Boletín Rojo. 10 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 10 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Como ya sabéis todos, el próximo fin de semana celebramos la III Asamblea que llevamos preparando desde octubre. En los últimos días se están recibiendo muchas confirmaciones de asistencia y estamos convencidos de que la alta participación va a propiciar un debate interesante

Como preludio de ese debate que esperamos compartir con todos este sábado y domingo, os dejamos con las crónicas de los dos encuentros que aún no habíamos publicado. Se trata de las reuniones de discusión en Madrid de los textos generados por los grupos de trabajo de Formación y de Movimiento Obrero. Ambas reuniones se celebraron el pasado 21 de febrero pero, como ya habéis podido comprobar, hemos tenido un pequeño atasco de crónicas que enviaros.

Introducimos una vez más el boletín con la convocatoria de la III Asamblea, en la cual esperamos veros a tod@s.

 

Propuesta para el desarrollo de la III Asamblea del EEC

La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2016 en la sede del sindicato Co.Bas en la calle Moratines 22, esc. 1º, 1º B, 28005 Madrid. Metro Acacias (línea 5).

La Asamblea se desarrollará en sesiones de mañana y tarde el día 12 y en sesión de mañana el día 13.

Orden del día:

  • Sábado 12 de marzo:
    • 10-10.30 HORAS: Acreditación de Asistentes
    • 10.30-11.30 HORAS: Presentación de balance de gestión de la Comisión Gestora elegida en la II Asamblea del EEC
    • 11.30-14.30 HORAS: Trabajo en las Comisiones
    • 14.30-16.30 HORAS: Comida
    • 16.30-20.30 HORAS: Presentación y debate en plenario del trabajo de las distintas comisiones
  • Domingo 13 de marzo:
    • 10.30-11 HORAS: Explicación de los criterios organizativos para ser miembro del Órgano de Coordinación del EEC. Presentación y propuestas para la elección del Órgano de Coordinación del EEC. (Supeditado a lo que se decida en la III Asamblea)
    • 11-12 HORAS: Presentación de candidaturas
    • 12-12.30 HORAS: Votación
    • 12.30 HORAS: Propuesta de líneas básicas de trabajo político tras la III Asamblea del EEC. Clausura de la III Asamblea

Criterios organizativos para el desarrollo de la III Asamblea de EEC

La participación en la III Asamblea del EEC se regirá con los siguientes criterios:

Serán miembros de dicha Asamblea cualquier persona que esté inscrita en el EEC. Se toma como fecha límite para la inscripción en el EEC el día de la comunicación oficial de la Convocatoria de la III Asamblea.

Con el fin de adecuar el local que permita el desarrollo de dicha Asamblea, los asistentes en la misma deberán comunicar al EEC su asistencia como participantes. La fecha límite para inscribirse como participante en la III Asamblea será el día 26 de febrero de 2016. Ello se hará a través del correo electrónico del EEC: encuentrocomunista@yahoo.es

La Comisión Gestora confeccionará la lista de participantes que deberán acreditarse al inicio de la III Asamblea.

Podrán asistir como invitados todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Comisión Gestora del EEC. El máximo de invitaciones vendrá determinado por las capacidades físicas del local donde se celebre la III Asamblea.

Los asistentes a la III Asamblea que residan fuera de la Comunidad de Madrid y que precisen de alojamiento para la noche del 12 de marzo, deberán comunicarlo a la Comisión Gestora.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de formación

El 21 de febrero tuvo lugar la reunión de debate de Madrid del documento presentado en diciembre por el grupo de trabajo de formación.

Un camarada del grupo de trabajo de formación nos cuenta como fue el desarrollo del grupo. En la asamblea de octubre se apuntaron diez personas, de las cuales la mitad han participado físicamente en alguna reunión. Decidieron reunirse cada dos semanas presencialmente, pues consideraron que la discusión era más efectiva en persona, usando el correo sólo para coordinación. La primera reunión fue de generalidades. Desde la segunda reunión estuvieron discutiendo cómo afrontar un plan de formación de arranque, porque lo que hay que formar es mucho y todo no se puede meter a la vez. De ahí salió un primer borrador, que fue pulido en las sucesivas reuniones.

Cuando ya todo el mundo lo daba por bueno, un camarada del grupo pidió hacer algunas aportaciones. Se le dijo que adelante, pero el compañero envió su documento, que difería considerablemente del previamente consensuado, el día antes de que venciera el plazo en el que los grupos de trabajo debían publicar los documentos. Este fue el motivo de que este grupo de trabajo aportara dos documentos en la entrega de diciembre, el común del grupo y el modificado por el camarada. Posteriormente, en el periodo de recepción de enmiendas, también se recibió una aportación de una compañera del EEC.

El documento plantea que el trabajo de formación no va a ser una tarea menor. Además, es un área que, por su importancia, no debe quedar en manos de una o dos personas. El planteamiento defendido es que la persona que actúe como coordinador de formación a partir de la asamblea de marzo forme un grupo multidisciplinar en el que apoyarse. Cuando hablan de multidisciplinar no quieren hacer referencia a que tengan varias carreras, sino a que militantes sin necesidad de carrera pero con mucha experiencia formen parte de ese equipo.

El objetivo sería valorar mucho las necesidades que hay y el plan de ataque, respetando la autonomía de cada uno de los espacios, ya sean territoriales o sectoriales, que también van a implementar su propio plan de formación según sus necesidades. El documento pivota constantemente sobre este planteamiento.

El camarada plantea que todo el mundo demanda formación y cada uno verá lo que necesita para formarse. Este hueco hay que llenarlo. En todas las asambleas se ha hablado de un plan regular, sistemático, de estudio, de comprensión.

Las reuniones de debate en Madrid sobre otros documentos le han hecho ver una situación. Los conceptos y la terminología cada uno la entendemos como queremos y, por tanto, a veces se discrepa en la práctica política porque cada uno entiende el concepto tal de una forma o de otra. Con esto no quiere decir que haya solo una verdad absoluta, pero sí es verdad que si nos llamamos comunistas, marxistas, etc, sí que hay cosas que deben de ser evidentes y que no hable cada uno su propio lenguaje.

Por eso el documento plantea que el arranque debe ser con conceptos tales como: por qué decimos que somos marxistas, por qué decimos que somos materialistas, por qué decimos que somos dialécticos, etc.

Después dos elementos básicos para empezar el estudio de la formación sistemática son.

  • Si decimos que el estado, con sus concepciones capitalistas, tiene una forma de actuar, pues eso hay que entenderlo. Si llegamos a la conclusión de que hay que hacer la revolución e implantar la dictadura del proletariado, mal podemos hacerlo si no tenemos claro ese funcionamiento.
  • Una introducción a El Capital. Mal podemos plantear un ataque sistemático si no entendemos la herramienta fundamental con la que nos dotamos. Entenderla para luego poder aplicarla y explicarla.

El documento no pretende pasar del arranque. Un plan de formación, para que sea sistemático, debe empezar por los conceptos iniciales e irse desarrollando permanentemente. El compañero hubiera considerado pretencioso hacer un plan a largo plazo. Primero nos tenemos que ir conociendo, viendo las necesidades que tenemos. No es lo mismo un militante nuevo que acaba de aterrizar que un militante con años de experiencia y que trae incluso su propia concepción.

De ahí la importancia del papel de los espacios comunistas locales, que puedan valorar la necesidad concreta de sus miembros. Lo que tienen que tener son las herramientas que les permitan autoformarse entre ellos. No se trata de la típica charla orientada, sino una herramienta con textos, audios, vídeos o lo que haya, que permita que cualquiera en su área pueda iniciar un plan de formación sistemático. De ahí la idea de que, a nivel estatal, lo que se haga sea un plan general de trabajo que luego se pueda implementar en cada uno de los sitios, porque si no tendríamos que estar todo el mundo en la misma sala discutiéndolo todo.

Hoy en día tenemos tecnología que nos permiten proveer de material de autoformación a cualquier militante que ande por ahí aislado. Si ahora buscas en Internet Marx o Engels te aparecen todos los libros del mundo; el problema es cómo empiezas, cómo continúas cuando llegas a un atasco porque hay algo que no entiendes.

La intención es usar como punto de arranque la asamblea de marzo. Inmediatamente, tras esta, iniciar la formación del primer sector: por qué somos marxistas, etc.

Para después del verano vendría ya la fase de estudio de las dos áreas claves. Para el punto correspondiente al concepto de estado, el grupo de trabajo cree que el libro más apropiado es “El estado y la revolución”. No solo por las cosas que aporta de por sí, sino porque sirve de enlace a todos los demás textos fundamentales. Además, en la linea que defiende la enmienda recibida de una compañera, ese libro presenta el proceso histórico sobre el que se fundamentan sus postulados. El libro de Lenin nos lleva en un viaje histórico por la guerra civil en Francia, por la Comuna de París, para acabar por cristalizar en la Revolución de 1917. Presenta la discusión con los anarquistas sobre la necesidad o no de destrucción del estado, se explica lo que es la dictadura del proletariado. Si nosotros estamos por la dictadura del proletariado, la revolución y la toma del poder, qué mejor que cualquier militante comunista entienda esto.

La otra rama que se abriría después del verano sería el inicio del estudio de El Capital. Es fundamental que sepamos de qué estamos hablando, que sentemos los conceptos para los que nunca han leído el libro. Si no, utilizamos una jerga que nadie conoce. Se trata de estudiar de forma sistemática nuestros fundamentos.

Básicamente esto es lo que han previsto. Las aportaciones que hizo el camarada que elaboró el documento alternativo, y que el interviniente comprende, estarían en un contexto más avanzado que el plan de choque con el que intentan arrancar. Hablar de sociología o de filosofía sería deseable, pero requerirán de más medios y de un desarrollo con el que aún no contamos.

El camarada nos cuenta que, con esta idea que nos ha desarrollado, contactaron con un grupo de camaradas comunistas que trabajan en la Universidad Complutense y que dirigen en ella un curso de marxismo para ver si podían colaborar. La propuesta está actualmente en estudio. En caso de prosperar, la idea es grabar las clases en vídeo para que todo el mundo tenga acceso, no solo los compañeros del EEC, sino cualquier militante comunista que esté por ahí, para que dispongan de una herramienta que le permita empezar a entender de lo que estamos hablando. La necesidad de cualquier militante es esta: entender, comprender, ser crítico para poder luego intervenir.

Esto que ha contado es la idea general que han desarrollado. Por eso el documento de formación es corto, no tiene más pretensiones. Y todo ello sin olvidar que la formación debe complementarse con el análisis de la realidad diaria. Por ejemplo, discutir porqué se privatiza la educación, la sanidad; comprender que eso es una necesidad del capital y no una idea del gobierno de turno o una maldad de la Unión Europea. Hay que comprender las leyes naturales del capital que se van a dar sí o sí. Eso hay que comprenderlo para poder luchar contra ello.

Consideran que en cada nodo del EEC debe haber un responsable de formación. Aclara que sería responsable en el sentido de coordinar, no consiste en que tenga que haber alguien que se lo sepa todo. Tiene que haber un responsable para que se trabaje de una forma sistemática.

Comienza el debate abierto. En las primeras intervenciones se suceden una serie de preguntas o aportaciones concretas.

Un camarada se interesa por el significado de “plan de choque”. ¿Qué se quiere decir con eso, fundamentos? ¿Habría que preparar formadores?

Responde el compañero que presentó el acto. Para él es más sencillo. Estudiar una introducción al capital es estudiar el capital; plan de choque es empezar a estudiarlo: coger los textos, si es posible con compañeros comunistas especialistas o militantes bien formados, y traducir esos conceptos que generalmente no se comprenden. Coger el libro original sería interminable, lo mejor sería utilizar las herramientas que ya hay y comenzar entre todos desde ahí. La tarea de la persona que más conocimiento tenga es, si nos atascamos en un concepto, decir “esto quiere decir tal cosa”, pues es cierto que muchas veces se leen textos que no se entienden.

Interviene ahora una camarada. Le ha llamado la atención que se diga “estudiar la introducción al capital”. ¿Qué significa? ¿Estudiar un resumen, estudiar una parte?

El compañero responde que estudiar El Capital en toda su extensión sería imposible. La idea es utilizar textos que hay que recomiendan los especialistas, como, por ejemplo, el texto de Louis Gil “Fundamentos y límites del capitalismo”. Lo bueno es que te lleva luego, por propio interés, a leer El Capital. Si decimos a una persona sin conocimientos previos que se lea el capítulo que sea de El Capital no se lo va a leer, no va a entender nada. Eso lleva a usar la jerga pero sin haberla estudiado. Hagamos una introducción para que los militantes vayan aprendiendo. El camarada explica cómo hizo la experiencia un año atrás en el barrio, con militantes que nunca habían leído antes. Se han enfrentado con el texto de Gil, que es complicado, y hay que explicarlo, parar donde hace falta, etc.

La compañera que hizo la pregunta sigue su intervención. Se pregunta si las necesidades formativas que tenemos responden a estudiar El Capital. A lo mejor, empezar por manuscritos como “salario, precio y ganancia” nos ayuda a identificar si realmente necesitamos más de un lado o más de otro, de una parte de El Capital más que otra o algo así. Sería importante identificar las carencias que tenemos.

Hecha en falta, además, el estudio del imperialismo como fase superior del capitalismo porque le parece que estudiar El Capital sin entender el contexto actual en el que hay que aplicar las leyes del capital se queda corto. Para la compañera, uno de los mayores problemas del reformismo es que pretende que las cosas se cambien aisladas del resto del mundo. Para que no caigamos nosotros en ese error sería conveniente que entendiéramos que todo lo que hacemos nosotros aquí tiene consecuencias en el resto del planeta, y que todas las mejoras que conseguimos aquí son a base de la explotación en India, África, etc.

Toma la palabra ahora un camarada. Quiere plantear una serie de cuestiones y dudas, aunque en general el planteamiento le parece correcto. Sobre el equipo multidisciplinar y el proceso colectivo está completamente de acuerdo. Se ha expuesto que ya hay experiencias desarrolladas y ya se han visto tanto ventajas como problemas. Sería bueno compartir esas experiencias pues podría ser enriquecedor saber qué problemas se han tenido y si de ahí podemos sacar conclusiones inmediatas sobre procesos formativos. Sobre la cuestión de centrarse en los fundamentos, es algo con lo que está de acuerdo y que siempre ha tratado de aplicar como militante. Sin embargo, es un poco pesimista y no ve fácil ponerse de acuerdo en lo que es el método y los fundamentos, no solo a nivel de debate entre gente con formación, sino para enseñarlo. Hay muchas perspectivas y diferencias históricas. Va a ser una de las cosas más difíciles de tratar a nivel formativo. Habrá que ver si estamos de acuerdo en lo que hay que enseñar o cómo hay que enseñarlo.

Por otro lado, ha creído entender que se va a intentar plantear un enfoque histórico: empezar con Marx y Engels y seguir la cadena de desarrollo histórico. Aunque está de acuerdo, tampoco le parecería mal hacer una recapitulación histórica, de manera que haya una perspectiva y se pueda ver desde el presente hacia atrás. A lo mejor puede ser bueno incluso empezar con un autor mucho más contemporáneo que a una persona que está empezando le llame más a su realidad inmediata. Está de acuerdo con la camarada anterior en cuanto al enfoque inicial en el imperialismo, frente a las limitaciones de Marx derivadas de haber formulado sus teorías hace ciento cincuenta años, donde no pasaban muchas cosas que después se han hecho corrientes. Ver cómo se aplican sus teorías a día de hoy.

Por último, si se va a usar para estudiar El Capital un texto herramienta, sería bueno elegir uno que no añadiera comentarios interpretativos, pues hay muchos que entran en lo que se podría considerar valoraciones subjetivas. Hay textos que se componen de extractos, elementos fundamentales, y eliminan este problema.

Toma la palabra otro camarada. Está muy de acuerdo con el documento y su enfoque del plan de choque inicial y la continuidad posterior.

Le ha parecido oportuna la apreciación del último camarada sobre los peligros de la “traducción” o de la interpretación de Marx, y más en el caso de El Capital en concreto. Hoy nos están inundando con interpretaciones de la crisis como una crisis financiera que no es tal. Entrar a conocer la teoría del valor puede ayudar a la gente a comprender lo que hay detrás de la propia crisis.

Sólo hay un elemento en el texto que le chirría un poco, y aunque es secundario, cree conveniente señalarlo. Se habla en cierto punto de corrientes reformistas y se incluye ahí el keynesianismo. El compañero cree que Keynes es un reformista a si mismo, porque Keynes es un liberal. Por tanto, no viene de las teorías reformistas que nacen en el marxismo. Introduciría, porque lo considera como un veneno ideológico que nos llevan metiendo desde hace algunos años, una confrontación con las modernas reediciones del socialismo utópico como pueden ser la economía del bien común de Christian Felber o las teorías de las monedas sociales. Son unas teorías cargadas de utopismo pero no exenta de su grado de maldad por la intención. Significan un retroceso en su vertiente negadora de la lucha de clases y en la colaboración capital-trabajo. En cualquier caso, siente que el enemigo principal a combatir es el keynesianismo. Hablar de reformismo y revisionismo es muy difícil, hay autores en los que es difícil dilucidar cuándo están hablando como reformistas y cuándo como marxistas, y no podemos olvidar que el propio Lenin era revisionista, y su revisionismo nos vale.

Interviene la camarada anterior. Está totalmente de acuerdo con la última intervención. Le parece muy importante enfrentar el keynesianismo. Aún así, sin entender el imperialismo, no se puede entender que el keynesianismo no se puede aplicar porque el capitalismo no se lo puede permitir ahora mismo. Y no se puede entender la crisis actual sin entender el nacimiento del capital financiero que se da en la fase imperialista. Cree que sin entender el capital en su contexto actual no se puede explicar nada, porque le falta justificación ideológica. Es necesario juntar el estudio de El Capital con el estudio de la fase actual, si no no se puede entender nada de lo que está pasando.

Interviene un nuevo camarada. Cree que el problema es cómo abordamos el problema. Es tan vasto el tema que no sabe cómo delimitarlo. ¿Empezamos por los utópicos? ¿Acabamos por las últimas derivaciones? El problema lo tenemos entre la gente que se reclama del marxismo; y hay gente por ahí que dice que la democrática EEUU puede bombardear a la dictatorial Libia. Las corrientes, algunas organizaciones, etc, han estado podridas por el propio capital que utiliza símbolos del marxismo para meter cizaña en la clase obrera. Cree que debemos ver casos concretos: es en el análisis concreto de la realidad concreta donde más fácilmente se puede llevar la discusión. Discutir, por ejemplo, hoy día sobre la situación de la lucha de clases y el lugar de los BRICS. Nos metemos en el mundo de la tesis doctoral, de la academia.

Su experiencia personal es la siguiente: que incluso en una huelga te pones a discutir con un compañero y resulta que a lo mejor es cristiano y sin embargo el rojo de la ostia que te recita a Lenin de memoria no está en el piquete. La vida práctica es la que aclara muchas cosas. Él por ejemplo reconoce el valor de algunas iniciativas concretas de Couso en el Parlamento Europeo, donde le llaman el estalinista español, cosa que él acepta con simpatía. Sin embargo, si nos ponemos en la postura académica, empezaríamos a mirar: implicación de la palabra estalinista, etc.

Ha exagerado un poco su intervención porque lo que quiere hacer ver es que lo que nos aclararía es una mantener una mezcla siempre de todo. Va a ser la actividad práctica la que va a solucionar las diferencias políticas que tenemos entre nosotros.

Toma la palabra otro compañero. Cree que nos estamos desviando. El objetivo debía ser discutir el documento y preparar con vistas al día 12 de marzo un plan de formación, es más, un plan de choque como se dice. Cree que el nivel de la reunión presente debía bajar un poco al nivel de la calle. Fuera, en la calle, la gente no sabe lo que es la teoría del valor, incluso hay sindicalistas que no lo saben. El ha militado muchos años en diversas organizaciones y espacios y ha constatado que el nivel formativo es muy bajo. Él siempre ha reclamado el papel central de la formación en la lucha y que la formación fuera una forma de militancia política. Cuando él iba a trabajar no tenía tiempo de leer libros, porque estaba en un taller, pero luego, cuando tenía la reunión, hacía la práctica de militancia y discutía de todo: dedicaban un tiempo a aprender, dedicaban un tiempo a analizar el trabajo de cada uno de los compañeros presentes, y daba tiempo a discutir también la política del momento. Hay gente que tiene la ideología dominantes porque es la que les rodea, y no han asimilado nuestra ideología. Y eso es lo que nosotros tenemos que corregir, y lo tenemos que hacer como militancia.

Interviene otro camarada que ya intervino antes. Quiere matizar su explicación anterior en base a las palabras del último compañero que ha intervenido. Entiende muy bien la necesidad de intentar centrarse en lo concreto, aunque mantiene su postura de que es muy difícil llegar a acuerdos sobre fundamentos y cuestiones básicas teóricas. Pero dicho eso, está seguro que nos ha pasado que, analizando una situación concreta con una persona, acabas derivando al rato a problemas absolutamente fundamentales teóricos. Es un poco engañarnos a nosotros mismos creer que vamos a poder llegar a acuerdos de organización, militancia, o proyectos un poco ambiciosos sólo con cosas mínimas, situaciones concretas que podamos estar todos de acuerdo como puede ser estar contra los bombardeos de Siria. Cree que es imprescindible avanzar hacia lo fundamental, sin olvidar que es una cuestión muy compleja.

Hoy en día el movimiento comunista está destrozado, hemos perdido la influencia social que pudiésemos haber tenido en el pasado, que fue mucha, y le parece que la única forma de recuperar eso es reconstruir el movimiento comunista a partir de lo que entendamos que son las cosas básicas que nos unen a todo el mundo. Eso en parte son los principios fundamentales políticos, teóricos, que hemos tenido. No hay manera de evitar llegar a esa cuestión y estar de acuerdo en algunas cosas que sean muy básicas, muy centrales, muy fundamentales y que seguramente serán muy difíciles de clarificar. Cree en la importancia de la tarea que marca el texto y, paradójicamente, también le parece muy difícil el camino. Habrá que tener mucha manga ancha y mucha capacidad de debate y de llegar a acuerdos. Hay muchas perspectivas de ver las cosas pero está seguro que habrá algunos fundamentos en los que vamos a estar de acuerdo.

Toma la palabra el camarada que abrió el acto. Plantea el problema: como todo es importante, ¿por dónde empiezas? Cada uno tenemos nuestra experiencia, nuestra propia formación. Una vez intentó explicar a un grupo de cinco personas sin ninguna lectura previa porqué el capital y la propia Constitución le niega el derecho al trabajo, cosa que todo el mundo entiende como un derecho. Sin embargo, la Constitución te lo da y el Estatuto te lo quita. Estás explicando porqué el Estatuto de los Trabajadores te niega el derecho al trabajo, solo te facilita el derecho a trabajar, que no es lo mismo. Y eso tiene un porqué: el capital no te puede dar el derecho a un trabajo, porque de ahí se derivan una cantidad de derechos; lo mismo que te niega el derecho a la educación a partir de los 16 años, cuando la gente tiene en su cabeza que tenemos derecho a la educación. Tener derecho al trabajo, tener derecho a vivienda, a la educación o a la salud, el capital te lo niega en una sociedad aparentemente democrática. Pero el problema es que, aparte de ese hecho, tienes que explicar porqué el capital necesita hacerte eso. Al final tienes que ir al fundamento. El problema es que todos los que creemos que sabemos lo que estamos diciendo utilizamos una cantidad de muletillas tremenda (pone varios ejemplos recogidos durante la reunión). La mayoría de nuestros vecinos, compañeros de trabajo, etc, no tienen ni puñetera idea de qué les estamos hablando y lo manejamos con una soltura como si todo el mundo lo supiera. Y lo importante es que los compas entiendan eso que notan todos los días: la explotación en qué se fundamentan. Y el día que lo entienden tienes un comunista para toda la vida; el día que entiende porqué le explotan y cómo le explotan.

¿Es posible explicar El Capital? Sí. ¿Es posible que la gente lo entienda? Sí. Es posible si lo explicas. Si lo explicas se comprende. Y tienes que explicar los fundamentos de la explotación, de su día a día fundamentado teóricamente. Si explicas la fórmula D-M-D’ la gente lo entiende. Y al día siguiente qué es el capital financiero, y cómo funciona el dinero, y qué es el euro, y qué es la Unión Europea. Intentar entender cómo el capital se desarrolla en su proceso y cuáles son los elementos teóricos que lo explican. Y Marx está tan de actualidad que es capaz de explicar lo que está pasando justo con los argumentos que él utilizaba. Y lo que hace es dar a entender el capitalismo. Lo que pasa es que le damos tantas vueltas para ponernos a hacerlo que no lo hacemos nunca.

El camarada es autodidacta, no es ningún filósofo, su forma de formarse ha sido la experiencia del día a día en la pelea, intentar entender y, cuando no entiende, preguntarle a alguien que se lo puede explicar. El error, según su punto de vista, de todas las organizaciones comunistas es no haber tenido un plan sistemático de formación. Hay un pequeño texto del Che Guevara del año 62, se llama “El cuadro, columna vertebral de la revolución”. Explica cómo se encuentran a los tres años de la Revolución sin tener cuadros, cuadros que tienen que poner en práctica la Revolución. Si nosotros no tenemos militantes comunistas, cuadros que expliquen, que dirijan, no podemos ni tomar el poder ni sostener lo que hayamos hecho. Todos los procesos revolucionarios que se están dando notan la ausencia de cuadros.

Tiene publicada Izquierda Unida en su página web una sección en la que recoge las actas remitidas por todas las agrupaciones locales con sus aportaciones para la próxima asamblea. Todas las agrupaciones dicen que los militantes están sin formar, que hay dirigismo por los cuadros. Todas las organizaciones abandonan el plan sistemático de que los militantes tengan criterio propio. Si nosotros no somos capaces de hacer que esté formado el militante cuando sale al mundo, a la pelea del día a día, al sindicato, a la asociación de vecinos, si no tiene los recursos para todo eso, es imposible que lo explique. Tenemos que poder explicar cómo funciona esto, y tenemos que explicar la necesidad que tenemos de hacer la revolución. Y, para hacerla, además de la voluntad de la gente de hacerla, tenemos que tener la dirección consciente, y eso se hace formando cuadros. Estudiemos de manera sistemática. Empecemos. Según vayamos viendo las necesidades, vayamos incorporando situaciones. Si los militantes no tienen los recursos para salir de los atolladeros del camino, se pierden. Por eso hay que empezar por el principio. Y llegaremos a todo. No solo al imperialismo, llegaremos a las revoluciones fracasadas, al nacimiento del fascismo, tenemos que llegar a todo.

Incorporemos también al estudio la experiencia del día a día. En la experiencia que se hizo en su barrio tenían un día al mes “El estado y la revolución”, dos días al mes “El Capital” y un día al mes temas de actualidad. Cuando descubren que los conceptos se pueden explicar la alegría que da es terrible, y ninguno es especialista: hay gente con el graduado, gente con carrera, hay parados o hay jubilados. No es un debate académico, es un debate que tiene que darse para que la gente entienda lo que decimos nosotros.

Toma la palabra otro camarada. Piensa que todos somos un poco analfabetos políticos. Todos los días nos encontramos aprendiendo cosas cuando creíamos que ya lo sabíamos todo. Pero tenemos que ser lo suficientemente ágiles para tratar de llevar lo más simple posible todo lo que vayamos a incluir en formación.

Interviene otro compañero. Le ha gustado mucho la intervención del introductor del acto. Cree que lo que estamos viviendo es un problema recurrente en la historia. Además del texto del Che, también hay un texto parecido de Lenin en el que se queja de lo difícil que era obtener cuadros una vez hecha la Revolución. Si la realidad pudiera ser comprendida sólo con vivirla, este problema no existiría. Y tampoco hay que desesperarse, porque esta gente que se lamentaba de ello hizo revoluciones . Está de acuerdo en que lo que hay que hacer es empezar. Ve que hay cierto acuerdo en que hay que ir a los fundamentos de alguna manera, y que hay que arrancar y que ya veremos como seguimos desde ahí.

Es ahora el turno de otro compañero. De lo dicho hasta ahora se queda con dos o tres frases que va a intentar hilar. Una de ellas es que está de acuerdo en que el problema está en cómo abordamos el problema. Lo segundo es que es necesario analizar que se ha venido haciendo y que se está haciendo en cuanto a la formación en organizaciones que se reclaman comunistas. Hay una escuela de invierno del PCE a la que te convocan casi angustiosamente y nunca nadie te dice cuál es la evaluación de todo eso, además de que no parece notarse en la vida diaria que hayan aprobado el curso. Lo tercero es que hay una relación clarísima a tener en cuenta entre lo que sería el programa formativo con la propia estructura organizacional de los que organizan esta formación. O sea, ¿quiénes son los alumnos que van a acudir a estas convocatorias para que les hablemos de la plusvalía?, vayamos a que luego no aparezca nadie. También, al hilo de lo que se dice, cree ver tres niveles distintos: una cosa es la formación de cuadros, otra cosa es la formación de la militancia y gente guerrera y otra cosa es la batalla ideológica. Esta última, efectivamente, requiere de la formación, pero tiene también problemas de comunicación. Finalmente, quería añadir también el tema de, además de ceñirnos a la formación, deberíamos tener en cuenta la voluntad pedagógica de la acción política. Es decir, no hagamos nada que no sirva para enseñar. Hay que enseñar a la gente, a los propios militantes, a los propios que se creen responsables y no lo son, porque todavía no nos hemos fundido y somos todavía individuos aislados y agrupados artificialmente en algo que ni siquiera lo practicamos; lo creemos, sí, pero no lo estamos practicando en nuestra vida corriente. Como colofón, nos invita cordialmente a un acto que se va a celebrar el próximo día 25 de febrero en Marx Madera en que interviene Daniel Bernabé. Lo destaca porque no se trata de repetir mantras, sino de tener habilidades comunicacionales.

El camarada dice no poder ofrecerse al ámbito de la pedagogía, pero dice estar dispuesto a colaborar en la extensión, organizando actos que tengan una carga pedagógica, que tengan una carga comunicacional y que sirvan para reforzar la batalla de ideas.

Como última palabra de esta sección de la reunión interviene una compañera. Está sorprendida porque ella había entendido que la formación a la que se refería el documento hacía referencia a la de los militantes del espacio, y ahora se está hablando de formación externa y de pedagogía sobre las masas. La interrumpe un momento un camarada para explicar que la formación es interna y externa porque es para la acción. Ella está de acuerdo en eso, pero cree que hay que aclararlo porque hay que separar la pedagogía que se utiliza en cada ámbito. Un ejemplo de ello es la reunión presente, en la que se pueden usar términos complejos porque estás entre camaradas, pero luego, cuando estás en tu trabajo, usas otro manera de explicar las cosas.

Para cerrar, toma la palabra el compañero que hizo la exposición inicial. Cree que merecería la pena empezar, crear un equipo amplio, multidisciplinar (parte cultural, formativa, cómo trabajar, página web, etc), ver cómo va llegando a la gente, a los internos y a los externos, para ir transmitiendo y combatiendo la ideología dominante. Eso es cuestión de un trabajo sistemático, de compas que se tienen que incorporar, tiremos de todo lo que tenemos (como el camarada que se ofreció antes). La idea es que esta misma conversación se dé el día 12 de marzo, ver si nos parece bien, ver si se puede encontrar al que asuma la coordinación y empezar a montar ese equipo y, si es posible, organizar algo para antes del verano para ir abriendo boca.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de movimiento obrero

La reunión de debate en Madrid sobre el documento presentado en diciembre por el grupo de trabajo de Movimiento Obrero comienza con la intervención de un camarada que nos pone en antecedentes sobre el trabajo de la comisión y la génesis del texto. Lo primero que aclara es que el grupo era pequeño desde su constitución, ya que sólo se apuntaron cinco personas, pero finalmente el trabajo efectivo lo llevaron entre dos.

El texto se divide en tres partes. La primera es el análisis de la composición de la clase trabajadora y de su evolución; la segunda, más puramente organizativa de movimiento obrero, habla en dos partes sobre los consejos obreros y los sindicatos en la época del imperialismo; la tercera se refiere a intervención y acción política, o la conexión entre el centro de trabajo y su entorno próximo.

El análisis de la composición de la clase trabajadora la entienden como una necesidad en la misma medida en que hemos dado como histórico el hecho de que la composición de la clase trabajadora ha sido más o menos lo mismo siempre. Muchas veces le resulta curioso cómo apelamos al concepto clase obrera; el camarada siempre ha preferido apelar a la clase trabajadora, que le parece más extenso y donde no existen demasiadas diferencias, salvo en determinados sectores como los servicios públicos, en cuanto a la cuestión de extraer o no plusvalía. Dicho esto, asegura que la importancia de conocer el cambio en la composición de la clase trabajadora no es baladí. Siendo toda ella susceptible de formar el núcleo fundamental de la clase que se libera a sí misma y que pasa de ser clase en sí a clase para sí, lo que está claro es que la conciencia subjetiva de la clase trabajadora es distinta según los elementos que la componen. Nos pone como ejemplo la comparación entre el comportamiento de lucha y de autopercepción como clase de un sector como el de la minería, y la gran diferencia con el comportamiento histórico del sector del comercio.

El tipo de clase trabajadora que en estos momentos tengamos y en como haya evolucionado, va a influir mucho en cómo tengamos que dirigirnos a ella, o, teniendo en cuenta que los comunistas somos clase trabajadora, cómo tengamos que dirigirnos al resto de la clase. Evidentemente, no es lo mismo hablar de una clase trabajadora cuando Marx hace la encuesta obrera, cuando la mayoría de la clase era analfabeta y, por otro lado, hablar a la clase trabajadora actual, no más formada pero sí más instruida. En el documento arrancan con una explicación de las dificultades para hacer un análisis claro de la composición de la clase trabajadora. ¿Por qué? Primero porque la mayor parte de las categorías a las que tenemos que recurrir en muchos casos nos son ajenas. En el campo marxista sí es verdad que ha habido esfuerzos importantes, pero a veces cuando recurres a algunos estudios hechos por sindicatos te encuentras que no utilizan categorías demasiado distintas a las categorías profesionales que emplea el propio capital y por tanto al final tienes que manejarte con categorías con las que no te sientes cómodo porque no son las tuyas, no es la contradicción capital-trabajo y el hecho de que las clase se definen en una relación entre explotadores y explotados, sino que tienes que trabajar con esas categorías que son ajenas.

La sociología burguesa debe mucho a alguien como Max Weber, el cual fue un teórico que intentó refutar todo lo que había escrito Marx, y para ello trabaja mucho sobre la idea de status, e incluye conceptos como el salario, posición en la actividad como asalariado, o gestor-directivo-propietario, etc. Una cosa es tener que utilizar algunas categorías y otra tener que adherirse a todo. Ello plantea cuestiones interesantes a la hora de decidir qué es clase trabajadora y qué no lo es. Por ejemplo, ¿los autónomos dependientes son clase trabajadora? ¿los falsos autónomos lo son? A veces se utilizan como categorías equivalentes y no son lo mismo. Se hablamos de autónomo como alguien que tiene algún empleado y que, además, tiene multitud de clientes, pues tendríamos que hablar de pequeña burguesía o de pequeño empresario. Pero cuando hablamos de ese autónomo que llamamos dependiente precisamente porque solo tiene uno o dos clientes y que, por tanto, en su relación contractual no tiene igualdad de capacidad de negociación con el contratante ya tenemos una primera aproximación muy importante a la propia realidad que el asalariado tiene, es decir, que no negocian en igualdad, ni sobre el precio del servicio ni sobre el hecho de ser o no contratado. Por tanto sí cabe hablar del autónomo dependiente como clase trabajadora.

Lo mismo el falso autónomo. Es una figura que siempre ha existido pero en los años de la crisis se ha convertido en un fenómeno. Ese periodista que antes trabajaba en plantilla y le dicen que el negocio no se sostiene y que le invitan a hacerse autónomo y seguir yendo a trabajar a la misma mesa de 8 a 5 como si nada.

¿A qué clase tendríamos que adscribir a determinados altos cargos de la empresa? Gente que se dedica a la dirección, la gestión, consejeros, etc, pero que tienen un salario. ¿Son clase trabajadora? Él interviniente considera que no. El marxismo habló en su momento de la aristocracia obrera para referirse no solo a los altos cargos del sindicalismo sino a determinados sectores o capas de la clase trabajadora superiores en la que realmente su proximidad a lo que era la propiedad era mucho mayor que a lo que era el trabajador asalariado. Además, desde los teóricos coetáneos de Schumpeter ya se empieza a hablar de la distinción entre propiedad y gestión para referirse a los que hemos llamado genéricamente altos cargos. Al estar en el consejo de dirección se es parte del capital, no del trabajo; en muchos casos parte de la remuneración se cobra en acciones, no solamente en líquido; además, muchos de ellos son grandes planificadores de la organización del trabajo y de las condiciones salariales y contractuales. No se está refiriendo ya al simple jefe de recursos humanos, se habla de instancias aún superiores. En términos de intereses y de posición se situan, por tanto, en el lado del capital.

Hechas estas reflexiones básicas acerca de qué es clase trabajadora y qué no lo sería, añaden que han tenido que utilizar fuentes estadísticas muy diversas, muchas de ellas con categorías incluso contradictorias entre sí. Eso les ha planteado problemas muy importantes a la hora de intentar una primera aproximación. De hecho, considera que esta primera parte sobre la composición de la clase trabajadora debe tomarse simplemente como un intento, en parte inevitablemente fallido, que de algun modo puede llevar un cierto mandato a la tercera asamblea del EEC de trabajar en profundidad con algo mucho más riguroso sobre esta cuestión.

Nos olvidamos cuando hablamos de la clase trabajadora de que existen variables, factores, que no son solamente objetivos. Es decir, no todo lo puede dar la estadística. Desde el concepto de clase en sí a clase para sí y sobre la idea de conciencia de clase es evidente que necesitamos estudios de tipo más cualitativo. Por ejemplo, conocer cómo opera el factor crisis dentro de la conciencia de la clase trabajadora. Dicho esto, lo que va a tratar son algunos datos parciales difícilmente integrables y, como decía, con limitada capacidad expositiva. Se va a detener sólo en lo más relevante.

El primer dato es la estructura del empleo en la economía española, reflejado en el gráfico de la página 5 del documento. En 1970 trabajaban en la agricultura y pesca el 29,3%, en la industria el 25,3%, en la construcción un 8,9% y en los servicios el 36,5%. Es curioso cómo un sector como el primario tenía el peso que tenía. ¿Qué ocurre de 1970 a los años 80? Para el camarada hay un factor fundamental a tener en cuenta: las condiciones de entrada en la UE, centradas en el sector primario y lo que había sido la industria. En el 90 se aprecia claramente cómo empieza a descender la industria, cómo agricultura y pesca se quedan en menos de la mitad y cómo los servicios se disparan. Sobre este punto de los servicios quiere comentar algo que apuntó un camarada en una reunión reciente: cuidado con el concepto servicios, no nos estén colando lo que llaman servicios de empresa a empresa -empresas que trabajan para otras empresas- y estén camuflando mano de obra industrial en el sector servicios. En cualquier caso, estos datos nos están indicando una serie de cambios en la composición de la clase trabajadora española que, en gran medida, tiene que ver con los cambios que se producen en la sociedad española de una manera más amplia, relacionados con factores de cualificación, con factores de categoría, y con factores más amplios de explicación de lo que es clase trabajadora. Es decir, uno puede estar estudiando en la universidad, pero si es hijo de un trabajador, es evidente que pertenece a una clase concreta. Por tanto, el impacto de la composición de la clase trabajadora va más allá de sí misma y es un impacto de tipo social. Llegando a la última serie de datos disponible, en 2013 la agricultura y la pesca han bajado ya al 4,7%, la industria al 13,6%, la construcción -en medio de la crisis inmobiliaria- ha caido al 5,8% y el sector servicios anda ya por el 75,9%. En la página 6 hay otro gráfico que expresa esa misma idea del paso hacia la tercerización. Un último apunte importante es que estos datos corresponden a población activa y, aunque ellos hubieran deseado tener en cuenta a los parados, les fue imposible encontrar la composición estructural de los desempleados.

No debemos engañarnos. Sobre lo anterior que acabamos de decir hay que tener en cuenta que el hecho de que en 1970 la industria tuviera un 25,3% tiene que ver también con que España no era un país plenamente desarrollado. Esto explica que la agricultura anduviese cerca del 30%. Eso tiene que ver con qué papel jugaba el capitalismo español dentro del marco internacional del capitalismo.

Por situación profesional, ocupación y sexo es sintomático hablar de cómo los trabajadores masculinos, poco cualificados y asalariados son el 41,5%. Eso ya nos tira por el suelo esa teoría de que servicios equivale a alta cualificación, pero el caso de las asalariadas es más evidente con un 50,1%. En un contexto en donde lo predominante en el sector servicios es el comercio y el turismo, tenemos claro de entrada que sector servicios no equivale a alta cualificación. Pero es que, además, la descualificación se ha visto acelerada por los procesos tecnológicos. Así, antes existían determinadas capacidades que dependían absolutamente del trabajador o la trabajadora; la tecnificación de la producción ha extraído una parte de esas capacidades y se las ha incorporado a la tecnología. A modo de ejemplo, el camarada recuerda cómo en los años 80 el periódico El País comenzó a eliminar a los correctores de pruebas. Por último, apunta como factor importante de la distancia entre hombres y mujeres en ese porcentaje el que la mujer entra mucho menos en la formación profesional.

Con esto entra en la segunda parte del documento. El marco histórico de los consejos obreros los sitúa bien en situaciones prerevolucionarias o en niveles altísimos de confrontación de clases. Es evidente que hoy no estamos en ese momento. Pero también es evidente que estamos en una crisis del sindicalismo muy grande. Sin entrar todavía en la sección del sindicalismo, aventura que probablemente no tiene que ver tanto con cómo se han apuntado los sindicatos al capital, sino también con lo que es el marco de las relaciones sindicales. Es decir, si se apuesta por un sindicalismo de concertación y esa concertación deja de existir porque el capital ni la quiere ni la necesita, te encuentras ante serios problemas, problemas de lo que puede hacer y de lo que no puede hacer.

En este contexto es donde entra la discusión sobre los consejos obreros. No pretende que mañana vayamos a estar organizados en consejos, pero conocer la experiencia de los obreros turineses vinculados al PSI de Gramsci nos puede enseñar cosas, como nos puede enseñar el bienio rojo del 73 al 75 con los movimientos de control obrero de la producción o la propia experiencia de los soviets. El compañero hace la aclaración de que no es lo mismo el control obrero de la producción que los consejos obreros pero tampoco los considera términos tan distanciados.

Esas experiencias que tienen que ver con democracia obrera y con control de la producción, con control de la gestión incluso cuando la propiedad sigue perteneciendo a los empresarios, probablemente sea algo sobre lo que los comunistas debamos empezar a refrescar la memoria. Primero porque la fábrica es un lugar donde se produce manifiestamente la contradicción capital-trabajo y, por tanto, algún día habrá que recuperar que sea también un espacio de lucha. Segundo porque probablemente por ahí, si se agudizan las contradicciones capital-trabajo y el elemento subjetivo vuelve a levantar el vuelo, por ahí deambularán una parte de las posibilidades de la lucha.

Para comentar la sección dedicada a los sindicatos toma la palabra otro camarada del grupo de trabajo. Lo primero que quiere dejar claro sobre su posición, es que, tomar como punto de partida para la discusión de los problemas del movimiento obrero la “crisis del sindicalismo” dificulta la discusión. El compañero manifiesta no estar de acuerdo con que la situación se caracterice por la crisis del sindicalismo, considerando a los sindicatos como una categoría aislada del resto de las organizaciones obreras y al margen de la lucha de clases.

La crisis actual es una crisis del todo el movimiento obrero.

Estamos en el periodo del imperialismo, estado supremo del capitalismo, época de revolución y contrarrevolución, donde el imperialismo intenta pudrir todo: desde la Unión Soviética apoyando a los que la hunde, a los que hacen lo mismo en China, a los que quisieran destruir las conquistas sociales en Cuba, y cómo no, a las organizaciones obreras, partidos y sindicatos de todos los países. La crisis, y en parte la destrucción de los partidos de la clase obrera afecta a todas las a organizaciones del movimiento obrero, del cual forman parte los sindicatos.

Este es el tema central de nuestro país, al que queremos hacer frente, que es la construcción de un partido que recogiendo las experiencias de la revolución de octubre ofrezca su ayuda a la clase obrera. Me parece que este es el orden correcto de abordar el lugar de los sindicatos. Así los sindicatos como organizaciones elementales de la organización de los trabajadores, realmente son utilizadas por los trabajadores para la defensa diaria de sus reivindicaciones , hay entre 1.5 y 2 millones de trabajadores organizados sindicalmente, afiliados y pagando su cuota; en las elecciones sindicales participa más del 70 u80% de los trabajadores, mucho más que en ningún tipo de elecciones.

El ataque de la burguesía, de su prensa, de sus partidos a los sindicatos cuando surge, por ejemplo, un elemento de corrupción, son ataques encarnizados. En este panorama plantear el sindicalismo, en crisis, con sus bloqueos y por qué no decirlo con sus casos de corrupción, sin enmarcar el lugar de los sindicatos en la lucha de clases, nos colocaría en el terreno de Aznar, y nos alejaría de lo que con seguridad todos coincidimos que es lo apropiado, es decir, la defensa de los sindicatos, incluso tal y como son y están, ante los ataques a que reciben desde los enemigos de clase. Por supuesto que en nada esta posición de principios, la defensa de las organizaciones obreras, supone transigir con la política de diálogo social practicada a diario, en vez de colocarse en un terreno propio de independencia de clase.

Le gustaría hablar de lo que considera el punto de partida, el imperialismo, y la resistencia de la clase obrera y sus organizaciones sindicales y sobre todo políticas. Como fruto de esta crisis del movimiento obrero en los ámbitos partidarios cita algunos ejemplos sobre como la dirección de los grandes partidos de la clase obrera hacen dejación de funciones y dan la espalda a lo que de ellos se esperaba, según normalmente informa la propia prensa diariamente y sus militantes.

La discusión política sobre la necesidad de una dirección política no es un una discusión académica, en la que puedan segmentarse cada uno de los elementos de la lucha de clases. El camarada dice estar afiliado a UGT y asegura conocer los problemas internos y consecuencias que suscita, como en CCOO, la política de diálogo social y la ausencia de independencia de clase que bloquean la acción sindical, pero el hecho de que esas organizaciones se mantengan se debe a que realmente organizan a la clase obrera y los trabajadores acuden a ellas para organizar la defensa de sus intereses cotidianos. Aunque ciertamente no solo los sindicatos organizar a la clase obrera. La clase obrera que lucha para sí misma es la clase obrera organizada en sindicatos y en las diferentes corrientes políticas del movimiento obrero, al margen de quienes las dirijan y con qué orientaciones. Pero las limitaciones reales de la actividad sindical no pueden suplir las carencias que entre nosotros muchas veces hemos evocado y que constituyen el terreno de la discusión del Encuentro.

Vuelve a tomar la palabra el compañero inicial para presentar la tercera parte del documento. En ella se plantea arrancar de cuál es la naturaleza del tejido productivo actual y qué hacer cuando hay entorno y cuando no lo hay.

Hemos pasado de lo que era la gran concentración fabril de miles de trabajadores a un tipo de empresa mediana, pequeña, en polígonos semidesiertos. Sin embargo, muchas veces entremezclado dentro del propio espacio urbano nos encontramos pequeñas y medianas empresas. La empresa de las grandes chimeneas está en los exteriores, pero hay otras muchas empresas en sectores terciarizados, conectadas telemáticamente, dependientes de otras empresas, en forma de pequeños autónomos ligados a una empresa mediana, etc; es lo que en los años 70 de empezó a llamar empresa difusa. En los propios barrios nos podemos encontrar, y lo haremos cada vez más, una parte del tejido productivo en esta forma de empresa difusa. Por tanto, el marco es un elemento fundamental. Los trabajadores muchas veces no viven a mucha distancia de sus centros de trabajo, son vecinos. En esta relación dentro y fuera entre unos vecinos y otros es necesario articular la solidaridad. La solidaridad con el conflicto de empresa, la solidaridad con el hecho de que cada crisis económica o empresarial va a golpear afectando al propio entorno. Hacer comprender al tejido asociativo, desde la Asociación de Vecinos hasta la derechista Asociación de Comerciantes que la causa de los trabajadores en lucha en un conflicto concreto es la propia causa del barrio es fundamental. Eso significa implicar también a las AMPAs, a los centros de enseñanzas medias, etc. Es pasar a conectar el espacio de la producción en la lucha con el espacio de la reproducción.

Por supuesto, eso significa politizar lo sindical; ese olvidado concepto de movimiento sociopolítico de las Comisiones Obreras desaparecido del todo. Es necesario vincular a la lucha de los trabajadores de una zona la calidad de la enseñanza de sus hijos, la calidad de los servicios del barrio, etc. Esa relación fuera-dentro tiene que ser una relación completamente fluida, no es cuestión de tener una lucha en el centro de trabajo y en la ciudad otra.

En cuanto al mundo universitario, quizás lo tengamos aún un poco olvidado dentro del EEC. Una parte, quizás no tantos como pensamos, de las enseñanzas superiores son hijos de trabajadores. A veces pensamos que ser joven es ser universitario, y no es cierto; actualmente ronda el treinta y tantos por ciento. En la situación de los hijos de trabajadores que tienen estudios universitarios nos encontramos con un problema que, de algún modo, explotó en el 15M: cierta visión endogámica del mundo de la universidad y de los universitarios como una verdad con necesidades propias ajenas a otras necesidades más amplias. Si no llega a considerarse clase, sí que entra en ese discurso del precariado del que tanto habla Owen Jones y al que el interviniente contrapone la realidad de que la clase obrera es precaria de por sí, algo que ocurre aquí y en Inglaterra. En este ámbito hay que dar una pelea ideológica, hay que concienciar a los hijos de la clase trabajadora, hay que llevar el conflicto de los centros de trabajo a la universidad, hay que explicar a los hijos de los trabajadores que no tienen futuro si sus padres no tienen futuro. Hay que reideologizar.

Con esto termina la presentación del documento y se pasa a la fase de debate.

Toma la palabra un camarada perteneciente a una organización. Está muy contento con el documento porque ellos trabajan en lineas parecidas. Tienen el convencimiento desde hace tiempo de que en este estado hace falta un análisis de clase, ya que no ha habido uno mínimamente serio en los últimos 25 años. Estaban trabajando en ello pero ahora sería interesante ver cómo se podría aunar esfuerzos. A nivel personal, también es un interés suyo el análisis que persigue la primera parte del documento. Cree que un problema de la militancia comunista es cierta perspectiva muy reduccionista y maniquea de lo que es una clase social. Lenin tiene un texto que se llama “un gran comienzo” en el que habla de lo que está pasando en Rusia y los avances productivos que hay y, de repente, en medio del texto se pone a teorizar lo que es una clase social. Lo que plantea ahí es que, aparte de la relación formal con los medios de producción, también es importante la posición en la reproducción y producción social y la forma de apropiarse de esa producción social, de manera directa o indirecta, y cómo se hace. Al final es una situación más de si te apropias del trabajo ajeno y cómo lo haces. Eso clarifica mucho el que un directivo, aunque formalmente sea un asalariado en una junta de accionistas, en la práctica no pertenece a la clase trabajadora, cosa que confunde mucho a la gente. Aunque de este trabajo solo saliese una análisis de clase, ya le parecería que se había hecho un trabajo muy necesario. Tampoco entiende porqué no se hace, podría ser una consecuencia de la debilidad del movimiento comunista.

En cuanto a la diferencia entre trabajo productivo e improductivo, él no le da mucha importancia. Sin embargo sí que le parece central el tema del imperialismo y cómo unos países extraen plusvalía de otros. Sin eso no se pueden entender cuestiones políticas actuales.

En cuanto a la tercera parte del documento, le parecería interesante estudiar la cuestión de por qué el sindicalismo y esa visión de la lucha de clases centrada en el punto de producción parece en decadencia en las últimas décadas, habría que ver qué ha ocurrido ahí. Y una cuestión sobre la que cree que se habla poco es quién ha tratado de superar eso y quién ha tenido éxito superando eso. Un ejemplo que a él le parece interesante, salvando muchas diferencias con nuestra situación es el de los Panteras Negras en los EEUU. Siendo muy mediáticos se suele hablar poco de que eran comunistas. Esa gente defendían las necesidades vitales, inmediatas de las masas, en su caso de la población negra. Aparte de las luchas sindicales también se centraban en el acceso a la alimentación de las familias, el acceso sanitario, la autodefensa en los barrios, etc. Esa lucha fue la que les hizo ganarse la confianza de su gente de clase trabajadora. Posiblemente sea el movimiento revolucionario con más éxito en los últimos setenta años en los Estados Unidos. Sería bueno analizar y sacar conclusiones de casos de éxito.

Por último, en el tema del 15M está de acuerdo en que hace falta una confrontación ideológica y política, sólo que al final vuelve a encajar con problemas de más dimensión y cree que esa gente inventan una serie de necesidades autónomas, separadas del resto de su clase y perciben que el mundo les debe cierto nivel de vida. Lo que cree que están haciendo es exigir una posición en el capitalismo internacional que ellos creen que se les debe por haber nacido en un país y haber pertenecido a un país imperialista, aunque sea de segunda, y no admiten tener un nivel de vida menor que el de sus padres porque daban por sentado que eso era un desarrollo histórico inevitable: si no ocurre es porque alguien les está estafando de manera moralista. Es como si hubiera un problema de corrupción que les hurta algo dado por la naturaleza.

Toma la palabra otro compañero. Sobre la primera parte del documento opina que es importante pero es insuficiente: hay que hacer un análisis de clase más exhaustivo. Es algo fundamental para cualquier movimiento que quiera hacer una transformación. Piensa que ha partir del día 13 debía haber unos compañeros que se encargaran del tema y que le dediquen el tiempo que sea necesario y que, ya sea en seis meses o en un año, tengan un verdadero análisis de clase. No sabe si se siguen haciendo análisis de clase en sindicatos y partidos o si ya están a otras cosas.

Piensa que nosotros, como gente que quisiera llegar a constituir una organización comunista, no nos debemos prefijar cómo se tiene que organizar la clase obrera en estos momentos. Ahora hay sindicatos de todo tipo -grandes, medianos, pequeños- pero el compañero cree que cuando la clase obrera se ponga en marcha, ella misma inventará o creará algo que se ajuste a la realidad. Por ejemplo, Comisiones Obreras jugó un buen papel en la época del franquismo porque era un movimiento sociopolítico. Cuando llegó la democracia casi todo el mundo dijo que eso ya no servía y que se tenía que convertir en un sindicato. Para el compañero eso fue un error. Sin embargo, él cree que en la próxima etapa de lucha que se abra, lo de sociopolítico es lo que va a predominar más que en lo económico o en lo político separado.

Toma la palabra ahora una compañera. Está de acuerdo con el documento y el análisis de clase le parece un proyecto muy ambicioso pero muy necesario. Cree que si se va a hacer, y al necesitar tiempo, hay que tener en cuenta un montón de coyunturas. Pone como ejemplo la relocalización (la vuelta de la industria al bajar el precio de la mano de obra local).

Añadiría en la parte que es más de datos duros una especificación a la situación de la mujer obrera dentro de su clase ya que tiene una serie de variables que le son específicas.

Le parece también interesante enfrentar las posturas del 15M, o del posmodernismo en general, pero cree que sería interesante antes de la parte de los consejos obreros o del sindicalismo en general, una especie de preámbulo con un porqué organizarse. Lo del 15M no deja de ser una salida individual a unos problemas personales que se piensa que no están ligados a los del resto de la sociedad ni a lo económico ni a lo de Bangladesh. Explicar porqué no vale irse a montar un huerto, porqué la única salida es colectiva.

En la parte en la que se habla de los consejos obreros piensa que estaría bien que se hablara de la revolución del 34 en Asturias. Es un caso que se puede percibir como cercano.

También le parecería interesante recoger la posibilidad de organizarse dentro del movimiento obrero más allá del propio sindicalismo. Esto le parece importante por dos razones. La primera es porque hay tanto parado que la gente está temiendo perder el puesto de trabajo. El otro motivo es que, a día de hoy y con su crisis interna, ni el capitalismo ni el imperialismo están en condiciones de dar concesiones. Así que como herramienta de obtener concesiones inmediatas está muy difícil. Es más necesario que nunca organizarse más allá del sindicato.

Toma la palabra otro camarada. El documento le parece bien. Podría haber sido más amplio, pero tenemos tiempo suficiente para mejorarlo. Hace una buena radiografía de la evolución de los sectores productivos en nuestro país. Quizás le eche en falta algo. El compañero pertenece a las marchas de la dignidad y, aunque ahora están en horas bajas, cree que puede ser una buena herramienta para confluir con otra gente con la que se pueden compartir reivindicaciones, aunque no todos sean comunistas. Cree que las marchas son una buena herramienta para llevar las luchas de la clase trabajadora a los barrios.

Interviene ahora otro camarada. Cuando lo leyó no le gustaron algunas cosas concretas, pero sí le gusto los cuatro apartados que toca. Cree que por esa visión de conjunto ya es importante. Ya habrá tiempo de mejorarlo después de marzo. Quiere dar unas pinceladas de las cosas en las que tiene discrepancias.

El sindicalismo como expresión de la lucha económica surge justo en el nacimiento del capitalismo como organización social. Si a ti te están fastidiando con alguna forma de explotación, tú vas a reventar de algún modo. En su momento eso se conformó en organización sindical. Está de acuerdo con el compañero que hizo una defensa encendida del sindicalismo: no es que haya una crisis del sindicalismo, hay una crisis en general del movimiento obrero que afecta lógicamente a las organizaciones de ámbito sindical, entendiendo sindical como lucha económica dentro del ámbito de la empresa. Lo que también es verdad es que cuando hay ese rechazo natural contra la burocracia sindical, contra la forma de representación de esos sindicatos, sigues en la pelea del día a día en el espacio que te buscas para poder continuar.

Marx lo que hace es explicar que esa lucha económica tiene una lucha ideológica y una lucha política que es la función del partido obrero organizado. Ese partido no lo hay y seguimos siempre en la noria: habrá momentos en que nos va mejor y hay momentos en que nos va bastante mal.

Los gráficos que incluye el informe muestran cómo desaparece la industria. Reflejan cómo ha funcionado el capitalismo en este país, pero porque el desarrollo del capitalismo necesitaba desmontar toda la industria que había aquí. Es una tarea que hace bastante bien Felipe González.

Tenemos que entender que tenemos que atacar en todos los sitios, por eso le parece buena la ponencia. Y no hace falta irse a buscar ejemplos lejos. Aquí en Madrid la experiencia de los 60 y los 70, en los barrios, esa forma de organizar el movimiento popular con un criterio de clase. Eso fue paralelo a la creación de Comisiones Obreras como movimiento sociopolítico no estrictamente sindical. Tenemos experiencias concretas.

El compañero considera que si entendemos los consejos obreros como un contrapoder que surge para enfrentarse al capital, luego tiene que seguir desarrollándose, porque si no te encuentras con un ente de organización ya formado que acaba desapareciendo. El propio desarrollo de esos organismos dentro del proceso revolucionario es imprescindible. Según su criterio la propia burocratización de los Soviets dentro del desarrollo de la Unión Soviética, por no tener su movimiento libre, llevó a la conformación del partido como ente que todo lo resuelve y acaba con el movimiento popular.

Para finalizar, cree que la ponencia podemos aceptarla como punto de arranque, pero es verdad que hay que discutir mucho.

Toma la palabra otro camarada. Quiere hacer un repaso de una serie de puntos. Considera que la universidad es muy endogámica. Es un núcleo donde se reproduce el propio profesor. La universidad es un ente que no se relaciona con la sociedad, que incluso físicamente está aislado en las afueras. Eso favorece una cierta concepción mental y de sí mismo del universitario.

También considera muy importante desarrollar los temas de la mujer obrera y de los inmigrantes, que ahora mismo figuran sólo como apuntes. Ello sin olvidar que la lucha contra el fascismo va a pasar por integrar a los inmigrantes en nuestra lucha como hermanos de clase.

Si la visión de lo que se ha llamado crisis sindical es simplemente porque todo lo pudre el capitalismo, pero que no podemos hablar de crisis del sindicalismo, entonces él se haría varias preguntas. Se preguntaría por qué en Grecia, donde aparte del KKE no se puede hablar propiamente de una izquierda, el PAME tiene tanta fuerza de movilización. Se preguntaría por qué en Francia, donde ha desaparecido la izquierda, la CGT mantiene una capacidad de lucha importante. Se preguntaría por qué en Italia, donde ya no existe ni siquiera la izquierda comunista, por qué la CGIL sigue teniendo esa fuerza. A lo mejor habría que explicar que hay un modelo sindical concreto que es el que ha entrado en crisis, pero que sindicatos que tienen una tradición combativa y no la han perdido, resisten. Las tasas de afiliación están bajando brutalmente. ¿Que el 80% vota en las elecciones sindicales? Vale. Pero los sindicatos han perdido en estos años de la crisis cerca de la mitad de la afiliación, y esos son datos dados por los propios sindicatos. Votar es como votar en las elecciones: no cuesta nada, es gratis. Y si me van a echar y tengo un asesoramiento legal, pues está bien, es como un seguro. Y esa no es una posición antisindical, es una posición realista de la situación. O somos capaces de asumir que, independientemente de que todo lo pudra el capitalismo y que en el imperialismo hoy los sindicatos tienen una situación concreta que les afecta, o asumimos, dice, que al final es crisis sindical, o estamos escondiendo algo.

Toma la palabra otro compañero. Informa de que el día 27 a las 19:00 proyectan el último documental sobre Sintel. Este es un documental todavía no visto y hecho por los propios trabajadores. Y el interés político del asunto es que no es un documental cinematográfico, es como un informe semanal hecho desde el lado proletario. Es una narración donde se cuenta todo el proceso de Sintel y viene a cuento porque ahí se demuestra clarisimamente cual es la potencialidad de un movimiento sindical fuerte cuando se hace correctamente por la tradición natural de la clase obrera. Y cómo ese sindicalismo consigue no solamente la reivindicación económica inmediata de esos trabajadores afectados, sino que consigue terminar poniendo en solfa al propio sistema económico y político que causa la situación concreta. Cómo a través de ahí se descubre no ya el problema de una empresa o de los dueños de una empresa, sino el gigantesco problema absolutamente corrupto en su esencia y en su intención de lo que es el sistema económico mundial, las vinculaciones entre economía de empresa y capitalismo de amiguetes y opciones políticas de cualquier color si están dentro del sistema. Y la crisis final que es la lucha de esos sindicalistas que terminan enfrentados de muy malas maneras con las propias direcciones de sus sindicatos. La cosa termina muy mal porque a esas direcciones ya no se las puede acusar ni de traidoras, sino que desde hace muchos años se ha derivado hacia un sindicalismo de pacto social y por tanto está en una lógica que no tiene nada que ver con lo que necesita la clase obrera o a lo que se ve abocada la clase obrera cuando se enfrenta al capital de verdad. Si tú te enfrentas porque no te pagan un salario pero terminas sacando a la luz que esa empresa posiblemente se haya vendido, posiblemente por hacerse favores mutuamente, porque la vende Felipe González (que se quita de encima pruebas palpables de la guerra sucia contra ETA porque Sintel había sido la tapadera de las acciones policiales de guerra sucia ) pero se beneficia Aznar (al que Mas Canosa le paga la campaña electoral). Ofrece la ocasión de ver ese documental y debatirlo entre nosotros y debatir con los de Sintel el día 27 a las 19:30 en Marx Madera.

Interviene un nuevo compañero. Cree que hay discusiones que empiezan torpemente. Cuando se refería antes a cuál es el criterio de llevar las discusiones, porque es una cuestión muy importante para no llevar discusiones por así decir como cencerros con un amplio abanico de temas aislados de la forma concreta como se presentan en la lucha de clases (en la lucha entre las clases). Hoy día en España el PP, la derecha, el Opus Dei, todas las universidades privadas, son las que dicen que la universidad pública es mala y endogámica. Él camarada aborda los temas en función de a qué clase beneficia una cuestión, no en función de si tiene razón o no tiene razón. Da por seguro que los que estén en esa brecha complementarán siempre lo que él pueda decir. El objetivo hoy día es cargarse toda la universidad pública. Los “endogámicos” de la universidad se enfrentan a esta situación: se enfrentan al PP, a la LOMCE, a las universidades privadas, se reunen en asambleas, van a protestar al parlamento, etc.

Toma la palabra otro compañero. Hay una toda una experiencia histórica de consejos, de todo tipo de organizaciones obreras, etc. Si nosotros queremos ser una organización de futuro tenemos que saber conjugar lo político y lo social. Tenemos que estar atentos a cómo se va conformando esto, pues el propio camarada afirma que no sabe cómo será. El camarada cree que los sindicatos están muertos desde hace mucho tiempo y reconoce simultáneamente que son donde sigue residiendo la referencia de los trabajadores para organizarse Y habla de referencia, porque hubo una época en la que estuvo mayoritariamente organizada la clase obrera en los sindicatos, ahora piensa que es una minoría. En la confrontación trabajador-capital debemos mirar siempre para adelante para ver qué formas organizativas adopta la clase trabajadora. Hay que verlo desde ese punto de vista: el de la confrontación. Nosotros siempre tenemos que estar en la confrontación. No duda que desde el punto de vista de ellos la confrontación es permanente: está seguro de que cuando se levantan por la mañana lo primero que piensan es qué hacer con sus trabajadores para explotarlos más. Nosotros tenemos que saber organizarnos para defendernos de esas agresiones y después para pasar a la ofensiva.

Interviene un nuevo camarada. Una cosa es el tema de la clase, de la formación, de adquirir conciencia, de comprender cómo actúa el capitalismo. Luego está el tema de la organización de la clase, y aquí el compañero se hace una pregunta, quizás muy “bruta” según su propia expresión: ¿organización sindical para qué? ¿En qué sentido se puede decir que una organización de la clase trabajadora es válida o está corrupta? ¿Para qué queremos usar una organización de la clase trabajadora, para que se conserven los puestos de trabajo, para que no bajen los salarios? Es algo reactivo. Si la organización de la clase trabajadora, aún tomando conciencia de clase, no va seguida de un momento posterior en el que se da un paso a un tipo de sociedad distinta, si no hay un progreso hacia la sociedad comunista. ¿Qué se pretende, pedir a la clase burguesa que deje el paso libre? Estamos en una lucha inmediata que no pretende cambiar el tipo de sociedad.

Interviene ahora un compañero. Aclara que los comentarios vertidos sobre la universidad no distinguen entre pública y privada, son males compartidos entre ambas. Los propios que dicen que no son endogámicos en la universidad privada no dejan de serlo en su propia medida. En otro orden de cosas, afirma que cuando hay un problema no vale con decir a quién beneficia -eso es una afirmación más antigua que Marx-, pero eso no nos da certezas. Por encima del hecho de ser marxista tenemos que intentar buscar la realidad -la realidad, no la verdad- y la realidad es que la universidad española es un mundo absolutamente teórico, con muy poca aplicación en la realidad, cosa especialmente acusada en las ciencias sociales. Según el camarada, la investigación social que se hace consiste en que el catedrático de turno encarga una investigación no retribuida a sus alumnos de curso y después se lleva él los méritos. Conoce el caso de alguno que escribe columnas en El País con material hecho por sus alumnos.

Toma la palabra una camarada. Intenta responder al compañero que intervino dos turnos antes preguntándose por los objetivos de la lucha de los trabajadores. Cree que es idealista y es imposible dar una respuesta a la clase obrera sobre como va a ser nada porque es una cuestión puramente táctica hasta que no veamos las condiciones concretas del momento concreto. Piensa que más importante incluso que la conciencia de clase es que tú no sigues el hilo rojo con vistas a liberarte tú de la explotación sino que tú sigues el hilo rojo vayas a ver tú la revolución o no la vayas a ver. Eso es fundamental porque, si no, nadie nunca se organizaría porque nadie nunca pensaría que fuera a sacar algo bueno para sí. La clase obrera no puede pensar en términos de algo individual, sino que existimos como clase.

La tarea de ahora, que es lo único que podemos explicar a nivel táctico ahora mismo es a aglutinar fuerzas de cara a cambiar la correlación de fuerzas favorable a nuestra clase.

Interviene ahora un compañero. Cree que cuando se dispone de tan poco tiempo para hablar y estás tratando un tema de este calibre, cualquier breve ejemplo que uses no va a estar a la altura del problema. En el tema de la universidad hay muchos factores que no consisten en estudiar el ahora: Bolonia, la ministra de educación en el primer gobierno de Zapatero que era miembro de la CEOE, etc; su objetivo era privatizar la universidad. En una reunión como la de hoy no vamos a poder profundizar lo bastante para explicar el problema. Cuando un camarada hablaba anteriormente del problema de Sintel, él estaba pensando que si no se explicaba que eso estaba ocurriendo en el marco de la privatización de Telefónica, no se puede entender. Los que lo vivieron vieron el proceso. No se puede resumir diciendo “unos que lucharon porque les querían echar”. Cada uno de los ejemplos que nos están saliendo todos los días nos permiten explicar la necesidad del capital, y hay que analizarlo siempre desde ese planteamiento: ¿por qué el capital hace esto?

¿Que piden hoy los sindicatos? ¿Qué piden incluso los compas de IU? ¡Hay que elegir un gobierno! ¿Qué necesitaríamos nosotros? Pues que no haya gobierno. Crear un problema de desestabilización que nos permita. Si estamos deseando que haya un gobierno que nos va a aplicar las medidas que todos sabemos, ¿qué más dará que esté Sánchez con Podemos . Cada uno de los problemas que tenemos solo podremos explicarlos en el largo recorrido y veremos el ejemplo concreto

Si los sindicatos convocan una manifestación, hay que ir, pero eso no quita para que sepamos que, por ejemplo, que la labor de la burocracia de CCOO en la universidad haya permitido todo un proceso de privatización, no en el tema de los enseñantes, sino en el tema de los servicios auxiliares (limpiadoras, cafeterías comedores). Todo eso lo ha permitido porque en el pacto social que tienen firmado han ido tolerando una política de privatización sistemática porque la burocracia, que tiene sus base materiales para vivir, lo han hecho. Eso no quita para que se de una lucha en la universidad, o la lucha en Sintel, o la lucha en Coca Cola, pero el proceso de privatización que han estado siguiendo en todos los sitios como forma de financiación lo hacen.

¿Eso anula que los sindicatos hagan falta? Ni muchísimo menos; los que entienden que el sindicalismo es imprescindible para la pelea del día a día lo haremos con CCOO, sin CCOO, con UGT, con co.bas., sin co.bas, desde una asamblea, como sea. Hay que hacerlo porque te juegas el día a diá. Hay que organizarse como sea, aunque sea en una asociación de vecinos para pelear que nos explotan todos los días, mejorar nuestras condiciones de explotación. Eso lo hacemos de forma natural. Si tú vas a un trabajo y te aplican el contrato temporal más dos y te dicen que empieces a echar horas, tú puedes ir diciendo “no me quedo” y te van a decir que no vuelvas. Lo que haces es quedarte e intentar hablar con el compa de al lado para ver cómo os organizáis al día siguiente par no se qué. Eso es sindicalismo básico, puro, del de toda la vida. NO podemos tirar a los sindicatos por su propia situación, esa sería la postura de Esperanza Aguirre.

Otro compañero toma la palabra. Cree que es en el momento en que se ven las condiciones prácticas cuando aparecen las diferencias. Lo que aquí se está diciendo de la burocracia sindical está escrito hace mucho, y se crea no combatiendo contra el colonialismo en los países imperialistas, y se reproduce en el texto aportado para la discusión. Está perfectamente descrito por Rosa Luxemburgo, por Lenin, etc. No estamos sacando ahora un descubrimiento nuevo. El problema de los sindicatos, la discusión de fondo que ha habido es otra. En la articulación de cómo el movimiento obrero se va a organizar, en situaciones de relativa paz social como la actual son los sindicatos, con todos sus problemas los que se constituyen en la primera organización de la clase trabajadora. Y sí, efectivamente, hasta para que le cueste barato el abogado que le va a defender. ¿Por qué eso no va a tener valor? Si son factores elementales es porque es la organización elemental de la clase obrera. El problema realmente aceptado es que eso organiza a los trabajadores fijos, a los trabajadores más estables. Los bastiones más revolucionarios de la clase obrera están por organizar, porque son los más explotados. Esa gente va a ser en situaciones conflictivas radicalizadas cuando se incorporan al movimiento de la lucha de clases y los sindicatos no le valdrán, desbordarán el marco de lo sindical y es ahí a partir de ese momento que abordarán la construcción de los comités, de los consejos obreros y de los soviets. En el marco de las situaciones revolucionarias, como el 1905 en Rusia, el 1918-20 en Alemania, en la revolución en España, cuando la clase obrera al margen de las direcciones sindicales actuando como clase obrera organizada ataca el Cuartel de la Montaña. Va a ser en esas situaciones, cuando los consejos obreros o juntas aparezcan y tomen en sus manos la dirección del movimiento.

Quiere, por último, hacer un matiz sobre la referencia al “Che” que apareció en la reunión de debate de formación. Se plantea la necesidad de técnicos cuando no hay organización obrera, soviets, que sustenten la revolución. En Rusia se plantea la idea de técnicos cuando entra en acción la burocracia que anula los soviets. Los soviets no necesitan funcionarios, son los trabajadores por la tarde, después de trabajar, los que organizan la sociedad, lo hacen ellos con un plus de trabajo. Cuando se quita esa responsabilidad a los soviets y éstos pierden su participación en los asuntos de construcción del socialismo es cuando son necesarios los especialistas burócratas. Es la pelea de Lenin contra el macroestado, contra el burocratismo, por reducir su coste mediante la reducción de efectivos. La articulación de los consejos obreros es en los momentos revolucionarios. Presentarlo en otras situaciones supone debilitar a los sindicatos.

Interviene otro camarada, aunque cree que la última intervención ya segúa esos derroteros. Asumía que esta discusión eterna sobre los sindicatos estaba superada. Ya se ha mencionado una frase de Lenin; él recuerda otra de Marx que dice algo como que estas luchas de resistencia por mejorar la situación de la clase trabajadora es como una rueda de hamster, una tarea que no se puede terminar nunca y que por tanto le importa poco; la lucha sindical le interesa en cuanto la autoconciencia que genera. Esto es algo fundamental del marxismo desde sus inicios y el compañero cree que todos los presentes están de acuerdo en que en algún momento hay que superar esa lucha de resistencia básica. No debería tener sentido plantear eso como un problema porque daba por hecho que estamos todos de acuerdo; la cosa es cómo y no si hay que hacerlo o no. Y en realidad se puede considerar como inevitable, será la reacción espontánea de la clase trabajadora cuando se de un situación. El problema es qué hacemos con eso, cómo trabajamos con eso y cómo entramos ahí; esa es para él la cuestión fundamental.

Interviene uno de los camaradas autores del documento. Le gustaría saber qué parte de la sección de los consejos obreros tiene un planteamiento antisindical. En cuanto a argumentar que una crítica a lo sindical hoy sea una posición antisindical no le parece una forma de debatir. Cree que hay que debatir en base a argumentos y no usar mecanismos de “esos son los argumentos de la derecha” que trampean el debate. Se trata de analizar a dónde lleva cada camino y sus riesgos.

Toma la palabra una camarada. Le gustaría saber cómo se va a combatir el lavado de cerebro y la alienación capitalista. Porque caer en el lumpenproletariado o, dicho de otra manera, convertirse en un delincuente es lo que le pasa al personal que le va mal, es la solución cuando no hay solución. Cuando para sobrevivir no tienes conciencia. Son miles de personas que están así. Ella se pregunta muchas veces que cómo vamos a combatir eso, algo que al capital le viene muy bien, porque esa gente es la tropa que deriva luego en el fascismo, son los que nutren las filas fascistas. Nosotros tenemos que entrar ahí de alguna manera. Es muy teórico decir que vas a entrar ahí a través de la asociación de vecinos. Nadie tiene una explicación a cómo vamos a hacer eso. Para ella no son gente que se vea en la tele, son gente que tiene cerca y realmente es una cerrazón y falta de recursos que no hay nada en su paisaje social o personal que se pueda considerar un asidero.

Aunque no había ninguna palabra pedida, un compañero quiere intervenir para responder a esta compañera. Por muchas discusiones que tengamos, y al margen de la visión de cada uno sobre los sindicatos, etc, lo que el compañero defiende es que en la nueva etapa que se está abriendo, y en la que no sabe cómo va a acabar ni por dónde va a discurrir, lo que sí sabe es una cosa: o los trabajadores tomamos una posición y nos vamos organizando juntando lo político y lo social o nunca haremos nada. Analicemos la historia, la mayoría de las batallas están perdidas cuando se llevan por separado ambas cuestiones. En estos momentos el camarada no tira contra los sindicatos, si llaman a una manifestación él está ahí, lo considera su obligación. Pero también sabe lo que dan de sí y sabe en la etapa en que están jugando, pero es consciente de que hoy la única referencia que tiene la clase trabajadora aquí es esa.

Esta última frase hace intervenir a otro camarada, pues piensa que hay más referencias. Por otro lado, hace notar que la compañera expresó su inquietud diciendo “yo me pregunto…”. El compañero le dice que la diferencia es que ahora se lo está preguntando colectívamente. Cuando nos preguntamos colectívamente el qué hacer ya hemos avanzado y hoy estamos en una pregunta colectiva. Comunistas de distintas experiencias, organizados y no, nos preguntamos qué hacemos ante esa situación que tan bien ha descrito. Suponemos que tenemos las herramientas científicas para analizar el problema. El arranque ya es una pregunta colectiva, en la asamblea de marzo nos la vamos a hacer con todos los que vengan, ahora lo que pase dependerá de nosotros.

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