando mano de obra industrial en el sector servicios. En cualquier caso, estos datos nos están indicando una serie de cambios en la composición de la clase trabajadora española que, en gran medida, tiene que ver con los cambios que se producen en la sociedad española de una manera más amplia, relacionados con factores de cualificación, con factores de categoría, y con factores más amplios de explicación de lo que es clase trabajadora. Es decir, uno puede estar estudiando en la universidad, pero si es hijo de un trabajador, es evidente que pertenece a una clase concreta. Por tanto, el impacto de la composición de la clase trabajadora va más allá de sí misma y es un impacto de tipo social. Llegando a la última serie de datos disponible, en 2013 la agricultura y la pesca han bajado ya al 4,7%, la industria al 13,6%, la construcción -en medio de la crisis inmobiliaria- ha caido al 5,8% y el sector servicios anda ya por el 75,9%. En la página 6 hay otro gráfico que expresa esa misma idea del paso hacia la tercerización. Un último apunte importante es que estos datos corresponden a población activa y, aunque ellos hubieran deseado tener en cuenta a los parados, les fue imposible encontrar la composición estructural de los desempleados.

No debemos engañarnos. Sobre lo anterior que acabamos de decir hay que tener en cuenta que el hecho de que en 1970 la industria tuviera un 25,3% tiene que ver también con que España no era un país plenamente desarrollado. Esto explica que la agricultura anduviese cerca del 30%. Eso tiene que ver con qué papel jugaba el capitalismo español dentro del marco internacional del capitalismo.

Por situación profesional, ocupación y sexo es sintomático hablar de cómo los trabajadores masculinos, poco cualificados y asalariados son el 41,5%. Eso ya nos tira por el suelo esa teoría de que servicios equivale a alta cualificación, pero el caso de las asalariadas es más evidente con un 50,1%. En un contexto en donde lo predominante en el sector servicios es el comercio y el turismo, tenemos claro de entrada que sector servicios no equivale a alta cualificación. Pero es que, además, la descualificación se ha visto acelerada por los procesos tecnológicos. Así, antes existían determinadas capacidades que dependían absolutamente del trabajador o la trabajadora; la tecnificación de la producción ha extraído una parte de esas capacidades y se las ha incorporado a la tecnología. A modo de ejemplo, el camarada recuerda cómo en los años 80 el periódico El País comenzó a eliminar a los correctores de pruebas. Por último, apunta como factor importante de la distancia entre hombres y mujeres en ese porcentaje el que la mujer entra mucho menos en la formación profesional.

Con esto entra en la segunda parte del documento. El marco histórico de los consejos obreros los sitúa bien en situaciones prerevolucionarias o en niveles altísimos de confrontación de clases. Es evidente que hoy no estamos en ese momento. Pero también es evidente que estamos en una crisis del sindicalismo muy grande. Sin entrar todavía en la sección del sindicalismo, aventura que probablemente no tiene que ver tanto con cómo se han apuntado los sindicatos al capital, sino también con lo que es el marco de las relaciones sindicales. Es decir, si se apuesta por un sindicalismo de concertación y esa concertación deja de existir porque el capital ni la quiere ni la necesita, te encuentras ante serios problemas, problemas de lo que puede hacer y de lo que no puede hacer.

En este contexto es donde entra la discusión sobre los consejos obreros. No pretende que mañana vayamos a estar organizados en consejos, pero conocer la experiencia de los obreros turineses vinculados al PSI de Gramsci nos puede enseñar cosas, como nos puede enseñar el bienio rojo del 73 al 75 con los movimientos de control obrero de la producción o la propia experiencia de los soviets. El compañero hace la aclaración de que no es lo mismo el control obrero de la producción que los consejos obreros pero tampoco los considera términos tan distanciados.

Esas experiencias que tienen que ver con democracia obrera y con control de la producción, con control de la gestión incluso cuando la propiedad sigue perteneciendo a los empresarios, probablemente sea algo sobre lo que los comunistas debamos empezar a refrescar la memoria. Primero porque la fábrica es un lugar donde se produce manifiestamente la contradicción capital-trabajo y, por tanto, algún día habrá que recuperar que sea también un espacio de lucha. Segundo porque probablemente por ahí, si se agudizan las contradicciones capital-trabajo y el elemento subjetivo vuelve a levantar el vuelo, por ahí deambularán una parte de las posibilidades de la lucha.

Para comentar la sección dedicada a los sindicatos toma la palabra otro camarada del grupo de trabajo. Lo primero que quiere dejar claro sobre su posición, es que, tomar como punto de partida para la discusión de los problemas del movimiento obrero la “crisis del sindicalismo” dificulta la discusión. El compañero manifiesta no estar de acuerdo con que la situación se caracterice por la crisis del sindicalismo, considerando a los sindicatos como una categoría aislada del resto de las organizaciones obreras y al margen de la lucha de clases.

La crisis actual es una crisis del todo el movimiento obrero.

Estamos en el periodo del imperialismo, estado supremo del capitalismo, época de revolución y contrarrevolución, donde el imperialismo intenta pudrir todo: desde la Unión Soviética apoyando a los que la hunde, a los que hacen lo mismo en China, a los que quisieran destruir las conquistas sociales en Cuba, y cómo no, a las organizaciones obreras, partidos y sindicatos de todos los países. La crisis, y en parte la destrucción de los partidos de la clase obrera afecta a todas las a organizaciones del movimiento obrero, del cual forman parte los sindicatos.

Este es el tema central de nuestro país, al que queremos hacer frente, que es la construcción de un partido que recogiendo las experiencias de la revolución de octubre ofrezca su ayuda a la clase obrera. Me parece que este es el orden correcto de abordar el lugar de los sindicatos. Así los sindicatos como organizaciones elementales de la organización de los trabajadores, realmente son utilizadas por los trabajadores para la defensa diaria de sus reivindicaciones , hay entre 1.5 y 2 millones de trabajadores organizados sindicalmente, afiliados y pagando su cuota; en las elecciones sindicales participa más del 70 u80% de los trabajadores, mucho más que en ningún tipo de elecciones.

El ataque de la burguesía, de su prensa, de sus partidos a los sindicatos cuando surge, por ejemplo, un elemento de corrupción, son ataques encarnizados. En este panorama plantear el sindicalismo, en crisis, con sus bloqueos y por qué no decirlo con sus casos de corrupción, sin enmarcar el lugar de los sindicatos en la lucha de clases, nos colocaría en el terreno de Aznar, y nos alejaría de lo que con seguridad todos coincidimos que es lo apropiado, es decir, la defensa de los sindicatos, incluso tal y como son y están, ante los ataques a que reciben desde los enemigos de clase. Por supuesto que en nada esta posición de principios, la defensa de las organizaciones obreras, supone transigir con la política de diálogo social practicada a diario, en vez de colocarse en un terreno propio de independencia de clase.

Le gustaría hablar de lo que considera el punto de partida, el imperialismo, y la resistencia de la clase obrera y sus organizaciones sindicales y sobre todo políticas. Como fruto de esta crisis del movimiento obrero en los ámbitos partidarios cita algunos ejemplos sobre como la dirección de los grandes partidos de la clase obrera hacen dejación de funciones y dan la espalda a lo que de ellos se esperaba, según normalmente informa la propia prensa diariamente y sus militantes.

La discusión política sobre la necesidad de una dirección política no es un una discusión académica, en la que puedan segmentarse cada uno de los elementos de la lucha de clases. El camarada dice estar afiliado a UGT y asegura conocer los problemas internos y consecuencias que suscita, como en CCOO, la política de diálogo social y la ausencia de independencia de clase que bloquean la acción sindical, pero el hecho de que esas organizaciones se mantengan se debe a que realmente organizan a la clase obrera y los trabajadores acuden a ellas para organizar la defensa de sus intereses cotidianos. Aunque ciertamente no solo los sindicatos organizar a la clase obrera. La clase obrera que lucha para sí misma es la clase obrera organizada en sindicatos y en las diferentes corrientes políticas del movimiento obrero, al margen de quienes las dirijan y con qué orientaciones. Pero las limitaciones reales de la actividad sindical no pueden suplir las carencias que entre nosotros muchas veces hemos evocado y que constituyen el terreno de la discusión del Encuentro.

Vuelve a tomar la palabra el compañero inicial para presentar la tercera parte del documento. En ella se plantea arrancar de cuál es la naturaleza del tejido productivo actual y qué hacer cuando hay entorno y cuando no lo hay.

Hemos pasado de lo que era la gran concentración fabril de miles de trabajadores a un tipo de empresa mediana, pequeña, en polígonos semidesiertos. Sin embargo, muchas veces entremezclado dentro del propio espacio urbano nos encontramos pequeñas y medianas empresas. La empresa de las grandes chimeneas está en los exteriores, pero hay otras muchas empresas en sectores terciarizados, conectadas telemáticamente, dependientes de otras empresas, en forma de pequeños autónomos ligados a una empresa mediana, etc; es lo que en los años 70 de empezó a llamar empresa difusa. En los propios barrios nos podemos encontrar, y lo haremos cada vez más, una parte del tejido productivo en esta forma de empresa difusa. Por tanto, el marco es un elemento fundamental. Los trabajadores muchas veces no viven a mucha distancia de sus centros de trabajo, son vecinos. En esta relación dentro y fuera entre unos vecinos y otros es necesario articular la solidaridad. La solidaridad con el conflicto de empresa, la solidaridad con el hecho de que cada crisis económica o empresarial va a golpear afectando al propio entorno. Hacer comprender al tejido asociativo, desde la Asociación de Vecinos hasta la derechista Asociación de Comerciantes que la causa de los trabajadores en lucha en un conflicto concreto es la propia causa del barrio es fundamental. Eso significa implicar también a las AMPAs, a los centros de enseñanzas medias, etc. Es pasar a conectar el espacio de la producción en la lucha con el espacio de la reproducción.

Por supuesto, eso significa politizar lo sindical; ese olvidado concepto de movimiento sociopolítico de las Comisiones Obreras desaparecido del todo. Es necesario vincular a la lucha de los trabajadores de una zona la calidad de la enseñanza de sus hijos, la calidad de los servicios del barrio, etc. Esa relación fuera-dentro tiene que ser una relación completamente fluida, no es cuestión de tener una lucha en el centro de trabajo y en la ciudad otra.

En cuanto al mundo universitario, quizás lo tengamos aún un poco olvidado dentro del EEC. Una parte, quizás no tantos como pensamos, de las enseñanzas superiores son hijos de trabajadores. A veces pensamos que ser joven es ser universitario, y no es cierto; actualmente ronda el treinta y tantos por ciento. En la situación de los hijos de trabajadores que tienen estudios universitarios nos encontramos con un problema que, de algún modo, explotó en el 15M: cierta visión endogámica del mundo de la universidad y de los universitarios como una verdad con necesidades propias ajenas a otras necesidades más amplias. Si no llega a considerarse clase, sí que entra en ese discurso del precariado del que tanto habla Owen Jones y al que el interviniente contrapone la realidad de que la clase obrera es precaria de por sí, algo que ocurre aquí y en Inglaterra. En este ámbito hay que dar una pelea ideológica, hay que concienciar a los hijos de la clase trabajadora, hay que llevar el conflicto de los centros de trabajo a la universidad, hay que explicar a los hijos de los trabajadores que no tienen futuro si sus padres no tienen futuro. Hay que reideologizar.

Con esto termina la presentación del documento y se pasa a la fase de debate.

Toma la palabra un camarada perteneciente a una organización. Está muy contento con el documento porque ellos trabajan en lineas parecidas. Tienen el convencimiento desde hace tiempo de que en este estado hace falta un análisis de clase, ya que no ha habido uno mínimamente serio en los últimos 25 años. Estaban trabajando en ello pero ahora sería interesante ver cómo se podría aunar esfuerzos. A nivel personal, también es un interés suyo el análisis que persigue la primera parte del documento. Cree que un problema de la militancia comunista es cierta perspectiva muy reduccionista y maniquea de lo que es una clase social. Lenin tiene un texto que se llama “un gran comienzo” en el que habla de lo que está pasando en Rusia y los avances productivos que hay y, de repente, en medio del texto se pone a teorizar lo que es una clase social. Lo que plantea ahí es que, aparte de la relación formal con los medios de producción, también es importante la posición en la reproducción y producción social y la forma de apropiarse de esa producción social, de manera directa o indirecta, y cómo se hace. Al final es una situación más de si te apropias del trabajo ajeno y cómo lo haces. Eso clarifica mucho el que un directivo, aunque formalmente sea un asalariado en una junta de accionistas, en la práctica no pertenece a la clase trabajadora, cosa que confunde mucho a la gente. Aunque de este trabajo solo saliese una análisis de clase, ya le parecería que se había hecho un trabajo muy necesario. Tampoco entiende porqué no se hace, podría ser una consecuencia de la debilidad del movimiento comunista.

En cuanto a la diferencia entre trabajo productivo e improductivo, él no le da mucha importancia. Sin embargo sí que le parece central el tema del imperialismo y cómo unos países extraen plusvalía de otros. Sin eso no se pueden entender cuestiones políticas actuales.

En cuanto a la tercera parte del documento, le parecería interesante estudiar la cuestión de por qué el sindicalismo y esa visión de la lucha de clases centrada en el punto de producción parece en decadencia en las últimas décadas, habría que ver qué ha ocurrido ahí. Y una cuestión sobre la que cree que se habla poco es quién ha tratado de superar eso y quién ha tenido éxito superando eso. Un ejemplo que a él le parece interesante, salvando muchas diferencias con nuestra situación es el de los Panteras Negras en los EEUU. Siendo muy mediáticos se suele hablar poco de que eran comunistas. Esa gente defendían las necesidades vitales, inmediatas de las masas, en su caso de la población negra. Aparte de las luchas sindicales también se centraban en el acceso a la alimentación de las familias, el acceso sanitario, la autodefensa en los barrios, etc. Esa lucha fue la que les hizo ganarse la confianza de su gente de clase trabajadora. Posiblemente sea el movimiento revolucionario con más éxito en los últimos setenta años en los Estados Unidos. Sería bueno analizar y sacar conclusiones de casos de éxito.

Por último, en el tema del 15M está de acuerdo en que hace falta una confrontación ideológica y política, sólo que al final vuelve a encajar con problemas de más dimensión y cree que esa gente inventan una serie de necesidades autónomas, separadas del resto de su clase y perciben que el mundo les debe cierto nivel de vida. Lo que cree que están haciendo es exigir una posición en el capitalismo internacional que ellos creen que se les debe por haber nacido en un país y haber pertenecido a un país imperialista, aunque sea de segunda, y no admiten tener un nivel de vida menor que el de sus padres porque daban por sentado que eso era un desarrollo histórico inevitable: si no ocurre es porque alguien les está estafando de manera moralista. Es como si hubiera un problema de corrupción que les hurta algo dado por la naturaleza.

Toma la palabra otro compañero. Sobre la primera parte del documento opina que es importante pero es insuficiente: hay que hacer un análisis de clase más exhaustivo. Es algo fundamental para cualquier movimiento que quiera hacer una transformación. Piensa que ha partir del día 13 debía haber unos compañeros que se encargaran del tema y que le dediquen el tiempo que sea necesario y que, ya sea en seis meses o en un año, tengan un verdadero análisis de clase. No sabe si se siguen haciendo análisis de clase en sindicatos y partidos o si ya están a otras cosas.

Piensa que nosotros, como gente que quisiera llegar a constituir una organización comunista, no nos debemos prefijar cómo se tiene que organizar la clase obrera en estos momentos. Ahora hay sindicatos de todo tipo -grandes, medianos, pequeños- pero el compañero cree que cuando la clase obrera se ponga en marcha, ella misma inventará o creará algo que se ajuste a la realidad. Por ejemplo, Comisiones Obreras jugó un buen papel en la época del franquismo porque era un movimiento sociopolítico. Cuando llegó la democracia casi todo el mundo dijo que eso ya no servía y que se tenía que convertir en un sindicato. Para el compañero eso fue un error. Sin embargo, él cree que en la próxima etapa de lucha que se abra, lo de sociopolítico es lo que va a predominar más que en lo económico o en lo político separado.

Toma la palabra ahora una compañera. Está de acuerdo con el documento y el análisis de clase le parece un proyecto muy ambicioso pero muy necesario. Cree que si se va a hacer, y al necesitar tiempo, hay que tener en cuenta un montón de coyunturas. Pone como ejemplo la relocalización (la vuelta de la industria al bajar el precio de la mano de obra local).

Añadiría en la parte que es más de datos duros una especificación a la situación de la mujer obrera dentro de su clase ya que tiene una serie de variables que le son específicas.

Le parece también interesante enfrentar las posturas del 15M, o del posmodernismo en general, pero cree que sería interesante antes de la parte de los consejos obreros o del sindicalismo en general, una especie de preámbulo con un porqué organizarse. Lo del 15M no deja de ser una salida individual a unos problemas personales que se piensa que no están ligados a los del resto de la sociedad ni a lo económico ni a lo de Bangladesh. Explicar porqué no vale irse a montar un huerto, porqué la única salida es colectiva.

En la parte en la que se habla de los consejos obreros piensa que estaría bien que se hablara de la revolución del 34 en Asturias. Es un caso que se puede percibir como cercano.

También le parecería interesante recoger la posibilidad de organizarse dentro del movimiento obrero más allá del propio sindicalismo. Esto le parece importante por dos razones. La primera es porque hay tanto parado que la gente está temiendo perder el puesto de trabajo. El otro motivo es que, a día de hoy y con su crisis interna, ni el capitalismo ni el imperialismo están en condiciones de dar concesiones. Así que como herramienta de obtener concesiones inmediatas está muy difícil. Es más necesario que nunca organizarse más allá del sindicato.

Toma la palabra otro camarada. El documento le parece bien. Podría haber sido más amplio, pero tenemos tiempo suficiente para mejorarlo. Hace una buena radiografía de la evolución de los sectores productivos en nuestro país. Quizás le eche en falta algo. El compañero pertenece a las marchas de la dignidad y, aunque ahora están en horas bajas, cree que puede ser una buena herramienta para confluir con otra gente con la que se pueden compartir reivindicaciones, aunque no todos sean comunistas. Cree que las marchas son una buena herramienta para llevar las luchas de la clase trabajadora a los barrios.

Interviene ahora otro camarada. Cuando lo leyó no le gustaron algunas cosas concretas, pero sí le gusto los cuatro apartados que toca. Cree que por esa visión de conjunto ya es importante. Ya habrá tiempo de mejorarlo después de marzo. Quiere dar unas pinceladas de las cosas en las que tiene discrepancias.

El sindicalismo como expresión de la lucha económica surge justo en el nacimiento del capitalismo como organización social. Si a ti te están fastidiando con alguna forma de explotación, tú vas a reventar de algún modo. En su momento eso se conformó en organización sindical. Está de acuerdo con el compañero que hizo una defensa encendida del sindicalismo: no es que haya una crisis del sindicalismo, hay una crisis en general del movimiento obrero que afecta lógicamente a las organizaciones de ámbito sindical, entendiendo sindical como lucha económica dentro del ámbito de la empresa. Lo que también es verdad es que cuando hay ese rechazo natural contra la burocracia sindical, contra la forma de representación de esos sindicatos, sigues en la pelea del día a día en el espacio que te buscas para poder continuar.

Marx lo que hace es explicar que esa lucha económica tiene una lucha ideológica y una lucha política que es la función del partido obrero organizado. Ese partido no lo hay y seguimos siempre en la noria: habrá momentos en que nos va mejor y hay momentos en que nos va bastante mal.

Los gráficos que incluye el informe muestran cómo desaparece la industria. Reflejan cómo ha funcionado el capitalismo en este país, pero porque el desarrollo del capitalismo necesitaba desmontar toda la industria que había aquí. Es una tarea que hace bastante bien Felipe González.

Tenemos que entender que tenemos que atacar en todos los sitios, por eso le parece buena la ponencia. Y no hace falta irse a buscar ejemplos lejos. Aquí en Madrid la experiencia de los 60 y los 70, en los barrios, esa forma de organizar el movimiento popular con un criterio de clase. Eso fue paralelo a la creación de Comisiones Obreras como movimiento sociopolítico no estrictamente sindical. Tenemos experiencias concretas.

El compañero considera que si entendemos los consejos obreros como un contrapoder que surge para enfrentarse al capital, luego tiene que seguir desarrollándose, porque si no te encuentras con un ente de organización ya formado que acaba desapareciendo. El propio desarrollo de esos organismos dentro del proceso revolucionario es imprescindible. Según su criterio la propia burocratización de los Soviets dentro del desarrollo de la Unión Soviética, por no tener su movimiento libre, llevó a la conformación del partido como ente que todo lo resuelve y acaba con el movimiento popular.

Para finalizar, cree que la ponencia podemos aceptarla como punto de arranque, pero es verdad que hay que discutir mucho.

Toma la palabra otro camarada. Quiere hacer un repaso de una serie de puntos. Considera que la universidad es muy endogámica. Es un núcleo donde se reproduce el propio profesor. La universidad es un ente que no se relaciona con la sociedad, que incluso físicamente está aislado en las afueras. Eso favorece una cierta concepción mental y de sí mismo del universitario.

También considera muy importante desarrollar los temas de la mujer obrera y de los inmigrantes, que ahora mismo figuran sólo como apuntes. Ello sin olvidar que la lucha contra el fascismo va a pasar por integrar a los inmigrantes en nuestra lucha como hermanos de clase.

Si la visión de lo que se ha llamado crisis sindical es simplemente porque todo lo pudre el capitalismo, pero que no podemos hablar de crisis del sindicalismo, entonces él se haría varias preguntas. Se preguntaría por qué en Grecia, donde aparte del KKE no se puede hablar propiamente de una izquierda, el PAME tiene tanta fuerza de movilización. Se preguntaría por qué en Francia, donde ha desaparecido la izquierda, la CGT mantiene una capacidad de lucha importante. Se preguntaría por qué en Italia, donde ya no existe ni siquiera la izquierda comunista, por qué la CGIL sigue teniendo esa fuerza. A lo mejor habría que explicar que hay un modelo sindical concreto que es el que ha entrado en crisis, pero que sindicatos que tienen una tradición combativa y no la han perdido, resisten. Las tasas de afiliación están bajando brutalmente. ¿Que el 80% vota en las elecciones sindicales? Vale. Pero los sindicatos han perdido en estos años de la crisis cerca de la mitad de la afiliación, y esos son datos dados por los propios sindicatos. Votar es como votar en las elecciones: no cuesta nada, es gratis. Y si me van a echar y tengo un asesoramiento legal, pues está bien, es como un seguro. Y esa no es una posición antisindical, es una posición realista de la situación. O somos capaces de asumir que, independientemente de que todo lo pudra el capitalismo y que en el imperialismo hoy los sindicatos tienen una situación concreta que les afecta, o asumimos, dice, que al final es crisis sindical, o estamos escondiendo algo.

Toma la palabra otro compañero. Informa de que el día 27 a las 19:00 proyectan el último documental sobre Sintel. Este es un documental todavía no visto y hecho por los propios trabajadores. Y el interés político del asunto es que no es un documental cinematográfico, es como un informe semanal hecho desde el lado proletario. Es una narración donde se cuenta todo el proceso de Sintel y viene a cuento porque ahí se demuestra clarisimamente cual es la potencialidad de un movimiento sindical fuerte cuando se hace correctamente por la tradición natural de la clase obrera. Y cómo ese sindicalismo consigue no solamente la reivindicación económica inmediata de esos trabajadores afectados, sino que consigue terminar poniendo en solfa al propio sistema económico y político que causa la situación concreta. Cómo a través de ahí se descubre no ya el problema de una empresa o de los dueños de una empresa, sino el gigantesco problema absolutamente corrupto en su esencia y en su intención de lo que es el sistema económico mundial, las vinculaciones entre economía de empresa y capitalismo de amiguetes y opciones políticas de cualquier color si están dentro del sistema. Y la crisis final que es la lucha de esos sindicalistas que terminan enfrentados de muy malas maneras con las propias direcciones de sus sindicatos. La cosa termina muy mal porque a esas direcciones ya no se las puede acusar ni de traidoras, sino que desde hace muchos años se ha derivado hacia un sindicalismo de pacto social y por tanto está en una lógica que no tiene nada que ver con lo que necesita la clase obrera o a lo que se ve abocada la clase obrera cuando se enfrenta al capital de verdad. Si tú te enfrentas porque no te pagan un salario pero terminas sacando a la luz que esa empresa posiblemente se haya vendido, posiblemente por hacerse favores mutuamente, porque la vende Felipe González (que se quita de encima pruebas palpables de la guerra sucia contra ETA porque Sintel había sido la tapadera de las acciones policiales de guerra sucia ) pero se beneficia Aznar (al que Mas Canosa le paga la campaña electoral). Ofrece la ocasión de ver ese documental y debatirlo entre nosotros y debatir con los de Sintel el día 27 a las 19:30 en Marx Madera.

Interviene un nuevo compañero. Cree que hay discusiones que empiezan torpemente. Cuando se refería antes a cuál es el criterio de llevar las discusiones, porque es una cuestión muy importante para no llevar discusiones por así decir como cencerros con un amplio abanico de temas aislados de la forma concreta como se presentan en la lucha de clases (en la lucha entre las clases). Hoy día en España el PP, la derecha, el Opus Dei, todas las universidades privadas, son las que dicen que la universidad pública es mala y endogámica. Él camarada aborda los temas en función de a qué clase beneficia una cuestión, no en función de si tiene razón o no tiene razón. Da por seguro que los que estén en esa brecha complementarán siempre lo que él pueda decir. El objetivo hoy día es cargarse toda la universidad pública. Los “endogámicos” de la universidad se enfrentan a esta situación: se enfrentan al PP, a la LOMCE, a las universidades privadas, se reunen en asambleas, van a protestar al parlamento, etc.

Toma la palabra otro compañero. Hay una toda una experiencia histórica de consejos, de todo tipo de organizaciones obreras, etc. Si nosotros queremos ser una organización de futuro tenemos que saber conjugar lo político y lo social. Tenemos que estar atentos a cómo se va conformando esto, pues el propio camarada afirma que no sabe cómo será. El camarada cree que los sindicatos están muertos desde hace mucho tiempo y reconoce simultáneamente que son donde sigue residiendo la referencia de los trabajadores para organizarse Y habla de referencia, porque hubo una época en la que estuvo mayoritariamente organizada la clase obrera en los sindicatos, ahora piensa que es una minoría. En la confrontación trabajador-capital debemos mirar siempre para adelante para ver qué formas organizativas adopta la clase trabajadora. Hay que verlo desde ese punto de vista: el de la confrontación. Nosotros siempre tenemos que estar en la confrontación. No duda que desde el punto de vista de ellos la confrontación es permanente: está seguro de que cuando se levantan por la mañana lo primero que piensan es qué hacer con sus trabajadores para explotarlos más. Nosotros tenemos que saber organizarnos para defendernos de esas agresiones y después para pasar a la ofensiva.

Interviene un nuevo camarada. Una cosa es el tema de la clase, de la formación, de adquirir conciencia, de comprender cómo actúa el capitalismo. Luego está el tema de la organización de la clase, y aquí el compañero se hace una pregunta, quizás muy “bruta” según su propia expresión: ¿organización sindical para qué? ¿En qué sentido se puede decir que una organización de la clase trabajadora es válida o está corrupta? ¿Para qué queremos usar una organización de la clase trabajadora, para que se conserven los puestos de trabajo, para que no bajen los salarios? Es algo reactivo. Si la organización de la clase trabajadora, aún tomando conciencia de clase, no va seguida de un momento posterior en el que se da un paso a un tipo de sociedad distinta, si no hay un progreso hacia la sociedad comunista. ¿Qué se pretende, pedir a la clase burguesa que deje el paso libre? Estamos en una lucha inmediata que no pretende cambiar el tipo de sociedad.

Interviene ahora un compañero. Aclara que los comentarios vertidos sobre la universidad no distinguen entre pública y privada, son males compartidos entre ambas. Los propios que dicen que no son endogámicos en la universidad privada no dejan de serlo en su propia medida. En otro orden de cosas, afirma que cuando hay un problema no vale con decir a quién beneficia -eso es una afirmación más antigua que Marx-, pero eso no nos da certezas. Por encima del hecho de ser marxista tenemos que intentar buscar la realidad -la realidad, no la verdad- y la realidad es que la universidad española es un mundo absolutamente teórico, con muy poca aplicación en la realidad, cosa especialmente acusada en las ciencias sociales. Según el camarada, la investigación social que se hace consiste en que el catedrático de turno encarga una investigación no retribuida a sus alumnos de curso y después se lleva él los méritos. Conoce el caso de alguno que escribe columnas en El País con material hecho por sus alumnos.

Toma la palabra una camarada. Intenta responder al compañero que intervino dos turnos antes preguntándose por los objetivos de la lucha de los trabajadores. Cree que es idealista y es imposible dar una respuesta a la clase obrera sobre como va a ser nada porque es una cuestión puramente táctica hasta que no veamos las condiciones concretas del momento concreto. Piensa que más importante incluso que la conciencia de clase es que tú no sigues el hilo rojo con vistas a liberarte tú de la explotación sino que tú sigues el hilo rojo vayas a ver tú la revolución o no la vayas a ver. Eso es fundamental porque, si no, nadie nunca se organizaría porque nadie nunca pensaría que fuera a sacar algo bueno para sí. La clase obrera no puede pensar en términos de algo individual, sino que existimos como clase.

La tarea de ahora, que es lo único que podemos explicar a nivel táctico ahora mismo es a aglutinar fuerzas de cara a cambiar la correlación de fuerzas favorable a nuestra clase.

Interviene ahora un compañero. Cree que cuando se dispone de tan poco tiempo para hablar y estás tratando un tema de este calibre, cualquier breve ejemplo que uses no va a estar a la altura del problema. En el tema de la universidad hay muchos factores que no consisten en estudiar el ahora: Bolonia, la ministra de educación en el primer gobierno de Zapatero que era miembro de la CEOE, etc; su objetivo era privatizar la universidad. En una reunión como la de hoy no vamos a poder profundizar lo bastante para explicar el problema. Cuando un camarada hablaba anteriormente del problema de Sintel, él estaba pensando que si no se explicaba que eso estaba ocurriendo en el marco de la privatización de Telefónica, no se puede entender. Los que lo vivieron vieron el proceso. No se puede resumir diciendo “unos que lucharon porque les querían echar”. Cada uno de los ejemplos que nos están saliendo todos los días nos permiten explicar la necesidad del capital, y hay que analizarlo siempre desde ese planteamiento: ¿por qué el capital hace esto?

¿Que piden hoy los sindicatos? ¿Qué piden incluso los compas de IU? ¡Hay que elegir un gobierno! ¿Qué necesitaríamos nosotros? Pues que no haya gobierno. Crear un problema de desestabilización que nos permita. Si estamos deseando que haya un gobierno que nos va a aplicar las medidas que todos sabemos, ¿qué más dará que esté Sánchez con Podemos . Cada uno de los problemas que tenemos solo podremos explicarlos en el largo recorrido y veremos el ejemplo concreto

Si los sindicatos convocan una manifestación, hay que ir, pero eso no quita para que sepamos que, por ejemplo, que la labor de la burocracia de CCOO en la universidad haya permitido todo un proceso de privatización, no en el tema de los enseñantes, sino en el tema de los servicios auxiliares (limpiadoras, cafeterías comedores). Todo eso lo ha permitido porque en el pacto social que tienen firmado han ido tolerando una política de privatización sistemática porque la burocracia, que tiene sus base materiales para vivir, lo han hecho. Eso no quita para que se de una lucha en la universidad, o la lucha en Sintel, o la lucha en Coca Cola, pero el proceso de privatización que han estado siguiendo en todos los sitios como forma de financiación lo hacen.

¿Eso anula que los sindicatos hagan falta? Ni muchísimo menos; los que entienden que el sindicalismo es imprescindible para la pelea del día a día lo haremos con CCOO, sin CCOO, con UGT, con co.bas., sin co.bas, desde una asamblea, como sea. Hay que hacerlo porque te juegas el día a diá. Hay que organizarse como sea, aunque sea en una asociación de vecinos para pelear que nos explotan todos los días, mejorar nuestras condiciones de explotación. Eso lo hacemos de forma natural. Si tú vas a un trabajo y te aplican el contrato temporal más dos y te dicen que empieces a echar horas, tú puedes ir diciendo “no me quedo” y te van a decir que no vuelvas. Lo que haces es quedarte e intentar hablar con el compa de al lado para ver cómo os organizáis al día siguiente par no se qué. Eso es sindicalismo básico, puro, del de toda la vida. NO podemos tirar a los sindicatos por su propia situación, esa sería la postura de Esperanza Aguirre.

Otro compañero toma la palabra. Cree que es en el momento en que se ven las condiciones prácticas cuando aparecen las diferencias. Lo que aquí se está diciendo de la burocracia sindical está escrito hace mucho, y se crea no combatiendo contra el colonialismo en los países imperialistas, y se reproduce en el texto aportado para la discusión. Está perfectamente descrito por Rosa Luxemburgo, por Lenin, etc. No estamos sacando ahora un descubrimiento nuevo. El problema de los sindicatos, la discusión de fondo que ha habido es otra. En la articulación de cómo el movimiento obrero se va a organizar, en situaciones de relativa paz social como la actual son los sindicatos, con todos sus problemas los que se constituyen en la primera organización de la clase trabajadora. Y sí, efectivamente, hasta para que le cueste barato el abogado que le va a defender. ¿Por qué eso no va a tener valor? Si son factores elementales es porque es la organización elemental de la clase obrera. El problema realmente aceptado es que eso organiza a los trabajadores fijos, a los trabajadores más estables. Los bastiones más revolucionarios de la clase obrera están por organizar, porque son los más explotados. Esa gente va a ser en situaciones conflictivas radicalizadas cuando se incorporan al movimiento de la lucha de clases y los sindicatos no le valdrán, desbordarán el marco de lo sindical y es ahí a partir de ese momento que abordarán la construcción de los comités, de los consejos obreros y de los soviets. En el marco de las situaciones revolucionarias, como el 1905 en Rusia, el 1918-20 en Alemania, en la revolución en España, cuando la clase obrera al margen de las direcciones sindicales actuando como clase obrera organizada ataca el Cuartel de la Montaña. Va a ser en esas situaciones, cuando los consejos obreros o juntas aparezcan y tomen en sus manos la dirección del movimiento.

Quiere, por último, hacer un matiz sobre la referencia al “Che” que apareció en la reunión de debate de formación. Se plantea la necesidad de técnicos cuando no hay organización obrera, soviets, que sustenten la revolución. En Rusia se plantea la idea de técnicos cuando entra en acción la burocracia que anula los soviets. Los soviets no necesitan funcionarios, son los trabajadores por la tarde, después de trabajar, los que organizan la sociedad, lo hacen ellos con un plus de trabajo. Cuando se quita esa responsabilidad a los soviets y éstos pierden su participación en los asuntos de construcción del socialismo es cuando son necesarios los especialistas burócratas. Es la pelea de Lenin contra el macroestado, contra el burocratismo, por reducir su coste mediante la reducción de efectivos. La articulación de los consejos obreros es en los momentos revolucionarios. Presentarlo en otras situaciones supone debilitar a los sindicatos.

Interviene otro camarada, aunque cree que la última intervención ya segúa esos derroteros. Asumía que esta discusión eterna sobre los sindicatos estaba superada. Ya se ha mencionado una frase de Lenin; él recuerda otra de Marx que dice algo como que estas luchas de resistencia por mejorar la situación de la clase trabajadora es como una rueda de hamster, una tarea que no se puede terminar nunca y que por tanto le importa poco; la lucha sindical le interesa en cuanto la autoconciencia que genera. Esto es algo fundamental del marxismo desde sus inicios y el compañero cree que todos los presentes están de acuerdo en que en algún momento hay que superar esa lucha de resistencia básica. No debería tener sentido plantear eso como un problema porque daba por hecho que estamos todos de acuerdo; la cosa es cómo y no si hay que hacerlo o no. Y en realidad se puede considerar como inevitable, será la reacción espontánea de la clase trabajadora cuando se de un situación. El problema es qué hacemos con eso, cómo trabajamos con eso y cómo entramos ahí; esa es para él la cuestión fundamental.

Interviene uno de los camaradas autores del documento. Le gustaría saber qué parte de la sección de los consejos obreros tiene un planteamiento antisindical. En cuanto a argumentar que una crítica a lo sindical hoy sea una posición antisindical no le parece una forma de debatir. Cree que hay que debatir en base a argumentos y no usar mecanismos de “esos son los argumentos de la derecha” que trampean el debate. Se trata de analizar a dónde lleva cada camino y sus riesgos.

Toma la palabra una camarada. Le gustaría saber cómo se va a combatir el lavado de cerebro y la alienación capitalista. Porque caer en el lumpenproletariado o, dicho de otra manera, convertirse en un delincuente es lo que le pasa al personal que le va mal, es la solución cuando no hay solución. Cuando para sobrevivir no tienes conciencia. Son miles de personas que están así. Ella se pregunta muchas veces que cómo vamos a combatir eso, algo que al capital le viene muy bien, porque esa gente es la tropa que deriva luego en el fascismo, son los que nutren las filas fascistas. Nosotros tenemos que entrar ahí de alguna manera. Es muy teórico decir que vas a entrar ahí a través de la asociación de vecinos. Nadie tiene una explicación a cómo vamos a hacer eso. Para ella no son gente que se vea en la tele, son gente que tiene cerca y realmente es una cerrazón y falta de recursos que no hay nada en su paisaje social o personal que se pueda considerar un asidero.

Aunque no había ninguna palabra pedida, un compañero quiere intervenir para responder a esta compañera. Por muchas discusiones que tengamos, y al margen de la visión de cada uno sobre los sindicatos, etc, lo que el compañero defiende es que en la nueva etapa que se está abriendo, y en la que no sabe cómo va a acabar ni por dónde va a discurrir, lo que sí sabe es una cosa: o los trabajadores tomamos una posición y nos vamos organizando juntando lo político y lo social o nunca haremos nada. Analicemos la historia, la mayoría de las batallas están perdidas cuando se llevan por separado ambas cuestiones. En estos momentos el camarada no tira contra los sindicatos, si llaman a una manifestación él está ahí, lo considera su obligación. Pero también sabe lo que dan de sí y sabe en la etapa en que están jugando, pero es consciente de que hoy la única referencia que tiene la clase trabajadora aquí es esa.

Esta última frase hace intervenir a otro camarada, pues piensa que hay más referencias. Por otro lado, hace notar que la compañera expresó su inquietud diciendo “yo me pregunto…”. El compañero le dice que la diferencia es que ahora se lo está preguntando colectívamente. Cuando nos preguntamos colectívamente el qué hacer ya hemos avanzado y hoy estamos en una pregunta colectiva. Comunistas de distintas experiencias, organizados y no, nos preguntamos qué hacemos ante esa situación que tan bien ha descrito. Suponemos que tenemos las herramientas científicas para analizar el problema. El arranque ya es una pregunta colectiva, en la asamblea de marzo nos la vamos a hacer con todos los que vengan, ahora lo que pase dependerá de nosotros.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 2 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 2 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

El texto central de esta semana es la crónica de la reunión de debate en Madrid sobre el documento que presentó en diciembre el grupo de trabajo de Género. Tenemos pendiente de redactaros también las del grupo de trabajo de Formación y el de Movimiento Obrero. Recibiréis ambas antes de la Asamblea.

También incluimos en este boletín un trabajo fruto de una de las reuniones de las que ya dimos cuenta. Más abajo podréis saber sobre un texto elaborado por asistentes al debate del documento de organización que tuvo lugar hace pocas semanas.

De cualquier modo, y ante la importancia del evento, volvemos a incluir a modo de recordatorio la convocatoria de la tercera asamblea. Ante algunas preguntas recibidas, aclaramos que si recibes el boletín directamente de nuestro correo eso quiere decir que figuras como inscrito. Dicho esto, si aún no has comunicado tu asistencia a la asamblea, te agradeceríamos que lo hicieras para que podamos planificar los recursos necesarios.

 

Propuesta para el desarrollo de la III Asamblea del EEC

La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2016 en la sede del sindicato Co.Bas en la calle Moratines 22, esc. 1º, 1º B, 28005 Madrid. Metro Acacias (línea 5).

La Asamblea se desarrollará en sesiones de mañana y tarde el día 12 y en sesión de mañana el día 13.

Orden del día:

  • Sábado 12 de marzo:
    • 10-10.30 HORAS: Acreditación de Asistentes
    • 10.30-11.30 HORAS: Presentación de balance de gestión de la Comisión Gestora elegida en la II Asamblea del EEC
    • 11.30-14.30 HORAS: Trabajo en las Comisiones
    • 14.30-16.30 HORAS: Comida
    • 16.30-20.30 HORAS: Presentación y debate en plenario del trabajo de las distintas comisiones
  • Domingo 13 de marzo:
    • 10.30-11 HORAS: Explicación de los criterios organizativos para ser miembro del Órgano de Coordinación del EEC. Presentación y propuestas para la elección del Órgano de Coordinación del EEC. (Supeditado a lo que se decida en la III Asamblea)
    • 11-12 HORAS: Presentación de candidaturas
    • 12-12.30 HORAS: Votación
    • 12.30 HORAS: Propuesta de líneas básicas de trabajo político tras la III Asamblea del EEC. Clausura de la III Asamblea

Criterios organizativos para el desarrollo de la III Asamblea de EEC

La participación en la III Asamblea del EEC se regirá con los siguientes criterios:

Serán miembros de dicha Asamblea cualquier persona que esté inscrita en el EEC. Se toma como fecha límite para la inscripción en el EEC el día de la comunicación oficial de la Convocatoria de la III Asamblea.

Con el fin de adecuar el local que permita el desarrollo de dicha Asamblea, los asistentes en la misma deberán comunicar al EEC su asistencia como participantes. La fecha límite para inscribirse como participante en la III Asamblea será el día 26 de febrero de 2016. Ello se hará a través del correo electrónico del EEC: encuentrocomunista@yahoo.es

La Comisión Gestora confeccionará la lista de participantes que deberán acreditarse al inicio de la III Asamblea.

Podrán asistir como invitados todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Comisión Gestora del EEC. El máximo de invitaciones vendrá determinado por las capacidades físicas del local donde se celebre la III Asamblea.

Los asistentes a la III Asamblea que residan fuera de la Comunidad de Madrid y que precisen de alojamiento para la noche del 12 de marzo, deberán comunicarlo a la Comisión Gestora.

 

Una aportación más al debate de Organización

Hace unos días os dimos cumplida cuenta de la reunión que tuvo lugar en Madrid el 7 de febrero para debatir el documento generado por el grupo de organización. En la crónica quedaron reflejadas las distintas percepciones de las capacidades organizativas del Espacio, tanto para dar cabida a las distintas realidades en las que se mueven los comunistas que aquí hemos coincidido, como para ajustarnos a las fuerzas actuales de un proyecto tan joven. En la crónica también quedó reflejado el esfuerzo que iban a intentar hacer los asistentes a la reunión para elaborar una propuesta que concretara las lineas de lo allí hablado. Pues bien, insistiendo en que es una propuesta más para sumar a este importante debate, ya nos han hecho llegar el resultado de su trabajo y os lo adjuntamos con este boletín para su conocimiento.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de género

Para facilitar el seguimiento de la discusión, en este correo llevas adjuntos todos los textos que se mencionan en la crónica. También puedes acceder a ellos desde sus enlaces individuales incluidos en el primer párrafo.

Introducción del acto

El pasado domingo 14 de febrero se celebró una sesión más de debate en Madrid para discutir uno de los documentos presentados en diciembre: en esta ocasión le tocaba el turno al trabajo de la Comisión de Género. La reunión comenzó con cuatro documentos sobre la mesa. Para poder referirnos a ellos durante la crónica hemos optado por numerarlos según su orden de recepción. Obviamente, el primero fue el texto elaborado por el grupo de trabajo en diciembre (texto 1), a continuación se recibió una enmienda de una compañera que elabora apreciaciones alrededor del anterior y que ella titula “comentarios al documento de la comisión de género” (texto 2), siguió un extenso texto de una camarada que se puede considerar una enmienda a la totalidad con el nombre de “mujer y perspectiva de clase” (texto 3) y un documento, quizás más autónomo, aportado por unas compañeras organizadas y al que han llamado “feminismo de clase como forma de lucha contra el patriarcado: propuestas para el debate” (texto 4). Al principio de la reunión se aclaró que éste último llegó sólo dos días antes y no hubo oportunidad de distribuirlo.

Se plantea un problema, y es que, debido a problemas de distribución geográfica, no han acudido la mayoría de las compañeras que han elaborado los textos. Al comienzo de la reunión, la única presente es la camarada autora de la enmienda parcial. Además, al no haber nadie del grupo de trabajo, no se dispone como en reuniones anteriores de copias impresas de todas las enmiendas, etc. Se acuerda que la crónica de la reunión que se envíe por correo electrónico a todo el EEC irá acompañada de todos estos textos para hacer comprensible la base desde la que se discute y para difundir el trabajo realizado.

Toma la palabra para comenzar el acto la autora de la enmienda parcial al texto original, documento al que hemos llamado texto 2. Considera que el texto original del grupo de trabajo parece reflejar la intervención de varios autores y autoras y por eso resultar un poco desordenado, pero sí que encuentra en el documento un aspecto fundamental que es la ligazón del feminismo con la perspectiva de clase. Encuentra ese mismo aspecto tanto en la enmienda a la totalidad como en su propia aportación, con lo que lo considera el hilo conductor que pone de acuerdo todas los trabajos realizados.

Considera que el motivo fundamental de su propia enmienda -a la que ella misma entiende más como comentario que como enmienda- era el propio nombre del grupo de trabajo. En un principio se habló del Grupo de Mujer y no le pareció afortunado, pero tampoco se lo pareció Comisión de Género. Le parecería mejor alternativa, si va a perdurar una comisión como tal, llamarla Comisión de Feminismo. Para ella el concepto de género surge de las herramientas de análisis con que se dotó el feminismo, y más concretamente el feminismo marxista, desde los años 70. Sin embargo, desde los años 90 hacia acá, ese término ha sido explotado por las corrientes burguesas o capitalistas del feminismo como una especie de eufemismo para no decir feminismo y para no hablar de clases sociales. El concepto de género ha sido utilizado de una manera abusiva de tal manera que casi ha llegado a ser sinónimo de mujeres, cuando en realidad eso es pervertir el significado original del concepto, que era simplemente un concepto de análisis de las relaciones de dominación entre hombres y mujeres. Llamarlo relaciones de sexo no era muy apropiado por las connotaciones biologistas que tiene la palabra sexo, cuando lo que se intentaba resaltar es que la formación de estas relaciones de dominación entre hombres y mujeres son fundamentalmente culturales e históricas. Ese era el carácter fundamental que se quería imprimir al concepto original de género.

La deriva del término hasta casi convertirlo en sinónimo de mujeres de alguna manera convierte al conjunto de las mujeres en un objeto, de alguna manera se puede considerar casi ofensivo. Recuerda cómo la palabra género en castellano también significa mercancía y no todo el mundo entiende las sutilezas gramaticales.

La compañera toma el documento que aportó para seguir hilando su intervención. El principal responsable de la corrección que ha sufrido el término género es una corriente feminista que se autodenomina “feminismo de la diferencia”, a la que muchos llaman “feminismo burgués”. Este feminismo está muy bien engranado a todo lo que es la izquierda ciudadanista, y es el que tiene mayor prédica en los medios de comunicación y en la universidad, que es donde se produce la mayor parte de la literatura de análisis feminista.

Antes de que existiera este feminismo de la diferencia, el feminismo socialista, el feminismo marxista y el feminismo radical comenzaron a ser objeto de ataque, incluso antes de que Fukuyama proclamara el fin de la historia. Ya desde el comienzo de la oleada neoliberal que se levanta en 1979 el feminismo marxista comienza a ser atacado desde dentro del mismo feminismo con un cariz interclasista. El nuevo feminismo se denomina a sí mismo feminismo “de la diferencia” para marcar su oposición al feminismo anterior, que considera “de la igualdad”. Defiende que hombre y mujeres somos diferentes por naturaleza, en esencia; es decir, asume los roles de género forjados por el patriarcado y rechaza su jerarquización. Incluso en versiones radicales reconoce una jerarquización, pero a la inversa: defiende que los valores femeninos son superiores a los masculinos. Este es un postulado esencial del feminismo de la diferencia del que se hace eco también el documento de enmienda a la totalidad de otra compañera del EEC (texto 3).

Uno de los manifiestos fundacionales del feminismo de la diferencia ya se presentó en España en las II Jornadas Estatales del Movimiento Feminista en 1979, año en que la irrupción de esta corriente rompió el movimiento feminista. El feminismo de la diferencia condena el uso de las herramientas conceptuales del marxismo por parte del feminismo marxista, del que hace una descripción vulgar y reduccionista. En lo político no dejaba, ya por aquel entonces, lugar a dudas. Decía “No creemos en revoluciones del futuro, prometidas, abstractas, engañosas. Sino que cada día, cada momento, debemos imponer nuestro cambio y nuestra diferencia”.

Este feminismo no es monolítico -tiene corrientes internas- pero su tendencia a reificar lo femenino, rayando incluso en lo místico- abre resquicios a tendencias neoconservadoras que a la postre son antifeministas. Esto permite que recientemente Ana Botella se declarara en una entrevista como “feminista moderada”.

La corriente fue cogiendo fuerza y, en 1987, en el I Coloquio Internacional sobre Concepto y Realidad de los Estudio Feministas, algunas académicas invitaban a pensar desde lo femenino y pensar los masculino y lo femenino “fuera de las ideologías” reconociendo la riqueza de “nuestra diferencia”. Esto sucedía cuando en las universidades españolas entraba en tromba el pos-modernismo en forma de pos-estructuralismo, con su mensaje de que no hay más realidad que la que el lenguaje construye, de modo que los estudios no han de dirigirse hacia las condiciones materiales de la existencia, al modo de producción o al conflicto, sino centrarse en las expresiones simbólicas, las representaciones y la subjetividad. A este enfoque se le llamó también “giro lingüístico”. Aquí fue donde el concepto de género, forjado en los laboratorios de influencia marxista, al menos en la historia social, comienza a ser utilizado como un arma contra dicha influencia o cualquier otra que incorpore una crítica radical al capitalismo. El feminismo comienza a ser fagocitado por las instituciones, estatales y supraestatales, con el pretendido objetivo de favorecer la igualdad entre los sexos. Sin embargo, la propia palabra feminismo resultaba antipática o concitaba compromisos incómodos a ciertas académicas y a ciertas políticas que, no obstante, no querían renunciar al generoso flujo de subvenciones que se destinaban al estudio de temas relacionados con las mujeres. En los años 90 comienza a llover el dinero para este tipo de estudios.

La “perspectiva de género” se presentaba como etiqueta más políticamente correcta que feminismo. El abuso que de ahí en adelante se hizo del término género tanto en el terreno académico como en el político y el periodístico resultó en una especie de sinonimia mujeres-género, con, por ejemplo, la estéril polémica entre la historia de las mujeres o la historia del género, que desvirtuaba completamente el significado final del concepto y lo convertía en un monstruo semántico que engullía a las mujeres, al feminismo e incluso al sexo. La IV Conferencia de la Mujer celebrada en Pekín en 1995 ya no hablaba de mujer y desarrollo, sino de género y desarrollo, la Comisión Europea en 1998 en un documento llamado “100 palabras para la igualdad” incluía el análisis por género, la dimensión de género, los estudios de género, pero desaparecían totalmente del léxico las palabras feminismo, estudios feministas, clases sociales, imperialismo o desigualdad. La compañera nos cuenta que, lamentablemente, por esas fechas pudo comprobar que el documento del PCE de Madrid era una copia del de la Comisión Europea.

El uso del término género suscitó reacciones dentro del mundo de la academia, pero estas no tuvieron eco. Las personas que, como la compañera, mantienen una visión crítica de este maremoto pos-moderno responsable de la hinchazón del género, las que siguen abordando los objetos de estudio con las herramientas del materialismo histórico, están en minoría dentro de la universidad, pero resisten.

Hoy existen dos corrientes en los terrenos político y académico, territorios que en este ámbito se solapan. La primera corriente es el feminismo institucional, que la compañera de la enmienda a la totalidad llama “capitalista”, y que es conocido por el feminismo “de la diferencia” como feminismo “de la igualdad” a pesar de que guardan estrechas similitudes entre sí. En realidad este feminismo burgués de la igualdad bebe de las fuentes teóricas del feminismo de la diferencia, pues su objetivo es incorporar a la política el prisma diferente desde el que supuestamente abordan las mujeres la humanización de las relaciones sociales. Las mujeres, según esta perspectiva de la diferencia y del feminismo institucional, se supone que están mejor preparadas para la política porque su forma de pensar es menos jerárquica, funcionan más democráticamente y están más dispuestas a alcanzar compromisos. Así lo expresaba en 1992 la I Cumbre Europea Mujeres en el Poder, donde se denunciaba la escasa presencia de mujeres en los despachos del poder en la Unión Europea y se proponía la creación de cuotas para compensarlo. En la universidad mientras tanto se formaban Institutos de Estudio de las Mujeres, del Género, de la Igualdad; ya no feministas. Se formaban asignaturas y doctorados que desde la perspectiva de género se ocupaban de las identidades, de la ciudadanía, de las espiritualidades y de las deconstrucciones de lo femenino, de las reinas, de las intelectuales, beatas, etc. No busquemos ahí modos de producción, ni trabajo, ni clases sociales, ni trabajadoras.

Este tipo de feminismo burgués esencialista, se llame de la igualdad o se llame de la diferencia, y que es institucional fundamentalmente, ya sea político o académico, es un matrimonio muy bien avenido con el capitalismo, que como mucho aspira a humanizarlo, si es que eso es posible. Pero es un feminismo hegemónico. Aunque dentro de la universidad no ha desalojado a una corriente constructivista de más larga tradición que se inspira en la Ilustración y también en parte en el marxismo.

Luego, por otro lado, hay un feminismo social, revolucionario, de clase, formado esencialmente por pequeñas asociaciones dispersas, tanto de mujeres como mixtas, dentro y fuera de la universidad. Quizás un poco despistado y desnortado, pero que es el que nos encontramos, y que tiene una tarea de recuperar, de poner a punto y de crear la teoría y la praxis del feminismo dentro de un proyecto más general de construcción del socialismo.

Seria muy necesario formar de espacios de estudios feministas fuera de la universidad, la cual monopoliza actualmente esta materia.

La compañera aclara que, como historiadora, ella aplica la categoría del género en sus estudios tal y como se definió en principio, como herramienta de análisis, que es como lo define el documento del grupo de trabajo. Pero ello no excluye que, por supuesto, también hable de mujeres, que son el sujeto histórico -el género no es un sujeto histórico, lo son las mujeres y los hombres-. También tiene que hablar del sexo porque el sexo no es lo mismo que el género.

Nos pone un ejemplo actual. En breve va a haber un Congreso Internacional de Ciencias Sociales e Historia y, dentro de las numerosas mesas, habrá una que se va a llamar “crimen y género”. Cuando uno mira el contenido, de lo que se habla es de las mujeres involucradas en acciones delictivas, es decir, la palabra género aquí significa mujeres; se sigue haciendo un abuso del término género como sinónimo de mujeres.

Por todo esto que ha contado es por lo que objeta que la comisión se llame comisión de género. El nombre que ella preferiría sería de feminismo.

Bloque de discusión colectiva

Pide la palabra un compañero para plantear una pregunta. Querría saber si un planteamiento simplemente marxista, desde un marxismo clásico, sería suficiente para solucionar la cuestión de la opresión de la mujer. Sabemos que su ámbito normal de acción es la liberación de la clase trabajadora frente al capital. ¿Bastaría un esquema como éste, que sustancialmente es económico, para sustentar también la liberación de la mujer?

Se le objeta que el análisis marxista no es simplemente económico y el compañero precisa que, aunque eso es verdad, el planteamiento marxista parte de una opresión económica en la que el capitalismo oprime a la clase trabajadora. Su duda es si ese esquema bastaría para solucionar también un problema histórico de opresión de las mujeres.

[Nota del acta: En este momento se unen a la reunión las compañeras organizadas que redactaron el último documento que llegó sobre este tema, el texto 4.]

Una compañera toma la palabra para responder a la última pregunta que quedó en el aire. Explica que Marx en El Capital no se ocupa de la opresión de las mujeres, el tema lo aborda Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”. El tema del estudio de la opresión específica de las mujeres, el patriarcado, surge sobre todo a partir de los años 60 del siglo XX de la mano de historiadoras marxistas. Se cogieron herramientas del análisis marxista, del materialismo histórico, perfilándolas para adaptarlas a la naturaleza específica de la opresión femenina y creando unas herramientas nuevas y unos conceptos nuevos. Por ejemplo el concepto de reproducción, el concepto de división sexual del trabajo, estos términos no están en El Capital, pero sí forman parte del acervo marxista, puesto que estos primeros estudios feministas eran marxistas. Hubo un malentendido, al que se refiere el documento del grupo de trabajo, que habla de las relaciones tensas entre el marxismo y el feminismo, pero es que esas relaciones tensas las tuvo con todas las corrientes teóricas. Y es que cuando el feminismo irrumpió en el ámbito universitario lo hizo en un coto masculino. No solo interacciona con el marxismo, sino con muchas corrientes más. Algunos partidos de izquierdas asumieron de muy mala gana el movimiento feminista. Quizás si no hubiera habido estos roces iniciales estaríamos mucho más reforzados tanto los partidos socialistas como el feminismo de clase, ya que esto dio pié a que los estudios feministas se independizaran y formaran sus propias corrientes de estudio, sus propias cátedras, etc.

Aunque no está en El Capital, sobre todo las historiadoras marxistas sí que hicieron un gran trabajo en los años 70, trabajos sobre los que, desafortunadamente, se ha echado tierra encima.

Entra en el debate una nueva camarada. El debate sobre la cuestión del feminismo dentro del marxismo ha sido histórico. Dentro de las Internacionales ha habido fuertes debates acerca de cómo aplicar la lucha por la liberación de las mujeres en el marxismo y hasta que no se plantean los espacios de mujeres como Congresos de Mujeres Socialistas no había una autonomía de las mujeres. Está de acuerdo con la compañera que abrió el debate a la hora de pedir el cambio de nombre del grupo de trabajo. Como marxistas deben denunciar la existencia del patriarcado como una forma de opresión social, no solamente económica. Incluso un nombre como Comisión Antipatriarcado les parecería un nombre más acertado. Todo el debate sobre la importancia de la cuestión económica en la liberación de la mujer está muy desarrollado. Propone textos de Clara Zetkin, que fue impulsora del feminismo marxista, y también plantea que las relaciones de poder de un género sobre el otro no se terminarían con el socialismo; de hecho, ninguna experiencia histórica socialista lo ha logrado hasta ahora. En la Unión Soviética hubo avances por la unión de mujeres y la fortaleza que tuvo ésta; el estado trabajó para liberar a las mujeres de su carga reproductiva y las incorporó al trabajo sin el cariz de devaluación del trabajo con el que se hace esto en occidente. Nuestro debate debe girar en torno a eso: cuál es nuestro planteamiento del patriarcado, como se aborda en nuestra sociedad, una sociedad donde campa un feminismo burgués que lo que pretende es promover una igualdad inexistente, muy cercana al estado del bienestar que defiende la socialdemocracia. El debate que debemos generar nosotros, que somos comunistas conscientes es en torno a eso, ligarlo con la base económica y las relaciones de poder. Preguntarnos quién se beneficia a costa de nuestra reproducción y de nuestra situación social.

Toma la palabra otro camarada. Plantea una duda a las compañeras que acaban de hablar. No acaba de ver la diferencia de fondo entre el documento que elaboró el grupo de trabajo (texto 1) y el que han aportado desde su colectivo (texto 4). Reconoce que hay factores nuevos, como la presencia de las mujeres en los espacios políticos, aunque el otro lo toca de algún modo, también coincide en abogar por un espacio feminista dentro del EEC, desarrolla un apartado específico de violencia de género, pero los conceptos género, patriarcado, etc, son tratados de un modo similar. Así pues, le gustaría comprender los elementos fundamentales de diferencia que expliquen un documento alternativo.

Además, en aras de que los marxistas intentamos utilizar el método científico, tenemos a veces una tendencia a emplear expresiones que, si no las explicamos, quedan a veces como un cliché: hablamos a veces de la teoría del valor, de la plusvalía, de una serie de conceptos sin precisarlos. En ese sentido, piensa que quizás hubiera estado bien una introducción en el documento que explicara qué es el patriarcado, porque si no los conceptos son escurridizos y pueden ser un tanto maleables. Le gustaría una etimología, unas características principales del patriarcado para saber que todos estamos manejando los mismos conceptos, ya que es un elemento importante del debate al ser un elemento nuclear de los dos documentos.

Toma la palabra una de las compañeras autoras del texto. Aclara que no lo planteaban como un texto alternativo al del grupo de trabajo, sino más bien como una propuesta de debate uniendo elementos tanto del documento del grupo de trabajo como de la enmienda a la totalidad. Por un lado, han intentado desarrollar aspectos del documento del grupo de trabajo que habían quedado poco desarrollados, también intentando contestar algunos elementos de la enmienda con los que no estaban de acuerdo. Así pues, optaron por enviar un texto con antelación para dejar constancia de la postura que iban a defender.

En cuanto a la definición solicitada, por sistema patriarcal entienden básicamente un sistema de opresión y explotación sobre las mujeres por parte de los hombres. El origen a nivel científico está muy discutido, porque es difícil precisar en momento histórico exacto en el que surja el patriarcado -hay incluso autoras que lo señalan como la primera división clasista de la historia-, pero sí se puede mantener que con la acumulación originaria se potencia y es cuando se ponen las bases para que esa primera división se instaure como sistema, que es lo que viene a decir Engels. No es importante entrar en un debate académico de cuándo surge el patriarcado, lo que sí que sabemos es en qué momento histórico se dan las bases materiales para que se sustente, se desarrolle y haya sido utilizado, que es lo que nos interesa en el aquí y en el ahora.

Una compañera pide la palabra. Sin pasar por encima de toda la literatura que habrá, que será inmensa, y desde la sensación de vacío por no poder abarcarla, desde dónde empiezas y hasta dónde llegas, no deja de chirriarle cuando se dice que es un sistema opresivo de los hombres hacia las mujeres, así en general. La compañera se plantea que cuando lleguemos al comunismo va a seguir habiendo hombres y mujeres, así que esa generalización nos podía llevar a que en ese futuro no podamos delimitar en qué se estaba basando. Piensa que no tanto de los hombres hacia las mujeres sino de los hombres que basan su propia valoración en la minusvaloración de la mujer. Eso acota, aunque sea en cierta medida, de qué estamos hablando. Si tu valor lo haces depender del que le quitas al otro, ahí se establece una relación antagónica, contradictoria y que es susceptible de análisis marxista de una especie de lucha de clases, se podría decir.

Interviene ahora un compañero. Lo primero que ve importante es que en la sesión de debate hay un número de hombres y de mujeres semejante, lo que es la primera vez que ocurre en las sesiones celebradas. Ya solo desde ese punto de vista es importante el proceso de discusión que se abre. Un proceso de discusión que juzga que ha venido con retraso. Si bien el grupo de trabajo arrancó con ganas, luego se paró en seco y no desarrolló un debate interno y nos tenemos que limitar a los papeles. Eso hurta parte de los matices. No es lo mismo haber dispuesto de discusiones que leer cuatro documentos y tener que resolver algo en dos horas.

El camarada cree que, pensando en la asamblea a la que falta un mes, y pensando en el futuro, apuesta por resolver las discusiones que se están generando, todas muy interesantes. Él ha leído los documentos que se han elaborado, piensa que todos aportan, unos con más intención, otros con menos, pero piensa que todos apuntan a la necesidad de hacer un documento con más tiempo que permita ir aclarando los distintos conceptos. Ni se va a resolver hoy ni se va a resolver en la asamblea de dentro de un mes. Pero sí es bueno articular el camino por el que va a transitar la discusión. No se puede estar siempre discutiendo de todo a la vez. Decidir si es bueno o no es bueno, si es necesario o no es necesario un espacio, eso es algo que hay que resolver. El cómo se llama también tiene su importancia. Cuando desde el grupo promotor se planteó que hubiese, al menos, un debate dentro de este área, se le llamó “mujer” a secas. Aunque se discutió si llamarle “mujer y clase”, “feminismo”, finalmente se optó por abrir el debate para plantear una discusión y poder ir concretando, porque no sabíamos lo que pensaba cada uno sobre este asunto. Pero sí se veía la necesidad de discutirlo.

Así que en la asamblea de dentro de un mes habrá que decidir si va a haber espacio. Luego habrá que ver si es un espacio sólo de mujeres o es un espacio abierto, compartido, mixto o como queramos llamarle. Y sobre todo resolverlo pensando en cómo vamos a tener la acción política concreta luego; depende de como se articule una opción u otra nos va a facilitar abrir una vía u otra. A lo mejor la decisión que se tome hay que modificarla cuando tengamos experiencia, pero sí hay que tomar una decisión para que no sea un tema constante de discusión.

Por último quiere entrar en los conceptos. También es importante ir aclarándolos. Toma como ejemplo el patriarcado: incluso antes de entrar en el estudio de cuándo surge, quizás sea más interesante dejar claro que no es una cosa divina, ni es algo que viene por orden natural; es una hecho con unas raíces históricas y, por lo tanto, tiene unas connotaciones. En algún momento surge el patriarcado como forma de funcionar, puede que tome fuerza con la acumulación originaria, pero la discusión de Gerda Lerner y Engels lo sitúa aún mucho más atrás. Está bien discutir, pero no por resolver esa incógnita, sino por resolver que no es una cosa de orden natural, y tanto los problemas que tenemos como clase como los problemas que tenemos “como hombre y como mujer” tienen que analizarse en el contexto de la sociedad clasista que tenemos: no es lo mismo orientar un problema como aplicable a la mujer en general, que dependiendo de la clase social a la que pertenece; cada enfoque tiene unas consecuencias distintas. Considera que hay un feminismo capitalista de la individualidad que evita plantear la problemática del sujeto colectivo que se tiene que emancipar; que intenta trasladar el problema al ámbito doméstico, al individuo.

Sí que cree que tiene que haber este debate, cree que en la asamblea de marzo debería apostar por mantener este espacio. El compañero tiene dudas sobre si debe ser mixto o solo de mujeres, cuestionamiento que se ha mantenido desde que en la Internacional se planteara un espacio de mujeres donde se discutiera, se estudiara y se organizara esta materia. No ve problemática una fórmula u otra siempre que se dé la posibilidad de participación e involucración de los hombres, siguiendo el ejemplo de la presente reunión. Cree que hay determinada problemática que tienen que resolver directamente las mujeres, cómo implementar una acción política concreta, y a veces el rol de los hombres en las organizaciones impide el desarrollo hasta las últimas consecuencias de esa discusión.

En cuanto al nombre, piensa que el género no define nada, es un concepto herramienta. Tampoco cree que tenga que tratarse siempre el análisis sobre la mujer acompañado indisolublemente del de los gays. Se mete toda una coletilla como si fuera un problema general y él piensa que hay que separar las materias. Tampoco hay que mezclar otros factores como el migratorio. No son iguales los problemas de una mujer blanca occidental que el de mujeres migrantes.

Echa en falta que alguno de los documentos, que entran muy bien en discusión con los distintos movimientos feministas, avance, sin embargo, en cómo articulamos una práctica política en el conjunto de las mujeres de nuestra clase. Siendo el caso que la mayoría de las mujeres que, trabajando, ni están organizadas ni se les pasa por la cabeza hacerlo, este hecho se ignora y, si bien es natural que tenemos que tener algún tipo de articulación con el movimiento feminista sabiendo sobre sus matices y corrientes, tampoco podemos olvidar el cómo intervenir en el día a día de las mujeres de nuestra clase. Debemos evitar un debate académico y en las alturas y bajar al día a día; no solo hablar del machismo en la academia, tratar también el de la vida diaria, incluyendo el de dentro de nuestras organizaciones; poner en evidencia cómo de forma natural se van asumiendo unos roles.

Interviene otro camarada. Cree que el tema no es académico, y que hay que huir del academicismo. Echa en falta en los documentos [Nota del acta: el camarada no había tenido acceso al documento de las compañeras organizadas (texto 4), recibido dos días antes de la reunión] la mención a la violencia de género, violencia que se reproduce en todas las esferas y a lo largo de toda la vida de una mujer. El interviniente es sindicalista en la función pública y es consciente de que actualmente el mayor número de licenciados son mujeres; la mayoría de doctores no son doctores, son doctoras; la mayoría de funcionarios que aprueban oposiciones son mujeres. Sin embargo, aún con este escenario él sigue viendo el machismo muy presente. No se refiere a los términos, porque según él, a su edad los términos le chirrían todos: si no se fijan previamente, los términos son ambivalentes y cada cual los carga con un matiz distinto. Como decía, ve el machismo presente en todos los ámbitos. Si, por un lado, la asistencia a la asamblea está equilibrada, después eso no se refleja a la hora de participar en puestos de gestión.

Dicho esto, el cree que se presentan errores a la hora de formalizar las cosas. Cuando el texto que le han entregado las compañeras comienza diciendo “capitalismo y patriarcado son dos sistemas…”, él cree que el patriarcado viene de muchísimo antes, sin querer entrar a precisar momentos históricos y sabiendo que han existido sociedades matriarcales. Otro tema que le chirría es el esfuerzo por encajar la reivindicación de la mitad de la humanidad necesariamente en la formulación marxista. Echa en falta en los documentos que el enlace de las reivindicaciones de la mujer con el movimiento obrero, su entronque con la lucha de clases, se explicite en el segmento de la mujer trabajadora, incluyendo como mujer trabajadora, por supuesto, a aquellas que tienen que renunciar a ir a trabajar porque saldrían perdiendo dinero. Echa en falta ese engarce y es consciente de que no se soluciona fácilmente. Menciona el ejemplo de las comisiones de igualdad, que establecen legalmente que por arriba tiene que haber una paridad en consejos de administración, etc. Para él, que en el consejo de administración de las Koplovitz sean hombres o mujeres le da igual, y sin embargo es un mensaje permanente en los medios de comunicación.

Piensa que una manera de mostrar ese engarce que menciona sería entrando en temas concretos. Pone como ejemplo la denuncia de la educación religiosa segregada en niños y niñas, la lucha por la igualdad de remuneraciones (las mujeres ganan un 30% menos que los hombres en todos los niveles), las trabas al ascenso en responsabilidades, los prejuicios sobre el rendimiento profesional en función de futuras responsabilidades de maternidad o crianza, etc. Todo eso es una mochila cargada de prejuicios. Hasta el impuesto sobre la renta es distinto para un hombre separado con hijos que para una mujer separada con hijos. El machismo lo impregna todo, pero esa opresión quien la percibe es la persona que la sufre, o sea, las mujeres. Así que está de acuerdo en que la determinación de este tipo de cuestiones corresponda a las personas que las sufren. Sin embargo, sí que reclama un punto en el que se siente con derecho a incidir: en destacar el lazo de unión con el movimiento obrero, poner en el centro de gravedad el tema de la mujer trabajadora. El camarada piensa que eso es lo que permite la acción inmediata de la igualdad sobre cuestiones materiales cercanas. Sabe que eso no lo soluciona todo, y lo dice desde la prudencia y la humildad, porque es consciente de que, cuando tocas cosas que sufren otras personas, es muy fácil hablar, pero estás invadiendo terrenos que ellas viven en primera persona.

Es el hombre el que ejercita ese poder, pero hay un sistema ideológico que se lo otorga. Y dónde más se ejerce es en las capas populares. Ahí se reproduce incrementada esa presión de la sociedad burguesa, se machaca más, se incrementa la explotación.

Resumiendo, por un lado reconoce que hay muchos elementos imperceptibles para el hombre: personales, familiares, etc; y ahí sí que es útil el grupo de mujeres que se organicen como vean y quieran. Por otro lado echa en falta el elemento de unión en el que todos estamos capacitados para pelear, eso sí que tiene que ser mixto: el engarce con la mujer trabajadora, la violencia como factor social objetivo, etc. Pone como último ejemplo el que el 8 de marzo haya dejado de ser el día de la mujer trabajadora: eso responde a una lógica del capital de romper el hilo de continuidad de las luchas democráticas de los trabajadores, de las mujeres, etc. Se quiere hacer desaparecer esos nexos como si nunca hubiesen existido.

Interviene ahora una de las compañeras autoras del documento 4. Va a intentar aportar a algunos de los temas que han ido saliendo durante el debate. Parte de la base de que el EEC pretende tener incidencia y ayudar a articular la lucha obrera. En esta linea, para trazar tácticas y estrategias específicas para la mujer trabajadora, para saber cómo dirigirse a ellas y saber qué problemas les afectan, cree que es necesario primero un trabajo previo. Es necesario el análisis del patriarcado y su influencia en las mujeres para que, al entrar en el movimiento obrero, no ocurra lo que ha ocurrido siempre: que una consigna obrera carezca de perspectiva de género y ésta perspectiva vuelva a caer en el olvido. Eso ocurre cuando no se ha trabajado convenientemente la cuestión de género y antipatriarcal dentro de nuestras propias organizaciones. Para articular un buen discurso hay que tener trabajada la interrelación de género y clase, conocer los problemas de la mujer trabajadora y estudiar posibles lineas de actuación; definir qué consignas y cuestiones queremos pelear en el movimiento obrero como mujeres.

Sobre el tema de las cuotas, menciona que el consejo de administración de las Koplovitz ha sido más nombrado que Alexandra Kollontai en las reuniones de antipatriarcado. Le sorprende que Koplovitz sea la persona a mencionar siempre cuando sólo el uno por ciento de los grandes propietarios de medios de producción son mujeres. Ante el hecho de que se señale siempre a una burguesa para machacar al movimiento feminista por el tema de las cuotas, desde su grupo aclaran que ellas no tienen cuotas pero sí estarían de acuerdo en marcarlas porque entienden que no es algo natural que las mujeres no estén en los espacios de dirección, aunque personalmente ellas no tengan el interés de estar en un órgano de dirección de una empresa. Si eso no es algo natural, hay que hacer por revertir esa estructura patriarcal que hace parecer como natural algo que no lo es. Como tampoco entiende como natural el que en la reunión presente haya más hombres que mujeres (aunque sea uno), y que eso debe indicar lo debilitado que está el movimiento obrero respecto a la cuestión de las mujeres.

Por último, cree que el grupo de trabajo no debería dedicarse a criticar otros feminismos que sí que se están moviendo y que han avanzado mucho teóricamente para no seguir espantando como han hecho muchas veces las organizaciones comunistas, que han dado lugar a que en muchas ocasiones las mujeres se hayan tenido que organizar autónomamente porque no se las ha querido dar una respuesta, porque se las ha acusado de dividir el movimiento obrero. Lo que hay que hacer es desarrollar el feminismo de clase y articularlo y, más adelante, ver si es posible hermanarse con otros movimientos feministas desde la horizontalidad y desde el respeto absoluto.

Por último, añade que el patriarcado lo entienden como un sistema de opresión que no pueden tratar de una manera individual, puede haber hombres más machistas y otros que no, pero el patriarcado asigna a los hombres unos privilegios por ser hombres, otra cosa es que hagan o no uso de ellos. El hecho es que esos privilegios están asignados de una manera que vertebran toda la estructura social y económica. En base a eso, no se puede individualizar una cuestión que es sistémica y estructural. Hay mujeres que son de una manera, otras de otra, y no se pueden categorizar como un sujeto único, pero sí un sujeto político tanto hombres como mujeres. Hay que ver cómo estudiarlo para poder darle una respuesta científica.

Pide la palabra un compañero. Quiere aportar a la intervención de una compañera acerca de la organización de la mujer dentro del EEC. Ella lo ha planteado como una cuestión transversal, no apartada. Al compañero eso le parecería una situación ideal, lo que pasa es que él hoy por hoy no lo ve realmente posible. Poniéndose él el primero, supone que habrá muchos hombres que no sean conscientes de determinados aspectos, más o menos sutilezas, al no ser las víctimas del sistema patriarcal, o al menos las principales víctimas. Mientras esa transversalidad no sea posible, sí cree que podía ser útil un espacio aparte, siempre con la intención de avanzar en convertirla en una cuestión transversal.

Sobre el tema de los privilegios de los hombres en el patriarcado, no está totalmente de acuerdo con un planteamiento hecho con anterioridad; considera que sí puede haber tipos de hombre que exploten al máximo ese sistema en su provecho, pero hay muchos hombres que, de una manera o de otra, también han sido víctimas tanto de no poderse desarrollarse de una forma espiritual, de acuerdo a su sensibilidad, precisamente por la prevalencia de determinados valores con los que nos han machacado desde que hemos nacido. Pone por delante que en absoluto puede ser comparable la situación de víctima de un hombre frente a una mujer en un sistema patriarcal, pero que tampoco es exclusivo.

En cuanto a un posible nexo común entre los documentos, se plantea en todos que una sociedad sin clase, una sociedad socialista, sí crea unas condiciones mejores para conseguir la emancipación de la mujer. En cualquier caso, él lo considera una condición necesaria pero en absoluto suficiente, porque el patriarcado está instalado en una superestructura, son valores culturales que han existido en distintos sistemas de organización económica y social. Qué el sistema socialista es más propicio, entiende que sí, que es suficiente, en absoluto.

Interviene un nuevo compañero. Comienza diciendo que, por su edad, cree que puede meter la pata y decir algo inconveniente. Él cree que la contradicción principal sigue siendo el capital y el trabajo. No está de acuerdo con el nombre de género, para él existe algo muy concreto que es la mujer trabajadora, como puede ocurrir, en otros países, con la explotación laboral de niños. Entiende que haya un nivel de sensibilidad mucho mayor ahora porque el sistema capitalista nos ha ido venciendo al movimiento obrero y éste último acepta en su seno contradicciones impuestas. Pero aceptar ahora en nuestro interior una división, que es lo que piensa que se está planteando, no lo entiende; él cuando habla de trabajadores está pensando en una mujer y en un hombre. Cuando él militaba en organizaciones comunistas hombres y mujeres eran camaradas, y había el mismo trato, y piensa que de eso es de lo que se trata.

Cree que en la discusión que se está desarrollando se está mezclando explotación y elementos culturales, con éstos últimos puestos en predominio. Hay que centrarse en la explotación empresarial. Piensa que si estamos intentando introducir una discusión teórica paralela en el EEC, estamos errando. El EEC acepta todo tipo de debates, desde la contradicción más tradicional hasta la más novedosa, pero debe hacerse en conjunto entre hombres y mujeres. Piensa que el debate tal y como se está planteando está impuesto por la superestructura del capital.

Toma la palabra otro camarada. Cree en la conveniencia de que haya un grupo de la mujer porque comparte con un compañero que intervino antes la idea de que hay cosas que se pasan de sistema a sistema y una de esas cosas son los problemas específicos de la mujer, llámese patriarcado. El socialismo puede propiciar un trato igual pero no lo garantiza.

De el texto 2 comparte la idea de que él no tiene que apoyar que haya mujeres en los puestos de dirección de empresas de igual forma que no apoya que haya hombres en los puestos de dirección de empresas. Tanto si le explota una mujer como si le explota un hombre, lo considera un enemigo de clase. Un feminismo de igualar el número de jefes y jefas lo considera desviado de la búsqueda de una sociedad como la que él desea.

En cuanto al debate de si el grupo de mujeres debe ser sólo de mujeres o mixto, él no tiene una posición definida. Pero piensa que, si el grupo pretende tener una influencia global, a él una charla como la que se está manteniendo y en la que él puede participar le sirve para aprender cosas que él no sabía, cosas en las que ahora piensa que debe profundizar, etc. Se teme que, si separamos a la gente desde el principio, se produzca una reacción opuesta a esta. En cualquier caso, considera su intervención más de plantear las dudas que él tiene que de dar una opinión ya tomada.

A continuación interviene una camarada que ha intervenido en el texto 4. Considera que los términos se están confundiendo, ya que su texto no plantea la fragmentación. No se trata de separar, se trata de quién dirige la lucha. Se trata de crear ellas mismas los términos teóricos en los cuales se debe definir el debate. La lucha de los obreros la dirigen los obreros, la lucha de las mujeres la dirigen las mujeres. Tienen que analizar y decidir ellas los aspectos en los que las afecta el patriarcado, si es en aspectos familiares, en los aspectos económicos -dentro y fuera de las empresas- y en la división sexual del trabajo, aspectos donde ellas están definidas como oprimidas y no opresoras.

El sistema económico imperante, el capitalista, se basa en la explotación de ellas como mujeres. Hay una cuestión real, y es que existe un modelo de familia en el que, desde un punto de vista marxista, las mujeres son fundamentales para reproducir el modelo capitalista. Los niños, a los que se refería un camarada con anterioridad, son responsabilidad de la madre.

El hecho de que ellas cobren menos no puede considerarse una cuestión cultural, es una cuestión económica: ellas asumen los cuidados familiares, eso repercute en contratos a jornada parcial; ellas tienen más bajas, etc. Si quieren terminar con todo tipo de opresión, también hay que eliminar la familia tal y como está planteada. Esa fue una lucha que se llevó a cabo en la Unión Soviética, y liderada por las mujeres. Se inició incluso desde antes del estallido de la revolución, cuando las mujeres obreras salieron a la calle a reivindicar el pan, el trabajo y la libertad. Ellas no separaban, eran un sector obrero de mujeres organizadas. El día internacional de la mujer trabajadora fue promovido en un congreso de mujeres socialistas en el que solamente participaban mujeres. En aquellos momentos todas estas mujeres no se sentían excluidas, y no hay motivo para que lo hagan en el encuentro comunista.

Quieren analizar desde un punto de vista marxista el origen del patriarcado, frente a un matriarcado del que no hay evidencia histórica a gran escala; quieren ver la influencia del imperialismo en la mujer, tema que se trata siempre de modo anecdótico; etc. Son temas que, o tratan las mujeres, o nunca se abordan. Las conquistas históricas de las mujeres se han producido cuando las han dirigido ellas mismas.

En cuanto al tema de las cuotas, cuando quieres que un colectivo oprimido salga de esa opresión, cuando quieres que las mujeres se organicen, las cuotas no deberían ser un tema fundamental si todo el mundo estuviera en la lucha antipatriarcal; pero si no es así, son una herramienta útil. Si las mujeres están en las reuniones en segundo plano, quedan tuteladas por la opinión que tienen los hombres acerca del patriarcado. Un espacio donde se pueda discutir cómo afecta el patriarcado a las mujeres tiene que estar definido por las mujeres, con su plena participación y en un ambiente en el que se puedan sentir cómodas, sin tener que justificar en cada momento su pensamiento o su análisis político.

Las cuotas también en el terreno laboral como ayuda para romper la dualidad “hombre trabajador-mujer en casa”; cuotas en la función pública, ayudas estatales a la crianza, derechos reproductivos universales y realmente gratuitos. Si queremos crear un espacio que sea realmente comunista que analice la opresión en todos los ámbitos sobre las mujeres, ellas deben ser las que dirijan esa lucha para plantear otro tipo de sociedad. Si no, no se puede plantear alternativa al patriarcado.

Interviene ahora un compañero. Espera que no se entienda su intervención como una separación de intereses mujeres-hombres, de la misma manera que la intervención de la camarada que abrió el acto, autora del texto 2 y que criticaba la deriva burguesa de algún tipo de feminismo, no fue entendida como un acto de dar “la razón” a los hombres. Al compañero le preocupa lo claro que tenemos lo que significa el ciudadanismo como caballo de Troya dentro de la clase trabajadora y cree que no tenemos claro lo que significa la teoría del feminismo burgués contra los intereses de la mujer y del hombre trabajadores.

Cuando antes se explicó la valoración sobre lo que aportaba el texto 4 a los recibidos con anterioridad, se uso tanto una explicación de fusión de ideas, como una cierta réplica a la enmienda a la totalidad o texto 3. El compañero cree que más hubiera valido incidir en el documento original enriqueciéndolo, puesto que se está de acuerdo con el, que centrarse en una enmienda. Eso hubiera hecho al documento original más fuerte ideológicamente. En cualquier caso, al ver los textos 1 y 4 él percibe el discurso representativo de la corriente mayoritaria del feminismo. Lo que para cualquier comunista es una contradicción central, como es la contradicción capital-trabajo, se convierte aquí en un elemento absolutamente secundario. Y lo que aparece como la contradicción hombre-mujer hace un paralelismo como si fuera capital-trabajo; es decir, el antagonismo hombre-mujer a través del discurso sobre el patriarcado.

El camarada lee una cita de una escritora feminista marxista, Lindsey German: “el éxito de la teoría del patriarcado se debe a que cada cual puede interpretarla a su manera, prospera en las impresiones y sentimientos tan queridos por sectores del movimiento de las mujeres sobre lo que son los análisis materiales”. El interviniente interpreta que prospera el componente mágico de la palabra sobre el componente científico, el análisis material que sería el análisis marxista.

Según el interviniente no podemos hablar de patriarcado sin referirnos a su propia etimología de origen, es decir, el patriarcado no se entiende sin la figura del patriarca. Nace con la división del trabajo, según explica Engels, pero más allá de la primera acumulación, no se entiende sin el concepto de familia. La familia patriarcal es una familia extensa, que agrupa a varias generaciones, es una familia en la que la figura del pater familias integra también a los esclavos, las mujeres le pertenecen al patriarca, al igual que el resto de miembros de la familia. En ciertas circunstancias la mujer viuda ocupa el lugar del patriarca pero la representación de la estructura patriarcal se mantiene.

Frente a esto, la familia de hoy día tiene unas características distintas: es una familia nuclear, es una familia que tiene una paulatina individualización de sus miembros y de sus roles. Es una familia que se ha quedado, más que como transmisor de valores, como de solidaridad económica entre sus miembros. Dentro de esa familia actual la mujer va adquiriendo roles sociales propios y entidad jurídica, además de protagonismo social también en el mundo del trabajo. Es verdad que aún mantiene rasgos patriarcales, pero el compañero lo achaca a que toda formación social deja restos en la posterior. Como deja restos, hay componentes patriarcales en la relación hombre-mujer, hay valores patriarcales, etc, pero no vivimos bajo un patriarcado. Cree que se confunden los conceptos patriarcado y patrilineal por influencia de la sociología norteamericana burguesa, que presta mucha atención a este tema porque allí la mujer al casarse pierde el apellido.

Nos ofrece una serie de datos para intentar demostrar que la estructura de la familia en España es distinta. Los hogares unipersonales representan en nuestro país el 24,8% en 2014, y ahí el camarada ve poca estructura patriarcal. En el 21,6% son hogares de pareja sin hijos, en los que nos son tan acusados los problemas de reparto del trabajo. El 9,6% de los hogares son monoparentales y el 0,8% son parejas del mismo sexo. Aunque los valores machistas se pueden transmitir en hogares de cualquier tipo, el compañero defiende que los nuevos cambios de familia significan también transformaciones de valores.

En cualquier caso, si el patriarcado es algo eterno, que nace con la división del trabajo y se ha mantenido hasta hoy, el compañero plantea un problema: explicar cómo es posible que en un periodo tan extenso que ha atravesado desde la división sexual del trabajo en la agricultura, al esclavismo, al feudalismo y al capitalismo, siga todavía dominando. Le preocupa más la conclusión posterior, que sería la negación de que pueda haber una transformación social: si el patriarcado dura tanto tiempo, lo que está negando es la posibilidad de que pueda haber un cambio social y salir de ahí. Hablamos de la mayor parte del tiempo de existencia de la humanidad, y se le opone a la idea de superación de las opresiones.

En este punto engarza con la distinción entre opresión y explotación. En la categoría marxista, hablamos de algo de lo que se extrae plusvalía, y la plusvalía sólo se produce si por medio hay un salario y se pone en venta la fuerza de trabajo; en otros casos hablamos de opresión.

Sigue viendo el componente ciudadanista en los dos documentos, el 1 y el 4, y cree verlo corroborado con las intervenciones de las camaradas que lo han redactado. En concreto, el hecho de que no se critique al feminismo burgués es negar las contradicciones que existen entre mujer burguesa y mujer trabajadora; dentro del feminismo también hay clases. El discurso del techo de cristal es un discurso claramente reformista: estaremos por que dentro de lo público haya igualdad de cargos a todos los niveles, pero a nivel de empresa privada a la clase trabajadora le importa poco tener un jefe o una jefa en el consejo de administración. También le ha llamado la atención una mención hecha al uno por ciento, otro elemento típico del discurso ciudadanista. Ese uno por ciento hace referencia a la plutocracia que está en todo lo alto, pero ese porcentaje ignora a todos los opresores que están en medio. El camarada prefiere no hablar en término de número, sino en base a relaciones sociales de producción: capitalistas-trabajadores. Eso es la esencia de lo que significa una visión marxista de la lucha de clases que es el motor de la historia. En la misma linea del uno por ciento, tampoco le parece apropiado el término empoderamiento. Recomienda un texto de una compañera de la CNT en el que explica cómo ese término nace en los despachos de recursos humanos de norteamérica para romper la contradicción capital-trabajo.

Ha mencionado matices lingüísticos, pero la esencia para él es que el documento 4 y el 1 están en el contexto que acaba de criticar. Si la centralidad no está en la clase, y además se complementa con las opresiones hombre-mujer, él considera que se ha invertido el orden, que lleva a un feminismo que no es el de una organización comunista, que es de otro tipo de corriente.

Toma la palabra una compañera. Enlaza con la última frase del interviniente anterior y señala que ese es el problema; ese es el problema de que las feministas, no es su caso, se hayan separado del comunismo y de los planteamientos marxistas que no se cumplen. Las mujeres no pueden esperar a la liberación de la humanidad para liberarse, porque ellas son humanidad, son la mayor parte de la humanidad, son quienes sostienen a la humanidad. No por el asunto biológico de llevar a término un embarazo solas, que también, pero es que hay un hecho fundamental: la ideología se hereda, y la clase obrera no somos impermeables a la ideología. La transmitimos con las actitudes, con la vida cotidiana, y nos estamos olvidando de la vida cotidiana. La vida cotidiana es la que domina todo, no solo el hipotético trabajo, o las mujeres que trabajan y las que no; el hecho es que las mujeres trabajan de entrada. Le pide al compañero que se olvide de las mujeres burguesas, de la plutocracia, etc. Las mujeres están destinadas al trabajo, y al trabajo físico, al trabajo duro. Empieza porque la biología te pone ahí, pero continúa con que la maternidad, se realice o no, te obliga a tener que alimentar a una serie de criaturas y ya, por extensión, alimentas al resto de la tribu, del clan o de lo que sea. De alguna manera, la mujer es la clase trabajadora dentro de la familia, es realmente la clase oprimida.

El que tus relaciones se lleven mejor o peor como circunstancia o como momento histórico, no es lo que aquí vamos a discutir, porque eso es anecdótico. La realidad es que se transmiten una serie de estructuras mentales muy arcaicas que reproduce nuestro cerebro y superar eso va muy lento. Ese es el motivo que explica lo que el compañero se preguntaba antes: ¿por qué pervive el patriarcado? Pues porque pervive inconscientemente, y porque inconscientemente lo transmites. El camarada lo percibe como algo natural cuando desde la piel de las mujeres no se percibe como algo natural.

Hay una necesidad de plantear esto. La compañera cree que se puede resolver muy fácilmente: tiene que haber un pequeño núcleo de discusión feminista, entre mujeres, que lleve la lucha feminista y que la exponga dentro del EEC, que la discuta con los compañeros. No quiere decir que no puedan aportar los compañeros, que tengan que coger todo o nada, pero asegura que hay sensibilidades que no las puedes notar si no has nacido en la piel de una mujer. Las mujeres de más edad han vivido el que se las trate como un animal reproductor, no les importa nada tu salud mientras puedas reproducirte, mientras puedas producir. Todo el trabajo basura está destinado a las mujeres, el paro también, el techo de cristal y el suelo de hierro, la exclusión de los trabajadores masculinos que se consideran con más derecho a un trabajo, lucha obrera entre obreros. Eso es algo que las mujeres perciben; los hombres también: unos se callan, otros están de acuerdo, otros no. Ese es el día a día cotidiano de las mujeres.

Toma la palabra otra compañera. Comienza refiriéndose al nombre actual de la comisión de género, un nombre que no le gusta porque considera completamente abstracto. Coincide con la camarada que abrió el acto en llamarla comisión de feminismo, sin más. Cree que es lo que quieren y lo que buscan.

Se refiere a una intervención de un camarada anterior que hizo mención a los niños trabajadores, y piensa que no hay motivo para mencionarlo en el debate de hoy. No entiende porqué lo ha incluido aquí, hoy, en este debate. Por supuesto que es una explotación, pero no es de las mujeres, es del capital. Es otra lucha, y que duele especialmente si eres madre, pero no es el momento de tratar ese tema.

Tampoco le gusta la palabra patriarcado, prefiere usar el término machismo a secas. Pone el ejemplo de su pareja, que ha colaborado con la crianza de su hija aportándolo todo, pero al que considera con restos machistas, como está segura que ocurrirá con todos los hombres de la reunión.

Coincide con la última compañera que habló en la consideración que se tiene de ls mujeres en el trabajo. Ella participa codo a codo en el trabajo y en todas las reivindicaciones, pero entre sus compañeros es “la tía”, no la compañera. En el trabajo ellos hablan de fútbol y cuando llega la hora de hacer huelga ninguno puede hacerla porque “no pueden perder un día de sueldo”. Por otro lado, ellas consideran el feminismo como algo anticuado, algo que no se lleva porque las mujeres ya tienen derechos. Y cuando luchas por ello te tachan de radical. No les digas que eres marxista, comunista o que eres feminista. Podemos para ellos es extremismo total. Ahí es donde tenemos que luchar. Hay que coger a una compañera y plantearle si no se ha sentido nunca explotada.

En cuanto al tema de las mujeres en puestos de dirección, ella tiene la experiencia actual de tener una jefa. Considera que la situación es la misma para el trabajador. Pero tampoco le interesa, a ella le interesa el feminismo de clase, el que vive ella en su calle, en su casa, donde se viven situaciones de machismo. Es interesante debatir, pero al final el feminismo de clase se hace en la calle, entre las obreras. Por ese motivo tampoco apuesta por el nombre para el grupo de “mujer trabajadora”: considera que su jefa es trabajadora -y curra mucho- pero no la incluye en su lucha de clase ya que es una mujer burguesa de posición y de familia.

Interviene ahora un compañero. Considera que el debate es muy interesante porque está saliendo todo, todo lo que se ha planteado en el espacio y también lo que hay fuera de él. Precisamente cree que por eso merece la pena que exista el espacio de mujer, porque hay que discutir, hay que enmendar, hay que sacar los conceptos, etc. Cree que los conceptos a veces se interpretan mal: la existencia de ese espacio no es una división, eso lo sería una organización de mujeres al margen del conjunto de la clase. Lo que sí entiende es que el espacio es el elemento que permite la discusión, como lo ha demostrado el debate de hoy, donde están saliendo distintas formas de entender un problema que tenemos del conjunto de la clase. Considera que muchas veces el poco tiempo que hay por intervención obliga a elegir un ejemplo y muchas veces no se llega a aclarar su elección. Así, un camarada anterior mencionó como problema la separación de niños y niñas en algunos colegios religiosos. Si nos quedamos ahí, ¿estamos reivindicando que no exista esa separación?, pues sí desde el punto de vista del derecho democrático; pero desde el punto de vista del derecho de clase tenemos que reivindicar que no existan los colegios concertados. Si a cada uno de los problemas que tenemos le metemos el matiz de clase, analicemos cada problema para ver donde está el planteamiento de la reivindicación democrática y dónde está el punto de vista de la reivindicación de clase.

En el terreno laboral, para la mujer hay más derechos en el ámbito de la empresa pública que en el ámbito de la empresa privada, pero es verdad que una empresa privada nunca va a tolerar que una mujer, mientras exista el capitalismo, tenga los mismos derechos que se dan en el ámbito de la administración. ¿Cómo lo consigue? No tiene que negar ningún derecho: lo hace en la práctica. La práctica es los contratos a tiempo parcial; el contrato a tiempo parcial es un contrato especialmente ideado para ser usado en mujeres, porque el empresario necesita devaluar el salario. Necesita devaluar el salario en el conjunto de la clase, ¿y cómo mete una cuña para devaluar el salario?, pues creando el contrato a tiempo parcial. ¿Cómo hace el empresario para despedir a la mujer embarazada? Pues diga lo que diga la Constitución o el estatuto, ahí está el contrato temporal para hacerlo.

Hagamos de los casos que vivimos en el día a día, hagamos la reivindicación explicando no solamente que la mujer no puede ser despedida cuando está embarazada, sino cómo el capital lo aplica todos los días de una forma sistemática y constante para que las mujeres, que muchas tienen asumido el rol machista, entiendan esa explicación. Y para que el hombre entienda que la mujer no es “un complemento” que ayuda en el mantenimiento del ingreso económico familiar. Demos siempre explicaciones desde un punto de vista de clase para que se entienda como una misma reivindicación afecta a una mujer que está fuera de la contradicción capital-trabajo -como cuando dice Esperanza Aguirre que ella también es feminista-.

O cuando hablamos del concepto de familia, de familia burguesa. Las leyes son continuamente desarrolladas para que esa situación se siga dando. El concepto de matrimonio es el concepto que mete el capital para que esa fórmula se convierta en la herencia; es un rol y su forma de desarrollarse. Hablemos de la familia amplia fuera del punto de vista de matrimonio, de la familia de derecho libre que se pueda conformar como ella decida.

Hace referencia a cuando el último compañero masculino que intervino enumeró tipos de familia según las estadísticas. Para el interviniente actual el concepto de familia va mucho más allá. Esos tipos que se mencionaron están impregnados del modelo de familia actual y del machismo que nos ha calado.

Así que considera útil el debate, pero cree que después del debate tenemos que sacar un mínimo de conclusiones para la acción, aunque sean mínimas. Si reproducimos este debate y no concluimos en cosas que nos permitan actuar al salir del debate estamos constantemente en la discusión. Es bueno releer a las marxistas clásicas. Conozcamos también toda la discusión que se ha dado desde mediados de los años 70 que ha dado pie, desde la negativa de un planteamiento de clase y renegando del marxismo, a toda la teoría de después. Hoy en día hay muchas mujeres muy famosas como Ana de Miguel o Yayo Herrero que tienen un discurso muy ambiguo desde el punto de vista de clase. No tienen un discurso de clase y, sin embargo, hablan constantemente del tema de la mujer. Y, como no, conozcamos también a las nuestras, a muchas mujeres actuales que escriben sobre este tema. Pero sobre todo, que todo este debate no nos evite sacar unas conclusiones.

Cree que la conclusión mínima que debiera sacar la asamblea de marzo sería un plan de actuación, de actuación política, aunque sea sólo en cuatro o cinco aspectos básicos, pero que nos permitan empezar a intervenir. No cree que haya que intervenir contra las organizaciones feministas y, por el contrario, sí está de acuerdo con la última camarada en hablar en que hay que ver como actuar en el día a día. Eso es lo que nos dará la pauta de actuación. Pero siempre pongamos a cualquier reivindicación, si es posible, el análisis de un planteamiento de clase, para que veamos dónde está la reivindicación democrática, digamos feminista light, y dónde está la reivindicación nuestra. Eso sí que va a ir generando contradicción en el capital. No es lo mismo pedir el derecho al aborto, que es una reivindicación democrática, que hacerlo desde la sanidad pública; ahí hay un elemento de clase que es el que te condiciona. En todas las reivindicaciones hay un hecho de clase que está percutiendo, pero a veces no lo vemos. No porque con eso vayamos a acabar con la opresión del capitalismo: si no es posible arreglar la contradicción capital-trabajo desde dentro del capitalismo, tampoco vamos a poder acabar con los problemas de la mujer dentro del capitalismo. Es imposible porque el capital te lo va a negar. Incluso dentro del socialismo tampoco. En la parte primera de la Revolución de Octubre, cuando analizan una serie de derechos, y vemos después la evolución posterior cuando empieza a degenerar, cuando llega la II Guerra Mundial y hay mujeres que analizan el rol que aconseja la URSS después de la guerra, argumentando que la mujer tenía que volver a quedarse en casa para parir porque había que aumentar la población.

También tenemos a veces degeneración de nuestro discurso. Pero una cosa es que lo constatemos y otra cosa es que eso nos lleve a no llegar a ninguna conclusión. Cree que es bueno retomar los informes, estudios variados que hay desde nuestro campo, pero implementemos una política práctica concreta. Cree que el espacio es posible y hay que solventar ahora, dentro de un mes o dentro de un año, el cómo lo hacemos.

Interviene ahora la camarada autora del texto 2. Respondiendo a una intervención anterior, cree que el debate feminista no viene impuesto desde la superestructura del capital; refleja una reacción frente a siglos de opresión. En todo caso, el feminismo capitalista puede que sí, pero el feminismo de clase no, y es así desde la I Internacional, si no antes. Es el grito de desesperación frente a la violencia sistémica padecida durante siglos. Hay una razón estructural para que exista un debate en torno al feminismo, no es un capricho del aparato ideológico del capitalismo, por mucho que factores de este tipo puedan entrar en juego. El capitalismo aspira a manipularnos y a dividirnos, y una de las lineas de división es la de hombres y mujeres dentro de nuestra clase. Y eso es lo que hay que evitar, propiciando un debate como el que se mantiene.

Para la compañera, el modo de funcionamiento ideal sería la transversalidad. Cree que de todos los análisis que se hicieran de todas las comisiones tendría que haber una perspectiva feminista. Lo que no quita para que crea necesario tener un espacio para que las mujeres puedan debatir, analizar las corrientes que hay dentro del feminismo, lo que el feminismo representa, etc. Problemas de confusión que han sido impuestos por la reacción pos-moderna.

Cree que ese espacio no debe ser exclusivo de mujeres. Los hombres que quisieran participar dentro de ese espacio podrían ser bienvenidos. Esta participación o no de los hombres ha sido un motivo de división dentro del movimiento feminista. La compañera piensa que es interesante que haya hombres, y piensa, como ha apuntado un compañero anteriormente, que el machismo no tiene porqué beneficiar a todos los hombres de la misma manera. Por eso no cree necesario que sea exclusivo, aunque sí mayoritariamente femenino. Lo que vuelve a recalcar es que no le gustaría que se llamara de género, pues sería volver a caer en la asimilación género-mujer: los hombres también son género. Lo mismo que se opone a que a la violencia contra las mujeres, violencia sexista o violencia machista se la llame violencia de género. Eso es un eufemismo. Es una palabra suave, una palabra dulcificadora para aminorar la carga dramática que tiene esa violencia. Lo mismo que se opone a que la violencia machista se circunscriba al ámbito de las relaciones personales, porque la violencia machista se extiende cotidianamente fuera del ámbito doméstico. La violencia sexual es un hecho en todas sus vertientes, desde el abuso, la violación, la prostitución obligatoria, la trata de blancas, la violencia contra las mujeres como arma de guerra, etc.

Cree que nuestro feminismo debe ser un feminismo enmarcado dentro de la lucha de clases. La mayoría de las mujeres pertenecen a la clase trabajadora igual que la mayoría de los hombres. Lo cual es un motivo más para tener el espacio dentro, pues muchos hombres trabajadores no se dan cuenta de que existe una opresión específica sobre las mujeres, opresión que hombres y mujeres ayudamos a reproducir en la educación cotidiana de nuestros hijos. Opresión que también al sistema capitalista le interesa reproducir a través de determinados mecanismos. Debemos ser lo bastante inteligentes para darnos cuenta de cuáles son esos mecanismos psicológicos y materiales y combatirlos. No es posible construir el socialismo si no acabamos simultáneamente con las opresiones de sexo, raza o de orientación sexual fundamentalmente.

La compañera no está de acuerdo con el tema de las cuotas, ni dentro ni fuera de nuestra clase. Cree que la participación de las mujeres en los espacios públicos -la reunión que se está desarrollando es un espacio público- es una cuestión de educación y, por supuesto, tenemos mucho camino por delante. Pero tampoco podemos forzar la realidad. No sabe cómo funcionarían las cuotas dentro del ámbito de las organizaciones obreras, pero sí estamos viendo cómo funcionan las cuotas en otros ámbitos. Las cuotas funcionan para poner a la esposa de, a la amante de, a la hija de, a la sobrina de en el puesto que corresponda. Las cuotas y las listas cremallera ponen a muchas mujeres de puro relleno. ¿Cómo aplicar las cuotas dentro de nuestro ámbito? Ese es otro debate interesante que habrá que tener. En cualquier caso, más que por las cuotas ella está por hacer una labor educativa. Como problema añadido, la compañera avisa de que, tal y como se están poniendo las cosas en el capitalismo, con una vuelta a relaciones laborales que creíamos olvidadas, las mujeres van a estar más explotadas todavía de lo que han estado hasta ahora. Va a ser muy difícil poder sacar a muchas mujeres del ámbito doméstico para que puedan participar en los espacios públicos.

También le gustaría que hubiera tiempo para poder entrar en la discusión que hubo antes sobre la existencia o no del matriarcado. Para ella, el matriarcado no es lo contrario de patriarcado. No es el poder de la madre sobre los demás. La verdad es que sobre el origen de las sociedades humanas casi sabemos menos que sobre el origen del universo.

Sobre el tema del empoderamiento, coincide con el camarada que lo señaló en que entra dentro de la instrumentalización que se ha hecho del concepto de género. Todo lo de la cuestión del género, la perspectiva de género, el empoderamiento, son parte del feminismo de clase burguesa. Las únicas que se pueden empoderar son las mujeres de determinados estratos sociales, no todas.

Toma la palabra una de las autoras del texto 4. Espera que haya más días para el debate, porque se quedan muchas cosas en el tintero.

En el socialismo, con la toma del poder y de los medios de producción por parte de la clase obrera, no significa que hayan desaparecido las clases sociales, sino que es la dictadura del proletariado la que va a terminar con las clases sociales. Si en este ámbito partimos de la base de que va a hacer falta esta dictadura del proletariado para llegar al comunismo efectivo, con otro tipo de opresión, esto quiere decir que no se va a llegar de manera inmediata en el socialismo al fin de la opresión de género. Por eso entienden que la lucha tiene que ser ya y ahora. Hay que sentar las bases que permitan a las mujeres reivindicar, exigir o imponer todos sus derechos en la etapa del socialismo. Pero tienen que ser ya trabajados para que las mujeres empoderadas -término que sigue reivindicando- puedan imponerlos. Si ningún sistema se derroca sin violencia, el sistema patriarcal tampoco lo va a hacer: el sistema patriarcal ejerce diversos mecanismos de control sobre las mujeres y, en última instancia, recurre a la violencia sobre ellas cuando lo considera necesario porque piensa que están avanzando demasiado. Y eso actúa tanto en el ámbito doméstico como en el ámbito público, institucional, etc.

Cree que el sistema patriarcal existe independientemente de que etimológicamente se le haya aplicado un nombre correspondiente a la época en que apareció. Ese pater y el patriarcado y el machismo derivados no han sido igual en todas las épocas históricas y se ha ido amoldando a las diferentes relaciones de producción. Ahora se da bajo las relaciones de producción capitalistas y, en nuestro caso, en un país imperialista, lo cual lo dota de unas determinadas características que no van a ser iguales que en la India ni las mismas que en China. Pero no deja de tener las bases principales que son la división sexual, la opresión hacia el género femenino y la devaluación de la palabra, los cuerpos y la fuerza de trabajo de las mujeres. Además, ha mostrado una gran capacidad de amoldamiento a las relaciones de producción de cada época y no ha desaparecido en ninguna. Si, como decía el compañero, está presente desde el inicio de la historia, cuan más fuerte deben organizarse las mujeres para acabar con él. Y cuan importante sería para la humanidad y sus luchas el que la mujer pudiera liberarse de una losa así.

No le gusta hablar a título individual, porque entiende que no se puede analizar la sociedad desde ese punto de vista. Ella vive sola y el que una mujer viva sola y tenga la libertad en esta sociedad de hacerlo así, no significa que esté libre de patriarcado en todos sus actos, en su socialización e incluso en como ella se entiende a sí misma y se expone ante los demás. Tampoco olvidemos que las capacidades de poder vivir solas de las mujeres occidentales se sustenta en gran medida de las relaciones de explotación con mujeres de los países colonizados. Desde un punto de vista internacionalista también hay que tenerlo en cuenta.

Entiende que no hay plusvalía en el sentido clásico marxista ya que no hay un salario, pero sí que entiende que se está extrayendo un tipo de plusvalía del trabajo de las mujeres en tanto que salario ahorrado al estado. Entendiéndolo así, tanto los hombres como el estado han sacado plusvalía del trabajo doméstico que han realizado las mujeres.

Quiere precisar que su visión es de clase y que el tema de las cuotas en las empresas o en los puestos de dirección es algo en lo que no entra, pero sí que critica que se ponga el punto de mira siempre en ese feminismo que lo reclama para criticar por extensión a todos los feminismos. Igual que no se mete todo el anticapitalismo en el mismo saco, no entiende porqué todos los feminismos se confunden y no se hacen las debidas distinciones. Cree que no debemos malgastar el tiempo en criticar al feminismo, sino que lo que hay que hacer es desarrollar la propia linea feminista. Ya se criticará el trabajo de otras mujeres cuando el propio esté hecho.

Por último, quiere precisar que, aunque están de acuerdo en considerar como la contradicción principal la de clase, también es verdad que las mujeres desgraciadamente sufren en muchas ocasiones su opresión como una contradicción principal y en muchos aspectos vivida con mayor crudeza. Eso hace, y no lo olvidemos, que muchas mujeres tengan su primer contacto con el movimiento revolucionario a raíz de su principal opresión y a través del feminismo. Darles la espalda y no considerarlas o considerarlas pequeñoburguesas le parece un error de bulto.

Toma la palabra a continuación un compañero. Él aborda el tema de la problemática real de la mujer desde el punto de vista de la necesidad de vincular a todos los sectores explotados en la revolución socialista y en la dictadura del proletariado. Lo hace con el convencimiento de que la dictadura del proletariado no va a solucionar ese problema desde el primer momento ni muchas ideas de la clase. Pero eso no significa postergarlo porque es hoy cuando una mujer trabajadora es discriminada, es hoy cuando una joven es agredida. Pero tenemos que huir de la rutina. Nosotros no somos los que tenemos que decirle a un palestino cómo debe de sentirse, o a un negro sudafricano, o a un inmigrante al que miran mal en el metro, o a un catalán, o a una mujer a la que discriminan. Nos cuesta encajar todas esas experiencias en el marxismo, porque la vida es mas rica que la clasificación marxista, pero si no hay casillero ya hecho dentro del marxismo, se hace un casillero nuevo. Y las mujeres tienen que decidir ahora dentro del EEC cómo plantean su tema.

En lo que no está de acuerdo él es en un comentario del texto 4 en el que se afirma que esto no se soluciona con la introducción en el mercado de trabajo. En lo que desde su punto de vista sí que tiene derecho a hablar él, en tanto que militante, el lazo está en el lugar de la mujer como mujer trabajadora, y ese aspecto sí es común. Esa es una cuestión mixta, que es la organización de la mujer en el sindicato, que ahí no se habla. Pero él dice que la mujer trabajadora tiene que sindicarse. Ese debería ser el elemento común y su ausencia, el fallo que él ve.

En el resto de cosas, respeto absoluto. Lo otro es dirigismo, es tutelar.

Interviene ahora un compañero para hacer una precisión. Piensa que este debate se está dando entre comunistas porque la burguesía ha introducido en nuestros debates su ideología. Nosotros interiorizamos parte de ese discurso que nos viene dirigido, no podemos evitarlo porque formamos parte de una sociedad capitalista, la cultura que tenemos es la cultura capitalista. Es desde ese punto de vista donde él dice que la superestructura nos viene dada, no el hecho histórico. Él no cree que heredemos una serie de valores, sino que los vamos acumulando a partir de nuestro trato con nuestros padres, hermanos, círculo social, etc.

Toma la palabra ahora una camarada que no había intervenido aún. No está de acuerdo con el nombre de género. Género incluye a los hombres, e incluso hay hombres que se sienten oprimidos porque no cumplen el rol que les asigna el sistema. Si estamos hablando de temas de mujer y se va a abrir un espacio para la mujer, tiene que ser para la mujer, y trabajadora. Y este espacio tiene que hacer una labor con las mujeres de nuestra clase no solo de concienciación, no solo en cuanto a clase trabajadora, sino también en cuanto al rol que cumple dentro del sistema. De hecho, en el patriarcado -que ella identifica con machismo- quién ha transmitido y sigue transmitiendo muchos de los roles machistas son las mujeres. Existe machismo porque hay mujeres que asumen ese rol machista. Y si no empezamos a trabajar con las mujeres de nuestra clase que son trabajadoras, explotadas y, encima, machistas en el rol que asumen, poco podemos trabajar. Tiene que ser una labor didáctica, de trabajo junto a ellas, junto a las mujeres de nuestra clase exclusivamente. Poner el punto de mira en las mujeres y en la dirección de las empresas es un problema de las mujeres de esa clase, no nos incumbe a nosotros. A esos niveles las diferencias se difuminan y en el nuestro se concentra. Si Monica Oriol tiene problemas con los hombres de su clase, el problema es de ella, no es problema de la compañera porque no pertenece a su clase. En un espacio de encuentro comunista las mujeres comunistas se tienen que volcar en la práctica, como el resto de grupos de trabajo. Si no tiene reflejo en la práctica cotidiana va a ser un espacio de debate, de los muchos que hay, sin reflejo en el trabajo de base.

Toma la palabra un compañero. Una de las cosas que nos han llevado a que naciera el EEC era la lucha ideológica. Dar la batalla por que no siga penetrando más en nuestras filas determinados conceptos. Quiere ser claro. Él preferiría que no se usara el término feminismo de clase. Si no le vamos a dotar de contenidos, si no hay apelación a las situaciones de desigualdad, si no se explica qué significa ni se desarrolla el concepto, si no hay un análisis de la cuestión, si no se analizan las situaciones de opresión y de explotación de clase que sufre la mujer y si no hay propuestas, no lo utilicemos como una llave para colarnos toda una corriente ideológica que no es la comunista, que no es la nuestra.

Sobre las palabras. Las palabras a veces tienen una carga mágica impresionante. Son fetiches, son objetos que parece que se cargan de unas connotaciones especiales cuando suenan de una manera determinada, incluso la fonética parece que lleva un significado. Decir empoderar, plusvalía, patriarcado, parece que tiene una fuerza especial, pero realmente si tenemos que dar la batalla ideológica tenemos que ser entre otras cosas los comunistas lo suficientemente rigurosos en expresarnos dentro de nuestras categorías. Si vamos a utilizar la palabra plusvalía o explotación según el contexto nos interese, pues demos dos patadas a El Capital y sigamos con otra cosa. Con el máximo respeto, cree que hay que hacer un esfuerzo en estas cosas. Es un esfuerzo que al final reporta un beneficio. La batalla ideológica no pasa por que consigamos que todo el mundo hable nuestro propio lenguaje, pero sí por fortalecernos ideológicamente dentro de lo que somos: la corriente de pensamiento comunista.

Lo mismo que el feminismo dentro del socialismo es posible que no haya conseguido todas sus batallas, es posible incluso que se agudicen las contradicciones, la ventaja es que en el socialismo tenemos los trabajadores, los hombres y las mujeres, los resortes en nuestras manos. Por supuesto esto no significa en absoluto quitar los elementos que son fundamentales en otros órdenes del machismo que no pasan por la estructura de producción sino por las relaciones hombre-mujer, pero cada cosa en el lugar que le corresponde, porque a veces es muy posible que si no me muevo no sienta las cadenas y, como no me siento explotado de clase, pues a lo mejor sólo siento los micromachismos, pero la explotación de clase existe.

Interviene otro camarada. Con los conceptos y la terminología que utilizamos, cuando comenzó a leer el documento 4, en el primer párrafo ya no estaba de acuerdo, pero siguió leyendo. Pero es que justo de eso es de lo que hay que discutir, si no empezamos a discutir los conceptos para aclarar qué estamos diciendo cuando utilizamos una categoría o un concepto es imposible que lleguemos a conclusiones. Por ejemplo, una compañera usó antes las contradicciones primaria y secundaria, y es que a veces una contradicción secundaria se convierte en principal. Pero si no discutimos cuando utilizamos el concepto de contradicciones secundarias y contradicción principal no aclaramos de qué estamos hablando, muy mal podemos llegar a una conclusión. Justo por eso es necesario aclarar el proceso de cómo vamos a llevar la discusión para ir aclarando todos los conceptos. Cuando él lee “capitalismo y patriarcado son dos sistemas de opresión basados en la explotación” pues no está de acuerdo, pero lo quiere discutir. Para aclarar qué es explotación, que es opresión, etc. Incluso para discutir el concepto de contradicción principal y contradicción secundaria. Hablaba un camarada antes de Sudáfrica. Allí mientras estaba el apartheid, su primera contradicción no era de clase, era de raza, pero una vez llegados al sistema actual lo que ha salido a relucir es que sigue existiendo el racismo y la contradicción de clase porque lo que han hecho los ricos es utilizar a los negros pobres como forma de explotación.

Lo importante, lo que el camarada saca como conclusión es que están todos los temas encima de la mesa. Seamos capaces, si es posible, cuando se haga la asamblea de marzo de ver cómo todos estos conceptos que están aquí podemos ir articulándolos para implementar una política concreta. Hay dos documentos que no están extendidos al conjunto del EEC, propone que habrá que enviarlos junto con la crónica de la reunión y transmitir la inmediatez con la que se ha hecho la discusión.

Toma la palabra una compañera. La acción no puede comenzar por concienciar a las mujeres para que no reproduzcan los valores patriarcales, y además la que sufre la violencia machista es la mujer; las mujeres no se autolesionan. No se puede postergar el debate para cuando la mujer tome conciencia. ¿Cuando se le pide a los obreros que se organicen en un sindicato, eso quiere decir que tienen conciencia de clase? Lo duda. Cree más bien que se organizan porque tienen una reivindicación concreta. Hoy en día vivimos en esa realidad, pero nadie niega la necesidad de organizarse en un sindicato. No plantean que la lucha de las mujeres tenga que ir junto a los hombres para que estos se conciencien. A nivel personal te pueden asignar un rol social como hombre pero, desde luego, económicamente y socialmente un hombre no está en la misma situación que está la mujer y eso es innegable. Puedes tener una condición de controlador frente a tu pareja, puedes hacer lo que quieras, y no estarás en la misma condición que está la mujer; eso es negar evidencias reales.

Se cierra el acto recordando que el día 12 de marzo las reuniones de todas las comisiones van a ser paralelas e invitando a los camaradas interesados en este documento a inscribirse en su sesión.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 20 febrero 2016.

Boletín de información del EEC. 20 de Febrero de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

El texto central de esta semana es la crónica de la reunión de debate en Madrid sobre el documento que presentó en diciembre el grupo de trabajo de Organización. Tenemos pendiente de redactaros también la del grupo de trabajo de Género que, como ya os informamos, tuvo lugar el pasado domingo; la recibiréis en el próximo Boletín. Por último, recordaros que este domingo tendrá lugar la última sesión, en la cual se van a debatir los textos de dos grupos de trabajo:

  • Domingo 21 de febrero. Grupos de trabajo de Movimiento Obrero y de Formación.

Si quieres acudir, nos vemos a las 10:30 de la mañana en la sede del sindicato co.bas, que está en la calle Moratines 22, escalera 1, 1ºB, en Madrid. Si estás en Madrid, nos encantaría verte por allí.

Pero antes de pasar con la crónica, tenemos una convocatoria importante que transmitiros.

 

Propuesta para el desarrollo de la III Asamblea del EEC

La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2016 en la sede del sindicato Co.Bas en la calle Moratines 22, esc. 1º, 1º B, 28005 Madrid. Metro Acacias (línea 5).

La Asamblea se desarrollará en sesiones de mañana y tarde el día 12 y en sesión de mañana el día 13.

Orden del día:

  • Sábado 12 de marzo:
    • 10-10.30 HORAS: Acreditación de Asistentes
    • 10.30-11.30 HORAS: Presentación de balance de gestión de la Comisión Gestora elegida en la II Asamblea del EEC
    • 11.30-14.30 HORAS: Trabajo en las Comisiones
    • 14.30-16.30 HORAS: Comida
    • 16.30-20.30 HORAS: Presentación y debate en plenario del trabajo de las distintas comisiones
  • Domingo 13 de marzo:
    • 10.30-11 HORAS: Explicación de los criterios organizativos para ser miembro del Órgano de Coordinación del EEC. Presentación y propuestas para la elección del Órgano de Coordinación del EEC. (Supeditado a lo que se decida en la III Asamblea)
    • 11-12 HORAS: Presentación de candidaturas
    • 12-12.30 HORAS: Votación
    • 12.30 HORAS: Propuesta de líneas básicas de trabajo político tras la III Asamblea del EEC. Clausura de la III Asamblea

Criterios organizativos para el desarrollo de la III Asamblea de EEC

La participación en la III Asamblea del EEC se regirá con los siguientes criterios:

Serán miembros de dicha Asamblea cualquier persona que esté inscrita en el EEC. Se toma como fecha límite para la inscripción en el EEC el día de la comunicación oficial de la Convocatoria de la III Asamblea.

Con el fin de adecuar el local que permita el desarrollo de dicha Asamblea, los asistentes en la misma deberán comunicar al EEC su asistencia como participantes. La fecha límite para inscribirse como participante en la III Asamblea será el día 26 de febrero de 2016. Ello se hará a través del correo electrónico del EEC: encuentrocomunista@yahoo.es

La Comisión Gestora confeccionará la lista de participantes que deberán acreditarse al inicio de la III Asamblea.

Podrán asistir como invitados todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Comisión Gestora del EEC. El máximo de invitaciones vendrá determinado por las capacidades físicas del local donde se celebre la III Asamblea.

Los asistentes a la III Asamblea que residan fuera de la Comunidad de Madrid y que precisen de alojamiento para la noche del 12 de marzo, deberán comunicarlo a la Comisión Gestora.

Aviso. Nos han comunicado que en el anterior boletín aparecía una dirección de correo incorrecta. Si intentaste enviar el correo de confirmación y te llegó un error, vuelve a enviarlo con la dirección de arriba, que es la correcta. Disculpad las molestias.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de organización

Introducción del acto

En el tercer domingo de reuniones de los grupos de trabajo, el 7 de febrero le toca el turno al grupo de Organización. Es una nueva sesión de debate sobre los documento que presentaron en diciembre, abierta a cualquiera que pase por Madrid y previa a la discusión general que tendrá lugar el 12 y 13 de marzo en la tercera Asamblea del EEC. Como se ha hecho en anteriores ocasiones, un miembro del grupo abre la reunión haciendo una introducción al trabajo que realizaron.

El compañero nos cuenta que el grupo celebró siete reuniones para preparar el documento, con una asistencia media de cinco personas. El trabajo fue complicado pues se intentaba dar respuesta a los problemas de organización propios de un colectivo que arranca su andadura y que tiene una gran dispersión geográfica. Va a intentar aprovechar su intervención para explicar alguna de las discusiones más interesantes que se vivieron en aquellas reuniones y, o bien no han quedado reflejadas en el texto, o bien pueden no resultar evidentes.

Lo primero que nos explica es que desde la primera reunión plantearon que el cometido del grupo de trabajo era técnico. Entendieron que su labor era la definición de una herramienta organizativa con la que el EEC pudiera comenzar a trabajar a partir de marzo. Partieron de la base de que la definición del qué hacer estaba en manos de los demás grupos de trabajo. Acerca de este último punto, recuerda cómo en una de las reuniones de los grupos de trabajo anteriores algún compañero hizo el comentario de que determinada sección él la encontraba más propia del documento de organización; sin embargo, la renuncia a incluir contenido teórico no era una carencia fortuita, sino una decisión consciente.

La segunda base de partida de su trabajo es que el cómo hacerlo estaba acordado de antemano. Desde la primera reunión de septiembre quedó claro que la base del EEC era el respeto a la diversidad. Siendo los comunistas un colectivo con una base ideológica común muy fuerte, la diversidad de sensibilidades y de modos de militancia hace necesario el que sepamos facilitarnos el trabajo común.

Así pues, desde esa perspectiva técnica, pero con la intención de no romper la regla de respeto, se impusieron ciertos límites en su trabajo. El primero que pensaron es que la petición de la asamblea de octubre era que se hiciera un modelo de organización, no unos estatutos. Así pues, no se debe leer el documento de organización como unos estatutos.

La segunda limitación autoimpuesta es que, asumiendo la elaboración de un modelo organizativo, no era necesario llegar a desarrollar las reglas de detalle de funcionamiento del espacio. Esas reglas de detalle son las que en realidad regulan la convivencia, ya sea en esta propuesta organizativa o en cualquier otra, y se consideró que esa elaboración debía corresponder a todo el EEC en conjunto.

La tercera y última limitación es que el documento sólo pretende abordar la organización a partir del 13 de marzo. El compañero nos recuerda la dificultad que se presenta el 12 y 13 de marzo, días de la tercera asamblea, en los que se entra sin modelo organizativo y, en el curso de las dos jornadas, hay que elegir uno (éste que se presenta o cualquier otro), crear las estructuras acordes con él y elegir a los camaradas que asuman alguna tarea dentro de esas estructuras. Todo este proceso corresponde a la actual comisión gestora y a la propia asamblea, y no ha sido tratado por el grupo de organización.

Cuando entre comunistas asumimos retos y queremos trabajar para alcanzarlos, parece natural el planteamiento de una lucha organizada. Sin embargo, el compañero nos recuerda lo que pueden ser dos percepciones distintas según unas franjas de edad. La primera franja de edad es el de una juventud definida con un criterio ámplio (hasta los cuarenta y tantos). Esta es una gente que no ha llegado a conocer la lucha organizada, ya que ésta fue desmantelada por la izquierda institucional antes de que se pudieran incorporar ellos. Por supuesto no se refiere a los jóvenes comunistas, sino al sector que pertenece a nuestra clase, aún no se piensa a sí mismo como comunistas, pero pudiera estar predispuesto a conectar con nuestras ideas. A este desconocimiento de la lucha organizada se une la experiencia vital de unos últimos cinco años en los que cualquiera con cierto espíritu contestatario ha pasado, muy probablemente, por la nefasta escuela del 15M; para muchos, su única experiencia de lucha. El mensaje que han escuchado insistentemente en ese tiempo, no sabemos con qué éxito, es: organización es igual a coacción y libertad es igual a individualismo. Hay un gran reto en hacer que esta gente acepte entrar a formar parte de una estructura organizada.

Frente a esa franja de edad tenemos otra de camaradas con mayor experiencia que, o bien ha llegado a militar en una organización como la que describe un documento como el que se discute, o bien la han conocido de primera mano. Hemos visto a muchos de ellos en las asambleas que ya hemos celebrado, cómo se han hecho quinientos kilómetros para ofrecerse a montar algo en su pueblo o ciudad, a pedir ayuda por un lado, y a ofrecer su esfuerzo por otro.

Otro reto que se plantea el diseño de una estructura organizativa es el mantenimiento permanente y automático de una proporción constante entre los camaradas que asumen tareas de responsabilidad y el número total de miembros del EEC. Ésto se puede resumir en una serie de puntos:

  • La estructura organizativa debe ser pequeña mientras el EEC es poco numeroso
  • Debe crecer de forma natural y automática. No debe hacer falta convocar una asamblea extraordinaria porque, de pronto, se han añadido X camaradas
  • Debe existir una proporcionalidad entre los camaradas que asumen responsabilidades y el número total de miembros; que no haya gente que se quema ni gente que esté ociosa
  • Sería deseable la máxima proximidad geográfica entre el que asume una responsabilidad y aquellos a los que atiende

Con todo este cuadro de requerimientos en mente, el camarada nos cuenta como, ya en la primera reunión, llegaron a la conclusión de que el modelo de organización más funcional podría ajustarse a la estructura del modelo leninista. El camarada hace hincapié en que se refieren a la estructura. Estimaron que ese modelo está asociado al partido por razones históricas, pero que como estructura de trabajo cumple los requisitos de dinamismo para solucionar los problemas que acabamos de plantear. Eran conscientes de que esa asociación histórica podría generar un rechazo desde el momento que el EEC no es ni pretende ser un partido, aunque confían en que las ventajas del sistema y la explicación del alcance real harán comprensible la propuesta.

El documento se compone de dos partes. Esta división se explica desde las autolimitaciones que se impusieron en el trabajo y que explicó con anterioridad. La primera parte es la estructura más objetiva; la estructura definida con las funciones o responsabilidades mínimas para que funcione. En la segunda parte quisieron recoger varias cosas: comentarios aclaratorios, sugerencias para esa regulación que delegaban en el EEC en conjunto, orientaciones e ideas que salieron durante las charlas del grupo y que creyeron que no debían perderse, etc. En cualquier caso, esa segunda parte es maś subjetiva y la declaran de antemano por hacer.

Con todo este preámbulo, el compañero nos explica que sólo va a entrar a comentar dos niveles de la estructura. Primero porque muchas cosas de ellos se pueden extender a los siguientes y segundo porque son quizás los mas complejos y quiere centrarse en ellos.

En cuanto a la célula, la primera precisión ya es aplicable a toda la estructura. Nos cuenta que cuando decidieron tomar como referencia la estructura del modelo leninista, y discutieron sobre su asociación a partidos, optaron por reflejar en el documento los nombres clásicos con los que dicha estructura ha sido recordada. Su intención ha sido que no se les pudiera acusar de hacer un documento con una estructura conocida a la que se habían cambiado los nombres. Dicho esto, y una vez hecho este ejercicio de claridad, el compañero aclara que los nombres son los de menos; lo que importa es la estructura y lo que decida el EEC respecto a los nombres es lo de menos. Lo mismo se puede aplicar a cualquier cifra que aparezca en el documento. Cuando se mencionan datos como que la célula está compuesta por entre 3 y 8 camaradas, que la cuota es de 2 euros o la reunión del radio es cada 3 meses, esas cifras son orientativas; tras la discusión o la experiencia, ya pondremos las cifras que hagan falta.

La celula es el nivel de trabajo pegado al terreno. Ya sea el terreno geografico (por ejemplo, el barrio de Arganzuela) o sectorial (si varios camaradas coinciden en Telefónica). Pero tambien podemos entenderla con un sentido mas amplio: si los camaradas que llevan el facebook, el twitter y la web se pasan el dia trabajando juntos y quieren ser más operativos, pues a lo mejor tiene sentido que se organicen en célula. Es decir, pensémosla como una unidad de trabajo con una visión más amplia que los usos inmediatos.

Se hablaba antes de las responsabilidades. La célula como todos los niveles asume unas responsabilidades por el hecho de quedar constituida. Pueden ser de formación, de debate, de reparto de panfletos, etc. Esas responsabilidades son parte de la tarea de regulación que el camarada espera del EEC en su conjunto. Lo que es importante es que no se considere como una reunión de colegas que se unen a charlar informalmente; nos estamos reuniendo para algo.

Y dicho esto, aclara que la célula sí que debe ser una reunión de colegas. Una cosa es que tengamos responsabilidades y otra cosa es que pertenecer al Espacio sea un infierno para compatibilizar tu vida personal, laboral o tu pertenencia a otras organizaciones. Abogan por discutir unos limites para que la gente no se queme o, directamente, se le haga imposible la participación en el EEC.

La formación de la célula también comparte con el nivel inmediatamente superior, el radio, la característica de que debe ser supervisada por su respectivo nivel superior: la celula por el radio y el radio por el consejo. El nivel superior es el que tiene la visión global del ámbito en el que se mueve el nivel inferior. Que el nivel superior pueda dirigir o aconsejar la creación del nivel inferior permite evitar problemas muy reales, como que no aparezcan dos células en el mismo barrio, que no se creen células que nadie conoce, que cuando una célula se divide en dos se les pueda aconsejar qué zona próxima esta libre para que puedan asentarse en ella, etc. En ningún caso debe pensarse con esto que el nivel superior pueda hacer un uso arbitrario o caprichoso de esa facultad. No hablan en ningún caso de que los niveles superiores se dediquen a enviar a la gente a la otra punta de su ciudad.

A continuación pasa a a comentar el radio. El radio es el nivel en el que mas problemas se encontraron. La situación que pretende solucionarse mediante los radios es la mas compleja en cuanto a organización de las que tiene que afrontar el EEC.

El presente del EEC es de un núcleo en Madrid en el que está quizás el 80% de la gente que se ha apuntado. Tenemos núcleos relativamente densos en Galicia y en Cordoba -por contraposición al resto-, y luego tenemos todo el mapa de España salpicado de puntitos.

Y junto a este presente tenemos un futuro inmediato que va a ser el azar. Dónde se van a concentrar los nuevos militantes dispersos o dónde se van a empezar a aparecer células es un misterio. Pueden aparecer dispersos por todo el mapa o pueden concentrarse en sitios concretos.

En este escenario, el grupo de trabajo cree que las demarcaciones geográficas estándar no son útiles. Por poner un ejemplo inventado, puede pensar en la posibilidad de que los tres camaradas de Galicia, una comunidad con 4 provincias, dijeran de hacerse cargo de esa zona, pero, siguiendo con ejemplos inventados, podría ser que los camaradas de Cordoba no pudieran asumir solos toda Andalucía. A dónde quiere llegar con el ejemplo es a mostrar lo poco apropiado de aferrarse al modelo administrativo, porque puede funcionar a veces y otras veces no.

Mientras esto ocurre en casi todo el estado, en Madrid, sin embargo, muchos camaradas pueden estar con una carga de trabajo ligera.

La propuesta combinada del radio y el radio en construcción pretenden dar respuesta a este problema.

Los radios territoriales, en principio, no se crean sobre una demarcación geográfica estándar, sino buscando un reparto del trabajo equitativo. Por supuesto, no se pretende hacer un reparto caprichoso del mapa de España; lo normal cuando el EEC crezca y vaya habiendo una uniformidad geográfica en el reparto de camaradas, será que los radios acaben siendo iguales a comunidades autónomas y, si somos muchísimos, incluso a provincias.

En cuanto a los camaradas aislados, la propuesta apuesta por combinarlos a nivel de coordinación dentro del radio en construcción. Ese difícil encaje entre la concentración de camaradas en Madrid y la dispersión en el resto del estado es lo que el radio en construcción quiere convertir de problema en solución. Parten de la premisa de que un camarada aislado es más fácil de perder que de convertirle en célula, y la manera de no perderle es prestarle la atención que requiere. La intención es diseñar un modelo en el que el camarada asilado tenga un contacto con unos camaradas de referencia, que se comuniquen por correo o por teléfono o que, de vez en cuando, cojan el coche y se vayan a un lugar que les venga bien a varios camaradas de esa zona y monten una reunión allí. El radio en construcción sería una estructura de gestión dependiente del secretario de organización pero que, obviamente, no va a llevar él o ella directamente, sino que debería ser delegada en un grupo de trabajo. Ese grupo de trabajo sería el que tiene la visión global de dónde están todos los camaradas aislados, debiendo intentar primero asignarles los camaradas de referencia más cercanos geográficamente y, si no, la potestad de acudir a células con menos carga de trabajo. Todo eso de una manera dinámica. Si la distribución va cambiando y mañana aparecen células más cercanas al camarada asilado, pues se detecta y se cambia su asignación.

En este punto da por acabada la introducción, queriendo a modo de recapitulación dejar constancia de tres puntos que quedan pendientes y a los que hay que dar solución tarde o temprano:

  • El primero es toda la parte de regulaciones y limitaciones que debemos otorgarnos y que no están en este documento, que tiene que decidir todo el EEC. Algunas serán urgentes porque tendrán que entrar en vigor en la asamblea de marzo: tendremos que decidir cómo votamos, qué responsabilidades asumen los camaradas que asumen responsabilidades, etc, y en otras no hay prisa, la experiencia demostrará cuáles tienen que ser.
  • El segundo es diseñar cómo se articula la asamblea de marzo, tarea que ahora está llevando la comisión gestora. Va a ser una tarea compleja convertir en dos días una propuesta en un documento acordado, y éste en unas estructuras con la elección de las personas que ocupan sus puestos.
  • Por último, nos recuerda que en la discusión de documentos anteriores hemos partido de la ventaja de una ideología compartida, lo que nos ha permitido repetir eso de “el documento como está me vale, ya habrá tiempo más adelante de ampliarlo-mejorarlo-comentarlo”. Este documento de organización no tiene esa flexibilidad. Cualquier documento de organización tiene que contar con una parte mínima que poner en vigor el día 13 y tenemos que garantizar el proceso para que eso ocurra.

Bloque de discusión colectiva

Un camarada quiere hacer unas preguntas aclaratorias sobre la intervención.

  • Pregunta si hay mucha gente en Andalucia. Se le explica que en comparación con otras comunidades, es de las que más ahí. Mientras se busca el documento de reparto geográfico se aclara que, en cualquier caso, el número total no pasa de diez.
  • Pregunta que a qué se refiere la palabra “regulaciones” que se ha usado varias veces durante la introducción. Se le explica que el documento de organización dibuja un marco genérico pero no entra en detalles. Por ejemplo, hay gente que ha preguntado que cómo se vota, cómo se cobra la cuota, si va a haber una cuenta bancaria, cómo se dirime un conflicto, etc. Ese tipo de cosas es lo que se han mencionado como regulaciones y límites, y eso está por hacer.

Se plantea cómo seguir la reunión. Cómo también hay una enmienda a la totalidad se plantea si hay que entrar con ella, discutir la anterior, etc. Finalmente se opta porque haya una ronda de valoración sobre la propuesta recién explicada.

Pide la palabra un camarada. Quiere hacer dos valoraciones sobre el documento del grupo de trabajo. Las quiere hacer de antemano extensivas a la enmienda a la totalidad, ya que la considera, con matices, muy similar. El compañero se identifica como perteneciente a una organización comunista. Desde su organización dan la bienvenida y animan a cualquier persona que se quiera organizar. El documento lo consideran como una apuesta clara de construcción de una organización, sea partido o no. Piensa que los camaradas que ya están organizados trabajan de una forma seguramente muy parecida. Considera que para ellos esto presenta un problema de duplicidad de estructuras. A nivel militante lo considera inmantenible. Pero sí que apuestan por las confluencias, por este tipo de encuentros, por llegar a posiciones comunes, por hacer campañas, ver hasta qué punto podemos trabajar todos y todas en común, etc. Pero para su grupo, entrar en un proceso de organización paralelo de aquí a marzo es algo que escapa de su planificación actual. Quieren ser muy prudentes, pues ya han conocido varias experiencias.

Sobre la introducción quiere hacer dos consideraciones sobre unas afirmaciones que la han parecido subjetivas. Por un lado, las referencias a la edad. El camarada considera que en todo el tiempo que lleva militando, no recuerda un momento como el actual en el que haya más juventud organizada y de carácter combativo. Eso le choca con la valoración que se ha hecho sobre unos modos de organización más laxos, en los que el compromiso no existe, donde se hace una delegación ideológica hacia la ideología dominante. Por supuesto que él es consciente de que la juventud organizada de la que habla supone una minoría social, pero cree que tienen las ideas muy claras y están llegando a unos niveles de combatividad adonde otras personas no llegan. En el otro extremo de edad considera que hablamos de una generación que ha vivido una o dos derrotas importantes, han vivido una desestructuración en diversas organizaciones tradicionales, hay gente que se ha hecho el bunker en el movimiento sindical, o en el vecinal, o que se han ido a su casa. En cualquier caso, que les es muy difícil ahora la reincorporación a una dinámica de compromiso real.

En otro orden de cosas, también considera que la valoración que se ha hecho de la estructura tiene un componente muy idealista, ya que no se especifica qué cantidad de gente hay en cada sitio y habría que tener claro de cuanta gente se dispone antes de decidir cómo empezar a hacer algo. No sabe si la estructura que se está planteando cuenta o no con el soporte necesario. Sobre todo teniendo en cuenta que de la teoría a la práctica hay un salto muy grande, ya que mucha gente que inicialmente se dice implicada, luego se va quedando por el camino. Lo plantea como un consejo, no como un impedimento, ya que consideran que el proceso puede ser útil y no desearían entorpecerlo. Animan a que quién no esté organizado dé el paso porque les parece importantísimo. Su organización siempre se ha considerado una organización más entre muchas y su predisposición a buscar puntos de confluencia siempre está ahí. En caso de avanzar en una estructura de esta índole, propondrían la permanencia con un carácter periódico, de mesas de este estilo en las que se pudiera analizar en qué cuestiones se coincide y en las que se pueda hacer algún tipo de trabajo conjunto.

Toma la palabra de nuevo el camarada que hizo la presentación para intentar aclarar las dudas planteadas.

Respecto al tema de la práctica militante y la edad, recuerda que ya puntualizó que cuando hablaba de jóvenes lo hacía en un sentido muy amplio, incluyendo ahí hasta la gente de cuarenta años. También intentó dejar claro que no se estaba refiriendo a la juventud organizada, de la que todos conocemos su nivel de conciencia. La referencia hacía alusión a un gran colectivo que comparte con nosotros la misma clase, que pueden estar cercanos en sus ideas aunque quizás no lo saben o no saben decantarlo. Son gente que deberíamos intentar atraer a las ideas comunistas. Sin embargo, tienen muy poca experiencia de lucha y, lo que es peor, vienen de un pasado inmediato en el que lo que han vivido es precisamente la lucha contra la organización. A poco que tuvieran algo de contestatarios seguramente han estado en el 15M, donde han aprendido prácticas espontaneístas y contrarias a la organización.

En cuanto a la crítica al supuesto idealismo de la estructura organizativa, se aclara que el grupo de trabajo sí que hizo el trabajo de análisis de los datos de dispersión geográfica. Está elaborado con datos del mes de noviembre, que fue cuando se realizó. No se ha querido adjuntar a la propuesta ya que la propuesta se hizo con intención de perdurar, y no se quiso que incluyera unos datos que, por su propia naturaleza, iban a quedar anticuados enseguida. Dos trabajos que se hicieron, éste del que estamos hablando y otro sobre la sostenibilidad económica están a disposición de la asamblea de marzo y pueden ser de utilidad para los camaradas que comiencen a trabajar desde esa fecha. [Nota del acta: se imprime sobre la marcha el documento de distribución geográfica (sin datos personales) y se reparte entre los asistentes]

Toma la palabra otro camarada que participó en el grupo de trabajo. Según su opinión, la intención fue realizar un documento práctico que reflejara la realidad del EEC. Haciendo referencia al documento de distribución geográfica repasa que hay 81 personas en Madrid capital, 11 en el resto de la provincia: 3 en Alcalá, 3 en el Oeste, 5 en el extremo sur. Hablamos de gente que nos sigue, que está participando. La intención fue hacer una estructura para trabajar, y para ello pensamos que la mejor estructura es la celular. Esa es para él la base de la organización, los otros niveles no son más que niveles de coordinación. La estructura celular es la más cómoda para la labor política, para la labor de propaganda, agitación e información. El camarada hace hincapié en que la labor de información suele ser olvidada por las organizaciones comunistas. La estructura celular también es la más eficaz en los centros de trabajo. Es el tipo de organización más sencillo y, aún así, permite analizar el trabajo de cada uno de los camaradas.

Para él, desgraciadamente partimos de una realidad muy dolorosa en España. Los comunistas estamos divididos en múltiples organizaciones, en algunos casos enfrentadas, enfrentamientos a veces con una base más cuestionable y otras veces con más fundamento. La idea del EEC es permitir el trabajo conjunto. Para facilitar eso, la estructura propuesta facilita el trabajo, facilita la formación, facilita la comunicación rápida e incluso facilita la seguridad. Ese es el motivo de apostar por la célula como elemento básico de la organización. En cualquier caso, el camarada vuelve a expresar que el nombre es lo de menos. Todos los niveles a partir de la célula es coordinar trabajos, no es elaborar. También vigilar que toda la organización va al mismo paso en función del interés de clase que se quiere conseguir.

El camarada nos cuenta que, por su edad, ya ha pasado por cuatro o cinco experiencias de intentar crear organización, y le parece kafkiana la fragmentación de los comunistas en nuestro país. No es tanta la diferencia como la formación; muchas veces hay mucho de subjetivismo cuando discutimos con camaradas. El trabajo celular puede facilitar que se creen los hábitos para discutir temas en conjunto y decantar las ideas centrales para despejar conflictos basados en las interpretaciones aisladas.

Toma la palabra otro camarada. Cuenta que cuando llegó a sus manos el documento organizativo elaborado por el grupo de trabajo, a él le vino a la mente el documento organizativo preparado en 1937 por Pedro Checa, Secretario de Organización del PCE. No hablaba de Consejo, pero el Comité Central parece algo similar, y el Secretariado se podría asimilar con un ejecutivo. La diferencia es que en ese año el PCE tenía trescientos mil afiliados muy activos. Por supuesto que no hace falta tener ese número de militantes, por ejemplo el Partido Comunista de Rusia tenía cuando hace la revolución treinta mil. Aún así, el camarada está convencido de que en aquel entonces, en determinadas zonas se organizaban como podían. Debían tener una flexibilidad entre el modelo que necesitaban y hacia el que iban, debían tener una idea práctica del presente. Con esto quiere decir que conviene tener muy en cuenta que la estructura de personas que hoy están inscritas en el EEC han sido contactadas básicamente mediante correos electrónicos. Tenemos que distinguir lo que es un militante y alguien que asiste a dos encuentros. Si lo medimos por asistencia sale un resultado, si lo medimos por asistencia práctica-activa a otros llamamientos sale otro. Cree que debemos invertir el planteamiento: cambiar el foco en el modelo teórico por el foco en la realidad de la situación. El camarada, que es el autor de la enmienda a la totalidad que se ha presentado al documento de organización, hace la reflexión de que incluso, si tuviera que discutir su propio texto, cree que le metería varios cambios.

Para él, cuando se habla del modelo leninista no se ha mencionado que contiene dos elementos básicos: la disciplina y el centralismo democrático. El problema es que ambos elementos nos remiten a un concepto de partido. Cuando el EEC es una reunión de camaradas, muchos de ellos pertenecientes a partidos, es difícil actuar como un partido de partidos: les estamos enfrentando a lealtades contrapuestas. Pone otro ejemplo: la mención que se ha hecho en un par de ocasiones a una posible situación de voto. ¿Hasta qué punto todas estas cosas son coherentes con la filosofía de lo que es el EEC?

Lee un fragmento del llamamiento inicial del EEC que dice “Tenemos la necesidad de un espacio de encuentro común, en el que se puedan sentir cómodos todos los comunistas, tanto los que provienen de organizaciones como los que no. Será necesaria una buena dosis de generosidad, actitud y mente abiertas y voluntad unitaria para echar abajo los muros que aparentemente nos separan; unos obstáculos que muchas veces han sido erigidos por nosotros mismos. Debemos dejar respirar al marxismo como teoría viva y transformadora para que refuerce su condición de terreno fértil en el que se promueve el debate, la reflexión y la práctica, sin llaves secretas que dan la razón a unos elegidos. Un lugar donde analizar entre camaradas la nueva realidad, en el que la teoría dé respuesta a la lucha y sus formas y en el que construir la unidad de acción necesaria para alcanzar el éxito. Un espacio que, desde su nacimiento, se sepa parte de la lucha internacional contra el capital.” ¿Dónde está la contradicción?, se pregunta. Pues que partiendo de que venimos de familias comunistas, el elemento de flexibilidad es clave, el elemento de que los debates se avancen pero que no se cierren, el elemento de que no funcionemos a base de disciplina inicial, sino que a la disciplina lleguemos un día porque en algún momento habrán madurado las condiciones y todos nos encontremos con la necesidad de crear el partido comunista que necesita este país, pues está muy bien, pero eso va a requerir mucho tiempo. Si partimos de un planteamiento previo de votar le da la impresión de que estamos construyendo un partido sin llamarlo partido.

Por otro lado, también tiene dudas con respecto al método. Tenemos ya la experiencia para ser muy prudentes al contabilizar a los camaradas que están inscritos en el EEC; en cuanto comenzaron los correos con sesiones de trabajo, etc, ya hubo gente que se borró. También tenemos la experiencia con la gente que participó en el núcleo inicial, que siguen atentos al desarrollo del espacio pero que no se implican en sus sesiones. Esto puede estar indicando algún factor de tipo psicológico, de madurez del proceso, que nos esté señalando que hay que replantearse cosas con más flexibilidad. Habrá que ponerse después del encuentro a hacer cuentas, ponernos en contacto con camaradas, ver la potencialidad de qué tipo de agrupamientos se pueden hacer en los territorios concretos, en los barrios o en los pueblos.

Cree que habría que ir a un tipo de estructura muy distinta. ¿Qué ha sido el EEC hasta el momento? Básicamente han sido dos citas de encuentro en las que nos mandatábamos para los siguientes pasos y, por tanto, donde nos encontrábamos comunistas de toda España y nos íbamos dando avances sobre siguientes pasos. Es verdad que hay que concretar eso, pero a lo mejor lo que tenemos que hacer es decender esas reuniones que se están produciendo a nivel nacional, bajándolas territorialmente. Pero de una manera con menos escalones.

Lo fundamental para él es que el planteamiento de organización que hagamos no se parezca a un partido. Los pasos muy despacio, la construcción muy pegada al terreno, donde lo consensuemos mucho sin votar, porque el votar presupone mayorías y minorías y no quiere dejar a compañeros en minoría, quiere que avancemos juntos. Fracciones lleva a fraccionar. Si cambiamos el nombre pero el concepto sigue siendo grupo donde se vota y en función de lo que sale hacemos y actuamos, no estamos construyendo el espacio de encuentro, ni por espacio ni por encuentro.

Por último, quiere plantear la situación de determinados camaradas que, o son cuadros o pueden llegar a ser cuadros, que han sido en la práctica el equipo que se ha encargado de llevarnos hasta el tercer encuentro, que posiblemente tengamos que plantearnos algún tipo de coordinación -en el sentido que él le da según la filosofía del encuentro-, de coordinación política, donde se incorporen áreas de trabajo como Movimiento Obrero, Internacional, Mujer, Coordinación Territorial, Finanzas, etc, y eso se relacione con los núcleos comunistas que podamos formar en los territorios; todo ello sin mediaciones. Deberemos salir con un estudio de dónde hay comunistas y cómo podemos tener encuentros con ellos y dirigirnos allí, pedirles, si es posible, que nos organicen un encuentro con otras personas interesadas, explicarles el concepto y desarrollar la organización.

Toma la palabra otro camarada. Se presenta como miembro de otra organización comunista y, aunque no trae una postura acordada, tratará de hablar desde un sentir compartido. Cree que el texto, desde la mejor intención, pues trata de recoger lo mejor de la tradición marxista, es un intento fallido para la situación en la que se aplica. El modelo está demasiado apegado al partido comunista clásico. Desde su punto de vista los que se encuentran integrados en un partido no van a poder acompañarnos en este viaje. Sería muy complicado seguir dos disciplinas o dos lineas políticas. Sí que entendería el hablar de coordinación y sobre todo del intento de buscar posiciones unitarias en lo concreto. Es decir, que allí donde los y las camaradas tengan un ámbito de actuación, el encuentro pueda ser útil. Primero para saber que otros compañeros están en los mismos ámbitos y, segundo, si hay, por ejemplo, un documento político o unas pautas organizativas, pues que nos puedan servir en la acción política del día a día.

Interviene uno de los camaradas autores del texto. Quiere recordar que en la introducción han mostrado su deuda con la estructura del modelo leninista, pero que conceptos como disciplina o centralismo democrático no son parte de la estructura. La regulación que da vida a esa estructura en el ámbito de un partido es el centralismo democrático, pero la propuesta del documento no va en esa linea. Han aprovechado la estructura porque creen que es útil para solucionar los problemas prácticos que se han estado discutiendo de dispersión, etc, pero habría que dotarla de un conjunto de regulaciones propias que no serían el centralismo democrático, ya que éste sería incompatible con que hubiera camaradas que comparten su pertenencia al EEC con su militancia en otras organizaciones.

E hilando desde este último punto, el compañero pregunta al primer interviniente que se identificó como miembro de una organización que había discutido el texto, si habían llegado a discutir propuestas alternativas.

Por interpelación directa, se le cede la palabra al camarada al que se ha hecho la pregunta. Lo primero que indica es que no es su intención ser un palo en las ruedas. Acudieron desde la primera reunión del EEC, y han seguido viniendo con la intención de explorar hasta qué punto de convergencia, ya sea menor o mayor, se puede trabajar. Si hay determinadas situaciones políticas -pone como ejemplo un ataque a Siria- hay que ver si podemos hacer algo conjuntamente, si hay una problemática -pone como ejemplo un conflicto obrero importante- pues van a proponer sentarse para explorar qué se puede hacer en común con una gente que piensan que tienen una ideología afín. El camarada no está de acuerdo con la idea de que los conflictos entre organizaciones comunistas sean meramente subjetivos, piensa que eso sería un planteamiento idealista. Ellos no quieren interrumpir el proceso de unos camaradas que quieren organizarse, les parece muy legítimo, y estarán encantados de acudir a un espacio periódico donde se puedan sentar a discutir cuestiones concretas.

Vuelve a pedir la palabra uno de los integrantes del grupo de trabajo. Nos propone el escenario de después del 12 y 13 de marzo, cuando vayamos a poner en marcha cualquier tipo de organización. En su barrio son, por ejemplo, 5 personas que no pertenecen a ningún partido y 2 que pertenecen a un partido. En la práctica tendrán que reunirse en el barrio para hablar de qué pueden hacer. Otras cosas aparte son la coordinadora contra la guerra, etc. Pero ellos tienen que ver qué hacen el día a día como comunistas. Él cree que ese día a día tiene que discutirlo con los camaradas con los que habitualmente se reúne, asignarse tareas cada semana en función de la disponibilidad y capacidades, a la siguiente semana dar cuenta de ello, etc. Él no lo ve en contradicción con que dos camaradas estén organizados, pero cree que lo óptimo sería que fueran para trabajar, para asumir tareas y ponerlas en práctica, no solo para debatir o escuchar. Él ve eso como lo que debería ser la práctica diaria aunque, por desgracia, se teme que no es la práctica que en general -recalca lo de en general- tienen los partidos comunistas actualmente.

Afirma que hay que hacer trabajo de captación, de propaganda, entendiendo propaganda no como tirar papeles. Pone como ejemplo que, cuando vas al trabajo, puedes valorar tu contexto para intervenir con los compañeros uno a uno.

Lamenta que desde la llegada de la democracia los dirigentes de los partidos dijeron a los militantes que ellos asumían toda la labor. Los militantes asisten a alguna reunión o, los más activos, asisten a una plataforma de vecinos, etc. No se analiza el trabajo de cada militante cada día. Eso es algo que los que queremos llegar a ser comunistas tenemos que cambiar. Estamos pagando este estado de cosas y lo vamos a pagar más.

Se teme que se repita una experiencia que él ya ha vivido en otras iniciativas. Se adopta un modo de funcionamiento improvisado, que algunos saben que no va a funcionar, y, más adelante, cuando ya se hace evidente para todos, se parchea apresuradamente sin éxito. Él prefiere hacer una discusión rigurosa en el momento actual.

Insiste en que él solo concibe la célula como la reunión periódica y frecuente con todos los camaradas, los organizados y los que no, en la que se analiza el propio trabajo y se marcan hitos. No lo puede entender como una reunión de vez en cuando para hablar puntos concretos. Nos muestra el resumen que ha hecho de todo el documento en una sola hoja, en el que el papel fundamental lo juega la célula.

Nos critica como contrapunto el sistema asambleario, en el que también ha participado. Según su opinión en las asambleas la gente va a hablar y, al terminar, se pregunta que quién hace el trabajo. Según el camarada, el trabajo lo asume quien tiene un interés particular y, al cabo de una semana, vuelve con el trabajo que él ha hecho, que a veces puede estar bien y otras veces estará mal.

Nos ve en un momento clave. Tenemos la oportunidad de montar algo efectivo, respetando todas las sensibilidades y todos los requisitos que nos pusimos, pero en un momento clave que no debemos desaprovechar.

Interviene de nuevo el compañero autor de la enmienda a la totalidad. Entiende la necesidad de organización porque cree en la organización. Pero él cree que la organización se va adoptando. Primero va tomando formas flexibles, va evolucionando y adaptándose a las circunstancias reales de las personas con las que cuenta, de dónde tiene a esas personas, de cuáles son sus voluntades de trabajo y de qué necesidades tiene la propia organización. La organización no es un concepto neutro, es un concepto político y, por tanto, el concepto de necesidades políticas de la organización es un elemento clave. Sin haber participado en el 15M, teme que demos un salto al lado opuesto y que, desde el asambleísmo total pasemos a una organización forzada. Cuando habla de ir experimentando, es de ir trabajando creando organización. Tenemos que ir bajando el EEC que tenemos creado a nivel nacional a realidades concretas, que se asienten en el territorio, y que se pueden asentar en realidades que no son el territorio, pueden ser sectoriales. Es muy importante el día a día y las acciones concretas, que ahí nos podemos entender. Sin el elemento de debate y formación, al menos así figura en el EEC, la relación teoría-praxis está coja. Para entender porqué tenemos que acordar una acción concreta probablemente tendremos que entender qué supuestos teóricos tienen las posiciones en las que nos podemos encontrar juntos y en las que podemos coincidir para hacer esa acción concreta. El elemento de debate es importante. Y eso no significa que no haya que superar el mero debate.

Si él pensara que sólo tenemos que entendernos para el día a día, pues se iría a una plataforma, que es como han funcionado todas las plataformas. Es una experiencia que no nos sirve si lo que queremos es ir a un proceso con el tiempo de unidad.

Volviendo a su razonamiento inicial, pasar del nivel nacional a espacios comunistas de base que operen sobre la realidad, donde pueda haber comunistas organizados o no organizados. Bajarse a lo territorial significa para él que debemos salir del tercer encuentro con un mandato concreto: ponernos en contacto con todos los camaradas y, en función de esos contactos, ver qué soluciones damos, que ahora no sabe si son dos, cinco o siete. Con esa filosofía inicial con la que nacimos y ponernos a trabajar. Las gentes viven en sitios reales donde hay trabajos reales, conflictos laborales reales. Ponernos a trabajar pero que. la formación previa incida también en esas organizaciones de base. De una manera flexible, sin diseño a cartabón. Desde una estructura nacional que trate cuestiones que son fundamentales para actuar en función de frentes de lucha; en la linea de las áreas de estudio abordadas por los grupos de trabajo. Ponerse en contacto a partir del día 13 con los camaradas, saber si en un sitio hay varios camaradas que puedan hacer una reunión, convocar a otra gente que pueda estar interesada y ver cómo se pueden organizar.

Simplificar las estructuras para que todo el mundo tenga la sensación de que es un espacio de debate y de trabajo político para la calle donde no hay ni delegaciones, ni obediencias, ni votamos. Trabajar en términos de fracción no funciona si lo que queremos es crear una estructura de unidad.

Toma la palabra uno de los camaradas que intervino en la redacción del documento del grupo de trabajo. Él ve el documento como eminéntemente práctico. Lo ve flexible, y cree que hay que adaptarlo a la realidad de los que han mostrado su interés en él participando en el debate. En este sentido, y como nota al margen, le llama la atención la caída de asistencia a esta reunión de debate con respecto a las de anteriores documentos. Piensa que hay que contar con la valoración de los camaradas organizados, con los que se contaba desde el primer momento en el EEC. Está menos seguro de que la lectura de los números, de la distribución geográfica o de los correos de los camaradas pueda ser interpretada de una manera concreta, pues no sabemos ninguno de antemano qué es lo que van a demandar. Tenemos números de personas, pero no sabemos lo que esperan. Lo que es seguro que esperan, porque nos hemos comprometido a ello, es que el día 13 de marzo habrá una discusión de documentos y uno de ellos será el de organización. Y a diferencia de otros documentos, el debate sobre organización sí que necesitará materializarse en una estructura concreta al acabar el día 13.

En ese sentido, no ve cómo de la propuesta del interviniente anterior, que es indefinida, se puede hacer una manera de trabajar. El documento que ha presentado el grupo sí que plantea una estructura, una manera de trabajar; y puede ser modificada, por supuesto, pero tiene que seguir quedando con la forma de una estructura, de unas formas de uso, tenemos que saber a qué atenernos, tiene que haber un reparto del trabajo equitativo y un reparto de tareas, y eso no se hace desde el voluntarismo. Una cosa es que rebajemos las pretensiones organizativas y otra cosa es que carezcamos de ellas, que es adonde estamos yendo ahora. Menos aún con la experiencia de lo que nos está costando ahora sacar el trabajo adelante cuando aún no tenemos organización -no por nada, sino porque todavía no hemos cumplido los pasos para tenerla-.

Para el camarada no basta con decir “rebajo las pretensiones”, hay que decir cómo; hay que escribirlo en un documento; y hay que hacerlo antes del día 12 de marzo.

Vuelve a intervenir el camarada anterior para concretar su propuesta. Piensa que la tercera asamblea puede facultar a la creación de una Comisión de Coordinación Estatal. Esa Comisión tiene que entrar en contacto con todos los comunistas que hay en cada zona y que se establezcan las viabilidades con ellos, sea por teléfono, skype, como sea, tener una reunión que vaya más allá del correo electrónico y ver la posibilidad de crear Espacios Comunistas de Base de un tamaño flexible pero pequeño. Y, de momento, y mientras no tengamos realidades regionales, no pensar todavía en crear coordinadoras o comisiones de nivel intermedio.

En el órgano de coordinación estatal sí que puede ser necesario un reparto del trabajo y es posible que hagan falta hasta quince personas. Menciona organización, propaganda (redes, web, etc), formación, movimiento obrero, internacional, mujer. También debe haber un grupo dedicado a coordinación territorial, lo cual no quiere decir que sea un nuevo órgano de nivel intermedio. A nivel de cada Espacio Comunista de Base le valen el responsable de organización y el de formación, con la responsabilidad política colegiada entre todos los miembros de la Base.

La Comisión de Coordinación Estatal debería tener cada X semanas, por ejemplo seis, un encuentro físico, y cada diez días un encuentro virtual. Hay que llevar el día a día, y eso parece razonable hacerlo con reuniones telemáticas cada diez días. No se puede estar haciendo viajar a los camaradas que estén en la Comisión y sean de fuera de Madrid todas las semanas.

Si cuando empecemos a andar se comprueba que hace falta algo más que esto, hágase, pero no se cree por adelantado.

Toma la palabra un integrante del grupo de trabajo. Cree que la organización se va haciendo poco a poco. No sabe si todas las tareas que ha enunciado el compañero son necesarias desde el principio. Debemos ir creando las cosas que nos permitan ir avanzando, y también las cosas que nos permitan ir modificando. Eso aplica incluso a la estructura que defendía el documento del grupo de trabajo. Él ha trabajado con un modelo parecido en la clandestinidad y fuera de ella y en todas las ocasiones ha aplicado ese modelo de una manera distinta, según fuera necesario para adaptarlo a las circunstancias.

Las organizaciones tienen que evolucionar, tienen que hacer evaluación de su trabajo y de su influencia y, si pasado el tiempo, no se ve que dicha organización consiga cambiar su entorno hacia los objetivos propuesto, pues hay que deshacerlas para intentar con otro modelo.

Si él pudiera contar con algunos de los camaradas que salieron con él de la clandestinidad, él formaría una organización más o menos rígida, pero es consciente de que ese material no existe ahora; ahora falta una formación muy grande. Eso crea un impedimento. Pero vamos a trabajar con el material que tenemos, vamos a tener toda la flexibilidad necesaria, y vamos a crear el EEC.

Toma la palabra otro camarada que actualmente está organizado. Tomando como base el documento inicial, uno de los aspectos que más le incomodaban era la existencia del secretario político y el secretario de organización. Si él pertenece a un partido y al EEC, tiene dos secretarios políticos. En ese sentido, los Encuentros Comunistas de Base deben partir de un principio que todos compartan: la independencia política de todos los camaradas que allí van. No se les puede decir qué linea política deben seguir. No sabe si el que se cree una organización a nivel estatal (un responsable de movimiento obrero, un responsable de mujer, etc) implica ya la creación de un Comité Central estatal.

Sin embargo, sí que no encuentra ningún impedimento en lo local. Ahí sí que se pueden encontrar camaradas de partido o no y trabajar en lo local.

Interviene otro compañero del grupo de trabajo. Según su opinión no podemos pensar sólo en lo local, no podemos reducir tanto el ámbito de actuación que nos quedemos sólo en lo local. Tampoco puede asustarnos tener un ámbito de trabajo estatal. El espacio ha nacido en Madrid, pero desde el primer momento se unieron camaradas de otras zonas que se habían enterado y, en cuanto se hizo un llamamiento general, apareció gente de todos lados. Sería absurdo renunciar a esa fuerza. Para hacer un trabajo efectivo en lo local, cuando estamos utilizando unos modos de trabajo y unos recursos comunes, es absolutamente normal que pensemos en un ámbito de todo el estado. Y en ningún caso ve la lista de responsabilidades que enumeró el camarada como un Comité Central, tal y como afirmó el compañero anterior. Esos puestos en una Coordinadora Estatal son necesarios en lo funcional: desde mantener una web hasta mantener en contacto a todo ese montón de gente que está separada por cientos de kilómetros. Cree que la propuesta que hizo el camarada de tener una responsabilidad política colegiada en todos los niveles corrige el problema real que expuso el camarada anterior de tener dos responsables políticos. Sin embargo, sí que ve necesario un responsable de organización por el mero hecho de que vamos a tener una organización extensa y dispersa, sin que por ello deba ser asimilado al puesto del mismo nombre en un partido político.

En cuanto al resto de puestos de sectores especializados (movimiento obrero, internacional, género, etc) no ve el motivo de que tengan ya una presencia dada de antemano. No porque no los considere áreas importantes, sino porque se puede prever la existencia de áreas de especialización sin mencionar ninguna. Si la organización demanda esas áreas y aparece gente dispuesta a implicarse en ellas, pues sería lo ideal y debe haber un tipo de estructura que les dé cabida. Pero si no vamos a encontrar a nadie con la disponibilidad y el conocimiento para dar contenido a alguno de esos espacio, pues dejémoslo ausente por ahora hasta que aparezcan esas fuerzas.

De esta manera se podría dejar constancia sólo de la estructura de gestión mínima, la que hacen una aportación global, como puede ser la comunicación, la formación, etc. Cosas que el día a día requieren de una estructura de trabajo.

Toma la palabra el camarada que reformuló la propuesta para explicar porqué reserva un sitio de antemano a áreas como movimiento obrero, internacional o mujer. Según su punto de vista, son tres sectores de especialización tan imbricados con los intereses de la clase trabajadora que hay que reservar un espacio para su presencia en la organización para que nunca se abandone su estudio, trasversalicen al resto de iniciativas y mantengan vivo el análisis, la agenda y la acción en sus respectivos campos. Tampoco puede ser que reproduzcamos eso en todos los ámbitos y lo sectorialicemos todo; sólo lo esencial. Lo que nunca debemos hacer es ver estas responsabilidades como un modo de verticalidad dentro del EEC. Los debates sobre estos y otros temas se tienen que dar en el nivel local y en el nivel global, y la responsabilidad de estos coordinadores es asegurar que la información y los materiales llegan a todos sitios, tener visiones generales coordinadas, empujar a todos los espacios en la misma dirección, etc. En ningún caso piensa que esto pueda ser comparado con un Comité Central.

Toma la palabra una compañera. Considera que el documento del grupo de trabajo de organización refleja demasiado la estructura de un partido, y eso explica que los compañeros que están organizados vean incompatible su presencia en su organización y en esta nueva estructura. Si lo que estamos montando es un espacio de encuentro, lo ve contradictorio. Debería haber una mera coordinación para ir avanzando de una forma conjunta en lo que se coincida y lo que veamos viable para caminar juntos. Lo centraría en la coordinación y en la formación.

En el tema de la mujer, que ha salido, hay que tener en cuenta que las mujeres son la mitad de la clase trabajadora, y ese debía ser un tema que estuviera presente siempre, no un tema segregado. Quiere, además, recordar que en entre las mujeres propiamente obreras, la mayoría son inmigrantes. Y no se ha hablado nada de la inmigración.

Toma la palabra uno de los compañeros de partido. Considera que el análisis antipatriarcal y el análisis de la participación de las mujeres obreras dentro de la organización deben ser un pilar de cualquier organización que se diga revolucionaria. Ya no solo porque un análisis estructural demuestra que las mujeres obreras tienen una estructura que las oprime de forma económica y de forma social, sino por la propia dificultad que han encontrado históricamente en militar con sus compañeros varones, porque eso es una realidad que hemos vivido en las organizaciones y que ha supuesto que la mitad de la clase trabajadora no se encuentre cómoda para militar, aportar a la revolución. Eso es una cuestión que cualquier organización debe abordar aunque, lógicamente, hay otras tantas.

Es verdad que nos encanta debatir de ésto, de internacional, etc. Pero, por otro lado, vamos a ceñirnos a lo concreto, vamos a ceñirnos a qué herramientas tenemos, y que es lo que se puede construir de forma efectiva, más allá de construir marcos bonitos en papel pero que luego son complicados.

Toma la palabra el compañero que inició la charla de hoy. Piensa que en lo que queda de reunión se debería intentar concretar una propuesta de acción. Hay dos documentos, uno del grupo de trabajo y otro una enmienda a la totalidad que parece que no reflejan ninguno una realidad asumible, pero la fecha del 12 de marzo es inamovible y tiene que haber una propuesta de organización para esa fecha. No es un tema que se pueda posponer para el futuro.

El mismo camarada, después de plantear este reto, lanza una propuesta a consideración. En el acta quedan recogidas ideas y la manera de pensar de los asistentes, hay una propuesta que, basándose en la enmienda a la totalidad, la simplifica aún más. El camarada propone que se reúnan los asistentes que así lo deseen e intenten dar forma a un documento de propuesta tomando como punto de partida el acta de la presente reunión e intentar hacer una propuesta común.

Toma la palabra el camarada que presentó la enmienda a la totalidad. Está de acuerdo en trabajar en un documento que refleje una propuesta común. Espera que todos los camaradas presentes se impliquen, pues piensa que es el modo de conseguir el mejor documento.

En cualquier caso, quiere puntualizar dos temas más. Por un lado, sobre el tiempo de militancia para entrar en un órgano de coordinación cree que debía tomarse de un modo flexible. Es evidente que conviene conocer a un camarada que se incorpora a un órgano de coordinación y también parece evidente que nadie se eternice en un puesto, pero si hace falta un plazo para buscar un sustituto a un camarada y en vez de dos años acaba estando dos años y medio, pues no debería pasar nada.

En cuanto a la incorporación al EEC, opina que la responsabilidad debe recaer en el propio territorio donde se presenta el candidato, donde le pueden conocer mejor. Salvo que hubiera una impugnación por parte de alguien de la base o que detectásemos por cualquier vía que es un infiltrado extraño, pues nadie mejor la gente de su territorio para darle el aval, que es como siempre los comunistas hemos entrado en organizaciones cuando no eran de masas.

Uno de los compañeros organizados interviene para apoyar también el plasmar toda la discusión en un documento. Quiere recalcar que según su opinión es central la unidad de acción en el día a día, y no se refiere a fechas especiales y esporádicas, sino en el día a día cotidiano.

Aún mantiene dudas frente al modelo estatal. No quiere presentar una oposición bloqueante, pero sí le gustaría que se explicitaran posturas para aclarar de qué estamos hablando. En concreto, le gustaría que se le explicara en qué se diferencia esta estructura estatal de un Comité Central.

Un camarada del grupo de trabajo toma la palabra. Sobre la propuesta de que los avales de un nuevo miembro del EEC sean locales, le parece evidente. Sin embargo, sobre la flexibilidad en los tiempos de militancia para tomar responsabilidades se muestra crítico. La palabra flexibilidad no le parece apropiada: o hay un tiempo exigible o no lo hay. Si hay que poner una regla, pues o aplica a todo el mundo o no aplica para nadie. No sabe con qué criterio se pueden considerar flexibles las reglas.

Pide la palabra el camarada autor de la enmienda para explicar la diferencia entre el órgano de coordinación estatal y un Comité Central. La primera es que un Comité Central suele tener otros órganos posteriores que reducen el grupo de poder y, por tanto, tiene una estructura más de dirección política. Un órgano de coordinación político, aunque parezca que sólo el nombre es distinto, no tiene cerrados los debates. De congreso a congreso el Comité Central hace debates, pero en lo ideológico te encuentras con una organización definida con una ideología concreta y con unas disciplinas a la hora del voto. Cree que nosotros no debemos funcionar con el concepto de voto, debemos funcionar con un concepto de buscar los elementos comunes y debatir los elementos que nos separan. Es decir, que en un momento determinado no es una parte contra la otra. Si un camarada está en un órgano de coordinación y siente que su posición va a provocar una ruptura, retira la posición, no trata de imponer.

Pero además, ideológicamente ésto es algo mucho más plural que un partido, en el que el Comité Central tiene una definición concreta. Aquí nos hemos definido como marxistas. Eso significa que caben los maoistas, que caben los marxistas-leninistas, los espartaquistas, etc. Eso no ocurre en un Comité Central, que es mucho más homogéneo. Y luego hay un concepto de centralismo democrático y de disciplina que aquí no existe. Aquí estamos en un proceso de voluntad de encuentro en un proceso.

Otro camarada del grupo de trabajo retoma el tema de las excepciones. Piensa que unos criterios de actuación en los que todo quedara recogido sería materia de unos estatutos. En los documentos tan genéricos que estamos manejando no cabe. Todos debemos ver que somos iguales.

No cree que el tipo de organización que es el EEC requiera de unos estatutos. A partir del 13 de marzo tenemos que estar teorizando desde la base de la práctica. Lo que no podemos hacer es prolongar más esta situación porque podemos dar lugar a perder camaradas.

El camarada que hizo la pregunta sobre el Comité Central pide intervenir para señalar que no quería expresar ninguna desconfianza, que asegura que no la hay. Lo que quería es dejar constancia de la situación de los militantes de partidos, para que no sientan que lo que se está construyendo les pide un traslado de militancia hacia el EEC.

El compañero que ya le respondió antes, para intentar aclarar más sobre esta última intervención, presenta la analogía con el PAME en Grecia, que es un sindicato de sindicatos y no plantea exclusión en la militancia.

Antes de cerrar la reunión, se toman los contactos de los asistentes que quieran participar en un texto basado en los puntos de visto expresados durante la sesión.

Se cierra el acto recordando que el día 12 de marzo las reuniones de todas las comisiones van a ser paralelas e invitando a los camaradas interesados en este documento a inscribirse en su sesión.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 10 febrero 2016.

Boletín de información del EEC. 10 de Febrero de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Aunque solemos enviar el Boletín al final de la semana, en esta ocasión hemos querido adelantarnos para ayudar a difundir dos convocatorias que consideramos importantes. La primera de ellas tendrá lugar este jueves, día 11 de febrero, y denunciará la criminalización del derecho a huelga que ha llevado a cientos de sindicalistas a estar involucrados en procesos judiciales. La otra acción tendrá lugar el sábado 13, y también tiene como foco la denuncia de la represión contra la contestación, esta vez en un ámbito más general. Puedes encontrar los detalles de ambas convocatorias al final del Boletín.

El texto central de esta semana es la crónica de la reunión de debate en Madrid sobre el documento que presentó en diciembre el grupo de trabajo de Internacionalismo y Antiimperialismo. Te recordamos que el texto original, que ya fue enviado en su día por correo electrónico, está disponible también en la web del EEC. Aprovechamos también para recordarte las próximas sesiones de discusión. La del grupo de trabajo de Organización, como ya os informamos, tuvo lugar el pasado domingo e incluiremos su crónica en un próximo Boletín. En los dos próximos domingos tendrán lugar las dos últimas sesiones:

  • Domingo 14 de febrero. Grupo de trabajo de Género.
  • Domingo 21 de febrero. Grupos de trabajo de Movimiento Obrero y de Formación.

Todas las reuniones son a las 10:30 de la mañana en la sede del sindicato co.bas, que está en la calle Moratines 22, escalera 1, 1ºB, en Madrid. Te animamos a acudir a estas sesiones de debate si estás por Madrid estos días. Se están celebrando en un tono muy distendido y el debate es muy interesante.

Para cerrar los recordatorios, es obligatorio mencionar la tercera asamblea del EEC, que tendrá lugar los días 12 y 13 de marzo. En ella vamos a hacer el último debate sobre los documentos en sesiones separadas y paralelas, y nos reuniremos en un plenario final en el que conoceremos las conclusiones de cada grupo y decidiremos sobre la evolución inmediata del EEC.

Con objeto de poder planificar las jornadas del 12 y 13 de marzo, te agradeceríamos que nos enviaras un correo antes del 26 de febrero indicándonos tu intención de acudir y el grupo de debate en el que te gustaría estar presente (programa político, organización, internacionalismo, género, movimiento obrero o formación). Si podemos ayudarte con el alojamiento, indícalo también. El correo es el de siempre encuentrocomunista@yahoo.com

 

Crónica de la reunión de debate del documento de internacionalismo y antiimperialismo

Introducción del acto

El domingo 31 de enero tuvo lugar la segunda reunión de discusión de los documentos generados por los grupos de trabajo. Esta vez tocaba el turno al texto de Internacionalismo y Antiimperialismo. El compañero que actuó de coordinador del grupo hace la introducción y nos explica que el documento fue redactado entre tres camaradas, presentes todos en la reunión. También nos advierte de que ellos mismos no consideran el texto a la altura que debería haber estado y asume la responsabilidad ya que, por motivos ajenos a su voluntad, no pudo dedicarle el tiempo debido.

Hay una introducción en el documento en la que se analiza el estado del planeta debido al productivismo de los últimos 200 años. Resalta que, en primer lugar, tiene que mencionar el productivismo capitalista pero que, en justicia, también tiene que recordar el productivismo del socialismo real. Pone como ejemplo de éste último caso un desastre tan claro como pudo ser el desecamiento del mar de Aral. Cita entre las influencias de este capítulo algunos trabajos del Comandante Fidel Castro, que señala al capitalismo y el productivismo como depredadores de la naturaleza. La elección de esta temática como punto de arranque vino dada por la idea, quizás personal, de que es difícil encontrar un marco más representativo para encuadrar el desastre en el que vivimos.

Aparte del tratamiento ecologista, la introducción pretende contener un análisis transversal de lo que está ocurriendo en el mundo, un mundo en el que el imperialismo norteamericano campa a sus anchas. Para el compañero es el polo de poder que está poniendo toda la carne en el asador con la doctrina que ellos llaman “dominación de espectro total”, es decir, que aplican su dominio allí donde se presenta la oportunidad. No importa que estemos hablando de petroleo, de Internet, de agua, de territorios, de recursos naturales, etc. Esta doctrina es la guía básica que siguen en sus actuaciones el Departamento de Estado, las Agencias de Inteligencia o el Pentágono y se aplica a rajatabla.

Quizás la manifestación más actual de esta doctrina es la guerra por el petróleo. El petróleo que se estaba vendiendo a más de 90 dólares el barril hace dos años, ahora se está vendiendo a 26. Para países productores, cuyo PIB depende en más del cincuenta por ciento de su venta, esto supone una rebaja del sesenta o setenta por ciento en los presupuestos del estado. Para que calibremos la magnitud de la caída, no puede dejar de establecer la comparación entre la situación de Venezuela y la de España. Si en España los presupuestos del estado hubieran sufrido un recorte del setenta por ciento habría gente muriendo de hambre, cosa que no ha ocurrido en el país suramericano.

El cómo se ha llegado a este punto es una explicación que el camarada intenta resumir. En primer lugar y por primera vez en la historia, los Estados Unidos han legalizado la exportación de petróleo y gas, en su mayoría provenientes del fracking. De hecho, los EEUU se han ofrecido a la Unión Europea como alternativa al gas ruso.

Por otro lado está la producción descontrolada de Iraq y, en general, el petróleo proveniente del autodenominado Estado Islámico. Una cosa es la producción controlada por la OPEP, en la que la producción de barriles/día está perfectamente establecida, y otra cosa es el mercado paralelo de petróleo. Desde hace dos años hay una sobreproducción paralela de petróleo que en su mayor parte procede del DAESH, comercializado a través de Turquía.

A esto se une que hay una serie de países manufactureros -el ejemplo más claro sería China- en los que la producción industrial y el consumo han decrecido en los últimos dos años como consecuencia de la ralentización de su crecimiento.

Este conjunto de factores son la punta de lanza de una estrategia norteamericana imperial, y no es precisamente nueva. Sigue la táctica de la doctrina Kissinger cuando afirmaba que había que “hacer chillar” la economía chilena en 1973. Lo han vuelto a poner en práctica en Venezuela, lo han intentado con Irán, pero va a tener un efecto demoledor en toda América Latina.

El compañero termina su intervención resaltando lo que, a su juicio, son los dos temas que necesitan más debate en el documento: uno es la postura frente a Israel y otro la llamada a la Quinta Internacional a la que apeló Hugo Chávez.

Toma la palabra un segundo camarada de los que intervino en la elaboración del documento. Comienza situándose en el punto dos del mismo.

Si algo caracteriza la evolución del mundo de la política internacional hoy eso es la recomposición del imperialismo en una nueva forma más allá de lo que era la anteriormente conocida como política de bloques. Tras la caída del muro se crea la ilusión momentánea de que EEUU se queda como único actor que va a imponer su democracia a golpe de cañoneras. Esta ilusión queda fuertemente cuestionada cuando se produce la recomposición de Rusia como potencia imperialista emergente -idea que quizás pueda ser cuestionada- y en la aparición, quizás de forma más obvia, de la República Popular China como actor con intereses declarados en África o en América Latina. De la unipolaridad predecible tras la caída del bloque soviético, hemos pasado a un escenario de multipolaridad.

La creciente agresividad del capitalismo en su forma imperialista, fundamentalmente del imperialismo norteamericano, que es el que actúa desde un planteamiento más militar, genera contradicciones fundamentales que hoy estamos viendo con toda claridad en la zona de Oriente Medio. Pero también podemos observar su actuación en las zonas donde actuó el denominado “socialismo del siglo XXI”. En estos países se está dando un proceso involutivo a manos de las oligarquías locales, apoyadas por el injerencismo de los EEUU, que está descomponiendo ese proceso democrático y popular que tomó fuerza en América Latina.

Todo este comportamiento agresivo de los EEUU y las contradicciones interimperialistas corre el riesgo evidente de hacerse globálmente peligroso en forma de una tercera guerra mundial. Hay quien sostiene que ya se está dando aunque de una forma distribuida. Quizás sea prematuro afirmar tal cosa, pero sí que se están dando situaciones de intereses muy encontrados que pueden llegar a provocar este hecho.

¿Cómo podemos intervenir los internacionalistas -que somos comunistas- en clave de la solidaridad internacional con los pueblos oprimidos y contra las agresiones imperialistas? Más allá de declaraciones de solidaridad, nosotros tenemos bases en España, somos un país miembro de la OTAN. Por tanto tenemos que denunciar la función de la OTAN como brazo armado del imperialismo, hay que lanzar campañas para que no se usen las bases españolas en conflictos como los de Oriente Medio y el norte de África, denunciar el carácter imperialista de las guerras en curso y, por supuesto, mostrarnos a favor del derecho de los pueblos y de sus gobiernos a defenderse contra las agresiones imperialistas y a elegir quiénes son sus amigos. El camarada aclara que, con esto, trata de matizar la afirmación de que existen varios imperialismos, ya que no los considera iguales. Rusia no es una potencia eminentemente agresora, menos aún lo es la forma de penetración económica de China en áreas donde no condiciona en absoluto qué gobiernos deben tener, sino que escoge amigos en función de intereses económicos comerciales capitalistas, pero en absoluto agresores. En ese sentido, que Rusia esté apoyando al presidente al-Ásad le parece legítimo.

Otro tema distinto es de qué modo el capitalismo se ha liberado de los controles de los estados. Recuerda cómo en el pasado se llegó a hablar de capitalismo monopolista de estado, es decir, de planificación capitalista. Esto toca a su fin a partir del final de la era Bretton Woods, que había significado un intento de regular los mercados comerciales, de materias primas y financieros, para que el capitalismo funcionara sin grandes colapsos. El cambio lo marca la desaparición del patrón-oro y el inicio de las desregulaciones financieras en la época de Thatcher y Reagan. El proceso, a día de hoy, está llegando a un extremo en el que la desregulación no les basta, y ahora es propio capitalismo el que regula a los estados. Es decir, una cuestión como la del TTIP lo que hace es invertir la situación. Ya no es que el capitalismo esté desregulado, es que ahora él pone reglas a los estados. Cuestiones como la legislación que genera el TTIP lo que está provocando es que si hay legislación de estados firmantes que es opuesta a la del TTIP, lo que tiene que cambiar es la legislación de los estados. Esto se puede materializar en cuestiones tan tangibles como pueden ser las legislaciones laborales -estamos en un marco en el que la desregulación laboral es parte de la lucha de clases- y todo lo que tiene que ver con etiquetados, seguridad alimentaria, derechos de los consumidores, etc. La aplicación del TTIP va a ser el liberalismo más atroz. Si después de la II Guerra Mundial el capitalismo intentó autocontrolarse para paliar las tensiones sociales ahora, con la situación en la que se encuentra de hegemonía en la lucha de clases, está dispuesto a tener las manos totalmente libres. Para los estados todo esto supone el fin de la ficción de la autonomía de los estados. Si Marx en su día dijo que los estados eran los consejos de administración de las grandes corporaciones, eso es todavía más cierto hoy que en el siglo XIX.

El compañero ya hizo alusión a la dinámica de involución en América Latina. No quiere añadir mucho más, salvo añadir que estamos en una secuencia de derribo de las piezas de dominó. Es decir, los ataques contra el gobierno brasileño o contra el gobierno argentino, a los que hay que caracterizar al margen de lo que se ha llamado socialismo del siglo XXI pero que sí podían considerarse gobiernos amigos, ha sido la forma en la que las oligarquías locales, con el apoyo del imperialismo, van a intentar ahogar a procesos como el boliviano o, como por supuesto, el venezolano.

El camarada nos indica que la siguiente sección del documento presenta la visión de la Unión Europea como un corsé que oprime a la clase trabajadora. Lo que estaba claro es que, desde su origen, la Unión Europea era la Europa del capital: si el origen se encuentra en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, no puede haber engaño; ya nos está señalando cuál es la naturaleza de esa Unión Europea. Por tanto, las visiones reformistas que dicen “no al Euro” y “otra Europa es posible” resultan incompresibles, no es posible una cosa sin la otra. En el proceso de evolución y de intentos de conformación de la arquitectura financiera y económica de la Unión Europea la aparición de la moneda única era una consecuencia posible -quizás no obligada-. En esa convergencia no tiene sentido separar el Euro de lo que es la Unión Europea.

Si decimos no al Euro tiene todo el sentido decir no a la Unión Europea. Y esto por muchos motivos. Primero porque vivimos un momento en el que el capital y sus multinacionales necesitan una recomposición que les permita recuperar su tasa de beneficio. La Unión Europea es el brazo legal que va introduciendo todas las políticas destinadas al desmonte del estado del bienestar. No nos podemos engañar sobre su propia naturaleza. Pero es que, además, se ha ido blindando legalmente, ley tras ley, de tal forma que cualquier intento de plantear una reforma quedaría condenado al fracaso. El fenómeno Syriza, por afectar al juego que marca la legislación del capital en la Unión Europea, demuestra claramente cuáles son los límites de jugar dentro de ese marco europeo. Por tanto, la visión que tiene el reformismo nos parece absolutamente un camino sin salida.

Según el camarada sí que podemos admitir que en esa Unión Europea existe una relación centro-periferia. Cuando desde las visiones antiimperialistas hablamos a nivel global de relaciones centro-periferia, no nos podemos olvidar de que en lo regional, y Europa es una región, también existen esas relaciones centro-periferia. ¿Que existen unos intereses de acumulación del capital de manera global? Sí. ¿Que Alemania juega un papel en esa relación centro-periferia un tanto imperialista en las relaciones con el sur? El compañero opina que también es así. Es decir, juegan fuerzas e intereses diversos. Lo político está presente como lo económico es determinante en la visión de la nueva Europa.

Toma la palabra la tercera compañera que participó en la elaboración del documento. Quiere llamar la atención sobre lo que significó el internacionalismo desde que el propio Marx lo formuló en el siglo XIX, donde ya estaba conformada la economía-mundo y la relación centro-periferia. Y cómo esta estructura de centro-periferia, esta mundialización del capital ha continuado con sólo un cambio de los actores principales (el centro pasa de Gran Bretaña a EEUU tras la II Guerra Mundial).

Quiere poner énfasis, sobre todo, en la dificultad que hoy en día tenemos la clase trabajadora para adquirir, no solo ya una conciencia de clase, sino una conciencia de clase internacionalista. Porque desde el siglo XIX para acá la burguesía se ha empeñado en fragmentarnos y las lineas de división que ha explotado el capital han ido cambiando con las épocas. Pone como ejemplo el sexo, que ha sido una linea de fragmentación incluso desde antes de que el capitalismo se desarrollara como modo de producción dominante en Europa. La competencia entre hombres y mujeres dentro del mundo del trabajo ya supuso una linea de fragmentación. Pero fundamentalmente, la linea más importante de fragmentación ha sido las diferencias étnicas y raciales. Explotadas, sobre todo teniendo en cuenta que los países del centro capitalista, en su dimensión colonial imperialista, en su sometimiento a los países de Asia, de África, ha presentado a esas poblaciones aplicando una ideología racista o de supremacismo blanco, como etnias o razas inferiores. Ha intentado crear en las clases trabajadoras de los países del centro un sentimiento de xenofobia y en los países colonizados un sentimiento de odio hacia las clases trabajadoras de los países centrales. Esa linea de fragmentación la ha explotado muy bien la burguesía y hoy estamos viendo cómo eso se está reforzando, se le ha dado otra vuelta de tuerca más y cómo, para mantener los conflictos que hay en Oriente Medio, se está explotando el tema del islamismo para crear sentimientos xenófobos dentro de las clases trabajadoras de los países del centro. Ésto está funcionando; además, lo está capitalizando la extrema derecha con el crecimiento de los partidos fascistas -lo podemos ver en Francia, en Alemania, en Gran Bretaña-. Éste es uno de los retos más importantes que tenemos actualmente: construir una conciencia de clase internacionalista que pasa por desmontar toda esa argumentación xenófoba. Es muy difícil, tenemos delante un aparato de propaganda muy poderoso y nosotros unos medios rudimentarios.

Es necesario que las clases trabajadoras de todos los países adquiramos una conciencia de que el capital es el mismo en todas partes. Por tanto, la clase obrera también es la misma en todas partes.

Vuelve a tomar la palabra el segundo interviniente para acabar con la introducción al documento. Consiste en un análisis de lo que hemos calificado como “la izquierda en sentido genérico” distinguiendo en ellas las fuerzas comunistas de lo que es la vieja socialdemocracia, a la que correspondería más bien el término de social-liberalismo, y la nueva socialdemocracia (Podemos, Syriza, etc). Parte de hacer un cierto análisis porque la caida del socialismo en la Unión Soviética ha significado un golpe psicológico, moral y emotivo sobre el propio concepto de izquierda y especialmente, en lo que a nosotros nos afecta, a la izquierda comunista. Un golpe que ha puesto en tela de juicio cierta creencia diríamos “casi religiosa” dentro de las distintas corrientes comunistas, de una visión determinista. Es la visión que venía a sugerir que, puesto que el capitalismo tiene unas contradicciones internas que a largo plazo no puede resolver, pues puedes sentarte a la puerta a esperar ver pasar el cadáver del enemigo. Marx y Engel siempre enfatizaron que la caída del sistema capitalista no vendría tanto por sí mismo sino por la acción de los trabajadores, que las condiciones objetivas estaban ahí, pero que las subjetivas eran fundamentales.

Ni la vieja ni la nueva socialdemocracia están en condiciones de dar una alternativa al capitalismo. Lo primero porque no se cuestiona al capitalismo. Segundo, porque suelen apelar a factores críticos de segundo o tercer orden, no a los factores fundamentales del antagonismo y los intereses de clase, de carácter no neutral del estado y de cómo se produce la plusvalía.

La recuperación de nuestra presencia dentro del movimiento obrero pasa por trabajar también dentro de una nueva subjetividad. Es decir, del ideal del socialismo. En ese sentido, piensa que quizás sea lo más provocador, y donde nos enfrasquemos un tanto. Admite que ha podido ser planteado de un modo un tanto burdo, pero si no hubiera sido redactado de esa manera tan abierta, cree que siempre seguiríamos dando vueltas, hablando de la necesidad de la unidad pero sin una concreción. Entiende que cuando se pertenece a una Internacional o a una de las muchas fracciones de esa Internacional, plantear la creación de una Internacional que supere las divisiones históricas de las distintas corrientes comunistas puede resultar brutal. Cree que no es verdad, entiende que realmente hay un hecho incuestionable, y es que la desaparición del elemento político que justificó las divisiones entre las dos corrientes principales del marxismo, volver sobre debates de según qué tipo -sin decir que los debates no estén justificados- tendría mucha más justificación sobre el porqué desapareció la Unión Soviética que ciertos debates que en el fondo no hacen más que reforzar los bloques de comunistas frente a comunistas. En definitiva, en gran medida está superado objetivamente el hecho de las divisiones y que hay ciertos intereses de que esas divisiones en la práctica no desaparezcan. Es así como se plantea el ir a una idea de la Quinta Internacional, no porque la plantease Chávez, sino porque hoy es una necesidad. No como algo para hoy ni para mañana, pero en algún momento deberá ser planteado.

Y por último, y en lo que son los destacamentos, los agrupamientos, los grupos que no son específicamente partido -como el propio EEC- que pudieran existir en otros países, precisamente por la pluralidad de nuestra propia composición, cree que sería erróneo por nuestra parte plantear un solo socio en cada país. ¿Por qué no varios? Esa pluralidad existe si hay varias voluntades que están buscando el propio encuentro entre comunistas parece que lo lógico es que los socios los definamos por la proximidad de sus posiciones políticas a las que defendemos nosotros.

Bloque de discusión colectiva

Los compañeros pertenecientes al grupo que redactó el documento dan por concluida la presentación. El moderador abre el turno de palabras.

El primer camarada en intervenir se pregunta porqué los trabajadores de la Unión Soviética asistieron sin ofrecer resistencia al desmontaje sistemático de su modelo de sociedad. Reflexiona sobre la hipótesis de que no se sintieran propietarios de los medios de producción, de que no hubiera un modelo de organización de determinadas características en los medios de trabajo. Reflexiona también sobre una posible deriva de la burocracia, de la importancia del XX Congreso como punto de giro hacia posiciones revisionistas, de la influencia del eurocomunismo, etc. Sin quitar importancia al empuje del imperialismo, quizás tengamos que preguntarnos qué hemos hecho nosotros. ¿Qué falló ahí? Se hace la misma pregunta aplicada a Venezuela. ¿Por qué un estado asistencial refleja una política interclasista y es finalmente abandonado por los trabajadores? La clase trabajadora venezolana no se siente dueña de los medios de producción porque están en manos del capital, no ha habido una verdadera revolución, no ha habido una usurpación de esos medios. El imperialismo usa los medios de producción para boicotear la producción y la distribución. Estas limitaciones deben ser analizadas, comprendidas y explicadas.

Se pregunta a continuación por la importancia del rigor y de la disciplina. Pone el ejemplo de la sociedad capitalista, donde la apariencia es “multicolor” pero por debajo, en el ejército, en la policía, en la judicatura hay una disciplina jerárquica extrema. La sociedad no es consciente de la disciplina que rige en los estamentos que sustentan el sistema y se deja impresionar por una apariencia de libertad, consumo, multicolorismo, etc. Frente a esta disciplina del estado reclama una disciplina nuestra, la cual no considera incompatible con una visión amplia dentro del análisis marxista.

Toma la palabra un nuevo compañero. Señala que, en principio, los documentos hacen un análisis con el que está de acuerdo, quizás se pudiera ampliar, pero le parece bien. Sin embargo, echa de menos una conclusión. Él propone una conclusión que presenta a debate. Presenta el trabajo de armazón ideológica que se está realizando en el EEC que considera importante. Además, está convencido de que se tienen que estar dando iniciativas de este tipo en otros países europeos. Expone que si nos centramos unicamente en organizaciones de alcance nacional, cuando el imperialismo ha desplegado un ataque a nivel europeo tratando de recobrar su tasa de ganancia a través de la expropiación del estado del bienestar y de los derechos conquistados de los trabajadores, han quebrado la resistencia de la izquierda. Entiende por izquierda no solo a los comunistas, también incluye a aquellos de nuestra clase que militan en partidos de la socialdemocracia, que son realmente de nuestra ideología y ellos no lo saben o no lo quieren entender. Si vamos hacia la construcción de organizaciones de tipo nacional, nos las van a dar todas juntas. Hay que ir a la construcción de una organización de tipo internacional, que no tiene porqué llamarse Internacional, pero que podría heredar gran cantidad de reglas y el espíritu que se usaron en la I Internacional. Los partidos de tipo nacional no fueron capaces de conservar ese espíritu. Enlazando con lo que dijo el camarada anterior, él combina en su imaginario la disciplina del militante con una visión amplia de los problemas.

Nosotros pertenecemos a un club imperialista. Jugamos en ese club un papel secundario, tenemos bases que se usan como punta de lanza para la explotación de otros países. Nosotros estamos dentro de un área imperialista, y para combatir a ese imperialismo tenemos que actuar como destacamento amplio que tenemos que ayudar a crear en nuestro propio país e inmediatamente en toda Europa.

La primera internacional tenia secciones en distintos países. La segunda internacional fue la agrupación de partidos nacionales. Tenemos que aprender de la historia para corregirla. No se trata de copiar, hay que innovar, se trata de aprender y corregir.

Un nuevo compañero interviene. Si hay algo que a él le interesaría sería el cómo generar esta conciencia internacionalista. Pero al hilo del debate que se ha establecido le han parecido interesantes dos aspectos. Por un lado el tema de la Internacional y por otro, la cuestión de los principios, de la disciplina.

Respecto al tema de la Internacional piensa que vamos muy deprisa. No le parece normal plantear una internacional cuando no tenemos una estructura estatal. Tampoco entiende cuando se dice que tiene que ser una Internacional más amplia, más abierta. Es complicado pensar en una Internacional plural. El compañero no piensa que estemos en una situación realmente más propicia para pensar que hayamos superado las divisiones. La contradicción consiste en plantear una Internacional abierta a todas las corrientes del marxismo, cuando son algunas incluso antagónicas en algunas cuestiones, y a la vez hablar de disciplina. Es incompatible, no puede haber disciplina si no hay una firmeza de principios. Más aún si se quiere actuar de forma cohesionada.

El compañero anterior estaba poniendo como ejemplo la I Internacional. ¿Dónde acabó la I Internacional? ¿Cómo acabó? Habrá que ver en qué falló la I Internacional y habrá que ver también los aciertos de la II Internacional, que es una Internacional más cohesionada ideológicamente. Un resultado cercano y positivo de la II Internacional son las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil Española -se le corrige indicándole que eso lo organizó la III Internacional-. Poner como ejemplo la I Internacional él lo vería como un paso atrás. [Nota del acta: desde el momento en que se pone como ejemplo un hecho achacable a la III Internacional no queda muy claro si en todas las menciones del compañero a la II Internacional también quería referirse a la tercera.]

Un nuevo compañero quiere hacer una serie de apuntes telegráficos.

Hace poco tuvo acceso a un dato que le llamó la atención: el 97% del circulante financiero mundial es deuda. Actualmente cuanta más deuda controles, más poder tienes. Esto es un hecho nuevo en la historia del capitalismo. Es un dato objetivo que tiene que calificar el tipo de capitalismo del siglo XXI.

Entra ahora a recordar la cuestión introducida por el primer interviniente sobre los motivos de la caída del socialismo real. Está de acuerdo con el análisis del compañero y, siendo uno de los que han participado en la redacción del documento, reconoce que no pensaron en incluir ese tema. Propone que si el interés parece general, se puede pensar en una ampliación en esa linea. Si hay aportaciones sobre ese tema, que se presenten, se defiendan y está seguro de que enriquecerán el debate.

Quiere aportar también su visión sobre Venezuela. Según él, el que Venezuela no es un país socialista es algo que sabemos todos; que la revolución en Venezuela es una revolución socialista a él le parece claro; que hay contradicciones y se han cometido errores, por supuesto; que los medios de producción de ese país están en manos de la oligarquía apátrida, cierto. Pero que en Venezuela, donde él ha vivido, ya no hay niños con la barriga hinchada, también es totalmente cierto; que en todo el país hay médicos cubanos y venezolanos que te atienden gratuitamente las 24 horas del día, también cierto; que los mayores analfabetos pueden ir a las misiones Robinson a sacarse el graduado, también cierto; que en Venezuela se han construido un millón de viviendas, cierto. Que en Venezuela también hay una boliburguesía, cierto; que hay corrupción, cierto. Pero eso es lo que tienen las revoluciones democráticas, que son contradictorias. Y no olvidemos que Venezuela está en estado de guerra. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo; las mayores reservas, junto a Brasil, de agua; grandes reservas de recursos tan preciados como el coltán; por lo tanto Venezuela es un territorio muy apetecible para los EEUU y desde que Chávez es presidente el país esta bajo una guerra solapada. ¿Cuáles son los vectores de actuación de esta guerra? Un ataque a la moneda orquestado desde Miami. Lo que ellos llaman el bachaqueo, que es la exportación ilegal de grandes cantidades de productos subvencionados en Venezuela al otro lado de la frontera Colombiana, donde son vendidos con grandes beneficios. Y, por último, el ataque al precio del petróleo. Ante este panorama el compañero no ve sentido a abrir entre nosotros un debate sobre Venezuela, prefiere referir a lo que publican los camaradas del Partido Comunista de Venezuela, del Gallo Rojo, que, siendo críticos con el PSUV y siendo críticos con Maduro, son críticos pero desde la unión patriótica nacional.

Toma la palabra un nuevo camarada. Opina que el documento se está discutiendo saltando de una sección a otra y, siendo un texto complejo, este mecanismo no ayuda a clarificar el debate. Además, el documento entra en muchos temas a un nivel de detalle muy profundo, lo que hace que la discusión pueda perderse por los vericuetos que a cada uno le hayan llamado más la atención. Hace mención a esto porque piensa que la suerte que tienen las organizaciones que tienen una andadura larga es que esto ya lo tienen trabajado y, por tanto, cuando van a sus congresos periódicos, lo que hacen es recoger el análisis anterior que ya tenían hecho y lo actualizan con lo que consideran conveniente de la coyuntura del momento. Eso les facilita la discusión, porque hay partes de ella que ya tienen hecha. El EEC no está en esa situación. Partir ahora de cero mezclando camaradas organizados y no organizados en una discusión tan compleja como la política internacional, se presta a la avalancha interminable de matices.

El camarada piensa que el texto está bien porque entra en todos los temas y, por tanto, nos va a permitir discutir sobre todo e ir aclarando -no consensuando- posiciones para ver dónde está la discrepancia y dónde está el acuerdo. Si quisiéramos entrar en la discusión pormenorizada del texto, y según las anotaciones que el propio camarada ha hecho en el documento, podríamos estar discutiendo durante meses. El compañero pone como ejemplo -y sin ánimo de polemizar- la última publicación del Partido Comunista de Venezuela, donde el análisis es más complejo -y más crítico- que el que ha presentado el interviniente anterior. Con esto no pretende crear un debate sobre este asunto concreto, sino poner un ejemplo de lo difícil que es llegar al fondo de cada asunto y lo delicado que es adoptar una postura como la contraria. El que nosotros discutamos de Venezuela merece la pena porque es un enfrentamiento que está vivo. Tenemos que tomar sus datos, y tomar una posición política. ¿Qué hacemos en la parte que nos toca?

El compañero echa en falta, dado que somos marxistas y utilizamos el marxismo como método de análisis, la mención a que la economía a nivel mundial sigue cumpliendo la ley del valor, que no es más que la extracción de valor a través de trabajo no pagado. En ningún momento de la ponencia se usa esa terminología y, por tanto, no estamos viendo cómo está funcionando hoy en día el capitalismo. Si lo trasladamos a nuestro país, la economía capitalista está creciendo a un tres y pico por ciento, sin embargo no se ha hecho a raíz de ningún desarrollo o inversión en ningún sector productivo nuevo. ¿De dónde lo han sacado? Si tenemos un PIB que es similar al de 2007, ¿cómo con tres millones menos de personas trabajando es posible producir y tener ganancias sin haber hecho ninguna inversión en ningún nuevo sector de producción? La explicación la da el que tres millones menos de salarios es capaz de producir la misma riqueza que hace siete años. Por tanto, lo que está haciendo el capital en este país es utilizar la explotación de manera absoluta para incrementar su tasa de ganancia. El sistema usado a nivel mundial es similar, sin embargo el compañero no ve ese tipo de análisis en el texto. Cuando lee en el documento términos como “caida de la URSS”, “implosión”, “desaparición”, a él no le dicen nada. Lo que tenemos que decir es que la Rusia actual, la antigua Unión Soviética, está ahora dentro del capitalismo, porque eso sí que explica algo a la gente. Otra cosa es que, como dijo otro camarada, tengamos que explicar qué pasó allí. ¡Claro que tenemos que explicarnos qué pasó allí! ¿Cómo podemos explicarnos el que se pase de un modelo socialista -que cada uno lo llame como quiera- a un modelo capitalista sin que haya habido una resistencia de los trabajadores de la antigua Unión Soviética? Eso pasó allí, y está pasando en China, y está pasando en Vietnam. Si nosotros analizamos desde un planteamiento de que la extracción de valor se hace a través de trabajo no pagado, tenemos que meter ese análisis en el documento. Si no, estamos utilizando terminología de países contra países, y no es así. España no se pelea con Alemania: las industrias más desarrolladas del norte de Europa necesitan cerrar las industrias de aquí porque ellos necesitan quedarse con nuestro mercado. Y el estado alemán como tal estado lo que hace es implementar el que esas políticas sean posibles. La actuación de Rajoy, desde el punto de vista del capital lo ha bordado, desde el punto de vista de los trabajadores nos ha jodido. Nos ha quitado sueldos, prestaciones, etc. Todo el desarrollo para que el capitalismo español siga manteniendo su tasa de ganancia. El euro es la política que ha permitido bajar los salarios dentro de la Unión Europea, pero no particularmente a los españoles y a los portugueses, sino también a los propios alemanes. Los ocho o diez millones de trabajadores alemanes que están con los “minijobs” no representan ni más ni menos que una bajada de salarios. Y la bajada de salarios en un sector de producción obliga a que el resto de trabajadores tengamos que aceptar esas condiciones de más sobreexplotación. Y si no analizamos desde esos parámetros económicos no podemos saber lo que está pasando. Y no es un problema solo de que luego analicemos cómo funciona los distintos países o los distintos niveles de organizaciones o de resistencias dentro de cada uno de los países. Cuando se mezcla en el texto Bolivia, Brasil, Venezuela, Nicaragua y demás, no todos están en la misma situación, ni tienen el mismo desarrollo de contestación ni de organización popular. Lo que está ocurriendo en Venezuela no tiene absolutamente nada que ver con lo que está ocurriendo en Brasil. Brasil es un país prácticamente imperialista dentro del ámbito de América Latina y utiliza los mismos métodos que usa la burguesía española, y el partido que está allí dirigiendo, el PT, no es más que un partido como podría ser aquí el PSOE. Otro ejemplo: en el texto se mezclan países que son productores de petróleo con países que son productores de gas. Y la pelea que tienen las dos macroempresas rusas que intentan traer el gas -no el petróleo- a Europa es un factor que nos explica en parte lo que está pasando, porque hay una necesidad de las empresas multinacionales rusas que necesitan canalizar y controlar parte del comercio del gas a nivel internacional y por eso se justifica la bronca con Turquía, la irrupción de Irán como nuevo exportador de gas. Tenemos que intentar analizar, más que desde el punto de vista de países que lo que tienen que hacer lógicamente, como buenos países capitalistas, es intentar defender los intereses de sus empresas, intentar ver cómo funciona la economía dentro de esos sectores que están implementando.

No quiere dejar de mencionar el tema que tratá la compañera en la introducción sobre la influencia de las migraciones en la clase obrera porque lo tenemos abandonado. Lo tenemos como un tema humanitario, más que de unidad de la clase obrera.

Aprovechemos el proceso hacia la tercera asamblea y el periodo que se abre después para discutir sobre todos estos temas que el documento nos ha puesto encima de la mesa.

Por último, hace referencia al camarada que unas intervenciones más atrás se preguntaba cómo podemos nosotros aportar a la lucha antiimperialista. ¿Cuál es nuestra tarea? Se fija en el mensaje que transmiten desde todos los partidos: PP, PSOE, Podemos, IU. ¿Qué piden todos ellos? Estabilidad. ¿Para qué? Para que los capitales se desarrollen con tranquilidad. ¿Qué necesitamos nosotros? Inestabilidad. Estabilidad en la época de crisis es lo que les ha permitido a ellos bajar los salarios. De la inestabilidad es de donde nosotros podemos encontrar las vías, cuando el capital está intranquilo es cuando nosotros podemos hacer algo.

En cuanto a la propuesta de Chávez, casi ningún partido le hizo caso porque era una propuesta muy ambigua, muy laxa. Pero el camarada sí que cree que necesitamos coordinación internacional. Al igual que lo que el EEC intenta hacer aquí, debería hacer un acercamiento entre organizaciones que se cuestionan las mismas cosas en distintos lugares. Llamémosle como queramos, podemos entrar a analizar todas las Internacionales, pero sí necesitamos una coordinación para un planteamiento internacionalista.

Uno de los camaradas que participó en la redacción del documento hace una breve intervención para hacer notar que de los temas tratados hasta ahora en la reunión, el que él ve que puede merecer con mayor un desarrollo es el de las migraciones, que ha quedado recogido muy de soslayo. También está de acuerdo con reforzar el papel en el texto de la ley del valor como factor explicativo.

Toma la palabra otro de los autores para repasar varios de los temas sacados en las últimas intervenciones.

Primero aborda el tema de la Internacional y lo primero es ponerlo en su sitio. Por un lado, no pensar en algo así como una propuesta para abordar mañana. Por otro lado, recapacitar sobre el valor de las palabras, que a veces impresionan mucho. Al final, una Internacional es la coordinación de asociaciones internacionales de clase. A continuación inicia un recorrido por las distintas internaciones. Sobre la primera, siendo el modelo interesante, su composición no nos sirve. Ni Bakunin fue leal con los marxistas ni aquello podía durar mucho tiempo teniendo en cuenta las discrepancias respecto al estado. La segunda demostró con claridad dónde estaban sus límites: en la Primera Guerra Mundial demostró que era incapaz de dar respuesta a las ansias de paz entre los pueblos y lo que hizo al final fue subordinarse a la guerra entre las clases. Sobre la tercera y la cuarta se pueden mantener grandísimos debates que hoy ya no operan sobre una realidad que ha dejado de existir. Quizás podríamos obtener de ellas conclusiones históricas pero no debemos olvidar que algunas de ellas están sustentadas en la voluntad de que permanezca la diferencia. Y mientras el camarada no se considera congeniando con los miembros del secretariado de la IV Internacional, no tiene ningún problema en defender la honestidad y la actitud de cooperación con otros comunistas de amplios sectores trotskistas. Cuando decimos refiriéndonos a una nueva Internacional que es algo que no puede funcionar, él no sabe si funcionará o no, pero mirando el ejemplo del EEC, la realidad es que se pueden reunir comunistas de muchas tendencias. Necesitamos volver a unirnos. Primero empezar a hablar, y ver si después de empezar a hablar sentimos la necesidad de fortalecer principios comunes.

En cuanto al tema de la generalización con los países Latinoamericanos, claro que entiende que son realidades diferentes, pero todas ellas tienen algo en común: la alianza de sectores de las oligarquías nacionales con el imperialismo para llevar a cabo procesos de redistribución de la renta. En el mejor de los casos, lo que se ha dado desde Venezuela hasta Bolivia pasando por Ecuador, es una redistribución de la Renta aprovechando un momento en que gran parte de las inversiones internacionales de capital, derivado desde el centro hacia la periferia, han afluido por una coyuntura histórica. Por otro lado, la comparación del PT de Brasil con el PSOE de España él no la haría ni por origen histórico, ni por composición, ni por políticas concretas. Por supuesto que a nivel internacional mantiene unas alianzas en las que no cuestiona en absoluto ni al liberalismo ni al capitalismo, pero sí es cierto que en otras cosas ha defendido causas como Venezuela y su gobierno. Mientras tanto, el otro día podíamos ver a Carmona -del PSOE- en televisión diciendo que él no pactaría jamas con los que apoyan a un gobierno como el de Venezuela que encarcela a miembros de la Internacional Socialista. Esas diferencias existen y en esas diferencias gobiernos burgueses de clase media que hacen ciertas políticas redistributivas como Venezuela o como Argentina, han sido gobiernos que han contribuido a aplicar que los procesos democráticos y populares -que no socialistas- no fueran aislados como han querido aislarlos. Atacar a Venezuela, Argentina o Brasil forma parte de una estrategia general.

En cuanto al tema de Alemania, cree que se dan dos fenómenos. Uno a nivel europeo: hay una política de las multinacionales marcando las agendas a los gobiernos. Pero sí resulta claro que Alemania es el agente de esos sectores del capital y de las oligarquías que está marcando las agendas a todos los demás gobiernos. Hoy el peso de las políticas reaccionarias las marca la Unión Europea, el BCE, Alemania. Todos los gobiernos que representan a los intereses del capital tienen el mismo objetivo de defender al capital europeo, pero lo que es evidente es que no es lo mismo el que lo plantee un país del sur a que lo plantee un país del centro con un potencial económico mayor, entre otras cosas porque los de los países del sur le crean problemas de legitimidad a sus propios gobiernos. La política que marca Alemania, Rajoy la querría ahora mismo, pero la consecuencia es que ha perdido las elecciones aún ganándolas. La política que hoy dentro de la UE marca Alemania, está poniendo a un montón de países patas arriba. Alemania está jugando el papel de ser el capataz del capital europeo.

Toma la palabra otro camarada para incidir en este tema. Según su opinión la frase del texto que dice “El dudoso éxito de su funcionamiento radica en la transferencia de las rentas nacionales de los países del sur hacia los del centro y norte de la Unión” es incorrecta. Cuando aquí viene una multinacional alemana y nos pone a trabajar para fabricar productos alemanes que luego ellos utilizan en los mercados internacionales lo que están es expropiando la plusvalía de los trabajadores españoles que trabajan para ellos, pero no hay una transferencia de propiedad; España no tiene capital como tal. Lo que hace el estado español es implementar que las políticas de explotación se lleven a todos los efectos pero no hay un capital de renta nacional que se lo lleven los alemanes. El país da soporte a que sus empresas defiendan sus negocios, no es el país como tal. Lo mismo que nosotros con Telefónica cuando opera con Sudamérica. Nosotros como trabajadores españoles no salimos beneficiados. Rajoy lo que hace es implementar en este país la política que marca la UE para que los capitalistas españoles en este país saquen la mayor plusvalía posible, por eso dicen que no ha habido inversión y, sin embargo, ha habido crecimiento. Nos lo están quitando del salario diferido, del salario indirecto y del salario directo; pura explotación. No se puede explicar la situación diciendo que el gobierno de Rajoy es “muy malo”. Lo que hace el gobierno de Rajoy es facilitar que la bajada de salario en sus tres variantes se pueda producir, y eso es el euro. El euro es la herramienta que necesita el capital internacional europeo para bajar los salarios a nivel europeo. Nuestras herramientas clásicas lo explican bastante bien, manejémoslas para salir ahí fuera y que la gente pueda comprender por qué necesita el capital quitarnos maestros y quitarnos sanidad y privatizar. Si el capital no tiene dónde invertir tiene que buscar sitios donde invertir. No privatizan para dar el negocio a un amigo, privatizan porque tienen que crear nichos de negocio donde meterse.

Interviene otro camarada. Le parece que los documentos nos sirven para abrir una serie de discusiones e incluso para identificar las cosas en las que estamos más de acuerdo y en las que hay más divergencias. En cuanto al tema de la Internacional, él tiene especial interés en discutir sobre la primera, la segunda o la tercera. Él cree que debemos ir a la discusión porque nosotros como trabajadores en España no tenemos ninguna posibilidad de salir de la explotación del imperialismo y del capital extranjero nosotros solos, si no es con la ayuda de los franceses, de los italianos, de los alemanes o de los portugueses. Lo podemos ver a lo largo de la historia, no solamente en España, sino en cualquier otro país. Las revoluciones no se van a dar como se han venido dando hasta la última revolución que ha habido: una organización que crea una inestabilidad y de ahí surge una revolución; no. Las próximas revoluciones o se hacen con una colaboración plena y mutua de todos o ninguna saldrá adelante. En cuanto a la discusión sobre la enseñanza de la I Internacional le parece un ejercicio estéril. Si a él le interesa el tema, ya se informa por sus medios como cultura. Nosotros tenemos que hacer cosas nuevas, tenemos la obligación. Es como la manera de salir a la calle. Es algo que hay que pensar cómo se está haciendo. No podemos seguir saliendo en manifestaciones minoritarias y que no nos llevan a ningún sitio. Todo eso tenemos la obligación como comunistas de analizarlo. Nos puede parecer de locos estar pensando en una organización internacional pero nuestro pensamiento tiene que ir proyectando hacia eso. Investigar sobre cómo y porqué cayó la URSS puede ser objeto de estudio, pero no método de confrontación, y menos de medio de confrontación entre comunistas, que es lo que ha sido durante los últimos cincuenta años. Nos enzarzamos en discusiones que nos llevan a donde estamos. Si queremos hacer una cosas nueva, y espera que vayamos por buen camino, nos tenemos que dejar las mochilas en casa y avanzar. Su mochila es una experiencia de lucha, de fracaso, de no saber dar lugar o participar en una organización que haya sido capaz de emprender la marcha revolucionaria en este país. Eso son enseñanzas, y es como lo debemos proyectar hacia adelante.

Vuelve la palabra a uno de los compañeros que defienden el documento. Quiere aclarar el punto que ha sido criticado en una intervención anterior sobre la transferencia de rentas nacionales. Explica el tema de la deuda. En este ámbito, aparte de la cantidad prestada hay garantías de cobro que son productos secundarios de tipo financiero que actúan como seguros por impago. Dentro de la inversión internacional tanto en deuda como en estos seguros, países como Portugal o como España tienen como principales acreedores a los bancos alemanes. Estando el corazón económico de Europa en la City de Londres, son los bancos alemanes los que tienen la deuda de los países del sur. Sí que hay una transferencia a través de la deuda.

Interviene otra vez el camarada que hizo la crítica a la expresión sobre la transferencia de rentas nacionales para intentar aclarar. Cuando se presta dinero desde Alemania a España, no lo hace una empresa pública alemana o el estado alemán. Es un banco privado, como puede ser el Deutsche Bank, el que presta dinero a un banco español como el Santander o Caja Madrid, a los que a su vez nosotros contratamos la hipoteca. Por un lado, nuestra casa es la garantía de ese préstamo, pero, a la vez, ese banco alemán contrata un seguro a una tercera entidad para tener la seguridad de que, en caso de impago, el va a recuperar su dinero. Es todo un negocio entre capitalistas. La función de los estados es vigilar que eso se cumpla. Cuando viene Merkel a apretarnos las clavijas o le hacen un préstamo al estado español para rescatar un banco, están trabajando para que el banco privado alemán se lleve su pasta. ¿Quién paga en cualquier caso? Si nosotros no podemos seguir pagando la casa nos quitan el piso, con lo que nos quitan en realidad el salario que llevamos invertido hasta el momento en pagarlo. La función de los estados es el que todo este mecanismo funcione a nivel general.

Toma la palabra una nueva compañera. Quiere incidir en la importancia que pueda tener la explicación de la caída de la URSS. Quiere enfocar esa discusión como un instrumento pedagógico. Agradecería que se difundieran referencias sobre bibliografía fiable sobre el tema. En el imaginario colectivo todavía está presente la asimilación de comunismo con URSS. Todos nos hemos visto enfrentados a la pregunta de “Bueno, ¿y por qué cayó la URSS?”. Profundizar en este tema es muy importante para darnos una explicación a nosotros mismos, aplicar un análisis marxista a este fenómeno, y para aclarar a los demás. Claro que hay que mirar para adelante, pero en este caso concreto de la caída de la URSS tenemos la necesidad de explicar a nuestra clase que es importante luchar por el comunismo, y que el comunismo no se agota en las experiencias de la Unión Soviética o de las supuestas experiencias comunistas de China. Hay que reconocer los yerros, pero lo primero es saber cuáles son.

Interviene otro compañero. Él ha discutido el documento previamente con un grupo de camaradas y piensan que el texto contiene cuestiones que son de análisis de coyuntura (imperialismo, conflictos interimperialistas), que no niegan que sea un análisis imprescindible. Nos ve también un poco eurocentristas: por ejemplo, no se ha mencionado África. En el análisis de coyuntura, una vez contrastadas las fuentes, etc, podemos estar más de acuerdo. Pero después se abren un abanico de cuestiones ideológicas, que es dónde puede haber más conflicto. No dice que sea malo, la confrontación de ideas es buena si se da con voluntad superadora, sobre todo si, con humildad, vemos el estado de debilidad y caos que tenemos ahora. No vale con proponer espacios “nuevos” o una “nueva” internacional. ¿Estamos hablando de nuevo porque estamos en un contexto nuevo o porque es algo superador en lo ideológico?

Por ejemplo, le ha llamado la atención la mención a un imperialismo más agresivo de EEUU frente a un imperialismo menos agresivo de Rusia. El compañero piensa que eso es una trampa: el imperialismo es imperialismo, y busca un objetivo que es hegemonizar y ampliar su mercado. ¿Cuál es la diferencia en el contexto actual entre los rusos y los americanos?: que la táctica de los americanos es desestabilizar, es hacer guerras, etc y los rusos están en una posición defensiva, de defender sus posiciones en Siria, su posición en Ucrania, etc.

Sobre la caída de la URSS, plantear la cuestión como que las razones fueron la burocracia y que la producción no estaba en manos de los trabajadores, es una simplificación. No niega que pudieran ser dos factores importantes, pero es un reduccionismo que no refleja la multitud de problemas a los que se enfrentó la Unión Soviética.

En cuanto a Venezuela, ha oído decir que es una revolución democrática, un concepto que a él le cuesta comprender. En su grupo defienden a Venezuela en tanto que es un país oprimido por el imperialismo que está conquistando su soberanía y van a defender todas las reformas que beneficien a la clase obrera venezolana.

Apoyo a Siria, apoyo a Irán, incluso apoyo a Rusia porque están enfrentados a un imperialismo que es agresor. No MÁS agresor, sino agresor.

Sobre Israel se han dicho dos cosas en las que coincide. Primero, que hay ver qué han dicho los propios palestinos. Si estamos hablando desde el internacionalismo, lo obligado es generar vínculos. Es más, no vería descabellado generar vínculos no solo con organizaciones marxistas, sino con organizaciones antiimperialistas y con organizaciones populares a nivel internacional. Decidir desde una reunión en Madrid si el estado de Israel debe seguir existiendo no le parece normal.

También le ha llamado la atención cuando otro compañero ha planteado la cuestión de la identidad nacional. ¿Con qué legitimidad decimos que Israel es un estado que debe desaparecer? Está de acuerdo en que enfrentar un nacionalismo con otro o con un nacionalismo mal entendido no es la solución.

¿Desde qué contexto hablamos de la desaparición de Israel? ¿Desde la persistencia del capitalismo? ¿Desde una Palestina capitalista con opresión de clase? Si es para eso él no se molesta. La cuestión sobre si Israel es una nación o es un estado le recuerda a la cuestión nacionalista que tenemos en el estado español. ¿Son debates similares?

Tras un breve descanso.

Un camarada retoma el tema de la caída de la Unión Soviética. Para él, la “guerra de las galaxias” de la era Reagan fue un mazazo económico este país. La URSS, un estado redistributivo, no pudo asumir los costes de esa etapa de la carrera armamentística. Siendo ese aspecto comprensible, lo que en su opinión requiere de un debate extenso es el motivo por el que no sale la clase obrera a defender su estado. No quiere entrar con teorías apresuradas, y piensa que esa cuestión es digna de tener su propia reunión dedicada.

En cuanto al tema de que una nueva Internacional supone una renovación en lo teórico no está de acuerdo. Todos partimos de un tronco común, que son las obras de Marx y Engels. Luego están los que piensan -como él mismo- que Lenin es un maestro imprescindible. En cuanto a los trotskismos, hay muchas corrientes, él no comparte las exclusiones en bloque. Hay mucho trotskismo que ha sido muy destructivo y hay otra parte que puede ser válida para acompañarnos en e EEC. Trotsky es parte de nuestra herencia marxista, es un referente inevitable. Desde la formación del ejército rojo hasta la formulación de alguno de sus postulados que pueden ser discutibles, pero están ahí y han generado reflexión. Con todos sus errores, los trotskistas son probablemente los que más producción teórica han generado. En algunos tratados de economía podemos llegar a encontrar ciertas posiciones trotskistas que no son precisamente el trotskismo keynesiano del gobierno griego. Una nueva Internacional sería comunista porque puede pensar que hay trotskistas que lo son, igual que son comunistas los maoistas, igual que los marxistas-leninistas, o cualquiera que se reivindique marxista. Hoy día ya no quedan los marxistas académicos, hoy reivindicarse marxista es regirse por la máxima de que “el mundo, lo que importa es transformarlo”.

Entra una nueva intervención. En Venezuela, en las últimas elecciones, dos millones de personas no fueron a votar. No es que votasen a la extrema derecha, es que no fueron a votar. A él le llegan casos de personas que han recibido una casa de la Misión Vivienda Venezuela y que están bailando de alegría porque ha triunfado la oposición. En un estado asistencial, el trabajador y la trabajadora no son conscientes de su derecho.

El estado de Israel, nos guste o no, es un estado soberano, del mismo modo que la República Sudafricana lo era en la época del Apartheid. Lo que no está en tela de juicio es la soberanía del estado de Israel. El estado de Israel no es un estado judío, no está en la Constitución. Es un estado reconocido internacionalmente, siendo la Unión Soviética de los primeros que lo reconocieron. Nosotros desde aquí nos somos quiénes para darle o quitarle potestad de soberanía. Para lo que sí estamos es para denunciar políticas que son de apartheid, del mismo modo que podemos denunciar al régimen genocida que gobierna hoy en el estado de Israel. Si la memoria no le falla, esa es la postura del Partido Comunista de Israel.

Un nuevo camarada que aún no había intervenido declara que el documento le parece interesante y positivo y sirve para una discusión. Y, obviamente, esa discusión va a ser -debería ser- muy larga. Como prueba de la importancia del debate, señala como durante el transcurso de la reunión, en la que ha habido temas muy intensos, no podía evitar estar de acuerdo con cada uno que tomaba la palabra, dado que desde todos los puntos de vista venían aportaciones interesantes.

Toma como ejemplo la discusión sobre la transferencia de rentas del sur al norte de Europa. Él sí que piensa que hay esas transferencias de renta. Pero lo que sí debía pasar es que los que defiendan una postura expliquen los mecanismos, sobre todo la deuda, que hace posible esa transferencia.

En el tema de la Internacional, más allá de la propuesta de Chávez, incluso más allá de la propuesta del propio documento, cuyo autor ya ha declarado que ha metido la propuesta con cierta intención provocadora, lo que opina el camarada es que es necesario tratar este tema, es necesario ir construyendo una coordinación internacional. En esta coordinación él ve dos niveles: un primero en el que se podrían establecer contactos con organizaciones progresistas o de izquierdas -en el sentido fuerte de la palabra- y un segundo en el que se establecieran contactos con organizaciones netamente comunistas. Una construcción de coordinación en la que vayamos apoyándonos en las luchas unos a otros. En el tema de las corrientes tenemos que ir tendiendo puentes y ver los que han empezado a tender otros.

Un compañero trae una lista de anotaciones sobre el documento que pasa a revisar una a una:

En la página 4 apoya la frase “si no revertir, parar o impedirlos, organizar, impulsar y solidarizarnos con cuantas Resistencias sean menester” y cita ejemplos de luchas que requieren apoyo. En cualquier caso, recuerda que hay que distinguir las falsas luchas populares como las de la plaza Maidan y sus apologetas como Alba Rico. Hay que distinguir cuándo algo es una revolución del pueblo o una revolución de colores.

En la misma página se hace una mención a la división primer-tercer mundo. El camarada nos recuerda que todos somos clase trabajadora más allá de las divisiones.

En el caso de Venezuela, que es mencionada al final de la misma página, no basta con explicar porqué la revolución ha perdido apoyo. Hay que dar explicaciones prácticas de cómo se combate un ataque económico, cómo se contrarresta un bloqueo. Es un tema que luego se vuelve a mencionar en la página 14.

Sobre el tema de la Internacional, del que tanto se ha hablado, cita tres referentes en Europa que no hay que olvidar. Uno es el Partido Comunista de Grecia, el más potente del continente, el Partido Comunista de Portugal y, finalmente, el Partido Comunista de la Federación Rusa.

En la página 6, la frase “el papel preponderante del imperialismo norteamericano parece estancarse…” le hace dudar. Para él no está nada claro que el imperio norteamericano esté condenado a caer. La experiencia del capitalismo europeo y norteamericano para resurgir de sus crisis está más que probada.

Sobre el tema de los refugiados, hay que apoyarlos, pero no le parece casual. A la economía alemana le interesa ese flujo de mano de obra barata. Hay que ver qué hay detrás de este flujo migratorio, por supuesto cuidando muy bien de no dar a entender posturas de extrema derecha.

Sobre la mención al régimen de al-Asad, diciendo el documento que es un régimen burgués -lo cual admite- cree que habría que recordar que estamos antes un país en el que la producción de petróleo sigue siendo estatal. También en referencia a Siria, el apoyo que hace de Rusia en su labor en este país hay que tomarla con cautela. Él está convencido de que, si le interesa dentro de unos meses, Putin no dudará en dejar a Siria en la estacada.

En la página 15 se habla del pueblo saharaui y kurdo. El pueblo kurdo pueden ser los nuevos bosnios. Hay dos kurdos: los de Turquia y los de Siria e Iraq. Estos últimos son una cuña del imperialismo. [ Se crea cierta polémica en la reunión discutiendo si los kurdos sirios juegan el mismo papel que los de Iraq o no ]

Sobre el Dombass, siendo una de las luchas más importantes que hay en Europa ahora mismo, para él hay que tener cuidado con las oligarquías que, jugando a dos bandas, se están haciendo con el control de la zona. Han asesinado a varios mandos militares opuestos a la negociación y según parece están intentado desmantelar la brigada comunista.

Donde se trata el punto de la salida de la OTAN, punto que apoya, cree que debía ir seguido de una discusión sobre qué modelo de defensa vamos a querer.

Se cierra el acto recordando que el día 12 de marzo las reuniones de todas las comisiones van a ser paralelas e invitando a los camaradas interesados en este documento a inscribirse en su sesión.

 

Convocatorias

11F: Manifestación #HuelgaNoEsDelito, es un derecho.

11 de febrero. mani derecho a huelgaManifestación por el derecho de huelga.

jueves 11 de febrero de 2016, 18:30h.

De Cibeles a Sol.

En estos momentos hay más de 300 trabajadores y sindicalistas con procedimientos judiciales abiertos an base al artículo 315.3 del Código Penal. En muchos casos se pide pena de carcel.

Ocho compañeros de la empresa Airbus se enfrentan actualmente a un juicio en el que el fiscal solicita para cada uno de ellos más de ocho años de carcel.

La participación en piquetes informativos es un derecho.

Libertad sin cargos para las compañeras y compañeros encausados.

Derogacíon del artículo 315.3 del Código Penal y de la Ley Mordaza.

13F: Manifestación contra la represión.

13 de febrero. mani antirepresivaManifestación contra la represión.

sábado 13 de febrero de 2016, 18:00h.

De Sol al Ministerio de Justicia.

Toda la información, comunicado y adhesiones aquí.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 28 enero 2016

Boletín de información del EEC. 28 de Enero de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Crónica de la reunión de debate del documento de programa político

Tal y como hemos estado anunciando, ya han comenzado las sesiones de debate sobre los documentos que los grupos de trabajo presentaron en diciembre (podéis encontrar el calendario de próximas reuniones en la sección de convocatorias de este mismo boletín). El pasado domingo día 24 se celebró la sesión de discusión del documento de programa político. Este boletín va a estar dedicado practicamente en su totalidad a relataros la crónica de lo que allí se dijo.

El ambiente de la reunión fue relajado y amistoso a pesar de que la discusión no se quedó en la superficie de los temas. Si estás en Madrid en la fecha de alguna de las próximas sesiones de debate te animamos a que asistas aunque no tengas enmiendas preparadas.

El documento que se discutió y que es mencionado constantemente en la crónica es el que se envió por correo en diciembre. También lo tienes disponible aquí. Pasamos sin más a reproducir la crónica recibida.

Presentación

El pasado domingo 24 de enero tuvo lugar en la sede del sindicato co.bas la que es la primera de las reuniones de Madrid para hacer una discusión colectiva de los documentos de trabajo presentados en diciembre por los grupos de trabajo.

El grupo que elaboró el documento de programa político presentado en diciembre estaba compuesto por integrantes de varios puntos del estado. En el debate que tuvo lugar en Madrid estaban presentes dos de ellos. Tras elegir entre los asistentes a la reunión a los encargados de moderar y de tomar acta, los dos compañeros se repartieron la intervención inicial en la que ellos mismos señalaron las que consideraban lineas fundamentales del trabajo.

Introducción

Según su intención, el documento pretende dar una visión general de la situación actual del capitalismo y una serie de posibles lineas generales de acción política comunista. La primera sección intenta situarnos en el contexto de la crisis, de una crisis que se produce debido a la tendencia a la baja del beneficio capitalista pero que estalla en el año 1973 con la apariencia de una crisis del petróleo. Desde ese año, las pequeñas recuperaciones se ven jalonadas por recaidas continuas: crisis de la deuda de América Latina en el 80, México en el 94, “tigres asiáticos” en el 97, las .com en el 2001 y, por último, la que arranca como “de las subprimes” en EEUU en el 2007 y que aún estamos sufriendo. El capitalismo no remonta como lo ha hecho otras veces; las recuperaciones son cada vez más breves y los momentos de crisis, como está demostrando ésta, son cada vez más profundos y más largos. También trata la primera parte sobre la ruptura de la unipolaridad imperialista provocada por la caída de los regímenes comunistas. Donde parecía que iba a surgir una única potencia hegemónica, los EEUU, se produce un despunte de nuevos actores internacionales como China o Rusia que entran en juego como países capitalistas emergentes. Por último, se señala la importancia en estos momentos de los efectos de la desregulación del sistema financiero y de la amenaza que supone el TTIP a la soberanía de los países y a los derechos sociales y conquistas históricas de la clase trabajadora.

En la segunda sección, partiendo del análisis de la crisis capitalista y de las consecuencias sociales (se ofrecen cifras sobre la pauperación progresiva de la clase trabajadora) y del intento de la burguesía de recuperar su tasa de ganancia (acumulación por desposesión) se pasa a analizar otras crisis paralelas. Se hace hincapié en que siendo paralelas no son independientes a la crisis capitalista, ya que tienen como lógica la misma lógica del beneficio. Se refieren a la crisis energética, a la ecológica-medioambiental, a la alimenticia o a la crisis hídrica. Simultáneamente se produce una crisis de legitimidad política en la medida en que el estado del bienestar y las instituciones de la democracia liberal se habían unido como un todo indisoluble y la crítica reformista se ha dirigido hacia las instituciones intentando salvar el tipo al capitalismo. A esta situación se ha unido un fenómeno reciente: el capitalismo está propiciando la aparición de estados fallidos allí dónde no puede ejercer un control directo, siendo este el caso de Iraq, Libia o Siria.

Este escenario dibujado en las dos primeras secciones nos lleva a una apartado muy breve que habla de la necesidad del socialismo frente a la barbarie del capitalismo. El socialismo no es ya un escenario de igualdad y de auténtica democracia social, económica, política de los trabajadores sino en una necesidad de supervivencia de la humanidad.

Sigue un apartado en el que se habla de lo que es “izquierda sistémica” y sobre la necesidad de la lucha ideológica. Por izquierda sistémica se entiende aquella que parece aceptar el discurso de la lógica capitalista y que acelera su proceso de renuncia a cualquier lucha ideológica. Se recuerda cómo en ella ha penetrado el ciudadanismo, la ideología 15M, la visión de la desaparición de la contradicción esencial de clase trabajo-capital en favor de un “todos somos clase media”. El apartado incide en la necesidad de luchar contra toda esa involución ideológica. El discurso de la “mayoría social”, el que tiene como lema el del 1% frente al 99%, parece señalar como enemigos a los plutócratas de más alto nivel, presentando como víctimas a todos los demás. Y siendo verdad que las clase medias y patrimoniales, empresariales, PYMES, son atacados en la lógica de concentración del capital, no podemos olvidar que son explotadores, y no podemos formar el mismo bloque. Hay que invertir esa dinámica; no puede ser que no entendamos que las propias pequeñas y medianas empresas son también parte de la estructura capitalista y que en ellas se produce una vulneración de derechos y una explotación más intensiva que es en muchos casos más fuerte que en las grandes multinacionales.

En un subapartado dentro del punto anterior llamado “formas efectivas de organizarse para la acción colectiva frente a nuevas formas de organizarse” se hace una crítica demoledora sobre el asamblearismo, la supuesta horizontalidad o el nadie-nos-representa, que al final no supone más que un coro de individualidades. Frente a ello se defiende la necesidad de una forma organizada de combatir.

El compañero pasa a resumir el quinto apartado, donde se desarrolla la visión de la lucha organizada, algo clásico y básico dentro del marxismo. Algo básico si a lo que aspiramos es a una transformación social radical, como es cambiar las relaciones productivas. Se catalogan de una manera esquemática los modelos de organización en dos tipologías: el modelo de organización de masas, propio de la socialdemocracia aunque también presente en el eurocomunismo, y el que podríamos llamar modelo leninista de organización basado en el centralismo democrático. Todos los modelos tienen ventajas y debilidades pero se parte de la base, quizás subjetiva, de que el modelo de organización es un reflejo del objetivo que se tiene. Es decir, si te planteas un objetivo fundamentalmente electoral, cuanto más alcance la organización, aunque sea de una manera más difusa, más posibilidades tienes. Si te planteas hacer la revolución, necesitas un modelo más organizado para hacer frente a un poder que lo está también. En el documento han pretendido reflejar con honestidad los malos usos del centralismo democrático aunque se incide en que estos casos no invalidan el modelo, sino que ponen en evidencia su aplicación práctica incorrecta.

Es condición necesaria pero no suficiente una organización revolucionaria para hacer la revolución; es lo que la diferencia de un simple levantamiento. La revolución no es la toma del poder ni echar a determinada gente, sino provocar la transformación de un sistema de explotación a otro sin ella, de sustituir a una clase en el poder por otra clase. Se critica el reformismo basado en la lucha parlamentaria en cuanto que ha demostrado sus limitaciones a lo largo de más de cien años. Se critica, por último, el idealismo surgido principalmente a raíz de la caída del muro, que da por terminado “el ciclo de octubre” y que entiende que la nueva teoría marxista debe ser elaborada desde el encierro y la reflexión para ser presentada como una revelación a la clase trabajadora expectante. Frente a esto, se defiende la retroalimentación de la teoría y de la práctica.

Por último, el apartado aborda la inevitabilidad de la constitución de un partido, de un partido no autoproclamado, sino considerado como tal por la clase trabajadora. Si no se imbrica una organización con los más combativo de la clase trabajadora sólo estamos ante un ejercicio de intelectuales bienintencionados.

El punto siete aborda la necesidad de distinguir entre izquierda sin más y lo que los comunistas representamos. También intenta distinguir entre autocrítica por un lado y renuncia y autofustigamiento por otro. Llama la atención sobre la necesidad de distinguir entre estado del bienestar sin más frente a lo que son las conquistas históricas de los regímenes socialistas, un discurso manipulado desde la propaganda burguesa. Por último, se expone la necesidad de que hablemos de la dictadura del proletariado, una dictadura que no niega la esencia de las libertades, sino que aplica una dictadura de clase. Una dictadura que, como hace el capitalismo, limita las libertades a sus enemigos. Las libertades para nuestra clase son esenciales, pero las libertades para conspirar contra una mayoría trabajadora en una sociedad socialista sería caer en una ingenuidad. En este terreno nos podemos encontrar con experiencias de cómo se ha fracasado en algunos lugares y en algunos aspectos, pero también de experiencias de lo que es poder democrático de los trabajadores en los centros de trabajo. El concepto de socialismo no es simple estatalización, es el control de la producción por los propios trabajadores. Se señalan como casos que pueden aportar en este sentido determinadas experiencias en Yugoslavia, Cuba o Venezuela.

Tenemos una responsabilidad de educar a nuestra clase pero no desde una posición de autoridad sino de escucha activa, de saber escuchar dentro de su propio discurso las latencias que están por debajo como clase oprimida. El más alienado de los trabajadores tiene una latencia por debajo que expresa sus propias contradicciones. El discurso comunista hoy no puede llegar con la verdad por delante sin ser capaz antes de conectar con esa realidad y de elevar la conciencia de los trabajadores. Se apuesta, por tanto, por la sencillez, por la actitud no paternalista, por la visión de la clase trabajadora como nuestra clase.

En el punto ocho se pasa a analizar el planteamiento parlamentarista. Se reconocen las ventajas de presentarse a las elecciones, de que tu voz pueda ser escuchada, pero, a la vez, plantea que eso desemboca en la creación de una organización parlamentarista, no de una organización volcada sobre los militantes. Al final cae en la trampa de creer que desde el juego parlamentario es posible la transformación de los aparatos capitalistas del estado; acaba llevando al reformismo.

Finalmente, el punto nueve habla del programa comunista como objetivo de lucha. Se parte de la distinción entre un programa político y un programa electoral. Marx nunca distinguió entre programa mínimo y programa máximo aunque reconociese que para la clase trabajadora había intereses inmediatos e intereses superiores y futuros. Por tanto, una visión de un programa político no es una visión con la que haya que pasar por la vía parlamentaria en la que se echen cuentas sobre cómo conseguir tal o cual cosa. Las reivindicaciones mínimas, pero fundamentalmente las reivindicaciones máximas de los comunistas como programa revolucionario, deben ser la esencia de su programa político porque es un programa de acción, no un programa de representación electoral. Visto así, al final del documento se presenta una serie de puntos de las exigencias del programa político comunista que tiene que ver con horizonte, con elementos reivindicativos, con elementos de esencia de hacia dónde vamos.

Una vez explicado el documento por los autores se pasa a la fase de debate. Se decide abordarla en dos fases. En la primera entrarían las críticas o comentarios que aplican al documento como un todo. En una segunda fase se plantearían aquellas críticas que inciden sobre una sección del documento concreta.

Comentarios y enmiendas de carácter general

El primer interviniente comienza destacando que él enfoca el conjunto de los documentos que se han hecho desde un punto de vista: el de la necesidad de que haya un encuentro de comunistas. Ese es el único objetivo, la necesidad de que exista un espacio de discusión e intervención en la lucha de clases por parte de militantes de diferentes corrientes del movimiento obrero. Como inicio del apartado “marco actual del capitalismo” partiría desde el principio de Lenin “el imperialismo fase superior del capitalismo” como punto del que se van a derivar todas las consecuencias. él lo detecta implícito en el texto pero lo explicitaría. Hay que afirmar los grandes ejes de unidad de lucha de clases. Aunque el texto está preñado de la lucha de clases, le gustaría que estuviera reflejado de manera más evidente. La posición marxista con relación al estado también cree que está difuminada. No se trata de meter en el texto “el estado y la revolución” o la Comuna de París, pero la posición frente al estado debería quedar más clara. Incluiría también el vínculo que hay entre oportunismo, revisionismo e imperialismo; algo que empezó con Bernstein y sigue hoy día. Todas esas cuestiones, que son generales, no contradicen nada que se diga en el documento.

Sin embargo, no le parece oportuna la referencia a los ciclos de Kondratieff porque da la impresión de que en el capitalismo hay un orden cuando en realidad el capitalismo es el caos destruyéndolo todo. Se habla en el documento sobre la tasa de ganancia, etc, pero no lo ve bien ordenado. Le parece correcta la mención al ataque a la organización que es el 15M, le parece también que el 22M y su práctica de la manifestación continua no hace sino quemar a los trabajadores con la manifestación continua.

Sobre los comentarios que hay de Rusia en el documento sería más explícito. Piensa que actualmente hay una colaboración con el imperialismo. El sábado anterior, el embajador ruso, que hablaba en el CAUM, declaró que están por el capitalismo, por la economía de mercado.

Como miembros del Espacio, cada uno podemos apoyarnos en las bases, en la teoría, en los principios que nos parezcan importantes, esa no es la discusión, lo esencial es que vamos a golpear juntos.

Coincide con el análisis que se ha hecho en la presentación del documento sobre los peligros que enfrenta el EEC. Por un lado no se le puede apretar mucho porque explotaría, hay temas que hay que abordar pero eligiendo el momento inteligentemente; hay que saber de qué se habla y de qué no se habla y, en todo caso, la forma de hacerlo. Cada cual tiene unas referencias políticas y no cree que debamos empezar la discusión por ahí, sino por intentar desarrollar la unidad de acción entre nosotros en combates presentes del movimiento obrero. Pone como ejemplo lo que ya hacemos contra la guerra, la OTAN, las bases de Morón, Rota, etc.

Hay que centrar en qué representa hoy el imperialismo. En cómo se machaca a toda la clase obrera de todos los países. El mensaje de los BRICS [nota del acta: así es como se habla de los países emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica] es equívoco porque deja de lado la lucha de clases. El interviniente tiene dudas con el papel de China hoy, ya que lo sigue considerando un estado obrero.

En cualquier caso, no estamos porque se destruya la tradición de Octubre. Todo lo que ha tratado en su intervención lo considera muy general. En esta primera intervención no está por corregir ninguna frase concreta.

Toma la palabra otro camarada. Está de acuerdo con el documento político. Podríamos estar mucho tiempo retocando frases pero considera que lo que dice, en la base, es lo que dicen los comunistas. Sin embargo, señala que tiene que haber una coherencia, tanto literaria como en la práctica, entre el documento político y los otros documentos del EEC. Pudiera ocurrir que otros documentos, profundizando en temas más concretos, entraran en contradicción con el documento que hoy se trata.

Se inicia otra intervención, esta vez de uno de los compañeros que han realizado el texto. Retomando el tema que inició el penúltimo interviniente, no encuentra mucha diferencia entre las potencias emergentes que luchan contra el imperialismo principal (la mención a los BRICS): la unidad y la lucha son dos caras de la misma moneda. Luchan por los mercados, luchan por la influencia política, luchan por la influencia económica; tienen en común defender un modelo. Y tienen como causa de enfrentamiento el intentar la preeminencia. Si eso hay que explicitarlo en el texto, él no se va a oponer, pero hay que hacerlo. Si alguien quiere que quede más claro algo, que proponga un párrafo o un texto en el que lo refleje.

Otro compañero comienza diciendo que bebemos de las mismas fuentes, las cuestiones esenciales las da por compartidas. Sin embargo, se plantea cómo ir sumando gente al encuentro, cómo ganar en amplitud. Hay muchos camaradas descontentos y desplazados de organizaciones que siguen implicados en proyectos que no llevan a ningún lado concreto. Lo que sí piensa es que habría que concretar más en el documento la realidad política española. El futuro él lo ve como una posibilidad de unión entre los grupos que se relacionen dentro del Espacio de Encuentro Comunista, con trabajo y constancia, sin recurrir a los forceps.

En una nueva intervención se plantea que, si nosotros sacamos un texto, no es que analicemos la realidad, sino que la práctica que vamos a seguir tiene que ser acorde con el texto. Si estamos diciendo que no vemos medios de transformación de la realidad por medios institucionales en un sentido socialista, pues tenemos que estar dispuestos a actuar por otros medios. No vale decir como Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”.

El problema de los textos es que dicen mucho o dicen poco. Si hay que analizar lo que ha pasado con las experiencias del socialismo real, opina que hay un problema porque la lucha de clases siguió existiendo en las sociedades postrevolucionarias, hay un problema por que en un régimen de partido único las ideas hay que canalizarlas a través del propio partido y, en el ejemplo concreto de Yugoslavia, hablamos de un país que participó con bastante entusiasmo en lo económico y en lo político de la política de coexistencia pacífica con el capital. Mientras a día de hoy en Rusia o en la República Checa todavía hay comunistas, en Yugoslavia no. Hay experiencias que pueden parecer interesantes en la formulación teórica, pero hay que ver cómo lo desarrollaron en la práctica. Una explicitación del modelo yugoslavo o bien requeriría un análisis tremendo o bien evitamos el mencionarlo como ejemplo.

Uno de los compañeros que ha intervenido en el texto lo define como un texto de equilibrios. Es verdad, como ha dicho un interviniente anterior, que bebemos de la misma fuente, pero hay matices inevitables junto con una voluntad de unión muy importante. Es bueno que se explicite donde están las diferencias para que posteriormente se pueda trabajar sobre ellas pero también que encontremos los puntos comunes que son los que nos van a permitir avanzar. Se mencionó anteriormente el caso de las potencias emergentes, y frente a lo que dijo el compañero en su intervención, él considera que China sí que responde también a intereses económicos.

En cuanto al tema de Yugoslavia, considera que puede haber una formulación incorrecta en su aparición en el texto. Según su entender, el vínculo es el siguiente: el párrafo anterior termina diciendo “No hay emancipación sin poder de decisión en el mundo del trabajo y en el de la creación y satisfacción de las necesidades”, explicitando que más allá de la propiedad simplemente estatal hay que ir al poder de los trabajadores. En ese sentido, se menciona a Yugoslavia no porque fuera modelo, son ciertas las críticas que se le pueden hacer: país no alineado, búsqueda de la obtención de divisas y burocratización. Pero Yugoslavia dio un ejemplo interesante en ciertas cuestiones, que fue la práctica de la autogestión. Lo que en otros países se manifestó como problemas diversos: falta de democracia social, en la elección de los directores, la falta de promoción del trabajador para que pudiera elevar su rango dentro de le empresa, en la decisión de cómo se produce y qué se produce; todo esto, sin embargo, en Yugoslavia era diferente. Como en Cuba en parte. En la medida en que son elementos de aprendizaje que nos pueden servir, hay que utilizarlos.

Otro compañero hace su primera intervención. él ha discutido el documento en su barrio. La visión general es de que el documento es válido. Estuvieron viendo si había que hacer enmiendas o comentarios, con la duda incluso de que si no se hacían se pudiera pensar que no había sido bien acogido. Por lo que ve en el desarrollo de la reunión actual, cree que no estaban equivocados. Es muy difícil hacer multitud de enmiendas parciales y finalmente se optó por aprovechar la reunión presencial para explicar a los autores las ideas generales para ver si podían ser recogidas. Y, en cualquier caso, considerar los documentos como unos buenos textos de partida que pueden ser considerados como la base sobre la que empezar a trabajar, enriqueciéndolos con el trabajo posterior a la Asamblea del EEC de marzo. Incluso tienen un valor desde el momento que permiten constatar las diferencias. El ejemplo práctico es la discusión que se está centrando alrededor de Yugoslavia, que puede resultar incluso oscura para los compañeros menos puestos en el tema.

Siguiendo ese ejemplo, el compañero opina que el documento hace algunas afirmaciones que dan por hecho un nivel de formación del lector y, si no existe ese nivel de formación, se da por sentado que el lector se lo va a creer porque lo dice alguien más informado que él.

Por otro lado, si los documentos exponen una teoría, la práctica debe ser consecuente. Si afirmamos que estamos por el planteamiento de la dictadura del proletariado, eso conlleva automáticamente una cantidad de cosas en la práctica política; si afirmamos que apostamos por una organización leninista, eso conlleva una práctica política, una práctica de organización, de una organización, además de trabajadores, no interclasista. En algunas de las intervenciones ha habido alguna contradicción. También detecta contradicciones en el texto.

Por otro lado, hay cuestiones que hay que desarrollar mejor. Cosas que en el fondo son correctas pero que confunden en las formas, luego dará ejemplos. Los documentos nos van a valer para constatar un plan de cómo actuar y nos van a valer para constatar las diferencias que hay, no para meterlas en un cajón, sino para ponerlas encima de la mesa. Si siempre decimos “ya lo discutiremos”, nunca la discutimos. Tenemos que discutir un tema sabiendo que es una discrepancia. No es cuestión de buscar frases de consenso, si hay discrepancias hay discrepancias y no pasa nada. Porque los consensos, cuando se enfrentan a la realidad, que se impone, se rompen; es un tirar el balón para adelante sin afrontar el problema.

Toma la palabra otro compañero. Afirma que él no está de acuerdo sobre el ejemplo de Yugoslavia, pero afirma que sí que tenemos un modelo: el modelo de la Unión Soviética de la revolución rusa. Los trabajadores organizados en torno a sus fábricas, sus barrios, etc; organizados con la democracia plena y total. La clase obrera con todo el poder contra los enemigos de la clase, contra la burguesía. Si se trata de buscar modelos, cree que lo más oportuno es referirse al poder soviético, a la revolución de octubre, que surgió después de meses de combate del partido bolchevique hasta alcanzar la mayoría en los soviets de las grandes ciudades y centros industriales, y esa poderosa fuerza, esas poderosas organizaciones levantadas por los trabajadores, en las que democráticamente alcanzó la mayoría el partido bolchevique fue dirigida a la toma del poder. Convertidos también los propios soviets en órganos de poder. No hay otro modelo genuino. Meter más cosas no es sino ir a remedos de lo que pasó en Rusia en la revolución de octubre.

Lo que define a Yugoslavia es la coexistencia pacífica, su participación en todos los arreglos necesarios para el imperialismo con una diferenciación de Tito con relación a Moscú. Unos juegos de equilibrio geopolíticos, necesidades de un estado que no siempre coincidían con las necesidades de la clase obrera de los distintos países.

Está de acuerdo con no creer en los consensos en política, todos somos corrientes del movimiento obrero; la discusión democrática, respetuosa, es lo mejor. Detrás de los consensos todos estamos sometidos a la presión del estado burgués. El consenso es abrir la puerta a que esas presiones se cuelen no se sabe por qué ventana.

Retoma la palabra el compañero que defiende el texto. Acepta que la elección de Yugoslavia, que era un ejemplo, ha suscitado reacciones que se alejan del principio que se pretendía mostrar. Lo que tampoco le parece correcto es que haya un mejor ejemplo en la propia Unión Soviética. La democracia en el trabajo acaba con los Soviets en el momento en que Stalin introduce el nuevo modelo económico. Es cierto que había una necesidad de hacer avanzar a toda velocidad un país eminentemente agrícola, pero desde el momento en que se introduce el capitalismo de estado como situación transitoria se acaba el experimento de los Soviets. Dicho sea todo esto desde un esquematismo muy simplista.

Uno de los compañeros que había mostrado su recelo ante el ejemplo de Yugoslavia toma la palabra para decir que, más allá del ejemplo, el consejismo le parece muy interesante, pero la realidad es que la autogestión obrera le plantea muchas dudas. Le parece que corresponde más a una fase ya comunista. Si lo metes en una fábrica de improviso hay distintos niveles de formación e implicación, etc. Eso sin tener en cuenta la necesidad de la planificación de amplia escala. Sin embargo, si el ejemplo de Yugoslavia estaba metido en cuanto a su aportación al modelo de gestión de los trabajadores en la dirección del socialismo y no a un modelo político, pues todos podemos estar de acuerdo en el interés del caso. Que haya participación en las necesidades de la producción, también estamos de acuerdo. No como modelo de país concreto. Ese planteamiento sí que puede ser bien aceptado.

Otro compañero enumera una serie de factores que él entiende importantes. Primero se pregunta sobre la desafección hacia el comunismo. Obviamente, el primer motivo es la propaganda burguesa; sobre Stalin se desarrolla una leyenda negra que se asocia inseparablemente al comunismo. Luego, el efecto de la segunda guerra mundial. Aunque el mérito de la victoria fue de la URSS, la victoria en sí es para EEUU porque salió incólume. La Unión Soviética salio destrozada y con 22 millones de muertos. Acabó con una economía de guerra y no orientada al consumo. El estado burocrático desplaza a los trabajadores de esa posibilidad de hacerse responsables de la producción.

También reflexiona sobre Venezuela bolivariana, a la que entiende como un estado paternalista. Entrega vivienda y salario mínimo a los trabajadores y luego esos trabajadores se vuelven en contra. ¿Qué pasa con ese estado de beneficiencia?

Por último, piensa que autogestión es distinto de responsabilizarse de la producción. A los trabajadores eso les parece ajeno.

A partir de este momento se da por concluida la sección de debate de temas generales para pasar a discutir puntos concretos del documento. La sensación general de los asistentes es que no se han encontrado problemas de calado que invaliden el documento para nadie, pero parece que hay trabajo por delante en dos campos principales: la ordenación lógica del texto de manera que haya una mayor explicitación de las relaciones causa-efecto y la inclusión o desarrollo de ciertas ideas centrales del pensamiento comunista que no basta con que se den por sentadas o implícitas en el conjunto. Por otro lado, la discusión tan extensa sobre el modelo de gestión de los trabajadores en Yugoslavia pone de manifiesto cómo las distintas sensibilidades comunistas pueden entrar fácilmente en un debate intenso. Afortunadamente también sirvió para comprobar cómo puede gestionarse de manera fructífera.

Comentarios y enmiendas a secciones concretas

La discusión sobre cuestiones concretas del documento la abre un camarada refiriéndose al punto ocho del documento. En la página 44, párrafo quinto, se afirma que “la revolución es imposible a corto y medio plazo”. El compañero argumenta que dicha afirmación es arriesgada, ya que la palabra imposible es demasiado categórica. Se puede afirmar que es difícil, que no se vislumbra en el horizonte, pero la historia -incluida la reciente- está llena de acontecimientos que no se podían prever unos meses antes.

El mismo compañero encuentra que, en el párrafo que sigue, la afirmación “la no participación [en las elecciones] puede suponer la existencia casi clandestina” no está fundada. Pone el ejemplo del mismo documento, donde en otros párrafos se da más importancia a la relación con la clase trabajadora o las luchas populares. Por otro lado, admite que el problema puede ser más de cómo se expresó en la redacción, ya que parece que la argumentación general del capítulo parece contradecir esa frase.

Por último, el camarada termina con una observación sobre el punto 8.1, en la página 47, donde hay un párrafo que, considerándolo correcto, le parece incompleto. El párrafo dice que “El Espacio de Encuentro Comunista debe permanecer como un punto de encuentro de todos los comunistas con o sin partido. Por lo tanto no debe aspirar a convertirse en un partido ni a participar en procesos electorales con el objetivo de obtener representación”. Para el interviniente debería completarse con la coletilla de que, aún así, como comunistas entendemos que es necesaria una organización. No tiene que ser el Espacio, pero tendríamos que decir que sin organización revolucionaria no se puede dar el cambio que deseamos.

Uno de los intervinientes en el grupo de trabajo que realizó el documento nos explica que el trabajo fue muy grande, y la fase final de ensamblaje y pulido de los textos fue apresurada para cumplir con el plazo de entrega. Su impresión es que, de haber podido trabajar con el documento terminado, se podrían haber reordenado algunas secciones para dar mayor coherencia a la lectura completa y eliminar ambigüedades. La segunda observación del interviniente anterior cree que es un claro ejemplo de esta situación, ya que, efectivamente, el espíritu del apartado es opuesto a lo que parece sugerir la frase señalada que, al ser la primera, crea un falso énfasis en la idea que después será rebatida. De igual modo, considera que una revisión más reposada hubiera suavizado la expresión de que la revolución parece imposible a medio plazo, expresión que también encuentra demasiado categórica.

Sin embargo, difiere con el comentario hecho al párrafo en el que se explicita que el Espacio de Encuentro Comunista no debe convertirse en un partido. Mientras el camarada que abrió el tema señaló que el lo completaría con un recordatorio de la necesidad del partido, el interviniente vería más provechoso apelar a la futura unidad de los comunistas en un partido. No desde el punto de vista de señalar el Espacio como tal, sino desde la perspectiva de apelar más a ser facilitadores de la unidad futura, sabiendo todos que no será algo que ocurra hoy ni mañana.

Toma la palabra otro compañero para continuar con el tema. También parte de la necesidad del partido revolucionario, siendo el partido revolucionario el que hace la revolución, no el que se proclama como tal, y ahí estamos todos. Precipitar esa necesidad para intentar pasar de un colectivo pequeño a un colectivo grande, es obviar una fase que hay en medio que un compañero señaló anteriormente. Se refiere a la fase de unidad de acción sobre cuestiones prácticas. Esa fase es la que permitiría el contraste, la constatación, la difusión y la plasmación de aspectos teóricos en los que en principio todos estamos de acuerdo. Esa fase de unidad de acción sería de aprendizaje mutuo, a través de la intervención en el movimiento obrero y en la defensa, desde dentro, de sus reivindicaciones. Pone como ejemplo, aunque tampoco como éxito rotundo, el trabajo que se ha realizado en Madrid contra la guerra, en el que, habiendo discrepancias sobre el mejor modo de actuar, se ha conseguido avanzar en conjunto. Señala como un posible nuevo objetivo el apoyo a los ocho sindicalistas de Airbus, para los que se piden años de cárcel. Otro posible campo de actuación sería en estos momentos la privatización de la Universidad Complutense, la exigencia de derogación de la LOMCE, los decretos del 3+2, etc. En cualquier caso, apelar más a la unidad de acción que a la precipitación en discusiones sobre posibles divergencias teóricas.

Otro compañero toma la palabra para recordar que se deben respetar los tiempos de acercamiento entre organizaciones. Según indica, algunas organizaciones tienen contactos actualmente a dos o a tres bandas para la confluencia, e intentar intervenir ahora puede entenderse como una intromisión. En cualquier caso, la unidad debe plantearse como un objetivo deseable por sí, independientemente de que se realice dentro del Espacio o fuera de él. Le parece muy bien el trabajo conjunto en temas compartidos como el de la guerra pero, más allá de ello, con la mayor exquisitez en el respeto a los procesos internos.

Una nueva intervención nos aporta información sobre experiencias internacionales de acercamiento entre comunistas. En concreto, camaradas franceses vinculados al grupo POLEX [Nota del acta: http://www.collectif-communiste-polex.org/%5D han creado una asociación nacional de comunistas [Nota del acta: buscar en google “Association Nationale des Communistes”] que, al igual que el EEC, pretende ser un espacio común en el que no haya que renunciar a la militancia en los respectivos partidos. El compañero remarca lo significativo que es que en distintos países coincidan en el tiempo iniciativas con el mismo espíritu.

Volviendo a los comentarios sobre el documento, un compañero señala lo raro que le ha parecido una demanda escrita en la última página del documento acerca del “pleno empleo de todos los trabajadores que lo requieran”. En concreto, la coletilla “que lo requieran” no tiene sentido para él. Hay aprobación entre los asistentes en suprimir ese final de la frase.

Otro interviniente abre un debate más complejo. Refiriéndose al apartado uno, echa en falta una introducción que explique todo lo que viene a continuación. En el documento se da una relación de datos acerca de crisis, ciclos, etc. Sin embargo, no hay un párrafo que diga que el capital necesita sus crisis, una explicación que nos diga que todas las cosas tienen un porqué.

Señala que, en la misma linea, en el apartado dos pasa algo similar. Se presenta una relación de realidades que forman un caos civilizatorio. Pero nosotros sabemos que todo eso es consecuencia de la práctica del propio desarrollo del capital. Si no hacemos explícito eso, estamos actuando como los de las ONGs, que denuncian situaciones sin señalar a los culpables. El compañero ve indicios de esta indefinición en el lenguaje, por ejemplo, en el tercer párrafo del documento, donde se hace una mención genérica diciendo “hasta entonces el mundo” cuando de lo que estamos hablando es del capitalismo, no del mundo. Es verdad que difuminados por el documento están los motivos que se buscan (por ejemplo cuando se crítica en la página 4 el eslogan “no es una crisis, es una estafa”), pero el camarada reclama que esas explicaciones aparezcan en el comienzo como razón inequívoca de lo que se describe después.

La siguiente intervención comienza señalando que el texto que se está discutiendo es perfectamente válido como documento de partida. El análisis del documento se centra en una etapa que es la que nos ha tocado vivir, la que comienza en la crisis de 1973, y la describe muy acertadamente. El compañero ve el texto como un elemento útil de difusión y, en ese sentido, apoya la petición del interviniente anterior para que se expliciten determinadas cosas que los comunistas pueden dar por sentadas pero que no tienen porqué conocer unos lectores ocasionales del texto. En ese sentido, el apartado primero, que es donde se explica el mundo desde 1973, describe el marco general del capitalismo, del cual, obviamente, no escapa nuestro país, pero que quizás sería más comprensible para cualquier lector con menos formación si aterrizara en los casos particulares que conoce más de cerca: la Unión Europea y el estado español. Es cierto que la Unión Europea no hace más que seguir las reglas del capital, pero sería conveniente que la forma en la que esto ocurre quedara explicada en el documento. Por otro lado, las tendencias generales del capitalismo tocan tierra en las peculiaridades de cada país, y no estaría de más explicar desde nuestro punto de vista lo que ha ocurrido en nuestro España en los últimos cuarenta años.

Otro compañero propone remontarse más atrás del 73 hasta Lenin y Rosa Luxemburgo. Después de muerto Lenin es el momento donde comienzan, antes de tomas rumbos distintos, todas las tendencias comunistas. Volver a tomar como punto de partida “el imperialismo fase superior del capitalismo” ayuda a encuadrar la discusión. En todos los países hay un ataque del imperialismo a las conquistas de la clase trabajadora. Se presenta Libia como ejemplo extremo en el que el imperialismo retrotrae al país hasta la misma Edad Media.

El mismo camarada no considera terreno firme la mención a Kondratieff que se hace en el documento, ya que su teoría data de 1925 y hoy día la considera superada. El mismo hecho de que esa teoría haga pensar que el capitalismo siga unos ciclos ordenados choca con la realidad actual, en la que el capitalismo en realidad muestra todo su caos.

También se muestra crítico con el uso de la expresión “neoliberalismo” porque es el término que usan los reformistas para presentar un enemigo que no sea el capitalismo en su esencia. Los ataques centrados en el neoliberalismo dejan implícita la posibilidad de que haya otra forma de capitalismo más benigna o deseable. Es el lenguaje de los mismos que acaban diciendo que otra Unión Europea es posible.

Por último, entra en una serie de precisiones sobre distintos fragmentos del texto. En concreto, sobre el papel actual de China y Rusia, se critica el comentario que aparece en la página 7 del documento acerca de su supuesto papel equilibrador. Según el compañero, si juegan algún papel equilibrador, lo están haciendo en favor del imperialismo. También se critica como ya superada la división del continente en Europa occidental y Europa oriental. Cree incorrecta la mención que se hace a las maniobras de la OTAN “Trident Juncture” como una amenaza al este de Europa; sería más correcta si aludiera como destinatario áfrica, ya que para el este de Europa tienen otras bases en Polonia, Ucrania o Lituania. Para terminar, cree que la mención a una supuesta categoría de “islamofascistas” solo estaría justificada si se argumenta a través de la conexión imperialista, financiada por Arabia Saudí, como instigadora de esas organizaciones; pero si pretende sugerir que hay un surgimiento espontáneo de países o grupos islamofascistas no se ajustaría a la realidad.

Igualmente, en el apartado del texto que hace referencia a la participación electoral sugiere apartar casos como la lógica participación a votar en las elecciones de Venezuela en contra de la candidatura proimperialista, así como respecto a Grecia, donde señala que el problema no es la participación o no en elecciones, sino que el hecho de que los que han ganado han hecho lo contrario de las aspiraciones del pueblo griego.

Antes de terminar, el compañero se extraña de que se critique a las marchas 22M por su “quemamiento” de los trabajadores en manifestaciones a plazo fijo y, sin embargo, se perdone a las mareas blanca y verde que son exactamente lo mismo.

Una compañera sugiere que el documento incluya una pequeña bibliografía con fuentes y lecturas recomendadas.

Otro camarada apoya dos de los temas tratados en la penúltima intervención. Por un lado, desmontar la ilusión de la crisis como el enfrentamiento entre un banquero malo y un capitalista industrial bueno. Por otro lado, apoya la oposición a la teoría de los ciclos, ya que el capitalismo es caótico por naturaleza. Es la linea que sigue Lenin cuando afirma que el imperialismo es el capitalismo en descomposición. Ante su propio caos el capitalismo solo tiene dos salidas: incrementar las condiciones de explotación de la clase trabajadora y/o declarar la guerra, es decir, destruir tejido productivo.

Señala que sería importante decidir para qué queremos el texto. Si el texto es de consumo interno, bastaría con llegar a un consenso. Si el texto va a salir al exterior, sería bueno, como dijo un camarada anteriormente, explicitar las bases que justifican nuestro análisis en una sección inicial.

Se discute sobre el posible uso pedagógico del texto y en la necesidad de usar un lenguaje sencillo y una lectura inequívoca. Se vuelve a tomar como ejemplo la mención a Kondratieff, donde un lector poco experimentado no llega a entender si estamos refutando a ese autor o si le estamos usando para explicar el momento actual. Quizás el dejar una frase aislada como referencia a todo el trabajo de un autor confunde más que aclara.

Como ejemplo de frase clara y concreta un compañero señala el último párrafo de la página 10 que, según él, debería ser el que encabezara su sección al explicar desde la raíz los factores que intervienen en el problema.

Uno de los autores del documento toma la palabra. Comienza su intervención precisamente en el capítulo dos, cuyo título es “crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Según él, la distinción entre crisis capitalista y crisis civilizatoria está buscada adrede. Una hace referencia al orden económico y la otra al sistema global.

En el punto primero, donde se explica lo que ha pasado desde 1973 se intenta argumentar que ya no estamos ante una crisis típica del capitalismo, estamos ante una crisis estructural, ante una crisis senil. El compañero sí defiende la teoría de Kondratieff desde su utilidad como modelo, utilidad que también fue refrendada por Joseph Schumpeter. En esa teoría, el economista ruso describía un comportamiento que ha funcionado a lo largo de un siglo y que desde 1973 ha dejado de funcionar. Ya no estamos en una crisis más y ni siquiera sirven los mecanismos de explicación que el propio capitalismo se daba.

Ve difícil explicar cómo se genera todo esto, qué lo genera, ya que para ello necesitaríamos varios libros. Por el contrario, entiende el texto como un documento que sienta posiciones, pero jamás como algo capaz de suplir a la formación.

En lo referente al neoliberalismo, él no ve ningún problema en dejar constancia de que el neoliberalismo representa una linea de ataque más virulenta dentro del capitalismo en un texto que si algo hace es atacar el capitalismo. No cree que se pueda dar la confusión que sí se puede dar en otros contextos reformistas. No es más que explicar que desde la era Thatcher-Reagan se produce un ataque desde las élites capitalistas hacia un consenso que se había establecido desde el fin de la II Guerra Mundial, materializado en Breton Woods y los estados del bienestar. Y este período se le ha llamado, para entendernos, neoliberalismo. Si a todo le llamamos capitalismo sin distinguir fases especificas y sin terminología que popularmente puedan marcar esos momentos, nos quedaríamos con un lenguaje poco descriptivo.

En lo referente a la marea verde y la marea blanca el compañero no la considera igual que el 15M. Es verdad que comparte unos componentes antisindicales, muy de protesta contra toda la política, pero: a) están conformadas por elementos de la clase trabajadora-funcionarios y b) los sindicatos están presentes. Es cierto que las reivindicaciones son reformistas y sin sesgo de clase. Sí, se les puede hacer la crítica de que se reivindican más desde sí mismos que desde una óptica más amplia de clase. Y, sí, también trabajan desde las miras de la manifestación periódica que quema a las vanguardias en una lucha sin objetivo. Pero el factor de estar integradas por trabajadores le da una diferencia fundamental respecto a otras iniciativas de la órbita del 15M. El 15M es ideológicamente de nuestros enemigos, las mareas blanca y verde son de nuestra clase que sigue una propuesta reformista.

Un asistente hace una intervención para destacar dos secciones del documento en las que ve problemas. Comienza señalando varios puntos del documento en los que se realiza un análisis del 15M y de las “clases medias”. Para el compañero, el análisis no queda claro porque se está mezclando lo que esta gente piensa de sí mismos con lo que en realidad son. Afirma que en la inmensa mayoría de los casos no son clase media, son clase trabajadora con criterios pequeñoburgueses. Son gente con un salario. Estamos confundiendo clases medias con un trabajador desclasado, confundimos lo que es con lo que piensa. En el texto no queda siempre claro qué criterio de uso de los términos se está aplicando y a veces se intercambian un uso y otro de manera confusa.

Enlaza como ejemplo de la complejidad en la que se mueve la compresión del 15M, las mareas, etc, con la discusión anterior sobre la marea blanca. En ella se ha podido ver cómo una vez los médicos han alcanzado su reivindicación de permanecer como personal estatutario, se desentienden de la movilización y se declara que la privatización se ha parado. Con esto están obviando la lucha del personal de cocinas, de mantenimiento, etc, para los que la privatización sigue su curso.

En otro orden de cosas, también tiene una aportación para el apartado cinco, que es el dedicado a la organización. Menciona el documento del grupo de trabajo de organización, en el cual no hay una discusión teórica. Cree que los dos textos deberían complementarse correctamente, en la línea ya mencionada anteriormente en el debate de hoy de que el programa político debe marcar la práctica. Además, opina que el apartado 4.2 es una perfecta introducción al contenido del punto 5, y debería ir dentro de él encabezándolo.

La jornada termina con un último cuarto de hora en el que se discute de manera general, y menos centrada en el documento, sobre los problemas de valorización del capital, la transferencia de trabajo vivo a trabajo muerto, etc.

 

Convocatorias

Próximas sesiones de debate de documentos del EEC.

proximas sesiones de debate EECSeguimos en camino hacia la tercera asamblea, que tendrá lugar los días 12 y 13 de marzo. La discusón previa de la documentos facilitará la labor de esos días, pues los textos serán más conocidos y habrán recogido las aportaciones de más camaradas. Si te ha parecido interesante lo que se trató en el debate de la propuesta de programa político, no dudes en acudir a las próximas citas.

Todas tienen lugar en la sede del sindicato co.bas

C/ Moratines 22, escalera 1, 1o B – Madrid

Metro Acacias o Embajadores – Bus 62 – Cercanías Embajadores o Piramides

Todas las fechas corresponden a domingos y las reuniones tienen lugar de 10:30 a 14:00 horas.

Domingo 31 de enero: Internacionalismo y antiimperialismo.

Domingo 7 de febrero: Organización.

Domingo 14 de febrero: Género.

Domingo 21 de febrero: Movimiento Obrero y Formación.

5F: Mitin internacional en defensa de los 300.

cartel mitin en defensa de los 300Mitin Internacional en defensa de los 300 procesados por huelga en España.

viernes 5 de febrero de 2016, 18:00h.

C/ Canarias 17 – Madrid (Centro Dotacional Integrado Arganzuela).

Metro Palos de la Frontera – Cercanías Delicias.

El mitin está convocado por la “Comisión internacional en defensa de los 300 procesados por huelga en España y por la derogación del artículo 315.3 del Código Penal”. En él ntervendrán sindicalistas de otros países, como Brasil, Francia, Alemania o Portugal.

La anterior reunión de este grupo tuvo lugar el pasado 20 de noviembre y en ella se acordaron diversas medias: actos para dar a conocer en el extranjero el ataque a los derechos de sindicación y huelga en nuestro país, actos de apoyo coincidiendo con el juicio en febrero a los “ocho de Airbus” y diversas campañas de información y difusión.

La iniciativa ha recibido un gran apoyo a nivel internacional, habiendose recibido decenas de comunicados de apoyo de organizaciones sindicales de lugares tan diversos como Brasil, Portugal, Alemania, Bélgica, Francia, Reino Unido, Suiza, Rumanía, EEUU, Chile, Venezuela, México, etc.

(Añadido 29 de enero) Puedes consultar más información en este enlace.

¡Anulación de las sentencias y procesos! ¡Derogación del artículo 315.3 del Código Penal!

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