Crónica de la III Asamblea del EEC.

Hemos creído conveniente redactar una crónica “breve” de lo acontecido en la tercera asamblea del EEC, que tuvo lugar el pasado sábado 12 y domingo 13 de marzo. En total fueron doce horas de asamblea (veinticuatro si tenemos en cuenta las sesiones paralelas de los grupos de trabajo), así que el acta con todos los detalles se demorará unos días. Los que están impacientes por saber qué ocurrió pueden tener aquí una visión general de su desarrollo y conclusiones.

Balance de gestión y organización de la Asamblea.

El 12 de marzo nos reunimos en Madrid las más de cincuenta personas que pudimos acudir al llamamiento de la tercera asamblea. Como en otras ocasiones fueron muchos y muchas los camaradas que hicieron largos viajes para acudir al encuentro, con la diferencia de que esta vez la cantidad de temas a tratar hacían necesaria una cita de dos jornadas. Quizás este hecho influyó en que otros compañeros y compañeras declinaran la asistencia aunque hicieran explícita la intención de seguir siendo parte del Espacio.

El acto comenzó con la lectura de un breve balance de gestión ofrecido por la Comisión Gestora que ha coordinado estos meses transcurridos desde la asamblea de octubre. Entre los aspectos positivos subrayados destacaron el cumplimiento del mandato original de llegar a febrero con la tercera asamblea convocada y con los documentos encargados a los grupos de trabajo presentados en fecha y suficientemente difundidos. Otros aspectos que evaluaron como positivos fueron: la creación del Boletín Rojo, que ha permitido seguir a todos los camaradas, ya estuvieran más o menos aislados, la evolución del proceso; la suma del EEC a alguna iniciativa dentro del movimiento por la paz; así como la explicación del proyecto a diversos colectivos comunistas que se han interesado por nuestra labor.

También explicaron los que consideraban aspectos negativos de la gestión, habiendo afectado incluso los dos primeros al propio funcionamiento interno de la Comisión. Por un lado, consideran que la integración de los camaradas de la Comisión residentes fuera de Madrid no ha estado resuelta satisfactoriamente para facilitar su participación. Tras esta experiencia, proponen que en próximos órganos con participación de integrantes de varias localidades se alternen las reuniones espaciadas, prolongadas y presenciales para asentar trabajos con las reuniones más periódicas del día a día en las que se habiliten medios de participación telemáticos. Por otro lado, se ha evaluado como negativo el método de autoproponerse espontáneamente para participar en la Comisión: la realidad posterior fue que algunos camaradas no llegaron a acudir ni a una sola reunión, lo que sobrecargó de trabajo a los miembros restantes y restó fuerzas para asumir determinadas tareas.

En este apartado de tareas no satisfechas, consideraron en primer lugar que el trabajo de consolidación y extensión territorial del EEC no ha estado suficientemente atendido. Aunque no era uno de los objetivos principales de esta fase, creen que no han brindado la suficiente atención a los camaradas de fuera de Madrid.

En la misma linea, las tareas de participación en las luchas de nuestra clase han estado aún en una fase muy incipiente. En este caso, el hecho de ser una Comisión interina con un mandato muy limitado no les ha hecho sentirse con autoridad para lanzarse por este camino. Tan solo a las cuestiones de paz y antiimperialismo se atrevieron a presuponerles el consenso mínimo suficiente para haber propiciado algún avance en ellas.

Tras el balance ofrecido por la Comisión se abrió un turno de palabra para escuchar el parecer de los asistentes a la asamblea. En general, los intervinientes consideraron que el resultado había sido bueno, aunque algunos camaradas de fuera de Madrid confirmaron la impresión de que no se habían sentido parte del proceso de discusión de los documentos. Alguno lamentó el no haber podido participar en debates con otros camaradas, pues pensaba que sólo así se puede corroborar si la lectura particular es acertada o se ha malinterpretado la intención de los autores. Algún otro compañero se mostró más compresivo, pues es consciente de no tener camaradas en su comarca, con lo que no cree que ninguna acción de la Comisión le hubiera podido integrar en un debate.

Una vez completada la fase del balance de Gestión, la mesa informó del paso al siguiente punto del orden del día. Tocaba el momento de que los asistentes se separaran en grupos de trabajo para discutir los documentos redactados durante estos meses. Cada grupo debía seleccionar un moderador y un secretario que después debía actuar como portavoz en la sesión plenaria de la tarde.

Dado el carácter plural del EEC y el corto recorrido de trabajo realizado en común, se expresa la intención de no acudir al voto, para evitar la formación de mayorías y minorías. Dado que sólo se disponía de tres horas de reunión por grupo, se explica a los asistentes que un buen mecanismo sería identificar los puntos en los que puede haber un menor acuerdo, para dejarlos fuera a la espera de un trabajo más profundo; ello permitiría avanzar más en los contenidos más compartidos. Se menciona el caso especial del Grupo de Trabajo de Organización, que no puede seguir un procedimiento tan relajado: la necesidad de disponer de una estructura de organización que poner en marcha al día siguiente requería de sus componentes la búsqueda de un acuerdo efectivo. También se consideró especial el grupo de Programa Político, pues su importancia y su solapamiento con el resto de áreas de trabajo hace aconsejable tratarlo en plenario. Así pues, se decidió dejar su sesión de trabajo para el día siguiente a las 10 de la mañana. El reparto de todos los camaradas presentes en los restantes grupos de trabajo resultó bastante equitativo de manera espontánea, excepto en el grupo de Organización, donde se apuntaron el doble de camaradas que en el resto de grupos.

Las sesiones paralelas de los grupos se desarrollaron durante toda la mañana, continuando algunas incluso después de una breve pausa para comer. A las cuatro y media de la tarde se volvió a la sesión plenaria para exponer las conclusiones obtenidas.

Movimiento obrero

El primer portavoz en salir a la mesa fue el del grupo de trabajo de Movimiento Obrero. Realizó un repaso de correcciones a un texto que, por lo demás, les había parecido un buen punto de partida.

En el primer capítulo del documento quieren hacer dos adiciones. Por un lado, incluir una sección dedicada a la represión sobre la clase trabajadora. Por otro lado, añadir también un apartado sobre las prácticas de los sindicatos mayoritarios, respetando, eso sí, a los camaradas que trabajan en ellos. También en el capítulo uno quieren incidir más en la negación del concepto, hoy día omnipresente, de la clase media.

Nos informó el portavoz de que en el capítulo dos se había producido un bloqueo al intentar enfrentar los modelos del consejismo y del sindicalismo. En el debate posterior que se produjo en el plenario, varias voces indicaron que el capítulo no pretendía forzar la elección entre un modelo y otro, sino mostrarlos como mecanismos que la clase trabajadora debe conocer como enseñanza práctica e histórica que utilizar, actualizada, dónde y cuándo el contexto lo propicie.

En el tercer y último capítulo del documento han añadido una nueva vía de actuación a partir del ejemplo del EEC. Proponen el fomentar las reuniones de trabajadores fuera de ámbitos sectorizados para favorecer la visión conjunta de los problemas de la clase y, en última instancia, la difusión y la formación.

Tras la intervención del portavoz del grupo se abre el turno de palabra general en la asamblea. Una compañera que estuvo presente en el debate del documento en Madrid recuerda que ya echó en falta en aquel momento una sección sobre la mujer trabajadora que, siendo la mitad de la clase, tiene unos problemas particulares que cree deben quedar reflejados. Piensa que dicha sección tendría fácilmente cabida en el apartado uno, donde se ofrecen datos muy variados sobre la segmentación del mercado de trabajo.

También se pide información sobre el tipo de consejismo en el que se basa el documento. Uno de los autores aclara que se ha usado fundamentalmente el modelo de Turín. A partir de aquí el debate giró sobre los modelos de consejo obrero, su complementaridad con la lucha sindical, su formación casi espontánea en momentos prerevolucionarios, etc.

Internacionalismo y antiimperialismo

Una vez terminado el bloque de movimiento obrero, le tocó hablar al portavoz del grupo de Internacionalismo y Antiimperialismo. El camarada nos informó de que habían alcanzado acuerdos generales sobre el texto, identificando unos puntos que quedarían aparcados a la espera de profundizar en ellos.

Según nos informa, el inicio del debate en el grupo de trabajo les llevó desde el imperialismo al modelo de estado. Creyeron conveniente marcar la necesidad de que el EEC analizara a medio o largo plazo el modelo de estado para nuestro país.

También decidieron que era necesaria la mención a la modificación del artículo 135 de la Constitución como ejemplo de ataque a la soberanía de un país.

Un punto fuerte del debate lo constituyó la propia definición de imperialismo, con sus connotaciones económicas y militares. El grupo de trabajo aprobó una redacción que irá incorporada al acta de la Asamblea.

Por último, nos explicó que había dos detalles del texto que habían decidido aparcar a la espera de poder entrar en ellos con más profundidad en el futuro. Uno de ellos es el conflicto palestino-israelí y el otro es la concepción de la República Popular China como país imperialista. En el primero de los casos se desea estudiar la postura de los partidos comunistas de la zona y las salidas que proponen al conflicto. En el segundo caso surgieron opiniones contrapuestas y se desea tener más discusión.

No hubo sin embargo duda respecto a Venezuela, país que cuenta con todo el apoyo ante la agresión estadounidense de la que es objeto en estos momentos.

Finalizado el resumen del camarada se entra en la ronda de intervenciones y ésta ramifica los mismos debates que acababan de introducir desde el grupo de trabajo. Así, la discusión sobre el modelo de estado, que obviamente no era para resolver en el momento, se transforma en una discusión sobre si el estado español es o no imperialista, lo cual lleva a la posibilidad de que haya estados que actúen simultáneamente como imperialistas y como oprimidos o la propia concepción de imperialismo. Se discuten así varias posturas, desde la que, con una mirada puramente económica, permite decir que el desarrollo de la fase imperialista la hace prácticamente sinónimo de capitalismo, hasta la que, basándose en la fuerza militar, deja como único país imperialista a los Estados Unidos. En sucesivas intervenciones se fue entrando en conceptos como imperialismo, subimperialismo, colonialismo, etc.

En otro orden de cosas, la concreción de la postura del EEC sobre Palestina se consideró un tema urgente, pues los lazos que nos atan con el Magreb y el Medio Oriente son históricos. En realidad no hay duda en la denuncia de la ocupación, pero se constata que distintos partidos comunistas de la zona proponen diferentes soluciones al conflicto y se desea conocer las propuestas antes de fijar una posición.

Tampoco faltaron las críticas a la deriva un tanto dispersa del debate en este tramo de la asamblea, pues había quien consideraba que se había perdido de vista lo general para entrar en una pelea por los detalles; que no estábamos a la altura de la cosmovisión que aspira a ser el marxismo. Quizás la conversación había puesto de manifiesto que no hablamos el mismo lenguaje y que damos distinto sentido a los términos, habiendo incluso interiorizado elementos de la ideología dominante. En este sentido, la formación y el trabajo colectivo pueden ser nuestra mejor apuesta.

Feminismo

A continuación salió a exponer la compañera que hacía de portavoz del grupo de trabajo de género. Nos explicó la dificultad del trabajo de la mañana, pues en el grupo partían del documento original y tres enmiendas, en algunos aspectos contradictorias. Ello les obligó a plantearse el trabajo desde el comienzo y, desde esa perspectiva, se consideran razonablemente satisfechas con lo avanzado. Nos resume las lineas maestras que han trazado en cuatro puntos.

El primero es su orientación, que define como de feminismo de clase. El feminismo de clase toma a las mujeres de clase trabajadora en el centro, implicando un análisis de la relación mujer-capital. De cualquier modo, algunas compañeras del grupo consideran importante investigar la opresión de la mujer en otros sistemas de producción, incluido el socialismo.

El segundo es la propia necesidad de la existencia de la comisión, cosa que ven claramente justificada por las características especiales de la relación mujer-capital. También por reclamar, recurriendo al debate y a la conciencia feminista, el espacio que ahora ocupa el feminismo burgués. Y es que la compañera se pregunta ¿Dónde están las mujeres dentro del debate de movimiento obrero? ¿Por qué no están en la vanguardia? Afirma que es hora de recuperar el análisis y las herramientas propias del marxismo.

El tercer punto que han abordado es la elección del nombre. Hasta ahora el grupo de trabajo se llamaba “de género” y han decidido llamarlo Comisión de Feminismo. El término género, aunque en un principio fue creado desde posiciones analíticas marxistas, ha ido siendo vaciado de contenido hasta haberse casi convertido en un sinónimo de mujer. Creen que merece la pena pelear la batalla por el término feminismo, también manipulado, porque al menos refleja el enfrentamiento con el machismo, con la “supremacía” o dominación masculina.

El cuarto punto, donde pretendían abordar contenido, no tuvieron ocasión de comenzarlo debido a la premura de tiempo.

La compañera nos explica que quizás el concepto que más debate ha generado es el de patriarcado. Aunque parte del grupo lo consideraba un término que refleja un factor de dominación, la otra parte del grupo no lo encuentra suficientemente bien definido y lo veía manipulable.

En el turno de palabra, gran parte de las intervenciones se centran precisamente en este último punto. Aunque es unánime la consideración de la comisión como necesaria, todas las intervenciones hacen hincapié en la centralidad del concepto mujer trabajadora y del conflicto capital-trabajo. La defensa del concepto patriarcado como ideología que nace del sistema, que se alimenta en la educación y que forma parte de la superestructura es visto con prevención por la mayoría de los y las camaradas que lo consideran un término interclasista que aleja el foco de las condiciones materiales.

En cualquier caso, el sentir dentro y fuera de la comisión es que el trabajo había sido provechoso y el avance conseguido durante la jornada muy significativo.

Formación

El portavoz del grupo de trabajo de formación nos informó de que entendían el grupo como una comisión permanente e interdisciplinar con el objetivo de generar un plan de formación. Sin embargo, habían encontrado una serie de obstáculos que les habían complicado la discusión.

El primero no era otro que el “por dónde empezar”. Había quienes apostaban por comenzar por cuestiones consideradas “más actuales” (la naturaleza de nuestro estado, el imperialismo, etc) y, de ahí, ir retrocediendo hacia cuestiones más básicas. Otros, sin embargo, apuestan por comenzar por los principios: ley del valor, etc. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque nadie duda de que debería ser imposible partir de uno sin acabar en el otro.

El segundo punto que generó conflicto fue el tipo de formación. Para unos lo que habría que primar es la formación interna y de cuadros; otros optarían por ir a la formación de las masas. En un sentido parecido se resolvía la pregunta de cuántos planes de formación diseñar: frente a los que pensaban que nuestras capacidades sólo nos permiten poner en marcha uno en estos momentos, otros apuestan por adaptar la formación a realidades concretas.

Ninguna de las dos posturas pretendía desacreditar a la otra, pero la diferencia de concepciones era evidente.

Finalmente alcanzaron un acuerdo apoyado en experiencias concretas de formación que están actualmente en marcha. El objetivo es estudiar dichas experiencias y ver cómo pueden ser útiles para el EEC. El camarada nos informó de que se han puesto el compromiso de tener antes de dos meses una propuesta firme y concreta.

En el turno de palabras se entró en un primer momento en exponer los puntos de vista sobre quiénes debían ser los elaboradores y los destinatarios primeros de formación. Había quien opinaba que los propios grupos locales de camaradas debían planificar y organizar su propia formación, quien pensaba que la formación nos debía servir a modo de arma ideológica para enfrentar los retos que se te plantean en el día a día, quien cree que debe primarse la formación de los camaradas más aislados, etc.

Al igual que había ocurrido dentro del grupo, también generó discusión el contenido de la formación. Un camarada se mostró convencido de que generar una base es imprescindible: no se puede comprender porqué y cómo actúa el imperialismo sin entender la ley del valor. Alguna otra intervención apoya esta linea, y creen que la discusión que se está manteniendo es un buen ejemplo de esta necesidad, pues piensan que algunas intervenciones demuestran que no se entiende lo mismo en algunos conceptos básicos.

Un camarada recordó que habían pedido un par de meses para dar un plan de formación y que él no veía inconveniente en dárselo. A partir de ese momento las intervenciones se centraron más en aspectos que debían ser tenidos en cuenta: disponibilidad de las sesiones de formación en vídeo, tener un plan sólido e independiente de la última distracción que nos lance el sistema, formar cuadros, enseñar a pensar comunista, etc.

Organización

En la última intervención de la tarde le toca el turno al portavoz de organización. Previamente se había distribuido a los asistentes una copia del texto acordado en la reunión de la mañana.

El camarada explicó el proceso que ha llevado al texto presentado. Cuando se publicó el texto creado por el grupo de trabajo en diciembre, los componentes del grupo de trabajo ya recibieron comentarios de otros camaradas del Espacio en el sentido de que les parecía una propuesta de organización muy pesada para el tamaño actual de un EEC todavía naciendo. En la reunión de debate en Madrid del mes de febrero, a esta crítica se unió la de algunos camaradas organizados que consideraban que la propuesta les hacía difícil compatibilizar su militancia en el EEC con la de su propia organización comunista. En aquella reunión de Madrid se tomó la decisión de volver a reunirse los asistentes y elaborar una propuesta alternativa que intentara subsanar esos problemas. Dicha propuesta alternativa fue distribuida a todo el EEC en el Boletín Rojo del 2 de marzo.

En la reunión del grupo de trabajo de por la mañana se optó por tomar como texto base esa propuesta del 2 de marzo. Aún fue necesario redactar un último añadido para hacer más explícitos los criterios de flexibilidad que deben hacer cómoda la participación en el EEC y la compatibilidad con otras militancias.

El modelo finalmente presentado es una estructura sencilla en dos niveles. En la base se encuentran las estructuras que realmente dan sentido al EEC: los Espacios Comunistas de Base (ECB). Son estos agrupamientos locales o sectoriales de pequeño tamaño en los que se desarrolla la militancia, se debate, se da y recibe formación, se interviene en el entorno, etc; siempre desde la autonomía del que conoce su entorno y sabe el mejor momento y el mejor modo de actuar.

Para aunar las fuerzas de los ECBs y para dotarles de dirección y recursos comunes (web, formación, propaganda, etc) se crea una Coordinadora Estatal de entre diez y quince personas que en principio contarían con unas pocas responsabilidades fijas: organización y finanzas, extensión territorial, comunicación y propaganda, formación, así como unas comisiones temáticas que en principio serían las mismas que ya iniciaron su andadura en octubre (movimiento obrero, feminismo e internacionalismo y antiimperialismo)

El compañero quiso destacar la importancia de la comisión de extensión territorial. Su objetivo es prestar atención a los camaradas que están aislados y aún no pueden formar ECBs. Se considera que estos camaradas van a requerir de un contacto directo más constante para que se sientan parte del Espacio y proporcionales oportunidades de formación y expansión. Por eso se ha optado por crear un responsable sólo para esta labor que puede contar con el apoyo de más camaradas.

El camarada nos cuenta que la propuesta, una vez modificada, tuvo el acuerdo de todo el grupo de trabajo.

Abierto el turno de palabra intervinieron algunos camaradas para expresar que la propuesta les parecía sencilla; ya habría tiempo de hacerla más compleja si el crecimiento del EEC lo aconsejaba.

Cierre de la primera jornada

La mesa tomó de nuevo la palabra para recordar el orden del día del domingo 13. Comenzaría con la reunión en plenario del grupo de trabajo en el documento de Programa Político. Seguiría y finalizaría con la propuesta de camaradas para la Coordinadora Estatal.

Programa Político

El domingo se arranca a las diez con menos asistencia, aunque sigue llegando gente durante toda la mañana. El primer punto del orden del día es el debate en plenario del documento de Programa Político. Al considerar que el texto debe haber sido leído por los asistentes, se evita hacer una exposición previa para ganar todo el tiempo para el debate. Como el documento es muy extenso, para facilitar una discusión ordenada se decide avanzar capítulo por capítulo.

Es conveniente reflejar en la crónica una duda planteada por un camarada en la reunión, que quería saber si los documentos habían sido modificados tras las sesiones de debate en Madrid. Desde la mesa se aclara que ningún documento ha sido modificado tras esas reuniones, pues nunca se ha considerado que la discusión restringida a Madrid tuviera legitimidad para cambiar los documentos. Si alguna sesión ha dado lugar a un texto alternativo, como en organización, éste se ha presentado como enmienda junto al original, y ese no fue el caso del documento de Programa Político.

En la discusión del capítulo 1, “Marco actual del capitalismo”, se entra de lleno en la cuestión del TTIP (Tratado de libre comercio entre Europa y EEUU) y el cambio profundo que refleja en los modos y maneras de actuación del sistema capitalista. Varios camaradas fueron dibujando en sus respectivas intervenciones las complejas derivaciones del tratado. Se subrayó cómo su entrada en vigor permitiría a las multinacionales demandar a los estados ante tribunales privados cuya decisión es vinculante. Esto provocará previsiblemente una degradación de derechos laborales, medioambientales, sanitarios y asistenciales; un proceso que ya se ha constatado en países que, aún siendo tan distintos como Colombia y Canadá, han suscrito tratados bilaterales con EEUU.

Algunas intervenciones ahondan en el significado especial de estos tratados, dibujando un nuevo escenario en el que el capitalismo, acuciado por el descenso de la tasa de beneficios, intenta escapar de las limitaciones del estado-nación burgués en el que se había amparado hasta ahora. Una dialéctica compleja pues, como señalan otras intervenciones, los estados nacionales son tanto los que refrendan estos tratados como los que en última instancia debe respaldar, incluso por la fuerza, a sus capitales cuando así lo requieren. En cualquier caso, parece que la pantalla de la democracia burguesa es ya un impedimento incluso en occidente, después de haber sido escamoteada durante décadas, en medio de nuestro desdén, al resto del mundo.

Este salto cualitativo en la desfachatez de la alianza capital-estados es también un síntoma de que la correlación de fuerzas crece a su favor y en nuestra contra. La burguesía consigue una vez más imponer sus intereses particulares como intereses generales.

El capítulo 2 lleva por nombre “Crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Se explica cómo en primera instancia el capital intenta restaurar su tasa de ganancia por diversos métodos: bajando salarios, apropiándose de lo público, etc. Pero según el documento esta carrera no se detiene ahí y deriva en una crisis medioambiental, una crisis energética, alimentaria, hídrica, etc.

Un camarada toma la mención a la crisis medioambiental y explica cómo debemos ligarla a la clase para comprender sus implicaciones; cómo los efectos de distorsión del medio ambiente tienen siempre más repercusión en los trabajadores. Otros asistentes defienden que la crisis medioambiental afecta transversalmente a todas las clases; que sus efectos destruyen el metabolismo del mundo, como señaló Marx. También se recuerda cómo en los países del socialismo real la búsqueda del productivismo llevó también a algunas aberraciones medioambientales.

Un camarada interviene para señalar cómo el funcionamiento intrínseco de la ley del valor dentro del capitalismo hace inevitable en última instancia todo lo que se ha estado discutiendo de los capítulos uno y dos.

Sobre el capítulo 3 no hay comentarios y se pasa directamente al 4. Uno de los autores quiso poner el foco sobre uno de sus apartados, que aborda los espacios de la clase trabajadora con conciencia de clase frente a espacios de la mayoría social. Cree que es importante definir los criterios de nuestra actuación en ambos espacios.

Un camarada ligó la última intervención del capítulo anterior con el contexto de éste. Igual que el interviniente anterior centró el origen de todos los aspectos que vamos tratando en la ley del valor y en la sobreexplotación, el compañero cree que la pregunta clave es ¿qué estamos haciendo nosotros para enfrentarnos a esa sobreexplotación, qué nos corresponde hacer como comunistas en este contexto? En este sentido, él apuesta por ampliar las redes de contactos de los comunistas, no sólo dentro del estado español, sino también con iniciativas que pudiera haber, más o menos similares, en otros paises.

El capítulo 5 lo introdujo su autor. Según sus palabras no pretende más que subrayar la necesidad de la organización frente al estallido para transformar la realidad, algo de sobra conocido por los comunistas. Tradicionalmente ha habido dos formas de funcionar: el partido de masas típico del reformismo y la organización de vanguardia. Al primero se le ha intentado caracterizar como más democrático, cuando en realidad aleja a los militantes de la toma de decisiones. En cuanto al segundo, la definición de vanguardia no debería implicar en absoluto la separación de las masas.

Piensa que el EEC debe avanzar, sin ataduras preconcebidas con el pasado, hacia un modelo de organización. Él quiere pensar en un futuro aún indefinido en el que, con un bagaje de trabajo común más amplio, con más consenso, etc, podamos tender a un modelo de centralismo democrático para combinar la eficacia en la acción con la democracia interna. Otro compañero le recordó cómo en el documento se incide precisamente, y con razón, en el aspecto contrario, y cómo por el énfasis en la pluralidad del EEC estamos aún muy lejos de poder acudir al centralismo democrático.

La entrada en el capítulo 6 dio pie a una camarada a solicitar que se utilice en los documentos la referencia a “estado español” en lugar de “España”. Aunque algún compañero adujo que la entrada en una discusión de este tipo requeriría quizás de una sesión especial, se acepta la propuesta ya que, siendo necesario usar un nombre, es mejor usar el que menos rechazo pueda crear entre todos los camaradas.

Ya dentro del ámbito del capítulo se trata el tema de las mareas blanca y verde, que son mencionadas con características especiales frente a otros fenómenos más típicos 15M. Algunos camaradas explican cómo el término mareas fue introducido aquí a raíz de un artículo de El País, aunque tiene un origen anglosajón de la mano nada menos que de George Soros y su Tides Foundation. Otros camaradas también encuentran en ellas, especialmente en la marea blanca, elementos corporativistas que cabalgan reivindicaciones de clase para después abandonarlas una vez alcanzados sus objetivos particulares. La última crítica se centra en su papel de disolvente de la lucha de clase, ya que transforma las estructuras organizadas en asambleas quincemayistas.

El autor del texto defiende el documento señalando que el objetivo no era defender la estructura de mareas, sino que la argumentación estaba inserta en una gradación del componente de clase que iba desde el ciudadanismo del 15M genérico, pasando por las reivindicaciones laborales y de usuarios de servicios públicos de las mareas, para finalizar en unas marchas 22M en las que era fácil identificar unos componentes de clase muy evidentes.

El capítulo 7 crea más polémica ya que se adentra en la historia última de la Unión Soviética.

Una primera crítica vino dada por la mención que se hace en el texto a la competencia entre países capitalistas y países socialistas. Algún camarada reclamó, antes de sugerir comparaciones, un análisis del contexto local y temporal en el que cada país se encontraba.

También generó un gran número de intervenciones la mención a la necesidad de analizar el motivo por el que la transición de la URSS al capitalismo contó con tan poca oposición interna. Todas las intervenciones coincidieron en la importancia de realizar este análisis, aunque algunas advirtieron sobre su dificultad, ya que el sistema actual no tiene interés en suministrar una información fiable. En cualquier caso, la intención es huir de las simplificaciones o de las valoraciones poco justificadas, y en esa linea se optó por retirar un par de frases del documento hasta que el tema se pueda tratar más adelante.

En el capítulo 8 también se retocan un par de frases pues, aunque el sentido del texto era claro y compartido, la redacción original llevaba a confusión momentáneamente. El argumento que se seguía es el de la valoración de la importancia de la participación en procesos electorales. El texto mantiene una postura equilibrada en la que se apela al contexto y a los intereses del momento para justificar una decisión concreta.

Con esto se llegó al capítulo 9 y último. El camarada que defendía el capítulo explicó la diferencia entre un programa político y un programa electoral. Nos puso el ejemplo de una reivindicación como el pleno empleo: nosotros no tenemos porqué justificar de dónde sacaríamos en un contexto capitalista los medios o los recursos para conseguirlo; nuestra postura es reclamar ese derecho básico al capital y, si él no está en condiciones de proveerlo, defender nuestra opción a intentarlo con nuestro modelo de sociedad.

En este capítulo también se corrigieron un par de frases. Se recuerda que el acta recogerá todas las modificaciones en detalle.

Pero las modificaciones más importantes de este apartado se centraron en la lista de exigencias que cierran el documento. Dicha lista quedó ampliada con tres nuevas entradas. La primera hace referencia al derecho a la vivienda. La segunda fue defendida por un compañero de internacionalismo, que solicitó que, por coherencia con el otro documento, se recogiera la exigencia de la retirada de las bases militares norteamericanas y la salida de la OTAN. Por último, también se pidió añadir la salida de la Unión Europea y el abandono del euro.

Esta última reclamación hizo que un compañero solicitara que el capítulo 1 fuera ampliado con una descripción del papel de la Unión Europea dentro del contexto del capitalismo global. Si el texto puede ser utilizado como herramienta de difusión, lo correcto es argumentar por qué se solicita la salida de la UE. Otros camaradas vieron importante este estudio sobre la UE, al que incluso alguno piensa que se debe dedicar un documento independiente.

Propuesta y elección de la Coordinadora Estatal

Con esto se llegó al último tramo de la asamblea, en el que tocaba elegir a la Coordinadora Estatal que se había aprobado en el documento de organización el día anterior.

La mesa volvió a explicar los criterios de participación que se habían estimado oportunos para intentar corregir las deficiencias de funcionamiento de los últimos cinco meses. Por un lado, el nivel de compromiso de los candidatos debe cumplir dos principios: asistir a las reuniones de su ámbito y responsabilizarse de las tareas que se comprometa a afrontar. La frecuencia de las reuniones prevista se estima en una reunión de unas dos horas cada diez días (a la que los camaradas de fuera de Madrid podrían asistir en remoto) y una reunión presencial más de detalle cada dos meses aproximadamente.

La Coordinadora Estatal elegirá responsables para las áreas de:

Organización y finanzas

Extensión territorial

Formación y cultura comunista

Agitación, propaganda y redes

Movimiento obrero

Feminismo

Internacionalismo y antiimperialismo

La Coordinadora contaría con más integrantes, hasta un máximo de quince, para facilitar el reparto del trabajo. La dirección política sería colegiada, al igual que ocurre en los Espacios Comunistas de Base.

Hubo un pequeño debate acerca de la oportunidad de afrontar la elaboración de nuevos documentos, aunque finalmente se optó por que parecía más urgente, en función de las fuerzas de que se dispone, el inicio de la participación en las luchas y la constitución de los Espacios Comunistas de Base. La Coordinadora irá dosificando el inicio del trabajo en nuevos documentos según se crea factible y necesario.

Atendiendo al trabajo realizado durante estos meses, se propuso a diez camaradas que habían demostrado una alta implicación, incluso en tareas que inicialmente no habían asumido. En la propia asamblea se propuso a tres personas más, una de ellas avalada por la comisión de formación cuando se reunió el día anterior. Con estas trece personas no se llegó a cubrir el máximo de quince que se había fijado para la Coordinadora.

Tras la corroboración de los y las camaradas propuestos, la Coordinadora Estatal refleja ya una pluralidad de orígenes: de los trece integrantes cinco son del grupo promotor, cuatro se unieron en las comisiones formadas en octubre y otros cuatro se han incorporado en esta tercera asamblea.

La asamblea se cerró anunciando a los asistentes que en las próximas semanas se contactaría con ellos para ir conformando los Espacios Comunistas de Base y para conocer las circunstancias de los camaradas aislados.

Boletín Rojo. 19 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 19 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Hemos creído conveniente redactar una crónica “breve” de lo acontecido en la tercera asamblea del EEC, que tuvo lugar el pasado sábado 12 y domingo 13 de marzo. En total fueron doce horas de asamblea (veinticuatro si tenemos en cuenta las sesiones paralelas de los grupos de trabajo), así que el acta con todos los detalles se demorará unos días. Los que están impacientes por saber qué ocurrió pueden tener aquí una visión general de su desarrollo y conclusiones.

 

Crónica de la III Asamblea del EEC. 12 y 13 de marzo de 2016.

Balance de gestión y organización de la Asamblea.

El 12 de marzo nos reunimos en Madrid las más de cincuenta personas que pudimos acudir al llamamiento de la tercera asamblea. Como en otras ocasiones fueron muchos y muchas los camaradas que hicieron largos viajes para acudir al encuentro, con la diferencia de que esta vez la cantidad de temas a tratar hacían necesaria una cita de dos jornadas. Quizás este hecho influyó en que otros compañeros y compañeras declinaran la asistencia aunque hicieran explícita la intención de seguir siendo parte del Espacio.

El acto comenzó con la lectura de un breve balance de gestión ofrecido por la Comisión Gestora que ha coordinado estos meses transcurridos desde la asamblea de octubre. Entre los aspectos positivos subrayados destacaron el cumplimiento del mandato original de llegar a febrero con la tercera asamblea convocada y con los documentos encargados a los grupos de trabajo presentados en fecha y suficientemente difundidos. Otros aspectos que evaluaron como positivos fueron: la creación del Boletín Rojo, que ha permitido seguir a todos los camaradas, ya estuvieran más o menos aislados, la evolución del proceso; la suma del EEC a alguna iniciativa dentro del movimiento por la paz; así como la explicación del proyecto a diversos colectivos comunistas que se han interesado por nuestra labor.

También explicaron los que consideraban aspectos negativos de la gestión, habiendo afectado incluso los dos primeros al propio funcionamiento interno de la Comisión. Por un lado, consideran que la integración de los camaradas de la Comisión residentes fuera de Madrid no ha estado resuelta satisfactoriamente para facilitar su participación. Tras esta experiencia, proponen que en próximos órganos con participación de integrantes de varias localidades se alternen las reuniones espaciadas, prolongadas y presenciales para asentar trabajos con las reuniones más periódicas del día a día en las que se habiliten medios de participación telemáticos. Por otro lado, se ha evaluado como negativo el método de autoproponerse espontáneamente para participar en la Comisión: la realidad posterior fue que algunos camaradas no llegaron a acudir ni a una sola reunión, lo que sobrecargó de trabajo a los miembros restantes y restó fuerzas para asumir determinadas tareas.

En este apartado de tareas no satisfechas, consideraron en primer lugar que el trabajo de consolidación y extensión territorial del EEC no ha estado suficientemente atendido. Aunque no era uno de los objetivos principales de esta fase, creen que no han brindado la suficiente atención a los camaradas de fuera de Madrid.

En la misma linea, las tareas de participación en las luchas de nuestra clase han estado aún en una fase muy incipiente. En este caso, el hecho de ser una Comisión interina con un mandato muy limitado no les ha hecho sentirse con autoridad para lanzarse por este camino. Tan solo a las cuestiones de paz y antiimperialismo se atrevieron a presuponerles el consenso mínimo suficiente para haber propiciado algún avance en ellas.

Tras el balance ofrecido por la Comisión se abrío un turno de palabra para escuchar el parecer de los asistentes a la asamblea. En general, los intervinientes consideraron que el resultado había sido bueno, aunque algunos camaradas de fuera de Madrid confirmaron la impresión de que no se habían sentido parte del proceso de discusión de los documentos. Alguno lamentó el no haber podido participar en debates con otros camaradas, pues pensaba que sólo así se puede corroborar si la lectura particular es acertada o se ha malinterpretado la intención de los autores. Algún otro compañero se mostró más compresivo, pues es consciente de no tener camaradas en su comarca, con lo que no cree que ninguna acción de la Comisión le hubiera podido integrar en un debate.

Una vez completada la fase del balance de Gestión, la mesa informó del paso al siguiente punto del orden del día. Tocaba el momento de que los asistentes se separaran en grupos de trabajo para discutir los documentos redactados durante estos meses. Cada grupo debía seleccionar un moderador y un secretario que después debía actuar como portavoz en la sesión plenaria de la tarde.

Dado el carácter plural del EEC y el corto recorrido de trabajo realizado en común, se expresa la intención de no acudir al voto, para evitar la formación de mayorías y minorías. Dado que sólo se disponía de tres horas de reunión por grupo, se explica a los asistentes que un buen mecanismo sería identificar los puntos en los que puede haber un menor acuerdo, para dejarlos fuera a la espera de un trabajo más profundo; ello permitiría avanzar más en los contenidos más compartidos. Se menciona el caso especial del Grupo de Trabajo de Organización, que no puede seguir un procedimiento tan relajado: la necesidad de disponer de una estructura de organización que poner en marcha al día siguiente requería de sus componentes la búsqueda de un acuerdo efectivo. También se consideró especial el grupo de Programa Político, pues su importancia y su solapamiento con el resto de áreas de trabajo hace aconsejable tratarlo en plenario. Así pues, se decidió dejar su sesión de trabajo para el día siguiente a las 10 de la mañana. El reparto de todos los camaradas presentes en los restantes grupos de trabajo resultó bastante equitativo de manera espontánea, excepto en el grupo de Organización, donde se apuntaron el doble de camaradas que en el resto de grupos.

Las sesiones paralelas de los grupos se desarrollaron durante toda la mañana, continuando algunas incluso después de una breve pausa para comer. A las cuatro y media de la tarde se volvió a la sesión plenaria para exponer las conclusiones obtenidas.

Movimiento obrero

El primer portavoz en salir a la mesa fue el del grupo de trabajo de Movimiento Obrero. Realizó un repaso de correcciones a un texto que, por lo demás, les había parecido un buen punto de partida.

En el primer capítulo del documento quieren hacer dos adiciones. Por un lado, incluir una sección dedicada a la represión sobre la clase trabajadora. Por otro lado, añadir también un apartado sobre las prácticas de los sindicatos mayoritarios, respetando, eso sí, a los camaradas que trabajan en ellos. También en el capítulo uno quieren incidir más en la negación del concepto, hoy día omnipresente, de la clase media.

Nos informó el portavoz de que en el capítulo dos se había producido un bloqueo al intentar enfrentar los modelos del consejismo y del sindicalismo. En el debate posterior que se produjo en el plenario, varias voces indicaron que el capítulo no pretendía forzar la elección entre un modelo y otro, sino mostrarlos como mecanismos que la clase trabajadora debe conocer como enseñanza práctica e histórica que utilizar, actualizada, dónde y cuándo el contexto lo propicie.

En el tercer y último capítulo del documento han añadido una nueva vía de actuación a partir del ejemplo del EEC. Proponen el fomentar las reuniones de trabajadores fuera de ámbitos sectorizados para favorecer la visión conjunta de los problemas de la clase y, en última instancia, la difusión y la formación.

Tras la intervención del portavoz del grupo se abre el turno de palabra general en la asamblea. Una compañera que estuvo presente en el debate del documento en Madrid recuerda que ya echó en falta en aquel momento una sección sobre la mujer trabajadora que, siendo la mitad de la clase, tiene unos problemas particulares que cree deben quedar reflejados. Piensa que dicha sección tendría fácilmente cabida en el apartado uno, donde se ofrecen datos muy variados sobre la segmentación del mercado de trabajo.

También se pide información sobre el tipo de consejismo en el que se basa el documento. Uno de los autores aclara que se ha usado fundamentalmente el modelo de Turín. A partir de aquí el debate giró sobre los modelos de consejo obrero, su complementaridad con la lucha sindical, su formación casi espontánea en momentos prerevolucionarios, etc.

Internacionalismo y antiimperialismo

Una vez terminado el bloque de movimiento obrero, le tocó hablar al portavoz del grupo de Internacionalismo y Antiimperialismo. El camarada nos informó de que habían alcanzado acuerdos generales sobre el texto, identificando unos puntos que quedarían aparcados a la espera de profundizar en ellos.

Según nos informa, el inicio del debate en el grupo de trabajo les llevó desde el imperialismo al modelo de estado. Creyeron conveniente marcar la necesidad de que el EEC analizara a medio o largo plazo el modelo de estado para nuestro país.

También decidieron que era necesaria la mención a la modificación del artículo 135 de la Constitución como ejemplo de ataque a la soberanía de un país.

Un punto fuerte del debate lo constituyó la propia definición de imperialismo, con sus connotaciones económicas y militares. El grupo de trabajo aprobó una redacción que irá incorporada al acta de la Asamblea.

Por último, nos explicó que había dos detalles del texto que habían decidido aparcar a la espera de poder entrar en ellos con más profundidad en el futuro. Uno de ellos es el conflicto palestino-israelí y el otro es la concepción de la República Popular China como país imperialista. En el primero de los casos se desea estudiar la postura de los partidos comunistas de la zona y las salidas que proponen al conflicto. En el segundo caso surgieron opiniones contrapuestas y se desea tener más discusión.

No hubo sin embargo duda respecto a Venezuela, país que cuenta con todo el apoyo ante la agresión estadounidense de la que es objeto en estos momentos.

Finalizado el resumen del camarada se entra en la ronda de intervenciones y ésta ramifica los mismos debates que acababan de introducir desde el grupo de trabajo. Así, la discusión sobre el modelo de estado, que obviamente no era para resolver en el momento, se transforma en una discusión sobre si el estado español es o no imperialista, lo cual lleva a la posibilidad de que haya estados que actúen simultáneamente como imperialistas y como oprimidos o la propia concepción de imperialismo. Se discuten así varias posturas, desde la que, con una mirada puramente económica, permite decir que el desarrollo de la fase imperialista la hace prácticamente sinónimo de capitalismo, hasta la que, basándose en la fuerza militar, deja como único país imperialista a los Estados Unidos. En sucesivas intervenciones se fue entrando en conceptos como imperialismo, subimperialismo, colonialismo, etc.

En otro orden de cosas, la concreción de la postura del EEC sobre Palestina se consideró un tema urgente, pues los lazos que nos atan con el Magreb y el Medio Oriente son históricos. En realidad no hay duda en la denuncia de la ocupación, pero se constata que distintos partidos comunistas de la zona proponen diferentes soluciones al conflicto y se desea conocer las propuestas antes de fijar una posición.

Tampoco faltaron las críticas a la deriva un tanto dispersa del debate en este tramo de la asamblea, pues había quien consideraba que se había perdido de vista lo general para entrar en una pelea por los detalles; que no estábamos a la altura de la cosmovisión que aspira a ser el marxismo. Quizás la conversación había puesto de manifiesto que no hablamos el mismo lenguaje y que damos distinto sentido a los términos, habiendo incluso interiorizado elementos de la ideología dominante. En este sentido, la formación y el trabajo colectivo pueden ser nuestra mejor apuesta.

Feminismo

A continuación salió a exponer la compañera que hacía de portavoz del grupo de trabajo de género. Nos explicó la dificultad del trabajo de la mañana, pues en el grupo partían del documento original y tres enmiendas, en algunos aspectos contradictorias. Ello les obligó a plantearse el trabajo desde el comienzo y, desde esa perspectiva, se consideran razonablemente satisfechas con lo avanzado. Nos resume las lineas maestras que han trazado en cuatro puntos.

El primero es su orientación, que define como de feminismo de clase. El feminismo de clase toma a las mujeres de clase trabajadora en el centro, implicando un análisis de la relación mujer-capital. De cualquier modo, algunas compañeras del grupo consideran importante investigar la opresión de la mujer en otros sistemas de producción, incluido el socialismo.

El segundo es la propia necesidad de la existencia de la comisión, cosa que ven claramente justificada por las características especiales de la relación mujer-capital. También por reclamar, recurriendo al debate y a la conciencia feminista, el espacio que ahora ocupa el feminismo burgués. Y es que la compañera se pregunta ¿Dónde están las mujeres dentro del debate de movimiento obrero? ¿Por qué no están en la vanguardia? Afirma que es hora de recuperar el análisis y las herramientas propias del marxismo.

El tercer punto que han abordado es la elección del nombre. Hasta ahora el grupo de trabajo se llamaba “de género” y han decidido llamarlo Comisión de Feminismo. El término género, aunque en un principio fue creado desde posiciones analíticas marxistas, ha ido siendo vaciado de contenido hasta haberse casi convertido en un sinónimo de mujer. Creen que merece la pena pelear la batalla por el término feminismo, también manipulado, porque al menos refleja el enfrentamiento con el machismo, con la “supremacía” o dominación masculina.

El cuarto punto, donde pretendían abordar contenido, no tuvieron ocasión de comenzarlo debido a la premura de tiempo.

La compañera nos explica que quizás el concepto que más debate ha generado es el de patriarcado. Aunque parte del grupo lo consideraba un término que refleja un factor de dominación, la otra parte del grupo no lo encuentra suficientemente bien definido y lo veía manipulable.

En el turno de palabra, gran parte de las intervenciones se centran precisamente en este último punto. Aunque es unánime la consideración de la comisión como necesaria, todas las intervenciones hacen hincapié en la centralidad del concepto mujer trabajadora y del conflicto capital-trabajo. La defensa del concepto patriarcado como ideología que nace del sistema, que se alimenta en la educación y que forma parte de la superestructura es visto con prevención por la mayoría de los y las camaradas que lo consideran un término interclasista que aleja el foco de las condiciones materiales.

En cualquier caso, el sentir dentro y fuera de la comisión es que el trabajo había sido provechoso y el avance conseguido durante la jornada muy significativo.

Formación

El portavoz del grupo de trabajo de formación nos informó de que entendían el grupo como una comisión permanente e interdisciplinar con el objetivo de generar un plan de formación. Sin embargo, habían encontrado una serie de obstáculos que les habían complicado la discusión.

El primero no era otro que el “por dónde empezar”. Había quienes apostaban por comenzar por cuestiones consideradas “más actuales” (la naturaleza de nuestro estado, el imperialismo, etc) y, de ahí, ir retrocediendo hacia cuestiones más básicas. Otros, sin embargo, apuestan por comenzar por los principios: ley del valor, etc. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque nadie duda de que debería ser imposible partir de uno sin acabar en el otro.

El segundo punto que generó conflicto fue el tipo de formación. Para unos lo que habría que primar es la formación interna y de cuadros; otros optarían por ir a la formación de las masas. En un sentido parecido se resolvía la pregunta de cuántos planes de formación diseñar: frente a los que pensaban que nuestras capacidades sólo nos permiten poner en marcha uno en estos momentos, otros apuestan por adaptar la formación a realidades concretas.

Ninguna de las dos posturas pretendía desacreditar a la otra, pero la diferencia de concepciones era evidente.

Finalmente alcanzaron un acuerdo apoyado en experiencias concretas de formación que están actualmente en marcha. El objetivo es estudiar dichas experiencias y ver cómo pueden ser útiles para el EEC. El camarada nos informó de que se han puesto el compromiso de tener antes de dos meses una propuesta firme y concreta.

En el turno de palabras se entró en un primer momento en exponer los puntos de vista sobre quiénes debían ser los elaboradores y los destinatarios primeros de formación. Había quien opinaba que los propios grupos locales de camaradas debían planificar y organizar su propia formación, quien pensaba que la formación nos debía servir a modo de arma ideológica para enfrentar los retos que se te plantean en el día a día, quien cree que debe primarse la formación de los camaradas más aislados, etc.

Al igual que había ocurrido dentro del grupo, también generó discusión el contenido de la formación. Un camarada se mostró convencido de que generar una base es imprescindible: no se puede comprender porqué y cómo actúa el imperialismo sin entender la ley del valor. Alguna otra intervención apoya esta linea, y creen que la discusión que se está manteniendo es un buen ejemplo de esta necesidad, pues piensan que algunas intervenciones demuestran que no se entiende lo mismo en algunos conceptos básicos.

Un camarada recordó que habían pedido un par de meses para dar un plan de formación y que él no veía inconveniente en dárselo. A partir de ese momento las intervenciones se centraron más en aspectos que debían ser tenidos en cuenta: disponibilidad de las sesiones de formación en vídeo, tener un plan sólido e independiente de la última distracción que nos lance el sistema, formar cuadros, enseñar a pensar comunista, etc.

Organización

En la última intervención de la tarde le toca el turno al portavoz de organización. Previamente se había distribuido a los asistentes una copia del texto acordado en la reunión de la mañana.

El camarada explicó el proceso que ha llevado al texto presentado. Cuando se publicó el texto creado por el grupo de trabajo en diciembre, los componentes del grupo de trabajo ya recibieron comentarios de otros camaradas del Espacio en el sentido de que les parecía una propuesta de organización muy pesada para el tamaño actual de un EEC todavía naciendo. En la reunión de debate en Madrid del mes de febrero, a esta crítica se unió la de algunos camaradas organizados que consideraban que la propuesta les hacía difícil compatibilizar su militancia en el EEC con la de su propia organización comunista. En aquella reunión de Madrid se tomó la decisión de volver a reunirse los asistentes y elaborar una propuesta alternativa que intentara subsanar esos problemas. Dicha propuesta alternativa fue distribuida a todo el EEC en el Boletín Rojo del 2 de marzo.

En la reunión del grupo de trabajo de por la mañana se optó por tomar como texto base esa propuesta del 2 de marzo. Aún fue necesario redactar un último añadido para hacer más explícitos los criterios de flexibilidad que deben hacer cómoda la participación en el EEC y la compatibilidad con otras militancias.

El modelo finalmente presentado es una estructura sencilla en dos niveles. En la base se encuentran las estructuras que realmente dan sentido al EEC: los Espacios Comunistas de Base (ECB). Son estos agrupamientos locales o sectoriales de pequeño tamaño en los que se desarrolla la militancia, se debate, se da y recibe formación, se interviene en el entorno, etc; siempre desde la autonomía del que conoce su entorno y sabe el mejor momento y el mejor modo de actuar.

Para aunar las fuerzas de los ECBs y para dotarles de dirección y recursos comunes (web, formación, propaganda, etc) se crea una Coordinadora Estatal de entre diez y quince personas que en principio contarían con unas pocas responsabilidades fijas: organización y finanzas, extensión territorial, comunicación y propaganda, formación, así como unas comisiones temáticas que en principio serían las mismas que ya iniciaron su andadura en octubre (movimiento obrero, feminismo e internacionalismo y antiimperialismo)

El compañero quiso destacar la importancia de la comisión de extensión territorial. Su objetivo es prestar atención a los camaradas que están aislados y aún no pueden formar ECBs. Se considera que estos camaradas van a requerir de un contacto directo más constante para que se sientan parte del Espacio y proporcionales oportunidades de formación y expansión. Por eso se ha optado por crear un responsable sólo para esta labor que puede contar con el apoyo de más camaradas.

El camarada nos cuenta que la propuesta, una vez modificada, tuvo el acuerdo de todo el grupo de trabajo.

Abierto el turno de palabra intervinieron algunos camaradas para expresar que la propuesta les parecía sencilla; ya habría tiempo de hacerla más compleja si el crecimiento del EEC lo aconsejaba.

Cierre de la primera jornada

La mesa tomó de nuevo la palabra para recordar el orden del día del domingo 13. Comenzaría con la reunión en plenario del grupo de trabajo en el documento de Programa Político. Seguiría y finalizaría con la propuesta de camaradas para la Coordinadora Estatal.

Programa Político

El domingo se arranca a las diez con menos asistencia, aunque sigue llegando gente durante toda la mañana. El primer punto del orden del día es el debate en plenario del documento de Programa Político. Al considerar que el texto debe haber sido leído por los asistentes, se evita hacer una exposición previa para ganar todo el tiempo para el debate. Como el documento es muy extenso, para facilitar una discusión ordenada se decide avanzar capítulo por capítulo.

Es conveniente reflejar en la crónica una duda planteada por un camarada en la reunión, que quería saber si los documentos habían sido modificados tras las sesiones de debate en Madrid. Desde la mesa se aclara que ningún documento ha sido modificado tras esas reuniones, pues nunca se ha considerado que la discusión restringida a Madrid tuviera legitimidad para cambiar los documentos. Si alguna sesión ha dado lugar a un texto alternativo, como en organización, éste se ha presentado como enmienda junto al original, y ese no fue el caso del documento de Programa Político.

En la discusión del capítulo 1, “Marco actual del capitalismo”, se entra de lleno en la cuestión del TTIP (Tratado de libre comercio entre Europa y EEUU) y el cambio profundo que refleja en los modos y maneras de actuación del sistema capitalista. Varios camaradas fueron dibujando en sus respectivas intervenciones las complejas derivaciones del tratado. Se subrayó cómo su entrada en vigor permitiría a las multinacionales demandar a los estados ante tribunales privados cuya decisión es vinculante. Esto provocará previsiblemente una degradación de derechos laborales, medioambientales, sanitarios y asistenciales; un proceso que ya se ha constatado en países que, aún siendo tan distintos como Colombia y Canadá, han suscrito tratados bilaterales con EEUU.

Algunas intervenciones ahondan en el significado especial de estos tratados, dibujando un nuevo escenario en el que el capitalismo, acuciado por el descenso de la tasa de beneficios, intenta escapar de las limitaciones del estado-nación burgués en el que se había amparado hasta ahora. Una dialéctica compleja pues, como señalan otras intervenciones, los estados nacionales son tanto los que refrendan estos tratados como los que en última instancia debe respaldar, incluso por la fuerza, a sus capitales cuando así lo requieren. En cualquier caso, parece que la pantalla de la democracia burguesa es ya un impedimento incluso en occidente, después de haber sido escamoteada durante décadas, en medio de nuestro desdén, al resto del mundo.

Este salto cualitativo en la desfachatez de la alianza capital-estados es también un síntoma de que la correlación de fuerzas crece a su favor y en nuestra contra. La burguesía consigue una vez más imponer sus intereses particulares como intereses generales.

El capítulo 2 lleva por nombre “Crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Se explica cómo en primera instancia el capital intenta restaurar su tasa de ganancia por diversos métodos: bajando salarios, apropiándose de lo público, etc. Pero según el documento esta carrera no se detiene ahí y deriva en una crisis medioambiental, una crisis energética, alimentaria, hídrica, etc.

Un camarada toma la mención a la crisis medioambiental y explica cómo debemos ligarla a la clase para comprender sus implicaciones; cómo los efectos de distorsión del medio ambiente tienen siempre más repercusión en los trabajadores. Otros asistentes defienden que la crisis medioambiental afecta transversalmente a todas las clases; que sus efectos destruyen el metabolismo del mundo, como señaló Marx. También se recuerda cómo en los países del socialismo real la búsqueda del productivismo llevó también a algunas aberraciones medioambientales.

Un camarada interviene para señalar cómo el funcionamiento intrínseco de la ley del valor dentro del capitalismo hace inevitable en última instancia todo lo que se ha estado discutiendo de los capítulos uno y dos.

Sobre el capítulo 3 no hay comentarios y se pasa directamente al 4. Uno de los autores quiso poner el foco sobre uno de sus apartados, que aborda los espacios de la clase trabajadora con conciencia de clase frente a espacios de la mayoría social. Cree que es importante definir los criterios de nuestra actuación en ambos espacios.

Un camarada ligó la última intervención del capítulo anterior con el contexto de éste. Igual que el interviniente anterior centró el origen de todos los aspectos que vamos tratando en la ley del valor y en la sobreexplotación, el compañero cree que la pregunta clave es ¿qué estamos haciendo nosotros para enfrentarnos a esa sobreexplotación, qué nos corresponde hacer como comunistas en este contexto? En este sentido, él apuesta por ampliar las redes de contactos de los comunistas, no sólo dentro del estado español, sino también con iniciativas que pudiera haber, más o menos similares, en otros paises.

El capítulo 5 lo introdujo su autor. Según sus palabras no pretende más que subrayar la necesidad de la organización frente al estallido para transformar la realidad, algo de sobra conocido por los comunistas. Tradicionalmente ha habido dos formas de funcionar: el partido de masas típico del reformismo y la organización de vanguardia. Al primero se le ha intentado caracterizar como más democrático, cuando en realidad aleja a los militantes de la toma de decisiones. En cuanto al segundo, la definición de vanguardia no debería implicar en absoluto la separación de las masas.

Piensa que el EEC debe avanzar, sin ataduras preconcebidas con el pasado, hacia un modelo de organización. Él quiere pensar en un futuro aún indefinido en el que, con un bagaje de trabajo común más amplio, con más consenso, etc, podamos tender a un modelo de centralismo democrático para combinar la eficacia en la acción con la democracia interna. Otro compañero le recordó cómo en el documento se incide precisamente, y con razón, en el aspecto contrario, y cómo por el énfasis en la pluralidad del EEC estamos aún muy lejos de poder acudir al centralismo democrático.

La entrada en el capítulo 6 dio pie a una camarada a solicitar que se utilice en los documentos la referencia a “estado español” en lugar de “España”. Aunque algún compañero adujo que la entrada en una discusión de este tipo requeriría quizás de una sesión especial, se acepta la propuesta ya que, siendo necesario usar un nombre, es mejor usar el que menos rechazo pueda crear entre todos los camaradas.

Ya dentro del ámbito del capítulo se trata el tema de las mareas blanca y verde, que son mencionadas con características especiales frente a otros fenómenos más típicos 15M. Algunos camaradas explican cómo el término mareas fue introducido aquí a raíz de un artículo de El País, aunque tiene un origen anglosajón de la mano nada menos que de George Soros y su Tides Foundation. Otros camaradas también encuentran en ellas, especialmente en la marea blanca, elementos corporativistas que cabalgan reivindicaciones de clase para después abandonarlas una vez alcanzados sus objetivos particulares. La última crítica se centra en su papel de disolvente de la lucha de clase, ya que transforma las estructuras organizadas en asambleas quincemayistas.

El autor del texto defiende el documento señalando que el objetivo no era defender la estructura de mareas, sino que la argumentación estaba inserta en una gradación del componente de clase que iba desde el ciudadanismo del 15M genérico, pasando por las reivindicaciones laborales y de usuarios de servicios públicos de las mareas, para finalizar en unas marchas 22M en las que era fácil identificar unos componentes de clase muy evidentes.

El capítulo 7 crea más polémica ya que se adentra en la historia última de la Unión Soviética.

Una primera crítica vino dada por la mención que se hace en el texto a la competencia entre países capitalistas y países socialistas. Algún camarada reclamó, antes de sugerir comparaciones, un análisis del contexto local y temporal en el que cada país se encontraba.

También generó un gran número de intervenciones la mención a la necesidad de analizar el motivo por el que la transición de la URSS al capitalismo contó con tan poca oposición interna. Todas las intervenciones coincidieron en la importancia de realizar este análisis, aunque algunas advirtieron sobre su dificultad, ya que el sistema actual no tiene interés en suministrar una información fiable. En cualquier caso, la intención es huir de las simplificaciones o de las valoraciones poco justificadas, y en esa linea se optó por retirar un par de frases del documento hasta que el tema se pueda tratar más adelante.

En el capítulo 8 también se retocan un par de frases pues, aunque el sentido del texto era claro y compartido, la redacción original llevaba a confusión momentáneamente. El argumento que se seguía es el de la valoración de la importancia de la participación en procesos electorales. El texto mantiene una postura equilibrada en la que se apela al contexto y a los intereses del momento para justificar una decisión concreta.

Con esto se llegó al capítulo 9 y último. El camarada que defendía el capítulo explicó la diferencia entre un programa político y un programa electoral. Nos puso el ejemplo de una reivindicación como el pleno empleo: nosotros no tenemos porqué justificar de dónde sacaríamos en un contexto capitalista los medios o los recursos para conseguirlo; nuestra postura es reclamar ese derecho básico al capital y, si él no está en condiciones de proveerlo, defender nuestra opción a intentarlo con nuestro modelo de sociedad.

En este capítulo también se corrigieron un par de frases. Se recuerda que el acta recogerá todas las modificaciones en detalle.

Pero las modificaciones más importantes de este apartado se centraron en la lista de exigencias que cierran el documento. Dicha lista quedó ampliada con tres nuevas entradas. La primera hace referencia al derecho a la vivienda. La segunda fue defendida por un compañero de internacionalismo, que solicitó que, por coherencia con el otro documento, se recogiera la exigencia de la retirada de las bases militares norteamericanas y la salida de la OTAN. Por último, también se pidió añadir la salida de la Unión Europea y el abandono del euro.

Esta última reclamación hizo que un compañero solicitara que el capítulo 1 fuera ampliado con una descripción del papel de la Unión Europea dentro del contexto del capitalismo global. Si el texto puede ser utilizado como herramienta de difusión, lo correcto es argumentar por qué se solicita la salida de la UE. Otros camaradas vieron importante este estudio sobre la UE, al que incluso alguno piensa que se debe dedicar un documento independiente.

Propuesta y elección de la Coordinadora Estatal

Con esto se llegó al último tramo de la asamblea, en el que tocaba elegir a la Coordinadora Estatal que se había aprobado en el documento de organización el día anterior.

La mesa volvió a explicar los criterios de participación que se habían estimado oportunos para intentar corregir las deficiencias de funcionamiento de los últimos cinco meses. Por un lado, el nivel de compromiso de los candidatos debe cumplir dos principios: asistir a las reuniones de su ámbito y responsabilizarse de las tareas que se comprometa a afrontar. La frecuencia de las reuniones prevista se estima en una reunión de unas dos horas cada diez días (a la que los camaradas de fuera de Madrid podrían asistir en remoto) y una reunión presencial más de detalle cada dos meses aproximadamente.

La Coordinadora Estatal elegirá responsables para las áreas de:

  • Organización y finanzas
  • Extensión territorial
  • Formación y cultura comunista
  • Agitación, propaganda y redes
  • Movimiento obrero
  • Feminismo
  • Internacionalismo y antiimperialismo

La Coordinadora contaría con más integrantes, hasta un máximo de quince, para facilitar el reparto del trabajo. La dirección política sería colegiada, al igual que ocurre en los Espacios Comunistas de Base.

Hubo un pequeño debate acerca de la oportunidad de afrontar la elaboración de nuevos documentos, aunque finalmente se optó por que parecía más urgente, en función de las fuerzas de que se dispone, el inicio de la participación en las luchas y la constitución de los Espacios Comunistas de Base. La Coordinadora irá dosificando el inicio del trabajo en nuevos documentos según se crea factible y necesario.

Atendiendo al trabajo realizado durante estos meses, se propuso a diez camaradas que habían demostrado una alta implicación, incluso en tareas que inicialmente no habían asumido. En la propia asamblea se propuso a tres personas más, una de ellas avalada por la comisión de formación cuando se reunió el día anterior. Con estas trece personas no se llegó a cubrir el máximo de quince que se había fijado para la Coordinadora.

Tras la corroboración de los y las camaradas propuestos, la Coordinadora Estatal refleja ya una pluralidad de orígenes: de los trece integrantes cinco son del grupo promotor, cuatro se unieron en las comisiones formadas en octubre y otros cuatro se han incorporado en esta tercera asamblea.

La asamblea se cerró anunciando a los asistentes que en las próximas semanas se contactaría con ellos para ir conformando los Espacios Comunistas de Base y para conocer las circunstancias de los camaradas aislados.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

Boletín Rojo. 10 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 10 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

Como ya sabéis todos, el próximo fin de semana celebramos la III Asamblea que llevamos preparando desde octubre. En los últimos días se están recibiendo muchas confirmaciones de asistencia y estamos convencidos de que la alta participación va a propiciar un debate interesante

Como preludio de ese debate que esperamos compartir con todos este sábado y domingo, os dejamos con las crónicas de los dos encuentros que aún no habíamos publicado. Se trata de las reuniones de discusión en Madrid de los textos generados por los grupos de trabajo de Formación y de Movimiento Obrero. Ambas reuniones se celebraron el pasado 21 de febrero pero, como ya habéis podido comprobar, hemos tenido un pequeño atasco de crónicas que enviaros.

Introducimos una vez más el boletín con la convocatoria de la III Asamblea, en la cual esperamos veros a tod@s.

 

Propuesta para el desarrollo de la III Asamblea del EEC

La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2016 en la sede del sindicato Co.Bas en la calle Moratines 22, esc. 1º, 1º B, 28005 Madrid. Metro Acacias (línea 5).

La Asamblea se desarrollará en sesiones de mañana y tarde el día 12 y en sesión de mañana el día 13.

Orden del día:

  • Sábado 12 de marzo:
    • 10-10.30 HORAS: Acreditación de Asistentes
    • 10.30-11.30 HORAS: Presentación de balance de gestión de la Comisión Gestora elegida en la II Asamblea del EEC
    • 11.30-14.30 HORAS: Trabajo en las Comisiones
    • 14.30-16.30 HORAS: Comida
    • 16.30-20.30 HORAS: Presentación y debate en plenario del trabajo de las distintas comisiones
  • Domingo 13 de marzo:
    • 10.30-11 HORAS: Explicación de los criterios organizativos para ser miembro del Órgano de Coordinación del EEC. Presentación y propuestas para la elección del Órgano de Coordinación del EEC. (Supeditado a lo que se decida en la III Asamblea)
    • 11-12 HORAS: Presentación de candidaturas
    • 12-12.30 HORAS: Votación
    • 12.30 HORAS: Propuesta de líneas básicas de trabajo político tras la III Asamblea del EEC. Clausura de la III Asamblea

Criterios organizativos para el desarrollo de la III Asamblea de EEC

La participación en la III Asamblea del EEC se regirá con los siguientes criterios:

Serán miembros de dicha Asamblea cualquier persona que esté inscrita en el EEC. Se toma como fecha límite para la inscripción en el EEC el día de la comunicación oficial de la Convocatoria de la III Asamblea.

Con el fin de adecuar el local que permita el desarrollo de dicha Asamblea, los asistentes en la misma deberán comunicar al EEC su asistencia como participantes. La fecha límite para inscribirse como participante en la III Asamblea será el día 26 de febrero de 2016. Ello se hará a través del correo electrónico del EEC: encuentrocomunista@yahoo.es

La Comisión Gestora confeccionará la lista de participantes que deberán acreditarse al inicio de la III Asamblea.

Podrán asistir como invitados todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Comisión Gestora del EEC. El máximo de invitaciones vendrá determinado por las capacidades físicas del local donde se celebre la III Asamblea.

Los asistentes a la III Asamblea que residan fuera de la Comunidad de Madrid y que precisen de alojamiento para la noche del 12 de marzo, deberán comunicarlo a la Comisión Gestora.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de formación

El 21 de febrero tuvo lugar la reunión de debate de Madrid del documento presentado en diciembre por el grupo de trabajo de formación.

Un camarada del grupo de trabajo de formación nos cuenta como fue el desarrollo del grupo. En la asamblea de octubre se apuntaron diez personas, de las cuales la mitad han participado físicamente en alguna reunión. Decidieron reunirse cada dos semanas presencialmente, pues consideraron que la discusión era más efectiva en persona, usando el correo sólo para coordinación. La primera reunión fue de generalidades. Desde la segunda reunión estuvieron discutiendo cómo afrontar un plan de formación de arranque, porque lo que hay que formar es mucho y todo no se puede meter a la vez. De ahí salió un primer borrador, que fue pulido en las sucesivas reuniones.

Cuando ya todo el mundo lo daba por bueno, un camarada del grupo pidió hacer algunas aportaciones. Se le dijo que adelante, pero el compañero envió su documento, que difería considerablemente del previamente consensuado, el día antes de que venciera el plazo en el que los grupos de trabajo debían publicar los documentos. Este fue el motivo de que este grupo de trabajo aportara dos documentos en la entrega de diciembre, el común del grupo y el modificado por el camarada. Posteriormente, en el periodo de recepción de enmiendas, también se recibió una aportación de una compañera del EEC.

El documento plantea que el trabajo de formación no va a ser una tarea menor. Además, es un área que, por su importancia, no debe quedar en manos de una o dos personas. El planteamiento defendido es que la persona que actúe como coordinador de formación a partir de la asamblea de marzo forme un grupo multidisciplinar en el que apoyarse. Cuando hablan de multidisciplinar no quieren hacer referencia a que tengan varias carreras, sino a que militantes sin necesidad de carrera pero con mucha experiencia formen parte de ese equipo.

El objetivo sería valorar mucho las necesidades que hay y el plan de ataque, respetando la autonomía de cada uno de los espacios, ya sean territoriales o sectoriales, que también van a implementar su propio plan de formación según sus necesidades. El documento pivota constantemente sobre este planteamiento.

El camarada plantea que todo el mundo demanda formación y cada uno verá lo que necesita para formarse. Este hueco hay que llenarlo. En todas las asambleas se ha hablado de un plan regular, sistemático, de estudio, de comprensión.

Las reuniones de debate en Madrid sobre otros documentos le han hecho ver una situación. Los conceptos y la terminología cada uno la entendemos como queremos y, por tanto, a veces se discrepa en la práctica política porque cada uno entiende el concepto tal de una forma o de otra. Con esto no quiere decir que haya solo una verdad absoluta, pero sí es verdad que si nos llamamos comunistas, marxistas, etc, sí que hay cosas que deben de ser evidentes y que no hable cada uno su propio lenguaje.

Por eso el documento plantea que el arranque debe ser con conceptos tales como: por qué decimos que somos marxistas, por qué decimos que somos materialistas, por qué decimos que somos dialécticos, etc.

Después dos elementos básicos para empezar el estudio de la formación sistemática son.

  • Si decimos que el estado, con sus concepciones capitalistas, tiene una forma de actuar, pues eso hay que entenderlo. Si llegamos a la conclusión de que hay que hacer la revolución e implantar la dictadura del proletariado, mal podemos hacerlo si no tenemos claro ese funcionamiento.
  • Una introducción a El Capital. Mal podemos plantear un ataque sistemático si no entendemos la herramienta fundamental con la que nos dotamos. Entenderla para luego poder aplicarla y explicarla.

El documento no pretende pasar del arranque. Un plan de formación, para que sea sistemático, debe empezar por los conceptos iniciales e irse desarrollando permanentemente. El compañero hubiera considerado pretencioso hacer un plan a largo plazo. Primero nos tenemos que ir conociendo, viendo las necesidades que tenemos. No es lo mismo un militante nuevo que acaba de aterrizar que un militante con años de experiencia y que trae incluso su propia concepción.

De ahí la importancia del papel de los espacios comunistas locales, que puedan valorar la necesidad concreta de sus miembros. Lo que tienen que tener son las herramientas que les permitan autoformarse entre ellos. No se trata de la típica charla orientada, sino una herramienta con textos, audios, vídeos o lo que haya, que permita que cualquiera en su área pueda iniciar un plan de formación sistemático. De ahí la idea de que, a nivel estatal, lo que se haga sea un plan general de trabajo que luego se pueda implementar en cada uno de los sitios, porque si no tendríamos que estar todo el mundo en la misma sala discutiéndolo todo.

Hoy en día tenemos tecnología que nos permiten proveer de material de autoformación a cualquier militante que ande por ahí aislado. Si ahora buscas en Internet Marx o Engels te aparecen todos los libros del mundo; el problema es cómo empiezas, cómo continúas cuando llegas a un atasco porque hay algo que no entiendes.

La intención es usar como punto de arranque la asamblea de marzo. Inmediatamente, tras esta, iniciar la formación del primer sector: por qué somos marxistas, etc.

Para después del verano vendría ya la fase de estudio de las dos áreas claves. Para el punto correspondiente al concepto de estado, el grupo de trabajo cree que el libro más apropiado es “El estado y la revolución”. No solo por las cosas que aporta de por sí, sino porque sirve de enlace a todos los demás textos fundamentales. Además, en la linea que defiende la enmienda recibida de una compañera, ese libro presenta el proceso histórico sobre el que se fundamentan sus postulados. El libro de Lenin nos lleva en un viaje histórico por la guerra civil en Francia, por la Comuna de París, para acabar por cristalizar en la Revolución de 1917. Presenta la discusión con los anarquistas sobre la necesidad o no de destrucción del estado, se explica lo que es la dictadura del proletariado. Si nosotros estamos por la dictadura del proletariado, la revolución y la toma del poder, qué mejor que cualquier militante comunista entienda esto.

La otra rama que se abriría después del verano sería el inicio del estudio de El Capital. Es fundamental que sepamos de qué estamos hablando, que sentemos los conceptos para los que nunca han leído el libro. Si no, utilizamos una jerga que nadie conoce. Se trata de estudiar de forma sistemática nuestros fundamentos.

Básicamente esto es lo que han previsto. Las aportaciones que hizo el camarada que elaboró el documento alternativo, y que el interviniente comprende, estarían en un contexto más avanzado que el plan de choque con el que intentan arrancar. Hablar de sociología o de filosofía sería deseable, pero requerirán de más medios y de un desarrollo con el que aún no contamos.

El camarada nos cuenta que, con esta idea que nos ha desarrollado, contactaron con un grupo de camaradas comunistas que trabajan en la Universidad Complutense y que dirigen en ella un curso de marxismo para ver si podían colaborar. La propuesta está actualmente en estudio. En caso de prosperar, la idea es grabar las clases en vídeo para que todo el mundo tenga acceso, no solo los compañeros del EEC, sino cualquier militante comunista que esté por ahí, para que dispongan de una herramienta que le permita empezar a entender de lo que estamos hablando. La necesidad de cualquier militante es esta: entender, comprender, ser crítico para poder luego intervenir.

Esto que ha contado es la idea general que han desarrollado. Por eso el documento de formación es corto, no tiene más pretensiones. Y todo ello sin olvidar que la formación debe complementarse con el análisis de la realidad diaria. Por ejemplo, discutir porqué se privatiza la educación, la sanidad; comprender que eso es una necesidad del capital y no una idea del gobierno de turno o una maldad de la Unión Europea. Hay que comprender las leyes naturales del capital que se van a dar sí o sí. Eso hay que comprenderlo para poder luchar contra ello.

Consideran que en cada nodo del EEC debe haber un responsable de formación. Aclara que sería responsable en el sentido de coordinar, no consiste en que tenga que haber alguien que se lo sepa todo. Tiene que haber un responsable para que se trabaje de una forma sistemática.

Comienza el debate abierto. En las primeras intervenciones se suceden una serie de preguntas o aportaciones concretas.

Un camarada se interesa por el significado de “plan de choque”. ¿Qué se quiere decir con eso, fundamentos? ¿Habría que preparar formadores?

Responde el compañero que presentó el acto. Para él es más sencillo. Estudiar una introducción al capital es estudiar el capital; plan de choque es empezar a estudiarlo: coger los textos, si es posible con compañeros comunistas especialistas o militantes bien formados, y traducir esos conceptos que generalmente no se comprenden. Coger el libro original sería interminable, lo mejor sería utilizar las herramientas que ya hay y comenzar entre todos desde ahí. La tarea de la persona que más conocimiento tenga es, si nos atascamos en un concepto, decir “esto quiere decir tal cosa”, pues es cierto que muchas veces se leen textos que no se entienden.

Interviene ahora una camarada. Le ha llamado la atención que se diga “estudiar la introducción al capital”. ¿Qué significa? ¿Estudiar un resumen, estudiar una parte?

El compañero responde que estudiar El Capital en toda su extensión sería imposible. La idea es utilizar textos que hay que recomiendan los especialistas, como, por ejemplo, el texto de Louis Gil “Fundamentos y límites del capitalismo”. Lo bueno es que te lleva luego, por propio interés, a leer El Capital. Si decimos a una persona sin conocimientos previos que se lea el capítulo que sea de El Capital no se lo va a leer, no va a entender nada. Eso lleva a usar la jerga pero sin haberla estudiado. Hagamos una introducción para que los militantes vayan aprendiendo. El camarada explica cómo hizo la experiencia un año atrás en el barrio, con militantes que nunca habían leído antes. Se han enfrentado con el texto de Gil, que es complicado, y hay que explicarlo, parar donde hace falta, etc.

La compañera que hizo la pregunta sigue su intervención. Se pregunta si las necesidades formativas que tenemos responden a estudiar El Capital. A lo mejor, empezar por manuscritos como “salario, precio y ganancia” nos ayuda a identificar si realmente necesitamos más de un lado o más de otro, de una parte de El Capital más que otra o algo así. Sería importante identificar las carencias que tenemos.

Hecha en falta, además, el estudio del imperialismo como fase superior del capitalismo porque le parece que estudiar El Capital sin entender el contexto actual en el que hay que aplicar las leyes del capital se queda corto. Para la compañera, uno de los mayores problemas del reformismo es que pretende que las cosas se cambien aisladas del resto del mundo. Para que no caigamos nosotros en ese error sería conveniente que entendiéramos que todo lo que hacemos nosotros aquí tiene consecuencias en el resto del planeta, y que todas las mejoras que conseguimos aquí son a base de la explotación en India, África, etc.

Toma la palabra ahora un camarada. Quiere plantear una serie de cuestiones y dudas, aunque en general el planteamiento le parece correcto. Sobre el equipo multidisciplinar y el proceso colectivo está completamente de acuerdo. Se ha expuesto que ya hay experiencias desarrolladas y ya se han visto tanto ventajas como problemas. Sería bueno compartir esas experiencias pues podría ser enriquecedor saber qué problemas se han tenido y si de ahí podemos sacar conclusiones inmediatas sobre procesos formativos. Sobre la cuestión de centrarse en los fundamentos, es algo con lo que está de acuerdo y que siempre ha tratado de aplicar como militante. Sin embargo, es un poco pesimista y no ve fácil ponerse de acuerdo en lo que es el método y los fundamentos, no solo a nivel de debate entre gente con formación, sino para enseñarlo. Hay muchas perspectivas y diferencias históricas. Va a ser una de las cosas más difíciles de tratar a nivel formativo. Habrá que ver si estamos de acuerdo en lo que hay que enseñar o cómo hay que enseñarlo.

Por otro lado, ha creído entender que se va a intentar plantear un enfoque histórico: empezar con Marx y Engels y seguir la cadena de desarrollo histórico. Aunque está de acuerdo, tampoco le parecería mal hacer una recapitulación histórica, de manera que haya una perspectiva y se pueda ver desde el presente hacia atrás. A lo mejor puede ser bueno incluso empezar con un autor mucho más contemporáneo que a una persona que está empezando le llame más a su realidad inmediata. Está de acuerdo con la camarada anterior en cuanto al enfoque inicial en el imperialismo, frente a las limitaciones de Marx derivadas de haber formulado sus teorías hace ciento cincuenta años, donde no pasaban muchas cosas que después se han hecho corrientes. Ver cómo se aplican sus teorías a día de hoy.

Por último, si se va a usar para estudiar El Capital un texto herramienta, sería bueno elegir uno que no añadiera comentarios interpretativos, pues hay muchos que entran en lo que se podría considerar valoraciones subjetivas. Hay textos que se componen de extractos, elementos fundamentales, y eliminan este problema.

Toma la palabra otro camarada. Está muy de acuerdo con el documento y su enfoque del plan de choque inicial y la continuidad posterior.

Le ha parecido oportuna la apreciación del último camarada sobre los peligros de la “traducción” o de la interpretación de Marx, y más en el caso de El Capital en concreto. Hoy nos están inundando con interpretaciones de la crisis como una crisis financiera que no es tal. Entrar a conocer la teoría del valor puede ayudar a la gente a comprender lo que hay detrás de la propia crisis.

Sólo hay un elemento en el texto que le chirría un poco, y aunque es secundario, cree conveniente señalarlo. Se habla en cierto punto de corrientes reformistas y se incluye ahí el keynesianismo. El compañero cree que Keynes es un reformista a si mismo, porque Keynes es un liberal. Por tanto, no viene de las teorías reformistas que nacen en el marxismo. Introduciría, porque lo considera como un veneno ideológico que nos llevan metiendo desde hace algunos años, una confrontación con las modernas reediciones del socialismo utópico como pueden ser la economía del bien común de Christian Felber o las teorías de las monedas sociales. Son unas teorías cargadas de utopismo pero no exenta de su grado de maldad por la intención. Significan un retroceso en su vertiente negadora de la lucha de clases y en la colaboración capital-trabajo. En cualquier caso, siente que el enemigo principal a combatir es el keynesianismo. Hablar de reformismo y revisionismo es muy difícil, hay autores en los que es difícil dilucidar cuándo están hablando como reformistas y cuándo como marxistas, y no podemos olvidar que el propio Lenin era revisionista, y su revisionismo nos vale.

Interviene la camarada anterior. Está totalmente de acuerdo con la última intervención. Le parece muy importante enfrentar el keynesianismo. Aún así, sin entender el imperialismo, no se puede entender que el keynesianismo no se puede aplicar porque el capitalismo no se lo puede permitir ahora mismo. Y no se puede entender la crisis actual sin entender el nacimiento del capital financiero que se da en la fase imperialista. Cree que sin entender el capital en su contexto actual no se puede explicar nada, porque le falta justificación ideológica. Es necesario juntar el estudio de El Capital con el estudio de la fase actual, si no no se puede entender nada de lo que está pasando.

Interviene un nuevo camarada. Cree que el problema es cómo abordamos el problema. Es tan vasto el tema que no sabe cómo delimitarlo. ¿Empezamos por los utópicos? ¿Acabamos por las últimas derivaciones? El problema lo tenemos entre la gente que se reclama del marxismo; y hay gente por ahí que dice que la democrática EEUU puede bombardear a la dictatorial Libia. Las corrientes, algunas organizaciones, etc, han estado podridas por el propio capital que utiliza símbolos del marxismo para meter cizaña en la clase obrera. Cree que debemos ver casos concretos: es en el análisis concreto de la realidad concreta donde más fácilmente se puede llevar la discusión. Discutir, por ejemplo, hoy día sobre la situación de la lucha de clases y el lugar de los BRICS. Nos metemos en el mundo de la tesis doctoral, de la academia.

Su experiencia personal es la siguiente: que incluso en una huelga te pones a discutir con un compañero y resulta que a lo mejor es cristiano y sin embargo el rojo de la ostia que te recita a Lenin de memoria no está en el piquete. La vida práctica es la que aclara muchas cosas. Él por ejemplo reconoce el valor de algunas iniciativas concretas de Couso en el Parlamento Europeo, donde le llaman el estalinista español, cosa que él acepta con simpatía. Sin embargo, si nos ponemos en la postura académica, empezaríamos a mirar: implicación de la palabra estalinista, etc.

Ha exagerado un poco su intervención porque lo que quiere hacer ver es que lo que nos aclararía es una mantener una mezcla siempre de todo. Va a ser la actividad práctica la que va a solucionar las diferencias políticas que tenemos entre nosotros.

Toma la palabra otro compañero. Cree que nos estamos desviando. El objetivo debía ser discutir el documento y preparar con vistas al día 12 de marzo un plan de formación, es más, un plan de choque como se dice. Cree que el nivel de la reunión presente debía bajar un poco al nivel de la calle. Fuera, en la calle, la gente no sabe lo que es la teoría del valor, incluso hay sindicalistas que no lo saben. El ha militado muchos años en diversas organizaciones y espacios y ha constatado que el nivel formativo es muy bajo. Él siempre ha reclamado el papel central de la formación en la lucha y que la formación fuera una forma de militancia política. Cuando él iba a trabajar no tenía tiempo de leer libros, porque estaba en un taller, pero luego, cuando tenía la reunión, hacía la práctica de militancia y discutía de todo: dedicaban un tiempo a aprender, dedicaban un tiempo a analizar el trabajo de cada uno de los compañeros presentes, y daba tiempo a discutir también la política del momento. Hay gente que tiene la ideología dominantes porque es la que les rodea, y no han asimilado nuestra ideología. Y eso es lo que nosotros tenemos que corregir, y lo tenemos que hacer como militancia.

Interviene otro camarada que ya intervino antes. Quiere matizar su explicación anterior en base a las palabras del último compañero que ha intervenido. Entiende muy bien la necesidad de intentar centrarse en lo concreto, aunque mantiene su postura de que es muy difícil llegar a acuerdos sobre fundamentos y cuestiones básicas teóricas. Pero dicho eso, está seguro que nos ha pasado que, analizando una situación concreta con una persona, acabas derivando al rato a problemas absolutamente fundamentales teóricos. Es un poco engañarnos a nosotros mismos creer que vamos a poder llegar a acuerdos de organización, militancia, o proyectos un poco ambiciosos sólo con cosas mínimas, situaciones concretas que podamos estar todos de acuerdo como puede ser estar contra los bombardeos de Siria. Cree que es imprescindible avanzar hacia lo fundamental, sin olvidar que es una cuestión muy compleja.

Hoy en día el movimiento comunista está destrozado, hemos perdido la influencia social que pudiésemos haber tenido en el pasado, que fue mucha, y le parece que la única forma de recuperar eso es reconstruir el movimiento comunista a partir de lo que entendamos que son las cosas básicas que nos unen a todo el mundo. Eso en parte son los principios fundamentales políticos, teóricos, que hemos tenido. No hay manera de evitar llegar a esa cuestión y estar de acuerdo en algunas cosas que sean muy básicas, muy centrales, muy fundamentales y que seguramente serán muy difíciles de clarificar. Cree en la importancia de la tarea que marca el texto y, paradójicamente, también le parece muy difícil el camino. Habrá que tener mucha manga ancha y mucha capacidad de debate y de llegar a acuerdos. Hay muchas perspectivas de ver las cosas pero está seguro que habrá algunos fundamentos en los que vamos a estar de acuerdo.

Toma la palabra el camarada que abrió el acto. Plantea el problema: como todo es importante, ¿por dónde empiezas? Cada uno tenemos nuestra experiencia, nuestra propia formación. Una vez intentó explicar a un grupo de cinco personas sin ninguna lectura previa porqué el capital y la propia Constitución le niega el derecho al trabajo, cosa que todo el mundo entiende como un derecho. Sin embargo, la Constitución te lo da y el Estatuto te lo quita. Estás explicando porqué el Estatuto de los Trabajadores te niega el derecho al trabajo, solo te facilita el derecho a trabajar, que no es lo mismo. Y eso tiene un porqué: el capital no te puede dar el derecho a un trabajo, porque de ahí se derivan una cantidad de derechos; lo mismo que te niega el derecho a la educación a partir de los 16 años, cuando la gente tiene en su cabeza que tenemos derecho a la educación. Tener derecho al trabajo, tener derecho a vivienda, a la educación o a la salud, el capital te lo niega en una sociedad aparentemente democrática. Pero el problema es que, aparte de ese hecho, tienes que explicar porqué el capital necesita hacerte eso. Al final tienes que ir al fundamento. El problema es que todos los que creemos que sabemos lo que estamos diciendo utilizamos una cantidad de muletillas tremenda (pone varios ejemplos recogidos durante la reunión). La mayoría de nuestros vecinos, compañeros de trabajo, etc, no tienen ni puñetera idea de qué les estamos hablando y lo manejamos con una soltura como si todo el mundo lo supiera. Y lo importante es que los compas entiendan eso que notan todos los días: la explotación en qué se fundamentan. Y el día que lo entienden tienes un comunista para toda la vida; el día que entiende porqué le explotan y cómo le explotan.

¿Es posible explicar El Capital? Sí. ¿Es posible que la gente lo entienda? Sí. Es posible si lo explicas. Si lo explicas se comprende. Y tienes que explicar los fundamentos de la explotación, de su día a día fundamentado teóricamente. Si explicas la fórmula D-M-D’ la gente lo entiende. Y al día siguiente qué es el capital financiero, y cómo funciona el dinero, y qué es el euro, y qué es la Unión Europea. Intentar entender cómo el capital se desarrolla en su proceso y cuáles son los elementos teóricos que lo explican. Y Marx está tan de actualidad que es capaz de explicar lo que está pasando justo con los argumentos que él utilizaba. Y lo que hace es dar a entender el capitalismo. Lo que pasa es que le damos tantas vueltas para ponernos a hacerlo que no lo hacemos nunca.

El camarada es autodidacta, no es ningún filósofo, su forma de formarse ha sido la experiencia del día a día en la pelea, intentar entender y, cuando no entiende, preguntarle a alguien que se lo puede explicar. El error, según su punto de vista, de todas las organizaciones comunistas es no haber tenido un plan sistemático de formación. Hay un pequeño texto del Che Guevara del año 62, se llama “El cuadro, columna vertebral de la revolución”. Explica cómo se encuentran a los tres años de la Revolución sin tener cuadros, cuadros que tienen que poner en práctica la Revolución. Si nosotros no tenemos militantes comunistas, cuadros que expliquen, que dirijan, no podemos ni tomar el poder ni sostener lo que hayamos hecho. Todos los procesos revolucionarios que se están dando notan la ausencia de cuadros.

Tiene publicada Izquierda Unida en su página web una sección en la que recoge las actas remitidas por todas las agrupaciones locales con sus aportaciones para la próxima asamblea. Todas las agrupaciones dicen que los militantes están sin formar, que hay dirigismo por los cuadros. Todas las organizaciones abandonan el plan sistemático de que los militantes tengan criterio propio. Si nosotros no somos capaces de hacer que esté formado el militante cuando sale al mundo, a la pelea del día a día, al sindicato, a la asociación de vecinos, si no tiene los recursos para todo eso, es imposible que lo explique. Tenemos que poder explicar cómo funciona esto, y tenemos que explicar la necesidad que tenemos de hacer la revolución. Y, para hacerla, además de la voluntad de la gente de hacerla, tenemos que tener la dirección consciente, y eso se hace formando cuadros. Estudiemos de manera sistemática. Empecemos. Según vayamos viendo las necesidades, vayamos incorporando situaciones. Si los militantes no tienen los recursos para salir de los atolladeros del camino, se pierden. Por eso hay que empezar por el principio. Y llegaremos a todo. No solo al imperialismo, llegaremos a las revoluciones fracasadas, al nacimiento del fascismo, tenemos que llegar a todo.

Incorporemos también al estudio la experiencia del día a día. En la experiencia que se hizo en su barrio tenían un día al mes “El estado y la revolución”, dos días al mes “El Capital” y un día al mes temas de actualidad. Cuando descubren que los conceptos se pueden explicar la alegría que da es terrible, y ninguno es especialista: hay gente con el graduado, gente con carrera, hay parados o hay jubilados. No es un debate académico, es un debate que tiene que darse para que la gente entienda lo que decimos nosotros.

Toma la palabra otro camarada. Piensa que todos somos un poco analfabetos políticos. Todos los días nos encontramos aprendiendo cosas cuando creíamos que ya lo sabíamos todo. Pero tenemos que ser lo suficientemente ágiles para tratar de llevar lo más simple posible todo lo que vayamos a incluir en formación.

Interviene otro compañero. Le ha gustado mucho la intervención del introductor del acto. Cree que lo que estamos viviendo es un problema recurrente en la historia. Además del texto del Che, también hay un texto parecido de Lenin en el que se queja de lo difícil que era obtener cuadros una vez hecha la Revolución. Si la realidad pudiera ser comprendida sólo con vivirla, este problema no existiría. Y tampoco hay que desesperarse, porque esta gente que se lamentaba de ello hizo revoluciones . Está de acuerdo en que lo que hay que hacer es empezar. Ve que hay cierto acuerdo en que hay que ir a los fundamentos de alguna manera, y que hay que arrancar y que ya veremos como seguimos desde ahí.

Es ahora el turno de otro compañero. De lo dicho hasta ahora se queda con dos o tres frases que va a intentar hilar. Una de ellas es que está de acuerdo en que el problema está en cómo abordamos el problema. Lo segundo es que es necesario analizar que se ha venido haciendo y que se está haciendo en cuanto a la formación en organizaciones que se reclaman comunistas. Hay una escuela de invierno del PCE a la que te convocan casi angustiosamente y nunca nadie te dice cuál es la evaluación de todo eso, además de que no parece notarse en la vida diaria que hayan aprobado el curso. Lo tercero es que hay una relación clarísima a tener en cuenta entre lo que sería el programa formativo con la propia estructura organizacional de los que organizan esta formación. O sea, ¿quiénes son los alumnos que van a acudir a estas convocatorias para que les hablemos de la plusvalía?, vayamos a que luego no aparezca nadie. También, al hilo de lo que se dice, cree ver tres niveles distintos: una cosa es la formación de cuadros, otra cosa es la formación de la militancia y gente guerrera y otra cosa es la batalla ideológica. Esta última, efectivamente, requiere de la formación, pero tiene también problemas de comunicación. Finalmente, quería añadir también el tema de, además de ceñirnos a la formación, deberíamos tener en cuenta la voluntad pedagógica de la acción política. Es decir, no hagamos nada que no sirva para enseñar. Hay que enseñar a la gente, a los propios militantes, a los propios que se creen responsables y no lo son, porque todavía no nos hemos fundido y somos todavía individuos aislados y agrupados artificialmente en algo que ni siquiera lo practicamos; lo creemos, sí, pero no lo estamos practicando en nuestra vida corriente. Como colofón, nos invita cordialmente a un acto que se va a celebrar el próximo día 25 de febrero en Marx Madera en que interviene Daniel Bernabé. Lo destaca porque no se trata de repetir mantras, sino de tener habilidades comunicacionales.

El camarada dice no poder ofrecerse al ámbito de la pedagogía, pero dice estar dispuesto a colaborar en la extensión, organizando actos que tengan una carga pedagógica, que tengan una carga comunicacional y que sirvan para reforzar la batalla de ideas.

Como última palabra de esta sección de la reunión interviene una compañera. Está sorprendida porque ella había entendido que la formación a la que se refería el documento hacía referencia a la de los militantes del espacio, y ahora se está hablando de formación externa y de pedagogía sobre las masas. La interrumpe un momento un camarada para explicar que la formación es interna y externa porque es para la acción. Ella está de acuerdo en eso, pero cree que hay que aclararlo porque hay que separar la pedagogía que se utiliza en cada ámbito. Un ejemplo de ello es la reunión presente, en la que se pueden usar términos complejos porque estás entre camaradas, pero luego, cuando estás en tu trabajo, usas otro manera de explicar las cosas.

Para cerrar, toma la palabra el compañero que hizo la exposición inicial. Cree que merecería la pena empezar, crear un equipo amplio, multidisciplinar (parte cultural, formativa, cómo trabajar, página web, etc), ver cómo va llegando a la gente, a los internos y a los externos, para ir transmitiendo y combatiendo la ideología dominante. Eso es cuestión de un trabajo sistemático, de compas que se tienen que incorporar, tiremos de todo lo que tenemos (como el camarada que se ofreció antes). La idea es que esta misma conversación se dé el día 12 de marzo, ver si nos parece bien, ver si se puede encontrar al que asuma la coordinación y empezar a montar ese equipo y, si es posible, organizar algo para antes del verano para ir abriendo boca.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de movimiento obrero

La reunión de debate en Madrid sobre el documento presentado en diciembre por el grupo de trabajo de Movimiento Obrero comienza con la intervención de un camarada que nos pone en antecedentes sobre el trabajo de la comisión y la génesis del texto. Lo primero que aclara es que el grupo era pequeño desde su constitución, ya que sólo se apuntaron cinco personas, pero finalmente el trabajo efectivo lo llevaron entre dos.

El texto se divide en tres partes. La primera es el análisis de la composición de la clase trabajadora y de su evolución; la segunda, más puramente organizativa de movimiento obrero, habla en dos partes sobre los consejos obreros y los sindicatos en la época del imperialismo; la tercera se refiere a intervención y acción política, o la conexión entre el centro de trabajo y su entorno próximo.

El análisis de la composición de la clase trabajadora la entienden como una necesidad en la misma medida en que hemos dado como histórico el hecho de que la composición de la clase trabajadora ha sido más o menos lo mismo siempre. Muchas veces le resulta curioso cómo apelamos al concepto clase obrera; el camarada siempre ha preferido apelar a la clase trabajadora, que le parece más extenso y donde no existen demasiadas diferencias, salvo en determinados sectores como los servicios públicos, en cuanto a la cuestión de extraer o no plusvalía. Dicho esto, asegura que la importancia de conocer el cambio en la composición de la clase trabajadora no es baladí. Siendo toda ella susceptible de formar el núcleo fundamental de la clase que se libera a sí misma y que pasa de ser clase en sí a clase para sí, lo que está claro es que la conciencia subjetiva de la clase trabajadora es distinta según los elementos que la componen. Nos pone como ejemplo la comparación entre el comportamiento de lucha y de autopercepción como clase de un sector como el de la minería, y la gran diferencia con el comportamiento histórico del sector del comercio.

El tipo de clase trabajadora que en estos momentos tengamos y en como haya evolucionado, va a influir mucho en cómo tengamos que dirigirnos a ella, o, teniendo en cuenta que los comunistas somos clase trabajadora, cómo tengamos que dirigirnos al resto de la clase. Evidentemente, no es lo mismo hablar de una clase trabajadora cuando Marx hace la encuesta obrera, cuando la mayoría de la clase era analfabeta y, por otro lado, hablar a la clase trabajadora actual, no más formada pero sí más instruida. En el documento arrancan con una explicación de las dificultades para hacer un análisis claro de la composición de la clase trabajadora. ¿Por qué? Primero porque la mayor parte de las categorías a las que tenemos que recurrir en muchos casos nos son ajenas. En el campo marxista sí es verdad que ha habido esfuerzos importantes, pero a veces cuando recurres a algunos estudios hechos por sindicatos te encuentras que no utilizan categorías demasiado distintas a las categorías profesionales que emplea el propio capital y por tanto al final tienes que manejarte con categorías con las que no te sientes cómodo porque no son las tuyas, no es la contradicción capital-trabajo y el hecho de que las clase se definen en una relación entre explotadores y explotados, sino que tienes que trabajar con esas categorías que son ajenas.

La sociología burguesa debe mucho a alguien como Max Weber, el cual fue un teórico que intentó refutar todo lo que había escrito Marx, y para ello trabaja mucho sobre la idea de status, e incluye conceptos como el salario, posición en la actividad como asalariado, o gestor-directivo-propietario, etc. Una cosa es tener que utilizar algunas categorías y otra tener que adherirse a todo. Ello plantea cuestiones interesantes a la hora de decidir qué es clase trabajadora y qué no lo es. Por ejemplo, ¿los autónomos dependientes son clase trabajadora? ¿los falsos autónomos lo son? A veces se utilizan como categorías equivalentes y no son lo mismo. Se hablamos de autónomo como alguien que tiene algún empleado y que, además, tiene multitud de clientes, pues tendríamos que hablar de pequeña burguesía o de pequeño empresario. Pero cuando hablamos de ese autónomo que llamamos dependiente precisamente porque solo tiene uno o dos clientes y que, por tanto, en su relación contractual no tiene igualdad de capacidad de negociación con el contratante ya tenemos una primera aproximación muy importante a la propia realidad que el asalariado tiene, es decir, que no negocian en igualdad, ni sobre el precio del servicio ni sobre el hecho de ser o no contratado. Por tanto sí cabe hablar del autónomo dependiente como clase trabajadora.

Lo mismo el falso autónomo. Es una figura que siempre ha existido pero en los años de la crisis se ha convertido en un fenómeno. Ese periodista que antes trabajaba en plantilla y le dicen que el negocio no se sostiene y que le invitan a hacerse autónomo y seguir yendo a trabajar a la misma mesa de 8 a 5 como si nada.

¿A qué clase tendríamos que adscribir a determinados altos cargos de la empresa? Gente que se dedica a la dirección, la gestión, consejeros, etc, pero que tienen un salario. ¿Son clase trabajadora? Él interviniente considera que no. El marxismo habló en su momento de la aristocracia obrera para referirse no solo a los altos cargos del sindicalismo sino a determinados sectores o capas de la clase trabajadora superiores en la que realmente su proximidad a lo que era la propiedad era mucho mayor que a lo que era el trabajador asalariado. Además, desde los teóricos coetáneos de Schumpeter ya se empieza a hablar de la distinción entre propiedad y gestión para referirse a los que hemos llamado genéricamente altos cargos. Al estar en el consejo de dirección se es parte del capital, no del trabajo; en muchos casos parte de la remuneración se cobra en acciones, no solamente en líquido; además, muchos de ellos son grandes planificadores de la organización del trabajo y de las condiciones salariales y contractuales. No se está refiriendo ya al simple jefe de recursos humanos, se habla de instancias aún superiores. En términos de intereses y de posición se situan, por tanto, en el lado del capital.

Hechas estas reflexiones básicas acerca de qué es clase trabajadora y qué no lo sería, añaden que han tenido que utilizar fuentes estadísticas muy diversas, muchas de ellas con categorías incluso contradictorias entre sí. Eso les ha planteado problemas muy importantes a la hora de intentar una primera aproximación. De hecho, considera que esta primera parte sobre la composición de la clase trabajadora debe tomarse simplemente como un intento, en parte inevitablemente fallido, que de algun modo puede llevar un cierto mandato a la tercera asamblea del EEC de trabajar en profundidad con algo mucho más riguroso sobre esta cuestión.

Nos olvidamos cuando hablamos de la clase trabajadora de que existen variables, factores, que no son solamente objetivos. Es decir, no todo lo puede dar la estadística. Desde el concepto de clase en sí a clase para sí y sobre la idea de conciencia de clase es evidente que necesitamos estudios de tipo más cualitativo. Por ejemplo, conocer cómo opera el factor crisis dentro de la conciencia de la clase trabajadora. Dicho esto, lo que va a tratar son algunos datos parciales difícilmente integrables y, como decía, con limitada capacidad expositiva. Se va a detener sólo en lo más relevante.

El primer dato es la estructura del empleo en la economía española, reflejado en el gráfico de la página 5 del documento. En 1970 trabajaban en la agricultura y pesca el 29,3%, en la industria el 25,3%, en la construcción un 8,9% y en los servicios el 36,5%. Es curioso cómo un sector como el primario tenía el peso que tenía. ¿Qué ocurre de 1970 a los años 80? Para el camarada hay un factor fundamental a tener en cuenta: las condiciones de entrada en la UE, centradas en el sector primario y lo que había sido la industria. En el 90 se aprecia claramente cómo empieza a descender la industria, cómo agricultura y pesca se quedan en menos de la mitad y cómo los servicios se disparan. Sobre este punto de los servicios quiere comentar algo que apuntó un camarada en una reunión reciente: cuidado con el concepto servicios, no nos estén colando lo que llaman servicios de empresa a empresa -empresas que trabajan para otras empresas- y estén camuflando mano de obra industrial en el sector servicios. En cualquier caso, estos datos nos están indicando una serie de cambios en la composición de la clase trabajadora española que, en gran medida, tiene que ver con los cambios que se producen en la sociedad española de una manera más amplia, relacionados con factores de cualificación, con factores de categoría, y con factores más amplios de explicación de lo que es clase trabajadora. Es decir, uno puede estar estudiando en la universidad, pero si es hijo de un trabajador, es evidente que pertenece a una clase concreta. Por tanto, el impacto de la composición de la clase trabajadora va más allá de sí misma y es un impacto de tipo social. Llegando a la última serie de datos disponible, en 2013 la agricultura y la pesca han bajado ya al 4,7%, la industria al 13,6%, la construcción -en medio de la crisis inmobiliaria- ha caido al 5,8% y el sector servicios anda ya por el 75,9%. En la página 6 hay otro gráfico que expresa esa misma idea del paso hacia la tercerización. Un último apunte importante es que estos datos corresponden a población activa y, aunque ellos hubieran deseado tener en cuenta a los parados, les fue imposible encontrar la composición estructural de los desempleados.

No debemos engañarnos. Sobre lo anterior que acabamos de decir hay que tener en cuenta que el hecho de que en 1970 la industria tuviera un 25,3% tiene que ver también con que España no era un país plenamente desarrollado. Esto explica que la agricultura anduviese cerca del 30%. Eso tiene que ver con qué papel jugaba el capitalismo español dentro del marco internacional del capitalismo.

Por situación profesional, ocupación y sexo es sintomático hablar de cómo los trabajadores masculinos, poco cualificados y asalariados son el 41,5%. Eso ya nos tira por el suelo esa teoría de que servicios equivale a alta cualificación, pero el caso de las asalariadas es más evidente con un 50,1%. En un contexto en donde lo predominante en el sector servicios es el comercio y el turismo, tenemos claro de entrada que sector servicios no equivale a alta cualificación. Pero es que, además, la descualificación se ha visto acelerada por los procesos tecnológicos. Así, antes existían determinadas capacidades que dependían absolutamente del trabajador o la trabajadora; la tecnificación de la producción ha extraído una parte de esas capacidades y se las ha incorporado a la tecnología. A modo de ejemplo, el camarada recuerda cómo en los años 80 el periódico El País comenzó a eliminar a los correctores de pruebas. Por último, apunta como factor importante de la distancia entre hombres y mujeres en ese porcentaje el que la mujer entra mucho menos en la formación profesional.

Con esto entra en la segunda parte del documento. El marco histórico de los consejos obreros los sitúa bien en situaciones prerevolucionarias o en niveles altísimos de confrontación de clases. Es evidente que hoy no estamos en ese momento. Pero también es evidente que estamos en una crisis del sindicalismo muy grande. Sin entrar todavía en la sección del sindicalismo, aventura que probablemente no tiene que ver tanto con cómo se han apuntado los sindicatos al capital, sino también con lo que es el marco de las relaciones sindicales. Es decir, si se apuesta por un sindicalismo de concertación y esa concertación deja de existir porque el capital ni la quiere ni la necesita, te encuentras ante serios problemas, problemas de lo que puede hacer y de lo que no puede hacer.

En este contexto es donde entra la discusión sobre los consejos obreros. No pretende que mañana vayamos a estar organizados en consejos, pero conocer la experiencia de los obreros turineses vinculados al PSI de Gramsci nos puede enseñar cosas, como nos puede enseñar el bienio rojo del 73 al 75 con los movimientos de control obrero de la producción o la propia experiencia de los soviets. El compañero hace la aclaración de que no es lo mismo el control obrero de la producción que los consejos obreros pero tampoco los considera términos tan distanciados.

Esas experiencias que tienen que ver con democracia obrera y con control de la producción, con control de la gestión incluso cuando la propiedad sigue perteneciendo a los empresarios, probablemente sea algo sobre lo que los comunistas debamos empezar a refrescar la memoria. Primero porque la fábrica es un lugar donde se produce manifiestamente la contradicción capital-trabajo y, por tanto, algún día habrá que recuperar que sea también un espacio de lucha. Segundo porque probablemente por ahí, si se agudizan las contradicciones capital-trabajo y el elemento subjetivo vuelve a levantar el vuelo, por ahí deambularán una parte de las posibilidades de la lucha.

Para comentar la sección dedicada a los sindicatos toma la palabra otro camarada del grupo de trabajo. Lo primero que quiere dejar claro sobre su posición, es que, tomar como punto de partida para la discusión de los problemas del movimiento obrero la “crisis del sindicalismo” dificulta la discusión. El compañero manifiesta no estar de acuerdo con que la situación se caracterice por la crisis del sindicalismo, considerando a los sindicatos como una categoría aislada del resto de las organizaciones obreras y al margen de la lucha de clases.

La crisis actual es una crisis del todo el movimiento obrero.

Estamos en el periodo del imperialismo, estado supremo del capitalismo, época de revolución y contrarrevolución, donde el imperialismo intenta pudrir todo: desde la Unión Soviética apoyando a los que la hunde, a los que hacen lo mismo en China, a los que quisieran destruir las conquistas sociales en Cuba, y cómo no, a las organizaciones obreras, partidos y sindicatos de todos los países. La crisis, y en parte la destrucción de los partidos de la clase obrera afecta a todas las a organizaciones del movimiento obrero, del cual forman parte los sindicatos.

Este es el tema central de nuestro país, al que queremos hacer frente, que es la construcción de un partido que recogiendo las experiencias de la revolución de octubre ofrezca su ayuda a la clase obrera. Me parece que este es el orden correcto de abordar el lugar de los sindicatos. Así los sindicatos como organizaciones elementales de la organización de los trabajadores, realmente son utilizadas por los trabajadores para la defensa diaria de sus reivindicaciones , hay entre 1.5 y 2 millones de trabajadores organizados sindicalmente, afiliados y pagando su cuota; en las elecciones sindicales participa más del 70 u80% de los trabajadores, mucho más que en ningún tipo de elecciones.

El ataque de la burguesía, de su prensa, de sus partidos a los sindicatos cuando surge, por ejemplo, un elemento de corrupción, son ataques encarnizados. En este panorama plantear el sindicalismo, en crisis, con sus bloqueos y por qué no decirlo con sus casos de corrupción, sin enmarcar el lugar de los sindicatos en la lucha de clases, nos colocaría en el terreno de Aznar, y nos alejaría de lo que con seguridad todos coincidimos que es lo apropiado, es decir, la defensa de los sindicatos, incluso tal y como son y están, ante los ataques a que reciben desde los enemigos de clase. Por supuesto que en nada esta posición de principios, la defensa de las organizaciones obreras, supone transigir con la política de diálogo social practicada a diario, en vez de colocarse en un terreno propio de independencia de clase.

Le gustaría hablar de lo que considera el punto de partida, el imperialismo, y la resistencia de la clase obrera y sus organizaciones sindicales y sobre todo políticas. Como fruto de esta crisis del movimiento obrero en los ámbitos partidarios cita algunos ejemplos sobre como la dirección de los grandes partidos de la clase obrera hacen dejación de funciones y dan la espalda a lo que de ellos se esperaba, según normalmente informa la propia prensa diariamente y sus militantes.

La discusión política sobre la necesidad de una dirección política no es un una discusión académica, en la que puedan segmentarse cada uno de los elementos de la lucha de clases. El camarada dice estar afiliado a UGT y asegura conocer los problemas internos y consecuencias que suscita, como en CCOO, la política de diálogo social y la ausencia de independencia de clase que bloquean la acción sindical, pero el hecho de que esas organizaciones se mantengan se debe a que realmente organizan a la clase obrera y los trabajadores acuden a ellas para organizar la defensa de sus intereses cotidianos. Aunque ciertamente no solo los sindicatos organizar a la clase obrera. La clase obrera que lucha para sí misma es la clase obrera organizada en sindicatos y en las diferentes corrientes políticas del movimiento obrero, al margen de quienes las dirijan y con qué orientaciones. Pero las limitaciones reales de la actividad sindical no pueden suplir las carencias que entre nosotros muchas veces hemos evocado y que constituyen el terreno de la discusión del Encuentro.

Vuelve a tomar la palabra el compañero inicial para presentar la tercera parte del documento. En ella se plantea arrancar de cuál es la naturaleza del tejido productivo actual y qué hacer cuando hay entorno y cuando no lo hay.

Hemos pasado de lo que era la gran concentración fabril de miles de trabajadores a un tipo de empresa mediana, pequeña, en polígonos semidesiertos. Sin embargo, muchas veces entremezclado dentro del propio espacio urbano nos encontramos pequeñas y medianas empresas. La empresa de las grandes chimeneas está en los exteriores, pero hay otras muchas empresas en sectores terciarizados, conectadas telemáticamente, dependientes de otras empresas, en forma de pequeños autónomos ligados a una empresa mediana, etc; es lo que en los años 70 de empezó a llamar empresa difusa. En los propios barrios nos podemos encontrar, y lo haremos cada vez más, una parte del tejido productivo en esta forma de empresa difusa. Por tanto, el marco es un elemento fundamental. Los trabajadores muchas veces no viven a mucha distancia de sus centros de trabajo, son vecinos. En esta relación dentro y fuera entre unos vecinos y otros es necesario articular la solidaridad. La solidaridad con el conflicto de empresa, la solidaridad con el hecho de que cada crisis económica o empresarial va a golpear afectando al propio entorno. Hacer comprender al tejido asociativo, desde la Asociación de Vecinos hasta la derechista Asociación de Comerciantes que la causa de los trabajadores en lucha en un conflicto concreto es la propia causa del barrio es fundamental. Eso significa implicar también a las AMPAs, a los centros de enseñanzas medias, etc. Es pasar a conectar el espacio de la producción en la lucha con el espacio de la reproducción.

Por supuesto, eso significa politizar lo sindical; ese olvidado concepto de movimiento sociopolítico de las Comisiones Obreras desaparecido del todo. Es necesario vincular a la lucha de los trabajadores de una zona la calidad de la enseñanza de sus hijos, la calidad de los servicios del barrio, etc. Esa relación fuera-dentro tiene que ser una relación completamente fluida, no es cuestión de tener una lucha en el centro de trabajo y en la ciudad otra.

En cuanto al mundo universitario, quizás lo tengamos aún un poco olvidado dentro del EEC. Una parte, quizás no tantos como pensamos, de las enseñanzas superiores son hijos de trabajadores. A veces pensamos que ser joven es ser universitario, y no es cierto; actualmente ronda el treinta y tantos por ciento. En la situación de los hijos de trabajadores que tienen estudios universitarios nos encontramos con un problema que, de algún modo, explotó en el 15M: cierta visión endogámica del mundo de la universidad y de los universitarios como una verdad con necesidades propias ajenas a otras necesidades más amplias. Si no llega a considerarse clase, sí que entra en ese discurso del precariado del que tanto habla Owen Jones y al que el interviniente contrapone la realidad de que la clase obrera es precaria de por sí, algo que ocurre aquí y en Inglaterra. En este ámbito hay que dar una pelea ideológica, hay que concienciar a los hijos de la clase trabajadora, hay que llevar el conflicto de los centros de trabajo a la universidad, hay que explicar a los hijos de los trabajadores que no tienen futuro si sus padres no tienen futuro. Hay que reideologizar.

Con esto termina la presentación del documento y se pasa a la fase de debate.

Toma la palabra un camarada perteneciente a una organización. Está muy contento con el documento porque ellos trabajan en lineas parecidas. Tienen el convencimiento desde hace tiempo de que en este estado hace falta un análisis de clase, ya que no ha habido uno mínimamente serio en los últimos 25 años. Estaban trabajando en ello pero ahora sería interesante ver cómo se podría aunar esfuerzos. A nivel personal, también es un interés suyo el análisis que persigue la primera parte del documento. Cree que un problema de la militancia comunista es cierta perspectiva muy reduccionista y maniquea de lo que es una clase social. Lenin tiene un texto que se llama “un gran comienzo” en el que habla de lo que está pasando en Rusia y los avances productivos que hay y, de repente, en medio del texto se pone a teorizar lo que es una clase social. Lo que plantea ahí es que, aparte de la relación formal con los medios de producción, también es importante la posición en la reproducción y producción social y la forma de apropiarse de esa producción social, de manera directa o indirecta, y cómo se hace. Al final es una situación más de si te apropias del trabajo ajeno y cómo lo haces. Eso clarifica mucho el que un directivo, aunque formalmente sea un asalariado en una junta de accionistas, en la práctica no pertenece a la clase trabajadora, cosa que confunde mucho a la gente. Aunque de este trabajo solo saliese una análisis de clase, ya le parecería que se había hecho un trabajo muy necesario. Tampoco entiende porqué no se hace, podría ser una consecuencia de la debilidad del movimiento comunista.

En cuanto a la diferencia entre trabajo productivo e improductivo, él no le da mucha importancia. Sin embargo sí que le parece central el tema del imperialismo y cómo unos países extraen plusvalía de otros. Sin eso no se pueden entender cuestiones políticas actuales.

En cuanto a la tercera parte del documento, le parecería interesante estudiar la cuestión de por qué el sindicalismo y esa visión de la lucha de clases centrada en el punto de producción parece en decadencia en las últimas décadas, habría que ver qué ha ocurrido ahí. Y una cuestión sobre la que cree que se habla poco es quién ha tratado de superar eso y quién ha tenido éxito superando eso. Un ejemplo que a él le parece interesante, salvando muchas diferencias con nuestra situación es el de los Panteras Negras en los EEUU. Siendo muy mediáticos se suele hablar poco de que eran comunistas. Esa gente defendían las necesidades vitales, inmediatas de las masas, en su caso de la población negra. Aparte de las luchas sindicales también se centraban en el acceso a la alimentación de las familias, el acceso sanitario, la autodefensa en los barrios, etc. Esa lucha fue la que les hizo ganarse la confianza de su gente de clase trabajadora. Posiblemente sea el movimiento revolucionario con más éxito en los últimos setenta años en los Estados Unidos. Sería bueno analizar y sacar conclusiones de casos de éxito.

Por último, en el tema del 15M está de acuerdo en que hace falta una confrontación ideológica y política, sólo que al final vuelve a encajar con problemas de más dimensión y cree que esa gente inventan una serie de necesidades autónomas, separadas del resto de su clase y perciben que el mundo les debe cierto nivel de vida. Lo que cree que están haciendo es exigir una posición en el capitalismo internacional que ellos creen que se les debe por haber nacido en un país y haber pertenecido a un país imperialista, aunque sea de segunda, y no admiten tener un nivel de vida menor que el de sus padres porque daban por sentado que eso era un desarrollo histórico inevitable: si no ocurre es porque alguien les está estafando de manera moralista. Es como si hubiera un problema de corrupción que les hurta algo dado por la naturaleza.

Toma la palabra otro compañero. Sobre la primera parte del documento opina que es importante pero es insuficiente: hay que hacer un análisis de clase más exhaustivo. Es algo fundamental para cualquier movimiento que quiera hacer una transformación. Piensa que ha partir del día 13 debía haber unos compañeros que se encargaran del tema y que le dediquen el tiempo que sea necesario y que, ya sea en seis meses o en un año, tengan un verdadero análisis de clase. No sabe si se siguen haciendo análisis de clase en sindicatos y partidos o si ya están a otras cosas.

Piensa que nosotros, como gente que quisiera llegar a constituir una organización comunista, no nos debemos prefijar cómo se tiene que organizar la clase obrera en estos momentos. Ahora hay sindicatos de todo tipo -grandes, medianos, pequeños- pero el compañero cree que cuando la clase obrera se ponga en marcha, ella misma inventará o creará algo que se ajuste a la realidad. Por ejemplo, Comisiones Obreras jugó un buen papel en la época del franquismo porque era un movimiento sociopolítico. Cuando llegó la democracia casi todo el mundo dijo que eso ya no servía y que se tenía que convertir en un sindicato. Para el compañero eso fue un error. Sin embargo, él cree que en la próxima etapa de lucha que se abra, lo de sociopolítico es lo que va a predominar más que en lo económico o en lo político separado.

Toma la palabra ahora una compañera. Está de acuerdo con el documento y el análisis de clase le parece un proyecto muy ambicioso pero muy necesario. Cree que si se va a hacer, y al necesitar tiempo, hay que tener en cuenta un montón de coyunturas. Pone como ejemplo la relocalización (la vuelta de la industria al bajar el precio de la mano de obra local).

Añadiría en la parte que es más de datos duros una especificación a la situación de la mujer obrera dentro de su clase ya que tiene una serie de variables que le son específicas.

Le parece también interesante enfrentar las posturas del 15M, o del posmodernismo en general, pero cree que sería interesante antes de la parte de los consejos obreros o del sindicalismo en general, una especie de preámbulo con un porqué organizarse. Lo del 15M no deja de ser una salida individual a unos problemas personales que se piensa que no están ligados a los del resto de la sociedad ni a lo económico ni a lo de Bangladesh. Explicar porqué no vale irse a montar un huerto, porqué la única salida es colectiva.

En la parte en la que se habla de los consejos obreros piensa que estaría bien que se hablara de la revolución del 34 en Asturias. Es un caso que se puede percibir como cercano.

También le parecería interesante recoger la posibilidad de organizarse dentro del movimiento obrero más allá del propio sindicalismo. Esto le parece importante por dos razones. La primera es porque hay tanto parado que la gente está temiendo perder el puesto de trabajo. El otro motivo es que, a día de hoy y con su crisis interna, ni el capitalismo ni el imperialismo están en condiciones de dar concesiones. Así que como herramienta de obtener concesiones inmediatas está muy difícil. Es más necesario que nunca organizarse más allá del sindicato.

Toma la palabra otro camarada. El documento le parece bien. Podría haber sido más amplio, pero tenemos tiempo suficiente para mejorarlo. Hace una buena radiografía de la evolución de los sectores productivos en nuestro país. Quizás le eche en falta algo. El compañero pertenece a las marchas de la dignidad y, aunque ahora están en horas bajas, cree que puede ser una buena herramienta para confluir con otra gente con la que se pueden compartir reivindicaciones, aunque no todos sean comunistas. Cree que las marchas son una buena herramienta para llevar las luchas de la clase trabajadora a los barrios.

Interviene ahora otro camarada. Cuando lo leyó no le gustaron algunas cosas concretas, pero sí le gusto los cuatro apartados que toca. Cree que por esa visión de conjunto ya es importante. Ya habrá tiempo de mejorarlo después de marzo. Quiere dar unas pinceladas de las cosas en las que tiene discrepancias.

El sindicalismo como expresión de la lucha económica surge justo en el nacimiento del capitalismo como organización social. Si a ti te están fastidiando con alguna forma de explotación, tú vas a reventar de algún modo. En su momento eso se conformó en organización sindical. Está de acuerdo con el compañero que hizo una defensa encendida del sindicalismo: no es que haya una crisis del sindicalismo, hay una crisis en general del movimiento obrero que afecta lógicamente a las organizaciones de ámbito sindical, entendiendo sindical como lucha económica dentro del ámbito de la empresa. Lo que también es verdad es que cuando hay ese rechazo natural contra la burocracia sindical, contra la forma de representación de esos sindicatos, sigues en la pelea del día a día en el espacio que te buscas para poder continuar.

Marx lo que hace es explicar que esa lucha económica tiene una lucha ideológica y una lucha política que es la función del partido obrero organizado. Ese partido no lo hay y seguimos siempre en la noria: habrá momentos en que nos va mejor y hay momentos en que nos va bastante mal.

Los gráficos que incluye el informe muestran cómo desaparece la industria. Reflejan cómo ha funcionado el capitalismo en este país, pero porque el desarrollo del capitalismo necesitaba desmontar toda la industria que había aquí. Es una tarea que hace bastante bien Felipe González.

Tenemos que entender que tenemos que atacar en todos los sitios, por eso le parece buena la ponencia. Y no hace falta irse a buscar ejemplos lejos. Aquí en Madrid la experiencia de los 60 y los 70, en los barrios, esa forma de organizar el movimiento popular con un criterio de clase. Eso fue paralelo a la creación de Comisiones Obreras como movimiento sociopolítico no estrictamente sindical. Tenemos experiencias concretas.

El compañero considera que si entendemos los consejos obreros como un contrapoder que surge para enfrentarse al capital, luego tiene que seguir desarrollándose, porque si no te encuentras con un ente de organización ya formado que acaba desapareciendo. El propio desarrollo de esos organismos dentro del proceso revolucionario es imprescindible. Según su criterio la propia burocratización de los Soviets dentro del desarrollo de la Unión Soviética, por no tener su movimiento libre, llevó a la conformación del partido como ente que todo lo resuelve y acaba con el movimiento popular.

Para finalizar, cree que la ponencia podemos aceptarla como punto de arranque, pero es verdad que hay que discutir mucho.

Toma la palabra otro camarada. Quiere hacer un repaso de una serie de puntos. Considera que la universidad es muy endogámica. Es un núcleo donde se reproduce el propio profesor. La universidad es un ente que no se relaciona con la sociedad, que incluso físicamente está aislado en las afueras. Eso favorece una cierta concepción mental y de sí mismo del universitario.

También considera muy importante desarrollar los temas de la mujer obrera y de los inmigrantes, que ahora mismo figuran sólo como apuntes. Ello sin olvidar que la lucha contra el fascismo va a pasar por integrar a los inmigrantes en nuestra lucha como hermanos de clase.

Si la visión de lo que se ha llamado crisis sindical es simplemente porque todo lo pudre el capitalismo, pero que no podemos hablar de crisis del sindicalismo, entonces él se haría varias preguntas. Se preguntaría por qué en Grecia, donde aparte del KKE no se puede hablar propiamente de una izquierda, el PAME tiene tanta fuerza de movilización. Se preguntaría por qué en Francia, donde ha desaparecido la izquierda, la CGT mantiene una capacidad de lucha importante. Se preguntaría por qué en Italia, donde ya no existe ni siquiera la izquierda comunista, por qué la CGIL sigue teniendo esa fuerza. A lo mejor habría que explicar que hay un modelo sindical concreto que es el que ha entrado en crisis, pero que sindicatos que tienen una tradición combativa y no la han perdido, resisten. Las tasas de afiliación están bajando brutalmente. ¿Que el 80% vota en las elecciones sindicales? Vale. Pero los sindicatos han perdido en estos años de la crisis cerca de la mitad de la afiliación, y esos son datos dados por los propios sindicatos. Votar es como votar en las elecciones: no cuesta nada, es gratis. Y si me van a echar y tengo un asesoramiento legal, pues está bien, es como un seguro. Y esa no es una posición antisindical, es una posición realista de la situación. O somos capaces de asumir que, independientemente de que todo lo pudra el capitalismo y que en el imperialismo hoy los sindicatos tienen una situación concreta que les afecta, o asumimos, dice, que al final es crisis sindical, o estamos escondiendo algo.

Toma la palabra otro compañero. Informa de que el día 27 a las 19:00 proyectan el último documental sobre Sintel. Este es un documental todavía no visto y hecho por los propios trabajadores. Y el interés político del asunto es que no es un documental cinematográfico, es como un informe semanal hecho desde el lado proletario. Es una narración donde se cuenta todo el proceso de Sintel y viene a cuento porque ahí se demuestra clarisimamente cual es la potencialidad de un movimiento sindical fuerte cuando se hace correctamente por la tradición natural de la clase obrera. Y cómo ese sindicalismo consigue no solamente la reivindicación económica inmediata de esos trabajadores afectados, sino que consigue terminar poniendo en solfa al propio sistema económico y político que causa la situación concreta. Cómo a través de ahí se descubre no ya el problema de una empresa o de los dueños de una empresa, sino el gigantesco problema absolutamente corrupto en su esencia y en su intención de lo que es el sistema económico mundial, las vinculaciones entre economía de empresa y capitalismo de amiguetes y opciones políticas de cualquier color si están dentro del sistema. Y la crisis final que es la lucha de esos sindicalistas que terminan enfrentados de muy malas maneras con las propias direcciones de sus sindicatos. La cosa termina muy mal porque a esas direcciones ya no se las puede acusar ni de traidoras, sino que desde hace muchos años se ha derivado hacia un sindicalismo de pacto social y por tanto está en una lógica que no tiene nada que ver con lo que necesita la clase obrera o a lo que se ve abocada la clase obrera cuando se enfrenta al capital de verdad. Si tú te enfrentas porque no te pagan un salario pero terminas sacando a la luz que esa empresa posiblemente se haya vendido, posiblemente por hacerse favores mutuamente, porque la vende Felipe González (que se quita de encima pruebas palpables de la guerra sucia contra ETA porque Sintel había sido la tapadera de las acciones policiales de guerra sucia ) pero se beneficia Aznar (al que Mas Canosa le paga la campaña electoral). Ofrece la ocasión de ver ese documental y debatirlo entre nosotros y debatir con los de Sintel el día 27 a las 19:30 en Marx Madera.

Interviene un nuevo compañero. Cree que hay discusiones que empiezan torpemente. Cuando se refería antes a cuál es el criterio de llevar las discusiones, porque es una cuestión muy importante para no llevar discusiones por así decir como cencerros con un amplio abanico de temas aislados de la forma concreta como se presentan en la lucha de clases (en la lucha entre las clases). Hoy día en España el PP, la derecha, el Opus Dei, todas las universidades privadas, son las que dicen que la universidad pública es mala y endogámica. Él camarada aborda los temas en función de a qué clase beneficia una cuestión, no en función de si tiene razón o no tiene razón. Da por seguro que los que estén en esa brecha complementarán siempre lo que él pueda decir. El objetivo hoy día es cargarse toda la universidad pública. Los “endogámicos” de la universidad se enfrentan a esta situación: se enfrentan al PP, a la LOMCE, a las universidades privadas, se reunen en asambleas, van a protestar al parlamento, etc.

Toma la palabra otro compañero. Hay una toda una experiencia histórica de consejos, de todo tipo de organizaciones obreras, etc. Si nosotros queremos ser una organización de futuro tenemos que saber conjugar lo político y lo social. Tenemos que estar atentos a cómo se va conformando esto, pues el propio camarada afirma que no sabe cómo será. El camarada cree que los sindicatos están muertos desde hace mucho tiempo y reconoce simultáneamente que son donde sigue residiendo la referencia de los trabajadores para organizarse Y habla de referencia, porque hubo una época en la que estuvo mayoritariamente organizada la clase obrera en los sindicatos, ahora piensa que es una minoría. En la confrontación trabajador-capital debemos mirar siempre para adelante para ver qué formas organizativas adopta la clase trabajadora. Hay que verlo desde ese punto de vista: el de la confrontación. Nosotros siempre tenemos que estar en la confrontación. No duda que desde el punto de vista de ellos la confrontación es permanente: está seguro de que cuando se levantan por la mañana lo primero que piensan es qué hacer con sus trabajadores para explotarlos más. Nosotros tenemos que saber organizarnos para defendernos de esas agresiones y después para pasar a la ofensiva.

Interviene un nuevo camarada. Una cosa es el tema de la clase, de la formación, de adquirir conciencia, de comprender cómo actúa el capitalismo. Luego está el tema de la organización de la clase, y aquí el compañero se hace una pregunta, quizás muy “bruta” según su propia expresión: ¿organización sindical para qué? ¿En qué sentido se puede decir que una organización de la clase trabajadora es válida o está corrupta? ¿Para qué queremos usar una organización de la clase trabajadora, para que se conserven los puestos de trabajo, para que no bajen los salarios? Es algo reactivo. Si la organización de la clase trabajadora, aún tomando conciencia de clase, no va seguida de un momento posterior en el que se da un paso a un tipo de sociedad distinta, si no hay un progreso hacia la sociedad comunista. ¿Qué se pretende, pedir a la clase burguesa que deje el paso libre? Estamos en una lucha inmediata que no pretende cambiar el tipo de sociedad.

Interviene ahora un compañero. Aclara que los comentarios vertidos sobre la universidad no distinguen entre pública y privada, son males compartidos entre ambas. Los propios que dicen que no son endogámicos en la universidad privada no dejan de serlo en su propia medida. En otro orden de cosas, afirma que cuando hay un problema no vale con decir a quién beneficia -eso es una afirmación más antigua que Marx-, pero eso no nos da certezas. Por encima del hecho de ser marxista tenemos que intentar buscar la realidad -la realidad, no la verdad- y la realidad es que la universidad española es un mundo absolutamente teórico, con muy poca aplicación en la realidad, cosa especialmente acusada en las ciencias sociales. Según el camarada, la investigación social que se hace consiste en que el catedrático de turno encarga una investigación no retribuida a sus alumnos de curso y después se lleva él los méritos. Conoce el caso de alguno que escribe columnas en El País con material hecho por sus alumnos.

Toma la palabra una camarada. Intenta responder al compañero que intervino dos turnos antes preguntándose por los objetivos de la lucha de los trabajadores. Cree que es idealista y es imposible dar una respuesta a la clase obrera sobre como va a ser nada porque es una cuestión puramente táctica hasta que no veamos las condiciones concretas del momento concreto. Piensa que más importante incluso que la conciencia de clase es que tú no sigues el hilo rojo con vistas a liberarte tú de la explotación sino que tú sigues el hilo rojo vayas a ver tú la revolución o no la vayas a ver. Eso es fundamental porque, si no, nadie nunca se organizaría porque nadie nunca pensaría que fuera a sacar algo bueno para sí. La clase obrera no puede pensar en términos de algo individual, sino que existimos como clase.

La tarea de ahora, que es lo único que podemos explicar a nivel táctico ahora mismo es a aglutinar fuerzas de cara a cambiar la correlación de fuerzas favorable a nuestra clase.

Interviene ahora un compañero. Cree que cuando se dispone de tan poco tiempo para hablar y estás tratando un tema de este calibre, cualquier breve ejemplo que uses no va a estar a la altura del problema. En el tema de la universidad hay muchos factores que no consisten en estudiar el ahora: Bolonia, la ministra de educación en el primer gobierno de Zapatero que era miembro de la CEOE, etc; su objetivo era privatizar la universidad. En una reunión como la de hoy no vamos a poder profundizar lo bastante para explicar el problema. Cuando un camarada hablaba anteriormente del problema de Sintel, él estaba pensando que si no se explicaba que eso estaba ocurriendo en el marco de la privatización de Telefónica, no se puede entender. Los que lo vivieron vieron el proceso. No se puede resumir diciendo “unos que lucharon porque les querían echar”. Cada uno de los ejemplos que nos están saliendo todos los días nos permiten explicar la necesidad del capital, y hay que analizarlo siempre desde ese planteamiento: ¿por qué el capital hace esto?

¿Que piden hoy los sindicatos? ¿Qué piden incluso los compas de IU? ¡Hay que elegir un gobierno! ¿Qué necesitaríamos nosotros? Pues que no haya gobierno. Crear un problema de desestabilización que nos permita. Si estamos deseando que haya un gobierno que nos va a aplicar las medidas que todos sabemos, ¿qué más dará que esté Sánchez con Podemos . Cada uno de los problemas que tenemos solo podremos explicarlos en el largo recorrido y veremos el ejemplo concreto

Si los sindicatos convocan una manifestación, hay que ir, pero eso no quita para que sepamos que, por ejemplo, que la labor de la burocracia de CCOO en la universidad haya permitido todo un proceso de privatización, no en el tema de los enseñantes, sino en el tema de los servicios auxiliares (limpiadoras, cafeterías comedores). Todo eso lo ha permitido porque en el pacto social que tienen firmado han ido tolerando una política de privatización sistemática porque la burocracia, que tiene sus base materiales para vivir, lo han hecho. Eso no quita para que se de una lucha en la universidad, o la lucha en Sintel, o la lucha en Coca Cola, pero el proceso de privatización que han estado siguiendo en todos los sitios como forma de financiación lo hacen.

¿Eso anula que los sindicatos hagan falta? Ni muchísimo menos; los que entienden que el sindicalismo es imprescindible para la pelea del día a día lo haremos con CCOO, sin CCOO, con UGT, con co.bas., sin co.bas, desde una asamblea, como sea. Hay que hacerlo porque te juegas el día a diá. Hay que organizarse como sea, aunque sea en una asociación de vecinos para pelear que nos explotan todos los días, mejorar nuestras condiciones de explotación. Eso lo hacemos de forma natural. Si tú vas a un trabajo y te aplican el contrato temporal más dos y te dicen que empieces a echar horas, tú puedes ir diciendo “no me quedo” y te van a decir que no vuelvas. Lo que haces es quedarte e intentar hablar con el compa de al lado para ver cómo os organizáis al día siguiente par no se qué. Eso es sindicalismo básico, puro, del de toda la vida. NO podemos tirar a los sindicatos por su propia situación, esa sería la postura de Esperanza Aguirre.

Otro compañero toma la palabra. Cree que es en el momento en que se ven las condiciones prácticas cuando aparecen las diferencias. Lo que aquí se está diciendo de la burocracia sindical está escrito hace mucho, y se crea no combatiendo contra el colonialismo en los países imperialistas, y se reproduce en el texto aportado para la discusión. Está perfectamente descrito por Rosa Luxemburgo, por Lenin, etc. No estamos sacando ahora un descubrimiento nuevo. El problema de los sindicatos, la discusión de fondo que ha habido es otra. En la articulación de cómo el movimiento obrero se va a organizar, en situaciones de relativa paz social como la actual son los sindicatos, con todos sus problemas los que se constituyen en la primera organización de la clase trabajadora. Y sí, efectivamente, hasta para que le cueste barato el abogado que le va a defender. ¿Por qué eso no va a tener valor? Si son factores elementales es porque es la organización elemental de la clase obrera. El problema realmente aceptado es que eso organiza a los trabajadores fijos, a los trabajadores más estables. Los bastiones más revolucionarios de la clase obrera están por organizar, porque son los más explotados. Esa gente va a ser en situaciones conflictivas radicalizadas cuando se incorporan al movimiento de la lucha de clases y los sindicatos no le valdrán, desbordarán el marco de lo sindical y es ahí a partir de ese momento que abordarán la construcción de los comités, de los consejos obreros y de los soviets. En el marco de las situaciones revolucionarias, como el 1905 en Rusia, el 1918-20 en Alemania, en la revolución en España, cuando la clase obrera al margen de las direcciones sindicales actuando como clase obrera organizada ataca el Cuartel de la Montaña. Va a ser en esas situaciones, cuando los consejos obreros o juntas aparezcan y tomen en sus manos la dirección del movimiento.

Quiere, por último, hacer un matiz sobre la referencia al “Che” que apareció en la reunión de debate de formación. Se plantea la necesidad de técnicos cuando no hay organización obrera, soviets, que sustenten la revolución. En Rusia se plantea la idea de técnicos cuando entra en acción la burocracia que anula los soviets. Los soviets no necesitan funcionarios, son los trabajadores por la tarde, después de trabajar, los que organizan la sociedad, lo hacen ellos con un plus de trabajo. Cuando se quita esa responsabilidad a los soviets y éstos pierden su participación en los asuntos de construcción del socialismo es cuando son necesarios los especialistas burócratas. Es la pelea de Lenin contra el macroestado, contra el burocratismo, por reducir su coste mediante la reducción de efectivos. La articulación de los consejos obreros es en los momentos revolucionarios. Presentarlo en otras situaciones supone debilitar a los sindicatos.

Interviene otro camarada, aunque cree que la última intervención ya segúa esos derroteros. Asumía que esta discusión eterna sobre los sindicatos estaba superada. Ya se ha mencionado una frase de Lenin; él recuerda otra de Marx que dice algo como que estas luchas de resistencia por mejorar la situación de la clase trabajadora es como una rueda de hamster, una tarea que no se puede terminar nunca y que por tanto le importa poco; la lucha sindical le interesa en cuanto la autoconciencia que genera. Esto es algo fundamental del marxismo desde sus inicios y el compañero cree que todos los presentes están de acuerdo en que en algún momento hay que superar esa lucha de resistencia básica. No debería tener sentido plantear eso como un problema porque daba por hecho que estamos todos de acuerdo; la cosa es cómo y no si hay que hacerlo o no. Y en realidad se puede considerar como inevitable, será la reacción espontánea de la clase trabajadora cuando se de un situación. El problema es qué hacemos con eso, cómo trabajamos con eso y cómo entramos ahí; esa es para él la cuestión fundamental.

Interviene uno de los camaradas autores del documento. Le gustaría saber qué parte de la sección de los consejos obreros tiene un planteamiento antisindical. En cuanto a argumentar que una crítica a lo sindical hoy sea una posición antisindical no le parece una forma de debatir. Cree que hay que debatir en base a argumentos y no usar mecanismos de “esos son los argumentos de la derecha” que trampean el debate. Se trata de analizar a dónde lleva cada camino y sus riesgos.

Toma la palabra una camarada. Le gustaría saber cómo se va a combatir el lavado de cerebro y la alienación capitalista. Porque caer en el lumpenproletariado o, dicho de otra manera, convertirse en un delincuente es lo que le pasa al personal que le va mal, es la solución cuando no hay solución. Cuando para sobrevivir no tienes conciencia. Son miles de personas que están así. Ella se pregunta muchas veces que cómo vamos a combatir eso, algo que al capital le viene muy bien, porque esa gente es la tropa que deriva luego en el fascismo, son los que nutren las filas fascistas. Nosotros tenemos que entrar ahí de alguna manera. Es muy teórico decir que vas a entrar ahí a través de la asociación de vecinos. Nadie tiene una explicación a cómo vamos a hacer eso. Para ella no son gente que se vea en la tele, son gente que tiene cerca y realmente es una cerrazón y falta de recursos que no hay nada en su paisaje social o personal que se pueda considerar un asidero.

Aunque no había ninguna palabra pedida, un compañero quiere intervenir para responder a esta compañera. Por muchas discusiones que tengamos, y al margen de la visión de cada uno sobre los sindicatos, etc, lo que el compañero defiende es que en la nueva etapa que se está abriendo, y en la que no sabe cómo va a acabar ni por dónde va a discurrir, lo que sí sabe es una cosa: o los trabajadores tomamos una posición y nos vamos organizando juntando lo político y lo social o nunca haremos nada. Analicemos la historia, la mayoría de las batallas están perdidas cuando se llevan por separado ambas cuestiones. En estos momentos el camarada no tira contra los sindicatos, si llaman a una manifestación él está ahí, lo considera su obligación. Pero también sabe lo que dan de sí y sabe en la etapa en que están jugando, pero es consciente de que hoy la única referencia que tiene la clase trabajadora aquí es esa.

Esta última frase hace intervenir a otro camarada, pues piensa que hay más referencias. Por otro lado, hace notar que la compañera expresó su inquietud diciendo “yo me pregunto…”. El compañero le dice que la diferencia es que ahora se lo está preguntando colectívamente. Cuando nos preguntamos colectívamente el qué hacer ya hemos avanzado y hoy estamos en una pregunta colectiva. Comunistas de distintas experiencias, organizados y no, nos preguntamos qué hacemos ante esa situación que tan bien ha descrito. Suponemos que tenemos las herramientas científicas para analizar el problema. El arranque ya es una pregunta colectiva, en la asamblea de marzo nos la vamos a hacer con todos los que vengan, ahora lo que pase dependerá de nosotros.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es

8 DE MARZO: DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA

Recordando la historia: momentos clave en el origen del 8 de Marzo como día Internacional de la Mujer Trabajadora
En el mes de mayo de 1908 un grupo de mujeres socialistas norteamericanas celebró en un teatro de Chicago un acto denominado Día de la Mujer. En febrero del año siguiente, en New York, las mujeres del Partido Socialista de los Estados Unidos conmemoraron el Día Nacional de la Mujer Trabajadora, que pretendía ser un homenaje a las trabajadores textiles que el año anterior habían protagonizado una huelga contra las duras condiciones laborales que sufrían, además de reclamar una mejora salarial y el derecho al voto. Al parecer, siguieron celebrándolo hasta 1913.

Se trata del Women´s Day. Se designó el último domingo del mes de febrero, día 28 de 1909, como Women’s Day, para reivindicar el derecho de las mujeres al sufragio.

Women´s Day

Clara Zetkin, dirigente del SPD y de la Internacional de Mujeres Socialistas, más tarde una de las fundadoras de la Liga Espartaquista y del KPD y dirigente de la Internacional Comunista, logra que se apruebe una resolución de dicho órgano reunido en Copenhague en 1910 por la que se propone que se cree un día internacional de la mujer trabajadora aún sin fecha concreta.

Clara Zetkin

La primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar al año siguiente, en 1911. El día 11 de marzo se conmemoró en diversos países del centro de Europa con mítines en los que se exigieron el derecho al voto, el acceso de las mujeres  a los cargos públicos, a la formación profesional y el fin de la discriminación laboral.

A los pocos días de esta celebración, el 25 de marzo, tuvo lugar un terrible hecho en New York en una fábrica de camisas. Un incendio, probablemente provocado, en la Triangle Shirtwaist causó la muerte de más de 140 trabajadoras, muchas de ellas inmigrantes. El impacto del hecho fue tal que ocasionó cambios legislativos laborales en Estados Unidos y que su memoria fuera recordada en las posteriores celebraciones del Día de la Mujer Trabajadora.

mujeres muertas en el incendio de 2011

El Día de la Mujer estuvo en el origen de los hechos que después pasaron a la historia  como Revolución de Febrero en Rusia. Las mujeres trabajadoras de San Petersburgo salieron a las calles un 23 de febrero a protestar contra la guerra, la carestía de vida y la autocracia, actuando como detonante inmediato de los hechos que después pasarían a la historia como la Revolución Rusa de 1017.

mujeres rev rusa San Petersburgo

 


Boletín Rojo. 2 Marzo 2016.

Boletín de información del EEC. 2 de Marzo de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Presentación del Boletín

El texto central de esta semana es la crónica de la reunión de debate en Madrid sobre el documento que presentó en diciembre el grupo de trabajo de Género. Tenemos pendiente de redactaros también las del grupo de trabajo de Formación y el de Movimiento Obrero. Recibiréis ambas antes de la Asamblea.

También incluimos en este boletín un trabajo fruto de una de las reuniones de las que ya dimos cuenta. Más abajo podréis saber sobre un texto elaborado por asistentes al debate del documento de organización que tuvo lugar hace pocas semanas.

De cualquier modo, y ante la importancia del evento, volvemos a incluir a modo de recordatorio la convocatoria de la tercera asamblea. Ante algunas preguntas recibidas, aclaramos que si recibes el boletín directamente de nuestro correo eso quiere decir que figuras como inscrito. Dicho esto, si aún no has comunicado tu asistencia a la asamblea, te agradeceríamos que lo hicieras para que podamos planificar los recursos necesarios.

 

Propuesta para el desarrollo de la III Asamblea del EEC

La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2016 en la sede del sindicato Co.Bas en la calle Moratines 22, esc. 1º, 1º B, 28005 Madrid. Metro Acacias (línea 5).

La Asamblea se desarrollará en sesiones de mañana y tarde el día 12 y en sesión de mañana el día 13.

Orden del día:

  • Sábado 12 de marzo:
    • 10-10.30 HORAS: Acreditación de Asistentes
    • 10.30-11.30 HORAS: Presentación de balance de gestión de la Comisión Gestora elegida en la II Asamblea del EEC
    • 11.30-14.30 HORAS: Trabajo en las Comisiones
    • 14.30-16.30 HORAS: Comida
    • 16.30-20.30 HORAS: Presentación y debate en plenario del trabajo de las distintas comisiones
  • Domingo 13 de marzo:
    • 10.30-11 HORAS: Explicación de los criterios organizativos para ser miembro del Órgano de Coordinación del EEC. Presentación y propuestas para la elección del Órgano de Coordinación del EEC. (Supeditado a lo que se decida en la III Asamblea)
    • 11-12 HORAS: Presentación de candidaturas
    • 12-12.30 HORAS: Votación
    • 12.30 HORAS: Propuesta de líneas básicas de trabajo político tras la III Asamblea del EEC. Clausura de la III Asamblea

Criterios organizativos para el desarrollo de la III Asamblea de EEC

La participación en la III Asamblea del EEC se regirá con los siguientes criterios:

Serán miembros de dicha Asamblea cualquier persona que esté inscrita en el EEC. Se toma como fecha límite para la inscripción en el EEC el día de la comunicación oficial de la Convocatoria de la III Asamblea.

Con el fin de adecuar el local que permita el desarrollo de dicha Asamblea, los asistentes en la misma deberán comunicar al EEC su asistencia como participantes. La fecha límite para inscribirse como participante en la III Asamblea será el día 26 de febrero de 2016. Ello se hará a través del correo electrónico del EEC: encuentrocomunista@yahoo.es

La Comisión Gestora confeccionará la lista de participantes que deberán acreditarse al inicio de la III Asamblea.

Podrán asistir como invitados todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Comisión Gestora del EEC. El máximo de invitaciones vendrá determinado por las capacidades físicas del local donde se celebre la III Asamblea.

Los asistentes a la III Asamblea que residan fuera de la Comunidad de Madrid y que precisen de alojamiento para la noche del 12 de marzo, deberán comunicarlo a la Comisión Gestora.

 

Una aportación más al debate de Organización

Hace unos días os dimos cumplida cuenta de la reunión que tuvo lugar en Madrid el 7 de febrero para debatir el documento generado por el grupo de organización. En la crónica quedaron reflejadas las distintas percepciones de las capacidades organizativas del Espacio, tanto para dar cabida a las distintas realidades en las que se mueven los comunistas que aquí hemos coincidido, como para ajustarnos a las fuerzas actuales de un proyecto tan joven. En la crónica también quedó reflejado el esfuerzo que iban a intentar hacer los asistentes a la reunión para elaborar una propuesta que concretara las lineas de lo allí hablado. Pues bien, insistiendo en que es una propuesta más para sumar a este importante debate, ya nos han hecho llegar el resultado de su trabajo y os lo adjuntamos con este boletín para su conocimiento.

 

Crónica de la reunión de debate del documento de género

Para facilitar el seguimiento de la discusión, en este correo llevas adjuntos todos los textos que se mencionan en la crónica. También puedes acceder a ellos desde sus enlaces individuales incluidos en el primer párrafo.

Introducción del acto

El pasado domingo 14 de febrero se celebró una sesión más de debate en Madrid para discutir uno de los documentos presentados en diciembre: en esta ocasión le tocaba el turno al trabajo de la Comisión de Género. La reunión comenzó con cuatro documentos sobre la mesa. Para poder referirnos a ellos durante la crónica hemos optado por numerarlos según su orden de recepción. Obviamente, el primero fue el texto elaborado por el grupo de trabajo en diciembre (texto 1), a continuación se recibió una enmienda de una compañera que elabora apreciaciones alrededor del anterior y que ella titula “comentarios al documento de la comisión de género” (texto 2), siguió un extenso texto de una camarada que se puede considerar una enmienda a la totalidad con el nombre de “mujer y perspectiva de clase” (texto 3) y un documento, quizás más autónomo, aportado por unas compañeras organizadas y al que han llamado “feminismo de clase como forma de lucha contra el patriarcado: propuestas para el debate” (texto 4). Al principio de la reunión se aclaró que éste último llegó sólo dos días antes y no hubo oportunidad de distribuirlo.

Se plantea un problema, y es que, debido a problemas de distribución geográfica, no han acudido la mayoría de las compañeras que han elaborado los textos. Al comienzo de la reunión, la única presente es la camarada autora de la enmienda parcial. Además, al no haber nadie del grupo de trabajo, no se dispone como en reuniones anteriores de copias impresas de todas las enmiendas, etc. Se acuerda que la crónica de la reunión que se envíe por correo electrónico a todo el EEC irá acompañada de todos estos textos para hacer comprensible la base desde la que se discute y para difundir el trabajo realizado.

Toma la palabra para comenzar el acto la autora de la enmienda parcial al texto original, documento al que hemos llamado texto 2. Considera que el texto original del grupo de trabajo parece reflejar la intervención de varios autores y autoras y por eso resultar un poco desordenado, pero sí que encuentra en el documento un aspecto fundamental que es la ligazón del feminismo con la perspectiva de clase. Encuentra ese mismo aspecto tanto en la enmienda a la totalidad como en su propia aportación, con lo que lo considera el hilo conductor que pone de acuerdo todas los trabajos realizados.

Considera que el motivo fundamental de su propia enmienda -a la que ella misma entiende más como comentario que como enmienda- era el propio nombre del grupo de trabajo. En un principio se habló del Grupo de Mujer y no le pareció afortunado, pero tampoco se lo pareció Comisión de Género. Le parecería mejor alternativa, si va a perdurar una comisión como tal, llamarla Comisión de Feminismo. Para ella el concepto de género surge de las herramientas de análisis con que se dotó el feminismo, y más concretamente el feminismo marxista, desde los años 70. Sin embargo, desde los años 90 hacia acá, ese término ha sido explotado por las corrientes burguesas o capitalistas del feminismo como una especie de eufemismo para no decir feminismo y para no hablar de clases sociales. El concepto de género ha sido utilizado de una manera abusiva de tal manera que casi ha llegado a ser sinónimo de mujeres, cuando en realidad eso es pervertir el significado original del concepto, que era simplemente un concepto de análisis de las relaciones de dominación entre hombres y mujeres. Llamarlo relaciones de sexo no era muy apropiado por las connotaciones biologistas que tiene la palabra sexo, cuando lo que se intentaba resaltar es que la formación de estas relaciones de dominación entre hombres y mujeres son fundamentalmente culturales e históricas. Ese era el carácter fundamental que se quería imprimir al concepto original de género.

La deriva del término hasta casi convertirlo en sinónimo de mujeres de alguna manera convierte al conjunto de las mujeres en un objeto, de alguna manera se puede considerar casi ofensivo. Recuerda cómo la palabra género en castellano también significa mercancía y no todo el mundo entiende las sutilezas gramaticales.

La compañera toma el documento que aportó para seguir hilando su intervención. El principal responsable de la corrección que ha sufrido el término género es una corriente feminista que se autodenomina “feminismo de la diferencia”, a la que muchos llaman “feminismo burgués”. Este feminismo está muy bien engranado a todo lo que es la izquierda ciudadanista, y es el que tiene mayor prédica en los medios de comunicación y en la universidad, que es donde se produce la mayor parte de la literatura de análisis feminista.

Antes de que existiera este feminismo de la diferencia, el feminismo socialista, el feminismo marxista y el feminismo radical comenzaron a ser objeto de ataque, incluso antes de que Fukuyama proclamara el fin de la historia. Ya desde el comienzo de la oleada neoliberal que se levanta en 1979 el feminismo marxista comienza a ser atacado desde dentro del mismo feminismo con un cariz interclasista. El nuevo feminismo se denomina a sí mismo feminismo “de la diferencia” para marcar su oposición al feminismo anterior, que considera “de la igualdad”. Defiende que hombre y mujeres somos diferentes por naturaleza, en esencia; es decir, asume los roles de género forjados por el patriarcado y rechaza su jerarquización. Incluso en versiones radicales reconoce una jerarquización, pero a la inversa: defiende que los valores femeninos son superiores a los masculinos. Este es un postulado esencial del feminismo de la diferencia del que se hace eco también el documento de enmienda a la totalidad de otra compañera del EEC (texto 3).

Uno de los manifiestos fundacionales del feminismo de la diferencia ya se presentó en España en las II Jornadas Estatales del Movimiento Feminista en 1979, año en que la irrupción de esta corriente rompió el movimiento feminista. El feminismo de la diferencia condena el uso de las herramientas conceptuales del marxismo por parte del feminismo marxista, del que hace una descripción vulgar y reduccionista. En lo político no dejaba, ya por aquel entonces, lugar a dudas. Decía “No creemos en revoluciones del futuro, prometidas, abstractas, engañosas. Sino que cada día, cada momento, debemos imponer nuestro cambio y nuestra diferencia”.

Este feminismo no es monolítico -tiene corrientes internas- pero su tendencia a reificar lo femenino, rayando incluso en lo místico- abre resquicios a tendencias neoconservadoras que a la postre son antifeministas. Esto permite que recientemente Ana Botella se declarara en una entrevista como “feminista moderada”.

La corriente fue cogiendo fuerza y, en 1987, en el I Coloquio Internacional sobre Concepto y Realidad de los Estudio Feministas, algunas académicas invitaban a pensar desde lo femenino y pensar los masculino y lo femenino “fuera de las ideologías” reconociendo la riqueza de “nuestra diferencia”. Esto sucedía cuando en las universidades españolas entraba en tromba el pos-modernismo en forma de pos-estructuralismo, con su mensaje de que no hay más realidad que la que el lenguaje construye, de modo que los estudios no han de dirigirse hacia las condiciones materiales de la existencia, al modo de producción o al conflicto, sino centrarse en las expresiones simbólicas, las representaciones y la subjetividad. A este enfoque se le llamó también “giro lingüístico”. Aquí fue donde el concepto de género, forjado en los laboratorios de influencia marxista, al menos en la historia social, comienza a ser utilizado como un arma contra dicha influencia o cualquier otra que incorpore una crítica radical al capitalismo. El feminismo comienza a ser fagocitado por las instituciones, estatales y supraestatales, con el pretendido objetivo de favorecer la igualdad entre los sexos. Sin embargo, la propia palabra feminismo resultaba antipática o concitaba compromisos incómodos a ciertas académicas y a ciertas políticas que, no obstante, no querían renunciar al generoso flujo de subvenciones que se destinaban al estudio de temas relacionados con las mujeres. En los años 90 comienza a llover el dinero para este tipo de estudios.

La “perspectiva de género” se presentaba como etiqueta más políticamente correcta que feminismo. El abuso que de ahí en adelante se hizo del término género tanto en el terreno académico como en el político y el periodístico resultó en una especie de sinonimia mujeres-género, con, por ejemplo, la estéril polémica entre la historia de las mujeres o la historia del género, que desvirtuaba completamente el significado final del concepto y lo convertía en un monstruo semántico que engullía a las mujeres, al feminismo e incluso al sexo. La IV Conferencia de la Mujer celebrada en Pekín en 1995 ya no hablaba de mujer y desarrollo, sino de género y desarrollo, la Comisión Europea en 1998 en un documento llamado “100 palabras para la igualdad” incluía el análisis por género, la dimensión de género, los estudios de género, pero desaparecían totalmente del léxico las palabras feminismo, estudios feministas, clases sociales, imperialismo o desigualdad. La compañera nos cuenta que, lamentablemente, por esas fechas pudo comprobar que el documento del PCE de Madrid era una copia del de la Comisión Europea.

El uso del término género suscitó reacciones dentro del mundo de la academia, pero estas no tuvieron eco. Las personas que, como la compañera, mantienen una visión crítica de este maremoto pos-moderno responsable de la hinchazón del género, las que siguen abordando los objetos de estudio con las herramientas del materialismo histórico, están en minoría dentro de la universidad, pero resisten.

Hoy existen dos corrientes en los terrenos político y académico, territorios que en este ámbito se solapan. La primera corriente es el feminismo institucional, que la compañera de la enmienda a la totalidad llama “capitalista”, y que es conocido por el feminismo “de la diferencia” como feminismo “de la igualdad” a pesar de que guardan estrechas similitudes entre sí. En realidad este feminismo burgués de la igualdad bebe de las fuentes teóricas del feminismo de la diferencia, pues su objetivo es incorporar a la política el prisma diferente desde el que supuestamente abordan las mujeres la humanización de las relaciones sociales. Las mujeres, según esta perspectiva de la diferencia y del feminismo institucional, se supone que están mejor preparadas para la política porque su forma de pensar es menos jerárquica, funcionan más democráticamente y están más dispuestas a alcanzar compromisos. Así lo expresaba en 1992 la I Cumbre Europea Mujeres en el Poder, donde se denunciaba la escasa presencia de mujeres en los despachos del poder en la Unión Europea y se proponía la creación de cuotas para compensarlo. En la universidad mientras tanto se formaban Institutos de Estudio de las Mujeres, del Género, de la Igualdad; ya no feministas. Se formaban asignaturas y doctorados que desde la perspectiva de género se ocupaban de las identidades, de la ciudadanía, de las espiritualidades y de las deconstrucciones de lo femenino, de las reinas, de las intelectuales, beatas, etc. No busquemos ahí modos de producción, ni trabajo, ni clases sociales, ni trabajadoras.

Este tipo de feminismo burgués esencialista, se llame de la igualdad o se llame de la diferencia, y que es institucional fundamentalmente, ya sea político o académico, es un matrimonio muy bien avenido con el capitalismo, que como mucho aspira a humanizarlo, si es que eso es posible. Pero es un feminismo hegemónico. Aunque dentro de la universidad no ha desalojado a una corriente constructivista de más larga tradición que se inspira en la Ilustración y también en parte en el marxismo.

Luego, por otro lado, hay un feminismo social, revolucionario, de clase, formado esencialmente por pequeñas asociaciones dispersas, tanto de mujeres como mixtas, dentro y fuera de la universidad. Quizás un poco despistado y desnortado, pero que es el que nos encontramos, y que tiene una tarea de recuperar, de poner a punto y de crear la teoría y la praxis del feminismo dentro de un proyecto más general de construcción del socialismo.

Seria muy necesario formar de espacios de estudios feministas fuera de la universidad, la cual monopoliza actualmente esta materia.

La compañera aclara que, como historiadora, ella aplica la categoría del género en sus estudios tal y como se definió en principio, como herramienta de análisis, que es como lo define el documento del grupo de trabajo. Pero ello no excluye que, por supuesto, también hable de mujeres, que son el sujeto histórico -el género no es un sujeto histórico, lo son las mujeres y los hombres-. También tiene que hablar del sexo porque el sexo no es lo mismo que el género.

Nos pone un ejemplo actual. En breve va a haber un Congreso Internacional de Ciencias Sociales e Historia y, dentro de las numerosas mesas, habrá una que se va a llamar “crimen y género”. Cuando uno mira el contenido, de lo que se habla es de las mujeres involucradas en acciones delictivas, es decir, la palabra género aquí significa mujeres; se sigue haciendo un abuso del término género como sinónimo de mujeres.

Por todo esto que ha contado es por lo que objeta que la comisión se llame comisión de género. El nombre que ella preferiría sería de feminismo.

Bloque de discusión colectiva

Pide la palabra un compañero para plantear una pregunta. Querría saber si un planteamiento simplemente marxista, desde un marxismo clásico, sería suficiente para solucionar la cuestión de la opresión de la mujer. Sabemos que su ámbito normal de acción es la liberación de la clase trabajadora frente al capital. ¿Bastaría un esquema como éste, que sustancialmente es económico, para sustentar también la liberación de la mujer?

Se le objeta que el análisis marxista no es simplemente económico y el compañero precisa que, aunque eso es verdad, el planteamiento marxista parte de una opresión económica en la que el capitalismo oprime a la clase trabajadora. Su duda es si ese esquema bastaría para solucionar también un problema histórico de opresión de las mujeres.

[Nota del acta: En este momento se unen a la reunión las compañeras organizadas que redactaron el último documento que llegó sobre este tema, el texto 4.]

Una compañera toma la palabra para responder a la última pregunta que quedó en el aire. Explica que Marx en El Capital no se ocupa de la opresión de las mujeres, el tema lo aborda Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”. El tema del estudio de la opresión específica de las mujeres, el patriarcado, surge sobre todo a partir de los años 60 del siglo XX de la mano de historiadoras marxistas. Se cogieron herramientas del análisis marxista, del materialismo histórico, perfilándolas para adaptarlas a la naturaleza específica de la opresión femenina y creando unas herramientas nuevas y unos conceptos nuevos. Por ejemplo el concepto de reproducción, el concepto de división sexual del trabajo, estos términos no están en El Capital, pero sí forman parte del acervo marxista, puesto que estos primeros estudios feministas eran marxistas. Hubo un malentendido, al que se refiere el documento del grupo de trabajo, que habla de las relaciones tensas entre el marxismo y el feminismo, pero es que esas relaciones tensas las tuvo con todas las corrientes teóricas. Y es que cuando el feminismo irrumpió en el ámbito universitario lo hizo en un coto masculino. No solo interacciona con el marxismo, sino con muchas corrientes más. Algunos partidos de izquierdas asumieron de muy mala gana el movimiento feminista. Quizás si no hubiera habido estos roces iniciales estaríamos mucho más reforzados tanto los partidos socialistas como el feminismo de clase, ya que esto dio pié a que los estudios feministas se independizaran y formaran sus propias corrientes de estudio, sus propias cátedras, etc.

Aunque no está en El Capital, sobre todo las historiadoras marxistas sí que hicieron un gran trabajo en los años 70, trabajos sobre los que, desafortunadamente, se ha echado tierra encima.

Entra en el debate una nueva camarada. El debate sobre la cuestión del feminismo dentro del marxismo ha sido histórico. Dentro de las Internacionales ha habido fuertes debates acerca de cómo aplicar la lucha por la liberación de las mujeres en el marxismo y hasta que no se plantean los espacios de mujeres como Congresos de Mujeres Socialistas no había una autonomía de las mujeres. Está de acuerdo con la compañera que abrió el debate a la hora de pedir el cambio de nombre del grupo de trabajo. Como marxistas deben denunciar la existencia del patriarcado como una forma de opresión social, no solamente económica. Incluso un nombre como Comisión Antipatriarcado les parecería un nombre más acertado. Todo el debate sobre la importancia de la cuestión económica en la liberación de la mujer está muy desarrollado. Propone textos de Clara Zetkin, que fue impulsora del feminismo marxista, y también plantea que las relaciones de poder de un género sobre el otro no se terminarían con el socialismo; de hecho, ninguna experiencia histórica socialista lo ha logrado hasta ahora. En la Unión Soviética hubo avances por la unión de mujeres y la fortaleza que tuvo ésta; el estado trabajó para liberar a las mujeres de su carga reproductiva y las incorporó al trabajo sin el cariz de devaluación del trabajo con el que se hace esto en occidente. Nuestro debate debe girar en torno a eso: cuál es nuestro planteamiento del patriarcado, como se aborda en nuestra sociedad, una sociedad donde campa un feminismo burgués que lo que pretende es promover una igualdad inexistente, muy cercana al estado del bienestar que defiende la socialdemocracia. El debate que debemos generar nosotros, que somos comunistas conscientes es en torno a eso, ligarlo con la base económica y las relaciones de poder. Preguntarnos quién se beneficia a costa de nuestra reproducción y de nuestra situación social.

Toma la palabra otro camarada. Plantea una duda a las compañeras que acaban de hablar. No acaba de ver la diferencia de fondo entre el documento que elaboró el grupo de trabajo (texto 1) y el que han aportado desde su colectivo (texto 4). Reconoce que hay factores nuevos, como la presencia de las mujeres en los espacios políticos, aunque el otro lo toca de algún modo, también coincide en abogar por un espacio feminista dentro del EEC, desarrolla un apartado específico de violencia de género, pero los conceptos género, patriarcado, etc, son tratados de un modo similar. Así pues, le gustaría comprender los elementos fundamentales de diferencia que expliquen un documento alternativo.

Además, en aras de que los marxistas intentamos utilizar el método científico, tenemos a veces una tendencia a emplear expresiones que, si no las explicamos, quedan a veces como un cliché: hablamos a veces de la teoría del valor, de la plusvalía, de una serie de conceptos sin precisarlos. En ese sentido, piensa que quizás hubiera estado bien una introducción en el documento que explicara qué es el patriarcado, porque si no los conceptos son escurridizos y pueden ser un tanto maleables. Le gustaría una etimología, unas características principales del patriarcado para saber que todos estamos manejando los mismos conceptos, ya que es un elemento importante del debate al ser un elemento nuclear de los dos documentos.

Toma la palabra una de las compañeras autoras del texto. Aclara que no lo planteaban como un texto alternativo al del grupo de trabajo, sino más bien como una propuesta de debate uniendo elementos tanto del documento del grupo de trabajo como de la enmienda a la totalidad. Por un lado, han intentado desarrollar aspectos del documento del grupo de trabajo que habían quedado poco desarrollados, también intentando contestar algunos elementos de la enmienda con los que no estaban de acuerdo. Así pues, optaron por enviar un texto con antelación para dejar constancia de la postura que iban a defender.

En cuanto a la definición solicitada, por sistema patriarcal entienden básicamente un sistema de opresión y explotación sobre las mujeres por parte de los hombres. El origen a nivel científico está muy discutido, porque es difícil precisar en momento histórico exacto en el que surja el patriarcado -hay incluso autoras que lo señalan como la primera división clasista de la historia-, pero sí se puede mantener que con la acumulación originaria se potencia y es cuando se ponen las bases para que esa primera división se instaure como sistema, que es lo que viene a decir Engels. No es importante entrar en un debate académico de cuándo surge el patriarcado, lo que sí que sabemos es en qué momento histórico se dan las bases materiales para que se sustente, se desarrolle y haya sido utilizado, que es lo que nos interesa en el aquí y en el ahora.

Una compañera pide la palabra. Sin pasar por encima de toda la literatura que habrá, que será inmensa, y desde la sensación de vacío por no poder abarcarla, desde dónde empiezas y hasta dónde llegas, no deja de chirriarle cuando se dice que es un sistema opresivo de los hombres hacia las mujeres, así en general. La compañera se plantea que cuando lleguemos al comunismo va a seguir habiendo hombres y mujeres, así que esa generalización nos podía llevar a que en ese futuro no podamos delimitar en qué se estaba basando. Piensa que no tanto de los hombres hacia las mujeres sino de los hombres que basan su propia valoración en la minusvaloración de la mujer. Eso acota, aunque sea en cierta medida, de qué estamos hablando. Si tu valor lo haces depender del que le quitas al otro, ahí se establece una relación antagónica, contradictoria y que es susceptible de análisis marxista de una especie de lucha de clases, se podría decir.

Interviene ahora un compañero. Lo primero que ve importante es que en la sesión de debate hay un número de hombres y de mujeres semejante, lo que es la primera vez que ocurre en las sesiones celebradas. Ya solo desde ese punto de vista es importante el proceso de discusión que se abre. Un proceso de discusión que juzga que ha venido con retraso. Si bien el grupo de trabajo arrancó con ganas, luego se paró en seco y no desarrolló un debate interno y nos tenemos que limitar a los papeles. Eso hurta parte de los matices. No es lo mismo haber dispuesto de discusiones que leer cuatro documentos y tener que resolver algo en dos horas.

El camarada cree que, pensando en la asamblea a la que falta un mes, y pensando en el futuro, apuesta por resolver las discusiones que se están generando, todas muy interesantes. Él ha leído los documentos que se han elaborado, piensa que todos aportan, unos con más intención, otros con menos, pero piensa que todos apuntan a la necesidad de hacer un documento con más tiempo que permita ir aclarando los distintos conceptos. Ni se va a resolver hoy ni se va a resolver en la asamblea de dentro de un mes. Pero sí es bueno articular el camino por el que va a transitar la discusión. No se puede estar siempre discutiendo de todo a la vez. Decidir si es bueno o no es bueno, si es necesario o no es necesario un espacio, eso es algo que hay que resolver. El cómo se llama también tiene su importancia. Cuando desde el grupo promotor se planteó que hubiese, al menos, un debate dentro de este área, se le llamó “mujer” a secas. Aunque se discutió si llamarle “mujer y clase”, “feminismo”, finalmente se optó por abrir el debate para plantear una discusión y poder ir concretando, porque no sabíamos lo que pensaba cada uno sobre este asunto. Pero sí se veía la necesidad de discutirlo.

Así que en la asamblea de dentro de un mes habrá que decidir si va a haber espacio. Luego habrá que ver si es un espacio sólo de mujeres o es un espacio abierto, compartido, mixto o como queramos llamarle. Y sobre todo resolverlo pensando en cómo vamos a tener la acción política concreta luego; depende de como se articule una opción u otra nos va a facilitar abrir una vía u otra. A lo mejor la decisión que se tome hay que modificarla cuando tengamos experiencia, pero sí hay que tomar una decisión para que no sea un tema constante de discusión.

Por último quiere entrar en los conceptos. También es importante ir aclarándolos. Toma como ejemplo el patriarcado: incluso antes de entrar en el estudio de cuándo surge, quizás sea más interesante dejar claro que no es una cosa divina, ni es algo que viene por orden natural; es una hecho con unas raíces históricas y, por lo tanto, tiene unas connotaciones. En algún momento surge el patriarcado como forma de funcionar, puede que tome fuerza con la acumulación originaria, pero la discusión de Gerda Lerner y Engels lo sitúa aún mucho más atrás. Está bien discutir, pero no por resolver esa incógnita, sino por resolver que no es una cosa de orden natural, y tanto los problemas que tenemos como clase como los problemas que tenemos “como hombre y como mujer” tienen que analizarse en el contexto de la sociedad clasista que tenemos: no es lo mismo orientar un problema como aplicable a la mujer en general, que dependiendo de la clase social a la que pertenece; cada enfoque tiene unas consecuencias distintas. Considera que hay un feminismo capitalista de la individualidad que evita plantear la problemática del sujeto colectivo que se tiene que emancipar; que intenta trasladar el problema al ámbito doméstico, al individuo.

Sí que cree que tiene que haber este debate, cree que en la asamblea de marzo debería apostar por mantener este espacio. El compañero tiene dudas sobre si debe ser mixto o solo de mujeres, cuestionamiento que se ha mantenido desde que en la Internacional se planteara un espacio de mujeres donde se discutiera, se estudiara y se organizara esta materia. No ve problemática una fórmula u otra siempre que se dé la posibilidad de participación e involucración de los hombres, siguiendo el ejemplo de la presente reunión. Cree que hay determinada problemática que tienen que resolver directamente las mujeres, cómo implementar una acción política concreta, y a veces el rol de los hombres en las organizaciones impide el desarrollo hasta las últimas consecuencias de esa discusión.

En cuanto al nombre, piensa que el género no define nada, es un concepto herramienta. Tampoco cree que tenga que tratarse siempre el análisis sobre la mujer acompañado indisolublemente del de los gays. Se mete toda una coletilla como si fuera un problema general y él piensa que hay que separar las materias. Tampoco hay que mezclar otros factores como el migratorio. No son iguales los problemas de una mujer blanca occidental que el de mujeres migrantes.

Echa en falta que alguno de los documentos, que entran muy bien en discusión con los distintos movimientos feministas, avance, sin embargo, en cómo articulamos una práctica política en el conjunto de las mujeres de nuestra clase. Siendo el caso que la mayoría de las mujeres que, trabajando, ni están organizadas ni se les pasa por la cabeza hacerlo, este hecho se ignora y, si bien es natural que tenemos que tener algún tipo de articulación con el movimiento feminista sabiendo sobre sus matices y corrientes, tampoco podemos olvidar el cómo intervenir en el día a día de las mujeres de nuestra clase. Debemos evitar un debate académico y en las alturas y bajar al día a día; no solo hablar del machismo en la academia, tratar también el de la vida diaria, incluyendo el de dentro de nuestras organizaciones; poner en evidencia cómo de forma natural se van asumiendo unos roles.

Interviene otro camarada. Cree que el tema no es académico, y que hay que huir del academicismo. Echa en falta en los documentos [Nota del acta: el camarada no había tenido acceso al documento de las compañeras organizadas (texto 4), recibido dos días antes de la reunión] la mención a la violencia de género, violencia que se reproduce en todas las esferas y a lo largo de toda la vida de una mujer. El interviniente es sindicalista en la función pública y es consciente de que actualmente el mayor número de licenciados son mujeres; la mayoría de doctores no son doctores, son doctoras; la mayoría de funcionarios que aprueban oposiciones son mujeres. Sin embargo, aún con este escenario él sigue viendo el machismo muy presente. No se refiere a los términos, porque según él, a su edad los términos le chirrían todos: si no se fijan previamente, los términos son ambivalentes y cada cual los carga con un matiz distinto. Como decía, ve el machismo presente en todos los ámbitos. Si, por un lado, la asistencia a la asamblea está equilibrada, después eso no se refleja a la hora de participar en puestos de gestión.

Dicho esto, el cree que se presentan errores a la hora de formalizar las cosas. Cuando el texto que le han entregado las compañeras comienza diciendo “capitalismo y patriarcado son dos sistemas…”, él cree que el patriarcado viene de muchísimo antes, sin querer entrar a precisar momentos históricos y sabiendo que han existido sociedades matriarcales. Otro tema que le chirría es el esfuerzo por encajar la reivindicación de la mitad de la humanidad necesariamente en la formulación marxista. Echa en falta en los documentos que el enlace de las reivindicaciones de la mujer con el movimiento obrero, su entronque con la lucha de clases, se explicite en el segmento de la mujer trabajadora, incluyendo como mujer trabajadora, por supuesto, a aquellas que tienen que renunciar a ir a trabajar porque saldrían perdiendo dinero. Echa en falta ese engarce y es consciente de que no se soluciona fácilmente. Menciona el ejemplo de las comisiones de igualdad, que establecen legalmente que por arriba tiene que haber una paridad en consejos de administración, etc. Para él, que en el consejo de administración de las Koplovitz sean hombres o mujeres le da igual, y sin embargo es un mensaje permanente en los medios de comunicación.

Piensa que una manera de mostrar ese engarce que menciona sería entrando en temas concretos. Pone como ejemplo la denuncia de la educación religiosa segregada en niños y niñas, la lucha por la igualdad de remuneraciones (las mujeres ganan un 30% menos que los hombres en todos los niveles), las trabas al ascenso en responsabilidades, los prejuicios sobre el rendimiento profesional en función de futuras responsabilidades de maternidad o crianza, etc. Todo eso es una mochila cargada de prejuicios. Hasta el impuesto sobre la renta es distinto para un hombre separado con hijos que para una mujer separada con hijos. El machismo lo impregna todo, pero esa opresión quien la percibe es la persona que la sufre, o sea, las mujeres. Así que está de acuerdo en que la determinación de este tipo de cuestiones corresponda a las personas que las sufren. Sin embargo, sí que reclama un punto en el que se siente con derecho a incidir: en destacar el lazo de unión con el movimiento obrero, poner en el centro de gravedad el tema de la mujer trabajadora. El camarada piensa que eso es lo que permite la acción inmediata de la igualdad sobre cuestiones materiales cercanas. Sabe que eso no lo soluciona todo, y lo dice desde la prudencia y la humildad, porque es consciente de que, cuando tocas cosas que sufren otras personas, es muy fácil hablar, pero estás invadiendo terrenos que ellas viven en primera persona.

Es el hombre el que ejercita ese poder, pero hay un sistema ideológico que se lo otorga. Y dónde más se ejerce es en las capas populares. Ahí se reproduce incrementada esa presión de la sociedad burguesa, se machaca más, se incrementa la explotación.

Resumiendo, por un lado reconoce que hay muchos elementos imperceptibles para el hombre: personales, familiares, etc; y ahí sí que es útil el grupo de mujeres que se organicen como vean y quieran. Por otro lado echa en falta el elemento de unión en el que todos estamos capacitados para pelear, eso sí que tiene que ser mixto: el engarce con la mujer trabajadora, la violencia como factor social objetivo, etc. Pone como último ejemplo el que el 8 de marzo haya dejado de ser el día de la mujer trabajadora: eso responde a una lógica del capital de romper el hilo de continuidad de las luchas democráticas de los trabajadores, de las mujeres, etc. Se quiere hacer desaparecer esos nexos como si nunca hubiesen existido.

Interviene ahora una de las compañeras autoras del documento 4. Va a intentar aportar a algunos de los temas que han ido saliendo durante el debate. Parte de la base de que el EEC pretende tener incidencia y ayudar a articular la lucha obrera. En esta linea, para trazar tácticas y estrategias específicas para la mujer trabajadora, para saber cómo dirigirse a ellas y saber qué problemas les afectan, cree que es necesario primero un trabajo previo. Es necesario el análisis del patriarcado y su influencia en las mujeres para que, al entrar en el movimiento obrero, no ocurra lo que ha ocurrido siempre: que una consigna obrera carezca de perspectiva de género y ésta perspectiva vuelva a caer en el olvido. Eso ocurre cuando no se ha trabajado convenientemente la cuestión de género y antipatriarcal dentro de nuestras propias organizaciones. Para articular un buen discurso hay que tener trabajada la interrelación de género y clase, conocer los problemas de la mujer trabajadora y estudiar posibles lineas de actuación; definir qué consignas y cuestiones queremos pelear en el movimiento obrero como mujeres.

Sobre el tema de las cuotas, menciona que el consejo de administración de las Koplovitz ha sido más nombrado que Alexandra Kollontai en las reuniones de antipatriarcado. Le sorprende que Koplovitz sea la persona a mencionar siempre cuando sólo el uno por ciento de los grandes propietarios de medios de producción son mujeres. Ante el hecho de que se señale siempre a una burguesa para machacar al movimiento feminista por el tema de las cuotas, desde su grupo aclaran que ellas no tienen cuotas pero sí estarían de acuerdo en marcarlas porque entienden que no es algo natural que las mujeres no estén en los espacios de dirección, aunque personalmente ellas no tengan el interés de estar en un órgano de dirección de una empresa. Si eso no es algo natural, hay que hacer por revertir esa estructura patriarcal que hace parecer como natural algo que no lo es. Como tampoco entiende como natural el que en la reunión presente haya más hombres que mujeres (aunque sea uno), y que eso debe indicar lo debilitado que está el movimiento obrero respecto a la cuestión de las mujeres.

Por último, cree que el grupo de trabajo no debería dedicarse a criticar otros feminismos que sí que se están moviendo y que han avanzado mucho teóricamente para no seguir espantando como han hecho muchas veces las organizaciones comunistas, que han dado lugar a que en muchas ocasiones las mujeres se hayan tenido que organizar autónomamente porque no se las ha querido dar una respuesta, porque se las ha acusado de dividir el movimiento obrero. Lo que hay que hacer es desarrollar el feminismo de clase y articularlo y, más adelante, ver si es posible hermanarse con otros movimientos feministas desde la horizontalidad y desde el respeto absoluto.

Por último, añade que el patriarcado lo entienden como un sistema de opresión que no pueden tratar de una manera individual, puede haber hombres más machistas y otros que no, pero el patriarcado asigna a los hombres unos privilegios por ser hombres, otra cosa es que hagan o no uso de ellos. El hecho es que esos privilegios están asignados de una manera que vertebran toda la estructura social y económica. En base a eso, no se puede individualizar una cuestión que es sistémica y estructural. Hay mujeres que son de una manera, otras de otra, y no se pueden categorizar como un sujeto único, pero sí un sujeto político tanto hombres como mujeres. Hay que ver cómo estudiarlo para poder darle una respuesta científica.

Pide la palabra un compañero. Quiere aportar a la intervención de una compañera acerca de la organización de la mujer dentro del EEC. Ella lo ha planteado como una cuestión transversal, no apartada. Al compañero eso le parecería una situación ideal, lo que pasa es que él hoy por hoy no lo ve realmente posible. Poniéndose él el primero, supone que habrá muchos hombres que no sean conscientes de determinados aspectos, más o menos sutilezas, al no ser las víctimas del sistema patriarcal, o al menos las principales víctimas. Mientras esa transversalidad no sea posible, sí cree que podía ser útil un espacio aparte, siempre con la intención de avanzar en convertirla en una cuestión transversal.

Sobre el tema de los privilegios de los hombres en el patriarcado, no está totalmente de acuerdo con un planteamiento hecho con anterioridad; considera que sí puede haber tipos de hombre que exploten al máximo ese sistema en su provecho, pero hay muchos hombres que, de una manera o de otra, también han sido víctimas tanto de no poderse desarrollarse de una forma espiritual, de acuerdo a su sensibilidad, precisamente por la prevalencia de determinados valores con los que nos han machacado desde que hemos nacido. Pone por delante que en absoluto puede ser comparable la situación de víctima de un hombre frente a una mujer en un sistema patriarcal, pero que tampoco es exclusivo.

En cuanto a un posible nexo común entre los documentos, se plantea en todos que una sociedad sin clase, una sociedad socialista, sí crea unas condiciones mejores para conseguir la emancipación de la mujer. En cualquier caso, él lo considera una condición necesaria pero en absoluto suficiente, porque el patriarcado está instalado en una superestructura, son valores culturales que han existido en distintos sistemas de organización económica y social. Qué el sistema socialista es más propicio, entiende que sí, que es suficiente, en absoluto.

Interviene un nuevo compañero. Comienza diciendo que, por su edad, cree que puede meter la pata y decir algo inconveniente. Él cree que la contradicción principal sigue siendo el capital y el trabajo. No está de acuerdo con el nombre de género, para él existe algo muy concreto que es la mujer trabajadora, como puede ocurrir, en otros países, con la explotación laboral de niños. Entiende que haya un nivel de sensibilidad mucho mayor ahora porque el sistema capitalista nos ha ido venciendo al movimiento obrero y éste último acepta en su seno contradicciones impuestas. Pero aceptar ahora en nuestro interior una división, que es lo que piensa que se está planteando, no lo entiende; él cuando habla de trabajadores está pensando en una mujer y en un hombre. Cuando él militaba en organizaciones comunistas hombres y mujeres eran camaradas, y había el mismo trato, y piensa que de eso es de lo que se trata.

Cree que en la discusión que se está desarrollando se está mezclando explotación y elementos culturales, con éstos últimos puestos en predominio. Hay que centrarse en la explotación empresarial. Piensa que si estamos intentando introducir una discusión teórica paralela en el EEC, estamos errando. El EEC acepta todo tipo de debates, desde la contradicción más tradicional hasta la más novedosa, pero debe hacerse en conjunto entre hombres y mujeres. Piensa que el debate tal y como se está planteando está impuesto por la superestructura del capital.

Toma la palabra otro camarada. Cree en la conveniencia de que haya un grupo de la mujer porque comparte con un compañero que intervino antes la idea de que hay cosas que se pasan de sistema a sistema y una de esas cosas son los problemas específicos de la mujer, llámese patriarcado. El socialismo puede propiciar un trato igual pero no lo garantiza.

De el texto 2 comparte la idea de que él no tiene que apoyar que haya mujeres en los puestos de dirección de empresas de igual forma que no apoya que haya hombres en los puestos de dirección de empresas. Tanto si le explota una mujer como si le explota un hombre, lo considera un enemigo de clase. Un feminismo de igualar el número de jefes y jefas lo considera desviado de la búsqueda de una sociedad como la que él desea.

En cuanto al debate de si el grupo de mujeres debe ser sólo de mujeres o mixto, él no tiene una posición definida. Pero piensa que, si el grupo pretende tener una influencia global, a él una charla como la que se está manteniendo y en la que él puede participar le sirve para aprender cosas que él no sabía, cosas en las que ahora piensa que debe profundizar, etc. Se teme que, si separamos a la gente desde el principio, se produzca una reacción opuesta a esta. En cualquier caso, considera su intervención más de plantear las dudas que él tiene que de dar una opinión ya tomada.

A continuación interviene una camarada que ha intervenido en el texto 4. Considera que los términos se están confundiendo, ya que su texto no plantea la fragmentación. No se trata de separar, se trata de quién dirige la lucha. Se trata de crear ellas mismas los términos teóricos en los cuales se debe definir el debate. La lucha de los obreros la dirigen los obreros, la lucha de las mujeres la dirigen las mujeres. Tienen que analizar y decidir ellas los aspectos en los que las afecta el patriarcado, si es en aspectos familiares, en los aspectos económicos -dentro y fuera de las empresas- y en la división sexual del trabajo, aspectos donde ellas están definidas como oprimidas y no opresoras.

El sistema económico imperante, el capitalista, se basa en la explotación de ellas como mujeres. Hay una cuestión real, y es que existe un modelo de familia en el que, desde un punto de vista marxista, las mujeres son fundamentales para reproducir el modelo capitalista. Los niños, a los que se refería un camarada con anterioridad, son responsabilidad de la madre.

El hecho de que ellas cobren menos no puede considerarse una cuestión cultural, es una cuestión económica: ellas asumen los cuidados familiares, eso repercute en contratos a jornada parcial; ellas tienen más bajas, etc. Si quieren terminar con todo tipo de opresión, también hay que eliminar la familia tal y como está planteada. Esa fue una lucha que se llevó a cabo en la Unión Soviética, y liderada por las mujeres. Se inició incluso desde antes del estallido de la revolución, cuando las mujeres obreras salieron a la calle a reivindicar el pan, el trabajo y la libertad. Ellas no separaban, eran un sector obrero de mujeres organizadas. El día internacional de la mujer trabajadora fue promovido en un congreso de mujeres socialistas en el que solamente participaban mujeres. En aquellos momentos todas estas mujeres no se sentían excluidas, y no hay motivo para que lo hagan en el encuentro comunista.

Quieren analizar desde un punto de vista marxista el origen del patriarcado, frente a un matriarcado del que no hay evidencia histórica a gran escala; quieren ver la influencia del imperialismo en la mujer, tema que se trata siempre de modo anecdótico; etc. Son temas que, o tratan las mujeres, o nunca se abordan. Las conquistas históricas de las mujeres se han producido cuando las han dirigido ellas mismas.

En cuanto al tema de las cuotas, cuando quieres que un colectivo oprimido salga de esa opresión, cuando quieres que las mujeres se organicen, las cuotas no deberían ser un tema fundamental si todo el mundo estuviera en la lucha antipatriarcal; pero si no es así, son una herramienta útil. Si las mujeres están en las reuniones en segundo plano, quedan tuteladas por la opinión que tienen los hombres acerca del patriarcado. Un espacio donde se pueda discutir cómo afecta el patriarcado a las mujeres tiene que estar definido por las mujeres, con su plena participación y en un ambiente en el que se puedan sentir cómodas, sin tener que justificar en cada momento su pensamiento o su análisis político.

Las cuotas también en el terreno laboral como ayuda para romper la dualidad “hombre trabajador-mujer en casa”; cuotas en la función pública, ayudas estatales a la crianza, derechos reproductivos universales y realmente gratuitos. Si queremos crear un espacio que sea realmente comunista que analice la opresión en todos los ámbitos sobre las mujeres, ellas deben ser las que dirijan esa lucha para plantear otro tipo de sociedad. Si no, no se puede plantear alternativa al patriarcado.

Interviene ahora un compañero. Espera que no se entienda su intervención como una separación de intereses mujeres-hombres, de la misma manera que la intervención de la camarada que abrió el acto, autora del texto 2 y que criticaba la deriva burguesa de algún tipo de feminismo, no fue entendida como un acto de dar “la razón” a los hombres. Al compañero le preocupa lo claro que tenemos lo que significa el ciudadanismo como caballo de Troya dentro de la clase trabajadora y cree que no tenemos claro lo que significa la teoría del feminismo burgués contra los intereses de la mujer y del hombre trabajadores.

Cuando antes se explicó la valoración sobre lo que aportaba el texto 4 a los recibidos con anterioridad, se uso tanto una explicación de fusión de ideas, como una cierta réplica a la enmienda a la totalidad o texto 3. El compañero cree que más hubiera valido incidir en el documento original enriqueciéndolo, puesto que se está de acuerdo con el, que centrarse en una enmienda. Eso hubiera hecho al documento original más fuerte ideológicamente. En cualquier caso, al ver los textos 1 y 4 él percibe el discurso representativo de la corriente mayoritaria del feminismo. Lo que para cualquier comunista es una contradicción central, como es la contradicción capital-trabajo, se convierte aquí en un elemento absolutamente secundario. Y lo que aparece como la contradicción hombre-mujer hace un paralelismo como si fuera capital-trabajo; es decir, el antagonismo hombre-mujer a través del discurso sobre el patriarcado.

El camarada lee una cita de una escritora feminista marxista, Lindsey German: “el éxito de la teoría del patriarcado se debe a que cada cual puede interpretarla a su manera, prospera en las impresiones y sentimientos tan queridos por sectores del movimiento de las mujeres sobre lo que son los análisis materiales”. El interviniente interpreta que prospera el componente mágico de la palabra sobre el componente científico, el análisis material que sería el análisis marxista.

Según el interviniente no podemos hablar de patriarcado sin referirnos a su propia etimología de origen, es decir, el patriarcado no se entiende sin la figura del patriarca. Nace con la división del trabajo, según explica Engels, pero más allá de la primera acumulación, no se entiende sin el concepto de familia. La familia patriarcal es una familia extensa, que agrupa a varias generaciones, es una familia en la que la figura del pater familias integra también a los esclavos, las mujeres le pertenecen al patriarca, al igual que el resto de miembros de la familia. En ciertas circunstancias la mujer viuda ocupa el lugar del patriarca pero la representación de la estructura patriarcal se mantiene.

Frente a esto, la familia de hoy día tiene unas características distintas: es una familia nuclear, es una familia que tiene una paulatina individualización de sus miembros y de sus roles. Es una familia que se ha quedado, más que como transmisor de valores, como de solidaridad económica entre sus miembros. Dentro de esa familia actual la mujer va adquiriendo roles sociales propios y entidad jurídica, además de protagonismo social también en el mundo del trabajo. Es verdad que aún mantiene rasgos patriarcales, pero el compañero lo achaca a que toda formación social deja restos en la posterior. Como deja restos, hay componentes patriarcales en la relación hombre-mujer, hay valores patriarcales, etc, pero no vivimos bajo un patriarcado. Cree que se confunden los conceptos patriarcado y patrilineal por influencia de la sociología norteamericana burguesa, que presta mucha atención a este tema porque allí la mujer al casarse pierde el apellido.

Nos ofrece una serie de datos para intentar demostrar que la estructura de la familia en España es distinta. Los hogares unipersonales representan en nuestro país el 24,8% en 2014, y ahí el camarada ve poca estructura patriarcal. En el 21,6% son hogares de pareja sin hijos, en los que nos son tan acusados los problemas de reparto del trabajo. El 9,6% de los hogares son monoparentales y el 0,8% son parejas del mismo sexo. Aunque los valores machistas se pueden transmitir en hogares de cualquier tipo, el compañero defiende que los nuevos cambios de familia significan también transformaciones de valores.

En cualquier caso, si el patriarcado es algo eterno, que nace con la división del trabajo y se ha mantenido hasta hoy, el compañero plantea un problema: explicar cómo es posible que en un periodo tan extenso que ha atravesado desde la división sexual del trabajo en la agricultura, al esclavismo, al feudalismo y al capitalismo, siga todavía dominando. Le preocupa más la conclusión posterior, que sería la negación de que pueda haber una transformación social: si el patriarcado dura tanto tiempo, lo que está negando es la posibilidad de que pueda haber un cambio social y salir de ahí. Hablamos de la mayor parte del tiempo de existencia de la humanidad, y se le opone a la idea de superación de las opresiones.

En este punto engarza con la distinción entre opresión y explotación. En la categoría marxista, hablamos de algo de lo que se extrae plusvalía, y la plusvalía sólo se produce si por medio hay un salario y se pone en venta la fuerza de trabajo; en otros casos hablamos de opresión.

Sigue viendo el componente ciudadanista en los dos documentos, el 1 y el 4, y cree verlo corroborado con las intervenciones de las camaradas que lo han redactado. En concreto, el hecho de que no se critique al feminismo burgués es negar las contradicciones que existen entre mujer burguesa y mujer trabajadora; dentro del feminismo también hay clases. El discurso del techo de cristal es un discurso claramente reformista: estaremos por que dentro de lo público haya igualdad de cargos a todos los niveles, pero a nivel de empresa privada a la clase trabajadora le importa poco tener un jefe o una jefa en el consejo de administración. También le ha llamado la atención una mención hecha al uno por ciento, otro elemento típico del discurso ciudadanista. Ese uno por ciento hace referencia a la plutocracia que está en todo lo alto, pero ese porcentaje ignora a todos los opresores que están en medio. El camarada prefiere no hablar en término de número, sino en base a relaciones sociales de producción: capitalistas-trabajadores. Eso es la esencia de lo que significa una visión marxista de la lucha de clases que es el motor de la historia. En la misma linea del uno por ciento, tampoco le parece apropiado el término empoderamiento. Recomienda un texto de una compañera de la CNT en el que explica cómo ese término nace en los despachos de recursos humanos de norteamérica para romper la contradicción capital-trabajo.

Ha mencionado matices lingüísticos, pero la esencia para él es que el documento 4 y el 1 están en el contexto que acaba de criticar. Si la centralidad no está en la clase, y además se complementa con las opresiones hombre-mujer, él considera que se ha invertido el orden, que lleva a un feminismo que no es el de una organización comunista, que es de otro tipo de corriente.

Toma la palabra una compañera. Enlaza con la última frase del interviniente anterior y señala que ese es el problema; ese es el problema de que las feministas, no es su caso, se hayan separado del comunismo y de los planteamientos marxistas que no se cumplen. Las mujeres no pueden esperar a la liberación de la humanidad para liberarse, porque ellas son humanidad, son la mayor parte de la humanidad, son quienes sostienen a la humanidad. No por el asunto biológico de llevar a término un embarazo solas, que también, pero es que hay un hecho fundamental: la ideología se hereda, y la clase obrera no somos impermeables a la ideología. La transmitimos con las actitudes, con la vida cotidiana, y nos estamos olvidando de la vida cotidiana. La vida cotidiana es la que domina todo, no solo el hipotético trabajo, o las mujeres que trabajan y las que no; el hecho es que las mujeres trabajan de entrada. Le pide al compañero que se olvide de las mujeres burguesas, de la plutocracia, etc. Las mujeres están destinadas al trabajo, y al trabajo físico, al trabajo duro. Empieza porque la biología te pone ahí, pero continúa con que la maternidad, se realice o no, te obliga a tener que alimentar a una serie de criaturas y ya, por extensión, alimentas al resto de la tribu, del clan o de lo que sea. De alguna manera, la mujer es la clase trabajadora dentro de la familia, es realmente la clase oprimida.

El que tus relaciones se lleven mejor o peor como circunstancia o como momento histórico, no es lo que aquí vamos a discutir, porque eso es anecdótico. La realidad es que se transmiten una serie de estructuras mentales muy arcaicas que reproduce nuestro cerebro y superar eso va muy lento. Ese es el motivo que explica lo que el compañero se preguntaba antes: ¿por qué pervive el patriarcado? Pues porque pervive inconscientemente, y porque inconscientemente lo transmites. El camarada lo percibe como algo natural cuando desde la piel de las mujeres no se percibe como algo natural.

Hay una necesidad de plantear esto. La compañera cree que se puede resolver muy fácilmente: tiene que haber un pequeño núcleo de discusión feminista, entre mujeres, que lleve la lucha feminista y que la exponga dentro del EEC, que la discuta con los compañeros. No quiere decir que no puedan aportar los compañeros, que tengan que coger todo o nada, pero asegura que hay sensibilidades que no las puedes notar si no has nacido en la piel de una mujer. Las mujeres de más edad han vivido el que se las trate como un animal reproductor, no les importa nada tu salud mientras puedas reproducirte, mientras puedas producir. Todo el trabajo basura está destinado a las mujeres, el paro también, el techo de cristal y el suelo de hierro, la exclusión de los trabajadores masculinos que se consideran con más derecho a un trabajo, lucha obrera entre obreros. Eso es algo que las mujeres perciben; los hombres también: unos se callan, otros están de acuerdo, otros no. Ese es el día a día cotidiano de las mujeres.

Toma la palabra otra compañera. Comienza refiriéndose al nombre actual de la comisión de género, un nombre que no le gusta porque considera completamente abstracto. Coincide con la camarada que abrió el acto en llamarla comisión de feminismo, sin más. Cree que es lo que quieren y lo que buscan.

Se refiere a una intervención de un camarada anterior que hizo mención a los niños trabajadores, y piensa que no hay motivo para mencionarlo en el debate de hoy. No entiende porqué lo ha incluido aquí, hoy, en este debate. Por supuesto que es una explotación, pero no es de las mujeres, es del capital. Es otra lucha, y que duele especialmente si eres madre, pero no es el momento de tratar ese tema.

Tampoco le gusta la palabra patriarcado, prefiere usar el término machismo a secas. Pone el ejemplo de su pareja, que ha colaborado con la crianza de su hija aportándolo todo, pero al que considera con restos machistas, como está segura que ocurrirá con todos los hombres de la reunión.

Coincide con la última compañera que habló en la consideración que se tiene de ls mujeres en el trabajo. Ella participa codo a codo en el trabajo y en todas las reivindicaciones, pero entre sus compañeros es “la tía”, no la compañera. En el trabajo ellos hablan de fútbol y cuando llega la hora de hacer huelga ninguno puede hacerla porque “no pueden perder un día de sueldo”. Por otro lado, ellas consideran el feminismo como algo anticuado, algo que no se lleva porque las mujeres ya tienen derechos. Y cuando luchas por ello te tachan de radical. No les digas que eres marxista, comunista o que eres feminista. Podemos para ellos es extremismo total. Ahí es donde tenemos que luchar. Hay que coger a una compañera y plantearle si no se ha sentido nunca explotada.

En cuanto al tema de las mujeres en puestos de dirección, ella tiene la experiencia actual de tener una jefa. Considera que la situación es la misma para el trabajador. Pero tampoco le interesa, a ella le interesa el feminismo de clase, el que vive ella en su calle, en su casa, donde se viven situaciones de machismo. Es interesante debatir, pero al final el feminismo de clase se hace en la calle, entre las obreras. Por ese motivo tampoco apuesta por el nombre para el grupo de “mujer trabajadora”: considera que su jefa es trabajadora -y curra mucho- pero no la incluye en su lucha de clase ya que es una mujer burguesa de posición y de familia.

Interviene ahora un compañero. Considera que el debate es muy interesante porque está saliendo todo, todo lo que se ha planteado en el espacio y también lo que hay fuera de él. Precisamente cree que por eso merece la pena que exista el espacio de mujer, porque hay que discutir, hay que enmendar, hay que sacar los conceptos, etc. Cree que los conceptos a veces se interpretan mal: la existencia de ese espacio no es una división, eso lo sería una organización de mujeres al margen del conjunto de la clase. Lo que sí entiende es que el espacio es el elemento que permite la discusión, como lo ha demostrado el debate de hoy, donde están saliendo distintas formas de entender un problema que tenemos del conjunto de la clase. Considera que muchas veces el poco tiempo que hay por intervención obliga a elegir un ejemplo y muchas veces no se llega a aclarar su elección. Así, un camarada anterior mencionó como problema la separación de niños y niñas en algunos colegios religiosos. Si nos quedamos ahí, ¿estamos reivindicando que no exista esa separación?, pues sí desde el punto de vista del derecho democrático; pero desde el punto de vista del derecho de clase tenemos que reivindicar que no existan los colegios concertados. Si a cada uno de los problemas que tenemos le metemos el matiz de clase, analicemos cada problema para ver donde está el planteamiento de la reivindicación democrática y dónde está el punto de vista de la reivindicación de clase.

En el terreno laboral, para la mujer hay más derechos en el ámbito de la empresa pública que en el ámbito de la empresa privada, pero es verdad que una empresa privada nunca va a tolerar que una mujer, mientras exista el capitalismo, tenga los mismos derechos que se dan en el ámbito de la administración. ¿Cómo lo consigue? No tiene que negar ningún derecho: lo hace en la práctica. La práctica es los contratos a tiempo parcial; el contrato a tiempo parcial es un contrato especialmente ideado para ser usado en mujeres, porque el empresario necesita devaluar el salario. Necesita devaluar el salario en el conjunto de la clase, ¿y cómo mete una cuña para devaluar el salario?, pues creando el contrato a tiempo parcial. ¿Cómo hace el empresario para despedir a la mujer embarazada? Pues diga lo que diga la Constitución o el estatuto, ahí está el contrato temporal para hacerlo.

Hagamos de los casos que vivimos en el día a día, hagamos la reivindicación explicando no solamente que la mujer no puede ser despedida cuando está embarazada, sino cómo el capital lo aplica todos los días de una forma sistemática y constante para que las mujeres, que muchas tienen asumido el rol machista, entiendan esa explicación. Y para que el hombre entienda que la mujer no es “un complemento” que ayuda en el mantenimiento del ingreso económico familiar. Demos siempre explicaciones desde un punto de vista de clase para que se entienda como una misma reivindicación afecta a una mujer que está fuera de la contradicción capital-trabajo -como cuando dice Esperanza Aguirre que ella también es feminista-.

O cuando hablamos del concepto de familia, de familia burguesa. Las leyes son continuamente desarrolladas para que esa situación se siga dando. El concepto de matrimonio es el concepto que mete el capital para que esa fórmula se convierta en la herencia; es un rol y su forma de desarrollarse. Hablemos de la familia amplia fuera del punto de vista de matrimonio, de la familia de derecho libre que se pueda conformar como ella decida.

Hace referencia a cuando el último compañero masculino que intervino enumeró tipos de familia según las estadísticas. Para el interviniente actual el concepto de familia va mucho más allá. Esos tipos que se mencionaron están impregnados del modelo de familia actual y del machismo que nos ha calado.

Así que considera útil el debate, pero cree que después del debate tenemos que sacar un mínimo de conclusiones para la acción, aunque sean mínimas. Si reproducimos este debate y no concluimos en cosas que nos permitan actuar al salir del debate estamos constantemente en la discusión. Es bueno releer a las marxistas clásicas. Conozcamos también toda la discusión que se ha dado desde mediados de los años 70 que ha dado pie, desde la negativa de un planteamiento de clase y renegando del marxismo, a toda la teoría de después. Hoy en día hay muchas mujeres muy famosas como Ana de Miguel o Yayo Herrero que tienen un discurso muy ambiguo desde el punto de vista de clase. No tienen un discurso de clase y, sin embargo, hablan constantemente del tema de la mujer. Y, como no, conozcamos también a las nuestras, a muchas mujeres actuales que escriben sobre este tema. Pero sobre todo, que todo este debate no nos evite sacar unas conclusiones.

Cree que la conclusión mínima que debiera sacar la asamblea de marzo sería un plan de actuación, de actuación política, aunque sea sólo en cuatro o cinco aspectos básicos, pero que nos permitan empezar a intervenir. No cree que haya que intervenir contra las organizaciones feministas y, por el contrario, sí está de acuerdo con la última camarada en hablar en que hay que ver como actuar en el día a día. Eso es lo que nos dará la pauta de actuación. Pero siempre pongamos a cualquier reivindicación, si es posible, el análisis de un planteamiento de clase, para que veamos dónde está la reivindicación democrática, digamos feminista light, y dónde está la reivindicación nuestra. Eso sí que va a ir generando contradicción en el capital. No es lo mismo pedir el derecho al aborto, que es una reivindicación democrática, que hacerlo desde la sanidad pública; ahí hay un elemento de clase que es el que te condiciona. En todas las reivindicaciones hay un hecho de clase que está percutiendo, pero a veces no lo vemos. No porque con eso vayamos a acabar con la opresión del capitalismo: si no es posible arreglar la contradicción capital-trabajo desde dentro del capitalismo, tampoco vamos a poder acabar con los problemas de la mujer dentro del capitalismo. Es imposible porque el capital te lo va a negar. Incluso dentro del socialismo tampoco. En la parte primera de la Revolución de Octubre, cuando analizan una serie de derechos, y vemos después la evolución posterior cuando empieza a degenerar, cuando llega la II Guerra Mundial y hay mujeres que analizan el rol que aconseja la URSS después de la guerra, argumentando que la mujer tenía que volver a quedarse en casa para parir porque había que aumentar la población.

También tenemos a veces degeneración de nuestro discurso. Pero una cosa es que lo constatemos y otra cosa es que eso nos lleve a no llegar a ninguna conclusión. Cree que es bueno retomar los informes, estudios variados que hay desde nuestro campo, pero implementemos una política práctica concreta. Cree que el espacio es posible y hay que solventar ahora, dentro de un mes o dentro de un año, el cómo lo hacemos.

Interviene ahora la camarada autora del texto 2. Respondiendo a una intervención anterior, cree que el debate feminista no viene impuesto desde la superestructura del capital; refleja una reacción frente a siglos de opresión. En todo caso, el feminismo capitalista puede que sí, pero el feminismo de clase no, y es así desde la I Internacional, si no antes. Es el grito de desesperación frente a la violencia sistémica padecida durante siglos. Hay una razón estructural para que exista un debate en torno al feminismo, no es un capricho del aparato ideológico del capitalismo, por mucho que factores de este tipo puedan entrar en juego. El capitalismo aspira a manipularnos y a dividirnos, y una de las lineas de división es la de hombres y mujeres dentro de nuestra clase. Y eso es lo que hay que evitar, propiciando un debate como el que se mantiene.

Para la compañera, el modo de funcionamiento ideal sería la transversalidad. Cree que de todos los análisis que se hicieran de todas las comisiones tendría que haber una perspectiva feminista. Lo que no quita para que crea necesario tener un espacio para que las mujeres puedan debatir, analizar las corrientes que hay dentro del feminismo, lo que el feminismo representa, etc. Problemas de confusión que han sido impuestos por la reacción pos-moderna.

Cree que ese espacio no debe ser exclusivo de mujeres. Los hombres que quisieran participar dentro de ese espacio podrían ser bienvenidos. Esta participación o no de los hombres ha sido un motivo de división dentro del movimiento feminista. La compañera piensa que es interesante que haya hombres, y piensa, como ha apuntado un compañero anteriormente, que el machismo no tiene porqué beneficiar a todos los hombres de la misma manera. Por eso no cree necesario que sea exclusivo, aunque sí mayoritariamente femenino. Lo que vuelve a recalcar es que no le gustaría que se llamara de género, pues sería volver a caer en la asimilación género-mujer: los hombres también son género. Lo mismo que se opone a que a la violencia contra las mujeres, violencia sexista o violencia machista se la llame violencia de género. Eso es un eufemismo. Es una palabra suave, una palabra dulcificadora para aminorar la carga dramática que tiene esa violencia. Lo mismo que se opone a que la violencia machista se circunscriba al ámbito de las relaciones personales, porque la violencia machista se extiende cotidianamente fuera del ámbito doméstico. La violencia sexual es un hecho en todas sus vertientes, desde el abuso, la violación, la prostitución obligatoria, la trata de blancas, la violencia contra las mujeres como arma de guerra, etc.

Cree que nuestro feminismo debe ser un feminismo enmarcado dentro de la lucha de clases. La mayoría de las mujeres pertenecen a la clase trabajadora igual que la mayoría de los hombres. Lo cual es un motivo más para tener el espacio dentro, pues muchos hombres trabajadores no se dan cuenta de que existe una opresión específica sobre las mujeres, opresión que hombres y mujeres ayudamos a reproducir en la educación cotidiana de nuestros hijos. Opresión que también al sistema capitalista le interesa reproducir a través de determinados mecanismos. Debemos ser lo bastante inteligentes para darnos cuenta de cuáles son esos mecanismos psicológicos y materiales y combatirlos. No es posible construir el socialismo si no acabamos simultáneamente con las opresiones de sexo, raza o de orientación sexual fundamentalmente.

La compañera no está de acuerdo con el tema de las cuotas, ni dentro ni fuera de nuestra clase. Cree que la participación de las mujeres en los espacios públicos -la reunión que se está desarrollando es un espacio público- es una cuestión de educación y, por supuesto, tenemos mucho camino por delante. Pero tampoco podemos forzar la realidad. No sabe cómo funcionarían las cuotas dentro del ámbito de las organizaciones obreras, pero sí estamos viendo cómo funcionan las cuotas en otros ámbitos. Las cuotas funcionan para poner a la esposa de, a la amante de, a la hija de, a la sobrina de en el puesto que corresponda. Las cuotas y las listas cremallera ponen a muchas mujeres de puro relleno. ¿Cómo aplicar las cuotas dentro de nuestro ámbito? Ese es otro debate interesante que habrá que tener. En cualquier caso, más que por las cuotas ella está por hacer una labor educativa. Como problema añadido, la compañera avisa de que, tal y como se están poniendo las cosas en el capitalismo, con una vuelta a relaciones laborales que creíamos olvidadas, las mujeres van a estar más explotadas todavía de lo que han estado hasta ahora. Va a ser muy difícil poder sacar a muchas mujeres del ámbito doméstico para que puedan participar en los espacios públicos.

También le gustaría que hubiera tiempo para poder entrar en la discusión que hubo antes sobre la existencia o no del matriarcado. Para ella, el matriarcado no es lo contrario de patriarcado. No es el poder de la madre sobre los demás. La verdad es que sobre el origen de las sociedades humanas casi sabemos menos que sobre el origen del universo.

Sobre el tema del empoderamiento, coincide con el camarada que lo señaló en que entra dentro de la instrumentalización que se ha hecho del concepto de género. Todo lo de la cuestión del género, la perspectiva de género, el empoderamiento, son parte del feminismo de clase burguesa. Las únicas que se pueden empoderar son las mujeres de determinados estratos sociales, no todas.

Toma la palabra una de las autoras del texto 4. Espera que haya más días para el debate, porque se quedan muchas cosas en el tintero.

En el socialismo, con la toma del poder y de los medios de producción por parte de la clase obrera, no significa que hayan desaparecido las clases sociales, sino que es la dictadura del proletariado la que va a terminar con las clases sociales. Si en este ámbito partimos de la base de que va a hacer falta esta dictadura del proletariado para llegar al comunismo efectivo, con otro tipo de opresión, esto quiere decir que no se va a llegar de manera inmediata en el socialismo al fin de la opresión de género. Por eso entienden que la lucha tiene que ser ya y ahora. Hay que sentar las bases que permitan a las mujeres reivindicar, exigir o imponer todos sus derechos en la etapa del socialismo. Pero tienen que ser ya trabajados para que las mujeres empoderadas -término que sigue reivindicando- puedan imponerlos. Si ningún sistema se derroca sin violencia, el sistema patriarcal tampoco lo va a hacer: el sistema patriarcal ejerce diversos mecanismos de control sobre las mujeres y, en última instancia, recurre a la violencia sobre ellas cuando lo considera necesario porque piensa que están avanzando demasiado. Y eso actúa tanto en el ámbito doméstico como en el ámbito público, institucional, etc.

Cree que el sistema patriarcal existe independientemente de que etimológicamente se le haya aplicado un nombre correspondiente a la época en que apareció. Ese pater y el patriarcado y el machismo derivados no han sido igual en todas las épocas históricas y se ha ido amoldando a las diferentes relaciones de producción. Ahora se da bajo las relaciones de producción capitalistas y, en nuestro caso, en un país imperialista, lo cual lo dota de unas determinadas características que no van a ser iguales que en la India ni las mismas que en China. Pero no deja de tener las bases principales que son la división sexual, la opresión hacia el género femenino y la devaluación de la palabra, los cuerpos y la fuerza de trabajo de las mujeres. Además, ha mostrado una gran capacidad de amoldamiento a las relaciones de producción de cada época y no ha desaparecido en ninguna. Si, como decía el compañero, está presente desde el inicio de la historia, cuan más fuerte deben organizarse las mujeres para acabar con él. Y cuan importante sería para la humanidad y sus luchas el que la mujer pudiera liberarse de una losa así.

No le gusta hablar a título individual, porque entiende que no se puede analizar la sociedad desde ese punto de vista. Ella vive sola y el que una mujer viva sola y tenga la libertad en esta sociedad de hacerlo así, no significa que esté libre de patriarcado en todos sus actos, en su socialización e incluso en como ella se entiende a sí misma y se expone ante los demás. Tampoco olvidemos que las capacidades de poder vivir solas de las mujeres occidentales se sustenta en gran medida de las relaciones de explotación con mujeres de los países colonizados. Desde un punto de vista internacionalista también hay que tenerlo en cuenta.

Entiende que no hay plusvalía en el sentido clásico marxista ya que no hay un salario, pero sí que entiende que se está extrayendo un tipo de plusvalía del trabajo de las mujeres en tanto que salario ahorrado al estado. Entendiéndolo así, tanto los hombres como el estado han sacado plusvalía del trabajo doméstico que han realizado las mujeres.

Quiere precisar que su visión es de clase y que el tema de las cuotas en las empresas o en los puestos de dirección es algo en lo que no entra, pero sí que critica que se ponga el punto de mira siempre en ese feminismo que lo reclama para criticar por extensión a todos los feminismos. Igual que no se mete todo el anticapitalismo en el mismo saco, no entiende porqué todos los feminismos se confunden y no se hacen las debidas distinciones. Cree que no debemos malgastar el tiempo en criticar al feminismo, sino que lo que hay que hacer es desarrollar la propia linea feminista. Ya se criticará el trabajo de otras mujeres cuando el propio esté hecho.

Por último, quiere precisar que, aunque están de acuerdo en considerar como la contradicción principal la de clase, también es verdad que las mujeres desgraciadamente sufren en muchas ocasiones su opresión como una contradicción principal y en muchos aspectos vivida con mayor crudeza. Eso hace, y no lo olvidemos, que muchas mujeres tengan su primer contacto con el movimiento revolucionario a raíz de su principal opresión y a través del feminismo. Darles la espalda y no considerarlas o considerarlas pequeñoburguesas le parece un error de bulto.

Toma la palabra a continuación un compañero. Él aborda el tema de la problemática real de la mujer desde el punto de vista de la necesidad de vincular a todos los sectores explotados en la revolución socialista y en la dictadura del proletariado. Lo hace con el convencimiento de que la dictadura del proletariado no va a solucionar ese problema desde el primer momento ni muchas ideas de la clase. Pero eso no significa postergarlo porque es hoy cuando una mujer trabajadora es discriminada, es hoy cuando una joven es agredida. Pero tenemos que huir de la rutina. Nosotros no somos los que tenemos que decirle a un palestino cómo debe de sentirse, o a un negro sudafricano, o a un inmigrante al que miran mal en el metro, o a un catalán, o a una mujer a la que discriminan. Nos cuesta encajar todas esas experiencias en el marxismo, porque la vida es mas rica que la clasificación marxista, pero si no hay casillero ya hecho dentro del marxismo, se hace un casillero nuevo. Y las mujeres tienen que decidir ahora dentro del EEC cómo plantean su tema.

En lo que no está de acuerdo él es en un comentario del texto 4 en el que se afirma que esto no se soluciona con la introducción en el mercado de trabajo. En lo que desde su punto de vista sí que tiene derecho a hablar él, en tanto que militante, el lazo está en el lugar de la mujer como mujer trabajadora, y ese aspecto sí es común. Esa es una cuestión mixta, que es la organización de la mujer en el sindicato, que ahí no se habla. Pero él dice que la mujer trabajadora tiene que sindicarse. Ese debería ser el elemento común y su ausencia, el fallo que él ve.

En el resto de cosas, respeto absoluto. Lo otro es dirigismo, es tutelar.

Interviene ahora un compañero para hacer una precisión. Piensa que este debate se está dando entre comunistas porque la burguesía ha introducido en nuestros debates su ideología. Nosotros interiorizamos parte de ese discurso que nos viene dirigido, no podemos evitarlo porque formamos parte de una sociedad capitalista, la cultura que tenemos es la cultura capitalista. Es desde ese punto de vista donde él dice que la superestructura nos viene dada, no el hecho histórico. Él no cree que heredemos una serie de valores, sino que los vamos acumulando a partir de nuestro trato con nuestros padres, hermanos, círculo social, etc.

Toma la palabra ahora una camarada que no había intervenido aún. No está de acuerdo con el nombre de género. Género incluye a los hombres, e incluso hay hombres que se sienten oprimidos porque no cumplen el rol que les asigna el sistema. Si estamos hablando de temas de mujer y se va a abrir un espacio para la mujer, tiene que ser para la mujer, y trabajadora. Y este espacio tiene que hacer una labor con las mujeres de nuestra clase no solo de concienciación, no solo en cuanto a clase trabajadora, sino también en cuanto al rol que cumple dentro del sistema. De hecho, en el patriarcado -que ella identifica con machismo- quién ha transmitido y sigue transmitiendo muchos de los roles machistas son las mujeres. Existe machismo porque hay mujeres que asumen ese rol machista. Y si no empezamos a trabajar con las mujeres de nuestra clase que son trabajadoras, explotadas y, encima, machistas en el rol que asumen, poco podemos trabajar. Tiene que ser una labor didáctica, de trabajo junto a ellas, junto a las mujeres de nuestra clase exclusivamente. Poner el punto de mira en las mujeres y en la dirección de las empresas es un problema de las mujeres de esa clase, no nos incumbe a nosotros. A esos niveles las diferencias se difuminan y en el nuestro se concentra. Si Monica Oriol tiene problemas con los hombres de su clase, el problema es de ella, no es problema de la compañera porque no pertenece a su clase. En un espacio de encuentro comunista las mujeres comunistas se tienen que volcar en la práctica, como el resto de grupos de trabajo. Si no tiene reflejo en la práctica cotidiana va a ser un espacio de debate, de los muchos que hay, sin reflejo en el trabajo de base.

Toma la palabra un compañero. Una de las cosas que nos han llevado a que naciera el EEC era la lucha ideológica. Dar la batalla por que no siga penetrando más en nuestras filas determinados conceptos. Quiere ser claro. Él preferiría que no se usara el término feminismo de clase. Si no le vamos a dotar de contenidos, si no hay apelación a las situaciones de desigualdad, si no se explica qué significa ni se desarrolla el concepto, si no hay un análisis de la cuestión, si no se analizan las situaciones de opresión y de explotación de clase que sufre la mujer y si no hay propuestas, no lo utilicemos como una llave para colarnos toda una corriente ideológica que no es la comunista, que no es la nuestra.

Sobre las palabras. Las palabras a veces tienen una carga mágica impresionante. Son fetiches, son objetos que parece que se cargan de unas connotaciones especiales cuando suenan de una manera determinada, incluso la fonética parece que lleva un significado. Decir empoderar, plusvalía, patriarcado, parece que tiene una fuerza especial, pero realmente si tenemos que dar la batalla ideológica tenemos que ser entre otras cosas los comunistas lo suficientemente rigurosos en expresarnos dentro de nuestras categorías. Si vamos a utilizar la palabra plusvalía o explotación según el contexto nos interese, pues demos dos patadas a El Capital y sigamos con otra cosa. Con el máximo respeto, cree que hay que hacer un esfuerzo en estas cosas. Es un esfuerzo que al final reporta un beneficio. La batalla ideológica no pasa por que consigamos que todo el mundo hable nuestro propio lenguaje, pero sí por fortalecernos ideológicamente dentro de lo que somos: la corriente de pensamiento comunista.

Lo mismo que el feminismo dentro del socialismo es posible que no haya conseguido todas sus batallas, es posible incluso que se agudicen las contradicciones, la ventaja es que en el socialismo tenemos los trabajadores, los hombres y las mujeres, los resortes en nuestras manos. Por supuesto esto no significa en absoluto quitar los elementos que son fundamentales en otros órdenes del machismo que no pasan por la estructura de producción sino por las relaciones hombre-mujer, pero cada cosa en el lugar que le corresponde, porque a veces es muy posible que si no me muevo no sienta las cadenas y, como no me siento explotado de clase, pues a lo mejor sólo siento los micromachismos, pero la explotación de clase existe.

Interviene otro camarada. Con los conceptos y la terminología que utilizamos, cuando comenzó a leer el documento 4, en el primer párrafo ya no estaba de acuerdo, pero siguió leyendo. Pero es que justo de eso es de lo que hay que discutir, si no empezamos a discutir los conceptos para aclarar qué estamos diciendo cuando utilizamos una categoría o un concepto es imposible que lleguemos a conclusiones. Por ejemplo, una compañera usó antes las contradicciones primaria y secundaria, y es que a veces una contradicción secundaria se convierte en principal. Pero si no discutimos cuando utilizamos el concepto de contradicciones secundarias y contradicción principal no aclaramos de qué estamos hablando, muy mal podemos llegar a una conclusión. Justo por eso es necesario aclarar el proceso de cómo vamos a llevar la discusión para ir aclarando todos los conceptos. Cuando él lee “capitalismo y patriarcado son dos sistemas de opresión basados en la explotación” pues no está de acuerdo, pero lo quiere discutir. Para aclarar qué es explotación, que es opresión, etc. Incluso para discutir el concepto de contradicción principal y contradicción secundaria. Hablaba un camarada antes de Sudáfrica. Allí mientras estaba el apartheid, su primera contradicción no era de clase, era de raza, pero una vez llegados al sistema actual lo que ha salido a relucir es que sigue existiendo el racismo y la contradicción de clase porque lo que han hecho los ricos es utilizar a los negros pobres como forma de explotación.

Lo importante, lo que el camarada saca como conclusión es que están todos los temas encima de la mesa. Seamos capaces, si es posible, cuando se haga la asamblea de marzo de ver cómo todos estos conceptos que están aquí podemos ir articulándolos para implementar una política concreta. Hay dos documentos que no están extendidos al conjunto del EEC, propone que habrá que enviarlos junto con la crónica de la reunión y transmitir la inmediatez con la que se ha hecho la discusión.

Toma la palabra una compañera. La acción no puede comenzar por concienciar a las mujeres para que no reproduzcan los valores patriarcales, y además la que sufre la violencia machista es la mujer; las mujeres no se autolesionan. No se puede postergar el debate para cuando la mujer tome conciencia. ¿Cuando se le pide a los obreros que se organicen en un sindicato, eso quiere decir que tienen conciencia de clase? Lo duda. Cree más bien que se organizan porque tienen una reivindicación concreta. Hoy en día vivimos en esa realidad, pero nadie niega la necesidad de organizarse en un sindicato. No plantean que la lucha de las mujeres tenga que ir junto a los hombres para que estos se conciencien. A nivel personal te pueden asignar un rol social como hombre pero, desde luego, económicamente y socialmente un hombre no está en la misma situación que está la mujer y eso es innegable. Puedes tener una condición de controlador frente a tu pareja, puedes hacer lo que quieras, y no estarás en la misma condición que está la mujer; eso es negar evidencias reales.

Se cierra el acto recordando que el día 12 de marzo las reuniones de todas las comisiones van a ser paralelas e invitando a los camaradas interesados en este documento a inscribirse en su sesión.

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:

encuentrocomunista@yahoo.es