Boletín Rojo. 28 enero 2016

Boletín de información del EEC. 28 de Enero de 2016.

Boletín Rojo

del Espacio de Encuentro Comunista

No os lamentéis, organizaos

Crónica de la reunión de debate del documento de programa político

Tal y como hemos estado anunciando, ya han comenzado las sesiones de debate sobre los documentos que los grupos de trabajo presentaron en diciembre (podéis encontrar el calendario de próximas reuniones en la sección de convocatorias de este mismo boletín). El pasado domingo día 24 se celebró la sesión de discusión del documento de programa político. Este boletín va a estar dedicado practicamente en su totalidad a relataros la crónica de lo que allí se dijo.

El ambiente de la reunión fue relajado y amistoso a pesar de que la discusión no se quedó en la superficie de los temas. Si estás en Madrid en la fecha de alguna de las próximas sesiones de debate te animamos a que asistas aunque no tengas enmiendas preparadas.

El documento que se discutió y que es mencionado constantemente en la crónica es el que se envió por correo en diciembre. También lo tienes disponible aquí. Pasamos sin más a reproducir la crónica recibida.

Presentación

El pasado domingo 24 de enero tuvo lugar en la sede del sindicato co.bas la que es la primera de las reuniones de Madrid para hacer una discusión colectiva de los documentos de trabajo presentados en diciembre por los grupos de trabajo.

El grupo que elaboró el documento de programa político presentado en diciembre estaba compuesto por integrantes de varios puntos del estado. En el debate que tuvo lugar en Madrid estaban presentes dos de ellos. Tras elegir entre los asistentes a la reunión a los encargados de moderar y de tomar acta, los dos compañeros se repartieron la intervención inicial en la que ellos mismos señalaron las que consideraban lineas fundamentales del trabajo.

Introducción

Según su intención, el documento pretende dar una visión general de la situación actual del capitalismo y una serie de posibles lineas generales de acción política comunista. La primera sección intenta situarnos en el contexto de la crisis, de una crisis que se produce debido a la tendencia a la baja del beneficio capitalista pero que estalla en el año 1973 con la apariencia de una crisis del petróleo. Desde ese año, las pequeñas recuperaciones se ven jalonadas por recaidas continuas: crisis de la deuda de América Latina en el 80, México en el 94, “tigres asiáticos” en el 97, las .com en el 2001 y, por último, la que arranca como “de las subprimes” en EEUU en el 2007 y que aún estamos sufriendo. El capitalismo no remonta como lo ha hecho otras veces; las recuperaciones son cada vez más breves y los momentos de crisis, como está demostrando ésta, son cada vez más profundos y más largos. También trata la primera parte sobre la ruptura de la unipolaridad imperialista provocada por la caída de los regímenes comunistas. Donde parecía que iba a surgir una única potencia hegemónica, los EEUU, se produce un despunte de nuevos actores internacionales como China o Rusia que entran en juego como países capitalistas emergentes. Por último, se señala la importancia en estos momentos de los efectos de la desregulación del sistema financiero y de la amenaza que supone el TTIP a la soberanía de los países y a los derechos sociales y conquistas históricas de la clase trabajadora.

En la segunda sección, partiendo del análisis de la crisis capitalista y de las consecuencias sociales (se ofrecen cifras sobre la pauperación progresiva de la clase trabajadora) y del intento de la burguesía de recuperar su tasa de ganancia (acumulación por desposesión) se pasa a analizar otras crisis paralelas. Se hace hincapié en que siendo paralelas no son independientes a la crisis capitalista, ya que tienen como lógica la misma lógica del beneficio. Se refieren a la crisis energética, a la ecológica-medioambiental, a la alimenticia o a la crisis hídrica. Simultáneamente se produce una crisis de legitimidad política en la medida en que el estado del bienestar y las instituciones de la democracia liberal se habían unido como un todo indisoluble y la crítica reformista se ha dirigido hacia las instituciones intentando salvar el tipo al capitalismo. A esta situación se ha unido un fenómeno reciente: el capitalismo está propiciando la aparición de estados fallidos allí dónde no puede ejercer un control directo, siendo este el caso de Iraq, Libia o Siria.

Este escenario dibujado en las dos primeras secciones nos lleva a una apartado muy breve que habla de la necesidad del socialismo frente a la barbarie del capitalismo. El socialismo no es ya un escenario de igualdad y de auténtica democracia social, económica, política de los trabajadores sino en una necesidad de supervivencia de la humanidad.

Sigue un apartado en el que se habla de lo que es “izquierda sistémica” y sobre la necesidad de la lucha ideológica. Por izquierda sistémica se entiende aquella que parece aceptar el discurso de la lógica capitalista y que acelera su proceso de renuncia a cualquier lucha ideológica. Se recuerda cómo en ella ha penetrado el ciudadanismo, la ideología 15M, la visión de la desaparición de la contradicción esencial de clase trabajo-capital en favor de un “todos somos clase media”. El apartado incide en la necesidad de luchar contra toda esa involución ideológica. El discurso de la “mayoría social”, el que tiene como lema el del 1% frente al 99%, parece señalar como enemigos a los plutócratas de más alto nivel, presentando como víctimas a todos los demás. Y siendo verdad que las clase medias y patrimoniales, empresariales, PYMES, son atacados en la lógica de concentración del capital, no podemos olvidar que son explotadores, y no podemos formar el mismo bloque. Hay que invertir esa dinámica; no puede ser que no entendamos que las propias pequeñas y medianas empresas son también parte de la estructura capitalista y que en ellas se produce una vulneración de derechos y una explotación más intensiva que es en muchos casos más fuerte que en las grandes multinacionales.

En un subapartado dentro del punto anterior llamado “formas efectivas de organizarse para la acción colectiva frente a nuevas formas de organizarse” se hace una crítica demoledora sobre el asamblearismo, la supuesta horizontalidad o el nadie-nos-representa, que al final no supone más que un coro de individualidades. Frente a ello se defiende la necesidad de una forma organizada de combatir.

El compañero pasa a resumir el quinto apartado, donde se desarrolla la visión de la lucha organizada, algo clásico y básico dentro del marxismo. Algo básico si a lo que aspiramos es a una transformación social radical, como es cambiar las relaciones productivas. Se catalogan de una manera esquemática los modelos de organización en dos tipologías: el modelo de organización de masas, propio de la socialdemocracia aunque también presente en el eurocomunismo, y el que podríamos llamar modelo leninista de organización basado en el centralismo democrático. Todos los modelos tienen ventajas y debilidades pero se parte de la base, quizás subjetiva, de que el modelo de organización es un reflejo del objetivo que se tiene. Es decir, si te planteas un objetivo fundamentalmente electoral, cuanto más alcance la organización, aunque sea de una manera más difusa, más posibilidades tienes. Si te planteas hacer la revolución, necesitas un modelo más organizado para hacer frente a un poder que lo está también. En el documento han pretendido reflejar con honestidad los malos usos del centralismo democrático aunque se incide en que estos casos no invalidan el modelo, sino que ponen en evidencia su aplicación práctica incorrecta.

Es condición necesaria pero no suficiente una organización revolucionaria para hacer la revolución; es lo que la diferencia de un simple levantamiento. La revolución no es la toma del poder ni echar a determinada gente, sino provocar la transformación de un sistema de explotación a otro sin ella, de sustituir a una clase en el poder por otra clase. Se critica el reformismo basado en la lucha parlamentaria en cuanto que ha demostrado sus limitaciones a lo largo de más de cien años. Se critica, por último, el idealismo surgido principalmente a raíz de la caída del muro, que da por terminado “el ciclo de octubre” y que entiende que la nueva teoría marxista debe ser elaborada desde el encierro y la reflexión para ser presentada como una revelación a la clase trabajadora expectante. Frente a esto, se defiende la retroalimentación de la teoría y de la práctica.

Por último, el apartado aborda la inevitabilidad de la constitución de un partido, de un partido no autoproclamado, sino considerado como tal por la clase trabajadora. Si no se imbrica una organización con los más combativo de la clase trabajadora sólo estamos ante un ejercicio de intelectuales bienintencionados.

El punto siete aborda la necesidad de distinguir entre izquierda sin más y lo que los comunistas representamos. También intenta distinguir entre autocrítica por un lado y renuncia y autofustigamiento por otro. Llama la atención sobre la necesidad de distinguir entre estado del bienestar sin más frente a lo que son las conquistas históricas de los regímenes socialistas, un discurso manipulado desde la propaganda burguesa. Por último, se expone la necesidad de que hablemos de la dictadura del proletariado, una dictadura que no niega la esencia de las libertades, sino que aplica una dictadura de clase. Una dictadura que, como hace el capitalismo, limita las libertades a sus enemigos. Las libertades para nuestra clase son esenciales, pero las libertades para conspirar contra una mayoría trabajadora en una sociedad socialista sería caer en una ingenuidad. En este terreno nos podemos encontrar con experiencias de cómo se ha fracasado en algunos lugares y en algunos aspectos, pero también de experiencias de lo que es poder democrático de los trabajadores en los centros de trabajo. El concepto de socialismo no es simple estatalización, es el control de la producción por los propios trabajadores. Se señalan como casos que pueden aportar en este sentido determinadas experiencias en Yugoslavia, Cuba o Venezuela.

Tenemos una responsabilidad de educar a nuestra clase pero no desde una posición de autoridad sino de escucha activa, de saber escuchar dentro de su propio discurso las latencias que están por debajo como clase oprimida. El más alienado de los trabajadores tiene una latencia por debajo que expresa sus propias contradicciones. El discurso comunista hoy no puede llegar con la verdad por delante sin ser capaz antes de conectar con esa realidad y de elevar la conciencia de los trabajadores. Se apuesta, por tanto, por la sencillez, por la actitud no paternalista, por la visión de la clase trabajadora como nuestra clase.

En el punto ocho se pasa a analizar el planteamiento parlamentarista. Se reconocen las ventajas de presentarse a las elecciones, de que tu voz pueda ser escuchada, pero, a la vez, plantea que eso desemboca en la creación de una organización parlamentarista, no de una organización volcada sobre los militantes. Al final cae en la trampa de creer que desde el juego parlamentario es posible la transformación de los aparatos capitalistas del estado; acaba llevando al reformismo.

Finalmente, el punto nueve habla del programa comunista como objetivo de lucha. Se parte de la distinción entre un programa político y un programa electoral. Marx nunca distinguió entre programa mínimo y programa máximo aunque reconociese que para la clase trabajadora había intereses inmediatos e intereses superiores y futuros. Por tanto, una visión de un programa político no es una visión con la que haya que pasar por la vía parlamentaria en la que se echen cuentas sobre cómo conseguir tal o cual cosa. Las reivindicaciones mínimas, pero fundamentalmente las reivindicaciones máximas de los comunistas como programa revolucionario, deben ser la esencia de su programa político porque es un programa de acción, no un programa de representación electoral. Visto así, al final del documento se presenta una serie de puntos de las exigencias del programa político comunista que tiene que ver con horizonte, con elementos reivindicativos, con elementos de esencia de hacia dónde vamos.

Una vez explicado el documento por los autores se pasa a la fase de debate. Se decide abordarla en dos fases. En la primera entrarían las críticas o comentarios que aplican al documento como un todo. En una segunda fase se plantearían aquellas críticas que inciden sobre una sección del documento concreta.

Comentarios y enmiendas de carácter general

El primer interviniente comienza destacando que él enfoca el conjunto de los documentos que se han hecho desde un punto de vista: el de la necesidad de que haya un encuentro de comunistas. Ese es el único objetivo, la necesidad de que exista un espacio de discusión e intervención en la lucha de clases por parte de militantes de diferentes corrientes del movimiento obrero. Como inicio del apartado “marco actual del capitalismo” partiría desde el principio de Lenin “el imperialismo fase superior del capitalismo” como punto del que se van a derivar todas las consecuencias. él lo detecta implícito en el texto pero lo explicitaría. Hay que afirmar los grandes ejes de unidad de lucha de clases. Aunque el texto está preñado de la lucha de clases, le gustaría que estuviera reflejado de manera más evidente. La posición marxista con relación al estado también cree que está difuminada. No se trata de meter en el texto “el estado y la revolución” o la Comuna de París, pero la posición frente al estado debería quedar más clara. Incluiría también el vínculo que hay entre oportunismo, revisionismo e imperialismo; algo que empezó con Bernstein y sigue hoy día. Todas esas cuestiones, que son generales, no contradicen nada que se diga en el documento.

Sin embargo, no le parece oportuna la referencia a los ciclos de Kondratieff porque da la impresión de que en el capitalismo hay un orden cuando en realidad el capitalismo es el caos destruyéndolo todo. Se habla en el documento sobre la tasa de ganancia, etc, pero no lo ve bien ordenado. Le parece correcta la mención al ataque a la organización que es el 15M, le parece también que el 22M y su práctica de la manifestación continua no hace sino quemar a los trabajadores con la manifestación continua.

Sobre los comentarios que hay de Rusia en el documento sería más explícito. Piensa que actualmente hay una colaboración con el imperialismo. El sábado anterior, el embajador ruso, que hablaba en el CAUM, declaró que están por el capitalismo, por la economía de mercado.

Como miembros del Espacio, cada uno podemos apoyarnos en las bases, en la teoría, en los principios que nos parezcan importantes, esa no es la discusión, lo esencial es que vamos a golpear juntos.

Coincide con el análisis que se ha hecho en la presentación del documento sobre los peligros que enfrenta el EEC. Por un lado no se le puede apretar mucho porque explotaría, hay temas que hay que abordar pero eligiendo el momento inteligentemente; hay que saber de qué se habla y de qué no se habla y, en todo caso, la forma de hacerlo. Cada cual tiene unas referencias políticas y no cree que debamos empezar la discusión por ahí, sino por intentar desarrollar la unidad de acción entre nosotros en combates presentes del movimiento obrero. Pone como ejemplo lo que ya hacemos contra la guerra, la OTAN, las bases de Morón, Rota, etc.

Hay que centrar en qué representa hoy el imperialismo. En cómo se machaca a toda la clase obrera de todos los países. El mensaje de los BRICS [nota del acta: así es como se habla de los países emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica] es equívoco porque deja de lado la lucha de clases. El interviniente tiene dudas con el papel de China hoy, ya que lo sigue considerando un estado obrero.

En cualquier caso, no estamos porque se destruya la tradición de Octubre. Todo lo que ha tratado en su intervención lo considera muy general. En esta primera intervención no está por corregir ninguna frase concreta.

Toma la palabra otro camarada. Está de acuerdo con el documento político. Podríamos estar mucho tiempo retocando frases pero considera que lo que dice, en la base, es lo que dicen los comunistas. Sin embargo, señala que tiene que haber una coherencia, tanto literaria como en la práctica, entre el documento político y los otros documentos del EEC. Pudiera ocurrir que otros documentos, profundizando en temas más concretos, entraran en contradicción con el documento que hoy se trata.

Se inicia otra intervención, esta vez de uno de los compañeros que han realizado el texto. Retomando el tema que inició el penúltimo interviniente, no encuentra mucha diferencia entre las potencias emergentes que luchan contra el imperialismo principal (la mención a los BRICS): la unidad y la lucha son dos caras de la misma moneda. Luchan por los mercados, luchan por la influencia política, luchan por la influencia económica; tienen en común defender un modelo. Y tienen como causa de enfrentamiento el intentar la preeminencia. Si eso hay que explicitarlo en el texto, él no se va a oponer, pero hay que hacerlo. Si alguien quiere que quede más claro algo, que proponga un párrafo o un texto en el que lo refleje.

Otro compañero comienza diciendo que bebemos de las mismas fuentes, las cuestiones esenciales las da por compartidas. Sin embargo, se plantea cómo ir sumando gente al encuentro, cómo ganar en amplitud. Hay muchos camaradas descontentos y desplazados de organizaciones que siguen implicados en proyectos que no llevan a ningún lado concreto. Lo que sí piensa es que habría que concretar más en el documento la realidad política española. El futuro él lo ve como una posibilidad de unión entre los grupos que se relacionen dentro del Espacio de Encuentro Comunista, con trabajo y constancia, sin recurrir a los forceps.

En una nueva intervención se plantea que, si nosotros sacamos un texto, no es que analicemos la realidad, sino que la práctica que vamos a seguir tiene que ser acorde con el texto. Si estamos diciendo que no vemos medios de transformación de la realidad por medios institucionales en un sentido socialista, pues tenemos que estar dispuestos a actuar por otros medios. No vale decir como Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”.

El problema de los textos es que dicen mucho o dicen poco. Si hay que analizar lo que ha pasado con las experiencias del socialismo real, opina que hay un problema porque la lucha de clases siguió existiendo en las sociedades postrevolucionarias, hay un problema por que en un régimen de partido único las ideas hay que canalizarlas a través del propio partido y, en el ejemplo concreto de Yugoslavia, hablamos de un país que participó con bastante entusiasmo en lo económico y en lo político de la política de coexistencia pacífica con el capital. Mientras a día de hoy en Rusia o en la República Checa todavía hay comunistas, en Yugoslavia no. Hay experiencias que pueden parecer interesantes en la formulación teórica, pero hay que ver cómo lo desarrollaron en la práctica. Una explicitación del modelo yugoslavo o bien requeriría un análisis tremendo o bien evitamos el mencionarlo como ejemplo.

Uno de los compañeros que ha intervenido en el texto lo define como un texto de equilibrios. Es verdad, como ha dicho un interviniente anterior, que bebemos de la misma fuente, pero hay matices inevitables junto con una voluntad de unión muy importante. Es bueno que se explicite donde están las diferencias para que posteriormente se pueda trabajar sobre ellas pero también que encontremos los puntos comunes que son los que nos van a permitir avanzar. Se mencionó anteriormente el caso de las potencias emergentes, y frente a lo que dijo el compañero en su intervención, él considera que China sí que responde también a intereses económicos.

En cuanto al tema de Yugoslavia, considera que puede haber una formulación incorrecta en su aparición en el texto. Según su entender, el vínculo es el siguiente: el párrafo anterior termina diciendo “No hay emancipación sin poder de decisión en el mundo del trabajo y en el de la creación y satisfacción de las necesidades”, explicitando que más allá de la propiedad simplemente estatal hay que ir al poder de los trabajadores. En ese sentido, se menciona a Yugoslavia no porque fuera modelo, son ciertas las críticas que se le pueden hacer: país no alineado, búsqueda de la obtención de divisas y burocratización. Pero Yugoslavia dio un ejemplo interesante en ciertas cuestiones, que fue la práctica de la autogestión. Lo que en otros países se manifestó como problemas diversos: falta de democracia social, en la elección de los directores, la falta de promoción del trabajador para que pudiera elevar su rango dentro de le empresa, en la decisión de cómo se produce y qué se produce; todo esto, sin embargo, en Yugoslavia era diferente. Como en Cuba en parte. En la medida en que son elementos de aprendizaje que nos pueden servir, hay que utilizarlos.

Otro compañero hace su primera intervención. él ha discutido el documento en su barrio. La visión general es de que el documento es válido. Estuvieron viendo si había que hacer enmiendas o comentarios, con la duda incluso de que si no se hacían se pudiera pensar que no había sido bien acogido. Por lo que ve en el desarrollo de la reunión actual, cree que no estaban equivocados. Es muy difícil hacer multitud de enmiendas parciales y finalmente se optó por aprovechar la reunión presencial para explicar a los autores las ideas generales para ver si podían ser recogidas. Y, en cualquier caso, considerar los documentos como unos buenos textos de partida que pueden ser considerados como la base sobre la que empezar a trabajar, enriqueciéndolos con el trabajo posterior a la Asamblea del EEC de marzo. Incluso tienen un valor desde el momento que permiten constatar las diferencias. El ejemplo práctico es la discusión que se está centrando alrededor de Yugoslavia, que puede resultar incluso oscura para los compañeros menos puestos en el tema.

Siguiendo ese ejemplo, el compañero opina que el documento hace algunas afirmaciones que dan por hecho un nivel de formación del lector y, si no existe ese nivel de formación, se da por sentado que el lector se lo va a creer porque lo dice alguien más informado que él.

Por otro lado, si los documentos exponen una teoría, la práctica debe ser consecuente. Si afirmamos que estamos por el planteamiento de la dictadura del proletariado, eso conlleva automáticamente una cantidad de cosas en la práctica política; si afirmamos que apostamos por una organización leninista, eso conlleva una práctica política, una práctica de organización, de una organización, además de trabajadores, no interclasista. En algunas de las intervenciones ha habido alguna contradicción. También detecta contradicciones en el texto.

Por otro lado, hay cuestiones que hay que desarrollar mejor. Cosas que en el fondo son correctas pero que confunden en las formas, luego dará ejemplos. Los documentos nos van a valer para constatar un plan de cómo actuar y nos van a valer para constatar las diferencias que hay, no para meterlas en un cajón, sino para ponerlas encima de la mesa. Si siempre decimos “ya lo discutiremos”, nunca la discutimos. Tenemos que discutir un tema sabiendo que es una discrepancia. No es cuestión de buscar frases de consenso, si hay discrepancias hay discrepancias y no pasa nada. Porque los consensos, cuando se enfrentan a la realidad, que se impone, se rompen; es un tirar el balón para adelante sin afrontar el problema.

Toma la palabra otro compañero. Afirma que él no está de acuerdo sobre el ejemplo de Yugoslavia, pero afirma que sí que tenemos un modelo: el modelo de la Unión Soviética de la revolución rusa. Los trabajadores organizados en torno a sus fábricas, sus barrios, etc; organizados con la democracia plena y total. La clase obrera con todo el poder contra los enemigos de la clase, contra la burguesía. Si se trata de buscar modelos, cree que lo más oportuno es referirse al poder soviético, a la revolución de octubre, que surgió después de meses de combate del partido bolchevique hasta alcanzar la mayoría en los soviets de las grandes ciudades y centros industriales, y esa poderosa fuerza, esas poderosas organizaciones levantadas por los trabajadores, en las que democráticamente alcanzó la mayoría el partido bolchevique fue dirigida a la toma del poder. Convertidos también los propios soviets en órganos de poder. No hay otro modelo genuino. Meter más cosas no es sino ir a remedos de lo que pasó en Rusia en la revolución de octubre.

Lo que define a Yugoslavia es la coexistencia pacífica, su participación en todos los arreglos necesarios para el imperialismo con una diferenciación de Tito con relación a Moscú. Unos juegos de equilibrio geopolíticos, necesidades de un estado que no siempre coincidían con las necesidades de la clase obrera de los distintos países.

Está de acuerdo con no creer en los consensos en política, todos somos corrientes del movimiento obrero; la discusión democrática, respetuosa, es lo mejor. Detrás de los consensos todos estamos sometidos a la presión del estado burgués. El consenso es abrir la puerta a que esas presiones se cuelen no se sabe por qué ventana.

Retoma la palabra el compañero que defiende el texto. Acepta que la elección de Yugoslavia, que era un ejemplo, ha suscitado reacciones que se alejan del principio que se pretendía mostrar. Lo que tampoco le parece correcto es que haya un mejor ejemplo en la propia Unión Soviética. La democracia en el trabajo acaba con los Soviets en el momento en que Stalin introduce el nuevo modelo económico. Es cierto que había una necesidad de hacer avanzar a toda velocidad un país eminentemente agrícola, pero desde el momento en que se introduce el capitalismo de estado como situación transitoria se acaba el experimento de los Soviets. Dicho sea todo esto desde un esquematismo muy simplista.

Uno de los compañeros que había mostrado su recelo ante el ejemplo de Yugoslavia toma la palabra para decir que, más allá del ejemplo, el consejismo le parece muy interesante, pero la realidad es que la autogestión obrera le plantea muchas dudas. Le parece que corresponde más a una fase ya comunista. Si lo metes en una fábrica de improviso hay distintos niveles de formación e implicación, etc. Eso sin tener en cuenta la necesidad de la planificación de amplia escala. Sin embargo, si el ejemplo de Yugoslavia estaba metido en cuanto a su aportación al modelo de gestión de los trabajadores en la dirección del socialismo y no a un modelo político, pues todos podemos estar de acuerdo en el interés del caso. Que haya participación en las necesidades de la producción, también estamos de acuerdo. No como modelo de país concreto. Ese planteamiento sí que puede ser bien aceptado.

Otro compañero enumera una serie de factores que él entiende importantes. Primero se pregunta sobre la desafección hacia el comunismo. Obviamente, el primer motivo es la propaganda burguesa; sobre Stalin se desarrolla una leyenda negra que se asocia inseparablemente al comunismo. Luego, el efecto de la segunda guerra mundial. Aunque el mérito de la victoria fue de la URSS, la victoria en sí es para EEUU porque salió incólume. La Unión Soviética salio destrozada y con 22 millones de muertos. Acabó con una economía de guerra y no orientada al consumo. El estado burocrático desplaza a los trabajadores de esa posibilidad de hacerse responsables de la producción.

También reflexiona sobre Venezuela bolivariana, a la que entiende como un estado paternalista. Entrega vivienda y salario mínimo a los trabajadores y luego esos trabajadores se vuelven en contra. ¿Qué pasa con ese estado de beneficiencia?

Por último, piensa que autogestión es distinto de responsabilizarse de la producción. A los trabajadores eso les parece ajeno.

A partir de este momento se da por concluida la sección de debate de temas generales para pasar a discutir puntos concretos del documento. La sensación general de los asistentes es que no se han encontrado problemas de calado que invaliden el documento para nadie, pero parece que hay trabajo por delante en dos campos principales: la ordenación lógica del texto de manera que haya una mayor explicitación de las relaciones causa-efecto y la inclusión o desarrollo de ciertas ideas centrales del pensamiento comunista que no basta con que se den por sentadas o implícitas en el conjunto. Por otro lado, la discusión tan extensa sobre el modelo de gestión de los trabajadores en Yugoslavia pone de manifiesto cómo las distintas sensibilidades comunistas pueden entrar fácilmente en un debate intenso. Afortunadamente también sirvió para comprobar cómo puede gestionarse de manera fructífera.

Comentarios y enmiendas a secciones concretas

La discusión sobre cuestiones concretas del documento la abre un camarada refiriéndose al punto ocho del documento. En la página 44, párrafo quinto, se afirma que “la revolución es imposible a corto y medio plazo”. El compañero argumenta que dicha afirmación es arriesgada, ya que la palabra imposible es demasiado categórica. Se puede afirmar que es difícil, que no se vislumbra en el horizonte, pero la historia -incluida la reciente- está llena de acontecimientos que no se podían prever unos meses antes.

El mismo compañero encuentra que, en el párrafo que sigue, la afirmación “la no participación [en las elecciones] puede suponer la existencia casi clandestina” no está fundada. Pone el ejemplo del mismo documento, donde en otros párrafos se da más importancia a la relación con la clase trabajadora o las luchas populares. Por otro lado, admite que el problema puede ser más de cómo se expresó en la redacción, ya que parece que la argumentación general del capítulo parece contradecir esa frase.

Por último, el camarada termina con una observación sobre el punto 8.1, en la página 47, donde hay un párrafo que, considerándolo correcto, le parece incompleto. El párrafo dice que “El Espacio de Encuentro Comunista debe permanecer como un punto de encuentro de todos los comunistas con o sin partido. Por lo tanto no debe aspirar a convertirse en un partido ni a participar en procesos electorales con el objetivo de obtener representación”. Para el interviniente debería completarse con la coletilla de que, aún así, como comunistas entendemos que es necesaria una organización. No tiene que ser el Espacio, pero tendríamos que decir que sin organización revolucionaria no se puede dar el cambio que deseamos.

Uno de los intervinientes en el grupo de trabajo que realizó el documento nos explica que el trabajo fue muy grande, y la fase final de ensamblaje y pulido de los textos fue apresurada para cumplir con el plazo de entrega. Su impresión es que, de haber podido trabajar con el documento terminado, se podrían haber reordenado algunas secciones para dar mayor coherencia a la lectura completa y eliminar ambigüedades. La segunda observación del interviniente anterior cree que es un claro ejemplo de esta situación, ya que, efectivamente, el espíritu del apartado es opuesto a lo que parece sugerir la frase señalada que, al ser la primera, crea un falso énfasis en la idea que después será rebatida. De igual modo, considera que una revisión más reposada hubiera suavizado la expresión de que la revolución parece imposible a medio plazo, expresión que también encuentra demasiado categórica.

Sin embargo, difiere con el comentario hecho al párrafo en el que se explicita que el Espacio de Encuentro Comunista no debe convertirse en un partido. Mientras el camarada que abrió el tema señaló que el lo completaría con un recordatorio de la necesidad del partido, el interviniente vería más provechoso apelar a la futura unidad de los comunistas en un partido. No desde el punto de vista de señalar el Espacio como tal, sino desde la perspectiva de apelar más a ser facilitadores de la unidad futura, sabiendo todos que no será algo que ocurra hoy ni mañana.

Toma la palabra otro compañero para continuar con el tema. También parte de la necesidad del partido revolucionario, siendo el partido revolucionario el que hace la revolución, no el que se proclama como tal, y ahí estamos todos. Precipitar esa necesidad para intentar pasar de un colectivo pequeño a un colectivo grande, es obviar una fase que hay en medio que un compañero señaló anteriormente. Se refiere a la fase de unidad de acción sobre cuestiones prácticas. Esa fase es la que permitiría el contraste, la constatación, la difusión y la plasmación de aspectos teóricos en los que en principio todos estamos de acuerdo. Esa fase de unidad de acción sería de aprendizaje mutuo, a través de la intervención en el movimiento obrero y en la defensa, desde dentro, de sus reivindicaciones. Pone como ejemplo, aunque tampoco como éxito rotundo, el trabajo que se ha realizado en Madrid contra la guerra, en el que, habiendo discrepancias sobre el mejor modo de actuar, se ha conseguido avanzar en conjunto. Señala como un posible nuevo objetivo el apoyo a los ocho sindicalistas de Airbus, para los que se piden años de cárcel. Otro posible campo de actuación sería en estos momentos la privatización de la Universidad Complutense, la exigencia de derogación de la LOMCE, los decretos del 3+2, etc. En cualquier caso, apelar más a la unidad de acción que a la precipitación en discusiones sobre posibles divergencias teóricas.

Otro compañero toma la palabra para recordar que se deben respetar los tiempos de acercamiento entre organizaciones. Según indica, algunas organizaciones tienen contactos actualmente a dos o a tres bandas para la confluencia, e intentar intervenir ahora puede entenderse como una intromisión. En cualquier caso, la unidad debe plantearse como un objetivo deseable por sí, independientemente de que se realice dentro del Espacio o fuera de él. Le parece muy bien el trabajo conjunto en temas compartidos como el de la guerra pero, más allá de ello, con la mayor exquisitez en el respeto a los procesos internos.

Una nueva intervención nos aporta información sobre experiencias internacionales de acercamiento entre comunistas. En concreto, camaradas franceses vinculados al grupo POLEX [Nota del acta: http://www.collectif-communiste-polex.org/%5D han creado una asociación nacional de comunistas [Nota del acta: buscar en google “Association Nationale des Communistes”] que, al igual que el EEC, pretende ser un espacio común en el que no haya que renunciar a la militancia en los respectivos partidos. El compañero remarca lo significativo que es que en distintos países coincidan en el tiempo iniciativas con el mismo espíritu.

Volviendo a los comentarios sobre el documento, un compañero señala lo raro que le ha parecido una demanda escrita en la última página del documento acerca del “pleno empleo de todos los trabajadores que lo requieran”. En concreto, la coletilla “que lo requieran” no tiene sentido para él. Hay aprobación entre los asistentes en suprimir ese final de la frase.

Otro interviniente abre un debate más complejo. Refiriéndose al apartado uno, echa en falta una introducción que explique todo lo que viene a continuación. En el documento se da una relación de datos acerca de crisis, ciclos, etc. Sin embargo, no hay un párrafo que diga que el capital necesita sus crisis, una explicación que nos diga que todas las cosas tienen un porqué.

Señala que, en la misma linea, en el apartado dos pasa algo similar. Se presenta una relación de realidades que forman un caos civilizatorio. Pero nosotros sabemos que todo eso es consecuencia de la práctica del propio desarrollo del capital. Si no hacemos explícito eso, estamos actuando como los de las ONGs, que denuncian situaciones sin señalar a los culpables. El compañero ve indicios de esta indefinición en el lenguaje, por ejemplo, en el tercer párrafo del documento, donde se hace una mención genérica diciendo “hasta entonces el mundo” cuando de lo que estamos hablando es del capitalismo, no del mundo. Es verdad que difuminados por el documento están los motivos que se buscan (por ejemplo cuando se crítica en la página 4 el eslogan “no es una crisis, es una estafa”), pero el camarada reclama que esas explicaciones aparezcan en el comienzo como razón inequívoca de lo que se describe después.

La siguiente intervención comienza señalando que el texto que se está discutiendo es perfectamente válido como documento de partida. El análisis del documento se centra en una etapa que es la que nos ha tocado vivir, la que comienza en la crisis de 1973, y la describe muy acertadamente. El compañero ve el texto como un elemento útil de difusión y, en ese sentido, apoya la petición del interviniente anterior para que se expliciten determinadas cosas que los comunistas pueden dar por sentadas pero que no tienen porqué conocer unos lectores ocasionales del texto. En ese sentido, el apartado primero, que es donde se explica el mundo desde 1973, describe el marco general del capitalismo, del cual, obviamente, no escapa nuestro país, pero que quizás sería más comprensible para cualquier lector con menos formación si aterrizara en los casos particulares que conoce más de cerca: la Unión Europea y el estado español. Es cierto que la Unión Europea no hace más que seguir las reglas del capital, pero sería conveniente que la forma en la que esto ocurre quedara explicada en el documento. Por otro lado, las tendencias generales del capitalismo tocan tierra en las peculiaridades de cada país, y no estaría de más explicar desde nuestro punto de vista lo que ha ocurrido en nuestro España en los últimos cuarenta años.

Otro compañero propone remontarse más atrás del 73 hasta Lenin y Rosa Luxemburgo. Después de muerto Lenin es el momento donde comienzan, antes de tomas rumbos distintos, todas las tendencias comunistas. Volver a tomar como punto de partida “el imperialismo fase superior del capitalismo” ayuda a encuadrar la discusión. En todos los países hay un ataque del imperialismo a las conquistas de la clase trabajadora. Se presenta Libia como ejemplo extremo en el que el imperialismo retrotrae al país hasta la misma Edad Media.

El mismo camarada no considera terreno firme la mención a Kondratieff que se hace en el documento, ya que su teoría data de 1925 y hoy día la considera superada. El mismo hecho de que esa teoría haga pensar que el capitalismo siga unos ciclos ordenados choca con la realidad actual, en la que el capitalismo en realidad muestra todo su caos.

También se muestra crítico con el uso de la expresión “neoliberalismo” porque es el término que usan los reformistas para presentar un enemigo que no sea el capitalismo en su esencia. Los ataques centrados en el neoliberalismo dejan implícita la posibilidad de que haya otra forma de capitalismo más benigna o deseable. Es el lenguaje de los mismos que acaban diciendo que otra Unión Europea es posible.

Por último, entra en una serie de precisiones sobre distintos fragmentos del texto. En concreto, sobre el papel actual de China y Rusia, se critica el comentario que aparece en la página 7 del documento acerca de su supuesto papel equilibrador. Según el compañero, si juegan algún papel equilibrador, lo están haciendo en favor del imperialismo. También se critica como ya superada la división del continente en Europa occidental y Europa oriental. Cree incorrecta la mención que se hace a las maniobras de la OTAN “Trident Juncture” como una amenaza al este de Europa; sería más correcta si aludiera como destinatario áfrica, ya que para el este de Europa tienen otras bases en Polonia, Ucrania o Lituania. Para terminar, cree que la mención a una supuesta categoría de “islamofascistas” solo estaría justificada si se argumenta a través de la conexión imperialista, financiada por Arabia Saudí, como instigadora de esas organizaciones; pero si pretende sugerir que hay un surgimiento espontáneo de países o grupos islamofascistas no se ajustaría a la realidad.

Igualmente, en el apartado del texto que hace referencia a la participación electoral sugiere apartar casos como la lógica participación a votar en las elecciones de Venezuela en contra de la candidatura proimperialista, así como respecto a Grecia, donde señala que el problema no es la participación o no en elecciones, sino que el hecho de que los que han ganado han hecho lo contrario de las aspiraciones del pueblo griego.

Antes de terminar, el compañero se extraña de que se critique a las marchas 22M por su “quemamiento” de los trabajadores en manifestaciones a plazo fijo y, sin embargo, se perdone a las mareas blanca y verde que son exactamente lo mismo.

Una compañera sugiere que el documento incluya una pequeña bibliografía con fuentes y lecturas recomendadas.

Otro camarada apoya dos de los temas tratados en la penúltima intervención. Por un lado, desmontar la ilusión de la crisis como el enfrentamiento entre un banquero malo y un capitalista industrial bueno. Por otro lado, apoya la oposición a la teoría de los ciclos, ya que el capitalismo es caótico por naturaleza. Es la linea que sigue Lenin cuando afirma que el imperialismo es el capitalismo en descomposición. Ante su propio caos el capitalismo solo tiene dos salidas: incrementar las condiciones de explotación de la clase trabajadora y/o declarar la guerra, es decir, destruir tejido productivo.

Señala que sería importante decidir para qué queremos el texto. Si el texto es de consumo interno, bastaría con llegar a un consenso. Si el texto va a salir al exterior, sería bueno, como dijo un camarada anteriormente, explicitar las bases que justifican nuestro análisis en una sección inicial.

Se discute sobre el posible uso pedagógico del texto y en la necesidad de usar un lenguaje sencillo y una lectura inequívoca. Se vuelve a tomar como ejemplo la mención a Kondratieff, donde un lector poco experimentado no llega a entender si estamos refutando a ese autor o si le estamos usando para explicar el momento actual. Quizás el dejar una frase aislada como referencia a todo el trabajo de un autor confunde más que aclara.

Como ejemplo de frase clara y concreta un compañero señala el último párrafo de la página 10 que, según él, debería ser el que encabezara su sección al explicar desde la raíz los factores que intervienen en el problema.

Uno de los autores del documento toma la palabra. Comienza su intervención precisamente en el capítulo dos, cuyo título es “crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Según él, la distinción entre crisis capitalista y crisis civilizatoria está buscada adrede. Una hace referencia al orden económico y la otra al sistema global.

En el punto primero, donde se explica lo que ha pasado desde 1973 se intenta argumentar que ya no estamos ante una crisis típica del capitalismo, estamos ante una crisis estructural, ante una crisis senil. El compañero sí defiende la teoría de Kondratieff desde su utilidad como modelo, utilidad que también fue refrendada por Joseph Schumpeter. En esa teoría, el economista ruso describía un comportamiento que ha funcionado a lo largo de un siglo y que desde 1973 ha dejado de funcionar. Ya no estamos en una crisis más y ni siquiera sirven los mecanismos de explicación que el propio capitalismo se daba.

Ve difícil explicar cómo se genera todo esto, qué lo genera, ya que para ello necesitaríamos varios libros. Por el contrario, entiende el texto como un documento que sienta posiciones, pero jamás como algo capaz de suplir a la formación.

En lo referente al neoliberalismo, él no ve ningún problema en dejar constancia de que el neoliberalismo representa una linea de ataque más virulenta dentro del capitalismo en un texto que si algo hace es atacar el capitalismo. No cree que se pueda dar la confusión que sí se puede dar en otros contextos reformistas. No es más que explicar que desde la era Thatcher-Reagan se produce un ataque desde las élites capitalistas hacia un consenso que se había establecido desde el fin de la II Guerra Mundial, materializado en Breton Woods y los estados del bienestar. Y este período se le ha llamado, para entendernos, neoliberalismo. Si a todo le llamamos capitalismo sin distinguir fases especificas y sin terminología que popularmente puedan marcar esos momentos, nos quedaríamos con un lenguaje poco descriptivo.

En lo referente a la marea verde y la marea blanca el compañero no la considera igual que el 15M. Es verdad que comparte unos componentes antisindicales, muy de protesta contra toda la política, pero: a) están conformadas por elementos de la clase trabajadora-funcionarios y b) los sindicatos están presentes. Es cierto que las reivindicaciones son reformistas y sin sesgo de clase. Sí, se les puede hacer la crítica de que se reivindican más desde sí mismos que desde una óptica más amplia de clase. Y, sí, también trabajan desde las miras de la manifestación periódica que quema a las vanguardias en una lucha sin objetivo. Pero el factor de estar integradas por trabajadores le da una diferencia fundamental respecto a otras iniciativas de la órbita del 15M. El 15M es ideológicamente de nuestros enemigos, las mareas blanca y verde son de nuestra clase que sigue una propuesta reformista.

Un asistente hace una intervención para destacar dos secciones del documento en las que ve problemas. Comienza señalando varios puntos del documento en los que se realiza un análisis del 15M y de las “clases medias”. Para el compañero, el análisis no queda claro porque se está mezclando lo que esta gente piensa de sí mismos con lo que en realidad son. Afirma que en la inmensa mayoría de los casos no son clase media, son clase trabajadora con criterios pequeñoburgueses. Son gente con un salario. Estamos confundiendo clases medias con un trabajador desclasado, confundimos lo que es con lo que piensa. En el texto no queda siempre claro qué criterio de uso de los términos se está aplicando y a veces se intercambian un uso y otro de manera confusa.

Enlaza como ejemplo de la complejidad en la que se mueve la compresión del 15M, las mareas, etc, con la discusión anterior sobre la marea blanca. En ella se ha podido ver cómo una vez los médicos han alcanzado su reivindicación de permanecer como personal estatutario, se desentienden de la movilización y se declara que la privatización se ha parado. Con esto están obviando la lucha del personal de cocinas, de mantenimiento, etc, para los que la privatización sigue su curso.

En otro orden de cosas, también tiene una aportación para el apartado cinco, que es el dedicado a la organización. Menciona el documento del grupo de trabajo de organización, en el cual no hay una discusión teórica. Cree que los dos textos deberían complementarse correctamente, en la línea ya mencionada anteriormente en el debate de hoy de que el programa político debe marcar la práctica. Además, opina que el apartado 4.2 es una perfecta introducción al contenido del punto 5, y debería ir dentro de él encabezándolo.

La jornada termina con un último cuarto de hora en el que se discute de manera general, y menos centrada en el documento, sobre los problemas de valorización del capital, la transferencia de trabajo vivo a trabajo muerto, etc.

 

Convocatorias

Próximas sesiones de debate de documentos del EEC.

proximas sesiones de debate EECSeguimos en camino hacia la tercera asamblea, que tendrá lugar los días 12 y 13 de marzo. La discusón previa de la documentos facilitará la labor de esos días, pues los textos serán más conocidos y habrán recogido las aportaciones de más camaradas. Si te ha parecido interesante lo que se trató en el debate de la propuesta de programa político, no dudes en acudir a las próximas citas.

Todas tienen lugar en la sede del sindicato co.bas

C/ Moratines 22, escalera 1, 1o B – Madrid

Metro Acacias o Embajadores – Bus 62 – Cercanías Embajadores o Piramides

Todas las fechas corresponden a domingos y las reuniones tienen lugar de 10:30 a 14:00 horas.

Domingo 31 de enero: Internacionalismo y antiimperialismo.

Domingo 7 de febrero: Organización.

Domingo 14 de febrero: Género.

Domingo 21 de febrero: Movimiento Obrero y Formación.

5F: Mitin internacional en defensa de los 300.

cartel mitin en defensa de los 300Mitin Internacional en defensa de los 300 procesados por huelga en España.

viernes 5 de febrero de 2016, 18:00h.

C/ Canarias 17 – Madrid (Centro Dotacional Integrado Arganzuela).

Metro Palos de la Frontera – Cercanías Delicias.

El mitin está convocado por la “Comisión internacional en defensa de los 300 procesados por huelga en España y por la derogación del artículo 315.3 del Código Penal”. En él ntervendrán sindicalistas de otros países, como Brasil, Francia, Alemania o Portugal.

La anterior reunión de este grupo tuvo lugar el pasado 20 de noviembre y en ella se acordaron diversas medias: actos para dar a conocer en el extranjero el ataque a los derechos de sindicación y huelga en nuestro país, actos de apoyo coincidiendo con el juicio en febrero a los “ocho de Airbus” y diversas campañas de información y difusión.

La iniciativa ha recibido un gran apoyo a nivel internacional, habiendose recibido decenas de comunicados de apoyo de organizaciones sindicales de lugares tan diversos como Brasil, Portugal, Alemania, Bélgica, Francia, Reino Unido, Suiza, Rumanía, EEUU, Chile, Venezuela, México, etc.

(Añadido 29 de enero) Puedes consultar más información en este enlace.

¡Anulación de las sentencias y procesos! ¡Derogación del artículo 315.3 del Código Penal!

Redifusión libre

Lista de distribución del Boletín Rojo del EECDirección de correo:encuentrocomunista@yahoo.es

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ENCUENTRO POLÍTICO Y LÚDICO ENTRE MILITANTES MADRILEÑOS DEL ESPACIO DE ENCUENTRO COMUNISTA

El viernes 15 de Enero el Espacio de Encuentro Comunista (EEC) quiere tener un pequeño encuentro con los camaradas de Madrid para informar del modo en que prevemos el desarrollo de la tercera asamblea del EEC, así como los pasos a dar desde el EEC de Madrid para la preparación y la
organización de los debates previos.

Queremos compartir con vosotros un encuentro en el que anticipemos éstas y otras cuestiones e intercambiemos puntos de vista e impresiones sobre el momento político actual, sin por ello renunciar a la parte lúdica (picoteo, refrescos, cervezas) y de camaradería que los comunistas
debemos mantener especialmente en momentos duros y difíciles para nuestra clase.

Creemos que ésta es una oportunidad para

reforzar los lazos y el conocimiento mutuo entre
camaradas de Madrid.

El encuentro será el viernes 15 de Enero de 7 ́30 de la tarde a 9,30-10 de la noche en

ASOCIACIÓN DE AMISTAD HISPANO-CUBANA
“BARTOLOMÉ DE LAS CASAS”
C/ CASTILLO DE SIMANCAS, 29 Posterior
28037 MADRID
METRO SIMANCAS (línea 7)