Boletín Rojo. 15 Julio 2016.


Boletín de información del EEC. 15 de Julio de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Nueva web

Os recordamos una vez más la nueva dirección de la página web del EEC:

http://encuentrocomunista.org/

Cuando terminéis de leer el boletín no olvidéis entrar en ella y guardarla en favoritos.

Constituido el Espacio Comunista de Base de Córdoba

Los y las camaradas de Córdoba nos hacen llegar la siguiente crónica:

El domingo 3 de julio nos reunimos en Córdoba un grupo de camaradas con la idea de constituir un Espacio Comunista de Base (ECB) en Córdoba. A este encuentro acudieron también varios representantes de la Coordinadora Estatal del EEC.

Durante la reunión se planteó la cuestión de cómo arrancar el ECB de Córdoba, por dónde empezar las tareas. Tras un debate en el que participaron todos los camaradas asistentes acordamos:

  1. Establecer un calendario de reuniones regulares del ECB de Córdoba. Esto permitirá ir cohesionando el grupo y organizarnos para empezar a debatir y trabajar juntos
  2. Dedicar parte de esas reuniones a tareas de formación y debate ideológico

Se pone el énfasis en que como parte del EEC, el ECB de Córdoba está abierto a todos los comunistas con y sin partido, y que se participa en el mismo en tanto que comunista, en ningún caso como delegado de un partido. En este sentido se pretende que la estructura sea horizontal pero con el nivel de organización mínimo necesario que nos permita coordinarnos.

El ECB de Córdoba se constituye con el deseo de trabajar por unos objetivos que consideramos de gran importancia para el comunismo de hoy, y que solo podrá llevar a cabo un comunismo organizado, como son:

  • La reconstrucción del discurso comunista dentro de la clase trabajadora
  • La formación de cuadros
  • Organizarse allí donde estén las luchas de la clase trabajadora

Quienes participamos en la constitución del ECB de Córdoba compartimos la idea de que un comunista ha de ser un militante no un afiliado, alguien que se implica activamente. Pero igualmente comprendemos que no se puede pedir el mismo nivel de compromiso a todos, ya sea por el nivel de concienciación alcanzado o por otras circunstancias personales, y estamos abiertos también a aquellas personas que se encuentren aún más a nivel de simpatizante que de una implicación activa como militante.

Animamos a todos los camaradas de la zona que estén interesados en asistir a las reuniones del ECB de Córdoba que contacten a través del correo encuentrocomunista@yahoo.es y nos pondremos en contacto con ellos a la mayor brevedad posible.

Crónica del acto de presentación del EEC en Castilla y León

Los y las camaradas de Castilla y León nos hacen llegar la siguiente crónica:

El 9 de julio tuvo lugar en el Ateneo Republicano de Valladolid el acto de presentación del Espacio de Encuentro Comunista en Castilla y León. A pesar de las dificultades propias de estas fechas, fueron más de una veintena los compañeros que acudieron al llamamiento. Entre ellos se contaban tanto camaradas militantes de partidos como comunistas no organizados.

Una vez agradecida la presencia a todos los asistentes y presentados los compañeros de la Coordinadora que se habían desplazado desde Madrid para participar en la presentación, la reunión comenzó preguntado a los convocados qué conocían del EEC. Algunos intervinientes se refirieron a la información recogida en diversos blogs o páginas webs en las que se informaba sobre la construcción del mismo y de las asambleas celebradas hasta el momento. Otros comentaron no tener más referencia que los carteles que habían visto por la ciudad en los que se les invitaba a acudir a la presentación. Se procedió entonces a explicar las motivaciones que desembocaron en el primer llamamiento a la constitución de un encuentro entre comunistas y las reuniones y asambleas que a partir de ese momento habíamos mantenido. Se detallaron las comisiones constituidas así como el trabajo que estas han ido desarrollando y en el que aún se encuentran inmersas. La centralidad de la clase trabajadora, los elementos que como comunistas consideramos irrenunciables y que nos unen, también las diferencias que entre nosotros se han ido evidenciando, la necesidad de formación y otros aspectos fundamentales se trataron ampliamente con el fin de introducir la propuesta política y organizativa del EEC.

Algunos de los asistentes, a pesar de manifestar su satisfacción por las bases del proyecto, preguntaron por la necesidad de esta iniciativa frente a la existencia actual de múltiples partidos y organizaciones de carácter comunista. Se preguntaron por el posible efecto de dispersión que otra más podría suponer y resaltaron la necesidad de enfatizar la ideología con el fin de acentuar las diferencias y desenmascarar así las propuestas esencialmente reformistas. Tras analizar la situación actual del movimiento comunista en el ámbito estatal, se concluyó que actualmente ninguna de estas organizaciones es capaz de centralizar la lucha de la clase trabajadora. Los compañeros de la Coordinadora recordaron entonces los intentos que en el pasado se habían realizado para el acuerdo entre organizaciones y que habían fracasado precisamente por utilizar la ideología como arma arrojadiza entre ellas. Se considera más acertado analizar en qué estamos de acuerdo, sin obviar nuestras diferencias, potenciando la fraternidad entre comunistas en un nuevo marco de relación desde la base y no por las cúpulas. Resulta imprescindible identificar las propuestas reformistas, pero también urge la capacidad de actualizar el marxismo sin caer en sectarismos. En este sentido, otro compañero nos recuerda la importancia en el uso que debemos hacer del lenguaje ya que éste nunca es inocente.

A continuación interviene otra compañera integrante de la Comisión de Feminismo. Nos cuenta que no milita en ninguna organización y cómo entró a formar parte del EEC a partir del llamamiento que desde internet se lanzó a mediados del pasado año. Es precisamente la relación a nivel de base entre comunistas “sin apellido” de esta iniciativa lo que desde un primer momento la convence frente a las propuestas de otras organizaciones ya constituidas. Nos explica que ha resultado una experiencia gratificante el haber formado parte de esta organización desde su constitución así como su recorrido hasta el momento dentro de la Comisión de Feminismo, integrada por varios compañeros sin exclusión sexual alguna y abierta al debate. Por último, también nos destaca la idoneidad del EEC para fomentar y desarrollar la formación colectiva. Otros compañeros del EEC suscriben estos mismos aspectos como motivación inicial para sumarse al proyecto no habiendo militado hasta el momento en otras organizaciones.

Otro compañero subraya la necesidad de la autoformación y divulgación trabajando colectivamente desde la base frente a la supuesta libertad de naturaleza burguesa de continuar creando o eligiendo organizaciones comunistas según el grado de afinidad ideológica individual. Desde la Coordinadora se recuerda que a este respecto se está trabajando desde la Comisión de Formación, cuyos resultados se compartirán a la mayor brevedad con el fin de poder trabajar y debatir los textos de forma colectiva. Esto supone una importante diferencia con otras organizaciones, de las cuales algunos miembros participan activamente en el EEC, donde la formación se recibe como una verdad individual sin el obligado debate de sus militantes. A continuación un compañero de la Coordinadora explica sus reticencias con otros partidos de los cuales formó parte en el pasado y en los que a la formación no se le daba el peso necesario, llegando en algunos casos a hacer incluso gala de la falta de la misma, y cómo esto ha supuesto una clara involución ideológica en los últimos 30 años. Recuerda cómo se ha ido renunciando paulatinamente a la formación entre la clase trabajadora hasta llegar a la actual situación de abandono absoluto, lo que sin duda ha contribuido al deterioro de sus condiciones de vida. Es por tanto una necesidad y una obligación, para los que nos reconocemos en esta sensibilidad, el formarnos y divulgar este conocimiento en nuestro entorno social y laboral para hacer frente a la apática sensación de libertad que se nos inocula desde la burguesía. El EEC nace precisamente de esta necesidad de organizarnos como clase trabajadora, aunque no partimos de cero al reconocernos herederos de las luchas y organizaciones que nos han precedido. Tratamos de dar la batalla tanto ideológica como material. Un compañero destaca el interés que tendría, a este respecto, el analizar la trayectoria y deriva final de la labor sindical con el fin de poder evidenciarla. Otra compañera de la Coordinadora retoma la importancia de la batalla ideológica para afirmar cómo el capital ha ido penetrando en nuestra conciencia hasta conseguir que gran parte de los trabajadores se identifiquen como clase media sin más aspiración que el consumo y la inmediatez como desarrollo personal.

Interviene en este momento otro compañero para contarnos su experiencia personal de participación en las juventudes de un partido político, las cuales abandonó hace más de diez años. Asistió entonces al progresivo abandono de la lucha en las calles por parte de otros partidos que se consideraban “la vanguardia”, lo que llevó a muchos al desánimo y abandono final de la militancia. A pesar de ello, recuerda la intensa labor que durante aquellos años pudieron llevar a cabo. Es este abandono de la lucha en la calle y la formación ideológica la que, a su juicio, ha llevado a gran parte de la juventud actual a confiar en la batalla electoral como única herramienta de transformación social. Considera necesaria la actualización del marxismo a la problemática actual poniendo especial énfasis en cuestiones con mayor interés social como el feminismo o el modelo territorial del estado. Concluye con la necesidad de crear una organización nueva y moderna que evite los enfrentamientos entre comunistas. Otra compañera nos invita a potenciar el uso de los medios tecnológicos actuales (webs, blogs, redes sociales, etc.) para reconquistar esos espacios perdidos, especialmente los vinculados con la juventud.

Un camarada se pregunta hasta qué punto somos conocedores de nuestra condición humana y si no resulta precisamente para ésta algo contradictorio y “antinatural” el sentimiento colectivo de clase obrera, lo que ha podido llevar al debilitamiento de tal conciencia de clase. Le responde otro compañero de la Coordinadora recordando los logros históricos del movimiento obrero desde la experiencia de la Comuna de París y otras como la de la U.R.S.S. o Cuba para concluir que no se trata de un sentimiento antinatural el de la organización colectiva y que ha sido más bien problema de la dirección, al no estar apegada a la clase trabajadora, la que condujo al “fracaso” de algunas de las citadas experiencias. Por otra parte, sirviéndose en algunos casos de disciplinas científicas actuales como la neurociencia, es precisamente el capital el que trata de trasladarnos esta idea sesgada de individualidad innata con motivaciones evidentemente ideológicas. Otra compañera apunta la necesidad de saber explicar que no existe otra salida al capitalismo que el socialismo y ser capaces de organizar en algún momento un verdadero partido de vanguardia. Le resulta verdaderamente novedosa la propuesta del EEC y ratifica la necesidad de formación para garantizar su sólida construcción y posterior desarrollo. Toma la palabra otra compañera de la Coordinadora para destacar cómo el capitalismo quiere acabar con la conciencia de clase, que existe objetivamente, usando la xenofobia y desideologización e ir despojándonos de los espacios de lucha de los que disponíamos en el pasado. Para ella, no existe de forma innata y en exclusiva el sentimiento de la individualidad frente a la colectividad, si no que más bien se trata de un pensamiento adquirido culturalmente y potenciado desde el interés de la burguesía. Retoma la palabra el compañero de la Coordinadora para concluir la importancia del pensamiento libre, la duda y autocrítica como elementos consustanciales al carácter comunista y necesarios para contribuir en la caída del capitalismo.

Se procede a tratar el aspecto organizativo del EEC. Para ello, un compañero de la Coordinadora nos cuenta las experiencias de otros Espacios Comunistas de Base que ya se han ido constituyendo en gran parte del estado y cómo en algunos casos han comenzado ya a trabajar en su formación de forma colectiva. En este tiempo se ha ido detectando la presencia de dos tipos fundamentales de militantes: los que se acercan para informarse/formarse adoptando una militancia menos activa, y aquellos que deciden involucrase en mayor grado tomando parte activa en la organización. Nos cuentan que el ECB se asemeja a la idea clásica de “célula” como unidad básica y que agruparía entre 3 y 8 camaradas que actuarían sin directrices impuestas desde cúpula alguna. Se comenta también la necesidad de integrar al militante aislado geográficamente así como el marco de relación deseable con otras organizaciones y coordinadoras comunistas presentes en la región. Resulta aconsejable el acompañar a estos movimientos en aquellos actos en los que se identifique una coincidencia o afinidad ideológica priorizando aquellos a los que pueda preverse mayor recorrido y supongan un daño mayor para el capital. Ésta es la forma en la que se ha venido trabajando en los ECB’s ya constituidos, sumándose al llamamiento de diversas plataformas cuando el planteamiento de las mismas parecía correcto. Finalmente se citaron algunos casos en los que se ha participado de forma colectiva con estas organizaciones y otros en los que se espera hacerlo en un futuro inmediato.

De esta forma, y tras más de dos horas de lo que resultó una reunión con un elevado grado de participación, se dio por concluido el acto de presentación del EEC en Castilla y León.

Encuentro de camaradas de Madrid y provincia

Antes de que el calor acabe por impedirnos salir, queremos proponeros un encuentro distendido a los y las camaradas de Madrid y provincia. Por supuesto, si no eres de Madrid pero estás por aquí ese día, también contamos contigo.

En Madrid y provincia hay ya cuatro Espacios Coumunistas de Base (ECB) formados y varios que están intentando arrancar. El objetivo del encuentro es que nos veamos todos e intercambienmos experiencias sobre este proceso: qué problemas hemos encontrado en la constitución o en el día a día, qué tareas hemos decidido iniciar una vez puestos en marcha, por qué no arranca un ECB concreto, etc. Los camaradas que aún no han asistido a su ECB o que están en una zona en la que no se ha formado ninguno también pueden acudir a ver (o iniciar) el proceso de primera mano.

Además, celebramos que hace un año que decidimos convocar la primera asamblea. La fecha bien se merece un encuentro y un brindis.

Nos vemos entonces el próximo jueves 21 de julio en la Asociación de Vecinos San Pascual, que está en la calle Verdaguer y García 9. Hay que bajar unas escaleras que se abren en la fachada hacia un patio interior y ahí está la asociación. El metro más próximo es el de Barrio de la Concepción, en la linea 7.

Lucha por el poder o creación de contrapoder

El camarada Valentín nos propone un texto que fue escrito originalmente por José María Pedreño en el año 2002.

(…)La recuperación de la filosofía de la praxis es la piedra angular sobre la que construir la fuerza socio-política que las clases trabajadoras y oprimidas necesitamos, para conquistar el poder del estado y transformarlo. Esto significa estudio, debate y trabajo militante; análisis del mundo en que vivimos, teorización de lo que hacemos y una práctica política basada en lo que teorizamos. Desde esa perspectiva debemos acometer la tarea, sin ella no hay posibilidad de revertir la derrota, ni de construir nada. No podemos seguir intentando hacer la revolución enarbolando la ignorancia como bandera frente a un enemigo que cada vez tiene más conocimientos. Un militante que no tiene plena conciencia de quien es el enemigo (y a la experiencia me remito… ni OTAN ni Milosevic, ni Arafat ni Sharon, ni EEUU ni Irak, ni no nos representan, etc, etc, etc…), de por qué y cómo debe luchar, de cuáles son los objetivos a corto, medio y largo plazo, de cuál es el gran objetivo y fin último, no sabrá que hacer en el día a día, irá a remolque de la protesta puntual (una tormenta de verano tras la cual vuelve a lucir el sol), terminará por hacer el juego a un enemigo al que estará legitimando dándole argumentos para que siga diciendo que existen la democracia y el pluralismo. Es la lluvia constante la que provoca inundaciones, no una tormenta pasajera cuyos efectos terminan disipándose rápidamente. Barcelona, Génova, Madrid, Gamonal, Marcha de las dignidad, por si solas, no servirán de nada si no existe un trabajo constante en todo momento y lugar, serán como tormentas cuyas aguas son absorbidas por la tierra y secadas rápidamente por el sol. Una tormenta entre lluvias constantes acelerará la inundación, pero serán las lluvias constantes las que garantizarán que sus efectos se extiendan y se mantengan. Una izquierda que no es constantemente atacada por el sistema no está trabajando bien, por lo que debe reflexionar mucho para saber qué hacer. Debemos aspirar a que cada organización, cada militante y cada dirigente estén en el punto de mira del enemigo. Mientras el capital y sus acólitos sigan respirando tranquilos e ignorándonos, permitiéndonos seguir existiendo, será señal inequívoca de que no estamos avanzando, sino apuntalando un sistema político y económico corrompido, decadente, injusto, inmoral e inhumano. Sin acción política en la base no hay posibilidad de cambio y sin teoría no hay posibilidad de avance, ni se puede dar una perspectiva adecuada al trabajo militante.

El internacionalismo y la solidaridad entre todos los Trabajadores y oprimidos del mundo deben ser el eje central de la lucha, pero cada pueblo, dependiendo de las condiciones objetivas en que vive, de la estructura y superestructuras del país en que se encuentra, debe dotarse de unas formas de organización y de lucha adaptadas a su entorno y esto no supone el abandono de principios éticos, políticos e ideológicos. Adaptar las formas de lucha no significa ponerse un traje y una corbata, salir en televisión diciendo lo injusto que es todo, ganar el acta de diputado o de concejal para formar parte de un parlamento o un gobierno municipal, decir sí a todo lo que diga el amo americano, las multinacionales, el empresario o el banquero de turno y, después, cuando el apoyo popular en las urnas desaparece, echar las culpas a todo menos a nosotros mismos. Como van a avanzar el PSOE y la casi disuelta IU si hace mucho tiempo que sus cargos electos empezaron a usar corbata, a salir en televisión, a comprarse un BMW o un Mercedes y a defender con uñas y dientes al sistema, a una constitución monárquica, injusta y contradictoria, a hacerse, en definitiva, lacayos del enemigo al que se suponía iban a combatir, acusando de terrorista a todo aquel que los ponga en cuestión. Hace mucho tiempo (salvo honrosas excepciones) que no oímos a ningún dirigente de izquierdas hablar públicamente de lucha de clases, de imperialismo, de atacar al sistema desde el cargo que ocupan. Sólo hablan de defender la democracia, pero no la democracia entendida como poder del pueblo, sino de la que existe, de la democracia parlamentaria, de la basada en las grandes campañas electorales apuntaladas, económicamente, por los poderes financieros, de la democracia que sirve de sustento a los poderes económicos, políticos y culturales de la burguesía y el gran capital. Hemos oído, a muchos de “nuestros” dirigentes, a lo largo de los años, que había que dar al pueblo lo que pedía y como el pueblo pedía servicios, han transformado las instituciones del estado en empresas de servicios, ahora esos mismos dirigentes juegan a privatizarlas practicando el neoliberalismo en nombre de la izquierda. Tampoco significa, desde la base, que la cultura y la ideología se aprendan a través de la televisión, que la revolución signifique asistir a una gran manifestación cada seis meses, emborracharse en un concierto de rock radical y, en el día a día, no hacer absolutamente nada. Un palestino tiene muy claro cómo debe desarrollar su lucha, lo mismo ocurre con un colombiano o un indígena americano, la miseria y la opresión son tan evidentes en su entorno que la conciencia de clase oprimida corre paralela al descubrimiento del mundo en que vive, conocen la explotación y la opresión desde que nacen. No necesitan preguntar a nadie contra qué y quienes tienen que luchar, saben perfectamente quiénes son sus enemigos y sus aliados. Sin embargo, en nuestras “generosas”, complejas y desvertebradas sociedades, el proceso de toma de conciencia es distinto, la lucha de clases se desarrolla, de forma dialéctica, contra el dominio y control cultural que la burguesía, desde su hegemonía, ejerce sobre toda la sociedad, si luchamos por controlar espacios de poder, a través de los mecanismos electorales del sistema, o luchamos por generar espacios de contrapoder previos a la toma del poder. Los “dirigentes” apuestan por los comicios electorales para conquistar espacios de poder, sin saber para que, por lo que acaban haciendo lo mismo que la derecha, arreglar calles, farolas y hacer carreteras, compaginando este trabajo con la confección de leyes defensoras del sistema capitalista. Las bases, más desorientadas que nunca, se debaten, dependiendo de la banda generacional a la que pertenecen, entre el próximo partido de liga, de la copa, la recopa, el recopón…o el próximo concierto de rock, borrachera o fiesta. Algunos, hasta hace muy poco tiempo, pensábamos que “en el país de los ciegos el tuerto era rey”, pero no nos encontramos en el país de los ciegos, sino en el de los ciegos, sordos y paralíticos y por lo tanto lo dirigen los que aún no han perdido la capacidad de caminar, pero su ceguera y su sordera les llevan a la deriva; dirigentes ciegos de poder y ambición, sordos a cualquier voz que se alce; bases ciegas, sordas y paralíticas por los grandes espectáculos y la esperanza del consumo desmedido.

Los partidos tradicionales de la izquierda occidental se han ido transformando, poco a poco, en agencias electorales, han sido absorbidos, en gran medida, por el propio estado burgués a través de sus instituciones. Son varias las causas, tanto externas como internas, las que han provocado esta situación. Entre las externas se encuentran: la derrota de la URSS, el exterminio sistemático de los cuadros y militantes mejor preparados durante la guerra civil española y la II Guerra Mundial, la desestructuración y fragmentación social que el neoliberalismo ha provocado, el cambio en el modo de producción capitalista, el control cultural a través de los medios de comunicación de masas, los restos de cierto bienestar económico en amplios sectores sociales que ha creado, entre la clase trabajadora, la sensación de que bienestar social y estado burgués son sinónimos, el acceso a todo tipo de bienes de consumo por las clases trabajadoras y, sobre todo, en los últimos tiempos, la corrupción social generalizada, propiciada por los valores propugnados por el neoliberalismo, que se ha visto reflejada en el interior de las organizaciones. Entre las internas: la falta de formación teórico-cultural (causa y origen de la gran desideologización existente), tanto de los “dirigentes” como de las bases, el abandono de nuestra memoria histórica, la transición democrática, en la que los partidos de izquierda estuvieron encabezados por “dirigentes” cuyo objetivo era, tan solo, conseguir establecer un régimen parlamentario en el estado español, apartando a muchos de los cuadros formados en la clandestinidad, cuyo objetivo no era la democratización del país, sino la conquista del socialismo, la creación de estructuras orgánicas que no se correspondían con el momento histórico, la aceptación del juego político institucional como fin y objetivo último de los partidos de izquierda, la exaltación del final de la URSS como un gran fracaso y no como una derrota político-militar y la sustitución del “bloque histórico”, del agente histórico del cambio social, por la vanguardia, es decir, por el Partido. Todas estas causas, junto con otras que podríamos enumerar, constituyen la base de la actual situación en que nos encontramos. Debemos ser conscientes que la lucha se desarrolla en el interior de un sistema en el que la hegemonía la tiene la burguesía tras habernos derrotado como clase, por lo que corremos el riesgo (y así ha sucedido y sucede) de convertirnos en un engranaje más del sistema. El análisis simplista que muchos “dirigentes”, tanto del PSOE como de PCE y IU, y Podemos, realizan sobre la actual situación de la izquierda viene derivado de una gran falta de formación política, teórica y cultural (fiel reflejo de la situación social) y de un oportunismo electoralista basado en la búsqueda de argumentos para alargar, en el tiempo, los privilegios de casta obtenidos después de más de tres décadas de hablar para el pueblo y trabajar para el capital. No podemos decir que la izquierda está en mala situación por su fragmentación (entendida esta fragmentación como la existencia de múltiples organizaciones que se presentan por separado a las elecciones), muchas de las causas ya las hemos enumerado, sino por la separación entre la base social de la izquierda y las cúpulas dirigentes de los partidos, transformadas, al amparo de los privilegios que el estado burgués otorga a los cargos públicos, en una auténtica casta de políticos profesionalizados que, dando lugar a la existencia de una nueva clase social, están más cerca, en cuanto a estilos de vida, principios y práctica política, de las clases dominantes que de los trabajadores y sectores oprimidos; es más, se han asimilado a la clase dominante de tal forma que, en ningún caso están interesados en el progreso y defensa de la clase trabajadora, sino en la defensa del orden político, económico y cultural existente, ya que, ese orden, garantiza sus privilegios. Por lo tanto, el debate no se debe circunscribir a las posibilidades electorales de la izquierda y de su necesidad de unión por el miedo a la derecha (ya que son la derecha y sus valores los que se han situado en las cúpulas de los partidos y sindicatos de izquierda que han abrazado el neoliberalismo, el imperialismo y el pensamiento único y, por lo tanto, lo que buscan es la unión para poder mantener sus privilegios defendiendo este sistema), sino en el análisis exhaustivo de la derrota, de la actual situación social, política y cultural en nuestro entorno más inmediato y en el mundo, del descubrimiento, a través del estudio y del debate, del nuevo camino y las nuevas formas orgánicas y de lucha necesarias, en este contexto histórico, para alcanzar el gran objetivo estratégico: la superación del capitalismo. Hemos perdido la noción del análisis (estamos poco formados a nivel teórico o demasiado afectados culturalmente por la publicidad del sistema transformada en ideología), no analizamos la raíz de los problemas, nos quedamos en la superficie, hemos olvidado las leyes de la dialéctica… Son tantas las pequeñas agresiones sociales a las clases trabajadoras que, después de varios años de gobiernos de “izquierdas” trabajando para la implantación del neoliberalismo (que no es otra cosa que la restitución de los derechos sociales, económicos y políticos conseguidos por décadas de lucha de la clase trabajadora), la cantidad se va transformando en calidad, por lo que se va configurando como una gran agresión que ha sido traída de la mano por las instituciones de un estado burgués comandado y gestionado por políticos y sindicalistas autodenominados de izquierda. Esto no es resultado de que las intenciones de nuestras cúpulas dirigentes inicialmente fuesen las de traicionarnos, sino de que pensábamos que, luchando exclusivamente para arrebatar espacios de poder al sistema íbamos a conseguir transformar el estado, abandonando la lucha por la hegemonía en la sociedad civil; nos faltó formación y debate y, al final, los medios se transformaron en fines.

La gran discusión se produce entre dos concepciones distintas de lo que debe hacerse: luchar por el poder o crear un contrapoder, y si creamos un contrapoder ¿con qué objetivo?. El objetivo último de la revolución es tomar el poder del Estado para transformarlo, el problema es cómo hacerlo, que pasos debemos dar, de que organizaciones debemos dotarnos, que alianzas son las necesarias.

No se trata de que el Partido de los Trabajadores tome el poder, sino un bloque de fuerzas sociales y políticas diversas (bloque histórico), de las cuales el Partido de los Trabajadores forma parte aportando dirección política (ideología). La crisis de los partidos clásicos (el PCE es buen ejemplo de ello) es que tanto los sectores más moderados, como los más radicales y ortodoxos, se han planteado siempre la política como el ejercicio del poder, la toma del poder por parte del Partido, y todos, al llegar a tocar parte de ese poder, se han dejado llevar por él, se han dejado cooptar por el poder del estado burgués, transformándose en fieles gestores del mismo. La explicación es sencilla, la falta de formación y debate impidieron ver la imposibilidad de transformar el estado burgués, y si no se contaba con la complicidad de los trabajadores y de amplias capas sociales.

Lo primero que debemos hacer es marcarnos el objetivo final: la superación del capitalismo mediante la implantación de socialismo. Por ello es necesario tomar el poder del estado para transformarlo, por lo que necesitamos un gran plan estratégico para conseguirlo, sin esa premisa no hay posibilidad de tomar el poder. La primera misión del Partido de los Trabajadores sería crear esa estrategia para los trabajadores y oprimidos, ejercer de estado mayor de la revolución. La estrategia revolucionaria que proponemos se basa en realidades, tiene tres fases bien diferenciadas: toma de conciencia por parte de los trabajadores y las clases oprimidas, conquista de la hegemonía cultural e ideológica y toma del poder. Cada fase es expresión de un frente de lucha: lucha económica (donde se crean las condiciones de toma de conciencia), lucha ideológica (donde se crean las condiciones para arrebatar la hegemonía cultural a la burguesía) y lucha política (donde se intenta arrebatar el poder al estado burgués). Las tres fases están indisolublemente relacionadas entre sí, si las separamos como partes, hacemos de cada una de ellas un fin en sí mismo. El revolucionario no puede perder de vista las tres fases, por lo que necesita de la existencia de un partido para poder sumar las tres luchas, de otro modo, a nivel individual, sería muy difícil estar en todos los frentes al mismo tiempo. El Partido aglutina todos los frentes de lucha y, por tanto, equivale a bastante más que la suma de las luchas parciales. El problema está en cómo se organiza el Partido para que éste no se transforme, a su vez, en un fin en sí mismo, para que la toma del poder sea realizada por el “bloque histórico” y no por el Partido, es decir, para que el Partido sea una herramienta y un medio.

En la lucha económica es donde se inicia la toma de conciencia. Existe a muchos niveles, claramente, los trabajadores herederos de los beneficios del “estado del bienestar” luchan para no perder esos beneficios a través de las organizaciones sindicales, y de las distintas “mareas”, los cada vez más numerosos trabajadores precarios y parados luchan por sobrevivir buscando incesantemente la estabilidad en el puesto de trabajo (algo ilusorio dadas las actuales tendencias), los trabajadores des-proletarizados transformados en autónomos, pequeños comerciantes y empresarios luchan por mantener su estatus económico a costa de renunciar a toda clase de derechos sociales, los inmigrantes aspiran a tener papeles para formar parte de una sociedad opulenta y los jubilados ven pasar los años que les quedan votando a opciones políticas que les garanticen su poder adquisitivo o el aumento de sus pensiones. Todos tienen dos cosas en común: la primera es que sus luchas, cuando se dan, no son por superar el capitalismo, es decir, por conquistar el socialismo, sino por conquistar o mantener su piso, sus electrodomésticos, su coche, sus vacaciones pagadas y todos los productos de consumo que el sistema, a través de la dictadura de la publicidad metamorfoseada en ideología, ha transformado en elementos necesarios (virtualmente) para la reproducción de la vida, la segunda es que todos pertenecen a una misma clase oprimida aunque, la mayor parte de ellos, si bien tienen conciencia de dominados, no tienen conciencia de pertenecer a una clase, están faltos de ideología. En estas condiciones, la primera tarea de los revolucionarios sería aportar ideología (dirección política) a los trabajadores y oprimidos y, para ello, debemos dar prioridad, en este momento, a la lucha ideológica y cultural. La labor es ardua y compleja, teniendo en cuenta que carecemos de los medios de comunicación necesarios para ganar al enemigo: los medios de comunicación de masas. Nuestra situación ha sido siempre de inferioridad material respecto al enemigo, por lo que no debemos quejarnos de ello y hacer lo que hemos hecho siempre: trabajar pegados al terreno (a los trabajadores). La fragmentación y desestructuración social, provocadas por el neoliberalismo, crean un sin fin de grupos sociales, muchos de ellos dotándose de organizaciones que luchan por defender sus intereses, pero de forma corporativa e individualizada (tal como mandan los cánones del sistema), eso si no hablamos de los trabajadores que, imbuidos por el espíritu individualista del neoliberalismo, defienden sus intereses mediante la lucha individual competitiva o se auto-marginan de la sociedad al no poder hacer frente ellos solos al problema, acabando en los “estercoleros” que el sistema tiene creados para estos casos: la drogadicción, el alcohol, las enfermedades mentales… La reconstrucción del tejido social que sustentaba a la izquierda es la tarea prioritaria.

En este punto empieza el trabajo militante del revolucionario: dar conciencia y dirección política a esos grupos sociales, soldar unos con otros a través de la ideología, pero ¿cómo hacerlo sin la existencia de un Partido, sin unos cuadros formados, sin un trabajo dentro de esas organizaciones de base? El Partido no sólo tiene que representar todas las luchas parciales, sino que, a través de sus militantes, en los distintos movimientos, tiene como misión histórica la construcción del nuevo “bloque histórico”, apoyar las luchas populares, al mismo tiempo que elabora los planteamientos teóricos: la gran estrategia de los trabajadores y oprimidos para alcanzar el poder del estado y transformarlo. El Partido, por lo tanto, se transforma en elemento necesario, pero ¿cómo tiene que ser en este periodo histórico? Efectivamente no puede seguir reproduciendo la estructura orgánica del gran centro fabril, el obrero masa representa una mínima parte del actual tejido social, sino que debe adaptarse a la situación de fragmentación existente y, en cada lugar, a las condiciones que existan. El primer paso debería ser el crear organizaciones del partido dentro de cada una de esas nuevas organizaciones de base, allí es donde están las posibilidades de acción política, no para manipularlas y instrumentalizarlas, sino para dotarlas de dirección política, entendiendo la dirección política como la capacidad de transmitir propuestas, de dar ejemplo, promover debates, en definitiva, dotarlas de ideología. Una combinación de formas orgánicas sería la idónea: deberían subsistir las viejas organizaciones de las grandes fábricas aún existentes, con pequeñas células de militantes que trabajan en las distintas organizaciones sociales, militantes que practiquen la filosofía de la praxis, que debatan, teoricen y trabajen políticamente en la base. El problema está en que el trabajo de base es duro y que la derrota ha sido de tal magnitud que el proceso de reconstrucción va a ser muy largo y con muchas dificultades. No obstante, la paulatina agresión que la burguesía está realizando a los trabajadores occidentales, poco a poco, muestran una tendencia a que cada vez sea mayor el número de trabajadores descontentos con el sistema. Si los militantes de izquierda y Comunistas no trabajamos entre los trabajadores y estos sectores sociales para dotarlos de ideología, nos podemos encontrar con que terminen apoyando otras opciones anti-sistema que están en nuestras antípodas (el fascismo).

(…) Todo lo que suponga participar en el poder de las instituciones del estado burgués, si no es para combatirlo supone dar pasos hacia la destrucción, por eso, si no existe la fuerza social necesaria para transformarlo, debemos olvidarnos de luchar por el poder y empezar a construir contrapoder. Y en algún momento, los votos deben ser la expresión de ese contrapoder, de no ser así los cargos públicos seguirán siendo prisioneros del sistema.

José María Pedreño, 2002

Añade Valentín: El Espacio de Encuentro Comunista debe dar prioridad a la formación de cuadros y al debate, pero no para crear espacios de poder, sino espacios de trabajo en los distintos frentes de lucha dotando de ideología (dirección política) a las organizaciones de base para construir contrapoder, todos los recursos del Espacio de Encuentro Comunista deben volcarse en la construcción de la fuerza social.

Convocatorias

1936 – 2016, 80 años de resistencia obrera y popular

cartel 80 años de resistencia obrera y popular1936 – 2016, 80 años de resistencia obrera y popular.

sábado 16 de julio de 2016, 19:30h.

Casa Roja Lavapiés, C/ Encomienda 16 – Madrid.

Los camaradas de Iniciativa Comunista nos hacen llegar la siguiente convocatoria:

El día 16 de julio de 2016, a las 19,30 horas tendrá lugar un acto para reivindicar los 80 años de resistencia obrera y popular, desde el golpe de estado del 18 de julio de 1936 hasta nuestros días (resistencia durante el fascismo, la llamada “transición”…). No se trata de un acto meramente memorialista, con ser esto importante, sino también reivindicar la lucha de varias generaciones como una proyección de futuro. Contaremos con Daniel Fernandez Puente, profesor de Instituto en Historia y con Andreu García Rivera, Abogado y Presidente de la Cooperativa “El Otro País”

Redifusión libre


Lista de distribución del Boletín Rojo del EEC

Dirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

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La obsolescencia (interesada) del comunismo

Francisco García Cediel

Quien hoy día quiera luchar contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que superar al menos cinco obstáculos. Debe tener el valor de escribir la verdad, a pesar de que en todos sitios se reprima; la perspicacia de reconocerla, a pesar de que en todos sitios se encubra; el arte de hacerla útil como un arma; el buen criterio para elegir a aquellos en cuyas manos se haga efectiva; la astucia para propagarla entre ellos. Estos escollos son considerables para aquellos que escriben bajo el régimen fascista, pero también existen para aquellos que fueron perseguidos o huyeron, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa”

Bertold Brecht. Cinco obstáculos para decir la verdad.

 

LA OBSOLESCENCIA (INTERESADA) DEL COMUNISMO

La ideología dominante presenta el comunismo como una reminiscencia del pasado, un proyecto que falleció con la caída del Murro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética a fines del pasado siglo, de modo que las personas que hoy en día se consideran comunistas serían una especie de dinosaurios políticos que se empeñan en un proyecto extinguido.

No puede extrañar por tanto que, en una entrevista concedida al diario 20 MINUTOS el 26 de mayo de 2016, el secretario político de Podemos, Iñigo Errejón afirmara que “comunistas y socialdemócratas son especies del pasado” y apela a la voluntad de su organización a las ambiguas recetas de “construir país” y “construir un pueblo”.

Lo difuso de las recetas de podemos, la indefinición de sus mensajes, emana directamente de su referente ideológico, el pensador argentino Ernesto Laclau, cuyo texto, escrito con Chantal Mouffe, Hegemonía y Estrategia Socialista: hacia una radicalización de la democracia, constituye el compendio más detallado de lo que se ha denominado “populismo de izquierdas”. Los autores perciben la sociedad como dividido en diferentes estructuras, entre las que se encontrarían la estructura económica, política e ideológica, pero, a diferencia del marxismo, dichas estructuras se desarrollarían de forma independiente y se relacionarían solo de forma coyuntural.

Con este planteamiento, las relaciones sociales no formarían parte de un sistema unitario en lo económico y lo político, sino que sería un campo entrecruzado de luchas sectoriales que requieren formas separadas de lucha, de tal modo que, por ejemplo, la lucha contra el capitalismo y contra la opresión patriarcal no tendría que tener vínculos sobre base material alguna, ni deberían estar interrelacionadas más allá de ciertas esferas sociales.

En ese esquema, la lucha de clases no jugaría ningún papel central, siendo tan solo un punto más de articulación de antagonismos. Más aún, si las esferas ideológica y económica en la sociedad son autónomas (como afirman), los conflictos surgidos en ambos planos son también independientes. Las identidades de los grupos sociales surgidas de las distintas esferas (identidad de clase, de género, de raza, etc.), y sus respectivos conflictos no se explican desde la existencia objetiva de ninguna base material de opresión, descartando de plano la explotación de la clase trabajadora en el sistema capitalista y las relaciones de producción que conlleva como elemento configurador del conjunto de relaciones sociales. De ese modo, queda sacralizada la expresión de la lucha a través de identidades sociales independientes, en esferas de acción que solo encuentran su pinto de encuentro en lo cultural, lo ideológico y sobre todo en lo discursivo.

No ha de extrañar por tanto que Podemos aspire a representar, o a integrar, a distintos sectores y clases sociales cuyos intereses son contradictorios, viéndose abocados a esgrimir un discurso compuesto de frases y consignas que como no señalan nada concreto difícilmente decepcionan. En este contexto, expresiones como “la casta”, la contraposición de “arriba y abajo”, o la actual alusión a “construir país” mediante el ejercicio de la sonrisa; es lo que se ha denominado el significante vacío, la utilización de ideas vagas que no representan nada, pero que actúan de expresión capaz de unir demandas dispersas en un proyecto electoral.

Otro de los elementos señalados por Laclau como fundamental es construir un liderazgo que simbolice al sujeto político y movilice las pasiones del público: “la unificación simbólica de un grupo en torno a una individualidad es inherente a la formación de un pueblo”, afirma.

Maneja ese discurso algunos elementos tomados del estructuralismo de Althusser en cuanto a rebelión contra algunas visiones mecanicistas del marxismo acuñadas sobre todo en los últimos años de la Unión Soviética. En ese sentido, Laclau y Mouffe reaccionan frente a este planteamiento “independizando” la superestructura ideológica, donde encuentra el verdadero campo de acción política, de tal modo que acaba abarcando la realidad material misma. De todos modos, interesa recordar ahora, las ideas de Marx, Engels y otros autores, incluyendo a Gramsci, cuyas ideas parece reivindicar en versión caricaturizada Laclau, distaban mucho de ese mecanicismo vulgar. Al contrario, interpretaban esa relación de un modo dialéctico, entendiendo que si bien ambos campos de la realidad no estaban separados y la base material de la sociedad ejerce en algunos momentos de forma determinante, la superestructura ideológica puede adquirir una enorme autonomía. De ahí que la batalla política e ideológica sea también determinante para el marxismo.

Conviene en este momento recordar en qué momento histórico se esboza el planteamiento populista; el libro Hegemonía y Estrategia Socialista: hacia una radicalización de la democracia se publica en 1985, en plena ofensiva neoliberal de Reagan y Thatcher, cuando el capitalismo se encontraba en un momento de franca expansión y los factores que a la postre dieron lugar al fin de los proyectos del socialismo real se vislumbraban cada vez con más claridad. No es extraño, por tanto, que surgieran propuestas desde la teórica orilla izquierda de la política que partieran de la base de una supuesta obsolescencia del marxismo.

En un plano ya más general, los fenómenos históricos de sobra conocidos (caída del muro, implosión de la Unión Soviética, involución en China…) ocurridos en los últimos años del siglo XX, abonaron la idea interesada difundida masivamente por los agentes del capitalismo según la cual el comunismo era algo antiguo y anacrónico, difundiendo a los cuatro vientos epítetos que iban desde la naturaleza criminal de las sociedades socialistas hasta el carácter utópico del marxismo, partiendo de una interpretación individualista de la naturaleza humana, incompatible por tanto con un proyecto colectivista.

Por supuesto que un bombardeo ideológico masivo y continuo han hecho mella en la conciencia popular, alienada ya de por si por la sociedad en la que vive, dando lugar a una convicción bastante general en ese sentido que incluye a amplios sectores de la clase obrera.

Tales concepciones son auxiliadas por la concepción burguesa positivista del llamado sentido común, que ideológicamente no es precisamente neutro al valor, según la cual si un proyecto ha fracasado ha de ser porque el planteamiento de base está equivocado.

Sin embargo, tales argumentos no resisten el más somero análisis histórico ni científico. Desde el campo de la historia contemporánea hemos de recordar cómo tras la revolución francesa se produjo un periodo de involución en la que la Santa Alianza se empeñó en eliminar los vestigios de la nueva sociedad, restaurando en toda Europa y en primer lugar en Francia el antiguo régimen. Es de imaginar que una persona que viviera esos tiempos en Europa pudo concebir que las ideas de la ilustración hubieran fracasado en la práctica.

Una vez llegó a mis manos un texto sobre las primeras trepanaciones quirúrgicas de cráneos humanos, a finales del siglo XIX, a fin de extraer tumores cerebrales. En ese texto se detallaba como las primeras operaciones mediante esa técnica fueron fallidas, ya que los pacientes morían al poco tiempo, y no faltaron quienes argumentaron que debía abandonarse ese camino con base en argumentos que iban desde lo pseudocientífico hasta lo religioso. Un tiempo más tarde se descubrió que el fallecimiento de pacientes se debía a infecciones producidas durante la operación, y que el uso de desinfectantes hacía no solo viable, sino necesaria dicha técnica para curar personas enfermas.

Un último ejemplo: un arquitecto puede dirigir la construcción de un edificio basándose en la física y las matemáticas, y puede darse el caso de que dicho edificio acabe derrumbándose. ´Se podrá achacar como responsable del derrumbe al modo de construirlo, a los materiales empleados e, incluso al modo de aplicar las matemáticas y la física, pero nadie se atreverá a afirmar que las matemáticas han sido refutadas a consecuencia de este hecho.

Tales ejemplos demuestran que, ante la constatación de un hecho, sea éste de carácter social o científico, es preciso analizar los problemas surgidos (diagnóstico y tratamiento), de modo que no necesariamente un mal tratamiento de la realidad social está producido por un diagnóstico erróneo. Si proyectos inspirados en el marxismo han fracasado, habrá de analizarse cuáles son las causas de tales fracasos sin pretender necesariamente arrojar toda la teoría sobre el materialismo histórico a la papelera.

Por otro lado, considerar que el comunismo ha quedado obsoleto es una postura idealista, al considerar que una ciencia puede quedar obsoleta sin la realidad material que propicie su superación. En el marco actual de capitalismo en fase monopolista, lo que se ha denominado imperialismo, solo una persona ilusa o malintencionada puede pretender que las contradicciones propias del sistema han sido superadas o van camino de superarse sin resolverse dicha contradicción como históricamente se han desarrollado las contradicciones de clase, destruyendo la viejo para traer lo nuevo.

Todo ello no ha de interpretarse como una negación de los problemas de la transición al comunismo que se han dado en la experiencias del pasado siglo, ni como una catalogación simplista del hundimiento de dichos proyectos achacándolo meramente a la influencia de revisionistas, contrarrevolucionarios y traidores. Al contrario, hemos de abordar precisamente por qué éstos consiguieron truncar los proyectos de construcción del socialismo habidos en esa centuria, a fin de extraer las lecciones correspondientes. A este respecto, los problemas habidos y su plasmación tienen más que ver con la persistencia de la lucha de clases en las sociedades post revolucionarias. El propio Lenin, al que los propagandistas de las tesis anticomunistas atribuyen un dogmatismo rígido en la utilización del marxismo para la comprensión y transformación del mundo (nada más lejos de la realidad), preveía ya la posibilidad de que la URSS pudiera ser destruida y el capitalismo restablecido, pues aunque el proletariado hubiera tomado el poder, continuaba siendo más débil que la burguesía internacional e incluso que la propia burguesía rusa. Incluso el denostado Stalin, en su escrito de 1952 (Problemas económicos del socialismo en la URSS ), denuncia clara y detalladamente algunas de estas tendencias que denomina burocráticas, aunque no las identifica como elementos de un conjunto orgánico propio de una línea de restauración anticomunista.

Incluso, la también vituperada Revolución Cultural se plantea como un intento de encarar el problema de la nueva élite burguesa que surgió en el Partido Comunista y quería aprovechar los aspectos burgueses de la sociedad para restaurar el capitalismo. En vísperas de la Revolución Cultural, muchas fábricas todavía tenían un solo gerente y primas que fomentaban la competencia; los servicios de salud y educación se concentraban en las ciudades. Mao instó a rebelarse contra los líderes e instituciones opresores. Centenares de millones de obreros y campesinos debatieron el rumbo de la sociedad; criticaron a las autoridades que estaban divorciadas de las masas; crearon nuevos medios de participación en la gerencia y la administración; y entraron a las esferas de la ciencia y la cultura. Lucharon por superar las divisiones entre el trabajo intelectual y manual, y entre las zonas urbanas y rurales. En el campo, los estudiantes de secundaria aumentaron de 15 millones a 58 millones. La Revolución Cultural tenía metas coherentes y liberadoras: prevenir la restauración del capitalismo; revolucionar las instituciones de la sociedad y el Partido Comunista; y cuestionar el viejo modo de pensar: en una palabra, avanzar y profundizar la revolución socialista.

Como se puede observar, los problemas reales surgidos en los países socialistas fueron detectados y se tomaron, en algunos casos, iniciativas para resolverlos. Y, con independencia de que éstas hayan sido ineficaces, no ha de interpretarse como negación de la actualidad, modernidad y necesidad del comunismo, como teoría científica para la emancipación de la humanidad.

Porque, y permítaseme ahora que haga una afirmación rotunda, lo que es obsoleto es el propio capitalismo.

Y no me refiero solamente a la patente falta de ética del capitalismo, caracterizado como relación social, que se da entre los capitalistas, que compran la mercancía fuerza de trabajo, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo por un salario, y también como una relación histórica entre dos clases antagónicas, que obliga y coacciona a la mayoría de la población a vender al capital su fuerza de trabajo por un salario, lo que se traduce en un reparto escandalosamente desigual de la riqueza en el mundo.

El capitalismo se ha convertido en un sistema obsoleto porque obstaculiza el desarrollo de las fuerzas productivas. Al haber entrado en una fase de decadencia debido a la crisis estructural que atraviesa, ha generado un enorme ejército de reserva a causa de su insuficiente absorción de fuerza de trabajo en el proceso de producción, con la consecuencia de desmantelamiento de conquistas sociales en los países centrales del imperialismo, y depauperización de las condiciones de la clase trabajadora, que ha de competir con las condiciones de mera subsistencia de la clase trabajadora asiática, y con los sectores de trabajo infantil esclavizado.

El sistema está generando guerras imperialistas por el control del petróleo y otros recursos naturales, y provocando la exclusión de países (y casi podríamos decir continentes enteros) del proceso de producción, generando migraciones y desplazamientos masivos por motivos económicos y bélicos, sin países o regiones dispuestos a darles más acogida que una admisión parcial y selectiva. Está produciendo con la explotación masiva e indiscriminada de los recursos naturales una catástrofe ecológica creciente.

En suma, un sistema corrupto y criminal en decadencia que se presenta, a través de la utilización masiva de propaganda, como un dechado de modernidad y eficacia.

Para mantener en pie a ese zombi se alzan dos instrumentos, la represión cada vez más extendida contra personas y movimientos contestatarios y la integración a través de fenómenos político-sociales, nada modernos en el fondo, que afirman que otro capitalismo es posible. El dilema “socialismo o barbarie” tiene ahora más actualidad que nunca.

Boletín Rojo. 1 Junio 2016.


Boletín de información del EEC. 1 de Junio de 2016.
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Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Hola camaradas.

Como os explicamos en un correo hace quince días, una vez abierto el plazo de selección del logo del EEC recibimos quejas de compañeros que querían votar por alguno de los logos que se habían usado durante los meses que llevamos funcionando y que no habían encontrado en la lista que se presentó. En el correo aclarábamos que solo presentamos los logos que nos habían enviado expresamente para el concurso, pues de los logos anteriores en muchos casos no sabíamos ni quiénes eran los autores. Para estar seguros de que nadie se quedaba sin aportar su trabajo por un equívoco, se amplió el plazo de presentación de propuestas hasta ayer, 31 de mayo. Este boletín se ha hecho de forma apresurada para presentaros la nueva lista de logos y reabrir la votación.

En otro orden de cosas -quizás más sustanciosas-, informaros de que sigue la actividad para la constitución de los Encuentros Comunistas de Base. En la página principal de nuestra web (encuentrocomunista.wordpress.com), podéis ver alguna crónica al respecto elaborada por ellos mismos. También hay algún otro ECB constituido que aún no nos ha enviado su crónica y varios más en formación, lo que a veces es difícil cuando hay dispersión geográfica. En cuanto al trabajo de las Comisiones, informaros de que Formación ya se está reuniendo para valorar cómo poder ofrecer un plan, aunque sea inicialmente modesto, a corto plazo; la Comisión de Feminismo ha celebrado ya varias sesiones de trabajo en las que han planificado diversas actividades; por último, la Comisión de Internacional ha comenzado el trabajo sobre la Unión Europea que se le encargó en la tercera asamblea. Os mantendremos actualizados de todo ello.

Elección del logo del EEC

Aquí estamos de nuevo, y esta vez con cinco propuestas más donde elegir. Os recordamos el mecanismo. Reproducimos a continuación los nueve logos recibidos en el orden en que nos llegaron. Nos escribís un correo a la dirección de siempre (encuentrocomunista@yahoo.es) poniendo como asunto “votación logo”, y en el correo nos decís el número del logo que más os gusta. Como ya os dijimos la otra vez, las direcciones de correo tienen que ser de gente registrada en el EEC (si recibes este Boletín de nosotros es que estás registrado/a) y sólo se admite un voto en el correo. Podéis votar hasta el día 15 de junio y en el próximo Boletín daremos el resultado.

Los camaradas que ya votaron pueden hacer dos cosas. Si no nos escriben de nuevo damos por sentado que mantienen su voto; pero, si les gusta más alguno de los nuevos, pueden votar otra vez por una opción distinta y borramos el voto anterior.

Puedes pulsar sobre cualquiera de los gráficos para verlo en el tamaño real en que lo enviaron.

Propuesta de logo 1.

propuesta de logo 1Este logo llegó a los tres días de hacer pública la propuesta. Nos lo envió Fernando. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 1.

 

Propuesta de logo 2.

propuesta de logo 2Valentín ha enviado una propuesta más atrevida. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 2.

 

Propuesta de logo 3.

propuesta de logo 3

Otro Fernando nos ha enviado un logo realizado por su amigo Jaime. Ojo, lo que estáis viendo es el logo en cuatro tonalidades distintas. Nos lo envía así para que sepamos cómo puede quedar en varias combinaciones de colores, incluyendo blanco y negro para imprimir. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 3.

 

Propuesta de logo 4.

propuesta de logo 4a
propuesta de logo 4b

Susana realizó dos variantes y nos deja a nosotros decidir. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 4 y añade cual de las dos versiones prefieres, la A o la B.

 

Propuesta de logo 5.

propuesta de logo 5Este logo se usó en el panfleto de convocatoria de la tercera asamblea, y ha resultado ser de Jacinto, un camarada del Barrio de la Concepción de Madrid. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 5.

 

Propuesta de logo 6.

propuesta de logo 6Kepa hizo varios bocetos muy diversos y al final ha optado por presentar dos. Este es el primero. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 6.

 

Propuesta de logo 7.

propuesta de logo 7Y ésta es la segunda propuesta de Kepa. Si es la que más te gusta escribe que votas por el logo número 7.

 

Propuesta de logo 8.

propuesta de logo 7Valentín, el autor del segundo logo, nos ha enviado otro al reabrirse el plazo. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 8.

 

Propuesta de logo 9.

propuesta de logo 7Y el último que nos ha llegado lo envía Mar. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 9.

Redifusión libre


Lista de distribución del Boletín Rojo del EEC

Dirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Constituido el Espacio Comunista de Base de Vallecas

EEChozymartilloNos han hecho llegar la crónica, que reproducimos a continuación, de la creación del ECB (Espacio Comunista de Base) de los distritos de Puente de Vallecas y Villa de Vallecas, en la ciudad de Madrid.

El pasado 23 de Mayo, tras una reunión previa, se ha constituido el Encuentro Comunista de Base de Vallecas, en Madrid. Esa tarde, tras un somero análisis de las circunstancias coyunturales de la situación socio-política en la que nos encontramos y proyectándonos en las tareas y objetivos del EEC a nivel nacional y local, pasamos a las deliberaciones con los representantes de la Coordinadora, acordándose el nombramiento de los responsables de organización y formación, tareas básicas y prioritarias a abordar en estos primeros momentos de andadura.

Sin prisa, pero sin pausa, desde ese momento, nos ponemos a trabajar en el mapa de actuación para hacer fuerza social en nuestro entorno, identificando las necesidades y posibilidades concretas. Ya hemos acordado la fecha de la próxima reunión.

Animamos a aquellos camaradas del EEC que son de la zona de Vallecas y quieran asistir a las reuniones para que escriban al correo de encuentrocomunista@yahoo.es, desde donde les pondremos en contacto con ellos.

Constituido el Espacio Comunista de Base de la zona sur de Madrid capital

EEChozymartilloEl pasado jueves, 12 de mayo, constituimos el ECB (Espacio Comunista de Base) de los distritos de Arganzuela, Carabanchel, La Latina, Usera y Villaverde en la ciudad de Madrid.

Siguiendo las pocas normas para la constitución de los ECBs del Espacio de Encuentro Comunista (EEC), elegimos a un responsable de organización para que mantenga el contacto con la Coordinadora Estatal y un responsable de formación. La periodicidad de las reuniones será inicialmente quincenal, aunque con flexibilidad para poder acomodar actos, compromisos, etc, que requieran de nuestra labor militante. Nuestra idea es alternar una reunión de temas organizativos y de coordinación con otra reunión de formación.

En el ECB de la zona sur de Madrid somos aún pocos pero ambiciosos, así que hemos establecido por ahora sólo dos grandes tareas que pretendemos desarrollar a largo plazo.

Por un lado, el responsable de formación está a la expectativa de que la Comisión de Formación establezca un plan maestro que nos ayude a avanzar de manera coordinada en todo el EEC. Para no estar parados mientras, hemos decidido comenzar a experimentar con un plan de autoformación centrándonos exclusivamente en la teoría del valor-trabajo de Marx.

Veremos hasta dónde nos lleva la experiencia antes de unirnos al plan de formación común. También compartiremos los resultados.

Por otro lado, vamos a iniciar un proyecto de largo recorrido como tarea principal inicial. Pretendemos investigar cómo ha evolucionado en los últimos años la relación entre pobreza generada entre la clase trabajadora por la crisis capitalista y atención social desde las instituciones madrileñas (Ayuntamiento y Comunidad de Madrid) en lo que respeta a los barrios a los que pertenece nuestro ECB, así como gasto social dedicado a partidas más prescindibles. Ello nos permitirá demostrar, desde un análisis marxista, cómo las instituciones políticas siguen respondiendo a una naturaleza de clase burguesa. Igualmente queremos ver cómo se ha comportado la dualidad gasto social-compromiso con restricción del gasto, según mandato de Bruselas Como nuestro análisis va a tener un enfoque de clase, nuestra primera tarea será elegir qué criterios pensamos que concretan prioritariamente las necesidades básicas de l@s trabajador@s en un momento de crisis capitalista como el actual (atención a dependientes y a mayores, vivienda, educación, sanidad, etc). Paralelamente identificaremos al responsable de prestación del servicio (Comunidad, Ayuntamiento, etc), ya sea directo o de último recurso y el grado de cobertura sobre la población afectada.

Animamos a aquellos camaradas del EEC que aún no se hayan incorporado al ECB de la zona sur de Madrid a hacerlo y participar de las tareas que nos hemos encomendado. Para cualquier contacto en este sentido dirigirse al correo de encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 6 Mayo 2016.

Boletín de información del EEC. 6 de Mayo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Solicitud de la Comisión de Formación

Reproducimos una nota que nos ha pasado la Comisión de Formación. Si queréis responder a la solicitud que plantean podéis escribir al correo de siempre (encuentrocomunista@yahoo.es) poniendo como asunto “formación”.

Es hora de poner en marcha nuestro trabajo de formación en el EEC. Como acordamos en la última Asamblea nuestra primera tarea es poner en común todo el trabajo formativo que ya estamos realizando en nuestra actividad comunista cotidiana, y ver cómo podemos empezar a unir esfuerzos y trabajo de manera concreta y eficaz. Por lo tanto os pido que mandéis un texto con la siguiente información:

Trabajo de formación que se esté realizando en vuestros colectivos, organizaciones, grupos de trabajo, etc, incluyendo planes de futuro que sean más o menos firmes. Nos interesa sobre todo los temas que se estén tratando o que se consideren necesarios a tratar, el formato de la formación, así como los aspectos positivos y negativos de la misma. A partir de esto veremos si con un trabajo colectivo desde el EEC podemos mejorar esta dinámica e integrarla hacia la solución de las necesidades formativas que ya detectamos en la Asamblea.

Una vez reunido todo el material, la comisión de formación enviará una propuesta al espacio para su valoración.

 

Selección del logo del EEC

En el último Boletín abrimos la posibilidad de que cualquiera pudiera enviar una propuesta de logo para el EEC. Un mes más tarde hemos recibido cuatro propuestas y es el momento de presentarlas aquí para que podamos elegir entre todos y todas.

El mecanismo va a ser sencillo. Reproducimos a continuación los cuatro logos recibidos en el orden en que nos llegaron. Nos escribís un correo donde siempre (encuentrocomunista@yahoo.es) poniendo como asunto “votación logo”, y en el correo nos decís el número del logo que más os gusta. Las direcciones de correo tienen que ser de gente registrada en el EEC (si recibes este Boletín de nosotros es que estás registrado/a) y sólo se admite un voto en el correo. No vale decir que sois cuatro en casa o que también votáis en nombre del abuelo. En el próximo Boletín daremos el resultado.

Puedes pulsar sobre cualquiera de de los gráficos para verlo en el tamaño real en que lo enviaron.

Propuesta de logo 1.

propuesta de logo 1Este logo llegó a los tres días de hacer pública la propuesta. Nos lo envió Fernando. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 1.

Propuesta de logo 2.

propuesta de logo 2Valentín ha enviado una propuesta más atrevida. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 2.

Propuesta de logo 3.

propuesta de logo 3

Otro Fernando nos ha enviado un logo realizado por su amigo Jaime. Ojo, lo que estáis viendo es el logo en cuatro tonalidades distintas. Nos lo envía así para que sepamos cómo puede quedar en varias combinaciones de colores, incluyendo blanco y negro para imprimir. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 3.

Propuesta de logo 4.

propuesta de logo 4a
propuesta de logo 4b

El último que llegó lo enviaba Susana. Como ella no sabía decidirse nos ha enviado dos versiones. Si es el que más te gusta escribe que votas por el logo número 4 y añade cual de las dos versiones prefieres, la A o la B.

 

Sólo la unidad de clase derrotará a la represión.

Reproducimos un texto de nuestro camarada Marat que acaba de aparecer publicado en su blog.

En los últimos dos años posiblemente se esté hablando en España de la represión y del recorte de libertades de expresión, opinión y manifestación tanto o más que en el conjunto de los últimos 40 años desde el inicio de la transición política.

Y hay razones sobradas para ello. El encarcelamiento de personas por expresar por escrito, en protestas en la calle o mediante manifestaciones artísticas sus puntos de vista sobre la realidad en la que viven o su disidencia frente a lo que consideran injusto, ha hecho de España un país desmovilizado, acobardado y amenazado con cárcel y multas que sus receptores no puedan pagar.

Una combinación de violencia policial, judicial y legislativa (nuevo Código Penal y Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana) amedrenta la voluntad de resistir ante el atropello al que cotidianamente se ven sometidos los más débiles.

Y sin embargo, y ante esta evidencia, nunca se ha mentido, manipulado, ni ocultado tanto las razones de las que nace ese diluvio represivo.

Para los vendedores de “ilusión democrática”, según la cuál el Estado es un aparato neutro al que manejar a voluntad y en sentidos muy diferentes según el partido que haya ganado unas elecciones, el vendaval antidemocrático proviene de que el Partido Popular es muy autoritario y de que pretende imponer una política de recortes sociales que, en opinión de los sostenedores de tal teoría, la sufren unas víctimas muy genérica: “la gente”, “las clases medias”, “los ciudadanos”, su expresión favorita. Lo cierto es que gobierne quien gobierne, mientras lo haga sin romper la legalidad del sistema político vigente, la clase trabajadora ha de mantener la lucha por sus derechos.

Vivimos inmersos en una crisis capitalista de la que las grandes corporaciones que dominan la economía, el mundo del trabajo y nuestras vidas son incapaces de salir, si no es mediante la transferencia de ingentes cantidades de rentas del trabajo al capital, a través de la privatización de lo público, de la brutal reducción de los salarios y costes laborales en general.

Desde la crisis del 29 del pasado siglo jamás se había efectuado una agresión tan salvaje contra las conquistas históricas de la clase trabajadora y en esa agresión el Estado capitalista no es neutral, como pretenden hacernos creer los minirreformistas vendedores de crecepelo para calvos.

El Estado jamas fue un órgano neutral por encima de las clases sociales ni conciliador de los intereses antagónicos entre unos y otros estratos sociales. Representa de un modo férreo a la clase constituida en dominante mediante su poder económico. Quienes lo gobiernan en representación de dicha clase y el reformismo que aspira a sustituir a los habituales gobernantes de dicho aparato, sin cuestionar y ni siquiera intentar confrontar dicha naturaleza de clase capitalista, admiten que éste sea el brazo necesario para la represión de cualquier intento de la clase trabajadora de ejercer resistencias a su sacrificio en esta crisis.

La combinación de policía (reprimiendo), jueces (condenando), legislativo (nuevo Código Penal, Ley Orgánica de Protección del Derecho a la Seguridad Ciudadana), medios de comunicación (creando estados de opinión criminalizadores de las luchas de la clase trabajadora) y una ideología de superioridad de la idea de segurdad (versión moderna del “orden público” franquista) que se asienta en una “doctrina del derecho penal del enemigo”, pretenden instaurar un cordón sanitario frente a la lucha obrera. El objetivo no es otro que el de disuadir en primer término, mediante una combinación de mecanismos coactivos y coercitivos, y reprimir, cuando es necesario (y lo es de forma habitual para los gobiernos del capital) cualquier disidencia de clase.

Se entiende así que el Estado capitalista haga cierta la expresión del pensador liberal Max Weber que afirmaba que “Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el “territorio” es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima. Lo específico de nuestro tiempo es que a todas las demás asociaciones e individuos sólo se les concede el derecho a la violencia física en la medida en que el Estado lo permite. El Estado es la única fuente del “derecho” a la violencia.” (“La política como vocación”)

Sin salirnos del pensamiento jurídico-político liberal podríamos reprochar a Max Weber y a tantos liberales de su especie su “confusión” intencionada entre “legalidad” y “legitimidad”, ya que la “fuente del derecho” a la que alude es la del derecho positivo (de normas jurídicas escritas por el órgano del Estado que ejerza la función legislativa) y no la del “derecho natural” (Rousseau), que sería fuente de “legimidad”, en tanto que se asienta en un derecho de tipo moral. Ello hasta el punto de que un acto puede ser legal pero no legítimo y viceversa. En la dualidad legitimidad/ilegitimidad se fundamenta tanto la razón como la sinrazón ontológicas del ejercicio del gobierno.

En cualquier caso, la clave del pensamiento y la acción principal del Estado capitalista es la conservación de la llamada “paz social” en base a la previsión (ideología dominante, coacción, legislación disuasoria,…) y a la reacción cuando siente que los privilegios de la clase a la que representa son amenazados o siquiera contestados más allá de la vacuidad de las palabras.

Si el Estado capitalista se arroga, por un lado, la voluntad y la legalidad, que no la legitimidad del monopolio de la violencia, necesita, por otro, negar que ejerza otras formas de violencia como la explotación laboral, la pobreza a la que condena a amplias capas de la población, el terrorismo empresarial que legaliza o el imperio del “derecho” al pago de la deuda bancaria por encima del que corresponde a una vivienda digna, por citar sólo algunos ejemplos.

En paralelo, la oposición a su dominación de clase, el Estado la considera violencia casi equiparable a la terrorista. Así un corte de vías férreas o de carreteras en una protesta sindical, la ocupación de locales de la patronal por trabajadores, un piquete informativo que, si no es en parte coactivo, no es piquete sino grupo informe de pusilánimes, la cobertura fotográfica de la violencia policial en una manifestación o una frase un poco más subida de tono de lo normal en redes sociales es violencia “ilegal” para quien detenta más que ostenta el pretendido Estado de derecho de una dictadura de clase.

Desde Alfon, encarcelado en régimen FIES, con periódicos castigos, hasta Andrés Bódalo, dirigente del SAT también encarcelado, pasando por Raúl Capín al que le ha caído una multa absolutamente brutal en su condición de persona con limitados recursos o Esther Quintana, que perdió un ojo por una pelota de goma de los mossos d´esquadra en la huelga general del 14 de noviembre 2012, toda la artillería legal, legislativa y policial del Estado, además de la de su Brunete mediática va destinada a destruir la capacidad y voluntad de rebeldía de la clase trabajadora.

Los sindicatos del régimen, CCOO y UGT, dan la cifra de 300 sindicalistas encausados para los que se llega a pedir hasta 125 años de cárcel. Previsiblemente son muchos más, dado que estos sindicatos no destacan por su solidaridad con el sindicalismo alternativo ni con los militantes comunistas, anarquistas y revolucionarios condenados o amenazados por peticiones de cárcel y otras sanciones por luchar en defensa de la clase trabajadora.

La situación del SAT refleja unos 700.000 euros en multas, unas 637 personas imputadas y unas peticiones de condenas de prisión que suman 437 años de cárcel.

Sobre los 8 de Airbús, finalmente no condenados por su participación en la huelga general de 2010, pendían penas de cárcel por alrededor de 70 años, penas que CCOO y UGT, sindicatos a los que estaban afiliados los encausados, pretendían negociar con el gobierno del PP bajo la mesa, llegando a acariciar incluso la idea de un indulto, lo que hubiera significado un reconocimiento de culpa por parte de los afectados, cosa que estos tuvieron la dignidad de no admitir.

Por fortuna, la presión desde las bases de estos sindicatos sobre sus cúpulas y la solidaridad internacional impidieron tal ignominia y lograron su sobreseimiento.

En este contexto de represión, no selectiva sino masiva que amenaza al movimiento obrero, sus organizaciones sindicales, políticas y sociales, se hace cada día más evidente la desproporción de fuerzas entre el Estado capitalista y la clase trabajadora. Los dos años largos de desmovilización social y el escuálido 1º de Mayo último dan prueba de ello.

En el aspecto concreto que nos ocupa en este texto, es llamativa también la diferencia entre los encausados por ejercer una faceta explícita de la lucha de clases y los finalmente absueltos de las acusaciones de delito que recaían/recaen sobre ellos

Más allá de la capacidad de presión resultante de las distintas solidaridades que afectan a cada uno de los amenazados con multas, prisión o denuncia por los daños físicos y morales ejercidos por los aparatos represores del Estado capitalista, lo cierto es que al producirse el apoyo a las víctimas de los atropellos del poder de clase de forma fragmentada, dividida en ocasiones en plataformas ajenas unas a otras y en campañas muy individualizadas, la posibilidad de derrota en la defensa de las libertades colectivas e individuales de quienes se rebelan contra el atropello del capital y sus instituciones está garantizada. Sólo la unidad de nuestra clase, la trabajadora, puede nivelar, la fuerza que se ejerce desde el otro lado y posibilitar el éxito.

Es cierto que cada procesado, cada represaliado, cada violentado policialmente en una manifestación, cada trabajador@ pres@ por luchar en defensa de sus derechos necesita el calor solidario, que su caso no sea olvidado dentro de una causa más general. Pero la respuesta a esa cuestión debiera ser una dinámica de defensa de toda la clase castigada, porque nos someten a todos en cada uno de los que son sancionados, golpeados, enmudecidos y penados y que, a su vez, haga de cada caso una denuncia, un ejemplo de dignidad, un abrazo de todos los que luchan junto a él.

Por otro lado, el sectarismo de quienes menosprecian o ignoran a otros combatientes de nuestra clase porque considerar que sus posiciones son “demasiado radicales”, la parcialidad de quienes se ocupan sólo de sus militantes obreros, ha producido un daño enorme en esa necesidad de unidad y coincidencia de objetivos en lo que se refiere al derecho a la disidencia de clase. Es un enorme error que están pagando no sólo cada uno de los represaliados sino l@s trabajador@s en su conjunto, que ven en cada reprimido un motivo disuasorio para su protesta. Sobre nuestra división en la defensa de nuestros derechos a la palabra y la batalla cabalgan las leyes represoras, los policías excitados en su violencia, los jueces y fiscales feroces en sus condenas, los medios de desinformación del capital, la indiferencia de much@s trabajador@s ante el dolor que experimentan los de su mismo estado de explotación y de opresión, aún cuando no sean conscientes de sus cadenas.

Por otro lado, habrá quienes quieran difuminar el carácter de clase del Estado burgués y su vejación contra la clase que le es antagónica bajo la idea genérica de una denuncia del recorte de las libertades y de opresión, como si en los últimos años de la crisis capitalista la represión no hubiera aumentado exponencialmente y como si el carácter del Estado policía se debiera sólo o principalmente a su condición de moderno “Leviatán” burocrático.

Esta tesis, que hunde sus raíces en la vieja desconfianza liberal hacia el Estado (teoría del Estado mínimo), y que hoy ha sido recogida por el minarquismo (libertarianos), precisamente porque comprende muy bien la naturaleza de clase del Estado y prefiere que no interfiera en sus negocios (sociedad civil), ha mutado en ambientes libertarios no sindicalistas, en sectores del nuevo reformismo indignado y, por supuesto, desde hace muchos años en el viejo reformismo de matriz socialdemócrata, hoy social-liberal.

Al desconectar estos enfoques políticos de la naturaleza de clase del Estado se cae en un concepto meramente ciudadanista de defensa de las libertades, lo que no es otra cosa que una visión “idealista” de las mismas, olvidando su carácter instrumental (para difundir ideas, expresar la disidencia, luchar por derechos concretos, defenderse de la explotación y la opresión,…).

La realidad es que en las etapas de crisis capitalista es cuando su Estado refuerza especialmente cárceles, leyes represoras, aparatos policiales,…independientemente de que pueda mantenerlos activos en etapas de expansión económica. Pero lo decisivo en estas últimas no es tanto lo opresivo como el fomento del consentimiento y del consenso (a través de los aparatos ideológicos) y el contrato social (mediante políticas, en el pasado, de cierta redistribución social que impulsaban al mercado).

Por tanto, sea de modo intencionado (casi siempre, y desde un discurso de clase media, negador de los antagonismos de clase, que no necesariamente ha producido dicha clase pero que sí ha comprado a los think-tanks de la oligarquía mundial), sea de un modo irreflexivo, mantener la tesis de una defensa de las libertades ajena a la cuestión de clase y a las prácticas de las políticas antiobreras es lisa y llanamente complicidad con él capital.

No se trata de negar que los recortes a las libertades y la represión se estén expandiendo a ámbitos no directamente ligados a la lucha de clases pero escamotear que la clave se encuentra aquí y en la naturaleza clasista del Estado es sencillamente mentir. Las reivindicaciones puramente democráticas tienen su razón de ser pero si se emplean como arma luz de gas pequeñoburguesa para tapar la cualidad clasista de la violencia del Estado estamos ante realidades que no deben solaparse.

De ahí que, centrada la cuestión, en la condición de clase del Estado, en su papel de policía, juez, consejo de administración de la burguesía y propagandista de sus valores, sea necesario vincular el incremento brutal de la represión con la agudización de la lucha de clases y con las políticas contra la clase trabajadora de aquél.

Diluir estas cuestiones en plataformas contra la Ley Mordaza en genérico, es sencillamente claudicar desde un oportunismo zafio, echarse en brazos del reformismo procapitalista más abyecto, derrotarse el movimiento obrero y sus organizaciones sindicales, políticas y de todo tipo a sí mismos y caer en una especie de pseudoradicalismo estéril de origen burgués de corto éxito y recorrido. Su fracaso se deberá no sólo a la menor capacidad organizativa de este tipo de entes sino sobre todo a que, al ocultar las razones reales -la desigualdad que genera el capitalismo y sus leyes- de la protesta que es aherrojada, se autoexcluye de la solidaridad y compromiso necesarios a todos los que sufren en sus propias carnes dicha desigualdad y que no se sentirían representados por proclamas “prodemocráticas” más o menos justas pero que no conectan con las necesidades más tangibles que afectan a sus vidas.

En resumen, es necesario reorientar la lucha antirrepresiva en varios sentidos:

  • Hacia una posición de clase, que proclame que la represión expresa un nivel concreto de la lucha de clases y que el Estado en sus dimensiones policial, legislativa y jurídica responde a los intereses de la clase dominante.
  • Hacia una superación de la división en la lucha de las organizaciones del movimiento obrero por la defensa de todos y cada uno de sus militantes sindicales y políticos a las puertas de ser procesados o ya condenados. La consigna de marchar separados es justificable en términos de estrategia y de niveles de enfrentamiento/acuerdo con el capital pero jamás en la defensa de cada uno y todos los militantes obreros perseguidos y encausados.
  • Hacia la consideración de “represaliados y presos políticos” de los militantes obreros que sufren las consecuencias de la violencia del Estado capitalista porque éste es un órgano político que ejerce su monopolio de la misma a partir de criterios puramente políticos.

Ello no supone en absoluto negar la utilidad y la necesidad de las plataformas concretas de apoyo a militantes obreros específicos pero sí superar la cultura de la división y el sectarismo, especialmente por parte de quienes, desde una pretendida posición de “mayoritarios”, desprecian la lucha de otras organizaciones, trabajar en red, compartir objetivos comunes, realizar campañas globales en defensa de todos los que sufren la represión por defender a la clase trabajadora y, muy importante, dedicar personas y militantes concretos a la creación de ese clima de cooperación y al logro de dichos objetivos. Eso o acabar como los dos conejos de la fábula de Tomás de Iriarte, que discutían si los que les perseguían eran galgos o podencos.

“En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.”

Por Marat.

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1º de Mayo: sobran los motivos para la lucha

EEChozymartilloComo comunistas, nuestro deber es romper eso que llaman paz social, que no es otra cosa más que aceptación resignada de la explotación.

El constante empeoramiento de las condiciones de vida de las clases trabajadoras no es consecuencia de la corrupción de un puñado de políticos, ni de la gestión de un gobierno reaccionario, ni el resultado de un repunte de la crisis económica. Esto se llama lucha de clases.

La caída de la tasa de beneficios del capitalismo significa que van a procurar explotarnos más, disminuir la masa salarial, incrementar la jornada laboral y recortar las prestaciones sociales, es decir, eliminar formas de salario indirecto y diferido como son los servicios públicos o las pensiones. Esto tiene un efecto especialmente negativo en las mujeres de clase trabajadora, ya que, al carecer de medios para adquirir estos servicios en el mercado, hace recaer sobre ellas (sobre su trabajo impagado y no reconocido) todo el peso de la reproducción de los trabajadores y las personas dependientes. De los recortes en las pensiones también se llevan la peor parte, pues son las mujeres quienes acaparan los contratos a tiempo parcial y eventuales e incluso el empleo sumergido, que no cotiza.

La solución no vendrá de la mano de ningún candidato mediático, ni de tertulianos convertidos en tribunos de la plebe. Mientras no encuentren una oposición contundente y no se lesionen sus beneficios, tendrán vía libre para seguir esta senda.

No hay espacio ya para seguir practicando el sindicalismo de concertación y de co-gestión de las políticas económicas que venimos conociendo desde la transición. El capital ya no tiene interés en mantener un nivel de consumo elevado entre las clases trabajadoras; ese añorado Estado del Bienestar sólo se mantuvo mientras había una palpable amenaza de cambio revolucionario. Dejemos de alimentar la ilusión de que se puede recuperar.

Desde los Pactos de la Moncloa de 1977 –que imponían la pérdida de salario para conseguir la respetabilidad de nuevos actores dentro de la monarquía parlamentaria- hasta la Reforma de la Jubilación de 2011 –que alargaba la vida laboral y disminuía las pensiones -, los acuerdos firmados han supuesto cesiones sin contrapartidas visibles. Esta política de pactos sólo ha contribuido a fortalecer a determinados aparatos sindicales, lo cual es muy distinto que beneficiar al conjunto de la clase obrera.

Nuestra referencia la constituyen una serie de luchas consecuentes de la clase trabajadora: la movilización de los mineros, la resistencia de la plantilla de Coca Cola, las huelgas de los barrenderos de Madrid, de Panrico, de Movistar… Desde la firmeza, desde la unidad en la lucha, desde la conciencia de clase, estos compañeros y compañeras son la prueba visible de que es posible vencer.

Una premisa indispensable para triunfar en esta batalla es que ejerzamos nuestra solidaridad como clase con los focos de resistencia obrera. El movimiento vecinal y todos los organismos populares deben arropar a los sectores en lucha.

El movimiento obrero tampoco debe olvidar nunca que su horizonte es la consecución de una sociedad sin clases. Si carecemos de este referente político, todos los triunfos acabarán por ser victorias pírricas. Esas mejoras de orden material, que tanto esfuerzo cuesta lograr, pueden perderse en cuanto bajemos mínimamente la guardia, porque esta es la esencia del capitalismo.

La necesidad de que el movimiento obrero tenga un carácter sociopolítico y no se limite a las reivindicaciones económicas más inmediatas no se debe confundir ni con el sectarismo ni con la acción sujeta a consignas partidistas o electorales. Este carácter sociopolítico se traduce en la necesidad de enfrentarse al racismo y el imperialismo, asumir la lucha contra las discriminaciones que sufren las mujeres, enfrentar las políticas de ajuste y privatización que emanan de la Unión Europea, denunciar la creciente represión contra los movimientos populares, hacer nuestra la lucha contra los desahucios, oponerse con fuerza al TTIP (que amenaza con derribar los últimos obstáculos que ejercían las legislaciones estatales frente al liberalismo más salvaje), o denunciar la deuda que han contraído los estados como el resultado de socializar las pérdidas de los especuladores privados.

La clase obrera es la única fuerza capaz de emancipar a la sociedad. La clase obrera debe tomar el poder.

Boletín Rojo. 9 Abril 2016.

Boletín de información del EEC. 9 de Abril de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Documentos III Asamblea

Por fin podemos entregaros los documentos de la III Asamblea. Debido a su extensión no resulta práctico incluirlos en el propio Boletín, así que podéis consultarlos tranquilamente en los siguientes enlaces:

En el acta tenéis una descripción pormenorizada del desarrollo de la asamblea y de las decisiones acordadas.

 

Sobre el logo del EEC y el diseño de web y boletín.

Selección del logo del EEC.

Una vez que nos hemos constituido creemos conveniente disponer de un logo que identifique al EEC de forma permanente, ya que hasta ahora hemos estado usando imágenes más o menos caseras que han ido cambiando con el tiempo. Como hasta ahora no hemos despuntado por nuestras habilidades creativas, en la asamblea se acordó abrir un período para que cualquier camarada pudiera mandar una propuesta de logo. Las propuestas recibidas serán mostradas en la web y anunciadas en un futuro boletín para que tod@s podamos votar por la que más nos gusta. Enviad vuestras propuestas al correo de siempre: encuentrocomunista@yahoo.es

Diseño de la web y del boletín.

Entre las tareas de la nueva Coordinadora Estatal está la de mejorar la página web. Hay varios camaradas informáticos que están trabajando en el aspecto técnico, pero no tenemos a nadie con preparación en diseño gráfico. Así que como habréis podido comprobar todos estos meses, la página no se destaca por diseño, estética o claridad. Si trabajas con gráficos o diseñas páginas web desde el punto de vista de su usabilidad y presentación, nos vendría genial que pudieras echarnos una mano para arrancar. Una vez más, te puedes poner en contacto con nosotros en el correo encuentrocomunista@yahoo.es

 

El EEC ante el 14 de abril.

Como todos los años, alrededor del 14 de abril se celebran manifestaciones y actos en todo el Estado coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la II República. La significación histórica de la fecha es evidente, tratándose del período en el que las luchas de la clase trabajadora alcanzaron sus níveles más álgidos en la historia del Estado español. En el tiempo que va desde 1931 hasta el dramático final causado por la acción de la oligarquía y su ejercito fascista, la II República registró etapas que, con sus claroscuros, dejaron una memoria de luchas y conquistas. Sirvan a modo de ejemplo: el fomento de la cultura como un bien al servicio de las clases populares destinado a satisfacer sus deseos de emancipación y no como un mero mecanismo para dotar al sistema de profesionales cualificados y acríticos; el impulso, aunque de modo parcial, de la reforma agraria, algo que en nuestros días sigue teniendo relevancia sobre todo en Andalucía, así como de la lucha obrera por la mejora de sus condiciones de vida; la Revolución de Asturias de 1934, de carácter socialista, salvajemente reprimida por la derecha -en el gobierno entonces- y a mano de sectores militares que dos años más tarde se levantarían contra el gobierno legal y legítimamente constituido y contra esta forma de Estado.

Para quienes componemos el Espacio de Encuentro Comunista (EEC) la significación del 14 de abril no es algo limitado a rememorar el pasado, sino con proyección de futuro; de reivindicación de poder para la clase trabajadora y los sectores populares, para lo cual es precisa la ruptura con el tinglado político instaurado por la llamada transición en 1978 y todo su entramado de élites económicas, políticas, judiciales, mediáticas y sindicales, coronadas por la monarquía heredera de Franco.

Para el EEC defender la forma republicana de Estado tiene que ver con el derecho de toda persona a ser elegido máximo representante del Estado (sin interferencia de ningún “derecho de sangre o de cuna”) y con el de revocabilidad de dicho representante, con el laicismo frente a toda creencia religiosa y con la austeridad en el comportamiento político y en sus símbolos.

Pero, puesto que como comunistas no tenemos una idea neutral respecto al Estado, ya que éste tiene siempre un carácter de clase, nuestra visión de la República no es “neutral”. No nos imaginamos una República que represente por igual a opresores y a oprimidos, a sectores reaccionarios o a sectores progresivos porque ello nunca es cierto. Frente a un republicanismo “sin adjetivos”, que los tiene pero los esconde, nuestro proyecto es la República de Trabajadores, al cuál incluso sin alcanzar el socialismo, sobrepone el derecho de nuestra clase a un empleo y a un vida dignos por encima del objetivo del enriquecimiento personal.

En otro orden de cosas, pensamos que la percepción social de la masividad de la corrupción no debe llevarnos al error de creer que ésta es reciente o que ha comenzado con la actual fase de la crisis de superproducción capitalista.

La corrupción política es consustancial al capitalismo. La economía de mercado no puede sostenerse sin poner a los aparatos del Estado a su servicio. En el caso del Estado español, el engranaje institucional corrupto de la Dictadura encabezado por la Monarquía, se transmutó íntegramente en la llamada democracia. Lo único nuevo fue la incorporación al latrocinio de las cúpulas políticas de Gobiernos municipales y autonómicos de todos los colores, y sobre todo y a gran escala, del PP y del PSOE.

Lo que ahora se pone de manifiesto son tres hechos claves para entender lo que sucede:

  1. Las acusaciones de corrupción, que salen de las mismas esferas del poder, se utilizan como arma arrojadiza entre facciones enfrentadas y son la expresión más rotunda de su descomposición.
  2. La integración y colaboración con el entramado del poder por parte de importantes sectores de la izquierda institucional, incluidos los grandes aparatos sindicales, ha servido desde la Transición para poner a los supuestos representantes de la clase obrera al servicio del capital y para destruir organizaciones construidas a fuerza de muertos y de años de cárcel.
  3. Las nuevas opciones electorales que se alzan con el objetivo de “acabar con la casta” ocultan sistemáticamente “la mano que mece la cuna” y que no es otra que la de la gran burguesía (de aquí y de fuera) que corrompe a los políticos para realizar sus negocios. El objetivo es hacer creer a la gente que cambiando las caras del Gobierno y renovando el aparato del Estado se pueden solucionar los problemas.

Ante la agudeza de la crisis general del capitalismo, que azota con especial fuerza al Estado español, y que parecía hace pocos años que hacía tambalear los cimientos del engranaje institucional de la Transición, se ha impuesto una estrategia de renovación formal que se puede resumir en la frase de Lampedusa “es preciso que algo cambie para que todo siga igual”, intentando una segunda transición que deje intactos los privilegios económicos de los poderosos, utilizando la ilusión de que es posible a vuelta al “estado del bienestar”, que además no fue nunca general ni idílico, pero que, en cualquier caso, no es posible según la tendencia actual del sistema capitalista a nivel planetario, que pasa en el aumento de la opresión de la clase trabajadora y el incremento de sus guerras de rapiña.

Las luchas obreras y populares, las huelgas que utilizan nuevas formas de resistencia, las movilizaciones que expresan formas radicales de combate, dan cuenta de formas inéditas de organización al margen de las “grandes” organizaciones políticas y sindicales, pese al innegable reflujo producido por la inestimable contribución a la desmovilización ejercida por las opciones ciudadanistas de izquierda.

La brutal represión ejercida contra los sectores más combativos y especialmente contra la juventud muestra en qué medida las clases dominantes usan el terror del Estado contra quienes saben que su único camino es la lucha. Todo ello, mientras las bandas fascistas campan libremente por barrios y pueblos, haciendo gala impunemente de violencia sobre la población inmigrantes, a fin de presentarla como la responsable del patente deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Frente a un Régimen capitalista que intenta renovarse en sus formas políticas, conservando en lo sustancial su naturaleza explotadora e injusta, y unas medidas económicas que atenazan las condiciones de vida de la inmensa mayoría, El Espacio de Encuentro Comunista denuncia los intentos de organizaciones políticas que se presentan como “alternativa”, de camuflar lo que sucede con el Pago de la Deuda (que la sociedad española no ha contraído), consecuencia directa de la imposición de las políticas de la Unión Europea y de la pertenencia a la Zona Euro. Aceptando la permanencia a ese marco económico y político se imponen férreamente recortes, privatizaciones, desahucios y contrarreformas laborales como garantía del pago de la Deuda y de beneficios empresariales. La clase obrera, tanto en sentido amplio como específicalmente en los sectores juveniles, de mujeres y de inmigrantes que pertenecen a ella, están pagando con sus vidas destrozadas una Deuda que se ha generado trasladando masivamente a la gran banca y a las grandes multinacionales fondos públicos.

Es un círculo infernal sin fin. Las previsiones del Gobierno fracasan una tras otra porque la crisis capitalista no tiene salida. Sus profecías, que ni ellos mismos se creen, no tienen otro objetivo que intentar impedir que los sectores populares sean conscientes de que no hay salida ni en la UE, ni en el capitalismo, y actúen en consecuencia.

Porque ningún gobierno, municipal, autonómico o el del Estado – sea del color que sea – va a poder resolver los gravísimos problemas del pueblo trabajador sin enfrentar el Tratado de Estabilidad de la Zona Euro y las leyes que lo desarrollan en el Estado español, y que aseguran la disolución de cualquier Gobierno cuyas políticas no ejecuten sus mandatos.

Por ello, la primera prioridad es la construcción del poder organizado de los sectores oprimidos y castigados por las medidas anticrisis capaces de imponer, por encima de la Troika, del FMI y del BCE, que primero están sus derechos y sus condiciones laborales y de vida.

Para ello, gobierne quien gobierne, es preciso enfrentarse, tanto a toda la oligarquía que con la Transición se perpetuó, empezando por la Monarquía y las grandes corporaciones españolas como a una Unión Europea que impone políticas incompatibles con derechos sociales y laborales.

Es necesario que los sectores populares juveniles, que se enfrentan hoy a la aniquilación de sus esperanzas de vida, retomen el hilo rojo de quienes (con la misma juventud y esperanzas) supieron encarnar en su día la voluntad combativa que ahora necesitamos.

No hay otra salida poner al servicio de nuestra clase la riqueza para que ella la administre. Y no hay otra solución que expropiar a los expropiadores. En resumen, construir una sociedad socialista donde el ser humano sea valorado como tal, y no en función de sus riquezas materiales.

 

Andrés Bódalo, ¡libertad!

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Crónica de la III Asamblea del EEC.

Hemos creído conveniente redactar una crónica “breve” de lo acontecido en la tercera asamblea del EEC, que tuvo lugar el pasado sábado 12 y domingo 13 de marzo. En total fueron doce horas de asamblea (veinticuatro si tenemos en cuenta las sesiones paralelas de los grupos de trabajo), así que el acta con todos los detalles se demorará unos días. Los que están impacientes por saber qué ocurrió pueden tener aquí una visión general de su desarrollo y conclusiones.

Balance de gestión y organización de la Asamblea.

El 12 de marzo nos reunimos en Madrid las más de cincuenta personas que pudimos acudir al llamamiento de la tercera asamblea. Como en otras ocasiones fueron muchos y muchas los camaradas que hicieron largos viajes para acudir al encuentro, con la diferencia de que esta vez la cantidad de temas a tratar hacían necesaria una cita de dos jornadas. Quizás este hecho influyó en que otros compañeros y compañeras declinaran la asistencia aunque hicieran explícita la intención de seguir siendo parte del Espacio.

El acto comenzó con la lectura de un breve balance de gestión ofrecido por la Comisión Gestora que ha coordinado estos meses transcurridos desde la asamblea de octubre. Entre los aspectos positivos subrayados destacaron el cumplimiento del mandato original de llegar a febrero con la tercera asamblea convocada y con los documentos encargados a los grupos de trabajo presentados en fecha y suficientemente difundidos. Otros aspectos que evaluaron como positivos fueron: la creación del Boletín Rojo, que ha permitido seguir a todos los camaradas, ya estuvieran más o menos aislados, la evolución del proceso; la suma del EEC a alguna iniciativa dentro del movimiento por la paz; así como la explicación del proyecto a diversos colectivos comunistas que se han interesado por nuestra labor.

También explicaron los que consideraban aspectos negativos de la gestión, habiendo afectado incluso los dos primeros al propio funcionamiento interno de la Comisión. Por un lado, consideran que la integración de los camaradas de la Comisión residentes fuera de Madrid no ha estado resuelta satisfactoriamente para facilitar su participación. Tras esta experiencia, proponen que en próximos órganos con participación de integrantes de varias localidades se alternen las reuniones espaciadas, prolongadas y presenciales para asentar trabajos con las reuniones más periódicas del día a día en las que se habiliten medios de participación telemáticos. Por otro lado, se ha evaluado como negativo el método de autoproponerse espontáneamente para participar en la Comisión: la realidad posterior fue que algunos camaradas no llegaron a acudir ni a una sola reunión, lo que sobrecargó de trabajo a los miembros restantes y restó fuerzas para asumir determinadas tareas.

En este apartado de tareas no satisfechas, consideraron en primer lugar que el trabajo de consolidación y extensión territorial del EEC no ha estado suficientemente atendido. Aunque no era uno de los objetivos principales de esta fase, creen que no han brindado la suficiente atención a los camaradas de fuera de Madrid.

En la misma linea, las tareas de participación en las luchas de nuestra clase han estado aún en una fase muy incipiente. En este caso, el hecho de ser una Comisión interina con un mandato muy limitado no les ha hecho sentirse con autoridad para lanzarse por este camino. Tan solo a las cuestiones de paz y antiimperialismo se atrevieron a presuponerles el consenso mínimo suficiente para haber propiciado algún avance en ellas.

Tras el balance ofrecido por la Comisión se abrió un turno de palabra para escuchar el parecer de los asistentes a la asamblea. En general, los intervinientes consideraron que el resultado había sido bueno, aunque algunos camaradas de fuera de Madrid confirmaron la impresión de que no se habían sentido parte del proceso de discusión de los documentos. Alguno lamentó el no haber podido participar en debates con otros camaradas, pues pensaba que sólo así se puede corroborar si la lectura particular es acertada o se ha malinterpretado la intención de los autores. Algún otro compañero se mostró más compresivo, pues es consciente de no tener camaradas en su comarca, con lo que no cree que ninguna acción de la Comisión le hubiera podido integrar en un debate.

Una vez completada la fase del balance de Gestión, la mesa informó del paso al siguiente punto del orden del día. Tocaba el momento de que los asistentes se separaran en grupos de trabajo para discutir los documentos redactados durante estos meses. Cada grupo debía seleccionar un moderador y un secretario que después debía actuar como portavoz en la sesión plenaria de la tarde.

Dado el carácter plural del EEC y el corto recorrido de trabajo realizado en común, se expresa la intención de no acudir al voto, para evitar la formación de mayorías y minorías. Dado que sólo se disponía de tres horas de reunión por grupo, se explica a los asistentes que un buen mecanismo sería identificar los puntos en los que puede haber un menor acuerdo, para dejarlos fuera a la espera de un trabajo más profundo; ello permitiría avanzar más en los contenidos más compartidos. Se menciona el caso especial del Grupo de Trabajo de Organización, que no puede seguir un procedimiento tan relajado: la necesidad de disponer de una estructura de organización que poner en marcha al día siguiente requería de sus componentes la búsqueda de un acuerdo efectivo. También se consideró especial el grupo de Programa Político, pues su importancia y su solapamiento con el resto de áreas de trabajo hace aconsejable tratarlo en plenario. Así pues, se decidió dejar su sesión de trabajo para el día siguiente a las 10 de la mañana. El reparto de todos los camaradas presentes en los restantes grupos de trabajo resultó bastante equitativo de manera espontánea, excepto en el grupo de Organización, donde se apuntaron el doble de camaradas que en el resto de grupos.

Las sesiones paralelas de los grupos se desarrollaron durante toda la mañana, continuando algunas incluso después de una breve pausa para comer. A las cuatro y media de la tarde se volvió a la sesión plenaria para exponer las conclusiones obtenidas.

Movimiento obrero

El primer portavoz en salir a la mesa fue el del grupo de trabajo de Movimiento Obrero. Realizó un repaso de correcciones a un texto que, por lo demás, les había parecido un buen punto de partida.

En el primer capítulo del documento quieren hacer dos adiciones. Por un lado, incluir una sección dedicada a la represión sobre la clase trabajadora. Por otro lado, añadir también un apartado sobre las prácticas de los sindicatos mayoritarios, respetando, eso sí, a los camaradas que trabajan en ellos. También en el capítulo uno quieren incidir más en la negación del concepto, hoy día omnipresente, de la clase media.

Nos informó el portavoz de que en el capítulo dos se había producido un bloqueo al intentar enfrentar los modelos del consejismo y del sindicalismo. En el debate posterior que se produjo en el plenario, varias voces indicaron que el capítulo no pretendía forzar la elección entre un modelo y otro, sino mostrarlos como mecanismos que la clase trabajadora debe conocer como enseñanza práctica e histórica que utilizar, actualizada, dónde y cuándo el contexto lo propicie.

En el tercer y último capítulo del documento han añadido una nueva vía de actuación a partir del ejemplo del EEC. Proponen el fomentar las reuniones de trabajadores fuera de ámbitos sectorizados para favorecer la visión conjunta de los problemas de la clase y, en última instancia, la difusión y la formación.

Tras la intervención del portavoz del grupo se abre el turno de palabra general en la asamblea. Una compañera que estuvo presente en el debate del documento en Madrid recuerda que ya echó en falta en aquel momento una sección sobre la mujer trabajadora que, siendo la mitad de la clase, tiene unos problemas particulares que cree deben quedar reflejados. Piensa que dicha sección tendría fácilmente cabida en el apartado uno, donde se ofrecen datos muy variados sobre la segmentación del mercado de trabajo.

También se pide información sobre el tipo de consejismo en el que se basa el documento. Uno de los autores aclara que se ha usado fundamentalmente el modelo de Turín. A partir de aquí el debate giró sobre los modelos de consejo obrero, su complementaridad con la lucha sindical, su formación casi espontánea en momentos prerevolucionarios, etc.

Internacionalismo y antiimperialismo

Una vez terminado el bloque de movimiento obrero, le tocó hablar al portavoz del grupo de Internacionalismo y Antiimperialismo. El camarada nos informó de que habían alcanzado acuerdos generales sobre el texto, identificando unos puntos que quedarían aparcados a la espera de profundizar en ellos.

Según nos informa, el inicio del debate en el grupo de trabajo les llevó desde el imperialismo al modelo de estado. Creyeron conveniente marcar la necesidad de que el EEC analizara a medio o largo plazo el modelo de estado para nuestro país.

También decidieron que era necesaria la mención a la modificación del artículo 135 de la Constitución como ejemplo de ataque a la soberanía de un país.

Un punto fuerte del debate lo constituyó la propia definición de imperialismo, con sus connotaciones económicas y militares. El grupo de trabajo aprobó una redacción que irá incorporada al acta de la Asamblea.

Por último, nos explicó que había dos detalles del texto que habían decidido aparcar a la espera de poder entrar en ellos con más profundidad en el futuro. Uno de ellos es el conflicto palestino-israelí y el otro es la concepción de la República Popular China como país imperialista. En el primero de los casos se desea estudiar la postura de los partidos comunistas de la zona y las salidas que proponen al conflicto. En el segundo caso surgieron opiniones contrapuestas y se desea tener más discusión.

No hubo sin embargo duda respecto a Venezuela, país que cuenta con todo el apoyo ante la agresión estadounidense de la que es objeto en estos momentos.

Finalizado el resumen del camarada se entra en la ronda de intervenciones y ésta ramifica los mismos debates que acababan de introducir desde el grupo de trabajo. Así, la discusión sobre el modelo de estado, que obviamente no era para resolver en el momento, se transforma en una discusión sobre si el estado español es o no imperialista, lo cual lleva a la posibilidad de que haya estados que actúen simultáneamente como imperialistas y como oprimidos o la propia concepción de imperialismo. Se discuten así varias posturas, desde la que, con una mirada puramente económica, permite decir que el desarrollo de la fase imperialista la hace prácticamente sinónimo de capitalismo, hasta la que, basándose en la fuerza militar, deja como único país imperialista a los Estados Unidos. En sucesivas intervenciones se fue entrando en conceptos como imperialismo, subimperialismo, colonialismo, etc.

En otro orden de cosas, la concreción de la postura del EEC sobre Palestina se consideró un tema urgente, pues los lazos que nos atan con el Magreb y el Medio Oriente son históricos. En realidad no hay duda en la denuncia de la ocupación, pero se constata que distintos partidos comunistas de la zona proponen diferentes soluciones al conflicto y se desea conocer las propuestas antes de fijar una posición.

Tampoco faltaron las críticas a la deriva un tanto dispersa del debate en este tramo de la asamblea, pues había quien consideraba que se había perdido de vista lo general para entrar en una pelea por los detalles; que no estábamos a la altura de la cosmovisión que aspira a ser el marxismo. Quizás la conversación había puesto de manifiesto que no hablamos el mismo lenguaje y que damos distinto sentido a los términos, habiendo incluso interiorizado elementos de la ideología dominante. En este sentido, la formación y el trabajo colectivo pueden ser nuestra mejor apuesta.

Feminismo

A continuación salió a exponer la compañera que hacía de portavoz del grupo de trabajo de género. Nos explicó la dificultad del trabajo de la mañana, pues en el grupo partían del documento original y tres enmiendas, en algunos aspectos contradictorias. Ello les obligó a plantearse el trabajo desde el comienzo y, desde esa perspectiva, se consideran razonablemente satisfechas con lo avanzado. Nos resume las lineas maestras que han trazado en cuatro puntos.

El primero es su orientación, que define como de feminismo de clase. El feminismo de clase toma a las mujeres de clase trabajadora en el centro, implicando un análisis de la relación mujer-capital. De cualquier modo, algunas compañeras del grupo consideran importante investigar la opresión de la mujer en otros sistemas de producción, incluido el socialismo.

El segundo es la propia necesidad de la existencia de la comisión, cosa que ven claramente justificada por las características especiales de la relación mujer-capital. También por reclamar, recurriendo al debate y a la conciencia feminista, el espacio que ahora ocupa el feminismo burgués. Y es que la compañera se pregunta ¿Dónde están las mujeres dentro del debate de movimiento obrero? ¿Por qué no están en la vanguardia? Afirma que es hora de recuperar el análisis y las herramientas propias del marxismo.

El tercer punto que han abordado es la elección del nombre. Hasta ahora el grupo de trabajo se llamaba “de género” y han decidido llamarlo Comisión de Feminismo. El término género, aunque en un principio fue creado desde posiciones analíticas marxistas, ha ido siendo vaciado de contenido hasta haberse casi convertido en un sinónimo de mujer. Creen que merece la pena pelear la batalla por el término feminismo, también manipulado, porque al menos refleja el enfrentamiento con el machismo, con la “supremacía” o dominación masculina.

El cuarto punto, donde pretendían abordar contenido, no tuvieron ocasión de comenzarlo debido a la premura de tiempo.

La compañera nos explica que quizás el concepto que más debate ha generado es el de patriarcado. Aunque parte del grupo lo consideraba un término que refleja un factor de dominación, la otra parte del grupo no lo encuentra suficientemente bien definido y lo veía manipulable.

En el turno de palabra, gran parte de las intervenciones se centran precisamente en este último punto. Aunque es unánime la consideración de la comisión como necesaria, todas las intervenciones hacen hincapié en la centralidad del concepto mujer trabajadora y del conflicto capital-trabajo. La defensa del concepto patriarcado como ideología que nace del sistema, que se alimenta en la educación y que forma parte de la superestructura es visto con prevención por la mayoría de los y las camaradas que lo consideran un término interclasista que aleja el foco de las condiciones materiales.

En cualquier caso, el sentir dentro y fuera de la comisión es que el trabajo había sido provechoso y el avance conseguido durante la jornada muy significativo.

Formación

El portavoz del grupo de trabajo de formación nos informó de que entendían el grupo como una comisión permanente e interdisciplinar con el objetivo de generar un plan de formación. Sin embargo, habían encontrado una serie de obstáculos que les habían complicado la discusión.

El primero no era otro que el “por dónde empezar”. Había quienes apostaban por comenzar por cuestiones consideradas “más actuales” (la naturaleza de nuestro estado, el imperialismo, etc) y, de ahí, ir retrocediendo hacia cuestiones más básicas. Otros, sin embargo, apuestan por comenzar por los principios: ley del valor, etc. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque nadie duda de que debería ser imposible partir de uno sin acabar en el otro.

El segundo punto que generó conflicto fue el tipo de formación. Para unos lo que habría que primar es la formación interna y de cuadros; otros optarían por ir a la formación de las masas. En un sentido parecido se resolvía la pregunta de cuántos planes de formación diseñar: frente a los que pensaban que nuestras capacidades sólo nos permiten poner en marcha uno en estos momentos, otros apuestan por adaptar la formación a realidades concretas.

Ninguna de las dos posturas pretendía desacreditar a la otra, pero la diferencia de concepciones era evidente.

Finalmente alcanzaron un acuerdo apoyado en experiencias concretas de formación que están actualmente en marcha. El objetivo es estudiar dichas experiencias y ver cómo pueden ser útiles para el EEC. El camarada nos informó de que se han puesto el compromiso de tener antes de dos meses una propuesta firme y concreta.

En el turno de palabras se entró en un primer momento en exponer los puntos de vista sobre quiénes debían ser los elaboradores y los destinatarios primeros de formación. Había quien opinaba que los propios grupos locales de camaradas debían planificar y organizar su propia formación, quien pensaba que la formación nos debía servir a modo de arma ideológica para enfrentar los retos que se te plantean en el día a día, quien cree que debe primarse la formación de los camaradas más aislados, etc.

Al igual que había ocurrido dentro del grupo, también generó discusión el contenido de la formación. Un camarada se mostró convencido de que generar una base es imprescindible: no se puede comprender porqué y cómo actúa el imperialismo sin entender la ley del valor. Alguna otra intervención apoya esta linea, y creen que la discusión que se está manteniendo es un buen ejemplo de esta necesidad, pues piensan que algunas intervenciones demuestran que no se entiende lo mismo en algunos conceptos básicos.

Un camarada recordó que habían pedido un par de meses para dar un plan de formación y que él no veía inconveniente en dárselo. A partir de ese momento las intervenciones se centraron más en aspectos que debían ser tenidos en cuenta: disponibilidad de las sesiones de formación en vídeo, tener un plan sólido e independiente de la última distracción que nos lance el sistema, formar cuadros, enseñar a pensar comunista, etc.

Organización

En la última intervención de la tarde le toca el turno al portavoz de organización. Previamente se había distribuido a los asistentes una copia del texto acordado en la reunión de la mañana.

El camarada explicó el proceso que ha llevado al texto presentado. Cuando se publicó el texto creado por el grupo de trabajo en diciembre, los componentes del grupo de trabajo ya recibieron comentarios de otros camaradas del Espacio en el sentido de que les parecía una propuesta de organización muy pesada para el tamaño actual de un EEC todavía naciendo. En la reunión de debate en Madrid del mes de febrero, a esta crítica se unió la de algunos camaradas organizados que consideraban que la propuesta les hacía difícil compatibilizar su militancia en el EEC con la de su propia organización comunista. En aquella reunión de Madrid se tomó la decisión de volver a reunirse los asistentes y elaborar una propuesta alternativa que intentara subsanar esos problemas. Dicha propuesta alternativa fue distribuida a todo el EEC en el Boletín Rojo del 2 de marzo.

En la reunión del grupo de trabajo de por la mañana se optó por tomar como texto base esa propuesta del 2 de marzo. Aún fue necesario redactar un último añadido para hacer más explícitos los criterios de flexibilidad que deben hacer cómoda la participación en el EEC y la compatibilidad con otras militancias.

El modelo finalmente presentado es una estructura sencilla en dos niveles. En la base se encuentran las estructuras que realmente dan sentido al EEC: los Espacios Comunistas de Base (ECB). Son estos agrupamientos locales o sectoriales de pequeño tamaño en los que se desarrolla la militancia, se debate, se da y recibe formación, se interviene en el entorno, etc; siempre desde la autonomía del que conoce su entorno y sabe el mejor momento y el mejor modo de actuar.

Para aunar las fuerzas de los ECBs y para dotarles de dirección y recursos comunes (web, formación, propaganda, etc) se crea una Coordinadora Estatal de entre diez y quince personas que en principio contarían con unas pocas responsabilidades fijas: organización y finanzas, extensión territorial, comunicación y propaganda, formación, así como unas comisiones temáticas que en principio serían las mismas que ya iniciaron su andadura en octubre (movimiento obrero, feminismo e internacionalismo y antiimperialismo)

El compañero quiso destacar la importancia de la comisión de extensión territorial. Su objetivo es prestar atención a los camaradas que están aislados y aún no pueden formar ECBs. Se considera que estos camaradas van a requerir de un contacto directo más constante para que se sientan parte del Espacio y proporcionales oportunidades de formación y expansión. Por eso se ha optado por crear un responsable sólo para esta labor que puede contar con el apoyo de más camaradas.

El camarada nos cuenta que la propuesta, una vez modificada, tuvo el acuerdo de todo el grupo de trabajo.

Abierto el turno de palabra intervinieron algunos camaradas para expresar que la propuesta les parecía sencilla; ya habría tiempo de hacerla más compleja si el crecimiento del EEC lo aconsejaba.

Cierre de la primera jornada

La mesa tomó de nuevo la palabra para recordar el orden del día del domingo 13. Comenzaría con la reunión en plenario del grupo de trabajo en el documento de Programa Político. Seguiría y finalizaría con la propuesta de camaradas para la Coordinadora Estatal.

Programa Político

El domingo se arranca a las diez con menos asistencia, aunque sigue llegando gente durante toda la mañana. El primer punto del orden del día es el debate en plenario del documento de Programa Político. Al considerar que el texto debe haber sido leído por los asistentes, se evita hacer una exposición previa para ganar todo el tiempo para el debate. Como el documento es muy extenso, para facilitar una discusión ordenada se decide avanzar capítulo por capítulo.

Es conveniente reflejar en la crónica una duda planteada por un camarada en la reunión, que quería saber si los documentos habían sido modificados tras las sesiones de debate en Madrid. Desde la mesa se aclara que ningún documento ha sido modificado tras esas reuniones, pues nunca se ha considerado que la discusión restringida a Madrid tuviera legitimidad para cambiar los documentos. Si alguna sesión ha dado lugar a un texto alternativo, como en organización, éste se ha presentado como enmienda junto al original, y ese no fue el caso del documento de Programa Político.

En la discusión del capítulo 1, “Marco actual del capitalismo”, se entra de lleno en la cuestión del TTIP (Tratado de libre comercio entre Europa y EEUU) y el cambio profundo que refleja en los modos y maneras de actuación del sistema capitalista. Varios camaradas fueron dibujando en sus respectivas intervenciones las complejas derivaciones del tratado. Se subrayó cómo su entrada en vigor permitiría a las multinacionales demandar a los estados ante tribunales privados cuya decisión es vinculante. Esto provocará previsiblemente una degradación de derechos laborales, medioambientales, sanitarios y asistenciales; un proceso que ya se ha constatado en países que, aún siendo tan distintos como Colombia y Canadá, han suscrito tratados bilaterales con EEUU.

Algunas intervenciones ahondan en el significado especial de estos tratados, dibujando un nuevo escenario en el que el capitalismo, acuciado por el descenso de la tasa de beneficios, intenta escapar de las limitaciones del estado-nación burgués en el que se había amparado hasta ahora. Una dialéctica compleja pues, como señalan otras intervenciones, los estados nacionales son tanto los que refrendan estos tratados como los que en última instancia debe respaldar, incluso por la fuerza, a sus capitales cuando así lo requieren. En cualquier caso, parece que la pantalla de la democracia burguesa es ya un impedimento incluso en occidente, después de haber sido escamoteada durante décadas, en medio de nuestro desdén, al resto del mundo.

Este salto cualitativo en la desfachatez de la alianza capital-estados es también un síntoma de que la correlación de fuerzas crece a su favor y en nuestra contra. La burguesía consigue una vez más imponer sus intereses particulares como intereses generales.

El capítulo 2 lleva por nombre “Crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Se explica cómo en primera instancia el capital intenta restaurar su tasa de ganancia por diversos métodos: bajando salarios, apropiándose de lo público, etc. Pero según el documento esta carrera no se detiene ahí y deriva en una crisis medioambiental, una crisis energética, alimentaria, hídrica, etc.

Un camarada toma la mención a la crisis medioambiental y explica cómo debemos ligarla a la clase para comprender sus implicaciones; cómo los efectos de distorsión del medio ambiente tienen siempre más repercusión en los trabajadores. Otros asistentes defienden que la crisis medioambiental afecta transversalmente a todas las clases; que sus efectos destruyen el metabolismo del mundo, como señaló Marx. También se recuerda cómo en los países del socialismo real la búsqueda del productivismo llevó también a algunas aberraciones medioambientales.

Un camarada interviene para señalar cómo el funcionamiento intrínseco de la ley del valor dentro del capitalismo hace inevitable en última instancia todo lo que se ha estado discutiendo de los capítulos uno y dos.

Sobre el capítulo 3 no hay comentarios y se pasa directamente al 4. Uno de los autores quiso poner el foco sobre uno de sus apartados, que aborda los espacios de la clase trabajadora con conciencia de clase frente a espacios de la mayoría social. Cree que es importante definir los criterios de nuestra actuación en ambos espacios.

Un camarada ligó la última intervención del capítulo anterior con el contexto de éste. Igual que el interviniente anterior centró el origen de todos los aspectos que vamos tratando en la ley del valor y en la sobreexplotación, el compañero cree que la pregunta clave es ¿qué estamos haciendo nosotros para enfrentarnos a esa sobreexplotación, qué nos corresponde hacer como comunistas en este contexto? En este sentido, él apuesta por ampliar las redes de contactos de los comunistas, no sólo dentro del estado español, sino también con iniciativas que pudiera haber, más o menos similares, en otros paises.

El capítulo 5 lo introdujo su autor. Según sus palabras no pretende más que subrayar la necesidad de la organización frente al estallido para transformar la realidad, algo de sobra conocido por los comunistas. Tradicionalmente ha habido dos formas de funcionar: el partido de masas típico del reformismo y la organización de vanguardia. Al primero se le ha intentado caracterizar como más democrático, cuando en realidad aleja a los militantes de la toma de decisiones. En cuanto al segundo, la definición de vanguardia no debería implicar en absoluto la separación de las masas.

Piensa que el EEC debe avanzar, sin ataduras preconcebidas con el pasado, hacia un modelo de organización. Él quiere pensar en un futuro aún indefinido en el que, con un bagaje de trabajo común más amplio, con más consenso, etc, podamos tender a un modelo de centralismo democrático para combinar la eficacia en la acción con la democracia interna. Otro compañero le recordó cómo en el documento se incide precisamente, y con razón, en el aspecto contrario, y cómo por el énfasis en la pluralidad del EEC estamos aún muy lejos de poder acudir al centralismo democrático.

La entrada en el capítulo 6 dio pie a una camarada a solicitar que se utilice en los documentos la referencia a “estado español” en lugar de “España”. Aunque algún compañero adujo que la entrada en una discusión de este tipo requeriría quizás de una sesión especial, se acepta la propuesta ya que, siendo necesario usar un nombre, es mejor usar el que menos rechazo pueda crear entre todos los camaradas.

Ya dentro del ámbito del capítulo se trata el tema de las mareas blanca y verde, que son mencionadas con características especiales frente a otros fenómenos más típicos 15M. Algunos camaradas explican cómo el término mareas fue introducido aquí a raíz de un artículo de El País, aunque tiene un origen anglosajón de la mano nada menos que de George Soros y su Tides Foundation. Otros camaradas también encuentran en ellas, especialmente en la marea blanca, elementos corporativistas que cabalgan reivindicaciones de clase para después abandonarlas una vez alcanzados sus objetivos particulares. La última crítica se centra en su papel de disolvente de la lucha de clase, ya que transforma las estructuras organizadas en asambleas quincemayistas.

El autor del texto defiende el documento señalando que el objetivo no era defender la estructura de mareas, sino que la argumentación estaba inserta en una gradación del componente de clase que iba desde el ciudadanismo del 15M genérico, pasando por las reivindicaciones laborales y de usuarios de servicios públicos de las mareas, para finalizar en unas marchas 22M en las que era fácil identificar unos componentes de clase muy evidentes.

El capítulo 7 crea más polémica ya que se adentra en la historia última de la Unión Soviética.

Una primera crítica vino dada por la mención que se hace en el texto a la competencia entre países capitalistas y países socialistas. Algún camarada reclamó, antes de sugerir comparaciones, un análisis del contexto local y temporal en el que cada país se encontraba.

También generó un gran número de intervenciones la mención a la necesidad de analizar el motivo por el que la transición de la URSS al capitalismo contó con tan poca oposición interna. Todas las intervenciones coincidieron en la importancia de realizar este análisis, aunque algunas advirtieron sobre su dificultad, ya que el sistema actual no tiene interés en suministrar una información fiable. En cualquier caso, la intención es huir de las simplificaciones o de las valoraciones poco justificadas, y en esa linea se optó por retirar un par de frases del documento hasta que el tema se pueda tratar más adelante.

En el capítulo 8 también se retocan un par de frases pues, aunque el sentido del texto era claro y compartido, la redacción original llevaba a confusión momentáneamente. El argumento que se seguía es el de la valoración de la importancia de la participación en procesos electorales. El texto mantiene una postura equilibrada en la que se apela al contexto y a los intereses del momento para justificar una decisión concreta.

Con esto se llegó al capítulo 9 y último. El camarada que defendía el capítulo explicó la diferencia entre un programa político y un programa electoral. Nos puso el ejemplo de una reivindicación como el pleno empleo: nosotros no tenemos porqué justificar de dónde sacaríamos en un contexto capitalista los medios o los recursos para conseguirlo; nuestra postura es reclamar ese derecho básico al capital y, si él no está en condiciones de proveerlo, defender nuestra opción a intentarlo con nuestro modelo de sociedad.

En este capítulo también se corrigieron un par de frases. Se recuerda que el acta recogerá todas las modificaciones en detalle.

Pero las modificaciones más importantes de este apartado se centraron en la lista de exigencias que cierran el documento. Dicha lista quedó ampliada con tres nuevas entradas. La primera hace referencia al derecho a la vivienda. La segunda fue defendida por un compañero de internacionalismo, que solicitó que, por coherencia con el otro documento, se recogiera la exigencia de la retirada de las bases militares norteamericanas y la salida de la OTAN. Por último, también se pidió añadir la salida de la Unión Europea y el abandono del euro.

Esta última reclamación hizo que un compañero solicitara que el capítulo 1 fuera ampliado con una descripción del papel de la Unión Europea dentro del contexto del capitalismo global. Si el texto puede ser utilizado como herramienta de difusión, lo correcto es argumentar por qué se solicita la salida de la UE. Otros camaradas vieron importante este estudio sobre la UE, al que incluso alguno piensa que se debe dedicar un documento independiente.

Propuesta y elección de la Coordinadora Estatal

Con esto se llegó al último tramo de la asamblea, en el que tocaba elegir a la Coordinadora Estatal que se había aprobado en el documento de organización el día anterior.

La mesa volvió a explicar los criterios de participación que se habían estimado oportunos para intentar corregir las deficiencias de funcionamiento de los últimos cinco meses. Por un lado, el nivel de compromiso de los candidatos debe cumplir dos principios: asistir a las reuniones de su ámbito y responsabilizarse de las tareas que se comprometa a afrontar. La frecuencia de las reuniones prevista se estima en una reunión de unas dos horas cada diez días (a la que los camaradas de fuera de Madrid podrían asistir en remoto) y una reunión presencial más de detalle cada dos meses aproximadamente.

La Coordinadora Estatal elegirá responsables para las áreas de:

Organización y finanzas

Extensión territorial

Formación y cultura comunista

Agitación, propaganda y redes

Movimiento obrero

Feminismo

Internacionalismo y antiimperialismo

La Coordinadora contaría con más integrantes, hasta un máximo de quince, para facilitar el reparto del trabajo. La dirección política sería colegiada, al igual que ocurre en los Espacios Comunistas de Base.

Hubo un pequeño debate acerca de la oportunidad de afrontar la elaboración de nuevos documentos, aunque finalmente se optó por que parecía más urgente, en función de las fuerzas de que se dispone, el inicio de la participación en las luchas y la constitución de los Espacios Comunistas de Base. La Coordinadora irá dosificando el inicio del trabajo en nuevos documentos según se crea factible y necesario.

Atendiendo al trabajo realizado durante estos meses, se propuso a diez camaradas que habían demostrado una alta implicación, incluso en tareas que inicialmente no habían asumido. En la propia asamblea se propuso a tres personas más, una de ellas avalada por la comisión de formación cuando se reunió el día anterior. Con estas trece personas no se llegó a cubrir el máximo de quince que se había fijado para la Coordinadora.

Tras la corroboración de los y las camaradas propuestos, la Coordinadora Estatal refleja ya una pluralidad de orígenes: de los trece integrantes cinco son del grupo promotor, cuatro se unieron en las comisiones formadas en octubre y otros cuatro se han incorporado en esta tercera asamblea.

La asamblea se cerró anunciando a los asistentes que en las próximas semanas se contactaría con ellos para ir conformando los Espacios Comunistas de Base y para conocer las circunstancias de los camaradas aislados.

Boletín Rojo. 19 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 19 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Hemos creído conveniente redactar una crónica “breve” de lo acontecido en la tercera asamblea del EEC, que tuvo lugar el pasado sábado 12 y domingo 13 de marzo. En total fueron doce horas de asamblea (veinticuatro si tenemos en cuenta las sesiones paralelas de los grupos de trabajo), así que el acta con todos los detalles se demorará unos días. Los que están impacientes por saber qué ocurrió pueden tener aquí una visión general de su desarrollo y conclusiones.

 

Crónica de la III Asamblea del EEC. 12 y 13 de marzo de 2016.

Balance de gestión y organización de la Asamblea.

El 12 de marzo nos reunimos en Madrid las más de cincuenta personas que pudimos acudir al llamamiento de la tercera asamblea. Como en otras ocasiones fueron muchos y muchas los camaradas que hicieron largos viajes para acudir al encuentro, con la diferencia de que esta vez la cantidad de temas a tratar hacían necesaria una cita de dos jornadas. Quizás este hecho influyó en que otros compañeros y compañeras declinaran la asistencia aunque hicieran explícita la intención de seguir siendo parte del Espacio.

El acto comenzó con la lectura de un breve balance de gestión ofrecido por la Comisión Gestora que ha coordinado estos meses transcurridos desde la asamblea de octubre. Entre los aspectos positivos subrayados destacaron el cumplimiento del mandato original de llegar a febrero con la tercera asamblea convocada y con los documentos encargados a los grupos de trabajo presentados en fecha y suficientemente difundidos. Otros aspectos que evaluaron como positivos fueron: la creación del Boletín Rojo, que ha permitido seguir a todos los camaradas, ya estuvieran más o menos aislados, la evolución del proceso; la suma del EEC a alguna iniciativa dentro del movimiento por la paz; así como la explicación del proyecto a diversos colectivos comunistas que se han interesado por nuestra labor.

También explicaron los que consideraban aspectos negativos de la gestión, habiendo afectado incluso los dos primeros al propio funcionamiento interno de la Comisión. Por un lado, consideran que la integración de los camaradas de la Comisión residentes fuera de Madrid no ha estado resuelta satisfactoriamente para facilitar su participación. Tras esta experiencia, proponen que en próximos órganos con participación de integrantes de varias localidades se alternen las reuniones espaciadas, prolongadas y presenciales para asentar trabajos con las reuniones más periódicas del día a día en las que se habiliten medios de participación telemáticos. Por otro lado, se ha evaluado como negativo el método de autoproponerse espontáneamente para participar en la Comisión: la realidad posterior fue que algunos camaradas no llegaron a acudir ni a una sola reunión, lo que sobrecargó de trabajo a los miembros restantes y restó fuerzas para asumir determinadas tareas.

En este apartado de tareas no satisfechas, consideraron en primer lugar que el trabajo de consolidación y extensión territorial del EEC no ha estado suficientemente atendido. Aunque no era uno de los objetivos principales de esta fase, creen que no han brindado la suficiente atención a los camaradas de fuera de Madrid.

En la misma linea, las tareas de participación en las luchas de nuestra clase han estado aún en una fase muy incipiente. En este caso, el hecho de ser una Comisión interina con un mandato muy limitado no les ha hecho sentirse con autoridad para lanzarse por este camino. Tan solo a las cuestiones de paz y antiimperialismo se atrevieron a presuponerles el consenso mínimo suficiente para haber propiciado algún avance en ellas.

Tras el balance ofrecido por la Comisión se abrío un turno de palabra para escuchar el parecer de los asistentes a la asamblea. En general, los intervinientes consideraron que el resultado había sido bueno, aunque algunos camaradas de fuera de Madrid confirmaron la impresión de que no se habían sentido parte del proceso de discusión de los documentos. Alguno lamentó el no haber podido participar en debates con otros camaradas, pues pensaba que sólo así se puede corroborar si la lectura particular es acertada o se ha malinterpretado la intención de los autores. Algún otro compañero se mostró más compresivo, pues es consciente de no tener camaradas en su comarca, con lo que no cree que ninguna acción de la Comisión le hubiera podido integrar en un debate.

Una vez completada la fase del balance de Gestión, la mesa informó del paso al siguiente punto del orden del día. Tocaba el momento de que los asistentes se separaran en grupos de trabajo para discutir los documentos redactados durante estos meses. Cada grupo debía seleccionar un moderador y un secretario que después debía actuar como portavoz en la sesión plenaria de la tarde.

Dado el carácter plural del EEC y el corto recorrido de trabajo realizado en común, se expresa la intención de no acudir al voto, para evitar la formación de mayorías y minorías. Dado que sólo se disponía de tres horas de reunión por grupo, se explica a los asistentes que un buen mecanismo sería identificar los puntos en los que puede haber un menor acuerdo, para dejarlos fuera a la espera de un trabajo más profundo; ello permitiría avanzar más en los contenidos más compartidos. Se menciona el caso especial del Grupo de Trabajo de Organización, que no puede seguir un procedimiento tan relajado: la necesidad de disponer de una estructura de organización que poner en marcha al día siguiente requería de sus componentes la búsqueda de un acuerdo efectivo. También se consideró especial el grupo de Programa Político, pues su importancia y su solapamiento con el resto de áreas de trabajo hace aconsejable tratarlo en plenario. Así pues, se decidió dejar su sesión de trabajo para el día siguiente a las 10 de la mañana. El reparto de todos los camaradas presentes en los restantes grupos de trabajo resultó bastante equitativo de manera espontánea, excepto en el grupo de Organización, donde se apuntaron el doble de camaradas que en el resto de grupos.

Las sesiones paralelas de los grupos se desarrollaron durante toda la mañana, continuando algunas incluso después de una breve pausa para comer. A las cuatro y media de la tarde se volvió a la sesión plenaria para exponer las conclusiones obtenidas.

Movimiento obrero

El primer portavoz en salir a la mesa fue el del grupo de trabajo de Movimiento Obrero. Realizó un repaso de correcciones a un texto que, por lo demás, les había parecido un buen punto de partida.

En el primer capítulo del documento quieren hacer dos adiciones. Por un lado, incluir una sección dedicada a la represión sobre la clase trabajadora. Por otro lado, añadir también un apartado sobre las prácticas de los sindicatos mayoritarios, respetando, eso sí, a los camaradas que trabajan en ellos. También en el capítulo uno quieren incidir más en la negación del concepto, hoy día omnipresente, de la clase media.

Nos informó el portavoz de que en el capítulo dos se había producido un bloqueo al intentar enfrentar los modelos del consejismo y del sindicalismo. En el debate posterior que se produjo en el plenario, varias voces indicaron que el capítulo no pretendía forzar la elección entre un modelo y otro, sino mostrarlos como mecanismos que la clase trabajadora debe conocer como enseñanza práctica e histórica que utilizar, actualizada, dónde y cuándo el contexto lo propicie.

En el tercer y último capítulo del documento han añadido una nueva vía de actuación a partir del ejemplo del EEC. Proponen el fomentar las reuniones de trabajadores fuera de ámbitos sectorizados para favorecer la visión conjunta de los problemas de la clase y, en última instancia, la difusión y la formación.

Tras la intervención del portavoz del grupo se abre el turno de palabra general en la asamblea. Una compañera que estuvo presente en el debate del documento en Madrid recuerda que ya echó en falta en aquel momento una sección sobre la mujer trabajadora que, siendo la mitad de la clase, tiene unos problemas particulares que cree deben quedar reflejados. Piensa que dicha sección tendría fácilmente cabida en el apartado uno, donde se ofrecen datos muy variados sobre la segmentación del mercado de trabajo.

También se pide información sobre el tipo de consejismo en el que se basa el documento. Uno de los autores aclara que se ha usado fundamentalmente el modelo de Turín. A partir de aquí el debate giró sobre los modelos de consejo obrero, su complementaridad con la lucha sindical, su formación casi espontánea en momentos prerevolucionarios, etc.

Internacionalismo y antiimperialismo

Una vez terminado el bloque de movimiento obrero, le tocó hablar al portavoz del grupo de Internacionalismo y Antiimperialismo. El camarada nos informó de que habían alcanzado acuerdos generales sobre el texto, identificando unos puntos que quedarían aparcados a la espera de profundizar en ellos.

Según nos informa, el inicio del debate en el grupo de trabajo les llevó desde el imperialismo al modelo de estado. Creyeron conveniente marcar la necesidad de que el EEC analizara a medio o largo plazo el modelo de estado para nuestro país.

También decidieron que era necesaria la mención a la modificación del artículo 135 de la Constitución como ejemplo de ataque a la soberanía de un país.

Un punto fuerte del debate lo constituyó la propia definición de imperialismo, con sus connotaciones económicas y militares. El grupo de trabajo aprobó una redacción que irá incorporada al acta de la Asamblea.

Por último, nos explicó que había dos detalles del texto que habían decidido aparcar a la espera de poder entrar en ellos con más profundidad en el futuro. Uno de ellos es el conflicto palestino-israelí y el otro es la concepción de la República Popular China como país imperialista. En el primero de los casos se desea estudiar la postura de los partidos comunistas de la zona y las salidas que proponen al conflicto. En el segundo caso surgieron opiniones contrapuestas y se desea tener más discusión.

No hubo sin embargo duda respecto a Venezuela, país que cuenta con todo el apoyo ante la agresión estadounidense de la que es objeto en estos momentos.

Finalizado el resumen del camarada se entra en la ronda de intervenciones y ésta ramifica los mismos debates que acababan de introducir desde el grupo de trabajo. Así, la discusión sobre el modelo de estado, que obviamente no era para resolver en el momento, se transforma en una discusión sobre si el estado español es o no imperialista, lo cual lleva a la posibilidad de que haya estados que actúen simultáneamente como imperialistas y como oprimidos o la propia concepción de imperialismo. Se discuten así varias posturas, desde la que, con una mirada puramente económica, permite decir que el desarrollo de la fase imperialista la hace prácticamente sinónimo de capitalismo, hasta la que, basándose en la fuerza militar, deja como único país imperialista a los Estados Unidos. En sucesivas intervenciones se fue entrando en conceptos como imperialismo, subimperialismo, colonialismo, etc.

En otro orden de cosas, la concreción de la postura del EEC sobre Palestina se consideró un tema urgente, pues los lazos que nos atan con el Magreb y el Medio Oriente son históricos. En realidad no hay duda en la denuncia de la ocupación, pero se constata que distintos partidos comunistas de la zona proponen diferentes soluciones al conflicto y se desea conocer las propuestas antes de fijar una posición.

Tampoco faltaron las críticas a la deriva un tanto dispersa del debate en este tramo de la asamblea, pues había quien consideraba que se había perdido de vista lo general para entrar en una pelea por los detalles; que no estábamos a la altura de la cosmovisión que aspira a ser el marxismo. Quizás la conversación había puesto de manifiesto que no hablamos el mismo lenguaje y que damos distinto sentido a los términos, habiendo incluso interiorizado elementos de la ideología dominante. En este sentido, la formación y el trabajo colectivo pueden ser nuestra mejor apuesta.

Feminismo

A continuación salió a exponer la compañera que hacía de portavoz del grupo de trabajo de género. Nos explicó la dificultad del trabajo de la mañana, pues en el grupo partían del documento original y tres enmiendas, en algunos aspectos contradictorias. Ello les obligó a plantearse el trabajo desde el comienzo y, desde esa perspectiva, se consideran razonablemente satisfechas con lo avanzado. Nos resume las lineas maestras que han trazado en cuatro puntos.

El primero es su orientación, que define como de feminismo de clase. El feminismo de clase toma a las mujeres de clase trabajadora en el centro, implicando un análisis de la relación mujer-capital. De cualquier modo, algunas compañeras del grupo consideran importante investigar la opresión de la mujer en otros sistemas de producción, incluido el socialismo.

El segundo es la propia necesidad de la existencia de la comisión, cosa que ven claramente justificada por las características especiales de la relación mujer-capital. También por reclamar, recurriendo al debate y a la conciencia feminista, el espacio que ahora ocupa el feminismo burgués. Y es que la compañera se pregunta ¿Dónde están las mujeres dentro del debate de movimiento obrero? ¿Por qué no están en la vanguardia? Afirma que es hora de recuperar el análisis y las herramientas propias del marxismo.

El tercer punto que han abordado es la elección del nombre. Hasta ahora el grupo de trabajo se llamaba “de género” y han decidido llamarlo Comisión de Feminismo. El término género, aunque en un principio fue creado desde posiciones analíticas marxistas, ha ido siendo vaciado de contenido hasta haberse casi convertido en un sinónimo de mujer. Creen que merece la pena pelear la batalla por el término feminismo, también manipulado, porque al menos refleja el enfrentamiento con el machismo, con la “supremacía” o dominación masculina.

El cuarto punto, donde pretendían abordar contenido, no tuvieron ocasión de comenzarlo debido a la premura de tiempo.

La compañera nos explica que quizás el concepto que más debate ha generado es el de patriarcado. Aunque parte del grupo lo consideraba un término que refleja un factor de dominación, la otra parte del grupo no lo encuentra suficientemente bien definido y lo veía manipulable.

En el turno de palabra, gran parte de las intervenciones se centran precisamente en este último punto. Aunque es unánime la consideración de la comisión como necesaria, todas las intervenciones hacen hincapié en la centralidad del concepto mujer trabajadora y del conflicto capital-trabajo. La defensa del concepto patriarcado como ideología que nace del sistema, que se alimenta en la educación y que forma parte de la superestructura es visto con prevención por la mayoría de los y las camaradas que lo consideran un término interclasista que aleja el foco de las condiciones materiales.

En cualquier caso, el sentir dentro y fuera de la comisión es que el trabajo había sido provechoso y el avance conseguido durante la jornada muy significativo.

Formación

El portavoz del grupo de trabajo de formación nos informó de que entendían el grupo como una comisión permanente e interdisciplinar con el objetivo de generar un plan de formación. Sin embargo, habían encontrado una serie de obstáculos que les habían complicado la discusión.

El primero no era otro que el “por dónde empezar”. Había quienes apostaban por comenzar por cuestiones consideradas “más actuales” (la naturaleza de nuestro estado, el imperialismo, etc) y, de ahí, ir retrocediendo hacia cuestiones más básicas. Otros, sin embargo, apuestan por comenzar por los principios: ley del valor, etc. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque nadie duda de que debería ser imposible partir de uno sin acabar en el otro.

El segundo punto que generó conflicto fue el tipo de formación. Para unos lo que habría que primar es la formación interna y de cuadros; otros optarían por ir a la formación de las masas. En un sentido parecido se resolvía la pregunta de cuántos planes de formación diseñar: frente a los que pensaban que nuestras capacidades sólo nos permiten poner en marcha uno en estos momentos, otros apuestan por adaptar la formación a realidades concretas.

Ninguna de las dos posturas pretendía desacreditar a la otra, pero la diferencia de concepciones era evidente.

Finalmente alcanzaron un acuerdo apoyado en experiencias concretas de formación que están actualmente en marcha. El objetivo es estudiar dichas experiencias y ver cómo pueden ser útiles para el EEC. El camarada nos informó de que se han puesto el compromiso de tener antes de dos meses una propuesta firme y concreta.

En el turno de palabras se entró en un primer momento en exponer los puntos de vista sobre quiénes debían ser los elaboradores y los destinatarios primeros de formación. Había quien opinaba que los propios grupos locales de camaradas debían planificar y organizar su propia formación, quien pensaba que la formación nos debía servir a modo de arma ideológica para enfrentar los retos que se te plantean en el día a día, quien cree que debe primarse la formación de los camaradas más aislados, etc.

Al igual que había ocurrido dentro del grupo, también generó discusión el contenido de la formación. Un camarada se mostró convencido de que generar una base es imprescindible: no se puede comprender porqué y cómo actúa el imperialismo sin entender la ley del valor. Alguna otra intervención apoya esta linea, y creen que la discusión que se está manteniendo es un buen ejemplo de esta necesidad, pues piensan que algunas intervenciones demuestran que no se entiende lo mismo en algunos conceptos básicos.

Un camarada recordó que habían pedido un par de meses para dar un plan de formación y que él no veía inconveniente en dárselo. A partir de ese momento las intervenciones se centraron más en aspectos que debían ser tenidos en cuenta: disponibilidad de las sesiones de formación en vídeo, tener un plan sólido e independiente de la última distracción que nos lance el sistema, formar cuadros, enseñar a pensar comunista, etc.

Organización

En la última intervención de la tarde le toca el turno al portavoz de organización. Previamente se había distribuido a los asistentes una copia del texto acordado en la reunión de la mañana.

El camarada explicó el proceso que ha llevado al texto presentado. Cuando se publicó el texto creado por el grupo de trabajo en diciembre, los componentes del grupo de trabajo ya recibieron comentarios de otros camaradas del Espacio en el sentido de que les parecía una propuesta de organización muy pesada para el tamaño actual de un EEC todavía naciendo. En la reunión de debate en Madrid del mes de febrero, a esta crítica se unió la de algunos camaradas organizados que consideraban que la propuesta les hacía difícil compatibilizar su militancia en el EEC con la de su propia organización comunista. En aquella reunión de Madrid se tomó la decisión de volver a reunirse los asistentes y elaborar una propuesta alternativa que intentara subsanar esos problemas. Dicha propuesta alternativa fue distribuida a todo el EEC en el Boletín Rojo del 2 de marzo.

En la reunión del grupo de trabajo de por la mañana se optó por tomar como texto base esa propuesta del 2 de marzo. Aún fue necesario redactar un último añadido para hacer más explícitos los criterios de flexibilidad que deben hacer cómoda la participación en el EEC y la compatibilidad con otras militancias.

El modelo finalmente presentado es una estructura sencilla en dos niveles. En la base se encuentran las estructuras que realmente dan sentido al EEC: los Espacios Comunistas de Base (ECB). Son estos agrupamientos locales o sectoriales de pequeño tamaño en los que se desarrolla la militancia, se debate, se da y recibe formación, se interviene en el entorno, etc; siempre desde la autonomía del que conoce su entorno y sabe el mejor momento y el mejor modo de actuar.

Para aunar las fuerzas de los ECBs y para dotarles de dirección y recursos comunes (web, formación, propaganda, etc) se crea una Coordinadora Estatal de entre diez y quince personas que en principio contarían con unas pocas responsabilidades fijas: organización y finanzas, extensión territorial, comunicación y propaganda, formación, así como unas comisiones temáticas que en principio serían las mismas que ya iniciaron su andadura en octubre (movimiento obrero, feminismo e internacionalismo y antiimperialismo)

El compañero quiso destacar la importancia de la comisión de extensión territorial. Su objetivo es prestar atención a los camaradas que están aislados y aún no pueden formar ECBs. Se considera que estos camaradas van a requerir de un contacto directo más constante para que se sientan parte del Espacio y proporcionales oportunidades de formación y expansión. Por eso se ha optado por crear un responsable sólo para esta labor que puede contar con el apoyo de más camaradas.

El camarada nos cuenta que la propuesta, una vez modificada, tuvo el acuerdo de todo el grupo de trabajo.

Abierto el turno de palabra intervinieron algunos camaradas para expresar que la propuesta les parecía sencilla; ya habría tiempo de hacerla más compleja si el crecimiento del EEC lo aconsejaba.

Cierre de la primera jornada

La mesa tomó de nuevo la palabra para recordar el orden del día del domingo 13. Comenzaría con la reunión en plenario del grupo de trabajo en el documento de Programa Político. Seguiría y finalizaría con la propuesta de camaradas para la Coordinadora Estatal.

Programa Político

El domingo se arranca a las diez con menos asistencia, aunque sigue llegando gente durante toda la mañana. El primer punto del orden del día es el debate en plenario del documento de Programa Político. Al considerar que el texto debe haber sido leído por los asistentes, se evita hacer una exposición previa para ganar todo el tiempo para el debate. Como el documento es muy extenso, para facilitar una discusión ordenada se decide avanzar capítulo por capítulo.

Es conveniente reflejar en la crónica una duda planteada por un camarada en la reunión, que quería saber si los documentos habían sido modificados tras las sesiones de debate en Madrid. Desde la mesa se aclara que ningún documento ha sido modificado tras esas reuniones, pues nunca se ha considerado que la discusión restringida a Madrid tuviera legitimidad para cambiar los documentos. Si alguna sesión ha dado lugar a un texto alternativo, como en organización, éste se ha presentado como enmienda junto al original, y ese no fue el caso del documento de Programa Político.

En la discusión del capítulo 1, “Marco actual del capitalismo”, se entra de lleno en la cuestión del TTIP (Tratado de libre comercio entre Europa y EEUU) y el cambio profundo que refleja en los modos y maneras de actuación del sistema capitalista. Varios camaradas fueron dibujando en sus respectivas intervenciones las complejas derivaciones del tratado. Se subrayó cómo su entrada en vigor permitiría a las multinacionales demandar a los estados ante tribunales privados cuya decisión es vinculante. Esto provocará previsiblemente una degradación de derechos laborales, medioambientales, sanitarios y asistenciales; un proceso que ya se ha constatado en países que, aún siendo tan distintos como Colombia y Canadá, han suscrito tratados bilaterales con EEUU.

Algunas intervenciones ahondan en el significado especial de estos tratados, dibujando un nuevo escenario en el que el capitalismo, acuciado por el descenso de la tasa de beneficios, intenta escapar de las limitaciones del estado-nación burgués en el que se había amparado hasta ahora. Una dialéctica compleja pues, como señalan otras intervenciones, los estados nacionales son tanto los que refrendan estos tratados como los que en última instancia debe respaldar, incluso por la fuerza, a sus capitales cuando así lo requieren. En cualquier caso, parece que la pantalla de la democracia burguesa es ya un impedimento incluso en occidente, después de haber sido escamoteada durante décadas, en medio de nuestro desdén, al resto del mundo.

Este salto cualitativo en la desfachatez de la alianza capital-estados es también un síntoma de que la correlación de fuerzas crece a su favor y en nuestra contra. La burguesía consigue una vez más imponer sus intereses particulares como intereses generales.

El capítulo 2 lleva por nombre “Crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Se explica cómo en primera instancia el capital intenta restaurar su tasa de ganancia por diversos métodos: bajando salarios, apropiándose de lo público, etc. Pero según el documento esta carrera no se detiene ahí y deriva en una crisis medioambiental, una crisis energética, alimentaria, hídrica, etc.

Un camarada toma la mención a la crisis medioambiental y explica cómo debemos ligarla a la clase para comprender sus implicaciones; cómo los efectos de distorsión del medio ambiente tienen siempre más repercusión en los trabajadores. Otros asistentes defienden que la crisis medioambiental afecta transversalmente a todas las clases; que sus efectos destruyen el metabolismo del mundo, como señaló Marx. También se recuerda cómo en los países del socialismo real la búsqueda del productivismo llevó también a algunas aberraciones medioambientales.

Un camarada interviene para señalar cómo el funcionamiento intrínseco de la ley del valor dentro del capitalismo hace inevitable en última instancia todo lo que se ha estado discutiendo de los capítulos uno y dos.

Sobre el capítulo 3 no hay comentarios y se pasa directamente al 4. Uno de los autores quiso poner el foco sobre uno de sus apartados, que aborda los espacios de la clase trabajadora con conciencia de clase frente a espacios de la mayoría social. Cree que es importante definir los criterios de nuestra actuación en ambos espacios.

Un camarada ligó la última intervención del capítulo anterior con el contexto de éste. Igual que el interviniente anterior centró el origen de todos los aspectos que vamos tratando en la ley del valor y en la sobreexplotación, el compañero cree que la pregunta clave es ¿qué estamos haciendo nosotros para enfrentarnos a esa sobreexplotación, qué nos corresponde hacer como comunistas en este contexto? En este sentido, él apuesta por ampliar las redes de contactos de los comunistas, no sólo dentro del estado español, sino también con iniciativas que pudiera haber, más o menos similares, en otros paises.

El capítulo 5 lo introdujo su autor. Según sus palabras no pretende más que subrayar la necesidad de la organización frente al estallido para transformar la realidad, algo de sobra conocido por los comunistas. Tradicionalmente ha habido dos formas de funcionar: el partido de masas típico del reformismo y la organización de vanguardia. Al primero se le ha intentado caracterizar como más democrático, cuando en realidad aleja a los militantes de la toma de decisiones. En cuanto al segundo, la definición de vanguardia no debería implicar en absoluto la separación de las masas.

Piensa que el EEC debe avanzar, sin ataduras preconcebidas con el pasado, hacia un modelo de organización. Él quiere pensar en un futuro aún indefinido en el que, con un bagaje de trabajo común más amplio, con más consenso, etc, podamos tender a un modelo de centralismo democrático para combinar la eficacia en la acción con la democracia interna. Otro compañero le recordó cómo en el documento se incide precisamente, y con razón, en el aspecto contrario, y cómo por el énfasis en la pluralidad del EEC estamos aún muy lejos de poder acudir al centralismo democrático.

La entrada en el capítulo 6 dio pie a una camarada a solicitar que se utilice en los documentos la referencia a “estado español” en lugar de “España”. Aunque algún compañero adujo que la entrada en una discusión de este tipo requeriría quizás de una sesión especial, se acepta la propuesta ya que, siendo necesario usar un nombre, es mejor usar el que menos rechazo pueda crear entre todos los camaradas.

Ya dentro del ámbito del capítulo se trata el tema de las mareas blanca y verde, que son mencionadas con características especiales frente a otros fenómenos más típicos 15M. Algunos camaradas explican cómo el término mareas fue introducido aquí a raíz de un artículo de El País, aunque tiene un origen anglosajón de la mano nada menos que de George Soros y su Tides Foundation. Otros camaradas también encuentran en ellas, especialmente en la marea blanca, elementos corporativistas que cabalgan reivindicaciones de clase para después abandonarlas una vez alcanzados sus objetivos particulares. La última crítica se centra en su papel de disolvente de la lucha de clase, ya que transforma las estructuras organizadas en asambleas quincemayistas.

El autor del texto defiende el documento señalando que el objetivo no era defender la estructura de mareas, sino que la argumentación estaba inserta en una gradación del componente de clase que iba desde el ciudadanismo del 15M genérico, pasando por las reivindicaciones laborales y de usuarios de servicios públicos de las mareas, para finalizar en unas marchas 22M en las que era fácil identificar unos componentes de clase muy evidentes.

El capítulo 7 crea más polémica ya que se adentra en la historia última de la Unión Soviética.

Una primera crítica vino dada por la mención que se hace en el texto a la competencia entre países capitalistas y países socialistas. Algún camarada reclamó, antes de sugerir comparaciones, un análisis del contexto local y temporal en el que cada país se encontraba.

También generó un gran número de intervenciones la mención a la necesidad de analizar el motivo por el que la transición de la URSS al capitalismo contó con tan poca oposición interna. Todas las intervenciones coincidieron en la importancia de realizar este análisis, aunque algunas advirtieron sobre su dificultad, ya que el sistema actual no tiene interés en suministrar una información fiable. En cualquier caso, la intención es huir de las simplificaciones o de las valoraciones poco justificadas, y en esa linea se optó por retirar un par de frases del documento hasta que el tema se pueda tratar más adelante.

En el capítulo 8 también se retocan un par de frases pues, aunque el sentido del texto era claro y compartido, la redacción original llevaba a confusión momentáneamente. El argumento que se seguía es el de la valoración de la importancia de la participación en procesos electorales. El texto mantiene una postura equilibrada en la que se apela al contexto y a los intereses del momento para justificar una decisión concreta.

Con esto se llegó al capítulo 9 y último. El camarada que defendía el capítulo explicó la diferencia entre un programa político y un programa electoral. Nos puso el ejemplo de una reivindicación como el pleno empleo: nosotros no tenemos porqué justificar de dónde sacaríamos en un contexto capitalista los medios o los recursos para conseguirlo; nuestra postura es reclamar ese derecho básico al capital y, si él no está en condiciones de proveerlo, defender nuestra opción a intentarlo con nuestro modelo de sociedad.

En este capítulo también se corrigieron un par de frases. Se recuerda que el acta recogerá todas las modificaciones en detalle.

Pero las modificaciones más importantes de este apartado se centraron en la lista de exigencias que cierran el documento. Dicha lista quedó ampliada con tres nuevas entradas. La primera hace referencia al derecho a la vivienda. La segunda fue defendida por un compañero de internacionalismo, que solicitó que, por coherencia con el otro documento, se recogiera la exigencia de la retirada de las bases militares norteamericanas y la salida de la OTAN. Por último, también se pidió añadir la salida de la Unión Europea y el abandono del euro.

Esta última reclamación hizo que un compañero solicitara que el capítulo 1 fuera ampliado con una descripción del papel de la Unión Europea dentro del contexto del capitalismo global. Si el texto puede ser utilizado como herramienta de difusión, lo correcto es argumentar por qué se solicita la salida de la UE. Otros camaradas vieron importante este estudio sobre la UE, al que incluso alguno piensa que se debe dedicar un documento independiente.

Propuesta y elección de la Coordinadora Estatal

Con esto se llegó al último tramo de la asamblea, en el que tocaba elegir a la Coordinadora Estatal que se había aprobado en el documento de organización el día anterior.

La mesa volvió a explicar los criterios de participación que se habían estimado oportunos para intentar corregir las deficiencias de funcionamiento de los últimos cinco meses. Por un lado, el nivel de compromiso de los candidatos debe cumplir dos principios: asistir a las reuniones de su ámbito y responsabilizarse de las tareas que se comprometa a afrontar. La frecuencia de las reuniones prevista se estima en una reunión de unas dos horas cada diez días (a la que los camaradas de fuera de Madrid podrían asistir en remoto) y una reunión presencial más de detalle cada dos meses aproximadamente.

La Coordinadora Estatal elegirá responsables para las áreas de:

  • Organización y finanzas
  • Extensión territorial
  • Formación y cultura comunista
  • Agitación, propaganda y redes
  • Movimiento obrero
  • Feminismo
  • Internacionalismo y antiimperialismo

La Coordinadora contaría con más integrantes, hasta un máximo de quince, para facilitar el reparto del trabajo. La dirección política sería colegiada, al igual que ocurre en los Espacios Comunistas de Base.

Hubo un pequeño debate acerca de la oportunidad de afrontar la elaboración de nuevos documentos, aunque finalmente se optó por que parecía más urgente, en función de las fuerzas de que se dispone, el inicio de la participación en las luchas y la constitución de los Espacios Comunistas de Base. La Coordinadora irá dosificando el inicio del trabajo en nuevos documentos según se crea factible y necesario.

Atendiendo al trabajo realizado durante estos meses, se propuso a diez camaradas que habían demostrado una alta implicación, incluso en tareas que inicialmente no habían asumido. En la propia asamblea se propuso a tres personas más, una de ellas avalada por la comisión de formación cuando se reunió el día anterior. Con estas trece personas no se llegó a cubrir el máximo de quince que se había fijado para la Coordinadora.

Tras la corroboración de los y las camaradas propuestos, la Coordinadora Estatal refleja ya una pluralidad de orígenes: de los trece integrantes cinco son del grupo promotor, cuatro se unieron en las comisiones formadas en octubre y otros cuatro se han incorporado en esta tercera asamblea.

La asamblea se cerró anunciando a los asistentes que en las próximas semanas se contactaría con ellos para ir conformando los Espacios Comunistas de Base y para conocer las circunstancias de los camaradas aislados.

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